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Nadie como tú — capítulo 13
POV Gab
Hoy por fin saldría mi pequeña de San Mungo, después de un mes y medio dentro, había despertado a mitad de la quinta semana, pero deseaban vigilarla una semana más, para verificar que todo estuviera en orden.
Tenía que arreglar toda la casa, debo decir que ahora vivía en la Ancestral casa Black con Sirius y con todos los Weasley, además de Vanesa y Remus y Samantha ya que Dumbledore había aceptado la oferta de mi marido de ocupar la casa como cuartel para la orden.
-Gab - llamo Sirius desde la planta alta.
-¿Qué pasa? - pregunte subiendo las escaleras, para ver que problema tenían.
-Esto de pintar la recamara de Rach - suspiro Remus todo lleno de pintura - no es muy fácil.
-¿Quién dijo que pintaran la recamara? - pregunte arrugando un tanto la nariz.
-Tía es que no me gusta el color gris que tiene la pared - repuso Samantha en voz baja.
Remus le mando una mirada acida a Samantha la cual solo sonrió con cierta culpabilidad. Yo solo negué con la cabeza y baje a revisar que la comida estuviera lista, Molly que era un amor y además preparaba la mejor comida me ayudaba a preparar la comida favorita de Rach, mejor dicho el postre favorito que era tarta de melaza que era el mismo que el de Sirius.
[……………………………………………]
POV Rach
Hoy por fin saldría de aquí, no sabían como le agradecía a la vida de que ese día fuera el último en ese lugar, de hecho hasta las enfermeras agradecían que ya me fuera, me sentía un tanto culpable por maltratarlas, pero con alguien tenía que desquitar mi desesperación.
-Buenos Días - su voz como siempre me iluminaba el día.
-Hola - conteste con una media sonrisa.
-Parece que hoy estás feliz - susurro inclinándose y dejándome un beso en la nariz y luego uno corto en los labios.
-Por fin saldré de aquí - repuse observando su hermosa sonrisa - además de que tengo al chico de mis sueños.
-Rach - murmuro inclinándose de nuevo y haciendo que nuestras narices rozaran - no hagas que pierda mi poca voluntad.
-Si eso es lo que quiero - mi respiración se había agitado y ahora mis labios rozaban los suyos.
-Owen acepto que saliéramos, pero si nos ve así - su respiración también era agitada - no dejara que me vuelva a acercar a ti.
-Por Dios Cedric, ya no tengo cuatro años y no necesito que mi hermano acepte a mis novios - y después de decir esto lo bese y él lo correspondió casi al instante.
Esto era realmente adictivo y no me importaba volverme una adicta a sus labios a su lengua, porque ahora podría zacear mi necesidad cuando lo deseara. Escuche un carraspeo que hizo que me separara de esa deliciosa adicción.
-Veo que ya se encuentra mejor - repuso el sanador con una débil sonrisa.
-Desde hace una semana - conteste tranquilamente y un tanto sonrojada por ser descubierta en pleno beso - pero hoy por fin me dejaran libre.
-Solo espero que siga la dieta, ya que a pesar de que diga que está bien, aun está débil y el brazo aun sigue sin querer sanar del todo - replico el sanador - recuerde que nada de dulces.
-Si lo sé - conteste secamente.
Después de decirme, mejor dicho de repetirme lo que podía y no podía comer, salió para que pudiera cambiarme y Cedric hizo lo mismo, me puse unos pants y una sudadera que suponía era de Owen, el cual seguramente había olvidado traerme una ¬¬
Estaba terminando de ponerme la sudadera negra que me quedaba enorme, cuando mi abuela entro con una débil sonrisa.
-Tu madre estará feliz de verte - repuso acercándose a besarme la mejilla y abrazarme.
-¿Está en casa? - pregunte emocionada, ya que tenía más de un año que no la veía.
-No exactamente - contesto en voz baja y besándome el cabello - pero ahora vivirás con ella.
-¿En dónde? - pregunte separándome de ella.
-Ya lo veras - me besó la frente antes de abrazarme por los hombros y salir las dos.
En la sala de espera estaba mi abuelo, el idiota de mi hermano que como imaginaba había olvidado mi sudadera y me había dado la de él, ymi bellísimo novio. Mi abuelo al verme me sonrió y tomo el lugar de mi abuela, creo que todo mundo me veía como una muñeca de porcelana que se podía romper hasta porque el aire le diera.
Salimos de San Mungo y un carro del ministerio nos esperaba fuera, mi abuelo como si fuera una persona inútil me abrió la puerta del auto y luego me ayudo a sentarme, esto de haber estado casi dos meses en el hospital era sinónimo de que eras inútil y necesitabas ayuda de todos.
Decidí no quejarme, porque sabía que esto lo hacían porque me querían y era importante en sus vidas (súper humilde ¬¬) el viaje se me hizo bastante corto, y supe la razón al ver que estábamos en el centro de Londres en donde era un lugar de mansiones.
Baje del auto antes de que alguien me abriera la puerta o me diera la mano para bajar, observe la numeración de las casas y vi que del 11 se saltabaal 13 ¿Y dónde demonios estaba el 12?
-Ten - me susurro mi abuelo entregándome una pedazo de hoja - léelo rápido y memorízalo.
El cuartel general de la Orden del Fénix está ubicada en el número 12 de Grimmauld Place, en Londres
¿Qué era la Orden del Fénix? Pero cuando iba a preguntar mi abuelo me arrebato el pedazo de papel y con voz autoritaria.
-Solo piensa en lo que acabas de memorizar.
Ante aquello pensé lo que acaba de leer al venir a mi mente el número 12 de Grimmauld Place, entre el 11 y 13 apareció una puerta maltrecha y de inmediato aparecieron unas paredes sucias y unas mugrientas ventanas.
-Vamos - repuso mi abuelo empujándome dentro de la recién aparecida casa.
-¿Dónde dem……
-Por lo que más quieras no hagas ruido - la voz de mi hermano suplicaba, solo asentí y decidí dejar mi pregunta para después.
El vestíbulo estaba bastante obscuro y olí a polvo y algo podrido y dulzón; la casa tenía toda la pinta de estar abandonada. Me pregunte si alguien vivía allí y ante aquello escuche pequeños pasos acercarse hacia nosotros.
-Rach - frente a mí estaba Samantha sonriéndome débilmente, después de haber salido de una puerta al fondo - no sabes cómo te extrañe.
-Es mejor que después se saluden - susurro mi hermano empujándome.
Se llevó un dedo a los labios y camino de puntillas; pasando por delante de un par de largas y apolilladas cortinas, donde supuse debía haber otra puerta, y tras esquivar un gran paragüero que parecía hecho con la pierna cortada de un trol, comenzamos a subir las escaleras, giré mi vista y vi que mis abuelos ya no nos seguían, solo iban Samantha y Cedric.
-¿Y los abuelos? - pregunte en voz baja.
-No les gusta estar aquí con… - se quedo callado y tomo mi muñeca - no importa Rach, ahora será mejor que descanses.
Decidí no protestar, seguimos subiendo escaleras,pasamos junto a una hilera reducidas montadas en placas, colgadas en la pared, al verlas de cerca me di cuenta que eran cabezas de elfosdomésticos. Está casa debía ser de un mago de sangre limpia y de ideas negras, pero decidí no preguntar, no creía que mi propio hermano me llevara a manos de un mago tenebroso.
-Rach - escuche, levante mi mirada y frente a mí estaba mi padrino.
-Remus - susurre antes de soltarme del agarre de mi hermano y correr hacia él - no sabes cómo te extrañe - mientras lo abrazaba - debería reclamar la poca atención que le prestas a tu ahijada, pero mis abuelos me explicaron que estabas trabajando.
-Estaba arreglando tu habitación - contesto sonriendo y tomándome del brazo y haciendo que subiera el último tramo de escaleras - y preparando una pequeña sorpresa.
-Rach - escuche a mi espalda, giré y vi a mi madre con una sonrisa tierna - no sabes lo preocupada que estuve al imaginar que algo malo te pudiera pasar.
-MAMÁ - grite, mientras corría a abrazarla y sentía como mis lágrimas salían - estás aquí.
-Si nena - susurro acariciándome el cabello - aquí estoy y esta vez no te voy a dejar.
La abrace con fuerza, esperando que no fuera un sueño y que está vez no se iba a ir y que estaría conmigo, escuche como mi madre también comenzaba a llorar y me besa el cabello.
-Mi bebé - susurro - No sabes cuánto te extrañe y cuantas noches soñé con estar así y hoy por fin te tengo de nuevo en mis brazos.
-La princesa ya está fuera de peligro - al escuchar aquella voz me separe de mi madre y gire y allí estaba sonriéndome, me quede de pie tratando de pensar que esto no era un sueño - ¿no piensas a abrazar a tu padre? - escuche el bufido de Owen, pero allí estaba papá.
Sonreí y lo abrace como la última vez, me sentía tan protegida en sus brazos que solo deseaba estar así por un largo rato, me acarició el cabello y me separo de él y beso mi frente.
-Por un momento creí que perdería a mi muñeca - susurro acariciando mi mejilla - y es lo peor que se puede sentir, así que si quieres un poco a tu anciano padre, no le vuelvas a dar un susto como este.
-Espero que lo de anciano sea solo por ti - comento mi madre - ya que yo estoy en la plena flor de mi juventud.
-Estoy con Gab - repuso Remus sonriendo.
-Creo que exagere - comento mi padre con una débil sonrisa - entonces tengo que rectificar, Rach si quieres un poco a tu apuesto y joven padre no le vulvas a dar un susto como este.
Reí mientras lo abrazaba de nuevo y veía la cara de Remus y de mamá (U¬¬) sería fácil acostumbrarme a una familia así.
-Lo prometo - susurre mientras sentía el besó de papá en mi cabello.
-Muy bien muñeca - mientras me besaba de nuevo la frente - pero creo que querrás descansar - y luego en un susurro - yo sé que no deseas descansar, pero conoces a tu madre - sonreí ante aquel comentario - así que te dejaremos para que duermas un poco.
-Gracias - conteste observando como los tres adultos bajaban.
-Bueno yo te traeré un poco de comida - repuso Samantha y tomo la mano de mi hermano.
-Pero yo quiero pasar un tiempo con Rach - replico Owen, claro ahora le salía lo cariñoso.
-Vamos Owen - susurro Samantha e hizo un puchero - tú conoces mejor a Rach y sabrás que le gusta.
Soltó un largo suspiro y después de verme y darme a entender que sabría lo que haría se dejo llevar por Samantha, ante aquello gire para entrar a mi habitación, pero antes de entrar sentí sus manos rodearme la cintura.
-¿Crees que tarden mucho? - pregunto en un susurro y besando el lóbulo de mi oreja.
-Samantha hará que esa comida se haga cena - conteste en el mismo tono.
-Te Amo - me giro y pude ver sus hermosos ojos y perderme en ellos - eres todo para mí.
Sonreí y rodee su cuello con mis brazos y lo bese tratando de así poder transmitirle todo el amor que sentía.
[………………………………………]
POV Cedric
Después de besarnos, decidí que era mejor hacer otra cosa, porque no deseaba que alguien me viera besando a la menor de los Black, y le propuse jugar ajedrez, al escuchar aquello levanto una ceja y dijo "Jamás he jugado ajedrez y cuando Ron quiso enseñarme me quede dormida" reí ante aquel comentario y me propuse enseñarle.
Llevábamos más de media hora y para ser su primera vez lo hacía muy bien, de hecho descubrí que cuando pensaba demasiado las cosas, se mordía el labio inferior y de manera inconsciente se rascaba la nariz, era demasiado perfecta, si tengo que aceptar que en vez de ver el juego, me la pase observándola y fue esa la razón de porque había descubierto su pequeña manía de poner su cabello detrás de su oreja.
-Creo que gane - susurro con una media sonrisa, mientras levantaba sus hermosos ojos grises y los clavaba en mí, baje la mirada al tablero y vi como mi rey moría entre las manos de su reina.
-Vaya eres buena - comente sonriendo.
-Rach - giré hacia la puerta y Owen estaba en el marco de la puerta - Black quiere que bajes.
-Es papá - dijo en voz baja observando a su hermano - no veo porque no lla…
-Él jamás fue un padre para mí - le espeto secamente - y tampoco lo fue para ti, él no es más que un asesino.
-Sabes que no es cierto - replico Rach observando a Owen con irritación - Sirius es inocen…
-Como sea - repuso molesto - no estuvo con nosotros, y sea o no un asesino, nosotros ante el mundo mágico somos hijos del asesino Sirius Black que se escapo hace dos años, y si tú te sientes orgullosa de ser hija de un prófugo yo no.
-Es bueno saberlo - su voz sonó pasible, pero su rostro no demostraba lo mismo.
-Qué bien que ya lo entendiste - contesto ácidamente - tal vez así dejes de tratar de ser el padre que nunca fuiste y que jamás llegaras a ser.
-No le hables así - replico Gabrielle - recuerda que es tú padre.
-Qué gran padre me diste - ironizo - un asesino, alcohólico que se la pasa encerrado hablando con un hipogrifo - y después de decir esto salió de la habitación.
-Dale tiempo - le susurro Gabrielle - lo va a entender.
-Eso espero - contesto Sirius, levantando la mirada y sonriendo a Rach - bueno ¿vienen a comer?
-No tengo hambre - comento Rach dejándose caer en la cama.
-Yo tampoco - repuse amablemente - pero gracias.
-Muy bien cuando tengan hambre pueden llamar a Krancher - señalo Sirius mientras se giraba para salir.
-Esperen - llamo Rach en voz baja, sus padres giraron a verla - puedo saber ¿Qué es la Orden del Fénix?
-En cuanto llegue Harry se los explicamos a los dos - contesto Gabrielle sonriéndole maternalmente - en cuanto tengan hambre pídanle a Krancher un poco - los dos asentimos levemente, cuando iba a cerrar la puerta.
-Y mantengan la puerta abierta - ordeno Sirius viéndome con cara de si tocas a mi hija mueres - y las manos quietas también.
-Sirius - lo reprendió su esposa - ¿crees que todos los chicos son como tú?
Escuche como siguieron discutiendo, giré mi vista hacia mi novia que tenía ligeramente la nariz arrugada.
-¿Pasa algo? - pregunte con cierta preocupación.
-Dime si la Orden es contra Voldemort - era demasiado perceptiva, solo asentí levemente - Fudge ha enviado a los mejores aurores ¿cierto?
¿Cómo decirle que el ministerio creía loco y viejo a Dumbledore y a Harry creían que era un rebelde que solo deseaba llamar la atención?
-Eso te lo dirán cuando llegue Harry - susurre besando su frente - así que ahora no pienses en eso.
capitulo dedicado a:
Brisa
Gabriela Black