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Historia 33692 — capítulo 18
En búsqueda de un destino
Hablar con papá ha sido completamente renovante, creo que he tomado nuevas energías, mi cabeza ya no está tan confundida y la angustia permanente que he sentido durante este último tiempo ha disminuido, no se ha acabado pero la tensión ha disminuido notablemente.
Quisiera tanto hablar con alguien de esto, pero Violeta no está aquí, ni tampoco Scorpius, y son las únicas personas a las cuales podría confesarles todo esto. Es más estoy segura que si en este mismo instante tuviera una conversación con Scorpius me lanzaría a sus brazos y le diría todo lo que siento, ya sin tanto miedo a lo que pase.
Pero ahora debo prepararme ya que me están esperando para salir, luego de darme un baño completamente relajante he bajado a desayunar a la cocina para poder acompañar a algunos de mis primos, tía Ginny y tía Fleur al callejón Diagon. Todos comen y hablan de las cosas que quieren hacer o ver en ese lugar, haciendo tanto ruido, que es como estar en el gran salón atestado de estudiantes, incluso he llegado a pensar que quizás ahora ese lugar debe estar completamente tranquilo con todo este regimiento lejos de ahí.
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¿Cómo han amanecido?- pregunta mi abuela horneando una cantidad enorme de galletas.
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Bien- responden algunos, yo en cambio permanezco en silencio tratando de no olvidar ni la conversación con papá ni la dirección a donde quiero ir.
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Rose, no has comido nada, mira si estás demasiado delgada, eso no les hace bien a ninguno de los dos- acota nana Molly un tanto incomoda.
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Si estoy comiendo- es lo único que puedo decir colocándome una gran galleta en la boca.
Aceptar mi embarazo ha sido difícil y creo que para los adultos aún no es tema superado, por eso no lo mencionan o tratan de no hacer referencias directas, al igual que yo creen que al omitir la palabra embarazo, se borra la realidad, pero eso no es posible y yo ya lo he empezado a comprender.
Me he saturado de comida, prefiero obligarme a que me obliguen a comer. Una vez que llegan mis padres, saludando ambos de manera cordial a todos los que estamos presentes, nosotros debemos levantamos para poder partir. No sin antes recibir de mi abuela provisiones en un pequeño paquete lleno de galletas, y una mirada llena de emoción.
- Eres tan pequeña- dice más para sí misma que para mí.
Yo sólo esbozo una sonrisa, y me volteo para salir, no sin antes chocar con tío George que ingresa feliz a la cocina, saludando a todos y regalando a cada sobrino un dulce de broma por contrabando para que no lo adviertan ni su madre ni las nuestras.
- ¿Cómo estas abuelito Ronny?- lo escucho decir al tomar una silla. Mi cuerpo reacciona ante este comentario haciendo que la sangre suba a mi rostro y estoy segura que eso mismo le ha pasado a papá.
Sin pensarlo dos veces me apresuro a salir de ahí para llegar a la chimenea donde están todos los demás esperándome para partir. Este tío George a veces es tan imprudente en sus comentarios, quizás papá vuelva a enojarse conmigo por culpa de eso, cómo se le ocurre llamarlo abuelo, tenía que restregarle en la cara todo esto, justo ahora que todo se está arreglando.
El viaje fue rápido y sin inconvenientes, al llegar a nuestro destino nos hemos dividido, yo voy con Albus a buscar un obsequio para los abuelos, hemos decidido que cada uno le comprara algo a uno de ellos, él a nana Molly y yo al abuelo, así compartimos gastos. Mientras vamos caminando Albus se queda mirando la nueva escoba en la vitrina de artículos de quidditch, está embodado al igual que Fred y James que acaban de unirse al fan club de admiradores de escobas. Prefiero no mirar mucho esa maravilla, ya que hacerlo me recuerda que no puedo volar ni jugar y eso puede colocarme de mal humor.
- Mejor voy a otra parte antes que inunden todo el lugar con la saliva que cae de sus bocas abiertas- les digo mientras dispongo a alejarme de ellos.
Albus apenas logra reaccionar de su ensoñación.
- Recuerda que dentro de una hora debemos reunirnos todos- dice sin siquiera lanzarme una mirada.
Comienzo a avanzar rápidamente entre los transeúntes, este es el momento indicado para llevar a cabo mi plan. Trató de asegurarme de no encontrar a nadie de mi familia que se interponga en mi destino. Camino ágilmente y sin detenerme por el callejón, aunque debo hacerlo disimuladamente. Por fin al colocar mis pies en la vereda de la calle del mundo muggle comienzo a respirar tranquila.
Levanto mi mano llamando a un taxi, el cual se detiene frente a mí, dudo unos segundos pero decido ingresar a él, mientras recuerdo la dirección memorizada en la mañana.
A Port street- le indico al conductor quien me mira por el espejo retrovisor, y al escucharme simplemente asiente y comienza a manejar.
Miro las calles atestadas de personas que caminan en diferentes direcciones, y no puedo dejar de fijarme en aquellas mujeres que pasean con niños pequeños, unas los llevan en sus brazos, otras los llevan a su lado tomados de las manos mientras estos apenas pueden dar unos pequeños y torpes pasos, y algunas manejan diferentes tipos de cochecitos para bebés, pero lo que más me ha llamado la atención es la sonrisa que esas mujeres llevan en sus rostros, no importa si son jóvenes o maduras, si son rubias o morenas, si sus hijos son niños o niñas, ellas van felices por el mundo mostrándoles a todos la dicha que sienten de ser madres. Al darme cuenta de esto no puedo evitar colocar una mano en mi barriga.
-
¿Qué quieres que haga?- me pregunto a mi misma, no obstante, en realidad trato de preguntarle a mi bebé.
-
¿Qué vamos a hacer?- susurro, acariciándome lentamente al zona del ombligo.
Desearía tanto poder escucharlo, que fuera capaz de hablar conmigo y decirme como se siente, que piensa de todo lo que nos pasa, porque sé que la decisión que haga es parte de lo que será su vida, por eso necesito saber que es lo mejor para él, ya no me importa que pase conmigo, sólo quiero que él o ella sea feliz.
- No quiero lastimarte con lo que haga- continúo susurrándome.
Como quisiera reír igual que esas mujeres, pero no sé si eso será posible, ellas se ven tan dichosas, como si fuera la mejor cosa que les ha podido pasar en sus vidas, yo recién he comenzado a estar contenta con esto, y es debido a que he podido conversar con Scorpius, y principalmente porque papá me está aceptando, y he comenzado a dejar de sentir ese rechazo tan doloroso por todo esto.
Sí, el rechazo es lo más dañino que puede sentir una persona, en especial de las personas que más amas como lo son los padres, Pero un momento ¡OH. No, que he hecho! y si lo mismo le pasa a mi bebé, si está triste porque yo no lo acepto. No puede ser, me he comportado igual o peor que mi papá con mi bebé.
No puede ser posible, él esta aquí adentro, aun es tan pequeño, no es posible que sienta y sepa todo, no recuerdo haber leído nada de eso, necesito estar segura de que no ha pasado, no podría soportar hacer lo mismo por lo que yo he sufrido todo este tiempo, es horrible.
- Señorita ya llegamos a Port street, ¿dónde la dejo?- irrumpe diciendo el conductor, quien me sorprende por lo rápido que hemos llegado.
Comienzo a mirar a la calle y observo un pequeño parque.
- Aquí, por favor- le indico pasándole dinero.
Bajo del taxi y comienzo a caminar, no estamos tan lejos del callejón Diagon eso es bueno, alcanzare a hacer todo en una hora, espero. Miro los almacenes y tiendas que hay en este lugar, pero aun no aparece lo que busco, todo está abarrotado de tiendas de ropa y accesorios muggles, trato de no fijarme mucho en ello, prefiero continuar caminado para encontrar el lugar, me fijo en la numeración de una pared blanca, que con una puerta de vidrio hace que me detenga a observar, ahí frente a mí, está lo que andaba buscando el "centro de atención para la familia", no sé si es el lugar indicado, pero ellos me ayudaran, por lo menos eso decían en lo que leí esta mañana.
Observó para todos lados, tratando de ver que nadie se fije en mí, o en que voy a entrar a este lugar, no sé realmente por qué lo hago, este es el mundo muggle, nadie me conoce y ninguna persona de mi familia podría venir para acá, pero de todas formas me siento insegura.
Sigilosamente abro la puerta del lugar e ingreso tratando de hacer el menor ruido posible. Una vez adentro puedo percatarme que es un lugar que parece muy acogedor, es pequeño, pero está muy bien decorado, unos sofás se encuentran en un lado y al otro un pequeño escritorio con una joven, unos cuantos años mayor que yo nada más, que se encuentra hablando por teléfono, por lo que no se ha percatado de mi presencia.
Comienzo a adentrarme en el lugar y observo algunas revistas, periódicos y afiches sin fotografías que se muevan o hagan gestos. La joven al darse cuenta de mi presencia hace un gesto amable de que la espere un momento. No estoy segura de permanecer aquí, quizás es mi oportunidad de huir, pero necesito tanto escuchar a alguien que me entregue información, pero que no trate de convencerme de nada. Me siento con cuidado en uno de los sofás, pero no me acomodo, estoy lista por si en cualquier momento me dan ganas de salir corriendo de aquí.
Trato de comenzar a leer uno de los afiches que hay sobre la mesita de un costado, tiene una gran imagen de una familia, todos jugando y riendo, cuando una pareja de no más de treinta años se sienta en los otros sofás. Ni siquiera levanto la vista hacia ellos, sólo los alcanzo a ver de reojo, sin poner atención a las palabras que tengo enfrente. Ninguno de los dos se sueltan las manos, se miran intensamente a los ojos, irradian amor para todos lados, tanto así que hasta yo lo logro sentir. Verlos tan unidos y enamorados me llena de ilusión de poder algún día estar así con alguien, en realidad de estar así con Scorpius, y no puedo evitar sonrojarme al recordarlo.
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Ya veras como aparece el indicado para nosotros- escucho que le dice el hombre a la mujer tratando de consolarla.
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Estuvimos tan cerca está vez, no entiendo por qué no nos eligió a nosotros, ¿qué tenemos de malo?- pregunta ella con tristeza en su voz.
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Nada, es sólo que no era nuestro tiempo, quizás es mejor así- comienza a decirle de manera lenta y tiernamente. Trato enfocarme en mi lectura, pero es imposible estoy embobada con esta pareja, estoy segura que debo estar igual que mis primos viendo esa escoba.
Percibo en sus voces y en sus ojos que están tristes, y todo porque al parecer no pueden ser padres, están tan desilusionados y parece que lo anhelan tanto. Por todo lo que he visto parece que es una experiencia tan maravillosa que se puede llegar a anhelar por sobre todo, incluso es capaz de hacerte infeliz en una situación en donde estas con la persona que amas si no lo tienes.
Ellos quieren lo que yo tengo, pero que no buscaba, yo voy a tener ese hijo que tanto desean, y esto comienza a confundirme. Todo este tiempo he estado hablando de mi hijo, y un nudo de emoción se forma en mi estomago al reconocer esto, porque es cierto, es mi hijo del que estoy hablando, y debo buscar lo mejor para él o ella, sea lo que sea.
No puedo seguir más en este lugar necesito salir, huir para respirar y pensar. Salgo rápidamente de aquí, ante la atónita mirada de la pareja y secretaria que se encuentran en el lugar.
Ya afuera mientras comienzo a caminar para volver a mi mundo, no puedo evitar pensar en lo vivido en este lugar.
- ¿Te gustaría tener unos padres como ellos?- no puedo evitar preguntarle a mi bebé.
Pero no logro sentir nada, no he obtenido una respuesta, como me gustaría saber que es lo que piensa, es su futuro, de su vida de la que estoy hablando. Por eso creo que debo pensarlo, a pesar de que creí que saldría de este lugar con mi decisión clara y firme, esto me ha traído más dudas, el ver a esa pareja e imaginármela feliz con mi bebé, me hizo sentir feliz por ellos, pero una gran tristeza me lleno al pensar en mí, ¿por qué me siento triste?
Mientras recuerdo que debo comprarle un regalo a mi abuelo en una de estas tantas tiendas muggles, no puedo dejar de cuestionarme todo lo que ha pasado, por fin ahora que estoy asumiendo mi verdad y mi situación, sigo sin encontrar la respuesta adecuada para el futuro, la he buscado afuera, con otras personas y sigo igual, se que nadie más que yo tiene esa respuesta, el problema es que aún no la encuentro y me aterra encontrarla, es mucho más fácil cuando te dicen que hacer, pero no es lo más adecuado y tampoco me gusta que lo hagan. Ser adulto y tomar este tipo de decisiones es más complicado de lo que pensé y sobre todo porque ahora no puedo pensar sólo en mí.
Ya en la madriguera todo ha sido alegría y fiesta, hasta mis padres parecen alegres, cosa que le ha llamado la atención a todos. Parece que mi padre ha estado mejorando de humor, y esto me alegra profundamente. Por esto he tratado de olvidar mi dilema, que ha surgido por la gran idea que tuve de visitar ese centro de adopción.
A pesar de ser una celebración a la cual sólo hemos asistido la familia, la casa está repleta, todos hablan, ríen e incuso algunos de mis primos se han atrevido a comenzar a bailar.
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¿Bailemos?- pregunta mi primo Albus.
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Porque no- le digo llevándolo a la improvisada pista de baile que se ha establecido en medio del jardín.
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No ha salido todo mal como tú pensabas, a veces eres tan pesimista- dice haciéndome girar.
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No soy pesimista, soy realista que es muy diferente- le contesto haciéndome la ofendida.
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Pero esta es la realidad y nadie te ha acribillado como de seguro te lo habías imaginado- me responde con una sonrisa victoriosa.
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Está bien lo acepto, quizás he vivido últimamente en la paranoia, pero debes darme la razón que tenía mis motivos para pensar así, los otros meses no fueron nada fáciles, ni siquiera puedes llegar a imaginarte lo que fue- le respondo con tristeza al rememorar esos eventos.
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Ahora no te preocupes por eso, hay que pasarlo bien, que mañana volvemos a la rutina de clases- indica mientras comienza a darme varios giros seguidos.
Estoy feliz y dichosa bailando, no es que sea una de mis predilecciones, es más en casi nunca lo hago, pero encuentro que todo ha salido tan bien, mi familia por fin me esta aceptando, aun no esta todo bien, pero va para allá. Albus sigue dándome vueltas, y yo me siento tan libre, tan liviana como una pluma, me encanta esta sensación en donde el viento fresco acaricia mi rostro, podría seguir toda la noche así, pero al cabo de un par de vueltas ya comienzo a sentirme mareada e inestable, mis rodillas están perdiendo la fuerza para mantenerme erguida.
- Creo que ya basta- comienzo a decirle mientras trato de afirmarme de sus brazos.
Al me queda mirando de manera preocupada.
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¿Estás bien, sucede algo?- comienza a preguntar.
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Sólo me siento mareada- le indico con un poco de risa.
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Ven vamos a sentarnos- comienza a decir, mientras me arrastra a un costado, haciéndome ingresar a la sala.
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¿Qué paso Al?- pregunta mamá y nana Molly al vernos llegar.
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Nada- les indico recuperándome.
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Estábamos bailando y se sintió mal con los giros- completa Al, mientras yo lo fulmino con la mirada.
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No fue nada ya me siento bien- les respondo entre dientes.
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No puedes estar haciendo esas cosas en tu estado- comenta tía Audrey.
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No estoy enferma, sólo estoy embarazada- les digo fuerte, ante la atenta mirada de los presentes- ¿por qué me mira todos así, pensé que ya lo sabían?- les digo un tanto molesta.
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Lo sabemos Rose, sólo nos preocupamos por ti, eres demasiado joven para comprender la magnitud de todo esto- comienza a decir nana Molly.
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Sé lo que hago, no necesito que me traten como una niña, ya no lo soy- les digo bajando el tono de voz, al ver la mirada reprobatoria de mamá.
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Calmante querida, no es necesario que te alteres, nadie te esta atacando- responde mi abuela acercándose a mí.
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Lo siento- le respondo, al darme cuenta de que me he alterado sin razón, pero es porque estaba tan eufórica sintiéndome libre y tranquila, que al ver una mínima situación que me hiciera recordar todo me ha hecho reaccionar mal.
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No te preocupes lo entendemos, porque ahora no vuelves donde están los chicos, pero ten cuidado- me recuerda nana Molly.
Trató de salir de la sala lo más dignamente posible, he hecho el ridículo frente a aquellas mujeres, es mejor tranquilizarme y seguir disfrutando de lo que queda de fiesta, ahora voy bailar sin dar vueltas. Trato de buscar a Al o alguno de mis primos pero todos están en la pista bailando.
- ¿Bailamos?- pregunta mi abuelo tendiéndome su mano, de la misma forma que lo hacían los señores de películas antiguas.
Es el primer contacto tan directo con él, ha estado todo el día ocupado hablando con el resto, y yo he preferido mantenerme alejada, no sé realmente por qué, pero no he podido evitarlo y es que las palabras de papá el primer día de Hogwarts, diciéndome que el abuelo no me perdonaría si me casara con un sangre pura aun están vigentes en mi recuerdo, y creo que a pesar de que no me casare con uno, él tener un hijo de Malfoy, seguro que está incluida en esa advertencia.
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Claro- acepto llevándolo a un costado para bailar tranquilamente.
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Me ha encantado tu regalo, es estupendo ya lo he utilizado con todos los lápices muggles que tenía- me dice con una gran sonrisa, casi como un niño con el mejor juguete del año.
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Que bueno te haya gustado- le digo sonriendo.
Luego de unos minutos bailando en silencio creo que es importante aprovechar esta oportunidad para poder volver a la escuela con algunos problemas resueltos.
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Estas muy enojado por… Malfoy- logro preguntarle con algo de temor.
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Mmm. ¿Qué son ustedes?- pregunta cauteloso.
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Somos amigos- respondo un tanto avergonzado- y no es malo como todos piensan- me apresuro a acotar.
Él deja de hacer movimientos con sus brazos y piernas que simulan un baile, para quedarse callado, sumido por unos instantes en sus pensamientos. En momentos así me encantaría saber legeremancia, para poder conocer lo que piensa.
- Si ha sido capaz de ser tu amigo y enfrentar a su padre por ti, entonces no debe serlo, aunque mientras no lo conozca no lo sabre- indica un tanto severo.
Qué acabo de escuchar, no lo encuentra malo, aunque menciono que debe conocerlo, ¿esta podría ser una invitación si se dan las cosas de que pueda algún día venir para acá?, sería tan maravilloso poder tener la certeza de que lo aceptará, pero prefiero no preguntárselo, ahora no por lo menos, además sólo somos amigos y para eso no necesito autorización ni aceptación, pero si las cosas cambian sería ideal que estuvieran dispuestos a conocerlo. Sé que con mi papá será imposible con respecto a esto, con mis tíos, un caso complejo, pero si el abuelo lo acepta y da la opción de hablar con él, será un apoyo, porque ahora que lo pienso creo que la ausencia de mi padre y él, cuando llegamos tuvo relación con la conversación que tuvimos padre e hija está mañana.
- Ahora creo que es tiempo de marchar a ver algunas cosas, ha sido un placer contar con tan agradable pareja de baile, mi gran Rosie- dice el abuelo Arthur antes de ingresar a la cocina de la madriguera.
Estoy un poco cansada y creo que es mejor considerar lo que me han recomendado y me cuidare, por eso he decidido ir a descansar, ya lo he pasado bien, baile, comí, hable, fui de paseo al mundo de la magia y al mundo muggle, todo en un solo día, creo que basta de emociones y me dejare llevar por el sueño.
En realidad estoy completamente agotada, anoche apenas dormí, pero creo hoy no será igual, comienzo a decirme mientras camino por el pasillo a mi habitación.
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No lo encuentro apropiado, es un tema delicado, no es llegar, decir y hacerlo- la voz de tío Harry se escapa por una habitación que tiene la puerta entreabierta.
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Pero, no podemos permitir que haga eso, por favor piensa ¿no estarías dispuesto?- comienza a preguntar tía Ginny, tratando de convencerlo de algo que no comprendo.
No me gusta espiar conversaciones ajenas, por eso trato de pasar lo más rápido posible por ese lugar, sin embargo la puerta se abre de improviso dejando salir a mi padrino, quien al verme cerca del lugar, coloca una expresión de preocupación, para tranquilizarlo le esbozo una gran sonrisa tratando de hacerle creer que no he escuchado nada.
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¿Estas bien?- logra preguntarme.
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Sí, estoy cansada sólo es eso- le contesto comenzando a caminar nuevamente.
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Entonces a descansar y buenas noches- me responde, bajando las escaleras.
De qué habrán estado discutiendo, es muy extraña la actitud de tío Harry, realmente se preocupo de verme ahí, y tía Ginny se notaba muy angustiada tratando de convencerlo de hacer algo que no logre escuchar.
Prefiero apresurarme antes de que pase cualquier otro evento, mis pies comienzan a arder de tanto estar parada, sin embargo al abrir la puerta de mi habitación la voz de tía Ginny me detiene.
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¿Rose?- pregunta.
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Sí-
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OH, no sabía que estabas aquí, ¿podemos hablar?- pregunta desde lejos.
No puedo negarme, quizás quiere hablar con alguien de la discusión que acaba de tener, aunque es extraño que lo haga, soy su sobrina, a lo mejor debería hacerlo con alguna de mis tías o mamá, ella es su mejor amiga, por que no va y la busca, porque ahora que lo pienso me sentiría rara e incomoda hablando de temas de pareja, por más que ya no sea una niña, no tengo la experiencia para aconsejar a una mujer adulta.
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Claro, aunque estoy muy cansada- le respondo con voz baja.
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Mmm. Bueno me gustaría hablar contigo, pero es mejor hacerlo en otro momento, aun hay tiempo- responde seriamente.
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Pero si es muy importante, no te preocupes te escucho- trato de decirle.
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No, es mejor así, aun no es tiempo, ve a descansar tranquila, buenas noches- responde para caminar a la escalera.
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Buenas noches- le respondo, conteniéndome la incertidumbre de saber que era eso tan importante que necesitaba decirme.
Antes de quedarme dormida no puedo dejar de pensar en todo lo vivido, la conversación con papá, mi viaje de esta mañana, la fiesta y por último la duda con la que me ha dejado esta conversación inconclusa, trato de encontrarle sentido a todo, pero creo que el cansancio no me ha permitido encontrarle las respuestas.
Estoy cómodamente sentada en uno de los compartimientos, viendo como todo resulto perfecto, demasiado bien para ser verdad, quizás estoy soñando y recién voy en el tren para llegar a la madriguera, pero al abrir mis ojos me encuentro en la estación de trenes de Hogwarts, ya hemos vuelto a casa, por fin veré otra vez a Scorpius, tengo tanto que hablar con él, necesito contemplarlo en nuestras conversaciones a media tarde, mientras caminamos a nuestras clases. Anhelo sentir su perfume y ver la preocupación con la que me cuida, y por último me encantaría correr a abrazarlo.
Comienzo a caminar a la entrada del castillo, rodeada de todos mis primos que van un tanto derrotados por volver a las clases, sin embargo ahí, en un costado aparece una imagen que me abstrae de sus quejas y comentarios. Una silueta que reconozco y que es de quién tantos problemas me ha traído, del único que ronda mis pensamientos constantemente. Él simula estar leyendo un libro, pero tengo la certeza que me está esperando, cosa que no deja de llenarme de alegría y emoción.
Dejo que mi familia avance ingresando al castillo, mientras yo me quedo atrás, dirigiendo los pasos en dirección a donde está la única persona que necesitaba ver....
(Holap nuevamente... aqui les dejo un nuevo cap... por favor comentarios o lo que quieran decir... como ustedes saben son la paga o el premio en el mundo de fics.... .