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Historia 33338 — capítulo 1
PRÓLOGO
Duelo entre dos titanes
"El destino baraja, nosotros jugamos" Miriam
La sangre de la batalla empezaba a marearle. El horror y la muerte transpiraban por todos los poros de su cuerpo. No podía creer que todo fuera a acabar por fin. La ansiada batalla final entre el Innombrable Dark Lord y él, el famoso Harry Potter, el chico que vivió.
Llevaba casi media hora luchando contra su Némesis y todo su mundo se estaba desvaneciendo alrededor de él. Se había preparado durante mucho tiempo para este momento, y ahora con 18 años recién cumplidos conseguía la oportunidad de hacer lo que la vida le había destinado. Por fin la profecía se cumpliría.
Una gota de sudor calló por su frente y elevó la mirada hacia su más odiado enemigo.
La verdad es que más que temor y odio, lo que sentía por Tom Riddle no era más que lástima. Sus pensamientos se llenaron de posibles caminos que podría haber elegido sino hubiera encontrado a sus amigos Ron y Hermione, ni a su dulce doncella Gin, ni a Dumbledore, Sirius y Remus. Sin ellos, él mismo podría haber seguido el camino del Dark Lord, haberse convertido en alguien como él, despiadado y sin humanidad, cegado por su pasado y por como unos sucios muggles le habían tratado. No intentaría justificar nunca el comportamiento del mago oscuro, pero si podía entenderle. Él más que nadie entendía lo que era vivir una vida como la que él tuvo que vivir. Y nadie merecía eso. La voz de Voldemort lo sacó de nuevo de sus pensamientos.
-
Bien Harry Potter. Por fin zanjaremos nuestras cuentas pendientes. - dijo fijando sus ojos rojos y vengativos en mi. - Has conseguido huir de mí durante 17 años, y por fin hoy conseguiré deshacerme de ti. Mírate. - dijo con desagrado. - Podrías haber sido alguien poderoso si te hubieras unido a mi cuando te lo ofrecí. Ahora sólo quedará el recuerdo de aquel chico que osó retar al Dark Lord más poderoso de la historia. - avanzó unos pasos hacia mi y me miró con dureza. - Dime ¿de qué te ha servido todo esto? Has perdido más de lo que hubieras perdido si me hubieras dado la piedra filosofal hace años. Tu ingenuidad tan sólo te ha llevado a un futuro más desdichado del que hubieras tenido.
-
Puedes decir lo que quieras. - Añadí mirándolo con furia. - Pero hice lo correcto, y no me arrepiento de las decisiones que he tomado. Ahora me doy cuenta, de que hay un destino que debo seguir, y que lo que ocurre, ocurre por algo. Además, todos tus Hocruxes han quedado destruidos, ahora tan sólo quedamos tú y yo - dije con determinación mientras preparaba mi varita de nuevo para volver a atacar.
-
Si esas son tus últimas palabras….¡Defiéndete, Harry Potter! - gritó en parsel mientras alzaba su varita con majestuosidad.
Gracias a mis reflejos conseguí esquivar los hechizos que Voldemort me mandaba y con un rápido movimiento de varita contrarresté algunos. Intenté defenderme esperando el momento oportuno de llevar a cabo mi plan. Esperé unos segundos y vi como Voldemort agitaba su mano lanzándome objetos los cuales intentaba esquivar como podía. Caí rendido al suelo, y esperé a que él se sobre confiara y actuara de nuevo.
- ¡Muere Harry Potter! - Le oí dictaminar con crueldad. - ¡Avada Kedabra!
La conocida luz verde se dirigió de nuevo hacia mí y con mi varita conjuré un escudo mágico, esperando que pudiera desviar aunque fuera un poco el hechizo del dark lord. De nuevo sentí el sentimiento de unión que se creaba entre varitas hermanas. El Priori incantatem me invadió, noté como se transmitía por medio de mi varita, la cual empezó a vibrar, y los hechizos empezaron a mostrarse tal y como había ocurrido antes en esa noche en el cementerio cuando Cedric murió.
Tristeza, desesperación, esperanza, valor…sentía tantas cosas. Y cuando todas se juntaron en una, supe lo que debía hacer. Solté mi varita con rapidez lanzándola lejos con lo que el priori incantatem quedó destruido, y me dirigí corriendo hacia Voldemort. Saqué la espada que llevaba escondida y aprovechando su desconcierto se la clavé en el corazón al Dark Lord. A causa del priori incantatem y la luz que nos cegaba no le dio tiempo a esquivar la espada. Cuando noté que lo había conseguido di unos pasos hacia atrás, la cicatriz empezó a dolerme con profundidad, la vista se me empezaba a oscurecer, me sentía mal, todo me daba vueltas... Pero en todo momento vi los ojos y la cara de Voldemort, quien una vez fue Tom Riddle. El mismo ser que se mantenía en pie intentando quitarse la espada que llevaba clavada. Era aquella arma con la que una vez desafié a un basilisco, la espada de uno de los fundadores de Hogwards, la espada de Godric Griffindor. Entonces empecé a notar como sus fuerzas se perdían y cuando abrió de nuevo sus ojos vi aquellas orbes verdes que no pertenecían a un monstruo, sino a un humano, a Tom Riddle.
-
Supongo que esto es el fin - Le oí decir débilmente mientras se apoyaba en una pared y se dejaba caer soltando antes una carcajada desgarradora.- Harry Potter… - alzó su vista hacia mi de nuevo. - … nunca esperé que me ganaras. Yo que lo he hecho todo por conseguir el poder y la inmortalidad he sido vencido por un niño ignorante e ingenuo. - Después de decir estas palabras oí como reía como un loco de nuevo y de pronto tosió escupiendo sangre al suelo.
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¡Mátame! Prefiero morir a verme destruido así. - dijo con orgullo. - puedes haber ganado pero nunca conseguirás deshacerte de mi ya que parte de mi alma está dentro de ti. Y aunque te cueste aceptarlo, estás más atado a mi que a cualquiera de tus amigos y familiares, tan sólo la muerte te liberará.
Al haber dicho eso, algo dentro de mi pareció retorcerse, apareció un sentimiento que jamás creí que sentiría por aquel hombre. Me pregunté que hubiera pasado si las cosas hubieran sido diferentes, si Tom Riddle no hubiera llegado a ser Voldemort. En verdad Voldemort era un monstruo horrible y sanguinario, pero por alguna razón me hubiera gustado poder darle la oportunidad. Aunque no lograba ni yo mismo entender el porqué de darle esta opción al asesino de mis padres, al que ha destrozado mi vida y al espantoso ser que ha aterrorizado al mundo mágico. Pero algo dentro de mi, la parte de su alma que se hallaba en mi me decía que si todo hubiese sido de otro modo…
Dejé mis pensamientos a un lado e invoqué mi varita, enfriando todo sentimiento que pudiera albergar por aquel ser. Le apunté al corazón mirándole con decisión.
- Has hecho mucho daño en este mundo, y puede ser que siempre viva con una parte de tu alma dentro de mí, pero el destino se ha de cumplir. Ninguno de los dos podrá vivir hasta que el otro muera. ¡Adiós Voldemort! Avada Ke….! - murmuré entrecerrando los ojos. Esta iba a ser la primera y la última persona a la que iba a matar.
Pero antes de acabar de pronunciar el hechizo prohibido me di cuenta que algo extraño ocurría, y noté como mi varita salía disparada de mi mano. Abrí los ojos precipitadamente y noté la luz que se formaba alrededor de su cuerpo.
En unos minutos toda la luz que se había creado desapareció. Me acerqué con cuidado para ver que había ocurrido y me dí cuenta que Voldemort había desaparecido. Tan sólo quedaban sus ropas, y su varita que junto con la mía permanecían al lado de las telas maltrechas.
De pronto me sacó de mi trance el sonido de un bebe llorando. Éste provenía de las ropas de Voldemort y buscando en ellas encontré a un niño pequeño, un chico de apenas 1 o 2 años con pelo negro y ojos verdes. Y el terror se apoderó de mí. Mi imaginación viajó por el universo y regresó para darme consciencia de que el niño que sostenía no era otro que el Dark Lord. ¿Cómo era posible?
¿Su vida había sido un completo caos y ahora esto? ¿Qué debía hacer con el niño? De pronto me di cuenta de la cruel realidad, si la orden o el ministerio encontraban al niño lo matarían. Aunque fuera un simple bebe, el niño era sin duda Voldemort, y no se arriesgarían a que volviera al poder. ¿Por qué no podía dejar que lo mataran? Con todo lo que le había hecho ese horrible ser y aún así tenía que impedirlo. Oyó voces acercándose y pasos que seguían y tomó una decisión. Él mismo criaría al niño, si le quedaba alguien a quien pudiera llamar familia ese podría ser Tom Riddle. Sirius había muerto a manos de Bellatrix y Gin había seguido su camino sin él, como ambos habían acordado. Puede que esto fuera una oportunidad que el destino le había dado para criar a su Némesis y darle una nueva vida.
Al oír los gritos de sus amigos, y del propio Remus invocó su varita y dejó algunas de sus ropas junto a las de Voldemort. Lanzó un hechizo que creó una explosión y en ese mismo momento se desapareció.
Al llegar allí Hermione y Gin y ver las ropas en el suelo y a su amigo desaparecido se echaron a llorar. Ron y Remus se mantuvieron confortando a las muchachas, y los aurores acabaron fichando los hechos de la batalla.
Harry Potter había conseguido destruir por fin a Lord Voldemort. El héroe del mundo mágico había llevado a cabo la profecía. Años más tarde su muerte quedó almacenada en los ficheros del ministerio al haber sido abandonada la búsqueda de ambos cuerpos. Por fin la época de terror había finalizado.