Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 33445 · de

Historia 33445 — capítulo 14

!!!He vuelto!! Después de tanto tiempo, necesito dar las explicaciones del porqué de mi ausencia. Me he cambiado de casa y entre tanto y tanto mi computador falló, no encontrabamos un buen servidor de internet y todo mal!! Recién ayer pude, por fin, conectarme a las redes. !Por favor, disculpenme! Lo siento en el alma, sé que de alguna forma debería haberles dicho mi problema, pero ahora no me queda más que disculparme. Espero que sigan leyendo la historia y dejando sus comentarios, de verdad =). Les prometo que no volverá a ocurrir... Y cambiando de tema, aqui les dejo el capitulo, el proximo se viene pronto, ya que tengo todos los capis en un cuaderno así que sólo me falta pasarlos al pc :)

Espero que disfruten de este capitulo, muchos besos y gracias de antemanoo !!


Aún no tenía ni la más mínima idea de lo que iba hacer con Silvana Weisberg. Ella de una manera mágica ya había informado a todo Hogwarts de nuestro encuentro y ahora no me sorprendía ver caras abatidas a algunas muchachitas cuando pasaba por su lado. Es decir, todo el colegio daba por seguro lo que hoy "pasaría" entre la ravenclaw y yo. Lo más increíble era que él que menos seguro estaba de todo esto, era, por supuesto, yo. La realidad era bastante clara. Por una parte si me reunía con Silvana tendría que renunciar por siempre a Kate, pero si no me reunía con ella quedaría casi como un cobarde frente a todo el colegio. Evidentemente, una razón era infinitamente más importante que otra, pero tenía que arreglármelas para que sutilmente nadie notara que no quería ni deseaba juntarme con la ravenclaw. Y una idea ya empezaba a dar vueltas en mi mente…

Cuando ya era de noche fui a la habitación. Se encontraba vacía y había un olor a húmedo que me desagrado un poco.Abrí la ventana para que se despejara el ambientey me acerqué al baúl de James y lo abrí. El pequeño cofreque iba a buscar estaba a la vista. Lo abrí y la felicidad me invadió, esto era justo lo que necesitaba. Se encontraba lleno de caramelos, ranitas de chocolates y, en un extremo apartado, se encontraban las pastillas vomitivas que utilizábamos cada vez que queríamos faltar a clase. La primera fase de mi plan ya estaba cumplida, por lo que me acosté, me desordené el cabello y esperé a que Cornamenta y Lunático llegaran para tomarme la primera pastillita. Si tenía que mentir, piadosamente por su puesto, los primeros en caer tenían que ser ellos. Esperé casi veinte minutos.

— ¡Sirius!— Llamó James mientras entraba, pero se detuvo de golpe al verme— ¿Sirius? ¿Qué te pasa, hermano?

— No lo sé— Fingí, mientras me tapaba hasta los hombros con la sábana— ¿Hace bastante frío, no encuentras?

— Sí, pero afuera— Espetó mientras se acercaba— Aquí hace una calor de los mil demonios.

—Vaya— Dije con una lentitud sobreactuada— ¿Dónde está, Remus?

— Viene en seguida— Me espetó. Yo asentí, mientras disimuladamente me echaba la famosa pastilla a la boca y me la tragaba al instante.

— Bueno, creo que empezaré a prepararme para ver a Silvana— Murmuré destapándome.

— ¿Verás a Silvana? ¿En ese estado?

—¿Qué estado, Cornamenta?— Le pregunté fingiendo un mareo, pero entonces sentí un revoltijo en mi estómago y supe que mi plan estaba surtiendo efecto. James me miró alarmado y corrí hasta el baño y me arrodillé al lado de la taza del baño. Gracias pastillitas.

— ¡Vaya, Canuto! ¡No te habías enfermado hace años!— Espetó James entrando con cautela al baño y tapándose la nariz.

— No sé que habrá sido— Dije, mientras me paraba y me apoyaba en el lavamanos y me enjuagaba la cara y la boca.

—¡¿Chicos?!— Preguntó Remus que venía llegando—¿ Qué diablos ocurre?

— Sirius está enfermo, acaba de vomitar y al parecer tiene fiebre— Espetó James con una seriedad sorprendente.

— ¿Vamos a la enfermería?

— ¡NO! — Grité rápidamente— No quiero que nadie se entere.

—Entonces tienes que acostarte — Dijo Remus algo preocupado— Mañana le explicarás a Silvana.

— Creo que tienes razón— Dije— Pero de todas formas, explíquele ahora lo que me pasa.

Los chicos se miraron y luego Remus asintió y fue el mismo quien se ofreció a darle la "mala" noticia a Silvana. Al salir del baño, me saqué la camisa y la tiré a un ladoy me acosté escondiendo una sonrisa. James por su lado, se sentó en su cama y me miró angustiado.

— ¿Qué haremos? — Preguntó. Yo me erguí y lo miré extrañado.

—¿A qué te refieres?

— Para mañana tenía planeado tener las practicas de Quidditch, ya sabes, entre antes practiquemos será más fácil obtener el triunfo — Explicó desordenándose el pelo.

— Todavía no entiendo el problema — Le informé.

— Estás enfermo — Espetó como si fuera evidente que yo era el inconveniente en todo el asunto. Aunque en realidad sé que soy infaltable en todo, eso se podía llevar a cabo. — Lo puedes hacer perfectamente bien sin mí, ya sabes, no necesito practicar— Le espeté— Lo llevo en la sangre, hermanito.

— Aún no te he dicho todo— Confesó. Arqueé una ceja, esto me estaba molestando.

— Ve al grano, idiota.

— Primero, no soy idiota. Segundo, todo el equipo ya está informado que mañana habrá practica. Tercero, yo no podré estar porque…mañana es un día especial, estoy de aniversario con Lily y le prometí estar todo el día con ella— Espetó, diciendo la última frase con una rapidez impresionante, yo ya estaba que estallaba en risas, pero continuó—Y cuarto, tú, mi querido amigo, estás enfermo.

— James, no creo que esté peor mañana yo puedo estar en la practica, de eso no te preocupes— Le tranquilicé, no era la idea fingir hasta mañana mi enfermedad— y, tengo una duda.

—¿Cuál?— Inquirió más tranquilo.

— ¿Por qué demonios programaste practica el mismo día de tu aniversario con Lily?— Pregunté sonriente— Supongo… que no se te habrá olvidado ¿Verdad?

— ¡No se me olvidó! — Rebatió — es solo que…

—¿Qué?— Le interrumpí. James me lanzó una mirada asesina que me hicieron tener más ganas aún de reírme.

— Si no fuera por que estas enfermo, estarías perdido— Soltó y salió de la habitación yuna vez estando fuera me gritó—¡ Y no se me olvidó, imbécil!

Me reí por lo bajó y me estiré complacido en mi cama. Aún tenía molestias en el estomago, por lo que preferí dormir. Sin duda, no podía ir a la sala común o a los patios, "estaba enfermo" y esto era lo más productivo que podría hacer.

Al día siguiente Remus me despertó y me preguntó si me encontraba bien como para hacer las practicas. Claramente, estaba de lo mejor por lo que me aseé y me vestí rápidamente. James estaba con Lily en Hogsmeade. Me preguntaba como se las habría ingeniado para convencer a la pelirroja de quebrantar las reglas, por que claramente, esa salida era completamente ilegal. Cornamenta me tendría que dar cada detalle de su día "especial".

Cuando bajamos a desayunar, todas las chicas de Gryffindor me preguntaban por mi estado e incluso, muchas se ofrecían a ser mis enfermeras. Pero yo estaba de lo mejor, de hecho, siempre lo estuve. Esto me hizo recordar que debía hablarle a Silvana. La empecé a buscar con la mirada, sin embargo, encontré a otra persona. A Kate, estaba especialmente radiante hoy. Sus ojos chispeaban un fulgor electrizante y le sonreía a Nikolai con amabilidad.

— Nikolai — Murmuré involuntariamente. No había caído en la cuenta con el estúpido con el que estaba sentada. Fue como si me pegaran un puñetazo de los grandes. Quedé casi aturdido. Pero tenía los pies firmes en la tierra y sentía que de ella provenía el fuego que me quemaba los pies y me decía que tenía que salir de allí.Pero entonces ese fuego empezó a tomar posesión de todo mi cuerpo. Era la misma sensación que me invadía cada vez que me transformaba en un can, pero ahora me estaba transformando en algo peor. ¡Qué peor! ¡Mil veces peor! Me dieron unas enormes ganas de ir corriendo y tirarme encima de ese imbécil, de arrancarle el pelo, dejarle la cara destrozada y llevarme a Kate de allí, tenerla con migo. Sin embargo, sólo apreté mis puños y me contuve como pude, pero sabía que no podría y que de alguna forma tenía que hacer algo al respecto.

Remus en seguida se dio cuenta y me tomó el hombro, a simple vista parecía un afecto amistoso, pero Lunático me apretaba con tal fuerza que parecía que me fuera a arrancar al brazo.

— ¿Qué te parece si vamos a los jardines? — Preguntó. En el fondo, no era una petición ni una sugerencia, era una orden en todo sentido.

— De acuerdo— Espeté soltándome de él bruscamente y caminando hacia los jardines, caminaba con tal fuerza y rapidez que sentía que el suelo se hacía pedazos al momento que daba un paso. Al salir a fuera el viento helado me hizo darme cuenta de que tenía el rostro ardiente, que tenía toda la furia acumulada. Sentía mis facciones tensas, mis mandíbulas apretadas, pero no podía - ni quería-dejarlo pasar.

Los jardines se encontraban asquerosamente vacíos. ¡Qué lástima!, pensé, ¡Justo cuando tenía más ganas de golpear a alguien!. Opté por tomarme la cabeza con ambas manos y apretármela con fuerza, una fuerza inútil, por que de todas formas sentía que mis articulaciones no respondían a mis mandados. *¿Porqué?**¿Cuál era la maldita razón?*No tenía ni la más estúpida idea.Katherine Fortman me hacía reaccionar así, me hacía perder por completo mis cabales y me dejaba fuera de sí con todos sus comportamientos. Ella era una arpía y sin saberlo. Ahora no tenía certeza de si la conocía o no. No entendía porque diablos estaba con Nikolai en estos momentos, siempre había creído que él era una forma para sacarme celos, pero ahora me dejaba completamente descolocado. Ella estaba con él, por que lo deseaba.Prefería estar con él, antes que con migo.

— ¡Mataré a alguien! — Grité fuera de sí, con una voz completamente consumida. Remus que estaba allí fue el receptor y asintió.

— Sé quien es ese alguien y no tiene la culpa — Soltó tranquilamente y apuntando unas bancas que estaban a unos pasos— Vamos siéntate.

— ¿De que estás hablando?— Inquirí sin hacerle caso a su sugerencia. Mi voz estaba unos tonos más altos de lo normal. Estaba casi hiperventilado.

— ¡Qué debes aceptarlo! — Lanzó— ¡Kate no se iba a quedar sola de por vida por que no le resultó con tigo Canuto!Y creeme ninguno de ellos tiene la culpa.

— ¡¿Quieres empeorarlo todo?!— Lancé.

— ¡Quiero que veas la realidad! ¡Por Merlín, Sirius! ¡Tú fuiste quien lo arruinó! ¿No se supone que ya no la querías? ¡Pues bien! ¡Ella no iba a estar esperando a que la quisieras y te transformaras en su príncipe!

Me quedé en silencio y miré a Remus casi con odio.

— Pero ella no quierea Nikolai — Sentencié. Remus suspiró, se acercó y me golpeó en la cabeza.

— ¡Reacciona!— Me gritó y luego agregó más calmado—: Que no lo quiera ahora no impide que en un futuro sí. Ella note pertenece, Canuto. Estás como obsesionado — Remus me miró con compasión.

— Lo sé — Acepté y me senté en el mismo suelo—: Pero debería haberse buscado otro.

— ¿Qué hay de malo con Mosley?

— Hay algo en él que no me gusta, cada vez que me mira pareciera que estuviera muerto de miedo, como si fuera un cobarde, un niñito al que hay que cuidar.

— ¿ Y que quieres? ¿Qué te mire muerto de la risa? — Espetó— Sin duda tu no le das las mejor de las miradas para que él te observe amablemente.

— No es eso Lunático.

— ¿Qué es entonces? — Inquirió.

— Él no es para Kate. Ella no está para cuidar a nadie, no es una niñera — Expliqué—Apenas puede cuidarse a sí misma, él no la va a proteger de nada, hasta puedo asegurar que se esconderá a sus espaldas si ocurriera algo.

— ¿Quién crees que puede protegerla?

Lo miré sin saber que responder. Sin duda, lo que deseaba manifestar era que la persona debía ser yo. Pero aún tenía una incongruencia mental que no me dejaba responderlo. Sin duda yo quería protegerla de todo, tenerla en mis brazos y que nada ni nadie le hiciera daño. Pero yo era por sobre todo la persona que le había hecho más daño en este último tiempo y lo tenía bastante claro.

— ¿La quieres, verdad? — Preguntó con el ceño fruncido y sorprendiéndome al mismo tiempo. Yo sólo pude asentir— Bueno, eso lo explica todo, pero maldita sea, Sirius.

—¡¿Qué?! ¿No puedo quererla acaso?

— Por su puesto — Espetó—Sólo deberías haberte dado cuenta antes que era en serio.

— ¡Oh, vaya! ¿Ahora es demasiado tarde?

— Nunca es tarde para el amor — Espetó bromeando. Yo lo miré hastiado— No me refiero a que sea tarde en ese aspecto…Sólo quiero que tu te des cuenta.

— ¡Por favor, Lunático! Basta de acertijos y sandeces.

Se limitó a encogerse de hombros.

— No sé si debo — Murmuró— Supongo que lo sabes.

— Puedes ser más claro — Pedí molesto.

— Hace un tiempo me dijiste que la querías y después de que "algo" ocurrió entre ustedes, me dijiste que ya no sentías nada por ella y te fuiste con otra. Luego, Kate ya no se interesa por ti y…te diste cuenta que la quieres en serio, después de que le hiciste daño — Dijo observando mi expresión— Supongo que la querías hace bastante tiempo antes de haberlo reconocido, sin embargo, fue tu orgullo el que ocasionó eso, no tú ni tus sentimientos. Es por eso que pienso que ahora, que ya tienes bastante claro lo que sientes por ella, la cuidarás y serás capaz de ser un Sirius verdadero a su lado.

— Pero surgió este asunto.

— ¿Cuando te has achicado frente a alguien? — Preguntó y luego cambió de tema—:

Canuto evita reaccionar así. Por un minuto llegue a pensar que en serio matarías a alguien. Sé que eres un maldito impulsivo, pero hoy llegaste al extremo.

— Fui objeto de un Imperius.

— No seas imbécil— Soltó lunático— Sólo te digo que lo evites.

Me limité a bajar la mirada, por que no podía asegurarlo. Mi reacción era completamente ajena a mí.

— Voy con Danielle — Me informó Remus— Tú quédate aquí un rato, entra cuando estés más tranquilo.

Le hice caso, por que sabía que tenía razón. Quedaba media hora aún para que acabara el desayuno, pero no era de mi interés ir a pasar por lo mismo al gran salón y verla con Nikolai. Pero luego recordé que la vería de igual manera en el entrenamiento de hoy y -maldita sea- me sentía extasiado por eso. Me conformaba sólo con verla y eso no era bueno. Me estaba transformando en un especie de esclavo mental de ella.

Me estiré en el húmedo pasto y eso me sentó bien. Por equis razón me sentía afiebrado y la humedad del día ayudaba a mi estado. Entonces empecé a analizar mi reacción anterior. Sin duda había sido un poquito exagerada, quizás sólose caían bien y al fin y al cabo, Kate solo estaba con él por que no tenía más opción, ya que Danielle estaría con Remus, Lily con James y yo no estaba entre sus opciones- por ahora-. Pero luego recordé sus ojos, estaban hermosos y se posaron en mi mente tal cual los había percibido hace unos minutos. Irradiaban una felicidad que no había visto en el poco tiempo que estuvo con migo, sin embargo si se la permitía a Nikolai. Nuevamente sentí que la rabia me invadía, pero pude controlarme un poco más ya que no tenía la estúpida cara de Mosley al frente. Entonces me di cuenta de que esa era la razón. Estaba completamente celoso y envidioso de que Kate se permitiera estar así con él como nunca lo estuvo con migo.

Me levanté para ir al campo de juego, no me hacía bien estar pensando en el incidente. Me reí por lo bajo al darme cuenta que había arrancado el césped y que tenía los rastros en mis manos. Sabíaque tenía que aprender a controlarme.

Había perdido por completo la noción del tiempo y me di cuenta al llegar al campo de Quidditch que el desayuno ya había terminado hace ya varios minutos y había una buena cantidad del equipo en el campo y para mi sorpresa ya estaban la caja con las pelotas de Quidditch al lado de un cazador de sexto.

— Lo siento — Me disculpé cuando estuve junto a ellos.

— ¿Dónde está James? — Preguntó el chico de Sexto.

— De eso quería hablarles — Espeté— James no podrá estar presente hoy, pero de todas formas practicaremos. Haremos lo mismo de siempre y estaré yo para supervisarlo. Si alguien no desea estar ¡Qué tremendo!, pero tendrán que quedarse.

Todos se miraron incómodos, entonces me di cuenta que faltaba una personita.

— ¿Dónde estála guardiana? — Pregunté para no nombrarla. Todos se miraron nuevamente buscando respuesta. Sólo se encogieron de hombros.

— La vi en la sala común leyendo el profeta, al parecer no tenía intención de venir — Dijo el mismo chico.

— O no sabía de los entrenamientos — Agregó otro —Yo puedo ir a buscarla.

Miré con curiosidad a Mathew Rightzet. Un chico de séptimo en el que coincidía en todas las clases, asimismo también coincidía con las de Kate.

— Está bien— Le permití— Pero con rapidez.

Mathew partió en seguida a paso rápido y unos metros más allá se echó a correr. Me di cuenta como todos los chicos del equipo me miraban con cara de miedo, estaban como paralizados. Quizás aún tenía rastros de hostilidad en mi rostro.

— ¡Bien! Hagan lo mismo de siempre y yo los observo — Espeté mientras me sentaba en el pasto y los chicos empezaban a elevarse obedientes. Yo no tenía ni la más mínima intención de volar, por otro lado no tenía la escoba. Luego de unos minutos, después de que empezaran a practicar pases, comencé a bostezarde lo monótono que se volvía esto. Empecé a observar la entrada del campo por si Rightzet ya venía de vuelta con Kate, en efecto estaba Mathew a unos metros, pero de Kate ni rastro.

— No tiene ganas de venir— Soltó al llegar— No la pude convencer.

— Vaya— Murmuré— ¿Qué le dijiste?

— Bueno que a pesar de que James no estaba, todos los del equipo nos encontrábamos entrenando.

— ¿Aún así no quiso venir? — Inquirí. Él sólo se encogió de hombros — ¿Acaso le nombraste que estaba yo al mando?

El chico me miró nervioso y luego negó con la cabeza acongojado, como si hubiera sido un error. ¡Y era todo lo contrario!, yo mismo quería darle la noticia a Fortman. Y así se lo comunique mientras le dejaba a cargo el grupo. Me sonrió como idiota y asintió con rapidez. Yo ya caminaba a paso rápido en dirección a Hogwarts.

No se quién se cree Kate, pensé, pero yo no iba a permitir que por un antojo de lo más caprichoso no practicara. Al llegar a la sala común, casi vacía a esa hora, la encontré. Estaba leyendo el profeta de lo más tranquila sentada en una butaca junto al fuego. Me dio casi tristeza sonsacarla de su ensimismamiento, sin embargo fue ella quien me miró. Casi al instante abrió los ojos como platos e hizo un ademán de pararse, pero se quedó sentada. Seguramente estaba pensando en como escapar, pero sabía que no iba a ser fácil.

— Kate— Murmuré para mi mismo. En la sala común, entonces, ya no había ninguna alma a excepción de nosotros dos. Entonces ella se paró con cautela y comenzó a caminar a paso rápido, pero torpe. De hecho, sólo llegó a la mitad de las escaleras porque se había tropezado. Velozmente estuve a su lado e intenté ayudarla, pero se negó.

— No, gracias — Espetó de mala forma. Luego una chispa encendió sus ojos de la nada— ¡Ay, por merlín!

— ¿Qué te pasa? — Pregunté. Veía a Kate nerviosa como si estuviera maquinando algo que decir o hacer.

— No te importa — Soltó parándose — ¡Ay, mi mano!

— ¿Te doblaste la mano? — Inquirí receloso, había visto la caída y no había sido para nada tan fuerte como para llegar a ese extremo.

— Eso creo— Dijo evitando por completo mi mirada y acariciándose la muñeca— No podré ir a las practicas…

— ¡Así que con eso!— Le interrumpí— ¡Vaya que buena actriz eres! ¡Por un momento te la creí!

Me dirigió una mirada asesina, pero en ella relucía que yo era el triunfador.

—¡Bien! ¿Qué quieres? — Inquirió nerviosa— ¿Sabes? Todo el mundo nos está observando, así que por favor no hagas más escándalos.

Miré a mi alrededor y sin darme cuenta había tres muchachas de quinto que miraban expectantes a lo sucedido.

— Me dices que no haga escándalo y fuiste tu la que te caíste— Solté. Ella me golpeó con la mano "supuestamente" lesionada. — Quiero que vayas a practicar y no por que seas tú, sino por que todos estamos practicando.

Se quedó en silencio con el ceño fruncido y mirando a cualquier parte. ¡Oh, santo dios! ¡Qué ganas de abrazarla y besarla en este mismo instante! Pero entonces, sin que nada ni nadie me diera previo aviso una montonada de libros voladores venían directo a mi persona con una rapidez impresionante.

—¡Protego!— Grité rápidamente con la varita sin saber si funcionaria o no. Y como supuse, los libros- al estar un metro separados de mí- se detuvieron y cayeron al suelo de forma inerte. De pronto, Kate había desaparecido. Subí las escaleras de forma impávida, y luego fui directo a su habitación. Toqué la puerta con fuerza.

— ¡Abre la puerta, Kate! — Grité. Sin embargo sólo había silencio— Debí haber supuesto que me tenderías una trampa como esa. ¡Vamos, Kate, abre la maldita puerta!

— ¡No!— Chilló desde adentro. Y luego de un silencio interrumpido por mis golpeteos, continuo:— ¿Qué problema tienes?

— No te presentaste al entrenamiento.

— ¡Por qué pensé que se había suspendido ya que James salió con Lily!

— ¡De todas formas vinieron a informarte! ¿Y que respondiste tú? No, yo soy tan importante que tengo el derecho a faltar— Espeté imitando su voz.

— ¡Mentira! — Soltó — A mí nadie me vino a avisar.

— ¿A no? — Pregunté— Tendré que usar veritaserum con Matthew entonces, no podemos tener un mentiroso en el equipo.

Kate se demoró unos minutos en contraatacar.

— ¿ Crees acaso que soy esencial para la practica? —Puntualizó. Yo me reí por lo bajo. Por su puesto que era esencial para la practica, pero lo era por sobre todo para mí.— ¿Ya ves? ¡Sólo estás aquí para molestar! ¿ No quieres dejarme tranquila? No estoy de ánimo para practicar, en el caso que vaya no lo haré bien.

— Hoy en el desayuno te veías con bastante ánimo.

Kate como respuesta golpeo la puerta de tal manera que me llegué a sobresaltar y en un segundo la abrió unos centímetros y dejaba entrever la mitad de su rostro.

— ¿ No me digas que estaba con ánimo? Es que hasta entonces mi día iba perfecto, pero llegaste tú y…

— ¿ Y qué? — Pregunté acercándome, ella tragaba saliva como si le costara hablar, pero entonces me miró, era una mirada glacial.

— Y arruinaste todo, Sirius.

— Katherine, no te sientas especial. Solo vine a buscarte porque eres la guardiana, lo hubiera hecho con cualquier persona— Mentí.

— Si lo sé— Murmuró— creeme, lo tenía completamente claro. Ahora ¿Quieres retirarte?

— Es por mí ¿Cierto? — Espeté mientras hacía fuerza para abrir la puerta. Como ya sabía cedió al menor forcejeo. Kate me miró nerviosa y caminó hacia el otro extremo de la habitación.

— ¡¿Por qué crees que todo gira en torno a ti?! —Gritó— ¡Ese es tu maldito gran problema!

— ¿Entonces? ¿Cuál es la explicación a que no quieras ir?

— ¿Qué no te … no te basta? — Dijo quebrándosele la voz y se sentó en la cama —: No tengo ánimos, no es por el equipo. Es por mí, por primera vez necesito estar lejos de…

No concluyo la frase, lo que me dejó absolutamente atolondrado pensando en su continuación.

— Tú le tendrás que explicar a James— Tercié de forma ácida y salí de la habitación de forma rápida. Si me quedaba unos minutos más allí no lo soportaría, mi fuerza de voluntad era enorme, pero nada comparado con el deseo y cariño que sentía por esa mujer.

No volví a las practicas, por que si ya estaba de mal humor antes de que ocurriera esto, ahora andaba de los mil demonios. Me limité a ir a la habitación y quedarme allí, sin hacer nada, luego bajé a almorzar con Remusque ya no comentaba nada de lo que había acontecido esa misma mañana y al rato después llegó James con una sonrisa de oreja a oreja.Decidimos ir a la habitación para que nos contara todo lo que había pasado.

— ¡Fue fantástico!— Dijo alucinado mientras se estiraba en su cama. Yo lo miraba tratando de sonreírle, pero me costaba por que cuanto deseaba estar en su lugar pero con Kate.

— ¿Cómo la convenciste de salir? — Inquirí.

— Sólo le dije que era su último año y que algún día debía romper las reglas, y que si lo hacía, tenia que ser por nuestra relación — Espetó cornamenta orgullosode su poder de persuasión.

— Definitivamente la tienes a tus pies — Solté mientras me ponía las manos detrás de la cabeza y me acomodaba en el almohadón. James, por su lado, fue a sacar ranitas de chocolate para aumentar la felicidad que ahora lo embargaba. Cerré los ojos mientras cornamenta removía entre sus cosas para encontrarlas, hasta que un golpe me hizo dar un brinco.

— ¿Qué diablos ocurre? — Pregunté. James se encontraba a los pies de mi cama y no supe identificar su mirada.

— ¡Eres un maldito hijo de…!— Gritó mientras se tiraba encima mío y me golpeaba, en eso Remus llegó a parar el alboroto—¡Nos engañaste! ¡ Y vaya de que manera!

— ¿Qué pasó?— Preguntó lunático. Yo me encogí de hombros por que tampoco lo entendía.

— ¡Este idiota nunca se enfermó! ¡ Sólo se tomó una pastilla vomitiva! — Informó James. Remus sólo se limitó a reírse a carcajadas y felicitarme de que lo había hecho muy bien como actor. James me miraba admirado y me pegó con la almohada.

— Caímos, canuto— Murmuró — ¡Realmente no lo había dudado ningún segundo! Pobre Silvana, que pensaba que sólo había sido mala suerte.

— Y todo es por Kate — Concluyó Remus. Yo lo miré dándole la razón. Mis dos amigos, por su parte, se miraron cómplices y estallaron en risas.

Después de cenar la sala común se había transformado de repente en un verdadero alboroto y entendí la causa luego de que varias muchachitas me preguntaran si ya tenía pareja para el baile. En efecto, un cartel inmenso se hallaba en la fachada y daba a conocer la fecha del baile de San Valentín y por lo mismo, había una salida mañana a Hogsmeade antes del próximo fin de semana: 14 de febrero.