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Historia 33692 — capítulo 19
De cita, peleas y citas
Comienzo caminar lo más tranquila que puedo, aunque si fuera por mis pies y mis instintos ya estaría corriendo y haciendo quién sabe que espectáculo, pero no quiero parecer una desesperada, tengo que demostrar interés, pero no en exceso, hace bien hacerse la interesante, además él parece querer demostrar que no está interesado, porque no se ha dignado a levantar la vista de su libro.
- Buenas tardes, señorita Weasley- saluda sin levantar la mirada de su libro.
Me detengo a una distancia prudente de él, tratando de analizar sus palabras y el tono de voz.
- ¿Por qué tan formal señor Malfoy?- le respondo formal, recalcando las dos últimas palabras.
Él cierra su libro y lo deja aun lado, levantando sus ojos grises para que los pueda contemplar. Su cabello hoy lo lleva más despeinado que de costumbre, lo que lo hace verse mayor y mucho más atrayente.
-
Hola, Rose… ¿te gusta así?- pregunta sonriendo de medio lado, que lo hace ver tan atractivo, haciendo de esta forma que olvide el enojo que comenzaba a surgir en mí.
-
Mucho mejor, eso si es un saludo entre amigos- le digo devolviéndole la sonrisa.
-
Pero tú no me has saludado todavía- me responde colocándose serio.
Al ver su rostro, no puedo evitar sentirme avergonzada.
-
Lo siento- contesto apenada- ¿Cómo estas? Scorpius- saludo tratando de disculpar mi falta de educación.
-
Mucho mejor ahora- responde volviendo a sonreír- pero me interesa saber cómo te ha ido a ti.
Dudo que responderle, pero sé que se alegrara de haber tenido razón, en que nada podría salir ya más mal de lo que había sido.
-¿Qué crees tú?- le respondo tratando de no mostrar ninguna emoción en mis palabras ni en el rostro.
-
Mmm. Déjame ver- dice, mientras comienza a mirarme fijamente, con sus ojos recorre cada rasgo de mi cara, su mirada traspasa mi piel, y ante esto no puedo evitar apretar mis labios de manera nerviosa. Luego de esto comienza a caminar alrededor mío, contemplándome completamente. Pero no entiendo en que parte de mi cuerpo quiere encontrar la respuesta, aunque de todas formas lo dejo observarme, y no puedo evitar sentirme avergonzada, mi cara debe estar completamente colorada.
-
Y ¿qué encontraste?- logro preguntarle aun nerviosa.
-
Mmm, que te he puesto completamente nerviosa- responde victorioso.
-
¡Ya basta de eso!- comienzo a decir un tanto perturbada- y para que sepas… tuviste razón, nada malo ocurrió- respondo tratando de cambiar de tema para no ahondar en mi nerviosismo.
Él amplia aún más su sonrisa, sé que he agrandado su ego al decir estas palabras, y no sólo por darle la razón sino que caí en su juego, todo lo que hizo fue para ponerme nerviosa y hacer que yo le diera la respuesta que quería. Es tan serpiente algunas veces, cuando se lo propone logra conseguir lo que quiere de una manera tan sutil, que a veces me asusta.
-
Me alegro de que así sea, y no tanto por tener la razón, sino porque no lo pasaste mal- responde caballerosamente.
-
Sí, pero de todas formas eres un tramposo- le respondo haciéndome la enojada.
-
Y ¿se puede saber por qué?- responde aduladoramente.
-
Si lo sabes para qué preguntas, pero mejor dejemos esto hasta aquí, sí- le respondo tratando de sonar firme y segura.
Scorpius simplemente mueve sus ojos, haciendo un ademán despreocupado.
-
Pero me vas a contar cómo te fue, o sólo me vas a decir que tuve razón- pregunta en tono insistente.
-
Lo pase bien, disfrute, y papá volvió a hablarme- le contesto con una pequeña sonrisa al recordar lo último.
-
¿En serio?- interroga realmente asombrado.
-
Sí, aunque no es que está todo perfecto, pero es un paso- le digo de forma mesurada.
-
Es un paso- corrobora con pesar, percibiendo en su voz un dejo de melancolía, estoy segura que lo siente por su padre. Cómo desearía que él también pudiera tener una conversación con el suyo, ya que aunque no se arreglen todas las cosas, hablar tranquilos y con el tema ya un poco más asimilado, permite que no vean en forma tan categórica lo que nos ha sucedido, iniciando quizás una recomposición de la relación.
-
Estoy segura que tu papá también lo hará- trato de animarlo.
-
No estoy tan seguro- responde con voz derrotada.
Ambos nos sumimos en el silencio, no puedo rebatirle eso, él conoce a su padre, y creo que él va a ser tan o más difícil que el mío, por lo que ambos se tardarán tiempo en perdonarnos del todo. Y si pasa lo mismo que con el mío cuando tengan oportunidad de volver a estar juntos, sé que tendrán una conversación a fondo, en donde podrán decirse lo que sienten.
-
¿Qué has hecho tú estos días?- pregunto tratando de iniciar una nueva conversación. Es mejor no ahondar en una herida que aún ambos tenemos abierta.
-
Ya sabes entrenar para el partido que viene, es contra Gryffindors- dice lanzándome una mirada de reojo.
-
OH. Debes prepararte para perder otra vez entonces- le respondo para molestarlo.
-
JA, recuerda que mi equipo ha estado entrenando todos estos días, mientras que casi todo tu equipo estaba en una fiesta- me dice con aire de superioridad.
-
Pero no necesitamos entrenar tanto, si de todas formas vamos a ganar- respondo.
-
¿Necesitamos?- cuestiona irónicamente.
-
Claro que si, es mi casa, sus triunfos son míos también, aunque no puedo jugar- le respondo herida, por burlarse de que yo no pueda entrenar y él si.
-
Ya no te enojes, es sólo una broma- responde tratando de calmarme, porque mi respiración se está acelerando y mi tono de voz fue en explosivo aumento.
-
Pero no me gusta, y menos de un tema que aún me duele, como el tener que haber dejado de jugar, que tal si hubieras sido tú, a ver dime ¿cómo te sentirías?- lo increpo, aun alterada.
-
Ya sé, lo siento- responde entre dientes.
Nos quedamos en silencio otra vez. Dónde quedaron mis ganas de abrazarlo, pues se esfumaron, y todo partiendo por su saludo tan lejano y luego por esta broma insana. Se me había olvidado esta característica de Scorpius, tan sarcástico e irritable algunas veces.
-
¿Qué te parece si entramos?- pregunta solemnemente.
-
Si tú quieres, ve, yo necesito respirar un poco más de aire fresco- le respondo sentándome en una de las bancas cercanas.
Él me queda mirando mientras yo cierro los ojos, trato de centrarme en escuchar los sonidos del ambiente, como la brisa que mece los árboles, el cantar de las últimas aves de la tarde, el ruido del lago negro, pero sólo percibo unos pasos acercarse y a una persona sentarse a mi lado.
-
Olvide por qué dejaste de jugar, a veces se me olvida todo esto- comienza a decir de manera lenta y con voz tan baja que estoy segura que sólo puedo escuchar por la corta distancia que nos separa.
-
No te preocupes, ya lo estoy asumiendo- respondo sin moverme de mi posición.
-
Supongo que no me vas a apoyas entonces en el partido, ¿verdad?- responde otra vez más distendido.
Ese simple comentario me causa risa.
-
¿Quieres que te apoye?- le logro preguntar conteniendo una carcajada.
-
Eso depende de lo que tú quieras, yo no te puedo pedir algo así- afirma.
En realidad sería muy extraño apoyar al equipo rival de mi casa, pero lo claro es que no quiero que ganen, eso es parte de mi orgullo de gryffindor, sin embargo me preocupa que algo malo le pase.
-
No se si pueda ver todo el partido, tengo que ir a San Mungo- trato de evadir su pregunta, cosa que es cierta ya que la atención es una hora después de la hora de inicio del enfrentamiento y generalmente los partidos se demoran un poco menos.
-
OH. ¿Te has sentido mal?- cuestiona un tanto preocupado
-
No, es sólo rutina, un fastidio en realidad, pero son las cosas que hay que hacer- le digo restándole importancia.
Nuevamente el silencio se presenta, es un invitado tan común en nuestras charlas que ya ni me molesta, es más me ayudan a aclarar las ideas y emociones.
Una pregunta comienza a rondar mi mente, podría hacérsela, pero y si no le interesa, si logro incomodarlo y luego se niega, eso sería desastroso para mi integridad que recién ahora comienza a levantarse. Sin embargo las palabras de papá diciendo que él se ha llevado la parte más fácil, dejándome sola en todo lo importante, no dejan de aparecer de vez en cuando y a lo mejor este es el momento de ver que tan cierto o falso es aquello.
-
Scorpius…- comienzo a llamarlo con algo de nerviosismo.
-
Sí, Rose- responde interesado.
-
¿Quisieras… acompañarme… a San Mungo?- hablo casi en un susurro, incluso he ocultado un poco mi cuello entre los hombros, casi como escondiéndome para escuchar su respuesta.
Él simplemente me queda mirando, está callado y de seguro que esta tratando de entender lo que le acabo de preguntar.
-
De verdad, ¿quieres que te acompañe?- pregunta perplejo.
-
Sólo si quieres, puedes llegar una vez que termine el partido, de seguro alcanzas- le respondo apresuradamente.
-
¿Por qué quieres que vaya?- pregunta vacilante.
Por qué me hace esa pregunta, si no quiere ir es cosa de decir no, es una palabra fácil y sencilla, simple de emitir y deja en claro su opinión.
-
Si no quieres ir es cosa de decirlo, sólo pensé que te interesaría- le respondo sentida por su actitud.
-
No es eso, es sólo que por tú actitud anteriormente, pensé que no… pero si tu quieres apenas termine el partido voy para allá, de seguro McGonagall me da permiso- comienza a hablar velozmente.
-
Entonces te espero, le diré a mamá que no se preocupe por no poder acompañarme- respondo un tanto más tranquila.
-
Cuenta conmigo, entonces tenemos una cita- comienza a decir en tono seductor que me cautiva- a San Mungo- completa divertido.
-
Así es- sentencio feliz por todo esto, ya no va a ser tan aburrido esas tediosas citas médicas, con mamá toda seria y complicada acompañándome en la sala de espera. Pero me da miedo lo que pase con los dos ahí juntos, casi como una pareja de padres, aunque puedo considerarlo como una prueba, comenzare a pensar en lo que vendrá según como se desarrolle ese momento, mejor no ponerme a predecir, porque no es mi fuerte, por algo no tome adivinación, no tengo el don al igual que mamá, el tercer ojo en mí no se desarrollo para nada.
Los días siguientes se han llevado a cabo en casi completa normalidad, con Tony nos saludamos y cada vez la tensión entre los dos ha ido disminuyendo, pero prefiero no acercarme todavía, me gusta hablar con él, pero si eso puede llevar a confundirlo otra vez, es mejor evitarlo, no más problemas adicionales en mi vida.
Las clases han estado agotadoras, nos han dado los resultados de los exámenes y me ha ido estupendo, estoy completamente orgullosa de mi, le he tapado la boca a todos, especialmente a los profesores, no puedo creer que haya logrado sólo sobresalientes, eso demuestra que mis esfuerzos dieron resultado, si sigo así en los verdaderos TIMOS tendré una real oportunidad de obtener los mismo logros. Todo esta resultando tan maravillosamente bien, que ni siquiera mi pesimismo crónico ha logrado hacerse presente. Ahora sólo debo esperar este sábado y salir con Scorpius, no es una real cita, pero se asemeja.
Todo el colegio está completamente alborotado esperando la hora del encuentro entre leones y serpientes. Mis primos están como siempre muy mentalizados para ganar.
- Vamos a destruirlos, me escucharon- alienta James a su equipo, con toda la garra que tiene.
Sólo espero que no se lo tomen al pie de la letra, no quiero que le pase algo ni a ellos, ni a Scorpius, de sólo imaginarme una escena así, se me retuerce el estómago.
-
Vamos Rose, vamos a las gradas- dice Violeta pasándome un banderín con un gran león en el centro.
-
Al, me ha dicho que luego de ganar tienen preparado una celebración en la sala común- comenta mi amiga ya en el campo de juego.
-
Primero desde cuando le dices Al, a mi primo, siempre tratas de decirle Albus- le pregunto pícaramente.
-
Ayyy... No es nada, sólo que ahora somos más amigos, igual que tú con alguien- me responde mostrándome la lengua en forma de burla.
-
Espero que luego avancen, porque si vas como yo, ni en dos años - le contesto, pero los gritos del resto hacen que desvíe la mirada al centro de la cancha que es donde aparecen ambos equipos.
Todos a mí alrededor alientan al equipo rojo y dorado, mientras yo busco en los de verde y plata, aquel pelo platinado, único y característico de un Malfoy.
El partido comienza, James y Scorpius, buscadores de sus equipos, se elevan por sobre el resto, al verlos mirarse y desafiarse con las escobas, no puedo evitar pensar que quizás James encuentre la forma de vengarse y liberarse de todo lo que yo lo he retenido, realmente espero que no le haga nada y que sea un partido limpio, por el bien de ambos y mío, no soportaría verlos dañarse.
Cada minuto avanza rápidamente, mí mirada sólo se centra en los buscadores, deseando que pronto aparezca esa tonta bola dorada tan esquiva, para que termine mi agonía y podamos marcharnos juntos, sin embargo esto no parece querer suceder. El marcador va 100- 90, a favor de los leones, pero todo esta muy reñido, cada punto se juega intercalado.
Un nuevo tanto de los Slytherin, hacen vibrar a las graderías de al lado, observo mi reloj y con todo mi pesar debo marcharme, justo tenía que alargarse el partido, donde diablos de metió esa snitch. Bajo apesumbradamente las escaleras, aun pendiente del relato del partido. Al parecer ya la han localizado, la pelea esta codo a codo entre mi primo y Scorp, quisiera escuchar antes de entrar al despacho de la directora que ya ha concluido el partido, pero parece que les ha dado trabajo detenerla, miro la hora y mientras tomo lentamente un puñado de polvos flu, lo lanzo a mis pies y grito San Mungo, otro grito proveniente del exterior, lleno de jolgorio, se inmiscuye en la oficina y en la chimenea, antes que un gran número de llamaradas verdes me atrapen para hacerme desaparecer del lugar y del sonido del partido.
No puedo creerlo si hubiera esperado un segundo más, hubiera escuchado que equipo gano, pero dentro de poco lo sabre, Scorpius ya tiene que estar por llegar y de sólo verle la cara podré saber si ha ganado o no.
Aviso mi llegada a la recepción, comienzo a esperar a que me llamen y que aparezca mi acompañante, aún falta para que la sanadora se desocupe, y me atienda por lo que hay tiempo. Estoy ansiosa, más que por la visita es porque quiero verlo llegar, sentir sus pasos firmes y seguros acercase a mí, y que su perfume me inunde completamente. Todavía no se bien por qué lo invite, tengo la sospecha que no es buena idea de que juguemos a la familia feliz, porque para eso nos falta mucho, y somos unos niños. Pero creo que necesito su apoyo y compañía, es como mi efecto placebo para todo esto.
Cada minuto que pasa, es una lenta espera, no entiendo en que se demora tanto, el partido terminó, de ahí se van a los camarines, se baña y cambia ropa, en eso no se puede demorar tanto rato, la directora ya lo había autorizado. Ahhh…A lo mejor le paso algo, quizás James lo boto de la escoba, o cualquier otro primo, si mi equipo está lleno de ellos. A lo mejor está herido, moribundo en la cama de la enfermería. El miedo comienza a apoderarse de mí, debo alejar estos pensamientos, no puede ser, eso sería considerado intento de homicidio y ningún Weasley o Potter es capaz de hacerlo, eso sí que sería la destrucción de la familia, y todo desencadenado por mi culpa. No podría soportar llevar esa carga.
Estoy desesperándome, la angustia debe hacerme parecer una loca desquiciada, es mejor tratar de respirar, inhala, exhala, inhala, exhala. Otra vez, debo dejar la paranoia atrás, no me hace bien, arriba el positivismo, el pesimismo debe desaparecer de mi mente. Es un trabajo arduo, que he venido tratando de superar. Pero no es cosa fácil, es parte intrínseca de mí.
- Señorita Weasley, la sanadora Ferreyt, la espera- comienza a decir la recepcionista.
Ya es la hora, no puede ser, y este chico que no llega, del nerviosismo estoy transitando a la rabia, ni quiero pensar que me ha dejado plantada.
Comienzo a caminar hacia la consulta, volteando a cada segundo hacia la recepción, esperando verlo a aparecer, pero nada ni un rastro de su persona en este lugar. Rabia y decepción comienzan a hacer que mis pasos se vuelvan pesados, por lo que empiezo a arrastrar mis pies por aquel piso brillante.
Ya en la consulta de la sanadora, todo marcha como siempre, preguntas por aquí y por allá por parte de ella, y respuestas breves y concisas de mi parte. Recomendaciones y alegría por ver que estoy adquiriendo peso, y porque nota en mis respuestas mayor tranquilidad, y claro lo estaría aún más si alguien que se supone que quedo de venir conmigo lo hubiera hecho, al parecer he aprendido a disimular la rabia e ira que arden en mi cabeza.
Todo marcha muy bien, ambos estamos en perfectas condiciones, el bebé es pequeño, pero normal, según ella eso es debido a mi edad, por eso que en los últimos meses deberé tener especial cuidado para no adelantar nada. Cada vez que me hablan del momento final, el pánico se hace presente, por el dolor que eso debe significar y porque ese será realmente el momento en donde se verá que he decidido. Es mejor borrar inmediatamente de mis pensamientos todo eso, no stress antes de tiempo.
Salgo de la consulta como siempre, más aliviada, todo marcha en lo que respecta a salud en óptimas condiciones, pero esta vez la tristeza me embarga, no por mi, sino por lo que me ha pasado, confíe en él y no ha llegado. Papá tiene razón, quizás no le importa realmente todo esto como dice o quiere hacerlo parecer, por lo menos hoy no lo ha demostrado.
Comienzo a caminar a las chimeneas, mi vista va fija en las baldosas del suelo, sigo arrastrando en forma lenta mis pasos, desearía tenerlo al frente y gritarle todo lo que siento, pero no en lo relacionado a mis buenos sentimientos, sino lo decepcionada y enfadada que me ha hecho sentir.
Creo que es mejor tranquilizarme unos segundos antes de partir, estoy segura que apenas me encuentre con alguien en la escuela, me pondré a llorar, sin importar quién sea, aunque claro menos con él, a Scorpius lo quiero asesinar, y es mejor por él que este en la enfermería en estos momentos, porque si no yo misma lo mandaré.
A la escuela otra vez, pero antes de tomar un puñado de polvos Flu, una mano se posa en mi hombro, me quedo estática tratando de pensar quien puede ser, miles de posibilidades desfilan en mi mente, desde mi mamá, o algún otro pariente, hasta algún amigo de la familia, cosa que no seria agradable de ver, o la sanadora, diciendo que se ha equivocado y todo esta mal, Oh, no, otro nudo aparece en mi estómago, no puede ser eso.
- Lo siento- susurra el dueño de esa mano.
Me quedo paralizada casi petrificada al escuchar esa voz, continúo dándole la espalda, tratando de asimilar que se ha dignado a aparecer, pero tarde, demasiado tarde. Mi respiración se entrecorta, pero no se sí de rabia o de nerviosismo que me provoca dicha voz, tan profunda y aterciopelada. Pero no debo ceder, lo que me hizo no tiene nombre, en realidad lo tiene y se llama dejar plantada y no cumplir con su palabra. Eso me lastima, porque demuestra que no le importa.
- Rose, por favor, escúchame, lo siento- continua susurrándome.
Debo voltear y enfrentarlo, sin escándalo, estamos en un lugar publico en donde somos conocidos, así que debo recordarme estar lo más serena posible. Se ha salvado, por no estar en la escuela, porque ahí no me controlo ni un segundo más y ya estaría sin tímpanos y hasta estampado en un muro por un expelliarmus lanzado desde el fondo de mi alma.
Tomo su mano y la saco de mi hombro, mientras comienzo a girar, para quedar frente a frente, mi ceño está completamente fruncido, y tengo los labios apretados tratando de contener dentro de mi boca todos los reproches, gritos y palabrotas que se me están ocurriendo decirles.
-
Podemos hablar en otro lugar- comienza a decir mientras me hace un ademán para que lo siga alejándonos de la chimenea.
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Debo volver a la escuela- le respondo seria con los dientes apretados.
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Aún no- dice mientras espera que lo siga.
No comprendo bien lo que quiere decir, pero es mejor hablar fuera de la escuela y no hacer un espectáculo en ella, debo buscar mi equilibrio interno, nada de disgustos, no nos hace bien, no por él, sino que por mi y mi bebé.
Ahora que han pasado unos minutos mi mente ha dejado de estar tan cegada por la rabia y quizás si le paso algo malo, pero tratando de revisarlo no parece tener ni una minima magulladura visible a mi inspección.
Nos dirigimos a la salida del hospital quedando parados en la vereda con un edificio a nuestras espaldas llamado 'Purge y Dowse, S.A.", el aspecto muggle de San Mungo.
-
¿Y bien?- lo insito a que hable con mi mejor tono amenazador heredado de las mujeres de mi familia.
-
Sé que no tengo disculpas, pero ganamos y los chicos no me dejaban salir- comienza a justificarse con cautela.
No lo puedo creer, de partida hemos perdido un juego, eso no me agrada nada, y en segundo lugar se ha quedado celebrando con sus amigos, me esta diciendo que ha preferido hacer eso que cumplir su palabra.
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No lo puedo creer- comienzo a decir.
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Te dije que las fiestas no los iban a favorecer- comienza a decir tratando de sonar menos dramático.
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No seas idiota, no me refiero a eso, preferiste quedarte a celebrar que acompañarme- le lanzó con furia.
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No, no dije eso, mencione que mis compañeros no me dejaban salir que es muy distinto- responde serio, dándome la impresión que se ha enojado por lo que le he dicho, pero eso no tiene comparación, con que cara se viene a enojar, eso es una completa desfachatez, yo fui la que me quede esperándolo como tonta, mientras él estaba pasándola bien haciendo quien sabe que cosas.
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Tú no tienes derecho a enojarte, fui yo la que te estuvo esperando, mientras…sabes no importa, ¡me voy!- comienzo a decirle para voltearme.
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Yo no estoy enojado- dice colocándose frente a mí, deteniendo mi regreso- de verdad lo siento, cuántas veces quieres que te lo diga- empieza a preguntar, tratando de buscar mi mirada.
-No lo sé- le respondo ya sin tanto enojo, quizás estoy siendo muy dura con él, debo reconocer que a veces con el fervor de la victoria, los compañeros se vuelven un tanto hostigosos, sino es cosa de recordar a James.
Me quedo ahí, tratando de analizar mi próximo actuar, no sé que hacer, ya no estoy tan enojada, en realidad ni siquiera se por qué me importa tanto una simple visita médica, he tenido varias y él nunca ha venido y esta no será la última que tendré. Su voz nuevamente se cuela por mis oídos.
- Pero tengo un plan para que nuestra cita no sea un completo desastre- empieza a decir mientras me arrastra calle abajo...
(Hoola, gracias y más gracias por los que leen y comentan... me llenan de ganas de seguir escribiendo... aquí va un nuevo cap.... ¿que les parece?) comenten...