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Historia 33692 — capítulo 24

Del blanco al rojo

Caminando de vuelta a mi dormitorio, no he podido dejar de pensar en lo último que sucedió, al parecer la madre de Scorpius no sé ve mala persona, incluso me parece muy acogedora y agradable, sólo espero que sea igual estando a solas con ella. Pero no creo que sea conveniente preocuparme antes de tiempo, es iniciar en forma voluntaria una autotortura sugestiva y realmente no quiero más de eso, no por lo menos ahora, sería arruinar estos tres días que me quedan, pensando en mil posibles situaciones que puedan ocurrir y en donde es muy probable que ninguna ocurra.

Por fin he podido llegar a mi cama, pero no tengo una pizca de sueño, creo que esperare a que Violeta llegue y me de un par de buenas explicaciones por lo que está haciendo. Me acomodo lo más relajada que puedo en mi cama, mientras recuerdo el regalo de Hagrid, lo he llevado todo el día en mi bolsillo, no quiero que se pierda por un descuido. Es tan bello, me ha encantado, mientras este en Hogwarts creo que lo colocare en la pared de mi cama, si cuida a los bebés en sus cunas, quizás también lo haga estando dentro de mí, no pierdo nada intentándolo.

  • Qué bonito collar ¿por qué lo cuelgas ahí?- irrumpe de manera improvista la persona que estaba esperando.

  • No es un collar, es un… da lo mismo, tenemos una conversación pendiente- le respondo volteándome para exigirle con un gesto que se siente en mi cama.

  • Sí lo sé, pero si no es un collar ¿entonces?, es un poco grande, pero no entiendo que es- comenta tratando de desviar mi conversación.

  • Está bien te lo diré, es un amuleto o algo así y nos lo dio Hagrid, eso es todo- le respondo fastidiada por su intento de ahondar en otro tema que no sea ella.

  • ¿Nos lo dio, a quienes?- continua cuestionando.

  • Ya basta, deja de querer cambiar el tema- le exijo.

  • Ya cálmate, pregunta lo que quieras- responde sonriendo.

  • ¿Qué paso con James?- la interrogo.

  • Me invito a salir, acepte, fuimos a dar un paseo al lago negro, conversamos, nos reímos y eso- termina diciendo.

  • Con James es imposible que eso termine así, lo conozco incluso más que a mi propio hermano- le cuestiono sonriendo victoriosa al ver como cambia de expresión.

  • Tus palabras de que si Albus lo sabía o no, no dejaron de resonar en mi cabeza y simplemente no pude hacerlo, cuando se quiso acercar para besarme lo rechace y le explique por qué no podía- menciona derrotada.

  • Vaya y que vas a hacer ¿Qué sientes por cada uno?- le pregunto ahora más preocupada por lo que les pase a los tres, ya que son las personas más cercanas que tengo en este lugar.

  • Ay amiga por primera vez te voy a robar tu frase, no sé que hacer, estoy completamente confundida por los hermanos Potter- afirma ocultando su rostro en mi cama.

  • Tendrás que pensar muy bien, no quiero que ninguno sufra, ni uno de los tres- le digo acariciándole el cabello.

  • Ya lo sé, pero necesito tiempo. Ahora dime como te fue a ti, porque no te veo destruida como en la tarde, así qué algo tiene que haber pasado y de seguro un cabello rubio esta metido en todo esto- pregunta con una sonrisa pícara.

  • Sólo te puedo decir que al final si pudimos celebrar su cumpleaños, sólo eso te diré, porque ahora quiero dormir- le respondo levantándome al baño, y es que cada día que pasa mi vejiga tiene menos resistencia, otro efecto secundario de mí estado, y que se ha vuelto un tanto molesto.

A pesar de haber intentado dormir temprano me ha sido imposible, definitivamente el dormir toda la mañana hasta la hora del almuerzo no fue una buena elección y más si eso ha repercutido en que me he quedado dormida y Violetita se levanto tan temprano que no pudo despertarme para alcanzar a desayunar sin tener que llegar tarde a clases.

Por más que trato de correr, mi cuerpo no me apoya mucho, así que debo caminar apresuradamente, hecho que provoca que vaya cinco minutos tarde a la primera clase, que es justo con el profesor de defensa contra las artes oscuras, el más estricto, puntual y antipático de todos.

Sólo espero que no sé de cuenta de mi tardanza o que no se enoje, si es la única vez que he llegado tarde este año a su clase.

Me deslizo suavemente por la puerta tratando de pasar desapercibida, aprovechando que el maestro se encuentra dado vuelta, todo marcha perfecto, dentro de unos segundos alcanzare la silla, y asunto arreglado.

  • Señorita Weasley- grita el profesor aun de espalda, sus palabras retumban por todo el lugar deteniéndome al instante, y viendo como todos mis compañeros comienzan a mirarme.

  • Lamento la tardanza, pero…- comienzo a decirle, sin embargo él rápidamente se voltea e irrumpe mi discurso.

  • No me interesan sus razones, ha llegado tarde, no lo permitiré, menos a usted- continua diciendo mientras me lanza una mirada reprobatoria.

  • Pero ¿por qué?- lo cuestiono, ya que no entiendo porque a mi no me lo permitiría si he sido casi la única, por no decir la única, que siempre he llegado a tiempo.

  • No me cuestione, fuera de mi clase- exige levantando su mano para apuntar a la puerta por la cual acabo de ingresar.

  • Pero profesor, sólo fueron unos minutos y yo…- trato de explicarme.

  • Basta, fuera, debería agradecer que la hayan dejado continuar, en una situación como en la que se encuentra yo jamás lo habría permitido- responde con el mismo tono.

Es la primera vez desde que se supo de mi embarazo que un docente expone su posición contraria a mi presencia, la mayoría continúa tratándome igual, otros lo hacen con un poco de lástima, pero ya me he acostumbrado a no tomarlo en cuenta, pero esto jamás y me ha provocado no dolor sino que rabia, él no puede tratarme así, no pueden echarme de la escuela, ni discriminarme por esto, incluso es un delito, mamá me lo dijo.

  • Usted no puede decir eso, yo merezco estar aquí- le grito, ya no me interesa que él sea un profesor, no dejaré que me vuelvan a tratar mal por esto.

  • Cuide su tono Weasley, soy un profesor- desafía.

  • Por eso mismo, debería tener en claro las leyes sobre el tema, yo puedo y tengo el respaldo de la ley para permanecer aquí y recibir un trato igualitario- le respondo casi como lo haría mi madre en alguno de sus juicios.

Percibo como Violeta, Albus y otros estudiantes comienzan a reír por lo bajo haciendo muecas de aplausos, por lo que acabo de decir.

  • Como veo que tiene un acabado conocimiento de leyes, también sabrá que yo puedo otorgar las medidas necesarias por llegar tarde a mi clase, y eso para usted significan 10 puntos menos para gryffindors y no poder ingresar a esta clase por el día de hoy, nos veremos, si llega a la hora, en la que viene- asevera, con tono de enfado.

Sin poder evitarlo, ya que si tiene razón en poder echarme de su clase, me volteo y salgo de su sala cerrando la puerta con toda la fuerza que tengo, haciendo que la puerta rebote varias veces antes de cerrarse definitivamente y que el ruido de esto resuene por todos lados.

Maldito viejo, demacrado y solo, por eso es tan amargado, tengo unas ganas enormes de gritarle lo idiota que es, pero creo que es mejor tranquilizarme, es sólo una clase, ya recuperare los apuntes, aunque no puedo evitar sentirme discriminada, porque sé que si no fuera por esto, él me habría permitido entrar a su clase, lo hizo sólo porque le repudia tenerme ahí, por eso casi nunca me otorga la palabra cuando levanto la mano, sólo cuando ve que soy la única que tiene la respuesta, con desdén me permite hablar, ahora que lo reflexiono a tratado de hacerme invisible en su clase y si no fuera porque mis ensayos son perfectos, me pondría la menor calificación posible, y eso es tan injusto, no pueden castigarme por querer seguir estudiando, haga lo que haga, el próximo año seguiré aquí, y no sólo eso sino que llegare y saldré de séptimo, eso no esta en discusión, así tenga que esforzarme el doble o el triple, y no lo haré por ellos, lo haré por mi y si es posible por mi bebé.


El jueves y viernes se han pasado tan rápido entre clases, trabajos, castigos y pequeños encuentros con Scorpius, en los cuales no hemos tenido mucho tiempo para hablar, que no puedo creer que ahora estoy aquí frente al espejo tratando de buscar la ropa adecuada para el almuerzo, pero ya casi ni me puedo poner la mayoría de mi ropa, he tratado que adecuar con un sencillo hechizo algunas, pero no me gusta como queda mi ropa favorita y si a eso le agregamos lo que me han enviado mi madre, mis tías y mi prima Victorie, me deja con dos clases de guardarropas, la antigua, aquella delgada y ajustada, perfecta y maravillosa para mí, y la otra, con aplicaciones tan maternales que me hacen lucir detestablemente "adorable", como lo catalogan mis amigos cuando me ven usarla.

Por eso he decido mezclar ambas ropas, aun me quedan ciertos suéter adecuados para esta estación intermedia, y si me coloco unos pantalones negros con el "bolsillito" tipo canguro para el estómago, no resulta quedar nada mal, pero no adorable, sino que algo normal, como me gusta lucir, sin llamar mucho la atención, y siendo una mezcla perfecta entre clásico y relajado, porque no creo que sea una cita formal y todo eso ¿o sí?

Ay, debí consultarle eso a Scorpius, por que se me olvido este detalle, pero ya debe estar desesperado esperándome en la entrada del castillo. Me dejare el pelo suelto, adoro no haber heredado todo el cabello rizado como mamá y que sólo lo sea en las puntas, esto es mucho más aceptable. Y por muy extraño que parezca en mi, he decidido ponerme brillo en los labios, no se realmente en que puede ayudar esto, pero si me hace ver mejor, lo usare de todas formas.

Ya lista en lo físico, pero no psicológicamente, comienzo a acercarme a la entrada y observo como Scorpius contempla el exterior, se ve tan elegante con esos jeans, esa camisa blanca, y su cabello peinado a lo casual, que no puedo dejar de acercarme silenciosamente para depositar en su mejilla un tierno beso, que lo hace sobresaltarse y mirarme detenidamente, sin decir una palabra.

  • Te ves estupenda- me susurra.

  • No me halagues, eso es imposible- le respondo insegura.

Ya al llegar al pueblo mis manos se vuelven nuevamente sudorosa, hecho que no pasa desapercibido por él.

  • No te preocupes, no te hará nada malo- dice sonriéndome.

  • No es eso, sólo me angustia no saber de que quiere hablar, ¿tú lo sabes?- le imploro para que me ayude.

  • No lo sé, si lo supiera te prometo que te advierto, pero no quiso decirme nada, dijo que era un tema de mujeres y en eso yo no puedo meterme- responde haciéndose el desentendido.

  • Aprovechado- le dijo volteándole la cara.

  • Mira Rose, ella nos esta esperando en el té Madame Puddifoot, yo las dejare un tiempo a solas y luego volveré- dice tratando de tranquilizarme.

  • Esta bien- le respondo mientras comenzamos a acercarnos a la entrada del local- Pero en caso de cualquier cosa, no tardes mucho- le imploro con cara de angustia.

La Sra. Malfoy ya se encuentra sentada en una de las mesas, la más alejada de todas, comienzo a recorrer con mi vista todo el lugar que me parece tan blanco que incluso llega a ofuscarme, pero antes de ingresar al lugar, trato de tomar la mayor cantidad de aire, por si acaso el aire fresco logra controlar mis miedos.

  • Te prometo que nada malo pasará- susurra a mi lado mientras me hace caminar tomando mi mano.

Al llegar ahí ella se levanta de su silla, y abraza de la misma forma que lo hizo la otra noche a Scorpius, luego al verme oculta tras él me sonríe y me indica que me siente. No me ha saludado, aunque yo tampoco he sido capaz de hacerlo, esto no parece ser bueno, mi ansiedad no ha disminuido ni aumentado, pero me mantiene al filo de la cordura.

  • Voy y vuelvo- menciona Scorpius, mientras le lanza una mirada a su madre un tanto suplicante, algo que jamás había visto en él.

Permanecemos en silencio, mientras el ruido de la puerta nos permite darnos cuenta de que él se ha ido de este lugar, y me ha dejado sola aquí sin saber a que me enfrento. Ella coge su taza de té, mientras yo comienzo a jugar con una servilleta, realmente necesito ocupar mis manos en algo, antes de que comiencen a temblar.

  • ¿Deseas beber algo?- pregunta amablemente, pero su rostro permanece serio, haciéndome recordar al de su hijo.

Tengo la boca tan seca, que creo que necesitare por lo menos dos litros de agua para solucionar esto, pero un poco de zumo de calabaza no me vendrá mal, es mejor mantener mis manos y boca ocupadas en algo.

  • Zumo de calabaza, por favor- le respondo casi en un hilo de voz.

Luego de que llega mi pedido, simplemente espero a que sea ella quien me hable, ya que en realidad no tengo idea para que me ha citado aquí y que es lo que quiere conmigo.

  • ¿Cómo has estado?- comienza a preguntar.

  • Bien, gracias- es lo único que logro responder.

  • ¿Todo ha marchado bien?- vuelve a cuestionar.

Pero no entiendo a que aspecto se refiere, lo pregunta por mi embarazo, mi relación con Scorpius, los estudios, porque son cosas diferentes y aunque todo marcha relativamente bien, hay detalles que hacen la diferencia en cada uno.

  • Sí…- respondo un tanto dubitativa haciendo un balance general.

  • Rose, no quiero asustarte, sólo quiero conversar contigo- comienza a decir, mientras en su rostro esboza una sonrisa.

Pero como no me va a asustar si me pide que conversemos a solas y no se de qué, y además apenas nos conocemos, es lógico que no sepa a que atenerme. Se que tampoco he aportado mucho a la conversación, especialmente con mis respuestas tan breves, pero es mi forma de reaccionar ante lo desconocido.

  • Sí, lo sé, es sólo que no entiendo que es lo que necesita hablar conmigo- le respondo dejándole en claro mi duda.

  • Tú y Scorpius están juntos ¿verdad?- comenta, más que preguntarme.

Yo simplemente muevo mi cabeza afirmativamente.

  • Y no es sólo eso, están esperando un hijo- completa, haciéndome revolver el estomago, aun esa afirmación tiene este efecto en mi, creo que ni cuando tenga nueve meses dejare de sentirlo esa forma.

  • Sí- logro esta vez afirmar en un susurro, su rostro se mantiene tranquilo, al parecer ya ha asumido esto, no se ve tan contrariada como recuerdo que quedo cuando Scorpius le confeso la verdad.

  • Y quiero lo mejor para todos, para mi familia- menciona lentamente.

Que querrá decir con esto, quizás quiere que me aleje de su hijo, a lo mejor se opone rotundamente a nuestra relación y me va a decir que lo abandone, OH, esto sería tan horrible, no sabría que hacer. Y sí no me considera adecuada para su familia. Ay no, que debo hacer, no debo pensar, no debo adelantarme.

  • ¿Tú lo quieres?- pregunta ladeando su cabeza.

  • ¿A Scorpius?- pregunto, sin saber porque lo he hecho, porque eso está más que claro, sin embargo ella sonríe y sólo asiente.

Es tan complicado hablar de mis sentimientos con ella, es su mamá, apenas he hablado con Violeta de lo que siento, ni siquiera a mis padres, o mejor dicho a mi madre se lo he contado, pero ella me ha hecho la pregunta, y si quiero demostrar que realmente estamos bien debo hablar con toda sinceridad.

  • Sí y mucho- le confieso, mirándola a los ojos, quiero que ella vea que no estoy mintiendo y mucho menos que tengo miedo.

Por primera vez desde que llegue comienza a mantener esa dulce sonrisa que le vi la noche del cumpleaños de Scorpius.

  • Sabes uno siempre tiene planes o ideas para el futuro, pero la vida me ha enseñado que estos suelen no ocurrir de la forma en que uno se los imagina- asevera tranquilamente.

Yo sólo afirmo, porque lo puedo comprobar con mi propia experiencia que eso es así, pero la dejo que continúe hablando, ella es la que quiere hablar y no yo.

  • Cuando me entere de que estaba esperando a Scorpius, yo pensé que sólo iba a sentir felicidad, pero no fue así…- comienza a relatar mientras yo sigo atentamente su discurso, no puedo dejar de mirarla a los ojos, ella parece emocionada recordando todo esto.

  • …Él miedo que sentí, creo que fue superior a la alegría del momento, comencé a sentirme incapaz de llevar todo eso adelante- confiesa volviendo a beber de su taza. Yo mientras tanto trato de comprender porque me relata su historia de vida.

  • Tenía veintitrés años, y no me sentía capaz, pero fui aprendiendo con él- sigue diciendo, deteniéndose para suspirar y comenzar a verme fijamente.

  • Sra. Malfoy… yo no entiendo… - comienzo a decirle, tratando de pedirle que sea más explicita en su discurso, pero ella me detiene tomando mi mano.

  • Lo que quiero decir Rose, es que es normal tener miedo, a la edad que sea, nadie esta preparada realmente para ser madre, no importa si tienes quince, veinte, treinta o hasta cuarenta años. Si no lo experimentas lo no sabrás, esto es algo que se aprende con la práctica, no hay libro, consejo o vivencias de otras personas que te enseñen o te ayuden, es algo que sólo tú vas a saber, cuando sea el momento- termina diciendo ampliando su sonrisa, que esta vez se vuelve demasiado calida para mí, tanto que el miedo comienza a desvanecerse.

Pero no sé que responderle, quizás tiene razón, nada de lo que me han dicho o he leído me ha ayudado, sólo con el pasar de las semanas me he ido sintiendo más tranquila, aunque el miedo y las dudas siguen ahí.

Además que le habrá dicho Scorpius, por qué algo tiene que saber para que me este diciendo esto, y sí le ha contado mis planes, pero no entiendo si está o no está de acuerdo, debo saber que tanta información maneja de todo lo que sucede. Quizás por su madre me entero que es lo que realmente quiere, porque él no se ha atrevido a decirme realmente su posición, bueno y yo tampoco me he atrevido a indagar mucho en eso.

  • ¿Qué le ha dicho Scorpius?- pregunto ya con voz más segura.

  • Scorpius… tú ya debes conocerlo, no dice mucho, es más, casi ni me habla del tema, pero no es porque no quiera, siempre ha sido así- se apresura a decir al ver que mi expresión cambio al mencionar que no habla mucho del tema.

  • ¿No le ha dicho nada?- reitero la pregunta.

  • Sólo cosas esenciales, como que todo marcha bien. No soy muy asidua a comunicarme por carta no lo considero un buen método para hablar temas importantes- afirma segura.

En eso tiene razón, en el papel se pueden decir tantas cosas, pero no se llega a expresar realmente lo que uno siente o le pasa, eso sólo se puede ver en los gestos, las miradas e incluso en el tono de voz que se utiliza, creo que en esto no hay reparos.

Parece ser una mujer muy madura, creo que de este lado de la familia, Scorpius ha heredado su forma de ser, se ve tan calmada hablando conmigo, es casi como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo. Me encantaría ver que mamá se llevará así de bien con Scorp, pero no se han dado las oportunidades.

Debo aprovechar de hablar con ella, quizás no se den nuevas instancias.

  • ¿Pero cómo supo que podía hacerlo?- no puedo dejar de preguntarle, se ve tan clara en sus ideas, que a pesar de todo lo que sentí al principio de la conversación, ella se ha ido ganando mi confianza.

  • Sabes, cuando lo tomas por primera vez en tus brazos y lo miras, en ese preciso instante tienes tu respuesta y eso sólo tú lo sabrás- asevera con una voz tan baja que se llega a asemejar a un susurro.

Así que todo se limita al momento final, pero y si el bebé me odia por todo lo que hemos pasado, cómo voy a saberlo, hay algún gesto, palabra, hecho, cómo es que se presenta la respuesta. No puedo seguir con esta duda hasta el final, necesito tomar una decisión ahora. Pero cómo, qué puedo hacer para eso.

  • ¿Cómo lo han pasado?- pregunta una voz de hombre, que me hace despertar de mi estado de abstracción.

Percibo mis mejillas sonrojarse, por haberme descuidado a tal punto que ni siquiera vi cuando Scorpius entraba al lugar y tomaba asiento a nuestro lado. Que desconsiderado de mi parte, quizás cuanto rato estuve callada, sin tomar en cuenta a su madre.

  • Muy bien ¿qué crees tú?- pregunta ella, mirándome.

Que horror, sigue siendo amable conmigo luego de mi completa falta de educación.

  • Estoy completamente de acuerdo- respondo sonando complacida, aunque esto no he tenido que fingirlo porque ha sido así.

  • Ahora ya creo que es hora de comer- comienza a decir mientras llama alguien para que nos atienda.

Scorpius se voltea a verme y me hace un gesto como tratando de preguntar si todo esta bien. Yo simplemente esbozo una sonrisa, en realidad todo ha marchado mejor de lo esperado.

  • Ahora se vienen los exámenes importantes, ¿no?- pregunta la Sra. Malfoy ya acabando el almuerzo.

  • Si, pero aún falta como seis semanas- responde Scorpius despreocupado.

  • Sí, pero eso es poco tiempo, aún tenemos mucho que estudiar- intervengo yo, al considerar que no estoy todavía lo suficientemente preparada para rendir al máximo.

Ambos se comienzan a reír al ver mi expresión de horror al decir estas palabras, echo que hace sentirme aún más avergonzada, no es mi culpa de que sea tan exigente en mis estudios, además debo hacerlo.

  • Pero deben relajarse, sé que ambos son los mejores de su año, no creo que tengan muchos problemas- asevera ya más calmada la madre de Scorpius, mientras este asiente orgulloso.

Claro para ellos es sencillo decirlo, como seré yo la que tenga que dar todos los exámenes con una barriga enorme de ocho meses de embarazo, del otro lado es fácil decirlo, pero no hacerlo, no puedo tener ni debo dejar ni la más mínima opción de que algo salga mal, quizás en ese entonces no me sienta en condiciones de estudiar, por eso debo aprovechar ahora en que aún estoy en perfectas condiciones.

  • Bueno chicos, ha sido un gran placer haber almorzado con ustedes, pero ahora debo volver a casa, y ustedes a la escuela, la directora sólo los autorizo por este periodo, y espero que no los vuelvan a castigar- menciona levantándose de la silla la Sra., Malfoy.

Ya afuera del lugar, que está atestado de estudiantes que transitan de un lado a otro, Scorpius se despide de su madre, y yo por primera vez, me acerco a ella para darle un abrazo. Ella lo corresponde muy amablemente.

  • Cuídate mucho, cualquier cosa que necesites no dudes en pedirlo- susurra en mi oído, antes de separarse de mí y desaparecer del lugar, no sin antes despedirse con un gesto, el cual nosotros imitamos.

  • Vamos a recorrer, aprovechemos que estamos aquí- me tienta Scorpius usando ese tono seductor, pero no me rendiré, no faltaré a mi palabra.

  • No, lo siento, debemos volver- le digo tomándole la mano para llevarlo hacia el camino que nos lleva a la escuela, mientras siento como el camina resignado a mi lado

  • ¿Y me vas a decir que hablaron?- pregunta Scorpius ya en la cabina del transporte.

Qué le digo, le respondo la verdad o no, pero en realidad no fue una larga conversación ella simplemente me contó su historia, ahora lo que yo aprenda o saque de eso, es parte mía y aún no analizo bien sus palabras. Necesito tiempo para pensar, si tan sólo me diera unos minutos más para meditar y ver que es lo que puedo hacer, pero no, aquí está con esa mirada interrogadora, casi amenazadora para que le revele todos y cada uno de los detalles.

  • Hablamos cosas de mujeres- le respondo mirándolo a los ojos, sé que las palabras "cosas de mujeres", hacen a los hombres alejarse de ese tema, es casi como un repelente, no entiendo por qué pero conviviendo con tantos hombres en mi familia, lo he aprendido.

  • Ah, bueno, y cómo te sentiste ¿fue tan horrible almorzar con mamá?- pregunta cambiando el tema.

-No, creo que es una mujer realmente encantadora- le respondo mostrándole que ya hemos llegado a la escuela.

Al bajar hemos decidido pasar un rato en los jardines, más bien hemos permanecidos sentados bajo la sombra de un árbol casi en completo silencio, yo he estado casi todo el rato meditativa, y él no ha tratado de iniciar mucha conversación, sólo se ha dedicado a jugar con mi pelo. Y todo esto porque no puedo evitar dejar de pensar en las palabras que me ha dicho su mamá.

Es la primera persona cercana que me dice que es normal sentir miedo y no saber que hacer, que eso no es algo de la edad. O en realidad no sé si alguien más me lo ha dicho, pero a ella le creí y creo que tiene razón, nadie puede saber que es tener un hijo si no lo tiene, debes tenerlo para aprender y yo aunque de a poco, he ido aprendiendo algunas cosas, no muchas, pero ya es algo, ya se que haga lo que haga, decida lo que decida, siempre estará en mi vida, por más que intentará olvidarlo no se puede y quizás ya no quiero hacerlo, mi vida como la que tenia ya desapareció y creo que debo asumirlo y enfrentar lo que sea sabiendo esto.

Trate de sacar el tema con Scorpius, pero justo cuando me había armado de valor, sus amiguitos de equipo llegaron para decirle que debían entrenar, la final se acerca y como van en la punta junto con mi casa, no quieren ceder puntos, así que lo han tenido todo el fin de semana, entrenando al máximo, en cambio yo he preferido iniciar en esos momentos en los cuales no podemos estar juntos mis nuevas sesiones de estudio, y consigo estudiar, pero sólo un rato ya que el tema no deja de rondar mi cabeza, y creo que es tiempo de tomar una decisión.

  • Deja de estudiar y mejor descansa- dice Albus quitándome el libro de encantamientos que estaba terminando de repasar.

  • No ves que estaba repasando algunos conceptos que había olvidado- le digo furiosa por su actitud.

  • Rose, faltan cinco semanas para eso, tienes tiempo aún- afirma.

  • Ya lo sé, es sólo que debo aprovechar el tiempo- le rebato.

  • Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?- cuestiona mi primo sentándose a mi lado.

  • Claro- le respondo un tanto confundida por su expresión.

  • Es sobre Violeta, ¿sabes que le pasa?- pregunta de manera baja, como queriendo que nadie lo escuche.

Ahh, dolor de estómago, qué le puedo decir, no puedo llegar y confesarle lo de James, eso debe hacerlo ella, pero tampoco puedo mentirle, es mi primo y mi amigo. Por qué me meten al medio de este triangulo, no quiero este tipo de preocupaciones anexas en mi vida, pero por otro lado, ellos me han apoyado, no es posible que los deje de lado.

  • No lo sé, ¿por qué?- le pregunto casi sin sostenerle la mirada.

-Ha estado lejana, pero no te preocupes yo hablare mejor con ella- afirma al notar mi incomodidad.

Menos mal que no ha querido profundizar el tema, ya que sino no sabría que responderle, por eso es mejor ir a descansar, he estado agotada, creo que tienen razón debo dejar de estar tan pendiente de los libros, he estudiado bastante y aun falta tiempo.

Además creo que he tomado una decisión, me asusta, pero voy a conversar con Scorpius, le preguntare mañana directamente que es lo que quiere, ya no esperaré que él se atreva a decírmelo, lo voy a intentar en el desayuno. Diga lo que me diga, es mejor saberlo a nada, y no lo hago por mi bien sino por la del bebé, el o ella se lo merece, y sí, tengo miedo, pero no dejare que me paralice, y aunque no me siento preparada para ser madre ni visualizo mi vida de esa forma, será bueno intentarlo, total como dijo su propia madre, la real respuesta la tendré cuando lo tenga en mis brazos. No saco nada con evitar o negar la situación en el presente porque no nos hace bien a ninguno.

Por fin con esta respuesta en mi cabeza, he logrado conciliar el sueño, creo que llevo un buen rato descansando placidamente, pero una extraña punzada en el estómago me hace sentar en la cama, no es que se este moviendo, eso ya aprendí a reconocerlo, tampoco es que sea un dolor intenso, pero va creciendo, y la punzada se hace permanente. No puede ser parte de nada, aun incluso me falta para cumplir los siete meses.

Comienzo a mirar a mí alrededor y la habitación me parece extremadamente borrosa, incluso demasiado para haber acabado de despertar. Es imposible que sea normal, pero debo calmarme, quizás es sólo lo que comí en la cena.

Sin embargo una gran oleada de calor comienza a inundar mi cuerpo, mi piel comienza a quemarme, y una opresión aparece en mi pecho, por eso trato de destaparme, necesito aire, corro hacia atrás las sabanas, y el pánico me nubla la mente y el cuerpo, al comenzar a ver como el pantalón de mi pijama deja de ser blanco y comienza a teñirse completamente de rojo.


(hola mil gracias por los comentarios que me dejan me dan muchos ánimos) ¿qué les parece este nuevo cap?....