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Nadie como tú — capítulo 19

POV Harry

Ya iba a ser Navidad, de hecho esta era la última clase del ED (Ejercito de Dumbledore), le habíamos puesto así después de que Hermione lo decidió y el resto estuvo de acuerdo, como siempre llegue antes que el resto y allí estaba Rach observando con una débil sonrisa la decoración de Dobby.

-Hola - salude y ella giro hacia mí - pensé que estarías con Cedric hasta que comenzara la clase.

-Sabes que jamás he venido - eso era cierto, la razón era que Dumbledore y Snape le daban clases de algo que no quería decirme - pero por lo que he escuchado eres un gran profesor.

-Cedric no te lo dijo - comente sentándome a su lado - ya que él tampoco viene.

-Está un tanto estresado por los EXTASIS - contesto serenamente - además de que algo me esconde.

-Rach no empecemos con paranoias - replique un tanto irritado - Cedric no te esconde nada.

-Si tú lo dices - aunque se notaba algo ansiosa por la hora, cuando vio la hora en su reloj se levanto de golpe - bueno nos vemos en la sala común y ya has algo con Chang, porque aun sigue sobre mi novio.

Antes de que pudiera contestar ya se había ido, pero como hablar con ella si se la pasaba llorando cada vez que veía juntos a Rach y a Cedric, esto de las mujeres era un poco complicado, no quería estar como Ced u Owen, tratando de que sus dos chicas estuvieran felices todo el tiempo, eso era muy problemático.

POV Rach

Tenía que verlo antes de que comenzaran mis clases con Dumbledore como se lo había prometido, jamás había roto una promesa y esta no iba a ser la excepción.

-Pensé que no ibas a llegar - su voz como siempre me hizo sonreír.

-Te lo prometí Malfoy - fue lo único que dije observando como su cabello rubio era despeinado por él y sus ojos grises se clavaban en los míos.

-Es bueno que un Black cumpla sus promesas - repuso sonriendo de lado, nos quedamos en silencio - Diggory aun no sabe que me ves a escondidas ¿verdad?

-Te odia - conteste simplemente - si sabe que soy amiga de uno de sus enemigos no quiero ni pensar y menos en la reacción de Harry.

-Vaya me resultaste un tanto cobarde - repuso acariciando mi cabello.

-Tal vez - concedí - pero no podre dejar a alguno.

-Es por eso que no te lo pediré - susurro besando mi frente - yo se lo importante que es Diggory y Potter en tu vida, es por eso que he aceptado que seamos amigos a escondidas.

-Gracias - besando su mejilla y soltándome de su agarre - nos vemos después.

¿Cómo había terminado siendo su amiga? Ni yo misma lo sabía, pero esa noche después de mi cumpleaños observe a Mozzi y supe que algo dentro de mí necesitaba a Draco Malfoy, no sabía que pero necesitaba su voz, su sonrisa y sus frases que me hacían sonreír, solo esperaba que tanto mi novio y mi amigo pudieran aceptarlo.

[…………………………………………………………]

Mis ojos estaban a punto de cerrarse, Dumbledore quería que aprendiera a controlar mi escudo y me estaba enseñando a formar nuevos escudos sin quitar el mío, pero era agotador, además de que debían de ser casi las 2:00am y yo apenas regresaba a la sala común. Pero algo estaba mal, la señora gorda estaba despierta, eso no era común en ella, al entrar escuche la voz de Harry.

-¿Qué pasa, Potter? ¿Te duele algo? - sin importar quien estuviera subí a la habitación de los chicos.

McGonagall observaba a Harry que era sostenido por Ron, estaba demasiado pálido y sudoroso.

-Es el padre de Ron- afirmó soltándose de Ron y caminando hacia McGonagall - lo ha atacado una serpiente y está grave. Lo he visto todo.

-¿Qué quiere decir con que lo ha visto todo? - pregunto McGonagall.

-No lo sé… Estaba durmiendo y de pronto estaba allí…

-¿Quieres decir que lo has soñado?

-¡No! - gritó Harry, enojado - al principio estaba soñando, pero era un sueño completamente diferente, una tontería… Y de pronto esa imagen la ha interrumpido. El señor Weasley estaba dormido en el suelo y lo atacaba una serpiente inmensa, había mucha sangre, se desmayaba, alguien tiene que averiguar dónde está… - supuse que la profesora McGonagall lo veía raro - ¡Ni estoy mintiendo ni me he vuelto loco! - insistió a voz a cuello - ¡Le digo que lo he visto todo!

-Te creo, Potter - lo corto la profesora - ponte la bata, vamos a ver al director - giró y yo estaba en la puerta - señorita Black, busque a la señorita Weasley y no se separé de ella hasta que yo le de otra orden.

-Claro - conteste saliendo de la habitación de los chicos y subí a la habitación de las chicas de cuarto.

No sabía si despertarla, o esperar a que regresara McGonagall y me dijera que tenía que hacer, decidí que la segunda opción era mejor, me senté al pie de la cama, tratando de pensar que el señor Weasley iba a estar bien y además tenía que hablar con Harry sobre su extraño sueño o como se llamara lo que había tenido esa noche.

Después de lo que a mí me parecieron horas, escuche como alguien entraba a la habitación, pero como era demasiado obscuro entrecerré los ojos para ver si lograba ver quién era.

-Levante a la señorita Weasley y bajen a la sala común - dijo de forma severa McGonagall, escuche como de nuevo salía y me incorporé.

-Gin - llame mientras la movía - tienes que despertar.

-Cinco minutos más.

-Nada de cinco minutos más - le espete quitándole las sabanas - McGonagall nos espera en la sala común.

Con cierta molestia se levanto de la cama y se puso la bata y ambas bajamos a la sala común, donde los gemelos y la profesora McGonagall esperaban, sin decir nada salimos de la sala común, la profesora se notaba algo nerviosa, y comenzó a explicarles lo que Harry había visto; llegamos al despacho de Dumbledore y entramos Ginny era la más nerviosa.

-¿Qué pasa, Harry? - preguntó Ginny que parecía muerta de miedo - la profesora McGonagall dice que has visto como atacaban a papá…

-Su padre ha tenido un accidente mientras trabajaba para la Orden del Fénix - explico Dumbledore antes de que Harry pudiera hablar - lo han llevado a San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas. Los voy a enviar a casa de Sirius, que está mucho más cerca que La Madriguera. Allí se reunirán con su madre.

-¿Cómo vamos a ir? - pregunto Fred muy afectado - ¿Con polvos flu?

-No - respondió Dumbledore - ahora los polvos flu no son seguros, la Red está vigilada. Utilizarán un traslador - señalo una vieja tetera que había dejado encima de la mesa.

-Profesor - llame en voz baja, él dirigió su mirada a mí - supongo que esto es solamente de los Weasley y tal vez de Harry, pero no entiendo que tenga que estar haciendo yo aquí.

-Señorita Black - sonrió mientras ponía toda su atención en mí - no creo que su padre quiera que se quede aquí, después de lo que paso, además de que tanto el señor Potter como el resto de los Weasley la necesitan y la consideran como de la familia.

-Eres una Weasley más - me susurro George con una débil sonrisa - además necesito un abrazo - ante aquello me acerque a él y lo abrace y bese su frente como si de un niño pequeño se tratase.

Después me separe de él y camine hacia mi mejor amiga y pase mi brazo por sus hombros, por fin apareció Phineas Black.

-Dice que será un placer - afirmó con voz aburrida - mi tataranieto siempre ha tenido un gusto muy extraño para los huéspedes.

-Entonces, venir aquí - nos dijo Dumbledore - y rápido antes de que llegue alguien más.

Todos nos agrupamos alrededor de la mesa.

-¿Todos han ya utilizado un traslador? - asentimos y estiramos una mano para tocar la ennegrecida tetera - muy bien. Entonces cuando cuente tres, uno…, dos…, tres

En menos de lo que imagine, todo comenzaba a tomar formar de la casa de Grimmauld Place, mis pies chocaron contra el suelo y caí de rodillas, mientras escuchaba una voz cercana:

-Ya están aquí esos mocosos traidores a la sangre. ¿Es verdad que su padre está muriéndose?

-FUERA - gritó otra voz.

Mi padre corrió hacia nosotros, estaba sin afeitar y llevaba ropa de calle aun, además de que despedía un olorcillo a alcohol, cosa que a mi madre no le gustaba mucho.

-¿Qué ha pasado? - pregunto ayudándonos a mí y a Ginny a ponernos de pie - Phineas Nigellus me ha dicho que Arthur está gravemente herido.

-Pregúntaselo a Harry - sugirió Fred.

-Sí, yo también quiero enterarme - dijo George.

Les contó todo, aunque a mí me pareció que ocultaba algo, en cuanto termino de contarlo, todos se observaron, ante aquello tome a Harry del brazo y lo lleve a la cocina.

-¿Qué ocultas? - pregunte en cuanto supe que ya no nos escuchaban.

-Yo era la serpiente - dijo en un susurro - Rach yo atacaba al señor Weasley, que clase de…

-No pasa nada Harry - repuse mientras lo abrazaba - esto debe tener una explicación lógica que Dumbledore tendrá que darte, pero no pienses nada sobre que eras tú, ya que como siempre dice Hermione nadie puede salir de Hogwarts, ni siquiera Voldemort tiene el poder de sacarte del castillo.

Escuche como mi padre peleaba con los gemelos, pero eso ahora no me importaba, me importaba que Harry estuviera tranquilo y no se culpara por lo de el señor Weasley, la puerta de la cocina se abrió y allí estaba mi tía Vane con una media sonrisa.

-Hola chicos - nos saludo, mientras nos abrazaba - tu madre arregla sus habitaciones, pero supongo que tienen hambre.

-Un poco - conteste con una débil sonrisa, mientras Harry asentía, iba a salir a decirles que si querían algo.

-Es mejor que no salgas - repuso mi tía serenamente - los gemelos están furiosos y no querrás ver lo que tu padre les puede hacer si lo sacan de quicio.

[………………………………………………………………]

Estaba agotada, así que en cuanto llegamos de San Mungo me quede dormida, Cedric,Hermione, Samantha y Owen habían llegado dos días después que nosotros, así que ahora estaban hablando con el resto, mientras yo trataba que se fuera el dolor de cabeza, sabía que Ced me escondía algo, pero suponía que aun no estaba listo para decírmelo, pero esperaba que fuera pronto.

-Rach - esa voz era de mi padre - vamos muñeca tienes que despertar.

-¿Qué pasa? - pregunte mientras me estiraba y abría los ojos.

-Tenemos que hablar contigo - dijo mi madre secamente, siempre que escuchaba eso era un mal presagio.

-¿Sobre qué?

-Dumbledore nos ha hablado de tus castigos nocturnos con Umbridge - repuso mi padre seriamente, eso era un secreto, que se suponía solo Snape sabía, tomó mi brazo sin previo aviso, haciendo que hiciera una mueca debido al dolor.

-Esa perra - mi madre apretó los dientes, mientras revisaba mi brazo que estaba vendado debido a los tantos cortes que me había hecho - pero en cuanto la vea la voy a despedazar.

-Gab - mi padre estaba un poco más tranquilo, mi madre dejo de despotricar en contra del sapo de Umbridge por la mirada de mi padre, la cual regreso a mí con culpabilidad - lo siento muñeca.

-No es tú culpa - conteste sonriendo débilmente.

-Claro que lo es - replico y antes de que pudiera decir algo - Dumbledore sugirió que te cambiáramos de Colegio, porque Umbridge ha tomado como su pasatiempo favorito estarte castigando por cualquier cosa.

-¿Es broma? - mi voz tembló ante la posibilidad de separarme de Cedric y de mis amigos.

-No - dijo de forma tajante mi madre - regresaras a Astrom.

-Pero yo no quiero - esto era ilógico - no quiero ir a Astrom.

-Esto no entra en discusión - Sirius besó mi cabello - es por tú bien, así que después de navidad tomarás el avión hacia Australia y es mi última palabra.

-Esto no es por mi bien - le espete levantándome de la cama de golpe - esto es simplemente porque me quieren lejos.

-No digas tonterías - mi madre se acerco a abrazarme pero con un brusco movimiento de la mano la aparte - solo queremos lo mejor para ti.

-Váyanse - dije tratando de no gritar.

-Somos tus pad…

-No lo son - mis ojos brillaban por las lágrimas que querían salir - Owen siempre tuvo razón, tú no fuiste más que un asesino que paso toda mi infancia en Azkaban y tú solo te la pasabas llorando por él, así que ninguno de ustedes fueron mis padres - vi que mi madre estaba a punto de llorar - y creo que ir a Australia será una bendición, para no tener que volver a verlos.

-Rac..

-No quiero escuchar nada - replique sintiendo las lágrimas rodar por mis mejillas -y tampoco quiero verlos.

Después de esto cerré la puerta y me tiré en la cama como cuando era niña y mi madre no quería hablar sobre Sirius comencé a llorar como nunca lo hice, ahora les nacía el amor por mí, debía ir a Astrom de nuevo y dejar a mis amigos y a mi novio atrás.

No sé cuanto tiempo había pasado, pero escuche que alguien llamaba a la puerta, no quería ver a nadie, así que no conteste, esperando que así se largara quien estuviera tocando.

-Vamos Rach - era Owen - tenemos que hablar.

Con cierto disgusto, me levante y abrí la puerta, sin decir nada me senté en la cama y él después de cerrar la puerta se sentó en la cama frente a mí.

-Papá me dijo sobre lo de Astrom - ahora ya era papá, pensé que se uniría a mí, pero simplemente ahora ya lo aceptaba - y no veo el problema, siempre quisiste ese colegio, de hecho fue por ti que decidí escogerlo, para estar contigo - me quede callada, era cierto desde que tenía uso de razón ese fue el colegio de magia que yo había escogido - hace dos años cuando te dijo mi madre que irías a Hogwarts le hiciste un berrinche y ahora que puedes regresar no quieres.

-No quiero dejarlos solos - susurre, tenía miedo a que cuando regresara ellos ya no estuvieran o me hubieran olvidado.

-¿Eso quiere decir que si quieres ir, pero no quieres alejarte de tus amigos? - asentí levemente y él beso mi frente - ellos van a estar bien, no les va a pasar nada durante los siete meses que dejaras de verlos.

-Ellos me necesitan.

-Rach no eres su madre o algo parecido - replico severamente - ellos estarán tristes sí, pero si ellos saben que tu eres feliz, les será más fácil superarlo.

Eso esperaba, porque la decisión estaba tomada, en vez de regresar a Hogwarts regresaría a Astrom.

[……………………………………………………]

-¿Rach de que quieres hablar? - pregunto Harry, mientras yo caminaba de un lado a otro de la habitación.

-Comienzas a asustarme - repuso Ginny.

Hermione me observaba atentamente al igual que Cedric, no era momento de que me entrara miedo de decirles que iba a cambiar de escuela, pero simplemente los veía y las palabras no salían, si era una cobarde y lo sabía, pero simplemente mi voz no salía.

-Rach parece que nos vas a abandonar - comento Ron con una media sonrisa.

-Eso jamás -conteste con una débil sonrisa.

-¿Entonces? - Hermione se levanto y fijo su vista en mí.

-Cosas sin importancia - comente sonriendo - sabes que luego pienso cosas estúpidas, pero mejor vayamos a comer.

Después de decir esto salí, era la persona más cobarde que conocía, pero simplemente no pude decirles, esa noche en cuanto ellos estuvieran dormidos yo me iba, así lo había decidido, era mejor no palabras no un adiós que sabía me iba a doler.

estoy feliz y no se la razón, pero subire mañana, el viernes, el sabado y el domingo n.n asi ke espero sus comentarios.

Capitulo dedicado a:

Gabriela Black

Brisa

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