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Nadie como tú — capítulo 4
En medio del bosque se veía caminar a un hombre alto, de pronto la luz de la luna lo ilumino, su larga barba y largo cabello blanco resaltaban ante esa pequeña luz y el reflejo que daba en sus lentes, no era más que Albus Dumbledore. Sabía que lo que buscaba estaba cerca y así fue no muy lejos de donde él estaba, pudo ver una pequeña cabaña con las luces encendidas, así que se acerco, cuando llego no tuvo necesidad de tocar, ya que una mujer mulata de unos ojos verdes deslumbrantes estaba frente a él.
-Mi querida Lubar - saludó Dumbledore con una sonrisa amistosa - tanto tiempo sin verte.
-Albus - contesto la mulata observando al anciano con una débil sonrisa - ¿a qué debo el honor de tu visita?
-Siendo la mejor adivina - repuso Dumbledore amablemente - ya debes saber a que vengo.
-Solo era una forma de ser amable -contesto Lubar dejando pasar al director a su humilde cabaña - ya los astros lo han dictado.
-Así que esa misteriosa niña si va a nacer - repuso Dumbledore de forma seria.
-De hecho ya debe de haber sido engendrada - comento Lubar que al igual que el director había cambiado su semblante - es más poderosa de lo que creí.
-¿A qué te refieres?
-Que esa niña desde el vientre de su madre ya podrá usar magia - contesto en un susurro.
-Eso es imposible - comento Dumbledore con un dejo de sorpresa.
-Lo mismo creí al saber de su nacimiento - repuso la mulata - y esa niña nacerá en un día inesperado, su nacimiento traerá varios problemas al mundo mágico.
-¿Ya conoces la fecha de nacimiento? - pregunto Dumbledore con seriedad tanto en su voz como en su rostro.
-Aun no está definido, pero creo que será un día que es importante para el mundo mágico - contesto seriamente.
-¿Sabes algo más?
-Que si el señor Tenebroso la llega a tener de su lado - contesto en voz baja - la profecía de Trelawney jamás se cumplirá.
-¿Debemos dejarla vivir?
-Si está bajo tu cuidado, sí - respondió girando su vista a la de él - pero si no va a hacer así, es mejor que la mates, mientras aun es bebé, por que entre más crezca, va a ir obteniendo poder.
-Trataré de que esté bajo mi cuidado - susurro - gracias Lubar, has sido de mucha ayuda.
-No me agradezcas - contesto Lubar - mejor concéntrate en saber quién es la niña.
[……………]
Esto de volver a estar embarazada no era lo que planeaba, pero aun así ya amaba a ese ser que crecía de nuevo en su vientre, iba por el segundo mes y apenas si se notaba, Sirius la obligaba a comer, ya que casi nunca podía probar alimento, ya que casi nada se le apetecía, este embarazo era tan diferente al de Owen, en esté apenas si quería probar alimento y nada de nauseas o mareos, ahora solo sentía mucho sueño.
-Gab - llamó su marido desde la sala, así que con cierto pesar se tuvo que levantar.
Bajaba las escaleras casi con los ojos cerrados, así que no vía que pisaba, así que al pisar el primer escalón tropezó, cerró los ojos esperando el golpee, pero eso jamás paso, de hecho sintió como flotaba y era bajada de las escaleras, Sirius estaba tan atónito, que no había podido decir nada, ya que al igual que la castaña esperaban que rodara las escaleras, cuando por fin sus pies tocaron el suelo.
-Gracias - dijo con un hilo de voz - pensé que caería por las escaleras.
-Yo no hice nada - Sirius estaba pálido y apenas si su voz se escuchaba.
-Sirius - repuso Gab con cierta molestia - claro que fuiste tú.
-Enserio yo no lo hice, de hecho pensé que habías sido tú.
Esto no estaba muy bien, así que decidieron mejor dejar eso por la paz, ya que no sería muy bueno a hablar de aquello, o al menos eso creyeron.
[Dos meses después]
-Deverdad lo siento - decía una y otra vez Gab a su jefe, el cual estaba completamente empapado y manchado de tinta - no sé qué paso.
-Claro que sabe lo que paso - le espeto el hombre, tratando de que con su varita su ropa se secará y las manchas de tinta se quitaran - no le pareció que le gritará y por eso me hizo esto.
-Señor Vanger - repuso Gab, tratando de que el florero no le fuera a caer en la cabeza a su jefe - de verdad que lo siento.
-Eso no me sirve - replico el hombre, mandándole una mirada asesina - está despedida - ante aquellas palabras el florero cayó en la cabeza calva del hombre, dejándolo inconsciente.
Gab decidió salir, antes de que el hombre despertara y le gritará más e hiciera que su pequeño se enfureciera y le hiciera más cosas, esto de que su bebé hiciera magia desde su vientre no era bueno, ya que nadie le creería que un feto pudiera hacer magia, de hecho ni ella misma lo creía, pero después de tener este tipos de problemas había decidido aceptarlo, en cuanto llego a casa lo único que hizo fue tirarse en la cama esperando a que su marido llegara y poder desahogarse con él.
[………………………………]
Dumbledore, caminaba de un lado a otro en su despacho, Sirius no debía de tardar en llegar, debía de estar ya en camino, pero como iba a decirle que tendría que matar a su pequeño hijo, era algo que el ojigris no iba a aceptar, además ¿cómo estaba seguro que el hijo del moreno fuera el de la profecía?
-Dumbledore - llamo McGonagall - Sirius ya está aquí.
-Hazlo pasar Minerva - repuso el anciano, tomando asiento en su gran silla, Sirius entró como siempre que llegaba a su despacho por los castigos, llego con tal parsimonia que Dumbledore tuvo que evitar sonreír - Sirius por favor toma asiento.
-No entiendo a que he venido - comento, mientras se sentaba en la silla que estaba frente a su antiguo director.
-Esto es muy delicado - junto sus largos dedos y observo al ojigris seriamente - hace más de tres años, una de las mejores adivinas hizo una profecía - Sirius seguía sin entender - se trata de una niña que vendrá a traer la paz o la guerra - respiro profundo, y clavo su mirada azul en la gris - será la bruja más poderosa que el mundo mágico haya conocido, así que si esa niña cae en manos de Voldemort será nuestro fin. Y sería mejor que esa niña no existiera.
-¿Está tratando de decirme, que vamos a tener que buscar a una niña y matarla?- esa idea le sonaba ilógica y despreciable.
-Buscarla ya no - contesto el anciano pasivamente - porque ya sé quién es la madre - desvió la mirada - la pequeña aun no nace, así que podemos hacer que la madre la pierda por un accidente.
-Es estúpido - replico Sirius irritado - podemos hacer que la niña esté bajo su cuidado y que Voldemort no la encuentre.
-Sirius esa niña es un peligro eminente para todo el mundo mágico - repuso el anciano levantándose - no debe nacer, lo entiendes ella no debe estar en este mundo.
-Es una idea horrible, parece que no tiene sentimientos - le costaba respirar - solo es una niña, de hecho todavía ni siquiera es un bebé, es un feto, no podemos matarla.
-Entonces dime que sentirá Gabrielle, cuando sepa que su hija es la causante de la desgracia del mundo mágico - replico algo molesto - no crees que pensará que hubiera sido mejor que no naciera.
-Es idiota pensar que una madre deseara que su hija no naciera - le espeto Sirius, después de que capto que había dicho el nombre de su esposa - ¿Por qué puso de ejemplo a Gabrielle?
-No es un ejemplo - contesto en voz baja - Gabrielle es la madre de la niña que vendrá a acabar con este mundo.
-¿Cómo puede estar tan seguro?
-Sé que su feto hace magia - contesto Dumbledore aun viendo con enojo a Sirius - si Gabrielle se enoja, ella también lo hace y es por eso que muchas veces las cosas que están cerca explotan, o cuando está feliz todo se llena de flores.
-Rach no va a traer la destrucción - le espeto Sirius - lo entiendes, Rachel vendrá a esté mundo, le parezca a quien le parezca y si tengo que matar a quien se interponga a su nacimiento, créeme Dumbledore que lo haré sin importar quien sea.
-¿También a Gabrielle?
-Ella no va a dejar que le metas esas locas ideas, Gab al igual que yo luchará por que Rach nazca - después de decir esto salió del despacho.
Sabía que Sirius tenía razón, Gab jamás dejaría que algo le pasara a su pequeña así tuviera que matar a quien se interpusiera a que ella naciera.
Era noche, Sirius y Gab dormían, después de estar toda la tarde consintiendo a Owen y cumpliendo todo capricho de su hijo de dos años, era impresionante cuanta energía podíatener un niño de esa edad, pero por fin estaban descansando y su pequeño hijo no los despertaría, ya que al igual que ellos había terminado agotado. Pero esa noche a finales de julio, para ser más específicos el 31, no sería una noche en la que se pudiera dormir y eso lo descubrieron, cuando un patronus en forma de ciervo entró a su recamara.
"Lily está en trabajo de parto y no tengo la menor idea de que hacer, así que les agradecería que vinieran a ayudarme"
Esa voz hizo que ambos se incorporaran de golpe, Gab en menos de cinco minutos ya estaba vestida y marcando el teléfono de su madre, para que viniera a cuidar a su pequeño Owen, al ver aquello logro asimilar lo que estaba pasando, pero cuando por fin logro comprender se levanto y se puso lo primero que encontró dentro del closet, mientras su esposa preparaba las cosas que su madre necesitaría por si su pequeño hijo despertaba. Después de que termino de vestirse bajo, y encontró a su esposa preparando la leche de Owen.
-Gab - la llamo en un susurro, la castaña giró a verlo - es mejor que te quedes.
-Lily es casi mi hermana, no voy a dejar que pase esto ella sola - le espeto, antes de terminar de preparar los biberones para su pequeño - así que en cuanto llegué mi madre nos vamos.
Sirius sabía que sería inútil tratar de que cambiara de idea, y menos con lo del embarazo el cual ni siquiera se le notaba cumpliría 6 meses a principios de Agosto, así que era mejor que se quedara callado y esperar a su suegra, para que fueran a San Mungo y ayudaran a tranquilizar a James, que suponía y debía de estar como él, el día que Owen había nacido. Lyssandra llego cinco minutos después, así que en cuanto llego, Gab solo le dijo lo que tenía que hacer y que si tenía problemas le llevara el pequeño a San Mungo.
-Gab - repuso su madre tomándola de los hombros - te críe a ti y a Daniel - sonrió - no creo que me sea muy difícil cuidar a Owen un par de horas - le besó la frente - así que ve sin preocupaciones.
-Gracias - suspiro, antes de entrar a la chimenea y pronunciar el nombre del hospital mágico.
Sirius llego dos segundos después que ella y la tomo de la mano, para buscar a James que debía estar en la sala de espera, muriéndose de nervios, Gab de solo imaginárselo no pudo evitar sonreír.
-No vayas a ser cruel - repuso el ojigris al ver la sonrisa de su castaña - recuerda que él también sufre, y lo digo por experiencia.
-No iba a decir ni a hacer nada - sonrió aun más - pero de solo imaginarme a James como antes de los partidos de quidditch no puedo evitar que me divierta.
Sirius negó con la cabeza, antes de seguir caminando tratando de encontrar a James, al cual encontraron sentado en una silla en el rincón, sus manos sobre su rostro, Sirius entendía como se sentía su amigo, así que en cuanto llego a su lado le palmeo la espalda.
-Todo va a estar bien - repuso Sirius.
-No sé cómo pudiste soportar - comento aun sin levantar la mirada y sus manos aun sobre su rostro - esta espera me está matando y la angustia de no saber qué es lo que pasa hace mi muerte aun más lenta y dolorosa.
-Lily va a estar bien y también el bebé - dijo Gab sentándose a su lado y pasándole el brazo por los hombros - solo respira y cuenta hasta diez y verás que esta espera se hace más corta.
James no pudo contestar, ya que una enfermera llamaba a los familiares de Lilian Potter, así que de un brinco se puso de pie y después corrió hacia ella.
-¿Cómo esta mi esposa? - pregunto con la voz temblorosa.
-Ella y el bebé están en perfecto estado - contesto la enfermera sonriendo - ¿supongo que quiera verla? - James asintió - ¿alguien más va a pasar con usted?
-Gab - llamo el azabache - Lily estuvo casi todas sus contracciones pidiendo a su hermana, así que creo que estará feliz de verte.
Sirius le dio un pequeño empujón, ya que la vio un tanto indecisa, a la castaña no le quedo de otra más que seguir a su amigo y a la enfermera, cuando llegaron a una pequeña habitación donde solo estaba una pequeña cama individual y un cunero al lado de la cama, su amiga se notaba agotada, pero aun así una sonrisa de felicidad se dibujaba en su rostro.
-James - susurró Lily observando hacia el cunero y observando al pequeño bulto que estaba allí - es hermoso.
El azabache camino hacia el cunero y observo algo hipnotizado a aquel bulto, era increíble como ese pequeño ser había venido a cambiar su vida.
-Gab - llamó la pelirroja al ver a su amiga de pie en el marco de la puerta, la castaña se acerco a ella - no sabes cómo me alegra que estés aquí.
-¿Crees que me perdería ser la primera, claro después de James de conocer a mi sobrino?
Lily sonrió y James se hizo a un lado, para que la castaña pudiera ver al pequeño, cuando estuvo frente al cunero, pudo ver que había sacado el cabello negro azabache de James, se veía realmente tranquilo, dormía sin pensar en que pasaría mañana o qué pasaría si no había dinero, él solo dormía sin importarle el mañana, era por eso que a Gab le gustaban los niños, ya que ellos no tenían problemas.
Lily y James estaban abrazados y observando con amor el pequeño cunero, de pronto la puerta se abrió dejando ver a un Sirius un tanto pálido y Albus Dumbledore con su presencia imponente como siempre.
-Dumbledore - susurró Lily viendo a su antiguo director con cierto miedo.
-Lamento venir sin avisar - repuso Dumbledore con voz pasible, aunque se notaba algo nervioso - saben que ustedes son valiosos miembros de la orden.
-¿Qué pasa? - cuestiono James observando al anciano con cierto miedo y curiosidad.
-Voldemort - James y Lily se estremecieron un poco al escuchar el nombre - quiere a Harry.
-No es cierto - le espeto Lily negando con la cabeza - es mentira.
-Es lo que quisiera decirte - repuso Dumbledore, su mirada se había ensombrecido - pero hay una profecía en la que él confía ciegamente y ve en el pequeño un peligro eminente.
-Pero es un niño - terció Gab que al igual que sus amigos no podía concebir la idea de que el mago tenebroso más poderoso de esos últimos tiempos lo deseará - ¿Qué mal podría hacerle?
-Quisiera que él pensará como tú - comento tranquilamente - pero no es así - observo a los cuatro - así que he pensado en que es mejor mantenerlos escondidos.
-Encantamiento Fidelius - murmuro Lily, que trataba de que las lágrimas no la traicionaran.
-Es la mejor opción que veo - contesto Dumbledore seriamente - de hecho yo me ofrezco como el guardián.
-No quiero que se moleste - repuso James secamente - pero me gustaría más que fueraSirius.
-Por mi está bien - contesto el anciano con una débil sonrisa - en cuanto salgan de San Mungo, la casa estará lista.
-Gracias - contestaron los cuatro al unísono.
-Ahora me retiro - hizo una leve inclinación - tengo que arreglar todo, para que su casa esté lista.
Bueno el fic comienza a estar un tanto más rapido, ya ke incluire algunas ideas de Gabriela Black y esto necesita ke todos sean mayores, espero ke no les moleste ^^
capitulo dedicado a :
Gabriela Black
Brisa