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Historia 33692 — capítulo 23
Nunca es tarde
Ambos permanecemos sentados uno al lado del otro. Comienzo a mirarlo, y no puedo evitar soñar con conseguir un giratiempos y volver a esta mañana para borrar todo lo sucedido, no se si evitando que haya salido a buscarlo o para no haberlo enfrentado de la forma en la que lo hice cuando llego a la cabaña de Hagrid, realmente cualquier cosa hubiera sido mejor.
No sé por qué se me viene a la mente la frase "todo pasa por algo", siempre he encontrado que es una cita muy conformista, por qué hay que aceptar todo lo que pasa, qué se supone que debo aprender de todo esto a parte de que siempre echo todo a perder.
Pero ahora estamos aquí en el lugar en donde se gesto o concibió parte de nuestro destino, y todo es tan distinto a la otra vez, en esa ocasión a pesar de que ambos no habíamos hablado más que palabras sueltas durante todo el tiempo compartido, el deseo y la ansiedad se percibían en el ambiente, todo era mucho más relajado, bueno si no hubiera sido así no hubiéramos terminado como lo hicimos, pero hoy todo es completamente opuesto, porque la angustia, el miedo y la decepción están en todas partes.
Continuamos mirándonos sin decir, ni hacer un solo gesto, no podemos decirnos nada con la mirada, es como si la comunicación visual se hubiera perdido, y esto comienza a llenarme de miedo. Mi boca tampoco quiere hablar, he tratado de producir alguna palabra, pero nada, simplemente he quedado muda.
Tratando de encontrar la respuesta de porque nos pasa esto, no he podido dejar de pensar en unas palabras que dijo en la mañana, especialmente en lo que realmente significan "para qué voy a acercarme a algo que no tendré", y he descubierto que tiene miedo de quererlo, por lo que le dije que haría, y eso me dolió, pero he tenido tiempo de pensarlo y me dado cuenta de que he sido egoísta y ciega conmigo misma porque no me había dado cuenta que eso también me pasa a mí, por algo no he querido saber que es, por algo me aterra tanto que me vuelvan a hacer un ultrasonido, porque me asusta verle su carita, y necesitarlo demasiado en mi vida, yo también he tratado de alejarme, pero no he podido, cada día me acostumbro más con esto, sólo es cosa de recordar como a veces comienzo a hablarle, hasta le hago preguntas, esperando ilusamente que me responda.
Cómo juzgarlo por algo que tiene razón y que yo también inconscientemente estaba haciendo, no tengo derecho a hacerlo.
Y si quizás lo intento, pero me asusta tanto tener que dejar mis planes, mi futuro, mi vida como la tenía planeada, para hacer algo que no me siento preparada. Mi parte racional me dice que es completamente absurdo pensar en algo como eso, sin embargo ahí otra parte de mí que ha comenzado a llenarme de ideas y pensamientos que trato de no tomar en cuenta, pero que cada día toman más fuerza para hacerse notar.
Un suspiro casi imperceptible de Scorpius me devuelve al lugar en el que estoy, y creo que es mejor concentrarme en el presente y en aclarar o zanjar lo ocurrido, y aunque me duela en el alma, es necesario terminar en paz todo esto. No quiero que eso suceda, pero si es lo que él quiere, será mejor de esa forma.
-
¿Estás bien?- pregunto con voz apesadumbrada. Tratando de romper el silencio.
-
¿Tú lo estas?- pregunta con voz seria y profunda, pero en el fondo percibo congoja.
-
Lamento haber actuado precipitadamente en la mañana, todo ha sido mi culpa- comienzo a decirle, ni siquiera pienso las palabras que estoy pronunciando, sólo he dejado salir aquello que tengo anudado en mi pecho.
-
No lo ha sido, ambos nos descontrolamos, yo debería ser más considerado- responde.
-
¿Ser más considerado?, si lo has sido todo este tiempo, soy yo la que… me puse celosa…- le rebato, bajando la voz en la última palabra, me siento extraña reconociendo esto.
-
Y te arruine tú cumpleaños, no sabes cuanto lo siento, estaba tan concentrada en buscar un regalo perfecto, que creo que me desespere- continuo justificándome.
-
Rose, el regalo que tú me haga es perfecto para mí…- responde quedándose en silencio.
-
Pero…- trato de decir.
-
Insisto en que lo que ocurrió fue problema de ambos, jamás debí sacarte en cara algo que ni siquiera tenía la certeza de como había ocurrido- continua diciendo de manera fría y lejana, tanto que me hace comenzar a perder las esperanzas de que todo pueda arreglarse.
Scorpius permanece en silencio, al parecer no tiene intensiones de continua hablando.
-
Yo debí confiar en ti y contártelo, pero después lo olvide- menciono en voz baja, ambos tenemos la mirada fija hacia al frente, ya no somos capaces de volvernos a mirar.
-
¿Te hizo daño ese idiota de Newton?- pregunta mostrando por primera vez enojo en sus palabras.
-
No, sólo fue un error de su parte y yo ya lo perdone, por favor olvidemos eso- le pido fijándome nuevamente en su rostro, que comienza a fruncirse.
-
¿Qué sientes por él?- cuestiona con el mismo tono.
Qué siento por Tony, es una extraña pregunta, pero lógica, debo responderle con toda sinceridad, no quiero más confusión.
-
Es un amigo, un amigo que jamás pensé que tendría, pero si quieres saber no me gusta de otra forma que esa- le respondo rápidamente y mostrándome segura para que no crea otra cosa.
-
Pero él no siente lo mismo por ti ¿verdad?- pregunta serio.
Claro que no, sino no se hubiera atrevido a besarme, pero viéndolo de esa forma yo quiero seguir siendo amiga de Tony, y debe ser lo mismo que le ocurre a él con Alexia han sido amigos desde siempre, eso no se puede olvidar, pero esa tipa es tan arrastrada, de seguro que hace cualquier cosa para seducirlo, de sólo pensar que él podría caer en sus garras o mejor dicho en su veneno, se me retuerce el estómago. Sin embargo tiene razón, no es justo que yo quiera hacer algo que no quiero que él haga.
-
Si, creo que es parecido a lo que pasa con Alexia, quizás deberíamos confiar más en nosotros y dejar al resto fuera ¿No crees?- respondo asumiendo los hechos.
-
Rose…- empieza a susurrar mi nombre de manera tan lenta, que me hace imaginar que quiere decir lo más indeseado para mí.
-… yo quiero seguir con lo nuestro, pero las cosas no pueden ser como lo han sido este día, no es bueno para nadie- asevera ya con voz más tranquila, mientras un suspiro de alivio se libera de mi boca.
Me ha dicho que quiere seguir con esto, no me quiere dejar. No lo puedo creer, mi corazón va a estallar de la emoción, yo estaba segura que no querría volver a verme en su vida, pero no, a pesar de todo sigue aquí diciendo que quiere continuar, es tan maravilloso. Y claro que sé que las cosas deben cambiar, yo debo hacerlo y sé que el también está dispuesto a hacerlo por algo lo ha dicho.
-
Lo sé, y de verdad confiare en ti- le digo en un susurro, porque la emoción a penas me permite hablar.
-
Y yo en ti- confirma volteándose para verme a los ojos, otra vez están brillantes como me gustan.
-
Puedo hacerte una pregunta- pido.
Él simplemente asiente.
-
¿Por qué estas aquí?- lo cuestiono ya que no comprendo porque nos hemos vuelto a encontrar en este lugar.
-
Necesitaba pensar y comencé a caminar, al llegar aquí te vi sentada y no pude evitar querer ver si estabas bien- responde.
Él se queda en silencio al terminar de decir estas últimas palabras y luego simplemente esboza una mínima sonrisa, que constituye para mí lo más lindo de este día, hacerlo reír luego de todo lo mal que lo hemos pasado y lo he hecho pasar. No puedo perdonarme haberle arruinado su festejo, porque por más que a mi no me guste mi cumpleaños, no significa que tenga que convertir el del resto en un funeral.
Ahora debo hacer algo para recomponer su cumpleaños, no tengo sorpresa, ni siquiera tuve tiempo de pensar en mi regalo, el desayuno debe aun estar en el jardín, pero ya no se debe encontrar en condiciones de ser ingerido. No puedo dejar esto aquí, algo se me tiene que ocurrir, debo pensar, aunque primero debo tranquilizarme, esa es la única forma de dejar que mi cerebro funcione correctamente.
Scorpius lentamente comienza a apoyar su cabeza en la pared y cierra los ojos, ante esto simplemente me quedo contemplándolo. Pero debo hacer algo, tiene que haber algo que pueda hacer… ¡ya lo sé! Estamos en el lugar preciso, el único lugar en donde podré obtener todo lo que deseo, es sólo cosa de pedirlo. Debo concentrarme justo en lo que quiero para que aparezca, y debo hacerlo tranquilamente.
Luego de unos minutos concentrada, por fin lo veo, justo tras mío aparece la tan anhelada puerta, él no parece haberse dado cuenta, pero es mejor así.
- Feliz cumpleaños Scorp- le digo al oído haciéndolo saltar, yo simplemente esbozo una gran sonrisa mientras intento levantarme.
Él coloca cara de querer comprender que es lo que sucede y al ayudarme a quedar de pie, fija su mirada en la puerta que tenemos en frente, luego comienza a mirarme con esa sonrisa de medio lado tan característica suya, pero a la vez en sus ojos se puede ver lo confundido que esta por esto.
-
¿Qué se supone que es esto?- comienza a preguntar un tanto asombrado.
-
Ya lo veras, pero ahora debes cerrar los ojos y borrar cualquier mal pensamiento de tu mente- le exijo con voz inocente.
Scorpius sólo lanza una pequeña carcajada ante mi comentario y deja que mis manos se posen en sus ojos.
Ingresamos caminando lentamente a la habitación y frente a mí aparece lo que solicite, pero todo está incluso más perfecto de lo que había imaginado. Una pequeña habitación circular con las paredes pintadas de verde pálido, en la parte del frente un gran ventanal que nos permite tener una hermosa vista al cielo estrellado. A un costado una chimenea con un fuego intenso y al centro una manta, cojines y por supuesto un banquete mejor que el desayuno. Todo lo ideal para una cena privada.
Dejando de maravillarme, lentamente retiro mis manos de su rostro dejándolo libre para que él contemple todo lo preparado. Sus ojos recorren todo el lugar y vuelve a sonreír tomando con sus manos mi rostro.
-
Es perfecto- me susurra depositando lo que hacia falta, un dulce y delicado beso en mis labios, tan deseado que no quisiera terminarlo jamás.
-
Vamos- dice apartándose de mí, para llevarme al centro y hacer que nos ubicarnos en los cojines, uno al frente del otro.
-
Bueno, mi sorpresa consideraba el jardín y un desayuno, pero una cena es igual de agradable- comienzo a decirle mientras trato de servir un poco de comida.
-
¿Así? pues a mi me parece maravilloso este lugar- complementa mientras termina de comer.
La cena ha sido mejor de lo esperado, ambos permanecemos aún en silencio mirándonos de vez en cuando, no sé que decir, estoy un tanto nerviosa, siento que aún hay cosas que aclarar, pero ninguno de los dos se ha atrevido a comenzar nuevamente la conversación.
Estoy tan ansiosa que no puedo dejar de moverme lentamente en mi cojín, haciendo de pronto que perciba un pequeño bulto rectangular debajo de este. Lentamente comienzo a sacarlo y aparece un pequeño regalo, no puedo creer que esta habitación sea tan mágica que hasta haya preparado esto, pero yo no lo pedí, bueno no concientemente. Las dudas comienzan a llenarme, pero no puedo saber que es lo que contiene hasta que él lo habrá.
-
Scorp…- lo llamo dulcemente, haciendo que él levante su rostro y me quede mirando.
-
¿Si?- pregunta seductoramente.
-
Esto es para ti- le digo levantando mi brazo para alcanzarle el obsequio, sin embargo él no lo recibe como esperaba, simplemente se levanta y camina ubicándose a mi lado, tan cerca que nuestros brazos parecen estar pegados.
Sus manos delicadamente rasgan el envoltorio, dejando ver un pequeño marco de metal plateado, sin muchos detalles que llamen la atención, sólo una pequeña inscripción con una R&S en dorado, sin embargo lo que se ubica en el centro hace que nuestras respiraciones se detengan, es una fotografía de ambos sonriendo y abrazándonos en los jardines de Hogwarts.
Esto es imposible, esa fotografía debe ser la que nos tomo Violeta el otro día cerca del lago negro, pero ella no me la mostró, en realidad había olvidado que existía. Pero es perfecta y el portarretrato es ideal, no había pensado en un regalo así. ¿Cómo llego acá?, creo que eso es parte de la magia de este lugar.
A pesar de este misterio, está tan bella que no puedo dejar de verla maravillada y al parecer él tampoco.
-
Me ha encantado- susurra en mi oído, mientras su respiración acaricia mi cuello, provocándome un leve cosquilleo.
-
Me alegro- le respondo tratando de mantenerme centrada.
-
Considerare que mi cumpleaños ha empezado esta tarde- continua diciendo mientras deja su obsequio sobre la manta en donde se encuentran los vestigios de nuestra cena.
-
Sí, por favor olvidemos para siempre lo ocurrido esta mañana- le imploro mirándolo a los ojos.
-
Tendré que pensarlo- menciona colocando un gesto de concentrado.
Yo simplemente frunzo mi ceño ante esto, para hacerlo sentir culpable por no querer dejar este tema atrás.
- Mmm... necesito algo que me haga olvidar- comienza a responder mientras se coloca a menos de un milímetro de mi rostro.
Estamos nuevamente tan cerca que nuestras respiraciones se entremezclan, el aire tibio que expulsa por su nariz, golpea abrasadoramente mi piel. Sus ojos me encandilan a tal punto que no puedo pensar en nada en estos momentos.
Ante esta cercanía no puedo evitar comenzar a morder nerviosamente mis labios, casi como si fuera la primera vez que nos fuéramos a besar.
- No hagas eso- susurra.
-¿Por qué?- le pregunto casi imperceptiblemente.
- Porque no podré hacer esto- responde mientras elimina la distancia que nos separa.
Este gesto hace que por fin nuestros labios se junten, en un principio todo no es más que un simple contacto de piel, en forma tierna y delicada, pero de pronto siento como su boca se desliza por todo el contorno de la mía, para luego comenzar a depositar cortos y suaves besos en mis mejillas hasta llegar a mi cuello, ante esto no puedo evitar sentirme abrumada por un cúmulo de sensaciones.
Mis manos se pierden en su pelo, que comienzo a peinar con mis dedos, las suyas acarician suavemente mi espalda. Continuamos este juego de besos que van de nuestras bocas a mi cuello. Cuando nuestros labios se juntan yo tengo el dominio de todo, dirijo la danza que se desarrolla en ellos, pero cuando él los separa y comienza el recorrido descendiendo de mi boca, simplemente lo dejo conquistarme. Una de sus manos comienza suavemente a subir por mi espalda hasta llegar a mi nuca, dejándola detenida ahí para afirmar mi cuerpo, haciéndome sentir que no quiere que me separe ni un centímetro de él.
-
¿Seguimos siendo novios?- logro preguntarle entre besos y suspiros.
-
¿Hemos dejado de serlo en algún momento?- responde volviendo a cerrar mis labios con lo suyos, provocando que lance una sonrisa entre sus juegos
Podríamos quedarnos así toda la noche, aunque en realidad eso es un tanto imposible, ya que cada vez nuestros cuerpos han comenzado a exigirnos más contacto, más entrega, pero ambos no queremos atravesar esa barrera, sabemos que no es adecuado, que debemos apaciguarnos y controlarnos, por eso cada nuevo beso comienza a volverse nuevamente más dulce, más tierno y más tranquilo. Con el último roce de labios juntamos nuestras frentes para quedar casi con la mirada del otro fundida en los ojos.
Nuestros corazones revolotean de manera desesperada, la respiración comienza a decaer con cada segundo de espera, la sonrisa y sonrojo no dejan de brillar en nuestros rostros.
Ya no hacen falta que hablemos, volvemos a dejar que el silencio sea parte de una comunicación en donde todos y cada uno de nuestros gestos, suspiros o miradas dicen más que mil palabras.
No puedo evitar comenzar a pasar mi mano por cada parte de su cara, tan suave y tan perfecta para mi, él ante mi contacto cierra sus ojos para percibir mis caricias.
- Lamento interrumpir esto…- comienza a hablar con tristeza- pero mi madre me debe estar esperando- murmura, con los ojos aún cerrados.
Simplemente ante esta declaración detengo mi mano y trató de pensar en lo que ha dicho.
- ¿Tú mamá…?- logro balbucear.
Separamos nuestras frentes y él vuelve a mirarme.
-
Claro, me ha mandado una carta esta mañana diciendo que vendría a verme en la noche luego de la cena, ya sabes para saludarme- responde.
-
OH. Claro es lógico, me alegra mucho que venga a verte- le digo regalándole una sonrisa de felicidad al saber que por lo menos su madre no está enojada con él, aunque no me atrevo a preguntarle que ha pasado con su padre.
-
Ella a estado muy pendiente de todo- comenta tomando nuevamente la fotografía en sus manos.
Pendiente de todo, es decir que ha estado hablando con Scorpius sobre todo lo nuestro, a eso se referirá, me encantaría preguntarle, pero no quiero incomodarlo.
- Papá aún no quiere hablarme, ni siquiera me ha mandado un saludo- indica volviendo a bajar el tono de voz.
No puedo evitar sentirme triste por eso, quien más que yo puedo entender la pena y angustia que se siente cuando eres rechazado por una de las personas más importantes como lo es el padre. En especial en una fecha como hoy, en donde se supone que deben ser los primeros en festejar una celebración como el cumpleaños. Quisiera tanto poder ayudarlo, pero si apenas puedo con el mío, ni siquiera me imagino hacerlo con el de él, que si realmente me odia.
-
No sabes como me gustaría ayudarte- le respondo.
-
No te preocupes, tú también has tenido que soportar lo mismo, es lo que nos ha tocado, y creo que debemos aprender de eso- dice con voz más alegre.
-
Nosotros no haremos lo mismo- murmuro, tan bajo que apenas si logro escucharme, pero tampoco entiendo muy bien porque he dicho eso. Él me queda mirando con cara de desconcierto, ya que tampoco ha entendido el significado de mis palabras.
Antes de que me cuestione que quise decir, o antes de que yo misma empiece analizar mis palabras, recuerdo que él no es el único que tiene cosas que hacer, olvide completamente mi castigo con la enfermera Smith, de seguro me debe haber estado esperando y yo no me aparecí en toda la tarde para darle una explicación, no quiero que por un descuido me den otro mes de detención y justo ahora que ya me queda poco para terminarlo.
-
Debemos salir de aquí, debo ir a la enfermería- le digo.
-
¿Te paso algo, te sientes mal?- comienza a preguntar preocupado, mientras me mira de arriba a abajo.
-
No, es por mi castigo, lo olvide- lo tranquilizo.
-
Esta bien, vamos te dejo allá- responde mientras nos levantamos del suelo, para salir rápidamente de este lugar que ha sido tan mágico y oportuno.
Comenzamos a caminar abrazados por los pasillos, hasta que llegamos a la entrada de la enfermería, nos quedamos mirando sin decir palabra.
Sé que es la última oportunidad de la noche para que estemos juntos, ya que luego debemos estar en nuestras salas comunes sin posibilidad de volver a encontrarnos hasta mañana.
Ambos nos apoyamos en la pared, quedando frente a frente, me quedo inmóvil escuchando como nuestras respiraciones van sincronizadas, este simple acto permite que la tranquilidad comience a llenar el espacio. Sin embargo en mi vientre la tranquilidad acaba de desaparecer, ya que lentos y suaves movimientos se hacen presentes y una pequeña patada al exterior, cortesía del bebé, demuestra que también esta aquí.
Una idea surge en mi mente y ni siquiera me doy el tiempo de meditarla, simplemente actúo, levanto mi mano y busco la de Scorpius que se encuentra cerca de mi cuerpo, la tomo rápidamente mientras percibo como él endereza su cabeza para ver que estoy haciendo. Tan rápido como me surgió la idea, es tan rápido como ubico su mano en mi vientre, específicamente en la zona en donde el bebé se mueve, esperando y deseando con todas mis fuerzas que vuelva a patear y antes de que comience a asustarme, el movimiento aparece, yo lo percibo claramente por dentro y por la expresión que él ha colocado, lo ha sentido por fuera.
Sus ojos se agrandan y su boca se abre ligeramente, su mano tibia presiona suavemente mi piel, comenzando a moverla lenta y delicadamente por lo alrededores. No puedo evitar cerrar mis ojos, ese simple contacto me embarga de emoción, mi corazón se acelera, pero de manera rítmica y energizante. Y nuevamente la quietud inunda mi estómago, ya no hay más regalos por este momento.
Retiro lentamente mi mano de la suya, pero él se queda unos instantes más sobre mi piel, no me molesta, al contrario me hace sentir intensamente conectada a él. Luego de unos segundos él vuelve su mano a su antigua posición.
Ha sido tan extraño, pero me ha agradado, no tengo la razón de porque he hecho esto, y quizás por lo que ha dicho no sea conveniente, sin embargo sentí la necesidad de hacerlo, fue un impulso completamente inconciente. Qué repercusiones traerá, aún no lo sé, pero no me arrepiento.
Vuelvo a abrir mis ojos y me encuentro con los de él, está completamente congelado, en su rostro no hay ni un solo gesto, ni de felicidad, enojo o desconcierto, en realidad está completamente serio. No sé que pensar de su reacción, pero tampoco quiero cuestionarla, es mejor darle tiempo para que lo asimile y me diga o pregunte todo lo que quiera decir. Sólo sé que me siento bien con esto, no me explico porque, pero me ha gustado, me siento completamente feliz.
- Scorpius, hijo, ¡Feliz cumpleaños!- escucho decir atrás mío, haciendo que ambos reaccionemos.
Scorpius logra salir de su shock esbozando una sonrisa a la persona que le ha hablado y yo comienzo a voltearme lentamente para ver quien es.
Y claro como debía ser, ahí esta su madre, quien extiende sus brazos para darle a su hijo un abrazo cariñoso, sólo como aquellos que una madre puede dar.
- Te estaba esperando y decidí salir a buscarte- comienza a decirle.
Esto me hace sonrojar, al sentirme culpable de haberlo retenido más tiempo del indicado. Permanezco en mi lugar, no he querido ni siquiera mover un dedo, es más, he respirado lo más lento posible, para ver si esto no delata mi presencia. Ya que no sé que va a pasar cuando la Sra. Malfoy se de cuenta de que estoy aquí, me asusta pensar en como va a reaccionar, o qué me dirá, jamás hemos hablado, sólo una vez hemos estado cerca y fue esa mañana, que no quiero ni recordar, y ahí ni siquiera nos dijimos una palabra ni nos dimos una mirada, aunque tampoco estaban las condiciones para hacerlo.
Pero ahora qué pasara, debería dar media vuelta y comenzar a caminar para otro lado, o quizás debería entrar a la enfermería y hacer lo que tenía que hacer, ella aún esta dichosa mirando a su hijo, a lo mejor ni se da cuenta de que estoy aquí. Lo mejor es dejarlos solos, que celebren y conversen, yo no tengo nada que hacer aquí.
Levanto mi pie para dar un paso, lo hago casi en cámara lenta, para no emitir ni un mínimo sonido, pero su voz diciendo mi nombre me deja petrificada con el pie en el aire.
- Rose… querida disculpa por no haberte saludado- comienza a decir en tono tan amable que me deja aún más desconcertada.
Yo simplemente trato de forzar una sonrisa en mi rostro, mientras desciendo mi pie para permanecer en el mismo lugar, me siento derrotada, mi escape no dio resultados.
-
¿Cómo has estado?- pregunta soltando a su hijo, él cual se coloca a su lado sonriendo de medio lado, de seguro lo esta haciendo porque se ha dado cuenta de las intensiones que tenía de no hacerme notar.
-
Señora Malfoy, mucho gusto- respondo con toda la serenidad y dulzura que he encontrado en alguna parte desconocida de mi cuerpo.
-
Pero dime ¿Cómo has estado?- vuelve a insistir en el mismo tono.
-
Bien, gracias- respondo considerando sólo los eventos que han ocurrido desde hace una hora más o menos, porque sino tendría que darle otra respuesta, que no creo que le agrade mucho.
-
Me alegro… Scorpius, ¿lo has pasado bien?- vuelve su madre a preguntarle a su hijo, hablándole con un tono dulce.
Ante esta pregunta, todos los eventos del día se enlistan en mis recuerdos, sólo espero que en la balanza se incline por el bueno, por favor.
- Emocionante, podría decir que ha sido un día lleno de emociones- responde tranquilamente.
Pero que respuesta más adecuada y precisa, jamás se me habría pasado por la mente responder algo así, y tiene toda la razón, las emociones vividas han sido intensas y opuestas, pero de eso se ha tratado, ha sido un día en donde las emociones han sido las protagonistas, desde la furia, la decepción, los celos, hasta la pasión y la dulzura. Creo que él es mucho más maduro y conciente que yo, aunque claro, también es más grande, por algo ya cumplió dieciséis y a mí aun me faltan sus meses, dejémoslo que es por eso.
-
No sabes cuanto me alegro- responde ella mirándonos alternadamente a ambos
-
¿Recibiste nuestro obsequio esta mañana?- vuelve a intervenir.
-
Claro me ha encantado- responde un tanto extraño, y creo suponer que ha sido al escuchar la palabra nuestro, en donde ella incluye al señor Malfoy en eso.
-
Cariño tu padre no ha podido venir porque a salido de viaje de negocios- comienza a justificar su madre, al parecer también noto el tono que uso Scorpius para responder lo último.
Él simplemente enarca una ceja, y coloca un rictus en su boca demostrando que no cree una sola palabra de eso.
-
Muchachos, deben comprender que no es fácil todo esto, y eso lo deben saber ustedes mejor que nadie, es sólo cosa de tiempo- comienza a decir ella, acariciando el brazo de su hijo.
-
Mamá…- menciona Scorpius interrumpiéndola.
-
No, escucha, ahora que son adultos deben comprender que las cosas a veces no pasan como uno quiere y cuesta asumirlas, pero con el tiempo todo va cambiando, es cosa de tomarse el tiempo que cada uno necesita- asevera un poco más firme que las otras veces que ha hablado.
Yo simplemente la escucho, porque sé que ella tiene razón, eso ha ido pasando con mis padres, mamá lo tomo muy parecido a ella, son los hombres a quienes más le ha costado, si papá a podido comenzar a ceder, es muy probable que el de él también lo haga. De todo lo que ha dicho no deja de llamarme la atención de que nos ha dicho adultos, es la primera persona que lo da por hecho que eso somos, los demás siempre nos recuerdan lo niños que somos para lo que nos pasa.
- Ahora sé que es muy tarde, así que deben ir a descansar, pero antes debo hacerles una invitación- comienza a decir ella mirándome a mí.
Ante esto mi estómago se recoge completamente en mis costillas y no ha sido porque el bebé me haya pateado.
Trato de buscar a Scorpius para que me haga algún gesto que me de alguna pista o algo parecido, pero simplemente se encoge de hombros.
-
Sí…- respondo casi si aliento.
-
Averigüe que este sábado tienen salida a Hogsmead y me encantaría almorzar con ambos, pero primero me gustaría tener una conversación de mujer a mujer contigo, las dos solas- responde volviendo a un tono amable y dulce, pero simplemente no hacen efecto en mí, porque el miedo se apodera de mi cuerpo completamente.
Una conversación las dos solas, qué querrá decirme, hay no, porque me pasan estas cosas a mí, ni siquiera puedo llenar mi mente de hipótesis con respecto a la salida. Debo calmarme, no puede ser tan malo ¿verdad?, pero recordé algo que me ayudará.
-
Lo siento, pero no podemos salir a Hogsmead, estamos castigados- respondo aliviada, porque jamás un castigo me pareció tan oportuno.
-
Ahh, pero no te preocupes yo hablare con la directora, será sólo el almuerzo nada más, ¿estas de acuerdo?- dice manteniendo su misma voz.
-
Claro, porque no- respondo tratando de sonar lo más complacida del mundo, aunque en realidad desearía haberme negado rotundamente a esto. Por qué Scorpius no se entromete, simplemente permanece callado con ese semblante solemne que en esta oportunidad me exaspera en demasía.
-
Entonces ahí nos vemos, Scorpius sabrá los detalles, cuídate mucho- me dice amablemente desde su posición, para luego voltearse y pedirle a Scorpius que la acompañe de vuelta a donde sea que estaba esperándolo.
-
Madre espérame un momento- escucho decir a Scorpius, yo ya había empezado a caminar de vuelta a mi torre, ya no tengo ganas de hablar con la enfermera, me da igual si me castiga otro mes, ahora sólo puedo pensar en lo que va a suceder en ese almuerzo.
-
Rose- me susurra deteniéndome del hombro.
Me detengo y volteo a verlo, yo estoy completamente sería, pero él sonríe al verme.
-
Buenas noches- vuelve a susurrar, pero esta vez lo hace mientras deposita un suave beso en mi mejilla casi al lado de mi oreja.
-
Buenas noches, nos vemos mañana- le respondo rozando delicadamente su mano.
Él continúa sonriéndome y no puedo evitar devolverle el gesto.
-
Nunca es tarde para un feliz cumpleaños ¿Verdad?- le pregunto antes que comience a caminar de vuelta.
-
Nunca- responde para voltearse y volver donde su madre.
(Y aquí la continuación de mi historia... ¿Qué les parece?, comenten plisss)