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Historia 33692 — capítulo 20

De cita y deseos

Lo sigo mientras salimos a la avenida principal, sin comprender a donde ni que hacemos aquí, ¿por qué estamos en el mundo muggle? ¿a dónde me quiere llevar?, si deberíamos volver a la escuela.

Qué clase de plan se le puede haber ocurrido para que esto mejore, no veo muchas alternativas para que eso suceda, quizás que absurda idea ha elaborado en esa mente tan compleja de entender para mí, porque cada vez que intento descubrir que está pensando me equivoco.

A ver, tengo que pensar, falto a la cita que era por razones médicas, no creo que quiera llevarme a otra, además en un lugar que él no conoce, porque estamos alejándonos del único lugar mágico que ve estos asuntos. Es imposible, con una revisión basta para mí, no sólo por un día sino por un mes. No, esto es absurdo, debo acabar con todo esto.

Ya no aguanto dejarme llevar como una muñeca de trapo, debo saber en este instante qué estamos haciendo. Trato de detenerlo en su marcha, dejando de caminar, me cruzo de brazos para demostrarle que no estoy de acuerdo con esto. Él se voltea y me queda mirando, pero al parecer mi posición ni lo intimida, porque simplemente sonríe.

  • ¿A dónde vamos?, debemos volver a la escuela- comienzo a decirle un tanto preocupada.

  • ¿A dónde vamos? Eso ya lo sabrás y por la escuela no te preocupes, le dije a la directora que quizás nos demoraríamos un poco, no le hizo gracia, pero al escuchar a donde te acompañaba no se opuso- responde victorioso.

No puedo creer que estemos haciendo esto, muero de ganas de saber cual es nuestro destino y que tiene pensado, ya no siento rabia, eso se quedo en la entrada del Hospital, ahora sólo necesito comprender sus planes, antes de que mi cabeza comience a idear las más absurdas respuestas, como ya lo está haciendo.

  • Me tendrás que ayudar un poco, pero no te preocupes, tengo todo lo necesario, un aliado inesperado me ayudo- empieza a decir mientras detiene un taxi, haciendo el gesto de caballerosidad para que yo ingrese primero.

Realmente no entiendo nada, pero he decidido en estos momentos dejarme llevar. Mientras vamos en el auto, ambos permanecemos en silencio, en cambio el conductor tararea una canción que ha pesar de ser extremadamente antigua me gusta. Scorpius busca algo en su bolsillo y le entrega al conductor un papel, en donde estoy segura va la dirección del lugar al cual nos dirigimos. Me lamento internamente que ninguno de los dos lo haya leído en voz alta. Si lo hubieran dicho tendría una idea por lo menos, pero no, ni siquiera eso pudo hacer para ayudarme a bajar la ansiedad y la emoción de estar siendo conducida a lo insospechado.

Observo su rostro tratando de pedirle con la mirada que me de alguna pista, pero simplemente él lleva esa sonrisa de superioridad y magnetismo que tanto me embauca, no parece nervioso, pero mira atentamente las calles por las cuales vamos pasando, trato de hacer lo mismo, pero no puedo dejar de contemplarlo cada cierto rato, hasta que me acuerdo de que debo intentar comprender a donde me lleva.

  • Aquí es muchacho- afirma el conductor estacionándose, Scorpius saca un poco de dinero y trata de juntar lo que le ha indicado el chofer, pero veo que a pesar de ser hijo de un acaudalado hombre de negocios, el dinero muggle no es su fuerte, es más, de seguro es primera vez que lo tiene entre sus manos.

Ante su incomodidad, le quito el dinero, con la duda de saber de donde lo ha sacado, es imposible que él lo maneje en su bolsillo, como lo hacemos Hugo o yo, o los hijos de los nacidos muggles.

Le pago al conductor, mientras Scorpius atentamente estira su mano para ayudarme a descender. Le agradezco con una sonrisa, la cual se queda fija en mi rostro al presenciar lo que se ubica tras de él. Ahí frente a mí, de manera majestuosa se impone un gran letrero, lleno de luces y colores.

Estoy completamente anonadada, me ha traído a mi lugar favorito, mi paraíso en la tierra, mi... parque de diversiones, como no lo pensé antes, estaba claro o por lo menos debí sospecharlo si hubiera recordado nuestra primera conversación de amigos.

  • Wuau, ¿Cómo supiste de este lugar?- comienzo a decirle completamente asombrada.

  • Tú me dijiste que este lugar era tu favorito ¿no lo recuerdas?- pregunta satisfecho por mi expresión, creo que ha anotado su primer punto del día.

  • Si, o sea, no me refiero a eso, sino a cómo llegar y lo del dinero- trato de decir, sonando ya más repuesta de la impresión.

  • Pues te dije que tuve un aliado inesperado, un tanto difícil, pero me ayudo al final- comienza a decir.

Un aliado, quien podrá ser, hay tantas opciones, pero a la vez ninguna que pueda recordar o relacionar con esto, es imposible.

  • ¿Quién fue, lo conozco?- le pregunto realmente interesada por saber a quien debo agradecerle infinitamente.

  • Claro que lo conoces, desde siempre- empieza a decir en tono misterioso.

Desde siempre, lo conozco desde siempre, eso sólo pasa con alguien de mi familia, pero es imposible que sea alguno de ellos, si lo detestan, eso sería una cosa de la dimensión desconocida, y si le agregamos la derrota de hoy frente a su equipo, las cosas no podrían estar más tensas, nadie de mi familia es tan puro, inocente… un momento si hay alguien, como no lo pensé, es él único que conoce este lugar tanto o más que yo, él único que maneja dinero muggle para dar, y por sobre todo es la mejor persona que conozco, ese debe ser mi hermano, mi pequeño Hugo, siempre tan especial.

  • Hugo- afirmo en voz baja al darme cuenta de todo.

Scorpius simplemente asiente.

  • Es un buen chico, no estaba convencido, es más incluso dijo que quería tener una charla de hombre a hombre conmigo- dice Scorpius mientras comienza a reír, por esto último.

No puedo evitar reír junto con él, imaginarme la situación de Hugo amenazando y advirtiendo a Malfoy, es una situación un tanto graciosa, mi hermano es un niño, travieso, infantil e inocente, pero siempre hace lo mejor para el resto.

  • ¿Vamos?- me invita para que ingresemos- estoy a tu completa disposición esta tarde- concluye dándome una mirada seductora.

  • Es lo mínimo- le digo mientras comienzo a caminar apresuradamente a la puerta de entrada.

Una vez que ingresamos no he podido dejar de recorrer todo, recordando cada anécdota vivida en este lugar, claro que le cuento a Scorpius sólo aquellas que me favorezcan y no me dejen en ridículo, porque esas prefiero guardarlas en lo más recóndito de mi memoria, y hay una buena cantidad, sólo espero que Hugo nunca las revele.

Ha sido una tarde de maravillas, juegos, luces, música, colores, comida, todo lo que soñaba y recordaba de este lugar, pero no sólo eso, sino que además estando con él, todo es perfecto, desearía detener el tiempo y permanecería para el resto de la eternidad así, ambos felices, él sorprendiéndose con todo lo que ve, siente y toca. Está vez el tendrá que darme la razón, está igual que mi abuelo con algún artefacto muggle o como un niño en una juguetería

  • Quien se hubiera imaginado a Scorpius Malfoy fascinado con una maquina que hace algodones de azúcar- le digo sonriendo al ver que ya va por su cuarto dulce en menos de diez minutos.

  • Estas cosas son deliciosas no entiendo por qué no las hacen… ya sabes donde- comienza a hablar mientras recibe su tan ansiado premio.

  • Vamos a subirnos a un juego, por favor- comienzo a suplicarle como niña pequeña.

  • ¿A cuál?- pregunta tratando de tragar, haciendo que perciba en su voz un poco de miedo.

  • No te va a pasar nada, aquí todo es seguro y es el juego más tranquilo, porque no puedo subirme al resto- le recuerdo.

Él solo coloca expresión de duda, viendo como me dirijo hacia una gran rueda que gira en el aire.

  • Aquí está la majestuosa y fascinante "Rueda de la fortuna"- le dijo de manera solemne mientras le presento la gran atracción que se ubica frente a ambos, sin embargo él la queda contemplando, colocándose cada vez más pálido de lo que es, dejando de lado su comida.

  • ¿Quieres que nos subamos a eso?- pregunta tratando de parecer serio, sin embargo sólo consigue demostrar terror en sus palabras.

No puedo evitar reír ante su gesto, en cambio él, al ver mi expresión rápidamente vuelve a su semblante serio y orgulloso.

  • Vamos no seas orgulloso, si es normal que le tengas un poco de temor- comienzo a decirle mientras me acerco para tomarle la mano.

Percibo que está completamente tenso, su cuerpo está rígido frente al juego, pero al sentir mi mano presionar la suya, su rostro comienza a relajarse.

  • Si no quieres, puedo subir sola- le digo tranquilamente, desafiando su orgullo.

  • ¡Estas loca! Vamos fue sólo la impresión- afirma mientras pasa los boletos para poder ingresar al tan ansiado y temido juego.

Una vez sentados y asegurados, permanece estático como una estatua en su posición, apenas percibo su respiración, corta, rápida y agitada, sus manos aún están temblorosas y húmedas, yo simplemente presiono con más fuerza la mía contra la suya, tratando de traspasarle tranquilidad.

  • Confía en mí, nada malo va a pasar, respira lo más profundo que puedas y todo va a ir pasando- digo susurrándole, mientras me muevo tratando de mirarlo a la cara.

  • ¡No te muevas!- me dice en un tono que podría catalogar de grito moderado, al ver como nuestro carro comienza a balancearse.

  • Lo siento- me disculpo mientras vuelvo a mi posición para contemplar el paisaje, creo que es mejor dejarlo solo y tranquilo para que se acostumbre, una vez que se relaje va a ver que es muy parecido a volar en escoba.

No puedo evitar perderme en el paisaje, que se agranda y empequeñece con cada vuelta, mi estomago tiene mariposas suaves revoloteando dentro, me siento tan feliz que podría gritarlo mientras vamos en la cima para que todos se enteren. La ciudad se ve perfecta y tranquila desde las alturas, la libertad se logra sentir en cada fibra de mí ser, no hay tensión, miedo, tristeza o rabia, sólo hay paz, eso es todo lo que recorre mi cuerpo.

  • Es perfecto- comienza a decir Scorpius con más relajo en su voz, ahora si comienza a esbozar una sonrisa en su rostro y por fin su mano aprieta la mía, no por miedo, sino por el simple gesto de estar juntos, compartiendo este momento.

  • Sí, lo es- es lo único que puedo decir aún sumergida en mis pensamientos.

  • Rose… - empieza a pronunciar mi nombre deteniéndose y arrastrando cada sonido, haciendo que hipnóticamente voltee a verlo.

Mis ojos encuentran y se pierden en los suyos, ya ni siquiera logro percibir el viento golpear nuestros rostros, ni el ruido ni la música que hay en todo el lugar, simplemente ahora somos él y yo frente a frente, disfrutando una tarde juntos.

Ahí frente a mí, sus labios están tan firmes y cerrados, su rostro permanece tranquilo y apacible. No puedo evitarlo, lo necesito, deseo volver a besarlo, sentir como en ese acto me traspasa descargas eléctricas que viajan por todo el cuerpo. Continúo mirándolo, luchando contra mí misma si es conveniente o no, dar éste paso. Será correcto cambiar nuestra naciente amistad por los impulsos, no puedo negar que por culpa de ellos estamos en una situación complicada, y que se traduce en algo con carita, piernas y brazos que permanece seguro y protegido en mi cuerpo.

Es inevitable en mí, comenzar a pensar si son impulsos o algo más, acaso estaré enamorada de Scorpius. Antes no me había cuestionado este hecho, pero me provoca tantos sentimientos, tantas emociones que inundan mi mente y mi cuerpo al pensar o estar cerca de él, no creo que sean simples hormonas revolucionadas, incitadas por el reloj biológico.

Estaba tan asustada tratando de encontrar la forma de decirles al resto lo del embarazo, que ni siquiera se me había pasado por la mente preguntarme que es lo que siento verdaderamente por él, simplemente lo reducía a un deseo, un gusto excesivo y complejo hacia este chico que me parece perfecto.

Pero ¿cómo saber si es amor? Si jamás he tenido otra experiencia, todo lo que sé lo he visto en otros, como en mis padres o el resto de las parejas que me rodean, también he leído del tema, especialmente en cientos de novelas románticas, unas completamente fantasiosas e irreales como los típicos cuentos infantiles, que siempre deteste, o en algunas apasionadas u otras melosas, unas con finales felices y otras mostrando el lado más amargo de esta realidad, pero comprender que es lo que realmente me pasa, no lo puedo establecer sólo con esta evidencia, tan poco cercana a mí.

Un momento, basta de pensar, debo dejar de vivir en mi mente, antes que en la realidad, si lo que podría ocurrir por dejarme llevar sin pensar, ya ocurrió, por eso ahora en este carro de la rueda de la fortuna vamos tres. Qué otra cosa podría pasar, creo que debo relajarme y simplemente actuar. Es la única forma de comprobar que es lo que siento, experimentando en la realidad.

Comienzo a concentrarme completamente en Scorpius, ahora que lo tengo frente a mí, sin nadie que se interponga, sin posibilidades de que alguno de los dos escape, porque estamos completamente atrapados. Ya es hora de actuar y por eso decido acortar cada vez más nuestra distancia, él ni siquiera es capaz de parpadear, respira lentamente, nuestras narices se rozan punta con punta, sus ojos grises se mezclan con el azul de los míos. Ladeo casi de manera imperceptible mi rostro, acercándome de manera peligrosa, rompiendo las barreras de lo permitido entre amigos.

Esta vez yo he tomado la iniciativa, y me agrada, me siento dueña de mi destino. Mis labios comienzan temblar antes de poder posarlos en los suyos, tan suaves, dulces y perfectos. Mis ojos se cierran ante tan esperado momento, disfrutando simplemente de todo lo que esto conlleva.

De pronto comienzo a sentir como sus labios se mueven atrapando a los míos, sus manos se posan en mis mejillas, y las mías lo hacen en su cuello. Comenzamos a dejarnos llevar por los movimientos instintivos de nuestras bocas, consumiendo cada suspiro del otro, tratando de no romper con este contacto tan intimo, tan anhelado y tan prohibido.

Creo que me he equivocado en todo lo que he dicho, porque este es el momento más feliz que he tenido, y sí, no creo que sean sólo impulsos, hay algo más profundo, algo que nos une de manera especial.

  • Muchachos. Hey muchachos, ya terminó el juego- una voz de un hombre nos hace interrumpir nuestro beso, apartándonos de manera pausada, casi en cámara lenta, abro los ojos una vez que ya no percibo la presión en mi boca. Ni siquiera estoy sonrojada por haber sido descubiertos por este extraño, es la emoción que colorea mi rostro.

Ambos esbozamos una sonrisa, sin dejar de mirarnos, él hombre trata de agilizarnos, pero no puedo actuar con rapidez, realmente creo estar caminando en una nube y de seguro Scorpius se siente caminando en un enorme algodón de azúcar.

Avanzamos aún tomados de la mano, caminando por inercia sin un rumbo fijo entre las personas, familias, niños y parejas que pasean en este lugar.

No sé cuanto tiempo ha pasado desde que llegamos, pero me parece que ha sido eterno y a la vez sólo un instante.

  • Yo…- comienzo a balbucear tratando de encontrar las palabras precisas para decir algo, sin embargo ni siquiera tengo claro que debo decir, mi mente está en blanco.

  • Rose… ya no quiero ser tu amigo- comienza a decir de improviso y de manera seria, haciendo que lo mire más intensamente.

  • Es decir, si quiero ser tu amigo, pero también quiero ser más que eso- menciona, mientras busca vivamente que le responda.

No puedo hablar, qué tengo que decirle, ya no quiero seguir más con esta farsa de seamos simplemente amigos, si cuando cada vez que estamos juntos, las ganas de abrazarnos y besarnos revolotean no sólo en mi interior, sino que estoy segura que en el también. Pero y si no funciona, si al final termino sufriendo aún más que todo lo que ya lo he hecho, ¿debo arriesgarme o mantenerme en el lado seguro del río? Hay no lo sé, dudas, mis malditas dudas aparecen en el momento menos indicado, siempre.

  • Rose, ¿Quieres ser mi novia?- pregunta al ver que no estoy dispuesta a hablar, pero una pregunta debe tener una respuesta, y en este caso es una precisa, sí o no, dos letras tienen la llave para iniciar algo que deseo intensamente, o puede dejarme retenida en un espacio intermedio que quizás con el tiempo nos termine alejando irremediablemente.

Debo seguir el consejo de papá, aunque en este caso si supiera que lo estoy utilizando para esto, me mata y se suicida por haber pronunciado tanto este dicho en mi infancia: "el que no se arriesga no cruza el río", creo que es tiempo de empezar a nadar por mis propios medios, así que aquí voy, sólo espero no ahogarme en medio del camino.

  • Sí- pronuncio bajo, pero segura e inmensamente dichosa, jamás había soñado este momento sublime, pero sólo por temor a que sólo fuera un sueño.

No puedo dejar de ver esa sonrisa en su rostro mientras comienza a acercarse nuevamente a mí para sellar este nuevo inicio con un profundo y famélico beso, más intenso que el que acabamos de darnos en las alturas, el deseo comienza a gobernar nuestro cuerpo. Con cada segundo que pasa todo se torna más apasionado, creo que las ansias que teníamos de estar juntos empiezan a liberarse, mis manos acarician su cabello, sedoso y delicado mientras él me tiene firmemente sujetada de la espalda. No quiero terminar esto, pero el recuerdo de la escuela comienza a aparecer para devolverme a la triste realidad.

Me separo de él tratando de respirar y bajar las revoluciones, debo despejar mi mente para poder hablar y decir las peores palabras posibles.

  • Debemos volver a Hogwarts- le recuerdo tras un suspiro.

Veo su cara ensombrecerse, pero asiente observando que quizás es un poco tarde, para seguir en San Mungo.

  • ¿Cómo vamos a volver?- le pregunto un tanto dudosa.

  • Igual como llegamos a acá, no te preocupes- comienza a caminar mientras pasa una mano por mi espalda para llevarme afirmada de la poca cintura que me queda.

Nos vamos hacia la salida, y no me importa aquellas miradas de algunas personas hacia nosotros, sé que no lo hacen porque les guste ver a una joven pareja caminando abrazada, sino por mi embarazo, sé que a pesar de todo aun hay personas que se sorprenden de vernos tan jóvenes, que apenas hemos dejado hace un par de años atrás nuestra niñez y como en los rostros de los dos aun conservamos ciertos rasgos infantiles eso no ayuda mucho, sin embargo ya no somos unos niños, estamos creciendo y lo hacemos para convertirnos en adultos. Ya no me interesa ni me afecta lo que pase a mi alrededor, hoy por primera vez no me importa ir caminado y mostrarlo en su plenitud, estoy embarazada, contenta y de novia.


Al llegar al despacho de la dirección, el rostro fruncido de McGonagall, hace que por unos instantes olvide la hermosa tarde vívida.

  • ¿A qué hora fue su consulta?- pregunta gravemente la directora, mirándome directamente.

Consecuencias, todo acto tiene consecuencia, a veces no recuerdo aprender de mis actos, ahora de seguro nos ganaremos una detención, y probablemente no podamos salir juntos otra vez.

  • Al mediodía- le respondo con temor.

  • Ya veo, ¿saben cuan preocupada estaba?... tres horas de retraso es un exceso, estaba a punto de llamar no sólo a sus padres sino que al Ministerio, y eso hubiera causado un gran revuelo, y todo por una irresponsabilidad y descriterio de su parte, esperaba más de ustedes, especialmente en su situación- comienza a decir en tono severo.

No puedo evitar encogerme en mi posición, de sólo imaginarme lo que eso hubiera significado, todo lo avanzado con mi papá se habría esfumado en cosas de segundos. Pero a pesar del reproche no puedo dejar de estar completamente feliz, podría estar diciendo la peor cosa y a mí ni siquiera me importaría por más de un segundo, bueno en realidad si hay algo, porque si me dijera que estoy expulsada me muero aquí mismo.

  • Lo siento, fue mi culpa, yo la retrase- comienza a decir Scorpius.

  • No me interesa de quien es la culpa, ambos están involucrados y está vez no lo dejare pasar, estarán con detención todo un mes, usted señor Malfoy en la biblioteca ordenando y organizando los registros, y usted señorita Weasley, lo hará asistiendo en algunas labores a la enfermera Smith, además no hay más Hogsmead para ustedes ¿comprendieron?- pregunta.

Ambos simplemente asentimos, y al ver que ella se vuelve a enfrascar en unos papeles, decidimos huir, antes que se enfade aún más y agregue enviar una carta a nuestros padres. Realmente a sido dura, no creo que haya sido para tanto.

  • Una última cosa, espero realmente que aprendan a ser más responsables, no sólo por su bien, sino por la de esa criatura- comenta mientras salimos por la puerta de su despacho.

Sus palabras provocan que un escalofrío recorra mi espalda, al pensar en todo lo que eso implica, por tener que ser responsables y pensar claramente no sólo por mí, sino en el futuro de los tres. Pero ese es él tema más difícil y complicado de mi vida y no creo que sea el momento para abrumarme con eso.

Bajamos tomados de la mano, pero antes de ingresar a una zona en donde sé que podemos encontrarnos con estudiantes, lo detengo, necesito aclarar una duda.

  • Scorp…- lo llamo.

  • Sí- responde alzando las cejas al escuchar como lo llamo por su diminutivo, jamás lo había hecho en voz alta.

  • ¿Qué vamos a hacer? ¿Diremos que estamos juntos?- pregunto un tanto dudosa.

Él se queda en silencio, cierra sus ojos, mientras comienza a ser movimientos con su boca, parece estar tomando una decisión, pensando los pro y contra de esto. Yo trato de hacer lo mismo, al fin y al cabo es una decisión que ambos debemos tomar.

Es más seguro mantenerlo en secreto, pero eso es agotador, tener que estar simulando frente a todos que no tenemos más que una inocente amistad, producto de lo que nos ha pasado. Y si lo decimos, tendríamos todas las miradas nuevamente en nosotros y la reprobación de las familias y demás estudiantes que se dan el derecho de poder opinar como si fueran los más indicados en relaciones de pareja y decencia adolescente.

Pero si quiero que todo comience funcionar bien no es bueno seguir con secretos, no estamos haciendo nada malo, si ya hicimos todo lo permitido entre parejas, ahora sólo es cosa de ponerle el nombre. Pero aún tengo dudas.

En realidad debemos aclarar todo, sí, hay que salir de la oscuridad, ya lo decidí, es mejor ahora, tarde o temprano va a pasar, todo siempre se sabe, sino es cosa de recordar cuando no le quise contar a nadie que estaba embarazada y de todas formas se enteraron todos, está vez seré yo quien tenga el control de la situación.

  • Scorpius… creo que es mejor….- comienzo a decir, mientras abre sus ojos para mirarme.

  • Sí ya lo sé es mejor mantenerlo así, por ahora- se apresura a decir, pensando que era eso lo que yo quería decir. No puedo comprenderlo, prefiere mantenerlo oculto, eso me está diciendo, o escuche mal.

  • Un momento… ¿no quieres que se sepa que estamos juntos?- comienzo a decir tratando de aclarar mis ideas.

  • Quizás es lo más prudente ¿no crees?- pregunta un tanto sorprendido al ver mi reacción de desconcierto.

  • No lo sé- le respondo un tanto decepcionada.

Por qué no quiere que sé sepa, quizás le tiene miedo a mis primos, pero si no lo mataron por haberse acostado conmigo, como lo van a hacer por iniciar una relación, yo creo que hasta es lo lógico y esperable que sucediera entre nosotros, si hay algo más que deseo. Y sí es eso, sí Scorpius sólo siente deseo y nada más por mí.

  • ¿A qué le tienes miedo?- logro preguntarle mientras quiero borrar esos pensamientos de mi mente.

  • No tengo miedo, es sólo que pensé que eso era lo que tú querías- responde como si fuera la cosa más obvia del mundo.

  • Ni siquiera me dejaste terminar lo que iba a decir, simplemente te adelantaste- respondo con tristeza.

  • Está bien, si quieres que todos se enteren que estamos juntos, no hay problema- comienza a decir lentamente.

  • No es lo que yo quiera, es lo que nosotros queremos, no se supone que eso es una relación, algo entre dos- empiezo a decir un tanto desesperada.

  • Lo sé, sólo estoy pensando en lo mejor para nosotros- sentencia.

  • Y lo mejor es ocultar esto como si fuera algo malo- menciono con dejo de reproche.

  • No, no es malo, no quiero que otras personas intervengan, eso es todo- responde casi con tono de enfado.

  • Pasará alguna vez, siempre todo sale a la luz- respondo seria.

Se coloca frente a mí, tomando con sus manos mi rostro, haciendo de esta forma que nos quedemos viendo directamente.

  • No arruínenos este momento- comienza a decir de manera seductora, sabiendo que no resistiré mucho, sin embargo todo este tema no puede dejar de darme vuelta en la cabeza, por qué decidí detenerlo, por mí iniciamos está conversación que quizás no habría sido necesaria si algunos estudiantes nos hubieran visto caminado de la mano, siempre arruino todo.

  • No creo que sea conveniente ocultarlo, piensa en lo agotador que seria, además sólo podríamos vernos a escondidas- comienzo a argumentar.

  • Suena tentador… pero en realidad, no podría hacer esto cuando quisiera...- comienza a decir mientras se acerca y deposita en mis labios un corto y dulce beso.

  • Ven, vamos- dice tomándome de la mano, para continuar nuestro camino.

Comenzamos a recorrer los pasillos, sólo algunos estudiantes se encuentran en los alrededores, principalmente de las otras dos casas, nuestros compañeros deben estar en sus salas comunes, los Slytherin celebrando y los míos lamentándose.

Ya cerca de la entrada a mi torre, decido dejarlo marchar, creo que necesita ir a celebrar y yo a descansar, me siento realmente agotada.

  • Anda, ve a celebrar, he pasado una tarde maravillosa, pero creo que es hora de descansar un rato- comienzo a decirle, y es que en realidad mis pies comienzan a doler intensamente.

  • ¿Estas bien?, ¿estas segura?- comienza a decir.

  • Sí estoy bien, además debes aprovechar, que nos ganen ocurre sólo una vez cada muchos años- le digo para burlarme de su victoria.

  • Jaja, no lo creas, este año la copa de quidditch es nuestra- comienza a decir inflando el pecho.

  • Eso lo veremos- comienzo a decir con voz segura.

  • ¿Nos vemos en la cena?- pregunta tratando de cambiar de conversación, porque si no estaríamos toda la noche discutiendo que equipo es mejor.

  • Claro, le respondo con una gran sonrisa- nos vemos.

Ambos nos quedamos quietos esperando que el otro tome la iniciativa de despedirse. Nos reímos de nuestra torpeza acercándonos para prolongar el gesto más bello y maravilloso que podemos hacer ahora que estamos juntos, un delicado roce de nuestros labios.

Una vez separados él camina en dirección opuesta a la mía, mientras yo me obligo a reaccionar y recordar la contraseña, para tenderme lo antes posible en mi cama y recordar todo lo vivido.


Aquí les dejo un nuevo cap, sólo Rose & Scorp... que les parece comenten plis.......