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Nadie como tú — capítulo 18

POV Sirius

Sentí los rayos del sol sobre mi rostro y con cierta pereza me incorpore y observe a la hermosa mujer que dormía a mi lado, era simplemente perfecta, su cabello castaño estaba desordenado y algunos mechones caían sobre su rostro. Me levante sin hacer ruido y baje a la cocina, Krancher parecía triste y supe que la razón tenía nombre y era mi pequeña Rachel, aun no entendía porque sentía tanto cariño por ella.

Sin ni siquiera hablarme paso por mi lado para subir a la habitación de mi hija, solté un suspiro antes de servirme un poco de café y esperar a que el resto despertara.

Cuando me senté a la mesa vi una pequeña hoja con un dibujo que debía ser de un niño pequeño por lo mal que estaba, pero pude ver que era un perro.

-Lo hizo Rach cuando tenía tres años - susurro la voz de Gab a mi espalda y tomando el dibujo - pensé que lo había tirado después de que Owen se burlo de el.

-Pensé que seguías dormida - repuse observando cómo su mirada se enternecía al tener el dibujo en su mano.

-Ella siempre quiso que le comprara un perro - sin hacer caso a mi comentario, la tome de la cintura y la senté en mis piernas - pero desde que nací prometí no hacer nada, para que se pareciera a ti, pensé que el perro que siempre iba a tener a mi lado iba a ser mi hermoso Canuto - bese su mejilla y ella sonrió - ¿recuerdas cuando ella nació?

-Jamás lo voy a olvidar - conteste con una débil sonrisa.

Flash Back

La ceremonia, se le estaba haciendo eterna, su mente no estaba allí, claro que no lo estaba, en ese momento estaba en lo que estaría pasando con su esposa y su próximo hijo.

En cuanto termino la ceremonia, solo dijo adiós a sus amigos y desapareció para llegar a San Mungo, cuando llego solo los padres de Gab eran los que estaban en la sala de espera.

-Gab no ha dejado de preguntar por ti - repuso Richard observando a su yerno con una débil sonrisa.

-¿Dónde está? - pregunto un tanto exaltado.

-Esta en este pasillo al fondo - repuso Lyssandra.

Sirius corrió lo más rápido que sus piernas fueron capaces, abrió la puerta de golpe, y lo primero que vio fue a Remus abrazando a su esposa, mientras ella trataba decontralar su respiración y así controlar un poco sus contracciones.

-Gab respira profundo - susurro Remus tratando de no hacer muecas de dolor por que su mejor amiga estaba rompiéndole los huesos de la mano.

-Quiero a Sirius - dijo con los dientes apretados para evitar gritar - lo quiero ya.

-Preciosa - repuso el ojigris caminando hacia la cama de su esposa - ya estoy aquí.

-Este será nuestro último hijo - dijo con un hilo de voz y con los ojos fuertemente apretados- prométeme Sirius que este será nuestro último hijo.

-Te lo prometo - contesto el ojigris tomando el lugar de su amigo - ahora respira como lo hemos practicado.

Gab comenzó a hacer los ejercicios de respiración que su madre le había enseñado, pero ni eso ni nada le iba a quitar el dolor que en ese momento sentía, escucho como alguien entraba, pero no deseaba abrir los ojos ya que sentía que si lo hacía su dolor seria mayor.

-Es hora - fue lo único que escucho antes de sentir como se la llevaban a la sala de partos.

Sirius no soltó su mano en ningún momento, de hecho esa vez lo dejaron entrar con su esposa a la sala, claro con el vestuario adecuado, sentía sus manos temblar, bueno al menos la izquierda aun la sentía, porque la derecha desde hacía rato que no la sentía.

-Cuando yo le diga quiero que puje - ordeno la sanadora colocándose en posición para recibir al pequeño bebé - vamos ahora - escucho el gemido de Gab - uno más - sintió como tronaron sus huesos - otro y ya - todo fue demasiado rápido.

Escucho la cosa más hermosa que jamás había escuchado, el hermoso llanto de su hija, de su muñeca, comenzó a sentir como de nuevo volvía a circular la sangre por su mano.

Vio como las enfermeras la limpiaban y luego a lo que él le parecieron años, una de ellas le extendió un bulto que a su parecer era demasiado pequeño y con manos temblorosas lo tomo, los enormes ojos color perla lo veían con interés.

-Es una hermosa niña - repuso la enfermera.

Era su muñeca, ahora estaba en sus brazos, como durante siete meses había soñado, su cabello se vio azulado ante la luz de la sala, era hermosa, beso la pequeña frente de su hija y se inclinó para que Gab la viera.

-Se parece a ti - dijo con un hilo de voz - es toda una Black.

-Lo sé - contesto con una débil sonrisa - bienvenida Rachel.

-No olvides el Lyssandra, porque sino mi madre no me lo perdonara - comento observando a la pequeña con una sonrisa llena de amor y ternura.

-Hola, Rachel Lyssandra Black - repitió Sirius incluyendo el otro nombre de la pequeña - siempre serás la muñeca de papá.

Fin Flash Back

-Creo que eres un papá un tanto celoso - repuso besando mi frente.

-No lo soy - replique haciendo un poco más fuerte mi agarre - solo soy protector.

-Querrás decir sobre protector - comento sonriendo y desordenando mí cabello.

No pude replicar, ya que frente a nosotros apareció el fénix de Dumbledore, llevaba una carta, la cual Gab se levanto y comenzó a leer, mientras yo esperaba nervioso saber que era lo que decía.

-Dumbledore quiere darle clases a Rach - repuso un tanto confundida - para que controle por completo su poder.

No dije nada, sabía que ahora Rach era el arma más poderosa que teníamos y con la cual podíamos vencer a Voldemort, aunque no me gustaba ver a mi muñeca como un objeto, pero sabía que Dumbledore le enseñaría bien y si ella se volvía fuerte era perfecto.

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POV Cedric

Rach estaba un tanto rara al día siguiente de su cumpleaños, estaba algo distante, apenas si desayuno, además de que su mirada parecía ausente, pero decidí no preguntar, sabía que cuando ella estuviera lista para decírmelo, me lo diría sin que yo preguntara.

-Buenos días Diggory, Black - saludo la asquerosa serpiente de Malfoy con una media sonrisa.

Solo le mande una mirada asesina, y pase por su lado aun tomado de la mano de Rach, la cual solo arrugo un poco el entrecejo, pero no dijo nada, esto de verdad me estaba preocupando y mucho, pero todo era por su bien y por su independencia, cuando ella quisiera decírmelo yo la iba a escuchar. Caminamos hacia las mazmorras donde era su clase, pero antes de que entrara bese su frente y su nariz.

-Soporta al sapo - le susurre, era su siguiente clase y como yo tenía clase no podía ir por ella - no importa que diga, no digas nada promételo.

-Lo prometo - repuso con una sonrisa de lado - nos vemos después.

POV Rach

¿Por qué seguía en mi mente la pequeña conversación con Draco Malfoy? Debía darle o no una oportunidad ¿Por qué todo esto era tan difícil? Pero a pesar de eso estaba ganando la parte de ser su amiga. Mi mente seguía peleando por si ser o no su amiga, cuando se dio por finalizada la clase, pero como estaba con la mente en otro lado, no había metido mis cosas a la mochila.

-Ahora los alcanzo - dije al ver a Hermione, Ron y a Harry en la puerta.

-Pero apresúrate - repuso Hermione tranquilamente.

Vi como salían, mientras yo terminaba de guardar mis cosas, el profesor Snape me observaba, lo sabía, pero ¿Por qué lo hacía?

-Mañana la quiero en el despacho del profesor Dumbledore a las 5:00 - repuso secamente, gire a verlo tratando de saber él porque - mañana lo sabrá, ahora váyase o llegara tarde a su clase.

No conteste solo salí del aula sin saber porque tenía que ir al otro día, pero era mejor darme prisa o el maldito sapo no me dejaría entrar, estaba a punto de salir de las mazmorras.

-¿Qué has decidido? - giré a verlo y sus ojos grises se clavaron en los míos - Mozzi debió de haberte dado una buena respuesta.

-Tú me enviaste a Mozzi ¿cierto? - soltó una débil risita.

-Pensé que eras más lista y te habrías dado cuenta desde anoche que la lechuza fue mi regalo - contesto tomándome del brazo y guiándome hacia los jardines.

-Tengo clase - pero él pareció no importarle mi comentario - no puedo estar ahora con…

-La sabelotodo de Granger te pasara lo que vean en clase - repuso sin soltarme del brazo - tenemos muchas cosas de que hablar y tal vez así te des cuenta que debemos ser amigos.

-Estás loco - dije ya sin tratar de soltarme.

Solo sonrió y me guió hacia el lago, había muy pocos alumnos, suponía que todos debían estar en clase, pero a él no pareció importarle e hizo que me sentara.

-De verdad quiero ser tu amigo - repuso después de varios minutos en silencio - quiero saber más de ti y que tú sepas más de mí.

-Mi novio y mi mejor amigo te odian - conteste observando el lago - mis padres odian a tu familia, todonos aleja, no sé porque tu insistencia de ser amigos.

-Es algo extraño - comento después de cómo dos minutos en silencio - pero desde que te vi la primera vez, algo dentro de mí quiso estar cerca de ti y esa vez en Hogsmade que dijiste que te gustaba la lechuza y sin pensarlo dos veces después de que te fuiste la compre y sabiendo que al día siguiente era tu cumpleaños, pensé que ella podría hacer que nos uniéramos un poco más.

-Eres extraño - susurre - pero tal vez pueda estar esa amistad que tanto deseas, solamente si me prometes que no molestaras al resto de mis amigos.

-Tratare de no hacerlo - contesto con una sonrisa ladina - pero no prometo nada.

bueno aki esta como lo prometí, el miércoles subire el otro ^^

capitulo dedicado a:

Brisa

Gabriela Black