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Historia 33692 — capítulo 27
Planes y charlas
He pasado casi dos semanas pensando la forma de acercarme al padre de Scorpius y no se me ha ocurrido ni una sola idea, en realidad ni una coherente y realizable. Pero no me voy a rendir, necesito hacerlo, sin embargo tengo la duda de que sea una buena idea, y eso no lo sabré hasta realizarlo, si todo sale mal ya tendré tiempo para arrepentirme, y si todo sale bien, cosa que espero, estaremos muy tranquilos.
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¿Cómo estas?- irrumpe en mi sitio de descanso James, que parece estar demasiado despreocupado para estar a dos semanas de los exámenes, aunque claro, como él va en sexto año, no creo que le preocupen tanto como a mí, y aunque estuviera en mi curso, es James jamás se preocuparía.
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Bien y ¿tú?- le contesto
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¿Podemos hablar? - pregunta acercándose más a mí.
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Si- le respondo colocando cara de intrigada por su actitud.
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Oye cada día estas más grande, no me había dado cuenta- comienza a decir mientras trata de imitarme con sus manos, cosa que no deja de irritarme.
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No es cierto, deja de molestarme y si era eso lo que querías decir puedes largarte- contesto enojada, mientras coloco una actitud de enfado.
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Ya, no te enojes, si no estas tan grande aún- responde tratando de colocarse serio.
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Y… que me quieres decir- le digo lo más seria que puedo, para que comprenda que sus bromas no contribuyen a mi estado de ánimo.
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Es sobre un tema un tanto delicado…- comienza a susurrar, mirando para todos lados.
Ya sé de que me quiere hablar, pero que no crea que le daré consejos para conquistar a mi amiga, no me meteré en este problema, menos si eso me traerá dificultades con alguno de ellos, tengo demasiadas cosas en que pensar para también preocuparme de tríos amorosos entre hermanos. Albus ha estado callado y triste por la lejanía de Violeta, y ella confundida por no saber que hacer, y creo que ahora veré que le pasa al último integrante de este drama.
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James, si es sobre lo que creo que es, no estoy capacitada para decir nada- le respondo, pidiendo interiormente que se vaya sin decir nada más.
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Pero Rose, de verdad que necesito tu ayuda, por favor- comienza a suplicar.
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¿Para qué?- le pido que me diga, ya que conociéndolo no me dejará en paz hasta obtener lo que quiere.
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Tú conoces a ya sabes quién, podrías decirme que puedo hacer…- comienza a decir nuevamente bajando la voz.
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A no, yo no te ayudaré a conquistar a mi amiga, no para que la hagas sufrir, y por si no recuerdas también hay otra persona involucrada y es tú hermano- le recalco en tono severo.
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¿Albus?, pero tuvo su oportunidad y no paso nada, ahora es mi turno ¿no crees?- responde con tono casi tan severo como el mío.
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Oye es tu hermano, apuesto que ni siquiera te gusta realmente, sólo quieres otra conquista para tu lista- le indico molesta.
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Y tú ¿qué sabes?- contraataca.
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No me digas que te gusta- le pregunto sorprendida por si eso fuera así.
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Crees que arriesgaría una pelea como estas con mi hermano por una tontería- indica bajando el tono de voz.
No puedo creerlo, realmente le gusta, porque me ha dejado convencida y si en algo tiene razón es que a pesar de ser muy mujeriego, es buen hermano, y no haría algo tan arriesgado como esto sino fuera importante. Ahora el problema es que ambos sienten lo mismo, y por la misma chica, de todas formas va a ocasionar un gran problema y yo sin poder salirme del medio.
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Esto es muy complicado, Jamie- le respondo realmente afectada.
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Lo sé, por eso quiero saber si tengo o no oportunidad con Violeta- indica.
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No puedo intervenir, soy amiga de los tres y prima de ustedes dos, no tomaré partido ni haré nada, por favor no me lo pidas- le comienzo a decir tratando de mirarlo a los ojos, para que vea lo que siento.
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Si tienes razón, voy a hablar con ella directamente- termina diciendo mientras se levanta del sofá.
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James- lo llamó antes que se vaya.
Él se detiene a observarme y coloca una sonrisa en su rostro.
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No quiero que sufran, promete que no lo hará ninguno- le pido
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Haré todo lo posible, Rosie- responde para comenzar a subir a su habitación.
Este tema no es para mí, es demasiado potente para especular las repercusiones que podría traer, y ni siquiera hago el intento de comenzar a elaborar escenarios. Sólo espero que todo salga bien, no quiero que la gente que quiero sufra.
En mi afán de encontrar la forma de llevar a cabo mi plan, esta conversación con mi primo ha hecho estragos, ya que ahora no puedo concentrarme en ningún tema, porque cuando pienso en uno, aparece el otro y viceversa.
Pero los días no pueden seguir pasando, las dos semanas que vienen las dejare para descansar y estudiar, es ahora o nunca, entre hoy y mañana, debo hacerlo, luego de los exámenes estaré agotada y centrada en volver a casa y todo lo que eso implica, enfrentarme a mi nueva realidad y prepararme para todo lo que viene.
Debo pensar, no puedo mandarle una carta de mi parte o de Scorpius, porque no vendrá, y quizás empeore las cosas y se desquite con su hijo antes de que yo pueda hablar con él. Por eso no es buena idea.
Tampoco puedo salir a verlo, no sé donde ni como llegar hasta él. Por lo que significa que él tiene que venir hasta acá, si le pido eso no lo hará, si lo hago en el nombre de Scorpius obtendré la misma respuesta. Entonces ¿qué lo haría venir?, tengo que pensar alguna forma.
Estoy tratando de encontrar la respuesta a mi acertijo cuando un beso de improviso hace sobresaltarme, acelerando mi corazón.
-
Scorp, me asustaste- hablo cuando observo su rostro a centímetros del mío.
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¿En qué estabas pensando?- me cuestiona de manera traviesa.
No, no puedo decirle nada, de seguro me lo prohíbe estrictamente si llegase a saber mis planes, no se lo diré, pero no le estoy mintiendo, sino que omitiendo, eso es muy distinto, mi padre siempre lo dijo y por eso lo creo.
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En nada- le respondo tratando de sonar inocente.
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No sé por qué no te creo, tu cabecita jamás está pensando en nada- me responde sonrientemente.
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Es verdad, pero no estaba pensando nada importante, tonterías, ya sabes, cosas de los estudios y eso- le respondo de forma un tanto incoherente. Sólo espero que no sospeche nada.
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Bueno, si es así- responde sentándose a mi lado para almorzar.
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Pasado mañana hay una fiesta en mi sala común, creo que sería el momento ideal para que puedas comenzar a ir y nos podamos encontrar en ella, ya no quiero estar recorriendo todo el castillo para que nos veamos- le comento, para cambiar de tema y llevar a cabo mi idea de hacer que todos de una vez acepten que estamos juntos.
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En serio ¿será buena idea?- pregunta un tanto dubitativo.
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Claro que sí, me comienzo a cansar caminando y subiendo tantas escaleras todo el día- le respondo con cara de cansada, para que se convenza.
Sé que es un poco injusto pedirle que vaya a mi sala común cuando yo no creo ser capaz de ir a suya, porque meterme ahí sería desastre total, no por todos,incluso algunos de sus amigos, me saludan y hasta hemos estado juntos conversando en alguna comida, pero hay otros y otra que no quiero ni recordar ni menos mencionar que no tendrán piedad de hacer cualquier cosa en mi contra y más en su territorio.
Por lo menos en la mía están mis primos que a pesar de todo ya comienzan a aceptarlo y hasta hablan con él, el resto de mis compañeros no tienen problemas por lo que no corre riesgo en ese lugar.
- Está bien, vamos a esa fiesta- afirma resignado.
Yo simplemente le esbozo la mayor sonrisa que mi rostro permite, y me alegra tanto saber que desde ese día estaremos sentados y abrazados en mis sillones, conversando y pasándola bien, es lo mejor para este último tiempo, en donde necesito tranquilidad, pero eso a partir de esa fiesta, ahora tengo muchas cosas de hacer.
Esta conversación me ha dado una extraña idea, extrema y peligrosa, pero la única que cumple con los requisitos para hacer que su padre venga a la escuela, y es que lo llame alguien importante, alguien como la directora, el problema es como haré para que eso ocurra sin que nadie se entere ni siquiera ella misma. Esto es un gran dilema, y en toda la clase he pensado en eso, lo bueno es que el profesor ni se detiene a observarme ni menos a preguntarme, por lo que no me preocupo de escucharle ni una sola palabra de lo que dice.
La solución es sacarla de su despacho el tiempo suficiente para poder ingresar en el, mandar la carta, esperar a que llegue para hablar y tener el tiempo suficiente para que ambos salgamos de ese lugar antes de que vuelva a ingresar.
Sé que suena absurdo y extremadamente arriesgado, pero es lo único que he pensado, no hay más ideas, salvo dejarlo sin hacer y no creo que eso sea bueno. El problema está en saber en que momento sale a clases, porque por lo que tengo entendido a los únicos que ahora les hace una clase es a los de séptimo año que cursan transformaciones avanzadas.
Todo el siguiente día he estado pensando la forma de acceder a esa información y he encontrado al aliado perfecto, porque recordando y observando me di cuenta de que mi amigo Tony tiene esa clase, esto es mejor de lo esperado, le puedo solicitar ayuda a él, sin decirle realmente para que es. Espero que me quiera ayudar, con un poco de información, un poco de retención y todo será perfecto.
Llegando a mi sala común me he sentado a esperarlo, no dejare que se oculte otra vez, ya que cada día nos vemos menos. A pesar de que las cosas entre los dos han mejorado y ya no está esa tensión que se creo después del incidente del beso, cada día hablamos menos, aunque tampoco es que tengamos mucho tiempo, yo con mis estudios apenas si puedo darle tiempo a Scorpius y él también tiene que centrarse en sus estudios, más al ser su último año, esto no nos ha permitido volver a conversar largamente.
- Tony- llamo cuando lo veo ingresar por el cuadro.
Él comienza a acercarse a mí con una sonrisa en su rostro, sentándose a mi lado.
-
Rose ¿Cómo estas?- pregunta dejando a un lado una pila de libros.
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Bien, gracias y ¿tú?- le respondo amablemente.
Luego de mucho rato contándonos lo que hemos hecho durante estas semanas, ha permitido que me de cuenta que extrañaba tenerlo como amigo, es raro, porque recién este año nos hemos puesto a conversar, pero me siento muy bien con él, tener estas conversaciones a media tarde son increíbles, si embargo ahora debo sacar el tema que me interesa, antes de que decida marcharse, o yo tenga que hacer otras cosas.
-
Tony, tú tienes clases con McGonagall ¿verdad?- le pregunto tratando de sonar indiferente.
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Sí, ¿por qué?- pregunta intrigado.
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Qué días son- vuelvo a cuestionar evitando su pregunta.
-
Tuve ayer y mañana tengo a primera hora- responde confundido.
Mañana, eso es genial demasiado preciso, lastima que es a primera hora, en donde tengo pociones, pero si debo faltar lo voy a hacer, daré la escusa de que me siento cansada y listo, ahora debo ver si me puede ayudar un poco.
-
Te puedo pedir un pequeño favor- le pido lentamente.
-
Claro, ¿qué sucede?- comienza a decir.
-
Promete primero que esta conversación va a quedar entre nosotros- le pido pasándole mi mano para cerrar el trato.
Su cara es de completa confusión, pero aún así toma mi mano y la presiona en señal de aceptación de la promesa.
- Mira te prometo que no es nada malo, sólo necesito que después de que termine la clase la detengas un ratito más en el salón de clases, háblale de cualquier cosa, por favor- le comienzo a pedir bajando la voz sólo para que él me escuche.
Su cara cambia a una de sorprendido, por mi petición tan extraña.
-
Pero ¿qué vas a hacer?- cuestiona preocupado.
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Necesito hacer algo, te prometo que no va a pasar nada malo, pero no puedo decirte por ahora que es, confía en mi y ayúdame, ¿sí?- comienzo casi a suplicarle.
-
Rose, no te puedes meter en problemas, parece ser peligroso lo que sea que quieras hacer, y menos en tu estado, puede hacerte mal- responde.
-
Te prometo que nada malo va pasar, debo hacerlo, por favor, sólo retenla unos minutos más nada más, es para eso, para evitar algún problema- le respondo tratando de calmarlo.
Tony se queda en silencio, su ceño está completamente fruncido.
-
Sólo tú me puedes ayudar- le pido dándole una sonrisa para ablandarlo.
-
Está bien, pero luego me vas a contar para que era, sólo así lo haré, Ah y debes prometerme que no es nada que te hará daño- pide relajando su expresión.
-
Está bien, te prometo las dos cosas- respondo derrotada, tendré que ver si le cuento realmente mis intenciones, porque a lo mejor se enoja y no se que podría pasar en ese caso.
Luego de esto he estado muy nerviosa, por eso mismo decidí no bajar a desayunar, le pedí a Violeta que dijera que estaba cansada, pero sólo a Albus y Scorpius, y que le dijera a este último que en la siguiente hora aparecería, no me gusta hacer esto a sus espaldas, sólo espero que sea para mejorar las cosas.
He caminado casi como espía por los pasillos que conducen a la oficina de la dirección, es complicado más por mi estado, pero no he corrido ningún riesgo, ni tampoco he hecho esfuerzos, he caminado lenta y sigilosamente, esperando la hora en que ella debe comenzar su clase.
Rápidamente me acerco hasta la gárgola y recito la contraseña, es una ventaja tener que ir a San Mungo por su chimenea, me permite tener conocimiento de estas cosas. Cuando todo marcha bien y tengo el acceso disponible me volteo a ver que nadie este por los alrededores, y con los ojos casi cerrados comienzo a subir. Una vez adentro, observo como la mayoría de los cuadros están vacíos, sólo espero que ellos no sean delatores o comiencen a armar escándalo.
Ya en el escritorio empiezo a buscar los pergaminos para mandar la carta de carácter urgente, mi corazón está tan acelerado que creo que se debe escuchar en todas partes, mis manos tiemblan al tomar la pluma y comenzar a escribir el pergamino.
Sr. Malfoy:
Se solicita su presencia de manera urgente en la dirección del colegio Hogwarts de Magia y Hechicera.
Atte La dirección.
Corta y precisa, aunque quizás no sea buena idea, no he querido firmar como la directora, eso a sería mucho, con el sello del colegio basta, sin embargo no tengo la certeza de enviarla.
Esta es mi oportunidad de huir y no hacer nada, porque ahora que lo medito no sé qué consecuencias puede traer este acto, ¿me expulsaran si se dan cuenta de que me he infiltrado en este lugar?, y ¿Cómo reaccionara el Sr. Malfoy al verme?
Ya estoy llena de dudas, el miedo comienza a superarme y me paralizará, pero ya estoy aquí no creo que sea conveniente dejar pasar esto, quizás es la única oportunidad que tendré para hacerlo. Los cuadros presentes no dejan de mirarme, y eso no me ayuda mucho, de seguro que ellos le avisarán a McGonagall de todo esto, así que pensándolo bien ya da lo mismo si continuo aquí o no, si le dicen ya me gane un castigo y ni siquiera quiero imaginarme cual.
De manera casi inconsciente y sin pensarlo dos veces envío la carta, ya no hay vuelta atrás sólo me queda esperar unos minutos para que llegue.
Me siento en uno de los sofás que están delante del escritorio, en el mismo que me senté la última vez que estuve aquí con los Malfoy, y otra vez estoy un tanto escondida, mi cuerpo tiembla completamente y creo que el bebé lo ha percibido porque nunca se mueve de día y esta vez si lo está haciendo, y con que fuerza, me llega hacer saltar del dolor, no sé si será porque esta molesto por lo que voy a hacer o me esta dando energías, pero por lo que sea no es buena forma de mantenerme concentrada en lo que viene.
Tengo las manos completamente húmedas y temblorosas, en qué momento se me ocurrió esta genial idea. Me van a matar ya sea el padre de Scorpius, el mismo Scorpius, la directora o si llego a sobrevivir a estas personas si se entera mi familia de lo que estoy haciendo ellos se encargaran de concluir mi castigo.
Los minutos comienzan a pasar y yo ya no tengo labios, uñas o dedos que morder, tengo la vista al frente y mi mirada choca con los ojos azules del cuadro del antiguo director, está serio mirándome, y eso me hace sentir peor, comienzo a contraer mi cara en una expresión de pánico, y él comienza a esbozar una calida sonrisa que me hace tranquilizar por una fracción de segundos, porque una vez que veo este gesto un ruido comienza a surgir de la chimenea. El momento final a llegado, está aquí y no sé que hacer, en qué diablos me metí, porque mi mente es tan irracional a veces y no soy capaz de controlarla.
- ¿Qué ocurrió ahora?- grita el hombre que acaba de aparecer- Directora me puede decir que sucede esta vez- continua diciendo con tanto enfado que mi estómago casi desaparece del susto.
Es ahora o nunca no tengo escapatoria, debo responder ante mis actos. Con toda la calma que tengo, que es casi nula, me levanto con dificultad de mi asiento, debo enfrentarlo y va a pasar lo que tenga que pasar, pero me quedo de espaldas a él.
-
La directora no está, ella no lo mando a llamar- respondo mientras me tapo el cuerpo con la túnica.
-
¿Qué está sucediendo aquí?- pregunta entre confundido e iracundo.
Me volteo para enfrentarlo y al quedar frente a frente, con una distancia prudente, observo como su cara se desfigura ante mi presencia. Mis emociones están al límite, pero debo continuar ya no hay vuelta atrás.
-
Yo necesito hablar con usted- le respondo tratando de mantenerme segura en mis palabras, porque aunque este muerta de miedo, no puedo demostrarle eso.
-
¿Qué estas diciendo niñita? Yo no pienso perder mi tiempo en alguien como tu- responde, lanzándome en sus palabras todo el veneno que tiene.
-
No me interesa que no quiera hablar conmigo, yo sólo quiero decirle algunas cosas de su hijo- le digo recalcándole estas dos últimas palabras.
No se de donde he sacado las fuerzas para hablarle así, jamás lo he hecho con nadie, menos con una persona que se ve tan fuerte y enojada como la persona que tengo en frente.
-
¿Dónde esta McGonagall?- interroga buscando con su mirada por todo el lugar.
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Ella no esta aquí- le respondo dubitativa.
-
Entonces como es posible que… un momento tú hiciste todo esto- comienza a decir un tanto sorprendido.
-
Necesito hablar con usted- le reitero.
-
Así Weasley, ¿qué me quieres decir? Cuánto dinero me vas a pedir para terminar todo esto- dice con total sarcasmo.
-
No, no me interesa hablar de eso- le respondo con total ira en mis palabras por lo que ha tratado de insinuar.
-
Entonces me vas a decir que eres tan estúpida al igual que el idiota de mi hijo que se quieren arruinar la vida- responde irónicamente.
-
No, no es eso, yo sé que está enojado y lo entiendo al mío le pasa lo mismo- comienzo a decirle.
-
Vaya así que tu padre esta enojado, pero si es su culpa, no te enseñaron nada, eres una…- comienza a decir, y al escuchar estas palabras mi rostro comienza a enrojecerse de la rabia y la vergüenza, que se entremezclan en mí.
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Basta- le grito parando su discurso. Él simplemente se detiene y levanta una ceja.
-
Si fuera así como dice, usted tendría la misma culpa, su hijo tiene la misma responsabilidad que yo- le respondo desafiante.
-
El es hombre… pero tú que vas a saber si eres una tonta, mírate como estás- comienza a decir.
Que machista e idiota es este hombre al parecer no voy a conseguir nada con él, todo ha sido un error, un grandísimo error.
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Jamás creí que la que se supone era una de las brujas más inteligentes fuera tan mala madre… para que su hija haya terminado así- comenta tratando de sonar asombrado y enfadado.
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Déjeme decirle que ellos tampoco sospechaban que el gran Draco Malfoy hiciera lo mismo con su hijo- le respondo sin pensar en mis palabras, pero es lo que me sale del alma, al ver como se cree con el derecho de insultar a mi madre.
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Vuelves a decir algo así y no respondo- amenaza.
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¿Qué me va a hacer?- le cuestiono un tanto preocupada, pero sin dejar que se me note, jamás sospeche que fuera capaz de hacerme algo, pero si me amenaza puede que sea cierto.
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No creas que soy tan estúpido para ensuciarme las manos- responde altaneramente.
Qué alivio, por lo menos no me va a dañar físicamente, eso es un punto a favor, pero las palabras que dice de todas formas no son nada benignas.
- Déjame decirte que si creíste que con un bastardo accederías a la fortuna de mi familia, olvídalo, porque ni siquiera Scorpius va a ver un poco de eso- indica con tono victorioso.
-No le permito que hable así de mi hijo, que aunque le duela y no quiera aceptar esta hablando de su nieto- le respondo alzando nuevamente la voz.
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Yo no tendré nietos, menos de alguien como tú, y gracias a ti ya ni siquiera tengo hijo- responde severamente.
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No me interesa su dinero, porque no deja de vivir en su mundo, en donde todo gira alrededor de eso, quizás por eso es tan amargado- murmuro, entre dientes.
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Claro para quién no lo tiene- acota irónicamente.
Con esto me queda claro que clase de persona es, que aún cree que los Weasley son pobres, pero no me distraeré hablando temas tan sin sentido como eso.
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Usted me da lástima- le respondo cansadamente.
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¿Qué dijiste mocosa?- pregunta nuevamente enfurecido, dando unos pasos adelante, haciendo que yo inconscientemente retroceda y afirme mi estomago con las manos. Él al ver mi gesto se detiene rápidamente.
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Sabe, a mí no me importa que usted me odie…- comienzo a decirle, mientras lanza un bufido de rabia.
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Me da igual si nunca se quiere acerca a este niño, es usted el que más pierde con esa actitud…- continuo hablando, mientras él coloca una expresión de repudio ante mis palabras.
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Y qué según tú voy a perder- cuestiona interrumpiéndome.
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Eso se verá después- le respondo sin importancia- Pero, lo que usted le hace a su hijo no tiene nombre, usted hizo un compromiso el día que decidió convertirse en su padre…- continuo hablando, mientras él mantiene su rostro frío y distante.
-
Y no lo ha cumplido, lo ha dejado sólo…- asevero de manera firme.
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¿Quién te crees tú para decirme eso?- interroga furibundo.
-
Eso no importa, por qué no entiende lo que le quiero decir- comienzo a decir un tanto desesperada.
-
Yo no admito errores de este tipo- responde enojado
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Todos comentemos errores, usted debería saberlo mejor que nadie- le recalco haciendo que su cara cambie a una de asombro, que rápidamente elimina volviendo al semblante anterior.
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Eres una insolente, no te permito que digas algo así, escuchaste- recalca apuntándome con el dedo, por su rostro creo que está a punto de explotar.
A pesar de todo, más que miedo tengo rabia y eso me da las energías suficientes para no doblegarme ante él, no ahora que debo terminar lo que empecé. Mis piernas tiemblan, pero las tengo controladas y mi corazón y respiración ya no están tan agitados.
-
Debería estar orgulloso de su hijo…- le indico haciendo que él comience a reír.
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Orgulloso de qué, ¿Tú y tu familia están orgullosos de esto?- cuestiona apuntando mi vientre.
Claro que no están orgullosos, yo tampoco, pero eso no se lo voy a decir, no pienso caer en su juego.
- Claro debí suponerlo, si con toda la prole que tienen, uno más que importa, ¿no es cierto?- responde irónicamente.
Ah, este hombre es insoportable, no deja oportunidad para atacar a mi familia, como es posible que algún día las cosas estén bien con este odio que se tienen. Pero no puedo centrarme en defenderme todo el tiempo de los insultos, mi sangre hierve en mis venas con cada palabra que pronuncia, pero el tiempo pasa y tengo que decir lo que tenía presupuestado, si tengo suerte no lo volveré a ver jamás y no me importará lo que piense de nosotros.
-
Scorpius es un chico responsable y maduro, que a pesar de todo el miedo que ha sentido siempre ha estado ahí conmigo apoyándome…- le respondo con tristeza en mi voz, dejando de lado el otro tema.
-
¿Alguien responsable y maduro?, eso no es precisamente lo que ocurrió en este caso- responde fríamente.
-
Eso ya paso, ahora lo importante es lo que viene- le respondo con voz baja.
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Cállate, tú no sabes nada, él tenía un gran futuro y tú se lo arruinaste- interrumpe diciendo.
-
Porque no deja de decir eso, yo también tenía un futuro pensado, y ahora todo va a cambiar para mí- le dijo fastidiada por el tema.
-
Fue tu opción- responde.
-
Y la de su hijo- le rebato.
-
Entonces no hay más tema de que hablar- responde dándose la vuelta.
-
Es un cobarde- le hablo a su espalda.
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y tú ¿te crees muy valiente?- contraataca furioso nuevamente.
-
No, no lo soy, sólo le digo lo que pienso.- le digo tratando de mirarlo a la cara ahora que se ha dado vuelta nuevamente.
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Usted es capaz de hacer sufrir a su propio hijo por orgullo, pero luego el que se va a arrepentir no va a ser él, será usted, cuando se de cuenta de que ha perdido a su hijo para siempre…- al mencionar esto sus ojos comienzan a cerrarse y su boca hace un gesto de querer rebatir algo, pero simplemente guarda silencio.
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…y si eso es lo que usted quiere, continúe así con su actitud actual, pero si realmente lo quiere como pienso que debe ser, por lo menos déle la oportunidad de hablar, sólo escúchelo, y luego decida- continuo mi relato en forma pausada.
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Estoy harto de esta palabrería, eres peor que tu madre…- comienza a decir con fastidio en su voz, pero no lo dejare que se vaya sin que me escuche todo lo que pienso.
-
Y si usted es tan valiente como dice ser, por lo menos dígale a la cara todo lo que siente, Scorpius se merece tener una conversación- termino diciendo antes de que él me interrumpa.
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No te las des de madura, crees que embarazándote a tu edad te da la autoridad, apenas debes saber manejar una varita y crees que puedes darme consejos paternales- responde fríamente, con su cara tan seria que no puedo ver ninguna emoción en ella.
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No soy madura, sólo le digo lo que su hijo está sintiendo, él sufre por su culpa- menciono.
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Cuando vas a entender que no es por mi culpa, dejen de echarle la culpa al resto por sus errores, fueron ustedes dos los que se metieron en esto, ahora si quieren ser grandes me da igual, pero no cuenten conmigo- concluye sin disminuir el enfado de sus palabras.
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Eso estamos haciendo, respondiendo juntos por nuestros actos- le dijo casi en un susurro.
Sólo escucho como él lanza una carcajada. A lo que yo levanto la mirada un tanto confundida.
-
No seas ilusa, pronto se va a aburrir de ti- sentencia con seguridad.
-
Cuando uno es joven comete errores, tú lo acabas de decir, con el tiempo uno se da cuenta de ellos y busca el camino que le corresponde…- comienza decir lentamente para que escuche cada palabra que pronuncia.
-
Y escúchame bien, nunca es el que uno escoge de joven- concluye caminado hacia la chimenea.
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No siempre es así- le indico un tanto agotada.
-
Lo conozco, él pronto se va a aburrir de ti, te dejará, no importa si tienes algo de él- responde para tomar un puñado de polvos Flu.
Antes que desaparezca necesito hacerle la última pregunta, no tengo mucha energía esto último me ha dejado triste, pero debo hacerla.
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¿Qué es lo que realmente le molesta, que él sea tan joven para ser padre, o mi apellido y mi familia?- le pregunto antes de que ingrese a la chimenea, mi voz están baja que casi ni siquiera tengo la certeza de que me ha escuchado.
-
Una cosa empeora la otra- responde cansinamente antes de desaparecer frente a mis ojos.
Se ha ido y me ha dejado derrotada, no logre nada, incluso salí perdiendo, sus últimas palabras me afectaron más de lo esperado. Más que todo lo demás, aquella sentencia me ha llenado de inseguridad, podrá ser cierto que se aburrirá de mi prontamente, ¿eso significa que me dejara sola?, yo no puedo seguir con todo esto si él no está, apenas me creo capaz con su ayuda y apoyo, pero si se marcha o deja de estar interesado no se que haría.
Ni siquiera creo haber logrado incentivarlo a conversar con su hijo, habré actuado mal, quizás las cosas que le dije no fueron apropiadas, qué tengo que hacer ahora, es el hombre más terco, orgulloso y prepotente que he conocido, nada lo va a hacer cambiar de opinión, o por lo menos esa impresión me dio. Mi plan no salió como debía, incluso creo que salio peor.
Pero antes de ponerme a llorar o a sufrir debo salir de aquí antes de que me descubran, el tiempo está casi al límite, aunque si actúo ahora podré salir rápidamente, sin que me descubran por lo menos in fraganti.
Con los pies realmente pesados, más que por cansancio por la derrota, comienzo a caminar por los pasillos con la mirada pegada al piso. Por más que trate de sacar algo bueno aún no lo encuentro, todo salio desastroso.
- ¿Qué pasa?- susurra Scorpius al oído mientras me abraza por la espalda.
Debo controlarme, no puedo ceder ante sus mimos y confesarle entre llantos lo sucedido, se enfadará mucho y más por todo lo que ocurrió, me expuse y no logre mis objetivos.
-
Nada- le respondo tratando de sonar convincente.
-
Cómo nada, Rose Weasley faltando a clases, eso es extraño- cuestiona colocándose frente a mí.
No puedo creerlo, por más que traté no puedo evitar sentirme mal por ocultarle esto.
- Y me vas a decir que pasa o estabas descansando para la fiesta de esta noche- pregunta inocentemente.
Simplemente le sonrío y lo comienzo a llevar de vuelta a las mazmorras para volver a clases.
- No es nada, no te preocupes- le recalco antes de entrar a clases, mientras no puedo evitar comenzar a cuesionarme si debo o no confesarle lo ocurrido con su padre.
(no puedo dejar de repetir que cada comentario de ustedes me impulsa a continuar... ahora les he deajdo un nuevo capppp... ¿qué les parece? )