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Historia 33692 — capítulo 12

Secreto revelado I

Es viernes y realmente estoy muy cansada, James nos ha sometido a un régimen de entrenamiento intensivo, está empeñado en ganar el partido de mañana, más que por los puntos, es por orgullo, ha estado todo el rato gritándonos:

  • Debemos ganarles a slytherin, me escucharon, no podemos dejar que esas serpientes rastreras nos superen, aquí los reyes somos nosotros- dice inflando en pecho.

Nos ha hecho correr por media hora sin parar alrededor de la cancha y con la escoba en la espalda, tengo mis piernas acalambradas de tanto correr, apenas tengo fuerzas para respirar y el aire ya me empieza a faltar, cada bocanada de aire me quema el pecho, he dado una vuelta menos que el resto del equipo. Un gran número de compañeros de gryffindor están en las gradas viendo el último entrenamiento, escucho los gritos de apoyo de Violeta, que se alternan para mí y para el resto del equipo, pero se que lo hace sólo para encubrir el apoyo que le quiere dar a mi primo Al.

James empieza a correr para acercarse a mí.

  • Vamos Rose, con esas ganas piensas que vamos a ganar- me grita en el oído.

Si tuviera energías le hubiera gritado, pero en estos momentos no soy capaz de nada, ni siquiera puedo detenerme, mis piernas se mueven solas. Estoy llegando a donde está Albus, él va feliz corriendo mientras saluda con la mano a Violeta, trato de verlo nuevamente, pero mi cabeza empieza a dar vueltas, me cuesta respirar, todo comienza a desvanecerse a mi alrededor, ya no siento mi cuerpo, ya no siento mi respiración, estoy cayendo, por más que trate de mantenerme en pie ya no puedo, antes de que todo se vaya a negro una gran punzada en la parte baja de mi estómago hace que me doble en dos, es el dolor más intenso que he sentido en mi vida, el miedo me inunda antes de perderme en la negrura de mi mente.

Mi cuerpo está frío, no percibo nada de mí, por más que trate de mover mis brazos, mis piernas, mis dedos, o abrir mis ojos, nada reacciona, no escucho ni un sólo ruido. Me estoy asustando, acaso he muerto, pero no es posible, no puedo haber muerto por correr, me comienzo a desesperar, ¿dónde estoy? ¿Qué me paso?

  • Señorita Weasley….- escucho a lo lejos, alguien me esta llamando, pero no logro descubrir a quien pertenece la voz.

Por fin comienzo a sentir un hormigueo en todo mi cuerpo, me duele la cabeza, tengo una punzada constante que atraviesa de extremo a extremo mi cráneo. Trató de abrir los ojos, pero aun no tengo la fuerza necesaria.

  • Ya les dije que deben esperar afuera, la señorita Weasley estará bien sólo necesita descansar- dice la misma voz que me hablo con anterioridad, ahora sé que es la enfermera de la escuela.

  • Es nuestra prima- dice una voz que reconozco ser de Dom.

  • Ya les dije, ¡fuera!- impone la enfermera.

Escucho varios pasos alejarse de mí, luego un portazo me indica que ya se han ido. De nuevo trato de abrir los ojos y esta vez si puedo. Lo primero que veo es el techo, estoy acostada en una cama de la enfermería, comienzo a pestañear varias veces para acostumbrarme a la luz. Tengo la boca seca, necesito tomar agua, me levanto un poco y la cabeza comienza nuevamente a darme vueltas.

  • Despertó- dice la voz de la enfermera que me hace saltar.

Me tomo la cabeza con una mano, tratando de estabilizarla, ella me mira y coloca una almohada en mi espalda para que quede cómodamente sentada.

  • ¿Cómo se siente?- pregunta tomándome la mano para medir mi pulso.

  • ¿Qué me paso?- es lo único que logro preguntar, aún no entiendo que fue lo que sucedió.

  • Se desmayo y se golpeo la cabeza- responde con preocupación.

Me desmaye, claro estaba muy cansada, apenas podía respirar. Comienza a llenar mi mente todo lo que sentí antes de caer y recuerdo el dolor intenso que me dio en mi vientre. Sin pensarlo me llevo las manos a mi estómago tratando de comprender si todo esta bien, aun siento el pequeño bulto, no tengo dolor, pero aun así el miedo me embarga, miedo de que se haya dado cuenta, que sepa que estoy embarazada y aunque no entienda por qué el miedo también pasa por saber como esta él, el susto me embarga por pensar que algo malo haya sucedido.

La enfermera al parecer se ha dado cuenta de mi gesto y el miedo que debe haberse reflejado en mi rostro, porque me mira fijamente a los ojos y me sonríe.

  • No se preocupe todo esta bien, ambos lo están, aunque debo decirle que no es recomendable que vuelva a hacer ese tipo de esfuerzos, por ahora sólo fue un susto que no ha pasado a mayores- me dice vertiendo en un pequeño vaso un espeso liquido color marrón.

  • Yo… ¿Cómo se dio cuenta?- logro balbucear.

Ella me mira levantando una ceja.

  • Por si no se ha dado cuenta soy sanadora- me responde de manera seria- por suerte me di cuenta a tiempo y no le administre una poción prohibida para mujeres embarazadas- continua un tanto enfadada.

Cuando escucho sus últimas palabras quedo paralizada, como se le ocurre decir eso en un lugar público y con una voz tan estridente, con toda mi familia esperando afuera. Me asusto porque los conozco tan bien que sé que alguno de ellos esta con uno de los inventos de mi tío George, esas ahora inútiles orejas extensibles, realmente espero que no, espero que no les haya dado tiempo para buscar una o que mi hermano Hugo no anduviera con una en su bolsillo. Por favor, ellos no deben haber estado escuchando, no debo alterarme antes de tiempo, no puedo pensar mal de ellos.

Trató de tranquilizarme, debo sacar esos pensamientos tan negativos de mi mente, en eso estoy cuando siento que de golpe se abre la puerta de la enfermería, James ingresa dando zancadas, mientras la enfermera lo mira con expresión de sorpresa que comienza a pasar a una de enfado.

  • ¿Qué cree que está haciendo?- le pregunta enojada.

  • ¿Qué es lo que acaba de decir?- cuestiona mi primo aun más enojado y confundido.

No lo puedo creer, para mi mala fortuna si los conozco, se ha enterado, pero no lo ha hecho sólo él, todo el regimiento Weasley- Potter llega con la cara tan confundida como el mayor de los Potter. Si no estuviera sentada en una cama, de seguro me caigo desmayada porque otra vez no siento mis piernas. Las manos las tengo aferradas a las sábanas, mi corazón está acelerado. No puedo quitar la vista de mis piernas, todas las miradas están sobre mí. Esto era lo que quería evitar, las miradas confundidas y acusadoras del resto de mi familia.

  • Rose ¿qué fue lo que dijo esta señora loca?- continua James, ahora me está gritando.

  • Señor Potter esto es una falta de respeto grave, salgan todos ahora- la voz de la enfermera retumba por toda la sala.

  • Es nuestra prima tenemos que saber qué es lo que pasa- dice una voz más calmada, pero también confundida.

Levanto la mirada y veo que es Albus quien ha hablado esta vez, a su lado esta Violeta, quién no sólo esta confundida sino que también puedo descubrir que en el fondo esta decepcionada, he aprendido a reconocer ese tipo de miradas.

Continuo en silencio, no puedo hablar, en realidad no quiero hablar, no quiero sentirme enjuiciada en una cama de hospital, me parece patético, además el estar así me hace sentir aún más vulnerable, más débil. Las lágrimas resbalan de mis ojos.

  • Nos vas a decir la verdad o qué- vuelve a gritar James, pero está vez es mi hermano, mi pequeño Hugo, quien se acerca a él y le habla.

  • Es mejor salir de aquí, Rose necesita descansar y la enfermera ya esta muy enojada contigo- le dice mientras lo arrastra junto con Fred hasta la salida.

  • Rose…- comienzan a decir Dom y Lily, pero el bufido lanzado por la enfermera hace que se silencien y se volteen para seguir a mi hermano.

  • Descansa- me dice Albus, retirándose con Violeta y el resto de los presentes.

Nos quedamos otra vez solas.

  • Debes estar tranquila- responde entregándome el vaso que tenía en la mano- te daré de alta en un rato más, por ahora debes descansar- dice mientras se retira.

¿Descansar? Si claro, con lo que acaba de ocurrir eso es imposible, además es por su culpa que se ha enterado mi familia, ahora deberé enfrentar todas sus preguntas, dudas y reproches. Todos mis planes se han arruinado. Yo no quería que nadie se enterara, no quiero más de esto. No quiero salir de esta sala. Me quedare aquí hasta que todos estén durmiendo, o mejor me quedo aquí hasta que termine el curso, pero tengo que ir a clases, tendré que verlos, y aunque me quede aquí estoy segura que vendrán hasta acá y son capaces, en especial James, de petrificar a la enfermera con tal de gritarme otra vez.

¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a decirles?, somos una vergüenza, me digo tocándome el estómago. Un momento, soy una vergüenza, estoy sola, me recuerdo mientras me cruzo de brazos. No quiero pensar en este bebé, no quiero hacerlo.

Ahora tampoco voy a poder jugar mañana ni nunca, era nuestra oportunidad de ganar otra vez la copa de quidditch, por esto James me va a odiar, tengo que renunciar a una de mis pasiones por un error, no es justo, y sobre todo un día antes del gran encuentro, después de todo el esfuerzo que hice para superar mi cansancio y mi malestar no lo podré hacer. Y aquí estamos solos en una cama de hospital,y por primera vez quiero permanecer aquí, lo que hay afuera de esta sala es peor.

Estoy tratando de no pensar, debo poner mi mente en blanco y respirar tranquilamente. Pero el ruido de la abertura de la puerta principal me hace desconcentrar.

  • Enfermera Smith- llama apresuradamente la voz de un chico.

Trató de enfocar mi vista en quien ha entrado y me encuentro con dos estudiantes, están a contra luz, por lo que no veo sus caras.

  • ¿Qué sucede?- sale diciendo de su oficina, la enfermera.

  • A mi compañero lo atacaron con un hechizo hemorrágico- responde él mismo chico.

  • Estoy bien- dice el herido y al escuchar su voz puedo reconocer quien es.

  • Tony- digo mientras me levanto de mi cama- ¿qué te paso?

  • Siéntese aquí señor Newton- le dice la enfermera mientras lo ubica en una cama cercana a la mía-

Avanzo donde están ellos y puedo ver como de la nariz de Tony, sale una gran cantidad de sangre, toda la camisa de su uniforme se encuentra manchada, y su expresión es de dolor y asco. Su compañero al darse cuenta de mi presencia me lanza una mirada extraña, que no logro entender.

  • ¿Quién le hizo esto?- pregunta la enfermera mientras le coloca una compresión en la nariz y le pasa un vaso con una pócima azulada.

  • Pregúnteselo a ella- responde el acompañante de Tony, indicándome.

¿Yo que he hecho?, si he estado aquí desde que me desmaye y de eso ya ha pasado más de una hora, imposible que yo sepa algo, acaso tengo que ser la culpable de todo lo que pasa en esta escuela.

Me acerco a ellos y me paro en la cama de al lado a la de Tony.

  • Señorita Weasley, vuelva a su cama- me dice la señora Smith.

  • ¿Qué te paso Tony?- pregunto en voz baja tratando de mirarlo a los ojos.

  • Tu primito James, llegó gritando a la sala común y de la nada lo agarró y lo atacó- dice su amigo que ya me esta comenzando a molestar. Por qué responde él, es un entrometido.

De la nada comprendo las palabras de este entrometido, ¡como tan tonta!, si mi mamá pensó que Tony tenía algo que ver sólo porque nos vio juntos, mis primos sabiendo que fui con él al baile deben estar seguros de su culpabilidad. ¿Cómo fui a olvidar eso? Si es con el único chico que me han visto, si yo fuera ellos habría sacado la misma deducción.

Ahora si que estoy segura de que James al creer que estoy embarazada de Tony se atrevió a hacer un escándalo en plena sala común, eso significa que ya lo saben todos, es tan impulsivo como mi papá y no se controló. Voy a matar a James, es un idiota. Me ha dejado en evidencia frente a toda la escuela, por sus estúpidos arranques de súper protector.

Es definitivo mi vida social y escolar está acabada.

  • Alex, no te preocupes por mí estaré bien, gracias por traerme-dice Tony a su amigo. Este último lo mira, le da unas palmadas en la espalda y se retira del lugar.

-Rose ¿Qué es lo que paso?- logra preguntar Tony.

Me quedo paralizada, esto no está pasando, es una pesadilla, dentro de un rato, que espero que sea luego, voy a despertar y nada de esto habrá pasado. Necesito que suene mi despertador o que llegue alguna compañera a molestarme, por favor sáquenme de está pesadilla.

  • Rose, me puedes explicar qué esta pasando- me pide con expresión de tristeza.

  • ¿Qué te dijo el idiota de mi primo?- le pregunto en voz baja, necesito confirmar la información, quizás le dijo otra cosa, aun esta esa posibilidad.

  • Me acuso de ser un poco hombre, de haber jugado contigo y de haberle mentido- dice lentamente, lo que va anidando en mí una esperanza de que no le mencionó nada del embarazo, me siento más aliviada, pero aun así hay algo en la forma en que me mira que percibo que no todo anda tan bien como yo quiero.

  • ¿Eso nada más?- le cuestiono, sé que me arriesgo a escuchar lo que no quiero, pero necesito saber, debo saber que tan lejos llego esa discusión.

Tony mira al suelo, está callado mientras con una toalla húmeda se limpia los restos de sangre de su rostro.

  • ¿Es verdad lo que dijo tu primo?- pregunta, lo que borra de mi mente cualquier esperanza, creo que mi cuerpo cae a un precipicio oscuro, pero sigo aquí parada frente a él.

Ya no hay marcha atrás, está todo perdido.

  • Sí, lamento haberte provocado estos problemas- le digo mientras me siento en la cama, estoy devastada por dentro.

  • ¿Estas bien?- me dice con una mirada tierna, por primera vez que alguien que se entera no me grita, o me hace preguntas tontas o incomodas, sólo se preocupa de saber como estoy. Todo el miedo comienza a alejarse de mi cuerpo.

  • Ahora mejor- le digo con una leve sonrisa en los labios.

  • Soy tu amigo Rose, cuenta conmigo para lo que necesites, pero ¿Cuántos hombres son en tu familia?- me dice en tono de broma tocándose la nariz.

  • No te preocupes, yo les dejare en claro que tú no tienes nada que ver, les diré que eres un gran amigo- aseguro.

  • No te preocupes por eso ahora- me responde- debes estar tranquila.

Por qué no me pude fijar en él, que es tan maduro, gentil, guapo y tierno. Quizás no estaría en esta situación.

Nos quedamos en silencio un largo tiempo, trato de pensar que es lo que se viene, y qué es lo que haré, mis peores pesadillas se están por cumplir, deberé enfrentar no sólo a mi familia, sino que a toda la escuela. Trato de recordar como era antes de quedar embarazada y es como si hubiera pasado mucho tiempo, toda la tranquilidad que tenía antes se ve tan lejana, irreal y ansiada.

  • Señorita Weasley ¿Cómo se siente?- pregunta la enfermera tocándome el hombro.

Dudo que responderle, ya me siento bien, pero si le digo eso me dejara salir de aquí, y tendré que enfrentar a la furia roja. Quizás podría esperar un rato más, ya pronto estarán todos acostados y podré pasar desapercibida.

  • Aun me duele la cabeza, podría quedarme un rato más- le pido con voz cansada, para que me crea.

Ella me mira de reojo, evaluando mi aspecto.

  • Está bien puede quedarse, pero deberá volver a su habitación antes del toque de queda, ahora debería estar descansando no de pie- me indica con voz seria.

  • Señor Newton, usted no tiene excusas para quedarse, vuelva a su sala común para que se cambie de ropa- le dice a Tony.

Él se levanta de la cama, y se acerca a mí.

  • Debes descansar- me dice mientras me ayuda a ponerme de pie.

Me recuesto en la cama y él se despide con la mano. Me quedo en silencio, viendo como se marcha.

La enfermera luego de un rato me ha traído la cena, y una vez que he terminado de comer, me ha sacado de la sala, ha dicho que estoy bien, sólo tengo que cuidarme y no jugar quidditch. Ahora me encuentro en el pasillo caminado hacía mi interrogatorio, algunos estudiantes de otras casas pasan y ni se voltean a verme, eso es bueno, significa que aun no lo saben.

Estoy a dos pasillos de mi meta, cuando algo o mejor dicho alguien me toma del brazo, miro para ver qué es lo que ocurre yveo a Scorpius, está tras una armadura, su semblante es sombrío, lo quedo mirando y él se atreve a hablar:

  • Supe lo que paso en el entrenamiento ¿estás bien?- me pregunta preocupado.

Está preocupado por mí, mi corazón da un vuelco y me siento feliz, aunque no me gusta sentir de esta forma, no puede ser que él tenga ese poder en mí de deslumbrarme sólo con su mirada.

  • Sí, no fue nada- le logro responder tratando de salir de mi ensoñación.

Su cara cambia a una de alivio. Estoy a punto de preguntarle qué es lo que piensa o siente, pero unos pasos comienzan a escucharse, alguien se acerca, él sale de su escondite y comienza a caminar en sentido contrario al mío.

  • Nos vemos- me dice al oído.

Yo me volteo a verlo, pero rápidamente continuo mi camino, es mejor dejar las cosas así, ya me estoy acostumbrando a que nuestras conversaciones queden a medias, quizás para cuando tenga una barriga de nueve meses y este a punto de tener al bebé podamos terminar una conversación.

  • Levicorpus- le digo a la dama gorda, para que me deje pasar.

Al abrirse el retrato, mi corazón vuelve a acelerarse, un nudo me aprieta el estómago y un extraño cosquilleo aparece en mi vientre. Sé que decirles a mis padres fue el peor momento, sin embargo no puedo evitar sentirme débil y nerviosa.

Camino con los ojos cerrados, esperando encontrarme con todo el clan, trato de respirar profundamente y cuando se que estoy en plena sala comúnme atrevo a abrir los ojos, pero sólo veo a dos niños de segundo año, no hay ningún cabello rojo o negro, no hay miradas enojadas, ni de lástima, no hay preguntas, gritos ni nada.

Subo a mi habitación más tranquila, y ahí están las tres personas que sabía que serían capaces de esperar durante toda la noche con tal de hablar conmigo, Violeta, Lily y Dom.

Cada una me queda mirando fijamente, yo avanzo lentamente hasta mi cama y me siento sobre ella.

  • ¿Qué quieren saber?- les lanzó, sé que me llenaran a preguntas así que no alargare esta situación sólo necesito dormir, el día de hoy a sido agotador, y apenas puedo mantener los ojos abiertos.

  • A si que es verdad- afirma Dom.

  • ¿Por qué no nos dijiste?- me cuestiona Violeta, en su voz demuestra el dolor que siente porque no confíe en ella.

  • Tenía miedo- le digo.

  • Pero soy tu amiga, te podría haber ayudado- me dice resentida con mi actitud.

  • Y nosotras somos tu familia… ¿tus papás ya lo saben?- pregunta Dom con clara angustia en su voz.

Sólo asiento con la cabeza.

  • Por eso estaban así en las vacaciones, de eso estaban hablando la noche en que no saliste a jugar ¿verdad?- dice Lily, emocionada por entender por fin lo que había sucedido en Los Alpes.

  • Si- respondo- lo siento, pero ahora estoy muy cansada- continúo con voz débil.

  • Está bien pero no creas que esta conversación se ha acabado- me dice Dom levantándose para ir a su habitación seguida de Lily, ambas antes de retirarse se acercan a mí y me abrazan.

  • Si eso ya lo sé- le respondo una vez que nos separamos, mientras comienzo a buscar mi pijama para ir al baño.

Al llegar del baño Violeta sigue sentada en mi cama, su cabeza esta baja, mientras juega con un osito.

  • Rose ¿Por qué no confiaste en mí?- pregunta con la voz cortada.

  • Lo siento, de verdad no sabía y no sé que hacer o sentir- le digo también con la voz entrecortada, las lágrimas han vuelto a aparecer.

  • Debí haberme dado cuenta, has estado rara desde antes de navidad- me dice tomándome la mano.

  • No te preocupes, yo debí haber confiado en ti, pero estoy aterrada, tener que enfrentarme a las personas y ser juzgada de esta forma es horrible - ahora apenas se entienden mis palabras porque estoy llorando descontroladamente.

  • Yo te voy a apoyar y ayudar en todo, pero debes confiar en mí, no te preguntare nada, no tienes que decirme nada que no quieras, sólo debes estar tranquila- me dice abrazándome, me siento tan aliviada, pero no puedo evitar lamentarme no haber confiado antes en ella.

Estoy tan agotada que no me he dado cuenta en qué momento me quede profundamente dormida, sólo me han despertado los gritos de mis compañeras de cuarto, que están haciendo un escándalo porque quieren bajar al comedor lo antes posible. Una vez que ya no escucho un solo ruido a mi alrededor me atrevo a abrir los ojos, estoy sola ni siquiera Violeta está en su cama, todas se han levantado, y cuando me pregunto por qué veo en mi reloj y encuentro la respuesta son casi las diez de la mañana y el partido comienza a las once, sólo queda poco más de una hora, James y todo el equipo deben estar reunidos llenando de advertencias y consejos a Lily que me reemplazara en mi puesto, la compadezco.

El hambre me está matando, se que tengo dos opciones, quedarme aquí escondida hasta que empiece el partido o puedo bajar ahora al comedor a desayunar. La primera tiene la ventaja de que no me encontraré con nadie, sin embargo tengo demasiada hambre como para poder esperar sin desmayarme hasta entonces. ¿Qué debo hacer?- que es más potente, el miedo o el hambre, sé que si no salgo ahora lo tendré que hacer después de todas formas, especialmente porque hoy tengo que juntarme con mamá en el despacho de la directora.

Estas dudas hacen que me avergüence de mi misma, soy una gryffindors, estoy cansada de dejarme llevar por mis miedos, no puedo ser una cobarde, enfrenté a mis padres, que tan malo puede pasar con un montón de chicos que no me interesa lo que piensan. Ya lo decidí no quiero seguir escondiéndome como una delincuente, voy a enfrentar a mis miedos.

Al salir de mi sala común no me he encontrado con nadie, camino tranquilamente, aunque cada vez que voy acercándome al comedor el corazón comienza a palpitar de manera más acelerada. Voy bajando las escaleras cuando veo a dos chicas de Ravenclaw conversando entre ellas, todo va bien, pero al pasar por su lado, ambas se voltean a mirarme, una le dice a la otra un comentario que no logro escuchar y la otra comienza a reír. Empiezo a temblar, pero no puedo ser tan paranoica, no deben haber estado hablando de mí.

Debo seguir y llegar al comedor, debo ser valiente, nada va a pasar, debo estar relajada. Quizás tengo algo mal, me veo y reviso mi ropa, pero todo parece bien, observó mi reflejo en una armadura y no encuentro nada raro. Entonces no se pueden estar riendo de mí.

  • Pero miren quién esta aquí, si no es la señorita perfecta- esa voz la conozco,la burla y el desprecio se perciben en las palabras que pronuncia, trato de seguir mi camino no le daré en el gusto de voltearme a verla.

  • Disculpen chicas me equivoque, no es la persona que decía ser, en realidad es la ramera de Weasley-Alexia grita hablándole a sus amigas.

Al escuchar esas palabras la rabia se apodera de mí, me ha insultado. Esta vez no se la dejare pasar.

  • ¿Qué dijiste?- le grito con furia volteándome para quedar frente a ella a y sus amigas.

  • Lo que escuchaste y dime ¿cuántos candidatos tienes de padres?- me dice mientras me mira con desprecio, y sus amigas no dejan de lanzar carcajadas.

No puedo hablar, lo sabe, si ella lo sabe es porqué toda la escuela lo sabe. No puedo respirar, las piernas otra vez me tiemblan y apenas controlo las lágrimas en mis ojos, pero no quiero demostrarle una gota de debilidad a estas arpías.

  • Qué le paso a la mamita, ¿le comieron la lengua los gnomos?- pregunta una de sus amigas imitando voz de pena.

  • No eres más que una zorra, ¿Con cuántos te has acostado ya? Eso te enseño la sangre sucia de tu madre- me insulta Alexia.

Al escuchar las últimas palabras de insulto no sólo hacía mí sino que dándole el peor insulto a mi madre, dejo de pensar, las ganas de hacerla callar me han superado, mi cabeza se comienza a nublar de ira. Rápidamente tomo mi varita y la apuntó.

  • Expelliarmus- grito con toda mi fuerza, lanzando al otro extremo a Zabbini, quien choca contra una pared y cae inconsciente al suelo. Mi respiración está agitada, mis manos tiemblan de rabia, siento mi cara arder por la furia, decenas de hechizos aprendidos o leídos en algún libro comienzan a desfilar por mi mente. Sus amigas gritan de miedo, una de ellas corre hacía su amiga mientras la otra me apunta con la varita. Está comenzando a decir un hechizo y yo también, cuando la voz de alguien nos detiene.

-Deténganse, en este mismo instante- retumba en el pasillo la voz de la directora McGonagall.


(Hola a todos/as espero que estén muy bien. Otra vez GRACIAS por sus comentarios) (Sé que Scorpius no ha tenido una gran participación, pero ya se viene más intenso que nunca) Cualquier duda, comentarios, sugerencia, o lo que deseen decir dejen un comentarioy yo feliz lo leeré….