Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 33074 · de

Historia 33074 — capítulo 10

Abrí los ojos y miré su silueta, ya que era lo único que la luz me permitía ver de él. Sin embargo, sabía que estaba ligeramente agachado (era más alto que yo. Bueno, ni que fuera tan difícil superar mi altura, en realidad) y que no sonreía. No se porque suponía o sabía aquello, pero así era. Adam no sonreía en aquel momento, cosa que hizo que aquel momento cobrara el sentido que yo suponía.

Tragué saliva. Qué debía contestarle a aquella pregunta? Qué pensaba que era un juego? Qué no creía que luego de dos largos años el mágicamente me amara? Qué pensaba que todo esto era un sueño del que tendría que despertar algún día?

La sinceridad dolía. Mucho más cuando sientes que él es quien abre las puertas de su corazón.

-Lizzie, realmente lo crees?-preguntó nuevamente, suspirando. Se lo notaba serio y con un aire triste. Así no era mi Adam.

-Qué diferencia hace?-atiné a preguntar.

Adam se enderezó, soltando mi rostro y dejando sus brazos caer a ambos lados de su cuerpo. Yo levanté mi cabeza para verlo a la cara, pero solo lograba ver el contorno de su cabello sobre su rostro. De todas formas, podía imaginarla.

-Creo…que hace una gran diferencia-dijo, luego de un momento-crees que estoy jugándote algún tipo de broma?

-No-respondí

-Crees que me río de ti a tus espaldas o algo parecido?

-No-repetí, convencida de lo que decía.

-Crees que-murmuró lentamente tomando mi rostro de nuevo entre sus manos-haría esto…-continuó, rozando sus labios con los míos, produciendo una descarga eléctrica en mi cuerpo-ó siquiera estaría aquí, en tu casa, solamente contigo-acarició mi mejilla con su mano, la cual era muy suave-de no…sentir algo por ti?

No contesté en aquel momento, sino que me perdí en el suave roce de su mano y lo que aquello provocaba en mí. Era algo a lo que podría acostumbrarme fácilmente.No requería un gran esfuerzo en realidad.

Sin embargo, todavía no aceptaba lo que estaba sucediendo. Es decir…dos años de completo silencio y ahora esto? Por qué no se acercó antes? Por qué dejó el misterio hasta ahora? Las lágrimas, las noches sin dormir, el dolor que me hubiera ahorrado de saber que esto sucedería al reencontrarlo.

Pero, aunque deseara quedarme así por siempre, tenía que contestarle a Adam. Él se enderezó un poco y besó mi frente, incitándome a hablar, quizás, pero yo prefería disfrutar del roce de su manoen vez de mis patéticos monólogos que tantas veces había pronunciado para mí misma.

-Lizzie?

-Ahora no…-susurré. El rió

-Si no contestas voy a tener que creer que no confías en lo que digo

-No…No es eso…-dije, mientras él se enderezaba completamente. Me quedé callada.

-Entonces?-preguntó luego de un momento, invitándome a continuar.

Suspiré. Iba a ser difícil.

-Es complicado, en realidad-continué con los ojos cerrados ya que prefería no ver si silueta-Yo…han pasados dos años, Adam. Dos largos años. Quizás…quizás para ti no fue lo mismo pero para mi fueron interminables. Horrendos, hasta monótonos.

-Y por qué crees que para mí no fueron así?

-Porque tu si me veías-contesté un poco más fuerte, abriendo mis ojos. Adam quitó sus manos de mis mejillas y me miraba fijo, o al menos eso sentía. Su mirada sobre mí-Me has visto en casa de Roger. Yo…no sabía nada de ti. No sabía si estabas vivo, si estabas aquí o allá; si estabas solo, si…-me detuve-no sabía nada de nada! Y tu…siquiera ibas a saludarme si yo estaba allí…-tragué saliva, tranquilizándome un poco-Fueron dos años sin noticias tuyas Adam. Y no había a nadie a quien preguntarle.

Él no contestó, sino que se limitó a permanecer callado. Continuaba mirándome aunque no pudiera ver sus hermosos ojos.

-Por eso-continué-no es que desconfíe de ti…es solo que…-baje la vista al suelo-después de tanto tiempo…es extraño. Digo, todo lo que sucedió-volví a mirar su silueta y ví que tenía la cabeza un poco más agachada, como yo hace un momento-en el hospital, aquí…es simplemente extraño-finalicé

-Lo lamento-fue lo único que articuló Adam en voz baja-pero me tomó más tiempo que a ti darme cuenta de que esto no era un capricho.

Mi corazón dio un salto al oír aquella respuesta de Adam. Era…sincera. Estaba realmente diciéndome que sentía algo por mí. No me amaba como yo a él, eso era claro, pero sentía algo por mí. Por Lizzie. Él estaba ahí por mí…

Sin pensarlo demasiado, me acerqué un poco más a él y puse mi mano en su mejilla, acariciando su piel. Estaba helado al igual que yo, pero eso no pareció importarle a ya que puso su mano sobre la mía, como sintiéndola más cerca, profundizando la sensación.

Yo solamente sonreí porque algo dentro de mí me decía que aquellos dos años habían valido la pena. Algo me decía que todo iba a cambiar desde allí en adelante, y esperaba no equivocarme.

-No hay nada que lamentar-le dije acercándome a sus labios pero sin besarlos-si prometes no dejarme sola de nuevo

Adam sonrió, pude notarlo, y pasó sus manos por mi cintura, acercándome aún más (si es que era posible…). La sensación de protección era fantástica en verdad.

-Lo prometo-dijo riendo-si prometes no enfadarte por mi trabajo.

-Prometo no enfadarme por tu trabajo, siempre y cuando me compenses-reí y él también, provocando una extraña sensación en mi estómago. Luego, recordé cuan cerca de su boca me encontraba por lo que aquella sensación se multiplicó. Pero al parecer no fui la única que se percató de aquello ya que Adam terminó con esa molesta separación y me besó, como ya lo había hecho varias veces antes.

Pasé mis manos por su cuello pero, al hacerlo, Adam se separó de mi boca tan solo unos centímetros, para decir riendo

-Me quedas muy baja, Liz

-Entonces ese crack que escuche era tu cuello?-bromeé.

-Súbete a mis pies.

-Qué? Voy a aplastártelos.

-Claro, sobretodo por tu peso, verdad?-me dio un beso fugaz-hazlo antes de que se pierda la magia del momento.

Con mucho cuidado me subí a sus pies, sintiendo los cordones de sus zapatillas entre mis dedos. Alcé la cabeza y ví que estaba casi a su misma altura, lo que seguramente era lo que él quería.

-Podría haberme puesto en puntitas

-Cierto, pero no estarías tan cerca de mí…Aunque si lo prefieres…

Lo besé nuevamente antes de que propusiera nada, sumiéndome en el contacto. La sensación en mi estómago continuaba allí y no parecía irse con nada.

Eso era algo bueno.

El celular comenzó a sonar en algún lugar de mi cuarto. Era la cuarta vez que lo hacía y comenzaba a exasperarme con su molesta musiquita. No me malinterpreten, no es que no me gustaba la música, pero en ciertas ocasiones puede ser demasiado inoportuna y molesta a la vez.

Corrí a atenderlo, planeando la excusa que pondría a quien sea que llamara en medio de tal momento, sobretodo por si eran mis padres o mi hermano. Ni pensarlo si era Sam.

-Hola?-dije al finalmente encontrarlo debajo de un montículo de ropa sucia

-Lizzie! Al fin atiendes!

-Samy-contesté alarmada. Estaba frita-Cómo te sientes?

-Estoy muy bien, gracias-mi cuñada sonaba extrañamente contenta-Estás sola en la habitación?

-Eh…claro-dije mirando a Adam parado en el marco de la puerta, mirándome expectante-Qué…sucede?

-Crees que me chupo el dedo?

-La verdad que no…

-Estás sola con Adam, verdad?-abrí los ojos muy grande, imaginando que pensaba Sam, y miré al chico. Él solo sonrió.

-Cl-claro, a él mandaron a ver como estaba, no?

-No te hagas la…-se paró en medio de su discurso y hubo un extraño silencio por varios segundos-Oh por Dios!-gritó-estás sola con él-susurró emocionada.

-La verdad…es que sí-contesté, queriendo matar a mi cuñada.

-E interrumpes, Samantha-dijo él lo suficientemente alto como para que ella oyera por el teléfono.

-Y ahora lo dices!!??-preguntó alarmada-Demonios!

-Ya, esta bien Samy.

-Bien? Hablamos cuando llegue. Voy a distraer a Roger. Adiós-dijo rápidamente dejándome con el teléfono en la mano y sin entender nada. Adam me miró expectante.

-Colgó-comenté aún algo sorprendida, tirando el celular arriba de la cama-Dijo algo sobre distraer a Roger.

-Por muy tentador y genial que suene eso-contestó él-no va a servir de mucho…

-Por qué no?

-Tus padres ya están aquí-me besó fugazmente-Acabo de escuchar ruidos de puertas de auto. Bajamos?

Me tendió su mano y yo le sonreí. Sabía que no bajaríamos las escaleras tomados de las manos, aún no. Pero me hacía ilusión ir tomada de la mano de él, aunque sea hasta la escalera. Era suficiente por ahora.

La cena transcurrió con tranquilidad. Sam y Roger tardaron media hora en llegar, y ella se alivió muchísimo al ver que no habían llegado en mal momento. Tenía a Maggie en sus brazos, por lo que me acerqué y la saludé para luego tomar a la pequeña bebé en mis brazos y así acunarla. Mi cuñada se sentó en el sofá junto a mí, mientras Roger se golpeaba con Adam en forma amistosa a nuestras espaldas. Creo que lo hacían para llamarnos la atención, ya que Sam odiaba que se golpearan, pero en esta ocasión no les prestó atención. Aquella noche todos los ojos se posaban sobre mi sobrina. Bueno, al menos todos los ojos menos los de su madre, que se turnaban entre la niña y yo. Tendría que darle largas explicaciones luego de la comida, lo intuía.

Y, como lo pensé, sucedió. Luego de cenar, Maggie se quedó en los brazos de mamá, que lo tenía a Roger a su lado baboseándose por su hija; papá hablaba con Adam sobre el hospital (se que no lo he dicho, pero mi padre es uno de los dueños del hospital donde Adam trabaja, además de que es doctor, hematólogo para ser exacto, por lo que siempre charlaban sobre el tema) en la cocina, por lo que mi cuñada dijo estar exhausta y me pidió que la acompañara al sofá convenientemente. Los demás nos sonrieron y nos marchamos a la habitación contigua.

-Bien, cuéntamelo todo-exigió Sam al recostarse en el sillón más largo, mientras yo me sentaba en el suelo.

-Por donde quieres que comience?

-Por donde demonios te metiste en la tarde.

-Bien…fui a la playa y me pasé allí más tiempo del debido. Me quedé dormida, en realidad.

-Solo a ti te pasa…

-¬¬ como decía…regresé y…él-dije bajando la voz-me estaba esperando en la puerta. Charlamos unos minutos y luego entramos.

-Y?

-Yo me fui a bañar, hablé con mi madre…-titubeé. Debía contarle el episodio del baño?-Luego al salir…él estaba esperando para entrar y me fui a mi cuarto a cambiarme y peinarme-ya para ese entonces estaba algo cohibida

-Ajam.

-Y luego…-tragué saliva-al salir del cuarto, él me dijo que el baño era un desorden, cuando no era así, así que entré a ordenar y él desapareció.

-Típico de Adam…-murmuró-Continúa.

-Salí del baño, algo triste, y me quedé en el pasillo a oscuras, un segundo-conté, rememorando todo, hablando casi por inercia. Así, sin darme cuenta, acabé contándole todo lo sucedido, desde el beso, bueno…los besos, las pequeñas charlas y, por último, su llamada. A todo esto, Sam simplemente me miraba, algo sorprendida en algunas partes y en otras mirándome con cariño, algo enternecida.

-Él parecía divertido con tu llamada…solo reía.

-Quería morir al llamarte. No imaginé que sucedería…esto! Pensé que quizás…necesitarías hablar o algo.

-Y te lo agradezco, Sam, no estoy enfadada-sonreí al recordar todo-Además apenas cortaste el teléfono, papá y mamá llegaron, así que nos alertaste en cierto modo.

-Pero…que opinas de lo que sucedió?-me preguntó ella

-N-no…no lo sé-contesté confundida-no tiene mucho sentido si lo pienso realmente…pero-la mire, sonriente-sucedió. Si sucedió Samy

-Es de verdad-dijo ella aún pensante-pero promete que tendrás cuidado, esta bien?-la miré extrañada-no quisiera verte lastimada por él nuevamente.

No alcancé a responderle a aquella advertencia, ya que mi hermano entró a la habitación con Adam, diciendo que ya debían marcharse a su hogar. Roger estaba exhausto por lo que pude ver, así que Sam asintió y se levantó lentamente con mi ayuda. Luego se dirigió a la cocina a saludar a mis padres junto con Roger, dejándonos solos a Adam y a mí, otra vez.

Él simplemente me miró con una ligera sonrisa en su rostro mientras yo trataba de no reflejar emoción alguna. Sabía que yo era así en público con el: trataba de ignorarlo y cuanto mas lejos pudiera estar mejor y, para no levantar sospechas, debía continuar con la misma postura. Al menos frente a mi familia.

Iba a ser difícil si nosotros continuábamos con esa especie de relación que habíamos desarrollado en los últimos dos días, pero era eso o enfrentar a mi hermano más que nada, ya que no creo que mis padres tuvieran problemas con que el hombre elegido fuera el mejor amigo de Roger, conociéndolo desde hacía tantos años. Era, sin embargo, toda una situación.

-Qué vas a hacer mañana?-murmuró él para que solo yo lo escuchara. Yo me sorprendí ya que estaba más sumida dentro de mi cabeza que prestándole especial atención.

-Es domingo, verdad?-él asintió-Nada en verdad. Pensé en ir donde Roger pero no lo sé-mi corazón estaba que estallaba de la emoción y no pude reprimir totalmente la sonrisa que luchaba por hacerse notar-Trabajas?

Adam ladeó la cabeza de un lado al otro, negando.

-En la playa a las 4?-susurró, poniéndome más nerviosa y emocionada que antes. De todas formas, me limité a asentir con la cabeza, para no ser muy obvia. Luego, él volvió a su frío silencio y yo a "ignorarlo", justo para cuando mis padres junto con mi hermano y mi cuñada, que tenía a Maggie en brazos, entraban a la habitación.

-Lizzie, cielo, estás bien?-preguntó mamá

-Eh? Si, sí.

-Te ves muy sonrojada. No tendrás temperatura, verdad?-demonios! Con razón sentí un repentino calor en las mejillas. Y yo que intentaba no ser obvia…

-Puede ser cansancio-dijo Sam, apuntando las miradas a ella-Estuvo toda la noche conmigo y no creo que haya dormido bien. Quizás con dormir se te vaya Liz-sonrió y yo a ella, agradecida.

-Todos estamos cansados ma-dijo Roger-así que mejor nos vamos antes de que Maggie se despierte.

-Crees que no lo hará? Ja! Ya quiero verte levantándote en la madrugada-comentó riendo papá mientras los acompañaba a la puerta.

Mamá me acarició la mejilla y me besó la frente para luego dirigirse a la cocina a terminar de levantar las cosas.

Samy me saludó y dejó que besara a mi sobrina para luego salir rápido, ya que Roger ya se encontraba afuera, al igual que Adam.

-Adiós hermanita!-dijo mi hermano desde afuera, pero no llegué a asomarme ya que papá estaba entrando, sonrojado por el vino que había tomado.

Era, sin duda, una noche enteramente común en mi casa. Nada extraña.

Terminamos de ayudar a mamá y subí a mi alcoba, dispuesta a dormirme. Tiré toda la ropa sucia en el suelo, desarmé la cama y me acosté, luego de ponerme aquel viejo pijama que tengo desde los 16. Me quedaba algo corto, pero era lo único a mano.

Estaba dispuesta a cerrar los ojos cuando sentí que, desde algún lugar de mi cama, el celular vibraba. Me senté rápidamente, buscando en cada pliegue del acolchado, hasta que finalmente lo encontré a punto de caerse al suelo. Suspiré y leí.

Tenía un mensaje de texto de un celular desconocido. Supuse que quizás alguien se había equivocado de número pero lo abrí de todas formas, dejando mi curiosidad libre. Y vaya sorpresa que me llevé.

Buenas noches, Lizzie. Lamento no despedirme. No lo olvides, mañana en la playa. Estaré esperándote.

Si, no era el más expresivo del mundo. Pero para alguien no muy expresivo a quien amo con todo mi corazón y con quien estoy empezando algo a escondidas del mundo, no es buena señal? Créanme, no podía ser mejor.


Volviii! jajajaja Se que el sms de él no es lña gran cosa pero Adam es así, tiene momentos y momentos. De todas formas a lo largo de la historia va a mejorar =)

Espero les guste el capítulo y ahora sí no se cuando vuelvo a postear porque empiezo el colegio nuevamente ¬¬ pero espero poder tener ratitos libres para seguir jajaja

besote enooorme a todos los que leen y comentan! =)