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Historia 33692 — capítulo 22

Simplemente Cumpleaños

Y todo porque ahí detrás de él aparece mi peor pesadilla, esa estúpida, arrastrada y maldita chica, quien corre a su encuentro y comienza a abrazarlo por la espalda. Scorpius tan caballero y ególatra como siempre, de manera tan desesperadamente lenta, se voltea y le acepta su abrazo respondiéndoselo. Por qué está haciendo eso, ¿por qué no la aleja o rechaza?

Ya no puedo seguir aquí mirando, mientras descubro que todo ha sido una mentira. He sido tan estúpida que caí en su juego. No puedo controlar las lágrimas, pero debo hacerlo, no pienso llorar por esto, no voy a permitir que esto me destroce más de lo que ya lo está haciendo.

Simplemente me doy vuelta y comienzo a caminar velozmente, no soy capaz de ir a enfrentarlos, porque Violeta tiene razón soy una cobarde, el maldito sombrero se equivoco en ponerme donde estoy, no tengo ni una pizca de coraje, como siempre prefiero huir, correr antes que haberlo dejado en evidencia. No tengo la fuerza para hacerlo, por eso debo salir lo más apresurada que puedo, no tengo idea a donde ir, pero no quiero ver a nadie, ni que nadie me encuentre, sólo tengo ganas de desaparecer de este lugar.

Lo sabía como fui tan ciega e imbécil para no darme cuenta de que todo era una farsa, si estaba claro, por algo tuvo reparos al querer decir que estábamos juntos, por algo le costo tanto asumir que él era responsable de mi embarazo. Sólo tiene lástima por mi, tal como lo dijo esa serpiente de Alexia, no soy más que una pobre ilusa que empezó a soñar con cuentos de hadas, pero eso no es real. El felices para siempre no existe, esa frase es la peor mentira del mundo, y lo peor es que siempre lo descubro demasiado tarde.

Se supone que a mi edad se vive con ilusiones, aún el amor y lo hermoso de la vida están en su plenitud, pero a mí sólo me pasa lo malo. Y no es que sea melodramática, pero que chica se embaraza a mi edad y por una mísera vez, y su novio o ex novio, ya no sé, sólo está con ella por lástima, o simplemente porque le gusta jugar al seductor.

Debo tener algo de masoquista porque siempre me meto en problemas, estoy buscando las peores situaciones para hacerme sufrir. Debí contenerme, aguantar un poco más, si recién nos estábamos conociendo, por qué me adelante a las cosas. Ahora por tonta tengo lo que merezco, estar llorando por él, algo que no quería, lo que más temía, se ha hecho realidad.

Ni siquiera me doy cuenta que he salido del castillo, sólo espero que nadie se haya dado cuenta de mi estado de shock, pero recién el aire fresco ha ayudado a controlarme, debo calmar mi estado de agitación, eso no me hace bien. Mi estómago comienza a gruñir producto de que no he tomado desayuno, pero no quiero ir al castillo, no estoy emocionalmente estable para hacerlo, y tampoco pienso ir a donde deje las cosas que había preparado, eso lo dejaré que se pudra, no iré a ver las ruinas de lo que planee.

No sé que hacer, estoy realmente fatigada, debo ser consciente que no puedo pasar ayunas, en otra época no me habría importado, pero ahora debo estar bien, no voy a permitir que él también dañe al bebé, eso jamás, primero lo mato.

Debo comenzar a serenarme para tomar una decisión, tengo las mangas de mi blusa húmedas por la cantidad de lágrimas que he secado de mi rostro, mi boca está completamente seca, las manos me tiemblan tanto que no creo ser capaz de tomar ni un vaso de agua, aunque en este lugar dudo poder encontrar alguno.

  • Rose… Rosie ¿Estas bien?- una voz ronca pero dulce comienza a llamarme.

Por favor que no sea nadie de mi familia, no quiero que nadie se de cuenta de que no estoy bien, debo disimular, pero me es casi imposible, apenas si puedo dejar de temblar y sollozar.

  • ¿Qué haces tan temprano por aquí, Rosie?- vuelve a decir la misma voz, pero yo sigo sin voltearme.

Aunque un momento, esa voz ya se de quien es, sólo puede ser un semi-gigante demasiado bonachón, que aún me llama Rosie.

  • Hagrid ¿Cómo estas?- comienzo a decir mientras me volteo para verlo, sin embargo oculto mi cara bajándola lo más que pueda.

Él se queda en silencio viéndome, no ha respondido mi pregunta y estoy segura que debe estar tratando de comprender mi actitud, pero el silencio es roto por mis gruñidos que delatan mi falta de alimentación.

  • OH. Vamos a mi cabaña ahí tengo unos pastelitos que me ha mandado tu mamá- dice en tono bajo, mientras me alienta a caminar.

Ha sido mi salvador, como no querer a una persona así, que aparece justo en el momento más indicado. Simplemente lo sigo, sumida en el mayor silencio, tratando de controlar mis emociones.

  • Toma, esto te hará bien- dice hirviéndome una taza de chocolate caliente.

El primer contacto de la bebida caliente en mi boca, provoca que mi cuerpo reaccione erizando cada vello de mi piel, el sabor dulce comienza lentamente a transformarse en el mejor remedio tranquilizante, permitiendo que la respiración comience a acompasarse y mis ojos dejen de producir en exceso lágrimas que queman mis mejillas al deslizarse por ellas.

  • Gracias- comienzo a decirle, cuando por fin me siento capaz de levantar mi rostro, y ahí lo encuentro con su cara grande, tapada de cabello y barba, pero sus ojos logran resaltar demostrando dulzura.

  • ¿Estás mejor?- pregunta acercándome más pastelillos.

  • Sí, me estaba muriendo de hambre- le respondo recogiendo el último dulce que podré comer.

  • ¿Qué te han hecho para que estés así?- pregunta un tanto dubitativo.

No sé que responderle, simplemente desearía que nada de esto estuviera pasando, quiero estar recién despertando asustada por no tener nada que regalarle, pero veo que no era necesario, él se encargo de hacerme uno y el menos deseado.

  • No te preocupes, estoy bien- le respondo esbozando una sonrisa para calmarlo y demostrarle que todo está bien.

  • No finjas conmigo Rosie, pero si no quieres hablar no te preocupes no tienes que hacerlo- continua hablando Hagrid.

  • Estaré bien- murmullo, tratando de convencerme más a mi misma que a él.

  • Eres una de las personas más valientes que conozco- comenta levantándose a buscar algo.

  • No es cierto, soy muy cobarde- digo en tono derrotado.

  • Claro que lo eres- comienza a asentir- quizás no has luchado contra un mago tenebroso, pero lo que has vívido no muchas podrían soportarlo y enfrentarlo como tú lo has hecho- continua diciendo al ver que yo estoy a punto de rebatir.

  • Claro que no, todo el tiempo tengo miedo y a veces me supera- trato de objetarle.

  • Ser valiente no significa no tener miedo, sino en saber enfrentarlo para superarlo- asevera con una gran sonrisa en su rostro.

  • Yo no enfrento mis miedo, huyo de ellos- menciono recordando como salí corriendo al ver a Scorpius con Alexia.

  • Yo no lo veo así, sino no, no estarías aquí en la escuela estudiando, mientras esperas a tú bebe- afirma sentándose frente a mí.

Creo que me ha vencido, no tengo como rebatirle eso, y quizás si tiene razón, enfrentarme a todos por esto si pudo haber sido valiente, pero muchas veces no lo soy, eso me deja en el medio, entre valiente y cobarde, en resumidas cuentas en nada.

  • Rose, he tenido esto hace algún tiempo…- comienza a decir Hagrid lentamente, mientras extiende su mano que es más grande que mi propia cabeza, para dejarme ver un pequeño collar con un objeto circular.

Yo simplemente lo observo esperando que continúe su historia del collar, porque no sé a donde quiere llegar.

  • …no es un collar…- vaya erre, pero no creo que me haya leído la mente para saber que era lo que estaba pensando o sí.

-… es un colgante, según los nativos ancestrales que lo utilizaban es un guardián…- con cada palabra que dice entiendo menos de que está hablando.

  • … que servía para proteger a los bebés en sus cunas mientras dormían…- su voz cada vez es más insegura, creo que es porque he puesto cara de confundida.

-… por eso te lo quería regalar, bueno no para ti sino que para tú bebé…- sigue diciendo con el mismo tono de voz, mientras me acerca el amuleto para que lo tome. Yo simplemente me quedo congelada, me ha hecho un regalo, bueno no para mí para mi bebé, su primer obsequio, es tan extrañamente emocionante, que creo que volveré a llorar.

  • Sólo si quieres- concluye, al ver que no reacciono.

  • Claro que lo quiero, es precioso- comienzo a decirle con la voz un tanto quebrada, mientras lo tomo en mis manos.

  • Muchas gracias, Hagrid- termino diciéndole.

Es tan hermoso, ahora que lo puedo contemplar de cerca, es mucho más grande de lo que se veía en la mano de él, aquel objeto circular tiene grabado unas líneas que parecen ser telas de arañas, y en su centro un pequeño sol formado por una piedra roja.

Continuo observando el colgante mientras dejo que gire en mis manos, Hagrid se ha levantado y yo simplemente lo sigo para abrazarlo, jamás creí que una conversación con él podría ser el mejor remedio para mi angustia, que aún está, pero ya es menos notoria.

  • No te preocupes, todo va a estar bien- me dice, mientras trata de no apretarme mucho, creo que tiene miedo de lastimarme.

Cuando vuelvo a mi lugar para terminar mi desayuno, un golpe en la puerta hace que Hagrid cambie de rumbo y se dirija a esta para ver quién es el nuevo invitado. Ni siquiera me preocupo de ver o escuchar para descubrir al extraño, simplemente me quedo contemplando anonadada el medallón.

  • ¿Qué es lo que ha pasado Rose?- escucho decir a la persona que menos deseaba ver en este momento.

Otra vez todas las emociones que acababa de calmar, vuelven a resurgir, ni fijar mi mirada en el regalo puede lograr que las apacigüe, ahí nuevamente me inundan la rabia, la tristeza y la decepción.

Pero no puedo llorar, no quiero que me vea sufrir, eso sería darle en el gusto, debe verme fuerte para que se de cuenta de que lo que haga no me afecta. Aunque es tan complicado aguantar las lágrimas, pero sé que controlando mi respiración es la única forma de no explotar, ya lo he hecho otras veces, ahora debo lograrlo, debo enfrentarlo.

De improviso me levanto de mi silla y me volteo para verlo, ahí está frente a mí con rostro que intenta parecer de preocupado, su boca está completamente fruncida, y sus ojos se empequeñecen para tratar de enfocarse en mí y comprender que es lo que me pasa, pero debería saberlo, no voy a permitir que juegue sucio otra vez, nunca más.

  • Y me lo preguntas- le respondo con todo el control que he logrado recabar en estos segundos de silencio.

  • Claro, si no tengo idea, no estabas en el comedor, te busque y una niña me dijo que te había visto venir para acá- comienza a relatar.

Simplemente suelto un bufido de enojo.

  • Estas así porque me tarde un poco, sólo fueron unos minutos- comienza a especular.

  • Unos minutos, fueron veinte minutos- le recalco.

  • Bueno veinte, pero tuve algunas interrupciones para salir de mi sala- comienza a justificarse, pero con su mismo tono serio.

Interrupciones, así le llaman ahora a lo que estaba haciendo con Alexia, cretino, mentiroso, como me gustaría gritarle y hasta darle un par de golpes para que deje de engañarme.

  • ¿Como qué?- le exijo tratando de sonar calmada, pero simplemente no puedo en mi voz se denota la ira que recorre mis venas.

  • Rose, por favor, no seas… - comienza a decir, pero detiene sus palabras al verme, mi rostro está completamente ardiendo y mi ceño se ha fruncido hasta más no poder.

  • Qué, no sea qué, a ver dilo, vamos dímelo a la cara…- comienzo a gritarle, esta vez ya no puedo contenerme.

  • ¿Qué diablos te pasa?, es mi cumpleaños, soy yo él que debería estar enojado contigo porque ni siquiera te dignaste a esperarme o saludarme…- comienza a decir con tono enojado, pero sin gritar como yo lo estoy haciendo.

Mi respiración está tan agitada que estoy segura que se debe escuchar a metros de aquí, eso hace acordarme donde estoy, y comienzo a buscar a Hagrid, pero no parece estar presente en la cabaña, debe haber salido cuando llego Malfoy.

  • No entiendo por qué me tratas así- continua recriminándome.

  • ¿No entiendes? por qué no recuerdas a la idiota de Alexia, quizás eso te refresque la memoria- le menciono, logrando que cambie su expresión a una de asombro.

  • Pero, que paso con ella- comienza a decir bajando el tono de enfado.

  • Ja, que pésima memoria tienes, pero yo los vi muy juntitos está mañana, parece que ella te tenía un excelente regalo- mi voz está cada vez más titubeante.

  • ¿Estabas ahí?- pregunta bajando el tono, casi para convertirlo en un murmullo.

Yo simplemente comienzo a mover la cabeza para todos lados, para ver si de esta forma mis emociones se tranquilizan y puedo continuar aguantando las enormes ganas que tengo de volver a llorar.

  • No es lo que tú piensas simplemente me estaba saludando y me dio un abrazo nada más- empieza a decir.

  • Y tú no lo rechazaste verdad, tenias que abrazarla y quién sabe que cosas más pasaron antes o después de que me fui- le cuestiono.

  • No paso nada más, fue un simple abrazo- comienza a decir otra vez con enojo en su voz.

  • Para mí no parecía un simple abrazo, sabiendo lo que ha pasado entre ustedes- no puedo evitar mencionar.

  • Rose, somos amigos desde que éramos unos niños, como quieres que no deje que me salude- empieza a decir con ese tono despectivo que sólo usa cuando realmente está hastiado con un tema.

  • Ella no quiere ser tu amiga, y parece que tú también tienes otras intenciones- continuo diciéndole severa. Aunque ya no estoy gritando.

  • Estas mal, de verdad Rose estás viendo cosas donde no las hay- menciona tratándome como a una niña a la cual hay que explicarle lentamente una simpleza.

  • No me imagino cosas, tú me dijiste que ya no la tomabas en cuenta, pero parece que no es cierto, yo jamás te ocultaría algo así- le vuelo a reprochar.

  • ¿Estas segura?- pregunta sarcásticamente.

No puedo creer lo que acabo de escuchar, esta cuestionándome, quien se cree para hacer eso, yo jamás he hecho algo así. Esto si que ha pasado la barrera de lo aceptable.

  • ¿Qué estas insinuando?- mi voz vuelve a elevarse más de lo permitido.

Él simplemente hace una ademán con su mano como tratando de dejar el tema ahí, pero claro que no voy a permitir algo así, que se cree para venir a insultarme.

  • Sé hombre y dímelo a la cara- comienzo a desafiarlo.

  • Deberías saberlo mejor que nadie, yo no soy él que me anduve besando con un idiota llamado Tony, ¿o ahora no recuerdas?- responde completamente iracundo.

Oh. No puedo creerlo, esto debe ser una broma de mal gusto. Cómo no lo pensé, debí haber relacionado mejor las ideas, cuando Tony me busco para disculparse por haberme besado apareció esa idiota molestando, si escuchó la conversación, era lógico que le iría con el chisme, contándole sólo lo que le convenía. Pero cuándo se lo contó, por qué recién ahora me pregunta, eso pasó hace semanas, mucho antes de estar juntos. Y ahora viene a sacármelo en cara, esto no tiene punto de comparación.

  • Veo que te refresque la memoria- afirma al ver que he quedado en silencio.

  • Claro que no, eso no es lo mismo, tú y yo no estábamos juntos y además no fui yo la que lo besó, él lo hizo a la fuerza- comienzo a responderle.

  • Y por qué no me lo habías dicho- interroga.

  • Estábamos iniciando nuestra amistad y fue algo sin importancia- le refutó su argumento.

  • Qué alguien te bese a la fuerza es algo sin importancia para ti- cuestiona de manera hiriente.

  • Claro que no, pero era asunto mío, yo lo solucione- ataco.

  • Como siempre- percibo escucharle.

  • A qué te refieres ahora- pregunto de manera amenazadora.

  • A que siempre me excluyes de todo- responde.

  • ¿Yo, excluirte de qué? eres tú el que siempre se aleja de las cosas importantes, tú faltaste a la cita médica, que por si no recuerdas yo te invite- logro responderle increpándole por lo sucedido hace un par de semanas.

  • Para que voy a ir, dime para qué voy a acercarme a algo que no tendré, no crees que es absurdo hacer eso- habla con voz derrotada.

  • Y me dejas sola- afirmo tan bajo como me lo permite mi voz.

  • No me interesa establecer un lazo con algo que va a desaparecer de mi vida, eso es todo- continua diciendo.

No puedo creer lo que acabo de escuchar se ha alejado del bebé. No falto por sus compañeros a la cita, él lo hizo a propósito y me mintió, me ha mentido todo este tiempo. Me dijo que él quería asistir, pero realmente no deseaba hacerlo, para qué acepto y luego apareció disculpándose y embaucándome.

Ya no puedo evitarlo, las lágrimas al final han aparecido, apenas logro verlo porque mis ojos están completamente húmedos, al igual que lo está mi cara, apenas controlo los innumerables quejidos que salen de mi garganta producto del llanto, esto ha sido más doloroso que lo que vi en la mañana. No le interesamos, para que ha estado con nosotros entonces, por qué no simplemente desaparece y me deja abandonada, quizás así sería más fácil, no me haría crear falsas ilusiones para luego derrumbarlas frente a mis ojos, esto es aún más perverso que haberlo dicho desde un comienzo.

Me estoy sintiendo débil, creo que es mejor sentarme, él permanece en su misma posición con la cabeza baja, no es capaz de mirarme, ni de decir nada, ambos hemos quedado en silencio, pero no como aquellos que hemos compartido estas últimas semanas, aquellos en que todo era parte de una misma conversación, hoy no, yo estoy tratando de asimilar todo lo que nos hemos dicho, tratando de no sufrir.

A pesar de todo, me siento que he sido tan inmadura, me he comportado como una niña, y eso es lo que soy, he tratado de jugar a la mujer adulta, pero ni siquiera puedo establecer una conversación para solucionar un conflicto.

  • No ha pasado nada con Alexia- su voz diciendo de manera pausada estas palabras hacen que vuelva a buscarlo con la mirada.

Sin saber porque comienzo a creerle, pero en estos momentos eso ya ni siquiera me importa tanto como hasta hace un rato, sólo me preocupa lo que sentimos los dos, por los tres que estamos aquí. Porque yo si quiero a este bebé lo sé y no quería confesármelo a mí misma, y me duele tener que pensar que no puedo tenerlo, que no soy capaz de ser una buena madre para él o ella. De seguro que en estos momentos debe estar sufriendo y todo por mi culpa, por ser tan arrebatada, explosiva y cobarde.

Si tan sólo pudiera aprender todo lo necesario, pero eso sólo se logra con la edad, es imposible poder arreglar las cosas ¿qué tendría que hacer? no tengo idea.

  • Debemos volver a clases, Hagrid ya va a volver- continua diciendo de manera monótona, sin ninguna emoción en su voz.

Esto me hace sentir aún más culpable, he arruinado su cumpleaños, el día que se supone que uno debe estar feliz lo he convertido en una batalla, como siempre afecto todo. Pero a la vez me siento tan decepcionada de él porque si me ha mentido, me engaño y eso lastima.

  • Lo siento- son las únicas palabras que puedo pronunciar, estas dos palabras significan dos cosas a la vez, por un lado un intento de disculpas por mi reacción y por arruinar su día, pero también demuestran que me ha lastimado por todo lo que nos hemos dicho. Lo siento por él, por mí y por el bebé.

Scorpius no hace nada, simplemente se voltea y observo como se dirige a la puerta y desaparece tras ella, con todo el dolor que siento por dentro, se que debo hacer lo mismo, pero no tengo ganas de ir a clases, simplemente quiero dormir, dormir, y dormir para olvidar todo.


Eso he hecho casi toda la mañana, llorar agota de sobremanera por lo que me quede profundamente dormida con la almohada completamente mojada por las lágrimas, mis ojos en estos momentos están completamente rojos e hinchados, necesitare algo para disimularlos, sino media escuela se dará cuenta de mi estado y las preguntas no se demoraran en llegar. Por suerte mis primos se han creído la idea de que el embarazo provoca a veces sueño excesivo, pero las miradas incisivas de Violeta o Dom, no dejaran pasar ningún detalle.

Ya en el almuerzo todo fue tranquilo, porque he ido casi al final cuando hay que comer rápidamente para alcanzar a llegar a clases, y he decidido ir a estas últimas porque no las comparto con los slytherin, aun no sé que haré cuando lo vuelva a ver.

  • Rose ¿Cómo estas?- pregunta Violeta por enésima vez en lo que llevamos de tarde.

  • Ya te dije que bien- respondo concentrándome en el camino.

  • Y yo ya te dije que no te creo, me vas a decir que paso, porque no estas con Scorpius, no se supone que hoy está de cumpleaños- comienza a interrogar.

Estas simples palabras encienden el recuerdo de todo lo ocurrido, incluyendo las emociones vividas.

  • No sé que hacer- le respondo volviendo a llorar y comenzándola a abrazar.

Ella corresponde mi abrazo y comienza a tranquilizarme con suaves movimientos en mi espalda.

  • ¿Qué paso, se pelearon?- pregunta.

  • Discutimos, sólo porque me puse celosa- le confieso entre suspiros.

  • Pero ya va a pasar sólo…- trata de decir.

  • No, no es así- la interrumpo.

  • Rose, se nota que él te quiere, tú lo quieres y eso lo sé, sólo debes conversar tranquilamente las cosas- me recomienda

  • Pero arruine su cumpleaños, él arruino mi sorpresa y me mintió, ya nada podrá cambiar eso- sentenció un poco más calmada, pero aún con una incontenible tristeza.

  • Ya verás como todo se arregla en el momento, confía en mí- me dice, mientras nos separamos.

Como desearía que todo lo que dice fuera cierto, ojala que pudiera confiar en ella en eso, pero es tan complicado arreglar algo como lo que ha pasado. Necesito pensar, pero en otras cosas, estoy cansada de darle mil vueltas al asunto sin llegar a nada.

  • Rose, lamento tener que dejarte sola pero tengo un asunto muy importante que tratar- comienza a decir mientras se arregla su ropa.

  • ¿Por qué tan arreglada?- pregunto dándome cuenta de cómo está vestida. Esto hace que por unos instantes me intrigue y deje de concentrarme en mis problemas. A veces pensar en otras cosas ayuda y bastante.

Violeta simplemente me mira y sonríe, con eso me ha dado la respuesta, he conseguido lo que quería, que saliera con mi primo Al, justo en el clavo.

  • Tengo una cita- responde sonrojándose.

  • Ya era hora y el afortunado debe ser…- comienzo a tentarla para que me diga el nombre que ya lo tengo más que claro.

  • No te enojes, pero tu sabes que es muy especial…- empieza a rellenar, mientras yo le lanzó una mirada amenazadora para que diga el maldito nombre de Albus y ya.

  • Esta bien, James me esta esperando- dice rápidamente.

Creo que escuche mal, o se confundió de nombre de hermano, porque el chico que le gusta y con el cual ha estado coqueteando es el menor de los Potter, el que va a nuestro curso y tiene el cabello negro.

  • ¿Qué dijiste?- debo corroborar la información.

  • James Potter, tu primo, primogénito de Harry Potter, sexto año, capitán de gryffindors- comienza a enlistar.

  • Pero… cómo… yo pensé que tú y Albus… me habías dicho…- comienzo a balbucear en estado de completo desconcierto.

  • Lo sé, pero creo que sólo somos amigos nada más- se justifica de manera indiferente.

  • Y Al, lo sabe, ¿sabe que vas a salir con su hermano?- comienzo a cuestionarle.

  • No lo sé- responde encogiéndose de hombros- Rose ya es la hora debo ir, pero te prometo que responderé cada una de tus preguntas cuando vuelva- me dice antes de darme un rápido abrazo para salir casi corriendo por el pasillo, dejándome completamente anonadada. Es definitivo todo Hogwarts está de cabeza.

No quiero volver aún a mi sala común estoy un tanto confundida por todo lo sucedido el día de hoy y con lo de mi amiga no ayuda mucho, creo que me hará bien caminar un rato, como he dormido toda la mañana, no creo que me de sueño temprano, así que debo tratar de ejercitar moderadamente mi cuerpo, para estar lo más saludable que se pueda, en especial hoy que no he hecho muchas cosas buenas por nuestra salud.

Y que mejor remedio que concentrarse en simplezas, para olvidar aunque sea por unos momentos los problemas, y por eso el hobbie de esta noche es observar los cuadros que hay en las paredes, son tantos que creo que ni en los siete años que uno puede permanecer aquí como estudiante sea posibles verlos todos, menos hacerlo de forma detallada. Voy tan concentrada que no me he dado cuenta que ya he llegado al séptimo piso, de verdad a veces o muchas veces ni siquiera me doy cuenta hacia donde voy caminando.

Al llegar aquí mi mirada deja de concentrarse en los cuadros, para centrarla en el pasillo, en todo lo que hay aquí, y ahí a unos pasos más adelante está la estatua que marca el lugar en donde se encuentra la sala de los menesteres.

En este mismo lugar toda esta historia comenzó, no sé si buena o mala, ya ni siquiera me interesa definirla en esos términos, sólo sé que aquí mi vida comenzó a cambiar y lo ha hecho para siempre.

El estar aquí gatilla que comience a viajar en el tiempo, mi mente se llena de imágenes y recuerdos de todo lo que paso en ese lugar, todos y cada uno de los detalles desfilan frente a mis ojos. De manera casi inconciente comienzo a caminar hasta llegar al mismo lugar en donde me refugie esa noche de octubre, y al igual que esa vez me he sentado casi en la misma posición, porque ahora tengo un estomago un tanto prominente que evita que pueda acercar mis rodillas al pecho.

Desde ese día no había vuelto a pisar este pasillo y hoy sin pensarlo he vuelto, está vez en condiciones completamente diferentes. Nuevamente escondo mi rostro, apoyando la frente en mis manos, cierro los ojos por unos minutos, tratando de mantener mi mente en blanco. Mi plan marcha bien, nada de ideas o recuerdos atraviesan mi cabeza, pero todo se ve interrumpido cuando percibo que alguien se coloca a mi lado, haciendo que me sobresalte ante esta presencia y rápidamente abro mis ojos, y como si fuera un flash back, mi mirada vuelve a chocar con esos ojos grises, que ahora están llenos de tristeza como los míos.


(Hola, no me odien por el cap un tanto "dramático", pero la vida tiene momentos de dulce y agraz…  Ahora que les parecio?... comenten plisss.... mil gracias por todo lo que me dicen en sus comentarios....