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Historia 33692 — capítulo 17
Viaje a la madriguera
Comienzo a caminar por los pasillos con la meta clara de llegar a lo antes posible a la lechucería para enviarle una nota a mamá para que me excuse con los abuelos, aunque estoy segura que ellos preferirán que no vaya, si soy la vergüenza de la familia y además considerando que Scorpius Malfoy, es hijo y nieto de los dos hombres que mi abuelo y tíos detestan con toda su alma, las cosas no pueden resultar más desastrosas.
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Rose- me saluda Scorpius que se aparece por mi camino.
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Hola- le digo sin parar de caminar o mejor dicho de correr.
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¿Estás bien? A dónde vas tan rápido- me pregunta tratando de seguir mis pasos.
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Necesito enviar una carta urgente-
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Pero ¿es algo grave?- pregunta realmente preocupado.
Al escuchar su voz, comienzo a reaccionar, él realmente está preocupado, debo parecer una loca, me detengo y volteo de improviso haciendo que choque con mi cuerpo al no poder detenerse a tiempo, ambos perdemos el equilibrio, pero parece que él logra reaccionar a tiempo y me sujeta de la cintura para no caer al suelo.
- Ouch, cuidado- susurra
Nos quedamos quietos, él continua con sus manos en mi espalda, su respiración roza mi cabello, mi cara queda directamente apoyada en su pecho, ya que es una cabeza más grande que yo, por eso debo levantar mi rostro para encontrar su mirada. Estoy completamente azorada, mis mejillas están completamente sonrosadas, él encuentra mi mirada y veo reflejado mis ojos en los suyos.
Me quedaría así por el resto del día, pero debo reaccionar, tengo una misión urgente que cumplir, debo recordar que sólo somos amigos por ahora, no debo adelantarme, debo concentrarme.
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Lo siento- le digo alejándome, él separa lentamente sus manos de mi cuerpo.
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Fue mi culpa ¿estás bien?- pregunta mientras pasa se arregla el cabello.
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Si, ehh… bueno debo ir a la lechucería- le respondo, al recordar a donde me dirigía.
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Te acompaño- dice mientras abre la puerta para dirigirnos a mi destino.
Escribo una carta corta, preguntándole a mi madre si realmente debo asistir a la madriguera, he preferido hacerlo de manera precisa y directa, nada de rodeos, para poder tener la respuesta adecuada y que espero sea la que quiero escuchar.
-¿Ahora me puedes decir que es eso, tan urgente que tenías que mandar?- me pregunta apoyado en la puerta de entrada.
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Es para mi mamá, por una reunión familiar que hay este sábado- le digo acercándome a él.
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Y no quieres ir- responde seguro de mi respuesta.
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Así es, pero será mejor que volvamos a clases- le pido pasando por su lado.
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¿Por qué no quieres ir?- pregunta inocentemente, mientras me detiene del brazo.
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Te parece poco lo de mi embarazo y además si a eso le agregamos…- pero me detengo antes de decirle algo.
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Mi apellido- dice con pesar.
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Lo siento, es sólo que tú sabes, nuestras familias no se han llevado bien- trato de justificarme.
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Sí, será muy difícil que algún día se soporten- responde aun con pesar.
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Estoy segura que no hay nada que los pueda hacer cambiar- sentencio entristecida por el panorama que eso significa.
Ya en la tarde he recibido la tan ansiada respuesta de mi madre. Una carta tan breve como la mía, pero con la respuesta que no quería, me ha indicado que debo asistir a la reunión, no hay nada que me lo imposibilite, porque es mi obligación de Weasley. Pero que le pasa a esta mujer, cómo que no hay nada, y lo que me pasa, papá me odia y no dudo que el resto de la familia sienta lo mismo, no puede obligarme a ir, en realidad puede, pero no debería, pensé que ya estaban las cosas arregladas entre ambas, que me había perdonado y que me apoyaría en todo, por qué me hace esto.
- Deja de estar metida en quién sabe que mundo y termina de hacer tu maleta- me apresura Dom, mientras comienzo a guardar mi ropa, sintiéndome derrotada.
Traté de idear mil y un planes para tener que quedarme en Hogwarts, pero ha sido imposible, no sólo por la negativa de mamá, sino que además mis primos se la pasaron diciendo que lo peor que podía hacer en contra de los abuelos era faltar a su aniversario, que lo que más ansiaban era tener a toda la familia reunida. Incluso hasta Scorpius piensa que no es tan malo, que quizás las cosas mejoran, pero eso ni él se la cree, sé que sólo lo dice para levantarme el ánimo, aunque no lo ha logrado.
- ¡Vamos, Rose! Apresúrate, ya nos están esperando- grita Albus saliendo del compartimiento.
Me acerco lentamente a la puerta del tren, aún no sé quienes están abajo esperándonos, pero mi estómago está revolucionado y apretado, mi corazón se ha acelerado nuevamente. Bajo cada escalón tomando el suficiente aire para no desmayarme de la angustia. Al llegar a la plataforma volteo mi cara y veo a todos mis primos rodeando a sólo dos adultos, una mujer pelirroja y un hombre alto, de cabello negro y con anteojos, son los Potter. De manera involuntaria el miedo comienza a desaparecer, camino hacia ellos y ambos esbozan una gran sonrisa al verme.
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¡Rosie!- se apresura a decir tía Ginny, acercándose rápidamente para darme un fuerte abrazo.
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¿Cómo estas?- me pregunta dulcemente.
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Bien tía, gracias- le respondo completamente aliviada.
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¿Dónde está mi ahijada?- pregunta tras su esposa, Harry Potter.
Me suelto de los brazos de ella y me apresuro a refugiarme en los brazos de mi tío, necesitaba tanto su apoyo, él es como un segundo padre para mí y sentir su cariño en un momento como este, en donde el mío no me quiere ver, es agradable.
- Todo va a estar bien- dice levantándome un poco del suelo.
No le respondo nada, pero realmente eso espero, ahora falta llegar al destino y encontrarme con todo el resto, que espero reaccionen de la misma forma que estos dos adultos.
En el auto de tío Harry nos acomodamos todos, está adecuado con magia, pero de todas formas es extraño ver como en un auto que debería ser para cinco personas se han introducido más del doble que eso y no comprendo como los muggles pueden ser tan distraídos para no darse cuenta, aunque eso es bueno para nosotros.
Llevo la mirada perdida en el paisaje, realmente no quiero pensar en lo que se viene, tampoco quiero saber si mi padre estará ahí o no, creo que debería estarlo, sin embargo no sé como reaccionara al volver a verme, la última vez que lo hizo estaba completamente destrozado por mi culpa.
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¡Rose! Ya llegamos- es la voz de tío Harry quien me saca de mis pensamientos.
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Oh, lo siento- le respondo mientras bajo del automóvil.
Comienzo a caminar lentamente hacia la entrada, la mayoría de mis primos y hermano ya han entrado como un huracán a la casa. Mis pasos se hacen pesados, me cuesta levantar cada pie para avanzar, me he quedado atrás de todos y mis tíos me esperan en la entrada, trató de respirar tranquila, más bien trato de casi no hacerlo para poder ocultar mi pequeño vientre que sobresale de mi ropa, no quiero que se vea que estoy embarazada, quizás así no lo recuerden inmediatamente, pero realmente no puedo, otra vez estoy superada por el miedo.
Tía Ginny toma mi mano y me lleva hasta dentro, traspasándome en un apretón la energía necesaria. La madriguera es un caos, lleno de padres abrazando a sus hijos, saludándose y hablando todos juntos, es un gran murmullo de risas, gritos y palabras de bienvenida.
Al pasar el umbral de la puerta no puedo evitar dejarme llevar por el olor característico de este lugar, un aroma dulce y abrumante que se cuela por mi nariz al inhalar la primera bocanada de aire aquí dentro, que hace que me transporte hasta la cocina sabiendo que es el origen de tan agradable sensación y a mis recuerdos felices de infancia. La calidez que hay en este lugar comienza a envolver mi frío cuerpo, permitiendo diminuir los incontrolables escalofríos que habían comenzado a remecerme. La luz interior hace que me ciegue por unos segundos antes de poder comenzar a buscar a la única persona que se que me abrazara, mi mamá.
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Rose- es la voz de mamá que se ha acercado y me ha fundido entre sus brazos. Comienzo a escuchar que las voces del resto diminuyen hasta quedar todo en silencio. Cierro mis ojos, no quiero ver que soy el centro de atención. Mamá me separa de ella y sonríe como siempre.
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¿Cómo estuvo el viaje?- pregunta como si nada, como si no estuviera siendo el centro de atención en mi propia familia.
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Igual que siempre- le respondo bajando la mirada.
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¡Ya llegaron todos!- se escucha la emocionada voz de la abuela Molly.
Mis primos comienzan a acercarse a ella para saludarla, volviendo a inundar todo de ruido otra vez.
Trato de buscar a papá, pero no lo encuentro, Hugo ha permanecido tras nuestra madre todo el tiempo, eso significa que no ha venido, todo por mi culpa. Me siento afectada y la tristeza comienza a demostrarse en mis ojos.
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Pero miren que pálida y delgada estás, esto no es nada bueno- levanto la mirada y me encuentro con el rostro amable de nana Molly.
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Hola abuela- la saludo tratando de parecer normal.
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Mi pequeña niña- dice dándome un gran abrazo.
Me quedo inmóvil oculta entre sus grandes y robustos brazos, sintiéndome protegida y aceptada, es tan aliviante ver que todos mis miedos con respecto a ella eran completamente sinsentido.
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Lo siento- logro susurrarle.
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Me alegra tanto que estén todos aquí- les dice al resto, mientras me hace caminar. Me dejo llevar a donde quiera que sea e ingresamos juntas a la cocina.
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¿Abuela?- logro decirle una vez que me ha dejado sentada frente a la mesa de la cocina.
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Ten querida, come esto, te hará bien, lo prepare especialmente para ti- dice entregándome un vaso de leche y un gran trozo de pastel.
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Abuela… yo- comienzo a decir, aunque realmente estoy confundida, no sé que decirle ni que hacer.
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No me digas nada Rosie, lo importante ahora es que comas y estés tranquila- responde besándome la cabeza.
Me siento mucho mejor ahora, ella es tan comprensiva, ya va una menos en este conteo de personas a las cuales tendré que ver como reaccionan. Ahora falta mi abuelo, quizás sea igual o mejor que mi abuela, en realidad a ella le tenía temor, a veces es demasiado efusiva en todas sus emociones, pero ahora fue mesurada, más bien ni siquiera me dijo mucho simplemente me lleno de comida.
Una vez que he terminado de comer, he decido volver a la sala, creo que tener el estómago lleno, me ha dado fuerzas y coraje. Al ingresar nuevamente al lugar, veo como todos están conversando en grupos, contándose lo que ha pasado y parecen estar muy felices, me dedico a caminar entre mis parientes y al pasar tíos y tías se acercan a saludarme, tal cual como siempre lo han hecho en otras ocasiones, salvo en el caso de tío Percy que es más reservado y lejano y esta vez lo ha exacerbado, pero nada muy extremo ni que me incomode, por fin puedo respirar tranquila. No me odian, ni desprecian, sin embargo me sorprende que no hagan comentarios al respecto.
Me quedo sentada cerca de mi madre que conversa con Hugo y comienzo nuevamente a mirar a los presentes y me he dado cuenta que no sólo falta papá, mi abuelo tampoco parece estar presente en está sala, ¿dónde estarán?, ¿por qué no están aquí?, por lo menos el abuelo, él siempre es uno de los primeros en acercarse a saludar a todos.
Mis manos se mueven nerviosas sobre mis piernas, permanezco sentada mientras escucho como tía Angelina, se acerca a preguntarme algo.
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¿Cómo te has sentido? ¿A sido muy difícil todo?- habla tiernamente.
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Algo- es lo único que logro responderle, porque en realidad de lo que menos quiero hablar es sobre lo mal que lo he pasado.
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y ¿Cómo van las clases?- vuelve a interrogar tratando de cambiar de tema.
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Bien como siempre- le respondo amablemente.
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¡La cena ya está lista!- se escucha la voz de la abuela por sobre todo el resto de murmullos.
Como siempre, un gran batallón se apresura a correr atropelladamente a la mesa, es una lucha entre todos, especialmente los hombres. Esto me causa risa, lo encuentro tan incomprensible, todos se sientan siempre en los mismos puestos y no se puede empezar a sacar comida hasta que la abuela lo diga. Y eso ocurre cuando ella se sienta que es después de todos, porque se dedica a volver a la cocina mínimo dos veces más. Entonces no logro encontrarle el sentido de llegar primero, sólo sirve para esperar más tiempo sentado.
Una vez que estamos ubicados y listos, se hace visible para todos, la ausencia de los dos hombres.
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¿Dónde están el abuelo y tío Ron?- pregunta Louis.
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¡Aquí estamos!- responde un alegre anciano que aparece bajando las escaleras.
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Lamento la tardanza pero aquí estoy para saludar a todos y cada uno de mis adorados nietos y nietas- continua diciendo mientras regala una sonrisa a todos los presentes.
El anciano con su cabello blanco ya sin un pelo rojizo en la cabeza, se ubica en su silla y contempla como su hijo menor aparece con el semblante serio, por el mismo lugar del cual él ha venido. Todos permanecen en silencio, mientras observan como papá camina y se ubica en su puesto al lado de mamá.
-Hola papá- dice Hugo jugando con su cuchara, él siempre es tan despreocupado con este tipo de cosas, en realidad creo que es demasiado inocente y no ve los problemas cuando los hay, pero me encanta que sea así.
- Hola- responde tratando de suavizar su voz- Hugo, Rose… chicos- dice en forma lenta.
Al escuchar mi nombre, no puedo evitar sentirme avergonzada, trato de formar una sonrisa en mi rostro, pero no puedo, es más creo que me ha salido peor y debo haber echo una mueca de dolor o quien sabe de qué, porque Dom que está mi lado me toma del brazo.
- Tranquilízate, no estamos en la inquisición, ni este es un juzgado- susurra en tono de broma, está vez si logro sonreír ante este comentario.
La cena se ha llevado a cabo en relativa tranquilidad, aunque en está ocasión yo sólo me he concentrado en tratar de comer, o más bien de jugar con la comida, es imposible que pueda tragar un bocado si la abuela me saturo con pastel hace poco rato, aunque la he visto lanzarme miradas reprobatorias a mi falta de apetito, se ha contenido de hacer cualquier comentario al respecto, y le agradezco que no haga ninguno, por lo menos no en esta situación en donde quedaría expuesta a todos, es extraño porque aunque sé que todos lo saben, él que no lo hagan explicito no deja de llamarme la atención.
Una vez concluida la cena, nos han mandado a todos a dormir, la mayoría de los que hemos llegado de la escuela estamos realmente cansados, por eso no ha habido protestas ante esto, además si ha eso le incluimos que mañana debemos levantarnos temprano para arreglar las cosas de la fiesta e ir al callejón Diagon, todos han desaparecidos casi inmediatamente una vez emitida la orden. Yo lo único que deseo es ir a dormir, pero necesito un vaso con agua para la noche.
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Rose- me dice Victorie entrando a la cocina tomada de la mano del hombre que se ha convertido en su esposo hace poco más de un año, Tedd Lupin.
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Vic, Teddy ¿Cómo están?- les pregunto buscando un vaso.
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Bien gracias- responde la chica soltándose de su esposo para acercarse a mi lado, entregarme un vaso y darme un abrazo.
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Ahhy pequeña, ¿cómo te has metido en este problema?- me dice cariñosamente.
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Eso ya no importa- le contesto, mientras observó la cara de enojo que tiene Teddy.
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Sí estuviera en la escuela ese idiota ya estaría muerto, pero apenas lo vea…- comienza a decir él, mientras aprieta sus puños.
Estoy a punto de hablar pero mi prima se adelanta.
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Tedd Lupin ya hablamos de esto- le dice de forma amenazadora, tanto que me recuerda a tía Ginny.
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Este bien- le dice calmando su rostro- no lo asesinare, pero de todas formas me va a escuchar.
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Y ¿Cómo esta esté bebé?- comienza a preguntar Victorie mientras me acaricia de improviso el estómago.
La quedo mirando desconcertada, pero rápidamente salgo de mi asombro al ver que ella no se da por aludida.
- Bien- le respondo mientras me volteo para llenar el vaso con agua.
De todas las cosas que pensé jamás creí que no sería malo, todo está resultando mejor de lo pensado, no hay reproches ni miradas de repudio, aunque estoy segura que este tema ya lo habían hablado antes de que llegáramos. Sólo falta que se calme mi papá, pero eso se viene para largo. Necesitare al menos dos vidas para que me perdone.
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¿Podemos hablar?- me pide mamá entrando en la cocina.
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Claro- le indico mientras comienzo a seguirla, es mejor huir de Victorie, antes que comience a preguntarme quizás que cosas.
Al llegar a una de las habitaciones, me doy cuenta que es la de mi padre cuando vivía aquí.
- Rose, se que quizás no es el momento, pero me he quedado pensando en algo que me dijiste el otro día que hablamos- comienza a decir indicándome que me siente a su lado.
Yo simplemente la quedo mirando esperando a que continúe su discurso.
- Es sobre el tema de la adopción- dice en voz baja, mirándome fijamente sin siquiera pestañear.
En ese preciso momento, alguien abre la puerta.
-¿Qué?- dice con angustia en su voz tía Ginny.
Ambas la quedamos mirando por su interrupción.
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Lo siento, pensé que no había nadie- se disculpa aun desconcertada.
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No hay problema- responde mi madre.
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Hermione no me digas que están tratando de convencer a Rose que se deshaga de su hijo- le cuestiona entre enojada y confundida.
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Claro que no- responde mamá enfadándose también.
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Entonces por qué le estás hablando de la adopción, explícame- le exige la pelirroja.
He permanecido callada escuchando y viendo como ellas comienzan a enojarse con la otra, pero creo que es mejor intervenir y aclarar este problema.
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Tía, no es mamá la que quiere que lo entregue, soy yo- le digo provocando que me devuelva una mirada de espanto.
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¿Qué locuras estas diciendo?- responde abriendo los ojos.
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Es sólo una idea, tengo que hacer algo estoy pensando en que es lo mejor- le confieso.
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Pero Rose es tu hijo, Hermione dile algo- comienza a exigir Ginevra Potter.
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Ginny, esto es un tema complicado- le responde mi madre un tanto exasperada.
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¿Estás diciendo qué estas de acuerdo con dejar quien sabe donde a tu nieto?- cada vez la voz de mi tía se pone más aguda.
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No- la interrumpe mamá de manera categórica- sólo quiero que mi hija tome la mejor decisión, ella tiene que pensar que es lo mejor para ella y este bebé, ella debe empezar a pensar como adulta- responde aún un tanto enojada.
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Pero…- comienza otra vez mi tía.
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Ya te lo dije, sólo quiero que Rose piense bien las cosas, aún tiene tiempo de decidir algo, y estoy segura que ella sabe que debe asumir todas las consecuencias de los actos que ha hecho y hará- responde mi madre dirigiendo esta vez la mirada a mi.
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No lo puedo creer, Rose no puedes hacer eso- comienza mi tía a implorarme.
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Yo necesito pensar- comienzo a decir levantándome de la cama- está es mi decisión, yo veré lo que hago, y otra cosa, no quiero que nadie sepa de esto- continuo hablando antes de salir de la habitación para dejarlas solas. Por qué tiene que ser tan difícil todo esto, por qué no dejan de decirme lo que tengo o no tengo que hacer, sólo logran confundirme más y la inseguridad no me permite pensar claramente.
Ya temprano en la mañana me he despertado primero que todos, en realidad no pude dormir mucho y desde antes del amanecer ya estaba completamente despierta. Me he quedado pensando en todo lo que paso anoche y debo buscar una solución, una voz imparcial en todo esto, alguien que realmente conozca del tema. Desde que me levante he usado la computadora, que mi abuelo tiene como una de sus reliquias muggles más preciadas, buscando información. Él ni siquiera la utiliza, sólo yo y mi hermano sabemos usarla gracias a nuestra herencia Granger. He buscado información y encontré algo que creo que visitare si puedo escaparme cuando salgamos luego del desayuno.
Permanezco aun sentada frente a la pantalla del computador, cuando siento unos pasos bajar por las escaleras, busco un reloj y me doy cuenta que aún es muy temprano para que se estén levantando. Me quedo en silencio, esperando ver quien es la persona que ha madrugado al igual que yo. Si puedo sacar buenas deducciones apuesto a que debe ser mi abuelo o abuela, dicen que los ancianos duermen menos que el resto, aunque si fuera por eso, yo debería ser un vejestorio, estoy despierta hace más de una hora, por lo que no es tan probable que sean ellos, por lo tanto omito mi apuesta.
Dejo mi mirada fija en la salida de la escalera, y cuando los pasos aseguran que en unos segundos podré saber quién es, no puedo creer lo que veo, es mi papá, quien al verme sentada mirándolo, se queda inmóvil en el último escalón.
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Papá- es lo único que puedo decir, estamos solos, frente a frente, ni siquiera puedo imaginarme que podrá pasar, aunque es probable que se marche sin siquiera mirarme.
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¿Qué haces levantada a está hora?- pregunta, su rostro permanece serio, aunque su voz está somnolienta.
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No podía dormir y ¿tú?- le contesto con duda, asombrada porque me ha dirigido la palabra.
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También- responde agotado.
Nos quedamos en silencio, yo bajo mi mirada y permanezco sentada. Escucho como mi padre vuelve a caminar, y decido ver a donde se dirige contemplando como se detiene a la entrada de la cocina.
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Rose ¿estás bien?- pregunta dándome la espalda.
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Papá… lo siento tanto- le comienzo a decir, pero mi voz empieza a quebrarse.
Él se voltea al escucharme y comienza a caminar, se acerca a mi lado y se sienta frente a mí. Por primera vez en meses he podido verle su cara tan de cerca, me siento tan extraña, añoro con desesperación su amor incondicional, esas sonrisas que me regalaba a cada rato hasta el verano pasado, y esas caricias en el cabello al pasar por mi lado. Otra vez siento ganas de llorar, no puedo verlo aquí frente a mí sin poder abrazarlo, y sentirme su niña pequeña, su princesa.
- Necesito que me entiendas- comienza a decir lentamente.
Yo simplemente lo quedo mirando tratando de controlar las lágrimas.
- Tú eres… junto a tu mama y tu hermano lo más importante en mi vida… eras mi niña, mi princesa, y sentir que todo lo que quería para tú vida se ha esfumado. Ver como todos los sueños que construí para ti se desmoronan frente a mis ojos sin poder hacer nada y sentir que ha sido mi culpa, porque he hecho todo mal, duele, no sabes cuanto me duele- comienza a decir cada vez más afectado.
Ya no puedo controlar mis lágrimas, estas comienzan a deslizarse irremediablemente por mis mejillas. El dolor comienza a apoderarse de mi pecho, sin poder evitar sentirme la peor persona del mundo por ser la culpable de todo.
- No es tu culpa, ha sido la mía, perdóname por favor, qué puedo hacer para que lo hagas, pídeme lo que quieras, pero vuélveme a querer, por favor, no soporto que me odies- le digo entre sollozos incontrolables.
Al escuchar mis palabras se queda sorprendido, comienza a negar con la cabeza, mientras abre y cierra la boca en reiteradas oportunidades tratando de decir algo.
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Yo no te odio, no vuelvas a decir eso, jamás podría hacerlo- dice tomándome las manos. Este simple gesto comienza a calmar mi desesperación.
-
Pero… todo lo que ha pasado- comienzo a decirle.
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Necesito tiempo, tiempo para asimilar todo esto, no me pidas que este feliz porque ahora no lo estoy, pero quiero que sepas que eres mi hija y eso no lo cambiaria por nada- responde limpiando las lágrimas de mi rostro. Yo simplemente le sonrío demostrándole que me ha hecho el mejor regalo que podría haber deseado en este momento.
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En qué momento dejaste de ser mi niña, mi pequeña Rosie, en qué momento fue, que no me di cuenta de que habías crecido demasiado- continua diciendo en un murmullo casi imperceptible.
Aún permanezco en silencio, y es que realmente no sé que responderle, ni como consolarlo.
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Sabes por qué me duele tanto, porque estaba ciego pensando que aun jugabas con muñecas y le temías a la oscuridad, ¿cuándo cambiaste y dejaste de necesitarme?- más que una pregunta para mí es un lamento.
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No es cierto, yo aún te necesito- comienzo a decirle antes de abrazarlo lentamente, esperando internamente que no me rechace.
Permanece inmóvil en su posición, sin hacer ningún gesto de responder el abrazo o de tirarme lejos de él, los segundos comienzan a pasar y se hacen eternos, no sé si debo seguir así o alejarme y comprender que él no quiere nada de mí. Cuando ya me siento perdida y estoy deseando desaparecer para siempre, él me aprieta fuertemente contra él, tal como siempre, dándome un abrazo protector y lleno de cariño, pero este sólo dura unos breves segundos, que son para mí los más dulces y esperados.
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Aún no puedo aceptar que crezcas de esta forma, más por ese idiota, cómo pudiste caer con un Malfoy, de todas las personas en el mundo- comienza a decir gravemente otra vez
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Papá, lo sé, pero él no es como su papá, ya viste como lo enfrento- comienzo a defenderlo.
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Eso es ahora y después qué, dime, acaso él se ha hecho cargo de todo, ¿quién se ha llevado la peor parte en todo esto?, y créeme que eso no es sólo ahora, será en todo lo que venga- me responde mientras se levanta de su asiento.
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Papá, por favor…- comienzo a pedirle, pero hace un gesto para que me silencie.
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Ahora sólo espero que estés bien- murmura, luego de unos segundos contemplándome
No le pido más, se que es difícil que acepte todo esto, pero al menos tengo la certeza de que me quiere y que no lo dejara de hacer. Lo que viene se irá superando con el tiempo, y por fin estoy viendo que en un futuro todo podría llegar a mejorar entre los dos y volver a lo de antes.
Él se dirige a la cocina y escucho como algunas puertas y pasos comienzan a resonar en el segundo piso, eso significa que ya están levantándose para iniciar este día, al final de todo esto ha salido mejor de lo que pensaba, deberé darle la razón a Scorpius aunque no me guste reconocer que he errado en mis predicciones, esto ha sido fabuloso, ojala siempre me equivocara para bien. Ahora tengo un largo día por delante y algunos planes que llevar a cabo.
(Aquí les dejo otro cap que les parece... comenten plis....)...