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Historia 33692 — capítulo 11

Conversación pendiente

Scorpius continua mirándome fijamente, yo me quedo quieta en mi posición, no sé si permanecer aquí, pero estoy completamente adormecida, siento mis latidos retumbar en mis oídos. El silencio se hace ensordecedor, el tiempo parece eterno, hasta que él finalmente abre sus labios.

  • ¿Te vas a sentar?- dice mostrándome el asiento frente a él.

Analizo sus palabras, quiere que me siente, lo que significa que quiere hablar conmigo, eso es bueno, pero qué me va a decir, la ansiedad está haciendo estragos en mí. Es mejor hacer lo que él dice, por lo tanto obligo a mi cuerpo a reaccionar, camino lento y torpemente hacia el lugar indicado. Respiro hondamente una vez que he logrado sentarme y levanto la vista para encontrar sus ojos, su mirada a simple vista parece fría y distante, sin embargo ahora que lo puedo observar de cerca sus ojos tienen un brillo especial que me provoca calidez, y a la vez veo en ellos miedo y duda, las mismas sensaciones que han inundado mi cuerpo desde hace meses.

Ninguno de los dos habla, seguimos ahí frente a frente, con la mirada fija en el otro sin articular ni una sola palabra, no tengo miedo, eso se me paso desde el momento en que pude ver lo que él siente realmente, no puedo evitar sentirme conectada a sus emociones y es porque sentimos lo mismo, ambos no sabemos que hacer.

  • ¿Cómo has estado?- pregunta débilmente, luego de minutos en silencio.

  • No muy bien- le confieso, se que está conversación es importante por lo que no mentiré ni omitiré nada de lo que me pasa o sienta.

  • ¿Por qué?- logra preguntar, su rostro permanece serio, pero su voz devela preocupación.

  • Mis padres ya lo saben- logro decir casi en un murmullo.

Su expresión ahora si cambia a una de preocupación, su rostro se coloca más pálido de lo que es y se acomoda nerviosamente en su puesto.

  • ¿Ya… lo saben?- logra decir casi sin interrupciones en su voz.

  • Sí, pero no te preocupes no saben de ti, bueno excepto mi mamá, pero ella no dirá nada- le logro responder.

  • ¿Qué vas a hacer?- logra preguntarme con la voz más tranquila, lo que me decepciona, por sus cambios de actitud comprendo que no quiere que sepan que es de él.

A pesar de que la angustia se vuelve a apoderar de mi pecho, provocándome la sensación de tener un gran nudo en la garganta, respiro lo más tranquila que puedo aguantando las lágrimas, no voy a ceder al llanto, debo estar firme y fuerte.

  • No lo sé, tú ¿qué vas a hacer?- le pregunto con un hilo de voz, claramente mi contención emocional no esta resultando muy efectiva.

El silencio se vuelve a apoderar del lugar, él baja la cabeza tomándosela con las manos. Por primera vez desde que llegue al compartimiento he perdido el contacto visual con él. Estoy pensando que prefiero los gritos, los insultos, cualquier cosa, pero no el silencio, es un arma letal para mi, me hace sentir insignificante, me llena de dudas, de ideas sin sentido y se convierten en una tortura, necesito que él me hable.

  • Por favor- le pido en un susurro casi imperceptible, implorándole una respuesta.

  • Lo siento- es lo único que logro escuchar.

Pero que significa ese lo siento, necesito que me lo explique. Por favor basta de esta tortura mental, ya me siento superada.

  • ¿No vas a decir nada?- le exijo con voz fuerte, sin llegar a gritar.

  • No puedo con esto, no podemos, míranos- me dice levantando otra vez su cara, para volver a fijarse en mis ojos.

  • Claro que lo sé- le digo con los ojos completamente húmedos.

  • Pero…- dice y se calla, yo lo quedo mirando exigiendo con mis ojos que complete lo que iba a decir.

Se queda otra vez en silencio.

  • Pero, yo haré lo que tu decidas- me dice lentamente.

No logró realmente comprender el significado de sus palabras. A qué se refiere con eso.

  • No entiendo- le digo confundida.

  • Eso, aceptare lo que tú quieras hacer- me dice cómo quien le explica algo a un niño.

Su actitud me exaspera, quien se cree que es para tratarme de esa forma.

  • Estas diciendo qué si yo decido no tenerlo tú lo aceptas y si yo decido tenerlo y conservarlo ¿qué vas a hacer?- le digo un tanto enojada.

Se queda en silencio.

  • Dime ¿te harás cargo y asumirás la responsabilidad? ¿Eso me estas diciendo?- continuo preguntándole de manera rápida y fuerte.

Lo observó y analizo su expresión, sus ojos casi se salen de sus orbitas y comienza a tragar con dificultad. Se pasa una mano por su cabello, para terminar rascándose la nuca.

  • Creo que sí… - me responde titubeante.

Esa respuesta no es afirmativa, con ella no deja nada claro, me siento cada vez más enfadada.

  • Crees, aunque no tienes la certeza, ¿verdad?- le cuestiono.

Él me queda viendo, y antes de que pueda decir algo lo interrumpo.

  • Pero no te preocupes no tengo intenciones de quedármelo- le grito esta vez.

Él me queda mirando como tratando de entender mis palabras.

  • Si ya tienes todo decidido para qué me preguntas- me cuestiona.

  • Porque es un problema de los dos, yo no lo hice sola o se te olvido- le respondo.

  • No te entiendo- me dice derrotado.

  • ¿Qué es lo que no entiendes?- le pregunto.

  • Sabes creo que es mejor dejar las cosas así por ahora, ya estamos llegando y no te has cambiado- me dice mientras se levanta.

No lo puedo creer, se va a ir otra vez y no hemos terminado de conversar.

  • Pues bien vete- le digo sin mirarlo

  • Aún tenemos que hablar, pero ahora no es el momento- me dice mientras sale del compartimiento.


Tres semanas han pasado desde que volví a clases y nada, Malfoy no se ha dignado a acercarse a mí, ni una mirada, ni una palabra, nada de nada. Ahora sí que me siento sola y enojada con él, es un cobarde con todas sus letras, no se merece ni una lágrima más, eso siempre me termino diciendo después de que casi todas las noches antes de dormir me vence el llanto.

Continuo con mi empeño de enfocarme sólo en los estudios, por eso me dirijo a la biblioteca, necesito hacer un trabajo para historia de la magia y es imposible trabajar tranquila en la sala común de griffindor. Por lo menos con un gran esfuerzo he logrado mantener mis calificaciones, aunque claro a veces he estado distraída o cansada y no agarro todas las preguntas como antes y varias veces he tenido que redactar de nuevo un mismo trabajo, pero eso me ayuda a estar pendiente de otra cosa y no pensar en Malfoy o en que mi vientre ya no está tan plano como antes.

Busco el libro que necesito, y me dirijo al lugar de siempre, esa mesa lejana y escondida cercana a la sección prohibida, comienzo a caminar hojeando el libro cuando escucho una risita provenir del pasillo por el cual voy pasando, levantó mi mirada para ver de quien se trata y me quedo paralizada, es de ella, la tonta, superficial y señorita cuerpo perfecto Alexia Zabbini, pero no está sola, no, claro que no, esta muy abrazada a cierto chico, que de sólo verlo se me retuerce el estómago. Mi respiración comienza a agitarse, siento mis piernas débiles, tengo unas ganas enormes de gritarle a la cara que es un cobarde, pero me contengo, no puedo actuar de manera tan irracional, él no es nada mío, yo no soy nada de él, ni lo seremos. De lo otro, yo le dije que no era su problema y al parecer lo ha aceptado como siempre, es tan fuerte y orgulloso, pero tan obediente en las cosas que le pido, porque me hace esto, ya se que no estoy a su altura, pero al menos esperaba que me buscara para continuar la conversación que dejamos pendiente. Realmente estoy cansada de la indiferencia con la que me castigan las personas que más quiero.

  • Pero miren quien esta aquí- la voz aguda y molestosa de Alexia me despierta de mi estado de shock- si no es la insignificante de Weasley- continua riéndose.

Mi sangre comienza a arder de rabia y siento mi cara enrojecida, quiero arrancarle los ojos, patearle el trasero y descuerarla viva, y cuando estoy apunto de gritarle, la voz de él me enmudece.

  • Déjala en paz, salgamos de aquí- le dice fríamente tomándola del brazo y sacándola rápidamente de mi vista- Lo siento- es lo único que dice cuando pasa por mi lado.

No puedo creerlo, mis ojos vuelven a llenarse de lágrimas ahora que me encuentro sola en este pasillo. Necesito llorar, gritar y patear algo, y lo único que puedo hacer para descargar la ira y todo este torbellino de emociones negativas, es lanzar el libro que tengo en la mano, lo arrojó tan fuerte que choca contra una de las paredes, haciendo retumbar por todo el lugar el ruido del impacto. Veo como el libro cae al suelo y unas hojas amarillentas se desprenden de el quedando desparramadas por todos lados. De pronto unos pasos me despiertan de aquel estado de furia.

  • Pero ¿qué sucede aquí?- dice la encargada de la biblioteca.

Me quedo en silencio, tratando de controlar mis lágrimas y mi respiración.

  • Señorita Weasley ¿Quién ha destrozado este libro?- me pregunta enfadada.

  • Yo- le confieso sin pensar en las consecuencias.

  • Vaya, sí es así esto no se quedará sin un castigo ¿me ha entendido?- responde con evidente asombro y enfado.

  • Lo sé- le digo aun con rabia.

  • Esta bien, tendrá una detención todas las tardes por una semana, comenzando hoy mismo- me comenta mientras hace desaparecer el destrozado libro.

Ahora si que voy a explotar, ver un espectáculo como el que presencie, soportar los insultos de esa idiota, y ahora un castigo, es definitivo necesito aire fresco. Me dejo guiar por mis piernas e instintos, corro por todo el castillo sin importar con quien me encuentro, debo salir de aquí, huir lo más lejos que pueda. Siento el viento golpear mi cara al salir del castillo, pero no me importa, ni siquiera veo a donde voy, trato de alejarme de las personas.

Me detengo a respirar y me encuentro por fin en un lugar donde no escucho ni veo a alguien, estoy en la entrada del bosque prohibido, comienzo a caminar ingresando en él, se que no debo, pero tampoco debía quedarme embarazada a mi edad y lo estoy, por lo que ahora algunas reglas ya me dan lo mismo, este es el lugar perfecto para desahogarme tranquilamente.

He caminado un par de metros y siento como en mis piernas se desvanece la fuerza que me permite mantenerme en pie y caigo de rodillas al suelo, he ocupado toda mi energía en escapar de aquel lugar. No me importa el dolor que siento físicamente, sólo quiero que desaparezca el dolor interno, por qué cuando creo que todo puede mejorar las cosas empeoran.

Lanzó toda mi frustración en un grito que me sale del alma, apoyo las manos en el suelo y dejo caer mi cabeza, las lágrimas tibias que recorren mis mejillas caen a la tierra. Mi cuerpo comienza a remecerse completamente, estoy temblando, pero no tengo ganas de levantarme de este lugar.

  • ¿Estas bien?- me dice una voz que me trae de vuelta a la realidad.

Reconozco esa voz, pero no respondo, sigo tratando de tranquilizarme.

  • Lo siento- me habla nuevamente, pero está vez se coloca frente a mí y me extiende la mano.

Levanto mi brazo y me apoyo en la mano que hay delante de mí. Cuando por fin estoy de pie, Scorpius me mira a la cara y comienza a secar delicadamente las lágrimas que aun permanecen en mi rostro. Siento su piel rozar la mía, un escalofríos recorre mi espalda, el dolor comienza a diminuir y la emoción me empieza a embargar.

Él esta aquí conmigo, consolándome, pero aun así no olvido todo lo que ha pasado.

  • ¿Qué haces aquí?- le pregunto tratando de sonar seria.

  • Quería saber si estabas bien, te vi salir corriendo del castillo- me dice delicadamente.

  • Estoy bien- le miento

  • No tomes en cuenta a Zabbini, ella a veces no piensa lo que dice-

  • ¿A veces no piensa? Tu noviecita no tiene ni una sola neurona- le lanzó

  • Ella no es mi novia- me dice rápidamente.

  • No lo parece- le digo enojada esquivando su mirada.

Él sonríe de medio lado cuando escucha mi reclamo.

  • Rose yo…- comienza a decir.

  • Rose ¿Estas bien?- una tercera voz aparece en escena, que me provoca pánico y frustración

No lo puedo creer, mi cabeza gira hacia donde proviene la voz y ahí detrás de unos árboles aparece Tony y Violeta, ambos miran con el ceño fruncido a Scorpius.

  • ¿Qué te hizo?- vuelve a preguntar Tony acercándose cada vez más a nosotros.

  • Nada- me apresuro a decir, alejándome de Scorpius para interponerme entre mis amigos y él.

  • ¿Estás bien?- me pregunta Violeta una vez que está a mi lado.

  • Sí, ¿Qué hacen aquí?- les pregunto.

  • Te vimos venir hasta acá y nos preocupamos, no te veías bien- confiesa Violeta lanzándole miradas asesinas a Malfoy.

  • Malfoy ¿Qué estas haciendo tú acá? ¿Qué le hiciste a Rose?- le cuestiona Tony con evidente rabia en sus palabras.

  • Nada, ya te dije que no me hizo nada, sólo vino a decirme que no podía estar acá- le contesto rápidamente.

  • Un tipo de estos preocupados- dice Tony con evidente sarcasmo- de seguro quería aprovecharse de la situación- responde, pero está vez lo apunta con la mano de forma amenazadora.

  • Mira quien lo dice- responde Scorpius con aire de superioridad.

  • No me compares contigo, tú no eres más que una sucia serpiente- le escupe Tony.

Cuando veo que Scorpius está listo para sacar su varita, decido terminar esto.

  • Ya basta Tony ¿qué es lo que te pasa?- le digo enojada empujándolo para que se aleje.

  • Lo estas defendiendo- me pregunta sorprendido.

Claro, pero eso no lo puedo decir.

  • No, sólo no quiero que te metas en problemas- le respondo mientras lo tomo de la túnica para que me siga y lo mismo hago con Violeta- Vámonos de aquí, si nos atrapan estaremos en problemas.

Mis amigos asienten y comienzan a caminar para salir de aquel lugar, Violeta me toma del brazo y me mira constantemente, en cambio Tony continua lanzándole miradas amenazadoras a Scorpius que se ha quedado parado en el mismo lugar, con la frente en alto, pero sin volver a dirigirme una mirada.

Mientras caminamos de vuelta al castillo no puedo evitar recordar lo cerca que volví a estar de él, la forma en que se preocupo y me trato. No puedo evitar pensar que quizás si puede sentir algo por mí, pero rápidamente elimino esas ideas, eso es imposible, sólo debe tener lástima por mi situación, debe sentirse culpable, es mejor no hacerme falsas ilusiones.


Desde el incidente de hace unos días en el bosque Violeta ha estado extraña, me mira constantemente como si quisiera preguntar o decirme algo, pero no se ha atrevido, yo tampoco he querido abordar el tema, he preferido consolarla y distraerla ya que su novio Jeff termino con ella. Está destrozada, sin embargo cada vez que puedo trato de juntarla con Al para que conversen y mi primo aproveche de conquistarla. Este es mi nuevo pasatiempos, ser una cupido, una celestina para mi primo y mejor amiga, con esto, más las clases y las practicas intensivas de quidditch no he tenido tiempo de lamentarme por mi deplorable situación, aunque debería, los cuatro meses que acabo de cumplir ya se están empezando a notar, no para el resto debido a que el uniforme y la ropa de invierno son un excelente aliado, pero con poca ropa un pequeño bulto arremete en mi abdomen. Sin embargo aun podría pasar por un descuido en mi alimentación, pero estoy segura que Dom es capaz de ponerme a dieta estricta si cree que es por eso, me tendría comiendo sólo lechugas y tomates todo el día.

Estoy en mi habitación tratando de pensar que es lo que debo hacer, quizás yo deba buscar está vez a Scorpius, necesito hablar con él. Estoy pensando en eso cuando una lechuza golpea en mi ventana, es de mi madre, me ha mandado una carta. Despliego el pergamino y comienzo a leer:

Rose:

Espero que estés mejor, te he pedido una hora en San Mungo, es para este sábado (será después de tu partido), aunque estoy en completo desacuerdo con que participes en ese deporte en tu estado, pero creo que esa es una decisión que tú deberás tomar.

Como veo que no te has decido a hablar con las autoridades del colegio, he decido, y esto no está en discusión, que vamos a aprovechar tu salida para que al llegar tengamos una reunión con la directora. Ya he pedido autorización, no faltes.

Mamá

Estoy sorprendida, confundida y triste con lo que acabo de leer, en primer lugar siempre que me escribía me colocaba un querida, amada, o cualquier palabra cariñosa antes de mi nombre, ahora nada, sólo un frío Rose. En segundo lugar no cree que sea bueno que juegue, pero no me ha tratado de convencer de que no lo haga, estoy segura que en otra situación me habría expuesto los argumentos suficientes para que no lo hiciera, esta vez sólo dice escuetas palabras y deja todo a mi elección.

Además ha decidido por mí sobre un tema tan difícil como el revelarle a la directora mi embarazo, que por más que sea su amiga, y la tenga en un pedestal, no tendrá reparos en expulsarme de la escuela por esto. Y por último y lo que más me duele es que no se despide ni con un *besos,*cariños, con amor, o alguna palabra que siempre usa al despedirse, no me manda ni una palabra de apoyo. Con su carta me demuestra que aun está enojada y decepcionada y de papá ni hablar.

Yo no estoy segura de revelar mi estado a más personas, ya que he recordado algo que leí sobre la adopción, y analizándolo quizás esa es la solución, es hasta ahora lo más factible que he pensado (porque lo del aborto está completamente descartado y el convertirme en madre a mi edad es una locura). Tengo a este bebé, que yo no puedo ni quiero tener, y lo entrego a una familia que si lo quiera y lo pueda tener. Estoy segura que sería más feliz con unos padres adultos que conmigo que ni siquiera tengo edad de hacer magia, y como Scorpius está igual o peor que yo, y dijo que haría lo que yo quisiera, no se va a oponer, y de esa forma se evita tener que decirle a su padre.

Si no le digo a nadie más y en la escuela nadie se entera, aprovecho que el último mes voy a estar casa, lo tengo, lo entrego y listo, nadie lo sabrá, y yo puedo volver a mi vida de antes, hago mi sexto y séptimo curso tranquila y concentrada sólo en estudiar. Después simplemente borro este año de mi mente y todos somos felices, mamá y papá vuelven a hablarme y les demuestro que pueden volver a estar orgullosos de mí.

Sí eso es lo mejor, está decidido, voy a hablar con mamá de que esto no puede salir de nosotros.


(Gracias por el apoyo y comentarios... que les parece? el prox cap se llamara secreto revelado.... dejen cometarios plis me animan a seguir....