← Nadie como tú · de
Nadie como tú — capítulo 12
POV Rach
Hoy se conocería al ganador del torneo, Fleur ya había sido descalificada y ahora solo quedaba esperar para saber quién sería el ganador,Hermione, Ginny y Ron esperaban con ansias que fuera Harry el ganador y yo misma lo deseaba, pero también quería que ganara Cedric. Así que sin poder soportar más el nerviosismo me levante y baje las gradas, allí nadie me vería y así podría tranquilizarme.
-Lo amas no es así - susurro una voz a mi espalda - no deseas que nada malo le pase - iba a girar, pero su mano se fue a mi cuello evitando así que girara - cualquiera de ellos puede morir.
-¿De qué habla? - mi voz a penas fue audible.
-¿Quieres que Cedric viva?
-¿Dónde está? - mientras trataba que me soltara.
-Te llevare a él, solo si te comportas - ante aquellas palabras me deje de mover y me dio una lata - todo estará bien primor - y en cuanto termino de decir eso me soltó.
Trate de girar, pero todo comenzó a dar vueltas, me había dado un traslador, en pocos segundos caí de golpe en lo que parecía un cementerio, me levante un tanto adolorida y mareada, comencé a recorrer aquel extraño lugar.
-Bienvenida - escuche un siseo, así que giré a ver de dónde provenía y frente a mí estaba Colagusano - no sabes cuánto tiempo he esperado conocerte.
-¿Voldemort? - susurre mientras trataba de encontrar a la persona que le pertenecía esa voz.
-Vaya veo que me conoces - parecía que sonreía - pero parece que no te enseñaron a temer mi nombre.
Escuche un golpe y busque de donde provenía y aun costado estaban Cedric y Harry con la copa, todo esto era una trampa y la copa era un traslador.
-¿Dónde estamos? - preguntó Harry.
Vi como Cedric sacudía la cabeza y se ponía de pie y le daba la mano para que Harry hiciera lo mismo, los dos observaron todo el cementerio.
-¿Alguien te dijo que la copa era un traslador? - preguntó Cedric.
-No nadie - contesto Harry.
-Es una trampa - ambos giraron hacia mí - tomen la copa de nuevo.
-¿Trampa? - repitió Cedric con la nariz ligeramente arrugada.
Harry soltó un grito y se agarro la cabeza como si le fuera a explotar, ante aquello corrí hacia él.
-Harry veme - le suplique,mientras él seguía jadeando - todo va a estar bien.
-Es igual que mi sueño - susurro, los pasos de Colagusano no se hicieron esperar - toma la copa y váyanse.
-Mata al otro Colagusano .
-¡Avada Kedavra! - apenas si tuve tiempo para poner un escudo que lo protegió.
-Crees que sería tan fácil - le espete - no te estás enfrentando a cualquiera.
-Vaya Rach - susurro Voldemort - veo que no mintieron sobre ti y sobre tú poder.
-No te muevas - dije al ver como Cedric iba a girar.
-Pero parece que aun no los controlas perfectamente - susurro con cierta burla - me pregunto qué pasaría si te atacara a ti. Colagusano.
-Crucio - gimió mandando la maldición hacia mí.
-Rach - escuche el grito de Harry y Cedric al unísono.
Mordí tan fuerte mi labio inferior para no gritar que sentí el sabor de la sangre en mi boca y luego en mi garganta. Cuando caí al suelo Harry ya estaba atado a una tumba.
-Rach - susurro Cedric a mi lado, que aun tenía el escudo - ¿estás bien?
-Si - conteste con un hilo de voz y tratando de incorporarme, pero cuando lo hice, mis piernas se doblaron haciendo que volviera a caer.
-Ahora es tu turno primor - susurro Colagusano levantándome, si hubiera tenido fuerza lo habría golpeado.
-Suéltala - grito Cedric.
-Por nada te muevas - repuse, sin hacer el menor esfuerzo para que me soltara.
Sentí el frío cemento en mi espalda y luego las cuerdas enredarse en mí, me sentía realmente débil y con nauseas, pero debía buscar la manera de salir de ahí y sacar a Harry y a Cedric, con una sonrisa de lado me amordazo y yo solo le envié una mirada asesina.
Después escuche los pasos de Colagusano alejarse y luego de algunos minutos escuche su respiración agitada y entrecortada, como si cargara algo pesado, cuando entro a mi campo de visión vi que traía un enorme caldero que coloco justo junto a la lápida donde estaba Harry.
El contenido parecía que se calentaba demasiado rápido, ya que lanzaba chispas abrasadoras, como si estuviera ardiendo. El vapor se espesaba haciendo borrosa la imagen de Colagusano, que atendía el fuego.
-Date prisa - se escucho de nuevo la fría y aguda voz.
-Ya está listo, amo.
-Ahora…- dijo la fría voz.
Colagusano abrió un pequeño bulto que hasta ese momento repare en el, era algo horrendo y viscoso…pero era cien veces peor de lo que pueda decir. Parecía un niño agachado, aunque no tenía pelo, y su piel era de aspecto escamoso, de un negro rojizo obscuro, como carne viva; los brazos y piernas eran delgadas y débiles, la cara no podía vérsela.
Parecía incapaz de valerse por sí mismo: levanto los brazos, se los echó al cuello a Colagusano, y esté lo levanto y lo llevo hasta el borde del caldero y escuche el golpe sordo.
-¡Hueso del padre, otorgado sin saberlo, renovarás a tu hijo!
Solo vi como un fino chorro de polvo salía de los pies de Harry y luego como caía suavemente al caldero y este arrojo chispas en todas direcciones. Escuche un pequeño gemido, mientras sacaba de su capa una daga. La voz se le quebró entre sollozos.
-¡Carne… del vasallo… voluntariamente ofrecida… revivirás a tú señor!
Extendió su mano derecha, ante aquello cerré los ojos para no ver lo que ibaa hacer, pero no sirvió de mucho, ya que escuché su gritó. Y luego el golpe en el suelo, los jadeos de angustia y luego una salpicadura, eso me hizo entender que ya había caído en el caldero.
Con el miedo en mi garganta abrí los ojos y vi como se ponía delante de Harry.
-Sa… sangre del enemigo… tomada por la fuerza… resucitará al que odias.
No vi donde corto, solo vi cuando Colagusano ya llevaba la daga con la sangre de Harry, mi respiración en el momento en que se dejo caer se agitó.
El caldero hervíaa borbotones, salpicando por todos los lados chispas de un brillo tan cegador que todo lo demás parecía de una negrura aterciopelada.
De pronto se extinguieron las chispas y una enorme cantidad de vapor blancosurgió formando nubes espesas y lo envolvió todo, así que no pude ver nada, más que el vapor.
Escuche la respiración agitada de Cedric y los sollozos de Colagusano, sentí un hueco en el estomago y todo comenzó a darme vueltas y lo que vi, casi me deja sin respiración, a través de la neblina, vi que del caldero se levantaba lentamente una silueta de un hombre alto y delgado.
-Vísteme - ordeno con la fría y aguda voz.
Supuse que Colagusano lo hacía, ya que lo único que veía eran siluetas, cuando por fin toda la neblina se disperso, pude ver que llevaba una túnica negra, pero no veía su rostro, ya que se encontraba mirando a Harry.
Pero enseguida bajo su mirada examinándose así mismo, sus manos eran como grandes arañas blancas, de pronto giró su rostro hacía mí, sus ojos de un rojo amoratado y la nariz tan aplastada como la de una serpiente, con pequeñas rajas en vez de orificios, sus delgados labios se curvaron en una mueca que helo mi sangre.
-Levanta el brazo - ordeno Voldemort con desgana.
-¡Ah, señor… gracias, señor…!- alargó el muñón ensangrentado y él solo rió.
-¡El otro brazo, Colagusano!
-Amo, por favor… por favor…
Ante aquello se inclinó hacia él y tiró de su brazo izquierdo, le retiró la manga por encima del codo, no veía que era lo que tenía el brazo, pero me imaginaba que era.
-Ha retornado - dijo con voz suave - todos se habrán dado cuenta… y ahora veremos… ahora sabremos…
Apretó con su largo dedo índice el brazo de Colagusano. Con una expresión de cruel satisfacción soltó el brazo y se irguió, echó atrás la cabeza y contemplo el oscuro cementerio.
-¿Cuántos tendrán el valor de regresar? -susurró fijando su vista en las estrellas - ¿Y cuántos serán lo bastante locos para no hacerlo?
Recorrió el cementerio con la vista y se fijo en Cedric y luego en mí y una cruel sonrisa torció su rostro de serpiente.
-Vaya la pequeña obscuridad tiene bastante poder - susurro acercándose a mí, mis ojos se clavaron en los rojos de él - desde antes de tu nacimiento te deseaba - uno de sus largos dedos acarició mi mejilla - y vete ahora eres toda una bruja que está echando a perder su poder por el estúpido amor - de su túnica saco una pequeña daga que acercó a mi rostro - eres hermosa - susurro pasando la daga sobre mi mejilla - me pregunto si él te seguirá amando aun teniendo el rostro marcado.
-No la toques - su voz se escuchaba tan firme que me sorprendió.
-Aun no entienden que el amor es para idiotas - susurro levantando su varita y apuntando hacia Cedric - veamos si es tan fuerte tu escudo ¡Crucio!
Cerré los ojos ya que parecía que la maldición había sido a mí, mi respiración era entrecortada y mi corazón latía muy rápido.
-Parece ser que has superado la primera prueba - dijo con una sonrisa cruel, con un movimiento de la varita me desato - ahora veamos si puedes estar dentro de los mortífagos.
-¿Crees que quisiera entrar a tu grupo de idiotas? - pregunte con una sonrisa burlona.
-Tienes carácter - su mirada me intimido un poco, pero él no fue capaz de notarlo - pero no me canses, porque si no terminaras muerta.
-Claro mi lord - hice una reverencia con desprecio.
-¡Crucio! - gritó haciendo que me elevara y de nuevo mordiera mi labio para no gritar - vamos levántate - me ordeno, me levante con cierta dificultad y con la sangre escurriendo por mi barbilla - soy más fuerte que tú - se burlo.
-Sorprendente - dije de manera irónica - superas a una chica de 14 años, debes estar orgulloso - sentí un corte en mi brazo, esto superaba mi tolerancia levante el brazo y como si lo estuviera ahorcando cerré mi puño - podría matarte.
-No… l-lo ha-harás - dijo de manera entrecortada, dirigiendo su varita hacía Cedric - a-al me… menos n-no si lo quieres vi…vivo ¡Avada Kedavra!
El escudo estuvo a penas a tiempo, pero para eso tuve que soltar a Voldemort, el cual rió al estar en el suelo.
-Dejaste vivir al mago que le puede hacer más daño al mundo por salvar a la persona que amas - sonrió de manera irónica - si Dumbledore viera esto, sabría que el amor te hace débil - tenía tantas nauseas y me sentía tan mareada que solo pude observar cómo se acercaba a mí - veamos si él te ama tanto como tú a él.
Mis piernas temblaban y así que deje que me arrastrara hacia donde estaba Cedric me empujo haciendo que cayera de rodillas, me tomo del cuello estaba tan mareada que solo cerré los ojos.
-¿La mató a ella o te mato a ti? - pregunto.
-¿Qué hago? - pregunto Cedric sin poner ninguna resistencia.
-Solo camina unos cuantos pasos - contesto Voldemort soltándome.
No tenía ni la fuerza para abrir los ojos, pero escuche los pasos de Cedric alejarse de mí, con un esfuerzo sobrehumano abrí los ojos y lo vi justo a unos cuatro metros de mí.
-Eres demasiado débil - me espeto Voldemort - tu escudo solo sirve si se estás en un lugar sin moverte - fije mi vista en Cedric y vi la magia que guardaba y luego la hice una esfera que se puso en la palma de mi mano y luego como si fuera una canica la cerré, dejándola totalmente protegida al menos mientras estuviera con vida Cedric estaría protegido, era la primera vez que lo hacía, ya que según Remus aun no estaba lista, pero si no era ahora Cedric moriría - Avada Kedavra - y como supuse el hechizo revoto.
-Parece que no es tan débil como parece - le espeto Cedric.
-Jamás podrás matarlo - susurre poniéndome de pie con cierta dificultad.
-Para matarlo tengo que matarte a ti - repuso acercándose con una media sonrisa.
Estaba demasiado mareada como para moverme, así que solo fije mi vista en la de él, pero antes de que llegara se detuvo como a unos tres pasos de mí. Se comenzó a escuchar el ruido de capas y así fue en menos de cinco segundos estábamos rodeados de mortífagos. Uno de ellos se dejo caer de rodillas y se arrastro hasta Voldemort y beso el bajo de su túnica.
-Señor… señor - susurró
Después de esto todos los que estaban detrás de él hicieron lo mismo, me tomo del brazo y me llevo hacia donde estaba Harry y los mortífagos al ver esto formaron un círculo dejándonos al centro a Voldemort, a Harry, a Colagusano y a mí.
-Bienvenidos mortífagos - dijo en voz baja - trece años… trece años han pasado desde la última vez que nos encontramos. Pero siguen acudiendo a mi llamado como si fuera ayer… ¡Eso quiere decir que seguimos unidos por la Marca Tenebrosa!, ¿no es así?
Apenas si escuchaba lo que decía, de verdad no iba a soportar mucho tiempo así, a lo lejos vi como alguien caminaba hacia mí y me tomaba en brazos.
-Narcisa estará feliz de cuidar a nuestra sobrina - escuche un débil susurro - y más si para mi señor es importante.
-Deja que descanse y le das de comer, pero si no se comporta unos cuantos cruciatus no le harán mal - siseo Voldemort.
-Bájame - mi voz apenas si fue audible.
-Hazlo - ordeno Voldemort - si la señorita quiere caminar que lo haga.
Mis piernas temblaron al sentir el suelo, pero aquel hombre me dejo recargada en una de las lapidas y volvió a su posición, los mareos, las nauseas y además el dolor de cabeza insoportable que nublaba mi vista, no iba a tardar en desmayarme.
-Rach - su voz estaba realmente preocupada - tienes un aspecto horrible.
-Eso jamás ha sido un buen halago para una mujer - susurre tratando de abrir los ojos pero al hacerlo sentí como si mi cabeza fuera explotar, así que volví a cerrarlos de golpe.
-Tenemos que llevarte a Hogwarts - repuso tomándome en brazos.
-No vas a dejar a Harry - dije con un hilo de voz.
-No lo pensaba dejar - se defendió, ante eso sonreí débilmente.
-Te Amo - después de aquello sentí como mi cuerpo comenzaba a perder más fuerza.
-Y yo a ti - contesto dejando un beso en mi frente.
Sentí como se sentaba y colocaba mi cabeza en sus piernas, escuche murmullos de sorpresa, mientras Cedric acariciabami cabello, con cierta dificultad abrí los ojos y vi como las varitas de Harry y Voldemort se habían conectado.
-No hagan nada - gritó Voldemort.
-Vamos Harry - susurre y no sé si fue mi imaginación pero varios como espectros salían de la varita de Voldemort - esto me matara - dije en voz baja y saque mi varita.
-No lo hagas - me suplico Cedric, levante mí vista a él.
-Si muero - dije con una débil sonrisa - recuerda que Te Amo - y antes de que dijera algo dirigí mi varita hacia Harry - aprori trans megum resist.
Solo vi como un rayo dorado le daba a Harry haciendo que los espectros lo rodearan y después todo se volvió negro.
POV Harry
Corrí lo más rápido que mis piernas fueron capaces, cuando llegue junto a Cedric, tenía a Rach en brazos y algunas lágrimas rodaban por sus mejillas.
-¿La copa? - pregunte, mientras él negaba con la cabeza y abrazaba con más fuerza a Rach - dime donde está, sino no podremos llevar a que la atiendan.
-No respira - dijo con hilo de voz, ante aquello sentí una opresión en el pecho.
-Te equivocas - le espete, mientras tomaba la mano de Rach, para que me viera y me dijera que todo iba a estar bien - ella solo esta desmayada y necesita atención - ante esta perspectiva - ¡Accio Copa!
Tome el hombro de Cedric y antes de que los mortífagos llegaran la copa llego a mí y en menos de dos segundos ya estábamos en Hogwarts, gire a ver como Cedric seguía abrazando el cuerpo de Rach como si su vida dependiera de ello.
-No puedes dejarme - le susurraba una y otra vez - no ahora que si pienso luchar por ti.
-¡Harry! ¡Harry!
Sin importarme nada tome el brazo de Rach con fuerza, ella tenía que despertar y sonreír y decirme lo bien que lo había hecho, no sé en qué momento comencé a llorar, pero mis lágrimas caían sobre su muñeca, escuche pasos acercarse a mí, sin soltar el brazo de Rach tome la muñeca del que supe que era Dumbledore por la sombra.
-Ha retornado - dije sintiendo como las lágrimas seguían saliendo - Voldemort ha regresado.
-Dios, Dios mío Black - exclamo Fudge - está muerta, Dumbledore la chica está muerta.
-NO - grite, mientras todos se acercaban a nosotros - Ella no está muerta solo está desmayada.
Vi como Dumbledore se agachaba y tomaba el pulso de Rach, ante lo que a mi me pareció siglos.
-Necesito que la lleven a San Mungo - repuso Dumbledore, aliviando un poco la opresión de mi pecho.
POV Sirius
La carta de Dumbledore me tenía un tanto alterado y mejor ni hablar de Gab, que con demasiados esfuerzos la había podido dejar cerca de una cueva con Buckbeak, ahora esperaba que Dumbledore me dijera que era lo que pasaba, llevaba como 15 minutos dando vueltas en el despacho del director.
Escuche la puerta abrirse y frente a mí estaba Harry en dos zancadas llegué a él.
-¿Cómo estás Harry? - sabía que Voldemort había retornado era todo lo que sabía - sabía que algo así pasaría, pero dime que paso.
Dumbledore me contó todo de lo que Barty Crouch le había dicho, Harry parecía un tanto ausente, sabía que estaba agotado, pero al menos estaba bien. La puerta se abrió de golpe y pude ver a Owen que se notaba sumamente preocupado.
-¿Qué paso con mi hermana? - su voz se escuchaba entrecortada, gire mi rostro a Dumbledore que su semblante era de preocupación.
-Entiendo que esté preocupado por el estado de salud de la señorita Black, pero no me parece que entre así a mi despacho - comento Dumbledore serenamente.
-¿Qué tiene Rach? - pregunte con la voz un tanto temblorosa.
-Según los datos que me han mandado de San Mungo, ella está estable - contesto viéndome directamente a los ojos - aunque no saben cuando despertara.
-Estaba a tu cuidado - le espete ácidamente - se suponía que tú tenías que cuidarla.
-Harry - susurro Dumbledore pasivamente -y Owen vayan a su sala a descansar.
-De quien van a hablar es mi hermana y tengo más derecho que él a saber qué le pasa - repuso Owen secamente mandándome una mirada asesina.
-Les he dado una orden - comento Dumbledore de manera autoritaria, y ante aquella voz no podías hacer nada más, más que acatarla, Harry fue el primero en salir y enseguida Owen.
Dumbledore espero hasta que escucho como los pasos de los dos chicos se alejaban, pero antes de que comenzara a hablar, la puerta del despecho se volvió a abrir.
-Owen va furioso - repuso Remus.
-Cosas de familia - conteste ácidamente.
-Igual que el carácter - observo a Dumbledore - ¿para qué me mando a llamar?
-Es sobre Rach - contesto en voz baja - tú llevabas el entrenamiento sobre sus poderes, y por esa razón tú conoces cuáles son sus debilidades.
-¿Qué tiene? - pregunto con un leve tono de angustia.
-Está en San Mungo - su vista estaba en la ventana - ninguno de los sanadores entiende que es lo que pasa, sus signos vitales al llegar apenas si eran visibles y ahora están sobre lo normal, y no entienden porque aun no despierta.
-¿Estuvo con Harry? - pregunte observando la reacción de Dumbledore.
-Si - contesto en un susurro - Barty la separo del resto de los alumnos y al igual que con Harry le dio un traslador, según lo que he me han dicho Harry y Cedric, Voldemort le hizo dos Crucios y varios cortes.
-¿Y su escudo? - pregunto Remus con la nariz ligeramente arrugada.
-Estaba puesto en Cedric - ¿Quién demonios era Cedric? - es por eso que ese chico sigue vivo.
-Poner un escudo sobre ella gasta energía, pero ponerlo en otro le gasta el doble - razono Remus - además de que si recibió dos crucios eso baja su energía aun más…
-Pero eso no es todo, hizo un encantamiento que ella misma dijo que iba a morir - comento Dumbledore girando a ver a Remus.
-Aprori trans megum resist - susurro Remus.
-¿Qué significa eso? - pregunte con el entrecejo fruncido.
-Que le paso todas sus fuerzas a una persona - contesto con una débil sonrisa ¿Qué tenía de gracia que mi hija se estuviera muriendo por pasarle la energía a otra persona? Notó esa pregunta que estaba dibujada en mi rostro
-Ella no murió -comento una voz de mujer, gire a ver a quién le pertenecía esa voz y frente a mí estaba una mujer rubia y ojos aceitunados - eso quiere decir que la persona a quien le dio su energía ella es parte importante en su vida y ahora solo tiene que besarla
-¿Qué? - fue lo único que salió de mis labios.
-Que ya tienes yerno - contesto con una media sonrisa, espera mi hija tenía 14 años, aun nadie se le podía acercar.
-Vane - reprendió Remus tranquilamente - lo que eso quiere decir, es que Rach solo tiene que descansar y recuperar toda su energía, lo cual si conocemos toda su energía serán al menos dos semanas.
-Lo del beso es mentira ¿verdad?
-Eso haría que su recuperación fuera más rápida - comento Vane sonriendo de lado.
-Nadie va a besar a mi hija - replique con la nariz arrugada - al menos no mientras yo viva.
-Pobre de Rach - susurro Vane moviendo la cabeza negativamente.
-Pero dijo que nadie iba a poder besar a su hija, no que su hija no iba a poder besar - esa voz, ¿Qué no podía soportar en la cueva?
Todos rieron, hasta Dumbledore, mientras yo trataba de no matar a alguien, pero al menos sabía que mi hija iba a estar bien.
capitulo dedicado a:
Brisa
Gabriela Black