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Historia 33692 — capítulo 26

¿Podremos hacerlo?

He llegado a la entrada de la enfermería y ahí se encuentra la enfermera, se voltea y me mira directamente a los ojos.

  • ¿Sucede algo?- consulta con tono displicente.

  • Quería saber si podría revisar si todo anda bien conmigo- le respondo un tanto dubitativa.

  • Claro, pasa- dice mientras apunta una de las camillas.

Simplemente avanzo hasta el lugar señalado y me siento, comienzo a apretar mis manos, para evitar colocarme más nerviosa de lo que estoy, a pesar de que me han revisado varias veces, hoy es especial porque ha sido por mi voluntad e impulsado por mi mala noche.

  • ¿Te has sentido mal?- cuestiona registrando mi pulso.

  • No, no en realidad- le respondo, porque no creo que un sueño de esos, sea catalogado como síntoma de algo, y en realidad si no considero eso me he sentido igual que todos los días.

  • ¿Cuánto tienes ya?- pregunta colocando su mano en mi vientre, lo que me hace dar un pequeño salto, sus manos están completamente frías.

  • Voy a cumplir siete meses- respondo tratando de ver si en su rostro aparece algún gesto que me indique si todo marcha bien o mal.

La enfermera toma su varita y comienza a recitar unos hechizos, luego de esto comienza a observarme y frunce su ceño. Mal gesto, eso no me gusta, por qué no habla y me dice algo, estará algo mal, detesto el silencio en el cual se ha sumido, y más si va acompañado de un gesto de tal concentración.

-¿Esta todo bien?- pregunto ansiosa.

Ella simplemente quita esa expresión y mira mi cara.

  • Claro, todo marcha bien- responde esbozando una mínima sonrisa.

Uff, que alivio, me siento tan feliz que hasta seria capaz de comenzar a abrazarla y besarla, pero mejor me contengo, capaz que me expulse para siempre de este lugar o me traslade a la sección de psiquiatría de San Mungo.

  • Tienes que estar más tranquila, la ansiedad en este periodo comienza a incrementarse, pero debes controlarla- comienza a hablar mientras busca algo en un estante.

Claro que voy a estás más tranquila, eso he comenzado a hacer, ya decidí que haré cualquier cosa que sea necesaria para que estemos bien.

  • Claro no hay problema- le respondo casi con voz cantarina, porque la felicidad que me dio saber que todo marcha perfecto, no me ha dejado de inundar borrando todo lo malo.

  • ¿Y ya sabes lo que es?- pregunta de manera despreocupada.

  • No, no he querido saber- le respondo un tanto dubitativa.

  • Son mejores las sorpresas ¿No?- continúa conversando.

En realidad no sé que responderle, antes no había querido saber porque me daba miedo, pero ahora no es por eso, aunque quizás tenga razón, las sorpresas son buenas, eso es algo que tendré que pensar.

Luego de todas esas palabras, unas cuantas gotitas de una poción para controlar mi ansiedad, y repetir que todo marcha mejor que nunca, he salido casi flotando de la enfermería. Además justo a la hora para ir a clases y no ganarme un nuevo castigo.

Todo demasiado ideal, hasta que ha llegado la hora del almuerzo, el momento que debo encontrarme con Scorpius, no estoy enojada, no claro que no, sólo un tanto sentida, pero no haré escándalos, no se lo sacaré en cara, sólo le preguntare porque actúo así en la mañana, a lo mejor tiene una buena explicación.

He llegado junto a Hugo al comedor y comienzo al igual que en la mañana a buscarlo, pero no está, aún no ha llegado, por eso prefiero sentarme a esperarlo, y así aprovecho de comer un poco, seguiré el consejo que me han dado.

He pasado todo el almuerzo esperando a que llegue y nada, al final termine comiendo con mi hermanito y sus adorables amigos, que no ha dejado de preguntarme tonterías todo el rato, como sí me voy para adelante cuando camino, producto del peso del estómago, qué si le coloco música rock para que sea rockero u otras cosas que ni siquiera me he dado el trabajo de escuchar o responder.

Todo el rato no he dejado de preguntarme ¿A dónde estará?, por qué no ha venido, es muy extraño, él jamás se pierde esta comida, pero aprendí de lo que me paso la última vez en su cumpleaños, por eso no haré nada, sólo esperare a encontrarlo.

Pero no puedo evitar cuestionarme esto, él sabía que necesitaba hablar, se lo pedí en la mañana, y no podía, esté era el momento, por qué no me ha buscado.

Ahora que no tengo clases, es mejor salir a tomar un poco de aire, estudiar bajo un árbol y tratar de descansar, es el mejor plan que puedo pensar, que no incluya buscar hasta por debajo de las piedras y perder el control con gritos y reproches. No puede vencerme mi temperamento, estoy en una etapa de paz, y no dejare que mi parte infantil supere a la persona madura que estoy logrando construir.

Ya por fin alejada de todo el jolgorio de los estudiantes, he podido concentrarme en la lectura, nada mejor que un buen libro de pociones, ideal porque es tan complicado entender lo que dice, que tengo que colocar todas mis neuronas a disposición de la lectura. Y nada de especulaciones o de ausencias en el comedor.

  • ¿Cómo estas?- irrumpe una voz, sacándome de mi lectura.

Levanto mi mirada apartándola de las letras y diagramas y ahí está, apoyado en mi árbol, Scorpius Malfoy.

  • Bien, gracias- respondo tranquilamente, para volver a concentrarme en mí libro.

Escucho como lanza un pequeño bufido por mi actitud, y comienza a caminar, no creo que se este marchando sería inexplicable. De nuevo vuelvo a verlo y ahí está, caminando en sentido contrario al mío, pero qué le pasa, por qué se va, necesito saber que sucede, por qué ha estado actuando tan lejano, y no es sólo por lo que acaba de pasar, en la mañana fue lo mismo.

  • Espera- le digo alzando la voz para que me escuche.

Él se detiene y nuevamente comienza a caminar esta vez acercándose a mí, con una expresión fría y distante que no me gusta para nada. Qué he hecho para que actúe así conmigo. No comprendo, y no estoy enojada por su actitud un tanto altanera sino más bien sorprendida.

Al llegar a mi lado toma asiento a mi lado apoyándose de la misma forma que yo estoy en el árbol.

  • ¿Qué te pasa?- pregunto, volteándome un poco para verle el rostro, eso me ayudará para saber que es lo que sucede.

Observo como él comienza a pestañear varias veces seguidas e inspira profundamente.

  • Estoy cansado, eso es todo- responde con voz plana, que no denota ninguna expresión.

No me esperaba esta respuesta, ¿Esta cansado?, se habrá cansado de mí, o de nosotros, o lo dirá por la escuela, hay no, por favor que sea esto último.

  • ¿De qué o quién?- pregunto con temor, pero tratando de que no sé me note.

Comienza a sonreír, pero rápidamente vuelve a su expresión solemne.

  • Ya sabes los entrenamientos, me tienen un poco agotado, nada más- responde con voz grave.

No puedo creerlo, hay algo en su voz, su mirada, hasta en su forma de actuar que no me deja convencida de su respuesta, sé que hay otra cosa que lo perturba, pero no puedo saber qué es, y al parecer tampoco está dispuesto a decírmelo, y eso comienza a asustarme y mucho porque me coloca insegura, cosa nada buena para mi capacidad creadora.

  • Scorpius, ¿estás seguro qué es sólo eso?- pregunto tratando de mirarlo lo más fijo posible a los ojos, casi como queriendo leer su mente, aunque no podría ser capaz de hacer eso, a pesar de haber practicado un poco sobre el tema.

Necesito saber qué es lo que le pasa, quizás tiene algún problema, es mi deber y quiero ayudarlo.

  • Rose…- comienza a decir, y cada vez que dice mi nombre de esa forma mi estómago se recoge, porque siempre que va a decir algo importante comienza a arrastrar cada una de las letras que pronuncia.

  • Sí, dime- le responde casi en un suspiro.

  • ¿Qué querías hablar conmigo esta mañana?- pregunta, colocándose en posición de querer escuchar atentamente.

Ha evadido mi pregunta, eso quiere decir que si le pasa algo, y no me lo quiere contar, qué será, debe ser algo malo, muy malo, quizás que cosa le esté pasando. Debe querer terminar lo nuestro, justo ahora que le tenía que decir algo tan importante. Ay no, él miedo otra vez no, por qué pasa todo esto. Creo que voy a eliminar todas las emociones de mi vida, de seguro que estaría más tranquila no sintiendo nada.

Aunque ahora debo concentrarme en aclarar las cosas.

  • ¿Por qué no has respondido mi pregunta?, dime qué pasa por favor, no me hagas esto- pregunto de manera exigente, más que implorando una respuesta.

  • No es nada contigo, lo siento si te he dado esa impresión- responde mientras toma mis manos, pero su tono y su rostro no han sufrido modificaciones.

Este es el primer contacto que tenemos durante el día, y apesar de que me encanta, aún así, no me deja convencida, he aprendido a conocerlo y en sus ojos hay una sombra de duda, que no deja de molestarme.

  • Recuerdas que dijimos que confiaríamos en nosotros- le recuerdo, tratando de ahondar en su molestia.

Él simplemente roda los ojos, no sé que es lo que quiere decir con ese gesto, pero necesito insistir, no me importa si termina enojándose, yo no lo estoy, aunque si continua con esa actitud pronto lo haré.

  • Lo recuerdo Rose, y tú recuerdas ¿por qué decidimos eso?- cuestiona, y no me gusta nada que trate de recordarme los motivos, porque ese ya es un tema superado, no entiendo por qué quiere enfocar la atención en mí.

  • Mira no quiero discutir por algo que se supone que ya paso, si no me quieres decir, está bien, dejemos esto hasta aquí- le respondo un tanto enojada, no puedo creer que trate de evitar decirme lo que pasa de esa forma. Con esto me queda claro de que algo no anda bien.

  • ¿Por qué no quieres entender que no me pasa nada?- responde con voz cansada.

  • Sólo me ha extrañado tu actitud el día de hoy, eso es todo- le respondo imitando su voz agotada.

Luego de esto, acomodo mucho mejor mi espalda en el árbol y dejo mis ojos cerrados, creo que necesito meditar si realmente es buen momento hablar lo que quería, sí él está con esta actitud distante y fría a lo mejor no lo va a tomar de la mejor forma, y podría ser peor todo lo que resulte.

No quiero pelear, no quiero defraudarme, ni nada, y de verdad ya estoy un tanto superada, mis genes un tanto explosivos, luchan contra mí para salir a la superficie y arruinar mi posición de calmada que he logrado y no quiero eso. Es mejor hacer lo necesario para que no ocurra y si eso implica esperar un poco más de tiempo para hacerlo, es lo mejor. Más vale darle tiempo para que se calme, para que podamos tener una conversación enfocada en el tema central y no en disgustos. En definitiva aún hay tiempo para hablar.

Ya en la noche voy a acudir a mi cita nocturna con Scorpius, para vernos antes de dormir, sólo espero que ahora este mejor, pero quizás ni venga, luego de la conversación en el jardín, ambos permanecimos en silencio uno al lado del otro hasta que tuvimos que marcharnos a clases. De desde ese entonces sólo he tratado de buscar respuestas, pero no las encuentro.

El lugar de cita es pasillo que da a la torre de astronomía, casi nunca hay personas por aquí, aún no nos atrevemos a ir nuestras a las salas comunes juntos, pero creo que eso tendrá que ocurrir pronto, ya no quiero seguir caminando en la noche por todo el castillo para encontrar un lugar en el cual estar conversando tranquilamente, ya es hora de que todos acepten que estamos juntos.

  • Rose- saluda cuando me ve aparecer a su lado, acercándose para darme un beso.

Este nuevo gesto, me hace sentir vulnerable, sensible y frágil, porque lo he necesitado todo el día y sólo ahora en la noche lo he podido hacerlo.

Comienzo a estudiar su rostro, sus ojos y su forma de acercase a mí y es como si todo volviera a ser como antes, cómo si esta mañana y la conversación en la tarde no hubieran existido, a lo mejor realmente estaba agotado.

  • Scorp, ¿me puedes abrazar?- le pido acercándome a él.

Lo necesito tanto, desde anoche que anhelaba este gesto, sólo deseo estar pronto refugiada en sus brazos y saber que nada va a cambiar.

  • Claro, ven aquí- responde adquiriendo ese tono protector y dulce en su voz, a la vez que posa sus manos en mi espalda, mientras yo apoyo mi cabeza en su pecho.

Me siento tranquila nuevamente, ahora solo debo juntar la fuerza necesaria para comenzar a hablar, creo que no es bueno esperar más tiempo sino quizás comience nuevamente a llenarme de miedos y dudas, pero deseo aprovechar estos segundos completamente, sintiendo su respiración y su corazón latir cerca de mí.

  • ¿Qué pasa?- susurra en mi oído.

Con estas simples palabras enciende las imágenes y palabras de la pesadilla, que comienzan hacerse nítidas en mi recuerdo, las sensaciones vividas se presentan en mi pecho, haciendo que no pueda evitar que las lágrimas se derramen de mis ojos, delicadas gotas comienzan a deslizarse de mis mejillas y se desaparecen rápidamente en la camisa de él.

Siento como sus manos se apartan de mi espalda y se posan en mi rostro levantándolo de su posición para dejarme con la cara frente a la de él.

  • ¿Por qué estas llorando? ¿Es por lo de la tarde?- pregunta secando mis lagrimas con uno de sus dedos, de forma suave y calida.

Comienzo a negarle con la cabeza.

  • ¿Entonces que ha pasado?- cuestiona con voz realmente preocupada.

  • Anoche tuve un sueño horrible, no sabes lo que fue, lo que sentí- sollozo mientras veo como esboza una sutil sonrisa.

  • Rose, fue un sueño, no te preocupes- comienza a decir.

  • No fue eso, fue peor, una pesadilla tan real, yo estaba ahí con un dolor tan intenso, y había tanta sangre, y luego decían que no había resistido, lo perdía Scorpius, perdía al bebé - continuo sollozando, mientras trato de hablar rápidamente.

  • ¿Soñaste que perdías al bebé?- pregunta con cara de confundido.

  • Sí, fue lo peor, no sabes lo mal que me sentí, no quiero que eso pase- continuo diciéndole mientras libero mi cara para volver a abrazarlo.

  • Debió ser muy difícil, pero no es real, mírate sigues igual, ya casi ni nos podemos abrazar- comenta tratando de distender el ambiente

Pero con una broma de pésimo gusto, porque no tengo la barriga tan grande, si me pongo algo suelto o la túnica cerrada aun no se me nota. Aunque debo agradecerle porque ha hecho que de todas formas vuelva a dejar de sentir de forma tan intensa los recuerdos.

  • De todas formas no quiero que eso pase, no quiero perder a nuestro hijo- le indico un poco más repuesta.

  • ¿Qué has dicho?- pregunta con asombro es su voz, aunque no entiendo por qué.

  • Que no quiero que eso pase- le repito separándome de él para verlo y darme cuenta de que no sólo hay sorpresa en su voz sino que también en su rostro.

  • No de eso, dijiste… nuestro… hijo- indica volviendo a fijarse en mis ojos.

Está completamente sorprendido y lo comprendo, es la primera vez que digo esto, ni siquiera lo pensé, sólo fue lo que sentí, y creo que este es el momento de iniciar la conversación que tanto había esperado.

  • Yo… necesito hablar contigo- le comienzo a decir mientras trato de sentarme en el suelo, creo que no será una corta conversación, por lo que necesito estar más cómoda. Él simplemente me ayuda e imita sentándose a mi lado.

  • Rose, entonces no sólo me querías hablar del sueño ¿verdad?- comienza preguntando.

  • No, en realidad tenía pensada esta conversación antes de eso- le confieso, mientras comienzo a jugar con mis dedos, porque no puedo evitar estar un tanto nerviosa.

  • Y entonces- menciona para darme la palabra.

Debo tomar aire, relajarme y decir todo lo que siento, no lo que pienso, porque sino me quedaría muda analizando cada palabra que comenzaré a decir, y esa no es la idea.

  • Desde que me entere de esto, he hecho algunas, también hay personas que me han dicho cosas, las cuales me han ayudado a pensar- empiezo a decirle, tratando de mantener la voz clara y segura, cosa que he conseguido, lo que me ha hecho tomar aun más ganas de continuar.

  • ¿Qué cosas has hecho?- interroga un tanto preocupado.

No voy a entrar en detalles, porque sino estaría toda la noche revelándole cada uno de ellos y no llegaríamos al trasfondo de las cosas, además no le pienso contar a donde fui esa vez en Londres, eso es un secreto, no sé realmente el por qué, pero no creo que sea conveniente, es algo que no revelare. Quizás este mal, pero cada uno puede y debe mantener ciertos puntos sólo para sí mismo y este es uno de esos.

  • Eso no importa, lo realmente importante es de lo que me di cuenta- le respondo mientras él pone cara de atento.

  • Lo que he vivido y he escuchado, o incluso imaginado, me han permitido saber que quizás… no quiero separarme del bebé- termino diciendo, pero al final las palabras son casi un murmullo, ya que al parecer mis energías comenzaron a escaparse al ver como la expresión de Scorpius cambiaba a una de espanto.

  • Estas diciendo… pero tú dijiste que no podíamos, que no estábamos preparados- comienza a tratar de hablar, pero en realidad su voz es completamente titubeante.

Ha entrado en pánico, yo que pensé que no lo tomaría así, pero no sé si no esta de acuerdo con esto, o sólo tiene el mismo miedo que he tenido yo.

Pero no puedo cuestionarlo yo he actuado de manera más irracional que él. Ahora sólo debo tomar el control y calmarlo, preguntarle lo que piensa y ver que va a pasar.

Lo bueno es que verlo así, titubeante y con el miedo reflejado en el rostro, me ha hecho sentir aún más segura, no de mi decisión, sino que de mi actitud para enfrentar la discusión. Porque uno de los dos debe ser el fuerte, y por primera vez me toca a mí ese papel.

  • Scorpius, yo quiero y necesito saber que es lo que tú piensas, porque nunca me lo has dicho realmente- le pido para que me de la tan ansiada respuesta, pero no estoy tan segura de que forma ahora me haría cambiar de opinión.

Él comienza a mover sus manos, tocándolas constantemente, percibo aunque no de forma muy notoria que ha aumentado su frecuencia al respirar y casi puedo estar segura que ha comenzado a sudar.

No lo quiero presionar, sé que debe tomarse su tiempo, para pensar y reflexionar, aunque me encantaría saber que esta pensando en estos momentos, pero no pondré y ni haré ningún gesto que lo moleste, la respuesta es muy importante como para que no la medite bien.

Pero cuando los segundos comienzan a pasar y estos ya se convierten en minutos, mi paciencia y sistema nervioso están un tanto alterados, Scorpius continua con su mismo ritual desde que le hice la pregunta, pero aún no veo en él intenciones de hablar. Quizás sea el momento de ayudarlo a iniciar su respuesta.

  • Scorp…- comienzo a decir para incitarlo a que hable.

  • Rose, estás segura de lo que has dicho- cuestiona, aun con la voz un tanto afectada.

Por qué me vuelve a preguntar, yo quiero saber lo que él quiere.

  • Scorpius, yo necesito saber que es lo que tú quieres, yo ya te dije que quería intentarlo, pero ¿y tú?- le digo tratando de tomar sus manos y traspasarle toda la tranquilidad que él siempre me hace sentir con este gesto.

  • Yo quería eso, pero tú siempre recalcas que no podíamos y comencé a estar de acuerdo- continúa diciendo.

  • Es que eso es lo que sentía y no es que lo haya dejado de sentir completamente, sólo que veo las cosas desde otro punto de vista- afirmo.

  • Y los estudios, tú vida, tus planes, el "tenemos quince que vamos a darle si apenas podemos cuidarnos a nosotros mismo", ya no crees que es cierto- cuestiona.

Tiene razón en todo lo que ha dicho, eso he pensado todo este tiempo, pero los planes cambian, la vida cambia y en mi vida hay otra vida, y quizás mis planes deban alterarse, pero no para cambiar rotundamente sino que un poco para poder alcanzarlos. Sin embargo eso es lo que yo pienso, a mi me interesa lo que el como Scorpius piensa, siente y quiere

  • ¿Por qué nunca me has dicho lo que piensas?- le insisto en el tema, ahora que lo veo más tranquilo.

  • ¿Quieres saber la verdad?- pregunta recuperando seguridad al hablar.

  • Claro que quiero- le respondo rápidamente.

  • A pesar de que realmente nunca que gusto la idea de la adopción, era más fácil para mí dejarte toda la responsabilidad a ti, sé que es una actitud cobarde, y lo siento, pero esto es tan complicado, somos tan…- confiesa, pero baja su mirada y se queda en silencio antes de terminar su frase.

  • Lo sé, y los dos somos cobardes, no sólo tú- le respondo porque su confesión es real, es normal sentir miedo, y ha sido su propia madre la que me ha ayudado a comprender esto.

  • ¿Crees que podamos hacerlo?- le pregunto acariciándole es rostro.

  • No lo sé, pero si tú quieres intentarlo…- comienza a decir, mientras vuelve a levantar su cara y esboza una sonrisa.

Simplemente levanto la ceja para pedirle que continúe, no tengo la más mínima intención de interrumpirlo.

  • … yo si quiero intentarlo - responde mientras se levanta y me indica que me corra hacia delante, para sentarse tras mío, él apoyado en la pared y yo apoyada en él.

  • ¿Podremos hacerlo?- susurra en mi oído, mezclado entre pregunta y afirmación.

  • Creo que hay que hacerlo- le respondo con la voz tan baja como la de él.

Esto es tan extraño, no puedo creer que estemos aquí, decidiendo cambiar nuestras vidas completamente, transformándonos en algo que sólo piensa los adultos.

  • Sabes, cuando he tratado de pensar en mi futuro, o no veía nada o no me lo imaginaba sin un niño corriendo por mi alrededor- responde hablando entre mi pelo.

  • ¿En serio?- pregunto, tratando de comprobar lo que me acaba de confesar.

Es tan extraño que el haya pensado en eso, yo jamás lo había visto de esa forma, no me había dado en tiempo de pensarlo, al parecer él estaba más consciente de todo esto que yo.

  • Sí, pero no desde hace mucho, después de mi cumpleaños, cuando me dejaste sentirlo- responde de manera lenta

Simplemente lo escucho mientras revivo aquel momento en que me sentí realmente feliz, porque me sentí conectado de una forma intensa a él.

  • Fue tan extraño, es decir, pude por fin comprender lo que nos estaba pasando- continua relatando.

  • Lo sé, creo que a mí me paso eso anoche, fue un poco más extremo y perverso, pero permitió darme cuenta de lo que siento por el bebé- comienzo a intervenir.

Sus manos están apoyadas en el suelo, y las busco para hacer que me abrace, colocándolas en mi vientre, no puedo ver su cara, pero no importa él las deja ahí, traspasándonos su calidez, y con eso comienzo a cerrar mis ojos. Deseando poder compartir con él esa imagen que ha creado en su mente.

  • ¿Realmente estoy tan grande?- le pregunto de improvisto recordando la broma que me ha hecho.

  • No, tontita, sólo fue una broma, estas muy bien- responde mientras ladeo mi cabeza para verlo a los ojos, y sin querer mi nariz roza sus labios, haciendo que él abra los ojos, sonría seductoramente y busque mi boca.

  • Te puedo preguntar algo- le digo cuando luego de un rato separamos nuestros rostros.

El simplemente responde regalándome una sonrisa.

  • ¿Han estado muy fuertes los entrenamientos?- comienzo a preguntar, tratando de sonar sutil, para insistir en el tema de la tarde, sólo espero lograrlo.

  • Un poco, ya sabes entre eso, los estudios y…todo, me han cansado un poco, pero lamento haber actuado de esa forma - responde lentamente buscando mis labios otra vez.

  • Scorp… puedes decir lo que quieras, también soy tu amiga- le respondo tratando de hablar porque tiene mi boca presionada con la suya.

  • Lo sé, pero no es nada….- comienza a decir-… sólo es mi padre- responde colocándose serio nuevamente.

  • ¿Qué ha pasado con él?- le pregunto un tanto preocupada.

  • Nada, eso pasa, sigue sin querer saber de mí- responde de manera plana, pero en sus ojos vuelve a aparecer esa sombra, que me perturbaba en la tarde. He descubierto que es lo que lo tiene así, la indiferencia de Draco Malfoy.

  • ¿Qué paso ahora?- consigo preguntarle, ya que ha comenzado a dibujar con su dedo círculos en mi estómago, logrando desconcentrarme un poco de la conversación.

Se queda unos segundos en silencio, mirando hacia todos lados, menos fijándose en mi rostro, continúa jugando en mi piel, pero su rostro parece pensativo y lejano.

  • …Mande una carta solicitando un repuesto de mi escoba, pero mamá ha viajado a Francia…- comienza a decir de manera pausada.

-…, por eso mi padre la ha recibido…- continua hablando de la misma forma.

Al escuchar esto no puedo evitar entrecerrar mis ojos, sin siquiera querer imaginarme que ha sucedido.

  • … y me contesto que para que me esfuerzo en jugar si ya arruine mi futuro- responde con un dejo de tristeza en su voz.

Estas palabras me llegan a lo más profundo. Me siento tan mal por Scorpius, es tan triste sentir eso y más porque viene de tu padre.

-Ojala que las cosas pudieran cambiar- le respondo lentamente tomando su mano.

Quisiera asegurar que todo va a mejorar, pero no puedo hacer eso ya que no sé si vaya a ser así, aun ni siquiera tengo la certeza con él mío, y ni quiero saber que dirá mamá cuando llegue de la escuela diciéndole que lo que decidido, ella nunca se mostró completamente opuesta a mi otra idea, y quizás es porque le agradaba, no lo sé, eso tendré que enfrentarlo más adelante.

Ahora siento que debo ayudar a Scorpius, se lo merece, él ha sido un excelente apoyo, yo debo retribuirle de alguna manera, tengo que encontrar la forma de hacer que hable con su padre frente a frente, de esta manera las cosas pueden cambiar.

O quizás es mejor que yo hable con él, no sé a que me enfrentaré con ese hombre, pero creo que es necesario que le deje en claro algunas cosas, hacerle ver lo bueno y responsable que es su hijo. El problema es que no sé cómo, debo encontrar la forma de hacerlo, lo único seguro es que lo haré, no dejare que las cosas sigan así, porque no nos hace bien, ya lo he decidido voy a tener una charla con Draco Malfoy.


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