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Nadie como tú — capítulo 31
POV Rach
Tenía que llegar antes de que alguien más me siguiera, creo que estaba adentrando demasiado en el bosque, ya que la pequeña luz que la luna brindaba iba disminuyendo, mi atención estaba en ver a los mortífagos y a Voldemort, que no puse atención a lo que estaba a mi alrededor, mi vista solo estaba fija al frente.
Jamás iba a entender lo que Remus, Dumbledore y el mismo Voldemort me habían dicho, cuando se está en busca del enemigo, todos tus sentidos deben estar al cien por ciento, evitando que cayeras en una trampa o que alguien te encontrara; pero claro tenía que dejarlo pasar.
-Hola monada - maldito Greyback, en menos de lo que imagine ya no tenía varita ¿Cómo podían decir que era la bruja más poderosa, si me había dejado desarmar por un idiota? - el Señor Tenebroso estará encantado de verte.
-¿Ya te acepto como mortífago? - pregunte con ironía - vaya Voldemort cada vez cae más bajo.
-Pues yo te atrape - me espeto roncamente.
-Un gran logro para alguien tan despreciable - replique sintiendo como me arrastraba.
-No me hagas enojar - repuso apretando los dientes - o te vas a arrepentir.
Sentí de nuevo arder mi brazo, fue por eso que no conteste, porque mi concentración estaba en evitar gritar, mi respiración se agito un poco tratando de evitar que mi garganta emitiera el grito que deseaba dar; poco tiempo después vi luz y las sombras de varias personas.
-Rach - escuche el susurro de Narcisa, gire mi vista a ella y sus ojos azules estaban abiertos por la sorpresa.
-Vaya la pequeña traidora decidió regresar - dijo de forma acida Bellatrix que me observaba con odio como siempre.
-No es que haya decidido regresar - comente de manera seca - pero un idiota me atrapo.
-Vaya Rach - escuche el siseo, ante aquello todos hicieron leves inclinaciones - veo que has regresado a mí.
-Mi señor - susurre, no podía enfrentarlo sin varita, no estaba de su lado, pero no era idiota, para que me matara sin ni siquiera tener con que defenderme.
-Sabes que nunca perdono a un traidor - Greyback me soltó, la voz era fría y seca.
-Yo no lo he traicionado - levante mi mirada y la clave en la roja de él - mi señor todo este tiempo he tratado de evitar que Potter destroce los…
-Mientes - sentí la bofetada de Bellatrix - maldita basura, no le mientas a mi señor.
-Bella - llamo Voldemort tranquilamente - yo me hare cargo.
-Pero no debería ensuciarse las manos con está porquería - levante mi mirada y por primera vez entendí porque Bellatrix lo trataba así - yo me hare cargo de esta asquerosa traidora.
-Te he dicho que yo me hare cargo - su voz se escucho amenazante, Bellatrix bajo la cabeza y se alejo de él - Rach dime ¿Dónde has estado todo este tiempo si no me has traicionado?
Mi respiración se tranquilizo y sentí la mirada de Voldemort sobre mí, sabía que estaba usando Legilimancia en mí, trate de poner mi mente en blanco y buscar una excusa.
-Espero tu respuesta - comento con una sonrisa perversa.
-Bueno yo he tratado de encontrar a Potter y traerlo ante usted - estúpida excusa y lo sabía, pero fue lo único que se me vino a la mente.
-Te creo - contesto posando su mano sobre mi cabeza, mis ojos se abrieron debido a la sorpresa - ahora Rach bienvenida de nuevo a los mortífagos.
-Gracias mi señor - susurre, sabía que eso era mentira, pero porque me había dicho que me creía si era mentira.
-Vamos - me susurro, mientras caminaba hacía Hogwarts, camine detrás de él y Naggini, y Bellatrix hizo lo mismo - tu no Bella, solo necesito a Rach - ante aquello se detuvo de golpe.
Nosotros seguimos el camino junto con la asquerosa serpiente sin que ninguno de los otros mortífagos nos siguieran, el camino fue en silencio, ni siquiera me había regresado mi varita, iba a morir y lo sabía y el peor de los casos es que ni siquiera iba a causarle algún daño. Iba tan metida en mis pensamientos de cómo tratar de huir de él, que no vi que habíamos llegado junto al sauce boxeador.
-Pasa - fue cuando vi que el sauce ya no se movía.
Sin decir nada me deslice por el túnel que el sauce tenía, había llegado tan pronto a mi final, no tenía miedo, lo único que deseaba era verlo y decirle por última vez cuanto lo amaba, sentí como la serpiente pasaba a mi lado, no hablaba parsel, pero había aprendido a entender unas cuantas cosas, era magnífico tener a Dumbledore como profesor particular, así que sabría si Voldemort deseaba que ella me atacara.
Seguí a la serpiente que subió a la segunda planta de la Casa de los Gritos, y frente a mí estaba Severus, sonreí con cierto alivio al menos iba a cumplir una de mis promesas de verlo de nuevo.
-Severus - maldita voz como la odiaba - necesito tu ayuda.
-Lo que mi señor desee - su mirada se poso solo unas milésimas de segundo en mí con cierta angustia.
-¿Por qué las dos varitas que he usado utilizado han fallado al atacar a Harry Potter?
-No…no sé responder esa pregunta, mi señor.
-¿No sabes? - estaba furioso - mi varita de tejo hizo todo lo que pedí, Severus, excepto matar a Harry Potter. Fracaso dos veces. Cuando lo sometí a tortura, Ollivander me hablo de los núcleos centrales gemelos, y me dijo que tenía que despojar a alguien de su varita. Así lo hice, pero la varita de Lucius se rompió al enfrentarse a Potter.
-No tengo…explicación para eso, mi señor - Severus mantenía la vista en Naggini que se retorcía en la burbuja que Voldemort había puesto en ella al entrar.
-Busque una tercera varita, Severus: la varita de Saúco, la varita del destino, la vara letal. Se la quité a su anterior propietario. La tome de la tumba de Albus Dumbledore.
Giró su vista a él, pero su rostro parecía una mascarilla. Estaba blanco como la cera, y tan quieto que parecía una verdadera estatua, sus ojos eran inexpresivos.
-Llevo aquí toda está larga noche, a punto de obtener la victoria - dijo Voldemort con un hilo de voz - preguntándome una y otra vez porque la Varita de Saúco se resiste a dar lo mejor de sí, porque no obra los prodigios que, según la leyenda, debería poder realizar su legitimo propietario con ella… y creo que ya tengo la respuesta - Severus permaneció callado, sentí mi garganta secarse al comprender lo que quería hacer - ¿Y tú? ¿Lo sabes ya? Al fin y al cabo, eres inteligente, Severus. Has sido un sirviente leal, y lamento lo que tengo que hacer.
-Mi señor…
-Además de que será un buen ejemplo para nuestra querida Rach - ¿esto iba a ser su castigo por mi traición? - también porque la Varita de Saúco no será completamente mía, mientras tu vivas Severus - observo a Naggini - Mátalo.
Escuche mi propio grito y luego vi como Severus perdía el poco color que conservaba, al mismo tiempo que abría los ojos, cuando los colmillos de la serpiente se clavaron en su cuello; se le doblaron las rodillas y cayó al suelo.
-Lo siento - dijo con frialdad y nos dio la espalda - espero que aprendas la lección, pero vuelve a traicionarme y serás tú.
Sentí mis lagrimas bajar por mis mejillas, me hinque a su lado y puse su cabeza sobre mi regazo, esto no era lo que planeaba y menos que la persona que me había ayudado y una de las que se había convertido en las más importantes de mi vida ahora estuviera muriendo.
-Severus - susurre, mientras acariciaba su cabello y mis lágrimas salían más - en verdad lo lamento.
-No…p-pasa n-nada - contesto con una amarga sonrisa - eres i-igual… a t-tu… m-madre - cerré los ojos tratando de no llorar más, pero simplemente me era imposible - s-solo…r-recuerda q-que te q-quiero.
Sentí pasos detrás de mí, Harry estaba de pie observando a Severus, de la garganta de Snape salió un sonido áspero y estrangulado.
-Tómalo… tómalo…
Una sustancia azul plateado que no era ni líquida ni gaseosa, salía de su boca, por sus orejas, y sus ojos. Observe a Hermione aparecer un frasco y lopuso en las manos temblorosas de Harry; esté recogió la sustancia plateada con la varita y la metió al frasco. Severus lo miro y aflojo el agarre de su túnica.
-Mírame … - susurró.
Busco los ojos negros, pero un segundo después la mano de Severus cayó, sentí el nudo en mi garganta mayor.
-No - mientras negaba con la cabeza y abrazaba su cuerpo - Severus por favor.
-Rach - susurro Harry tomándome de los hombros.
-Vete - le ordene, al escuchar la fría voz de Voldemort.
-Han luchado con valor - decía ese desgraciado - Lord Voldemort sabe perdonar.
-Rach…
-Vamos Harry - le pedí mientras me abrazaba más al cuerpo de Severus - solo necesito un tiempo con él y después iré.
Sabía que iba a protestar, pero supuse que Hermione lo tomo del brazo, ya que escuche sus pasos salir de la casa, esto no era justo, porque él y no el idiota de Draco o de Lucius. Mis lágrimas salieron sin darme descanso, jamás pensé que le tomaría cariño al profesor amargado de pociones, pero simplemente el tiempo que estuve en su casa, la manera un tanto agresiva, pero sincera de ayudarme a olvidar a Cedric, todo eso había hecho que tomará cariño a la persona que mi padre más odiaba.
Después de que ya no salieron más lágrimas deposite con sumo cuidado su cabeza en el suelo y tome su varita, me incline sobre él y bese su frente.
-Yo también te quiero.
Me levante y note que toda mi ropa estaba llena de sangre, lo mataría así fuera lo último que hiciera haría que sufriera lo que había hecho, camine con la mirada altiva, Voldemort conocería a la Black que llevaba dentro.
bueno espero ke les guste, ya se ke esta triste, pero espero ke les guste ^^
capitulo dedicado a:
Brisa
Gabriela Black (Feliz cumple n.n)