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Historia 33692 — capítulo 13
En el capítulo anterior
- Expelliarmus- grito con toda mi fuerza, lanzando al otro extremo a Zabbini, quien choca contra una pared y cae inconsciente al suelo. Mi respiración está agitada, mis manos tiemblan de rabia, siento mi cara arder por la furia, decenas de hechizos aprendidos o leídos en algún libro comienzan a desfilar por mi mente. Sus amigas gritan de miedo, una de ellas corre hacía su amiga mientras la otra me apunta con la varita. Está comenzando a decir un hechizo y yo también, cuando la voz de alguien nos detiene.
Deténganse, en este mismo instante- retumba en el pasillo la voz de la directora McGonagall.
Secreto revelado II
Ambas nos quedamos con la varita en la misma posición batiéndonos a duelo con la mirada, ninguna de las dos nos dejamos de mirar fijamente a los ojos, ni un solo pestañeo corta la lucha, veo reflejados en sus ojos rabia, desprecio y odio hacía mi. A pesar de que apenas la conozco empiezo a sentir lo mismo hacia ella.
-
Señoritas Weasley y Bagman, bajen sus varita ¡Ahora!- reprende severamente la directora.
-
Esta de señorita no tiene nada- dice por lo bajo Leyla Bagman. Yo le lanzó una mirada de odio y presiono con todas mis fuerzas la varita, de tal forma que me lastimo con mis uñas la palma de la mano.
-
¿Qué es lo que ha sucedido aquí?- pregunta mirando a Alexia que comienza a reaccionar.
-
Ella nos atacó- dice Alexia tratando de levantarse.
La profesora se voltea a verme con una expresión que no logro comprender, no sé si es enfado, sorpresa o decepción.
-
Ellas me estaban insultando- me defiendo, en realidad sin darme cuenta no estoy hablando sino que le grito a la directora, quien me lanza una mirada fría y reprobatoria.
-
Sólo estábamos diciendo la verdad- se defiende Alexia colocando voz de victima.
-
Pero… - comienzo a decir tratando de serenar mi voz.
-
Ustedes dos lleven a la señorita a Zabinni a la enfermería y después las espero a todas en mi oficina - les dice a las slytherin. Ellas iban a protestar pero la profesora continúa hablando.
-
Señorita Weasley acompáñeme inmediatamente a la dirección- dice mientras se voltea para comenzar a caminar.
Trato de seguir a la directora, voy tres pasos más atrás, ella camina rápido y ruidosamente por los pasillos debido a sus zapatos, yo en cambio trato de hacer el menor ruido posible. Vamos caminando y nos encontramos con James que va, con su escoba y su uniforme de jugador, en sentido contrario al de nosotras. Al verme aparecer siguiendo a McGonagall, se queda quieto con la boca abierta, su expresión es de completa preocupación, en cambio yo le lanzó mi mejor mirada de odio, si no fuera por él nada de lo que ha pasado este día y parte de ayer estaría ocurriendo.
No nos detenemos hasta que subimos a su despacho, ella se ubica tras su gran escritorio, delante de un cuadro en donde está el responsable de que mi primo favorito lleve un nombre tan raro, el director Dumbledore, pero parece estar durmiendo, este hecho me hace olvidar por unos segundos la razón por la cual estoy aquí.
Me quedo de pie frente a la directora, con la mirada baja, no me había dado cuenta, pero aun tengo presionada con fuerza la varita, mis dedos están blancos por la presión, y al liberarlos un hormigueo comienza a descender por ellos.
- Tome asiento- me dice en forma golpeada.
Lentamente me ubico en una de las sillas, coloco mis manos sobre mis rodillas y las comienzo a mirar, prefiero esta vista que la cara de la profesora.
-
Y bien ¿tiene algo que decirme?- cuestiona.
-
Ella me estaba insultando, no pude controlarme- le digo mirándola a los ojos.
-
Eso ya me lo dijo, me refiero a otra cosa- me mira por sobre sus lentes- ¿y bien?-
Me quedo en silencio, qué debo decir, cómo le digo que estoy embarazada, se qué es eso a lo que se refiere, si ya todos los estudiantes lo saben es imposible que ella no esté al tanto. Debo confesar, pero mi mamá ni siquiera esta aquí, ella dijo que me ayudaría en esto, pero nada salio ni como ella ni yo teníamos planeados.
- Señorita Weasley le he hecho una pregunta- vuelve a reiterar.
Cierro mis ojos, mientras trató de controlar mi respiración, ya he hecho esto tantas veces que parece que estuviera viviendo en un constante deja-vú. Pero aun así sigue siendo igual de difícil, cada vez siento lo mismo, quizás debí reunir a todos y decirles de una vez, o quizás debí publicarlo en el profeta o el quisquilloso, así me ahorro hablar frente a todos.
-
Estoy embarazada- logro decirle, ella no cambia de expresión sólo asiente como dando por comprobada la información que ya tenía.
-
Así que los rumores son ciertos- agrega, mientras escucho como los cuadros de la oficina comienzan a murmurar.
-
Sí- le confirmo mientras vuelvo a mirar mis manos.
-
Supongo que la reunión que su madre concertó para hoy en la tarde luego de su salida es por este tema- afirma mientras se saca los anteojos.
-
Así es, pero todo salio mal- le digo con el rostro aún más sombrío.
-
Ya he mandado a llamar a sus padres, deben estar por llegar, necesitamos ver algunos puntos- continua diciendo, está vez su cara comienza a relajarse.
Mandó a llamar a mis padres para ver algunos puntos, qué puntos, acaso me van a expulsar, le va a pedir que me saquen de la escuela, eso no, no es legal, yo quiero seguir estudiando, tengo planes, no sé que quiero hacer cuando salga de la escuela, pero quiero terminar toda mi educación, no quiero ser una fracasada. No quito la vista de mis pies sin embargo el miedo empieza a superarme otra vez.
- Esta no es una situación común, pero tampoco es la única que lo ha vivido- menciona McGonagall tratando de tranquilizarme.
Genial, problema de muchos consuelo de tontos, como si eso me hiciera sentir mejor, es mi vida la que he arruinado, soy yo la que no sé que voy a hacer, bueno tengo un plan, pero era de otra forma, esto debía permanecer en secreto. Además si se refiere a que ya ha pasado eso me confirma que las han expulsado porque yo no las he visto ni he sabido de casos.
- Algunas se retiran en forma voluntaria o por petición de sus padres, otras lo mantienen en secreto o con discreción y luego dicen que se cambiaran de escuela y bueno quizás hay otras que toman otras medidas- dice en forma lenta.
Me está diciendo que debo tomar alguna de esas alternativas, pero ninguna me agrada, yo quiero seguir como antes, por qué nadie lo entiende.
- Pero lo que le quiero decir, señorita Weasley, es que por esto no será expulsada, usted puede seguir estudiando y debemos conversar que es lo que usted decidirá para el próximo año- me dice suavemente casi de forma maternal.
Al escuchar esto vuelvo a levantar la mirada, comienzo a sentir un gran alivio.
-
De verdad, ¿no me expulsaran?- logro decir emocionada.
-
Exactamente- afirma, mientras el ruido de la chimenea que hay tras mío nos hace mirar en esa dirección.
Una gran llamarada verde aparece de forma repentina y luego la imagen de una mujer, que reconozco como mi madre aparece sacudiéndose la ropa.
-
Hermione- saluda McGonagall
-
Minerva- retribuye mi madre con una sonrisa.
Mi vista continúa en la chimenea, pero no vuelve a aparecer la llama verde, eso quiere decir que papá no vendrá, la decepción aparece en mí.
Mi madre camina hasta mi lado y me queda viendo.
-
Bueno la cite aquí para hablar de la situación de su hija-
-
Oh, lo siento de eso quería hablar con usted está tarde- se disculpa mi madre, apenada y confundida por el cambio repentino de planes.
-
Al parecer las cosas no han ocurrido como lo esperado- afirma la docente.
-
¿Qué ha sucedido?- está vez mi madre se dirige a mí.
-
Ya todos lo saben- logro decir en un susurro.
Mi madre sólo se queda en silencio, pero toma con su mano una de las mías. Ese gesto me llena de energía, por más que este enojada y decepcionada siempre está a mi lado.
Otra llamarada verde nos hace saltar, pero está vez aparece un hombre alto y delgado, lo primero en que me fijo es en su pelo rojo, es mi papá, ha venido, aunque no se si alegrarme o asustarme.
-
¡Papá!- logro decir saliendo de mi asombro.
-
¿Qué ha pasado?- pregunta alternando su mirada entre las tres mujeres que estamos aquí.
-
Ya nos hemos enterado del embarazo de Rose y le dije a ella que no será expulsada de Hogwarts, este año ella puede seguir como todos los demás alumnos- confirma la directora.
Mis padres asienten, mi madre de manera aliviada y mi padre ya no se ve tan molesto pero si puedo ver tristeza en sus ojos.
Aún no es hora de mi control, pero nos ha dado la autorización para que vaya a almorzar a casa antes de ir a San Mungo, y sospecho que es para evitar que enfrente tan pronto a toda la escuela, ya fue suficiente con la pelea de la mañana, y aunque no se lo digo le agradezco esta opción.
Llegamos a casa y me siento extraña, añoro está tranquilidad y este mundo, pero siento que Hogwarts también es mi hogar, no me imagino sin estar allá, se que un día saldré de ahí, pero aún no es tiempo.
En casa es todo casi igual que los últimos días de vacaciones, almorzamos casi en silencio, mi madre de vez en cuando me pregunta por cosas sin importancia, y mi padre rápidamente se va, con la excusa de que tiene trabajo atrasado en la oficina. Mi madre trata de justificarlo diciendo que ha sido así desde hace algunas semanas, pero yo lo dudo.
Todo el tiempo que esperamos para la hora del control médico no ha dejado de contarme cosas que han pasado en su trabajo o en la familia, creo que es para que no piense en las cosas de la escuela, y esta charla que en otro momento no me hubiera interesado en lo más mínimo, se ha convertido en un excelente distractor.
En San Mungo todo es más rápido que en el hospital muggle, la sanadora me dijo que todo marcha bien, y al igual que la enfermera Smith me prohibió jugar el quidditch, mientras mi madre al escuchar estas palabras puso la cara de te lo dije que detesto. Está vez no me hicieron un ultrasonido lo que me alivio, no quiero verlo, debo tratar de no pensar mucho en él, pero por más que trate a veces no puedo y ahora la sanadora dijo que quizás iba a comenzar a sentir como se mueve, que dentro de poco tiempo comenzará a dar pataditas. Eso me asusta, no se cómo se siente eso, no sé si dolerá, molestara o algo, de ahora en adelante estará más presente en mí, haciéndose notar por dentro y por fuera, sólo espero que nos llevemos bien.
También me recomendó comer bien ya que estoy muy delgada y eso no es bueno, en especial para el bebé, esto me ha preocupado yo no quiero hacerle más daño del que le he hecho, por más que no quiera tenerlo, no puedo pensar en hacerlo sufrir, causarle algún problema o ser la culpable de que tenga algo malo.
De vuelta aquí en el despacho me siento angustiada, mamá me ha dicho que no escuche nada y que me mantenga tranquila, que no vuelva a perder la cabeza atacando a alguien, pero no puedo, eso es imposible, cómo puedo no escuchar las cosas que me dicen o gritan, tendría que estar sorda.
Comienzo a caminar hacía mi torre, en realidad quisiera poder aparecerme en mi habitación y no tener que exponerme todo el camino a las miradas, comentarios e insultos, pero eso es imposible aquí en la escuela y además ni siquiera tengo la edad, recién en año y medio podré hacerlo.
Los pasillos están ocupados con algunos estudiantes, están llegando de vuelta de Hogsmeade. Siento la mirada de todos sobre mí, los grupos de estudiantes detienen sus conversaciones sólo para voltearse a verme, algunos se ríen, otros me miran con lástima, algunos se atreven a decirme insultos que trato de no escuchar, que van desde pobrecita o jamás lo espere de ella, hasta otros que me tratan de ramera y zorra y una serie de palabras no reproducibles.
Los slytherin son los peores, son ellos quienes me gritan cosas, hasta un grupo de chicas al pasar por mi lado se ha atrevido a pasarme a llevar a propósito. Trató de respirar hondamente, oxigenando mi cerebro y mi sangre para mantenerme tranquila. Pero ya no aguanto más este escarnio público, sólo falta que me comiencen a lanzar piedras, al igual que en las historias que la abuela Jane me contaba cuando era niña. O que me coloquen una letra escarlata como en épocas antiguas. O quizás que me expongan al medio del gran salón para que me griten todos de una vez y listo.
Ahora ya no camino, me encuentro corriendo por los pasillos, mis ojos otra vez están húmedos al igual que todo mi rostro, las lágrimas no dejan de correr por él, sólo quiero desaparecer, no quiero escuchar ni ver nada más, tengo ganas de lanzar un hechizo obliate a toda la escuela, pero eso es imposible.
Llego rápidamente a la sala común he ingreso si detenerme, pero alguien me toma de los brazos antes de que pueda subir las escaleras.
- Rose, espera- me dice la persona que me ha detenido.
Trato de calmarme y miro al dueño de la voz, que por la angustia y mi llanto descontrolado no he logrado identificar. Al voltearme veo los ojos verdes de James y sin darme cuenta me comienza a abrazar, a pesar de que recuerdo que es por él que toda la escuela se entero, no puedo estar enojada, en el fondo no es su culpa, yo fui la que me embarace y yo fui la que decidí seguir con esto hasta el final.
-
Lo siento- me susurra al oído.
-
No es tu culpa- le logro decir.
-
Sólo que cuando vi al mal nacido de Tony, no pude evitar sentir rabia por lo que te hizo, es un maldito- me dice con rabia en su voz.
Me quedo perpleja, aún no he aclarado ese punto, debo hacerlo lo antes posible, no quiero que alguien tan bueno con él pague por un descuido mío.
-
James- logro decirle apartándolo de mí- Tony no tiene nada que ver en esto, somos amigos, él y yo ni siquiera nos dimos un beso, créeme por favor- le confieso ante la mirada sorprendida de él y de varios gryffindor más que hacen como que no escuchan, pero estoy segura que no se han perdido ni una sola palabra.
-
Dime entonces quién es para matarlo- me dice enojado.
-
Basta, no hagas nada, déjalo todo así, no te metas más en mis cosas- le respondo un tanto alterada y con voz aun llorosa.
-
No puedo creer que voy a ser tío- es la voz de Hugo, quién se encuentra atrás mío con Al y Fred.
No puedo creer lo que estoy escuchando. Debo salir de aquí. Ya basta de este tema, acaso no hay otra cosa de la cual hablar.
- No- le grito a Hugo, mientras subo corriendo las escaleras, si él es tío eso significa que yo me tendré que convertir en madre y no puedo, ya decidí que este niño tendrá otra familia, no la mía.
Ni siquiera me atreví a bajar a cenar, por suerte Violeta y Albus me han traído la cena a mi dormitorio. Me han demostrado su apoyo y a pesar de que ambos comparten la pregunta de por qué no confíe en ellos, se que me entienden.
Pero ¿el resto de la escuela?, hasta cuando seguirán las burlas, los insultos, y las miradas de asco y desprecio. Será por esto que las otras chicas de las cuales me hablo McGonagall se van, ¿podré vivir siendo cuestionada todo el tiempo?, no creo ser tan fuerte.
Además a pesar de todo el apoyo de mi familia, que tampoco deja de mirarme con cara de decepción, me sigo siento sola, abandonada, mis padres están lejos y no me hablan más de lo necesario, y Scorpius, de él no sé que pensar, a veces está, pero en realidad nunca lo hace para los momentos difíciles, aquellos en donde necesito que alguien comparta y entienda lo que estoy pasando.
La única compañía constante que tengo es a este bebé que se está formando, que crece dentro mío, para su suerte me dejará cuando nazca, pero se que él también ahora está sufriendo. Los bebés perciben las emociones de la madre, en este caso yo aunque me cueste reconocerlo, y yo lo estoy pasando mal, desde que me entere que existía perdí la cuenta de todas las veces que he llorado, porque han sido todos los días desde entonces ¿Será, de ahora en adelante, mi vida así para siempre?, realmente espero que no, quiero volver a reír, a pensar en las cosas buenas de la vida, pensar en un futuro, no ver todo negro.
Por fin es lunes, me la he pasado todo el fin de semana escondida como una rata en mi habitación, hasta mis compañeras de dormitorio, salvo Violeta, me miran extraño y apenas me dirigen la palabra. El día de ayer las chicas, entiéndase mi mejor amiga y mis primas, estuvieron conmigo un buen rato en la tarde, creo que se coludieron para distraerme, cosa que les agradezco, jugamos naipes, ajedrez y leímos revistas, fue relajante, ellas se contuvieron de realizar cualquier pregunta o comentario relacionado con bebés, embarazo o chicos, fue muy extraño, pero realmente fue un oasis en mis pensamientos.
A pesar de que ni salí de mi habitación sé que todos se hacen la misma pregunta ¿Quién es el padre?, las especulaciones corren más rápido que el rumor de mi embarazo, he escuchado desde que es de Tony, cosa que James ha desmentido pidiéndole disculpa. Hasta algunas estúpidas teorías que involucra a alguno de mis primos. El nombre real ni siquiera, por lo que he logrado captar, ha sido mencionado.
Esa es una verdad que no pienso revelar, no por protegerlo, ni tampoco por miedo, que lo tengo por mi padre y el resto de la familia, pero principalmente es porque quiero que él sea lo suficientemente valiente de confesar y reconocer la verdad. Necesito que me demuestre que tan interesado y preocupado está.
Pero no he sabido nada de Scorpius desde el día sábado, sé que ahora tengo la oportunidad de verlo en la clase de pociones, y que podré ver como reacciona al hecho de que ya se sepa de mi estado, pero no puedo evitar pensar que eso significa que me enfrentare al resto de los slytherin que han gozado con esto.
Voy a partir este día desayunando en el comedor, pero para evitar tener que encontrarme con todo el alumnado, he decidido levantarme más temprano, sé que a esta hora son escasos los estudiantes que han madrugado, especialmente un día lunes.
Como lo he sospechado sólo hay dos ravenclaw en su mesa, están leyendo, no se han percatado de mi presencia, sólo voltean a verme cuando sin querer se me cae un pedazo de pan al suelo, ambas colocan cara de enojo, y se devuelven a su lectura.
Ya casi he terminado de comer cuando alguien toca mi hombro, me sobresalto ya que estoy concentrada comiendo mi desayuno para poder desaparecer de este lugar.
-
Lo siento- dice con voz profunda Scorpius. Me volteo rápidamente para ver si no estoy soñando.
-
¿Qué haces aquí?- le logro preguntar.
-
Necesito hablar contigo, ayer no te encontré- me dice mientras mira hacia la puerta del salón, por la forma en la que se mueve percibo que está nervioso.
-
Ya todos se enteraron- le digo lentamente, y al recordar lo que ha pasado me siento triste, no puedo evitar derramar unas lágrimas.
Él me queda mirando.
-
Por favor, no llores - me suplica.
-
¿Qué vas a hacer?- pregunto tratando de secarme las lágrimas.
-
Podemos hablar en otra parte- me pide
Me quedo quieta pensando en un lugar para poder hablar tranquilamente. Cuando siento que alguien se acerca rápidamente hasta mi lado.
-
Déjala en paz, maldito hurón rastrero- grita Tony, no sé de donde ha salido.
-
Tú no te metas en esto- le contesta Scorpius, su voz parece tranquila.
-
Claro que me meto, si la estás molestando- dice Tony mientras lo apunta con la varita.
Un compañero de Malfoy, se acerca a él.
-
Miren, pero si es el padre del año defendiendo a su noviecita, o lo siento, verdad que eso no se sabe- dice con todo el veneno que tiene aquel Slytherin.
-
¡Tú no te metas, Blake!- le dice Scorpius elevando la voz. Dentro de Slytherin, Scorpius y este chico jamás se han llevado bien.
-
¡Sal de aquí si no quieres arrepentirte!- continúa amenazando Tony.
-
¡Tú no me amenaces!- desafía Scorpius levantando su varita.
Debo intervenir antes que se lastimen, además están empezando a llegar más estudiantes, esto se convertirá en una batalla si no los detengo, por qué Tony se mete cuando no lo llaman, a veces su papel de caballero es realmente un fastidio.
- ¡Basta!- les digo interponiéndome entre ellos, no creo que se lancen hechizos con una mujer embarazada en el medio, eso espero.
Ambos se quedan con la mirada fija en el otro, puedo sentir el odio que se lanzan atravesar mi cuerpo.
- Pero miren que valiente, salvando al papito de su bastardo, dinos aquí frente a todos si el es el padre de ese engendro- continua entrometiéndose con toda la cizaña el maldito de Blake- ¿o acaso la putita no lo sabe?- termina diciendo
Varios estudiantes se encuentran reunidos en los alrededores, algunos se ríen y otros lanzan gemidos de sorpresa ante lo que dice. Las palabras de él a pesar de todo lo que significan no me lastiman, lo conozco y sé que es el peor mal nacido que existe, es incluso peor que la idiota de Zabbini.
Antes de que pueda reaccionar Scorpius se abalanza sobre su compañero de casa, haciendo que ambos caigan al suelo.
-
No la vuelas a insultar- le grita Scorpius, mientras levanta el puño para darle un golpe en la cara, pero su rival se adelanta y le toma la mano con fuerza.
-
¿Qué es lo que te pasa idiota?- grita Blake sorprendido.
Ambos comienzan a forcejear, Blake tratando de pararse y Scorpius tratando de soltarse.
- Sólo estaba diciendo la verdad, tenemos en esta escuela a la peor zorra que se disfrazó de oveja todo este tiempo, o no, ¿no me digas que te gusta?, si quieres estar con alguien de su tipo le puedes pagar a alguien mejor- dice mientras se ríe.
La cara de Scorpius comienza a ponerse roja de rabia, jamás lo había visto de esa forma, sus ojos están inyectados en sangre y con un rápido movimiento logra soltar su puño, plantándoselo en plena nariz, la sangre comienza a brotar.
Blake trata de reponerse, mientras Scorpius le toma ambas manos dejándolo inmovilizado, pero las piernas de su rival comienzan a moverse tratando de moverlo para desestabilizarlo.
- No la vuelvas a insultar, ni tú ni nadie, me escuchaste, porque yo soy el padre de ese niño- grita Scorpius, haciendo que todo el comedor se quede en silencio.
uhhhh...qué pasará ahora.... en el proximo cap lo sabrán channnnnnn....Gracias por los comentarios.... Pero quiero más.... plis...son mi bateria...... y les adelanto que el cap que viene esta uyyy, esta de miedo pero no les digo más...