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Historia 33692 — capítulo 28

Caída inesperada

Todo alrededor es música, risas y palabras inentendibles de todos los asistentes que están bailando o conversando en medio de la sala común de gryffindors, que nuevamente ha cambiado para dar cabida a un montón de adolescentes deseosos de divertirse un buen rato, antes de comenzar a sumirnos en el silencio perpetuo que inunda al castillo en época de exámenes.

Scorpius al principio entro callado, sin soltarme de la mano ni un segundo, mirando a todos y casi listo para defenderse en cualquier minuto, tanto así que me causo risa su actitud, pero es comprensible, entrar a una jaula llena de leones no debe ser fácil, pero tendrá que ir acostumbrándose para más adelante, porque si vamos a seguir con todo, como va ir a ver al bebé a casa, uh… no había pensado en ese detalle, a lo mejor papá no lo deja entrar, deberé discutirlo con ellos. Se me había pasado complemente este tema, si decidimos hacerlo, él deberá estar presente, ni modo que nos encontremos en la calle, no creo que sea saludable. Sin duda es un tema a conversar, pero no ahora sino que cuando llegue a casa, aun ahí faltara casi un mes para que todo comience a cambiar, pero yo quiero verlo antes de eso también, pero es mejor no angustiarme antes de tiempo.

Volviendo a la fiesta, todo marcha de maravillas, en un principio Scorp y yo permanecimos en un rincón sentados, conversando por lo bajo, de cosas como los estudios, entrenamientos y rumores que han corrido de otros estudiantes, eso me agrada, no por comentar de otros, sino porque ya no soy tema de interés, mi fama excesiva a concluido y espero que para siempre.

Pero luego ha ocurrido lo mejor de todo y es que Albus, se ha acercado a nosotros y se incluyo en la conversación, está más alegre y no demostró ningún rencor hacia mi novio, tanto así que ahora están juntos buscando algo de beber para los tres, pero nada que contenga alcohol, a petición o mejor dicho exigencia mía, así evitamos cualquier problema con consecuencias de por vida.

Ahora que estoy sola comienzo a pensar en que a pesar de que durante todo el día busque la oportunidad de confesarle lo ocurrido, no pude decirle nada, no por miedo, ni por no querer hacerlo, sino que no se dio la oportunidad, y creo que menos ahora, con tanto ruido y espectadores no es bueno tentar mi bajo perfil.

  • ¿Cómo lo han pasado?- cuestiona Violeta sentándose de improviso a mi lado.

  • Bien todo ha marchado mejor de lo esperado, ahora está con Albus- le respondo mientras apunto a la barra improvisada.

  • Me alegro por ti- responde acomodándose mejor en el sillón.

  • Y a ti qué te pasa- cuestiono al ver que su actitud no es para nada de fiesta.

  • Ay, Rose, tome una decisión- responde resignada.

  • ¿Cuál?- pregunto entre intrigada y asustada.

  • Aunque me cueste, no elegiré a ninguno, no quiero hacer nada que arruine o ponga en dificultad su hermandad, porque eso tampoco sería favorable para iniciar cualquier cosa- responde con tristeza.

  • ¿De verdad harás eso?- hablo entre sorprendida y aliviada.

  • Si, es mejor así, ya hable con James y está de acuerdo, sólo me falta Albus, pero como él no sabe todo lo que ha pasado, le diré que me interesa ser sólo su amiga y asunto arreglado- termina diciendo, tratando de esbozar una sonrisa.

Que alivio, no sabe lo buena decisión que ha tomado, porque por más que no le guste ahora, es lo mejor, pero tampoco se lo diré tan así, es mejor apoyarla tranquilamente.

  • Sí, es lo mejor, ya encontraras a alguien y sólo a uno- le digo para molestarla.

  • Sí sólo a uno, que sea hijo único de preferencia- responde riéndose de si misma y contagiándome de paso.

Luego de unos minutos en los cuales no hemos parado de reír, llegan los dos chicos, Albus y Scorpius que también parecen estar pasándolo bien, porque tampoco dejan de reírse de algo que ha dicho mi primo.

  • Violeta ¿Cómo estas?- pregunta Albus sentándose a su lado, mientras Scorpius toma su lugar pasándome un vaso con zumo, para continuar abrazándome.

  • Bien, Al- responde ella tranquilamente.

Quisiera poner atención a que está pasando a mi lado, pero Scorpius comienza a mover mi rostro, tratando de besarme, pero no me siento cómoda, no con media familia deambulando por todos lados y con mi primo a menos de un metro.

  • ¿Qué pasa?- cuestiona al ver mi incomodidad.

  • No se si sea conveniente- le respondo.

Su ceño se frunce completamente ante mi respuesta, mientras yo comienzo a jugar nerviosa con mis manos y a morderme los labios.

  • Pero entonces, si vamos a vernos aquí todas las tardes, ¿significa que no podremos hacer esto?- cuestiona confundido.

  • No claro que no, o sea, si podremos, pero me asusta como reaccionen mis primos- le respondo con miedo.

  • Entonces yo creo que este es el momento y lugar preciso para que probemos- dice sonriendo, para acercarse más a mí.

Con esto no puedo negarme, me ha vencido, me rindo ante sus labios, y tiene razón, si vamos a vernos en frente de mi familia, no puedo negarle un beso, no es nada malo, y es mejor hacerlo ahora, en donde todos están felices y pasándola bien con sus amigos.

A lo lejos comienzo a escuchar un carraspeo, pero no le tomo importancia, prefiero concentrarme en Scorpius y en seguirlo en su juego con mis labios, de verdad creo que cada día va mejorando, es increíble como nos complementamos.

  • Rose… Rose te estoy hablando, pueden parar de una vez, hay público menor de edad presente- comienza a decir Albus para detenernos.

Hizo una broma, buena señal, no se ha enfadado y Scorpius sigue sentado a mi lado sin un golpe en la cara, segunda buena señal.

  • Lo siento que quieres- le respondo separándome de Scorp para mirarlo a él.

  • Nada, sólo que me voy a bailar con una amiga, cuidado con James y Fred que andan rondando por aquí- menciona antes de pararse a bailar con una compañera de cuarto llamada Sam.

  • y ¿Violeta?- cuestiono viendo que ella tampoco está a nuestro lado, ni siquiera me di cuenta cuando se fue.

  • Ahí está- dice Scorpius apuntándome a la barra- parece que está conversando con tu prima Dominique- concluye.

Todo marcha bien, salvo que debo levantarme por tercera vez en poco rato al baño, mi vejiga y su falta de aporte para ayudarme a sentir mejor. El problema con esto es que ahora tendré que dejar completamente sólo a Scorpius, ya que no puede acompañarme. Sin mucho ánimo, me levanto y comienzo a caminar apresuradamente entre las personas para volver luego, no quiero darles oportunidad a mis primos para que le jueguen alguna broma de mal gusto.

Al comenzar a decender por el pasillo para volver a la sala común, la voz de Tony hace detener mi retorno.

  • Rose, espera- dice cruzándose en mi camino.

  • Hola- le indico un tanto nerviosa y con voz apurada.

  • Sólo quería preguntarte si todo marcho bien esta mañana, yo hice mi parte- comienza a relatarme rápidamente al ver mi cara de preocupación.

Lo había olvidado, ni siquiera lo busque para darle las gracias, debo hacerlo ahora un par de minutos más no dañarán a nadie, espero, sin su ayuda nada hubiera salido sin inconvenientes en el ámbito de los castigos o expulsiones.

  • OH. Mil gracias, no sabes lo que significo para mí- le comienzo a hablar tratando de sonar lo más amable que puedo ser.

  • Así que ¿todo bien?- reitera para asegurarse.

  • Todo bien- le afirmo para que se tranquilice.

  • No te preocupes si no me puedes decir para que era, sólo me interesa saber que todo está bien- comienza a decir.

  • Eres tan buen amigo, te prometo que un día de estos te diré la verdad- le confieso.

  • Si tú quieres, pero no te preocupes- responde sonriente.

  • Claro ya sabes que me gusta hablar contigo- le confieso, tratando de mirar por el pasillo.

  • Ahora no te retengo más, te están esperando- responde dulcemente.

  • Otra vez muchas gracias, estoy en deuda contigo- le indico, con voz agradecida por no detenerme más tiempo está vez.

  • No, yo estaba en deuda contigo, ahora con esto sólo demos por terminado cualquier mal entendido- indica lentamente.

  • Qué mal entendido, yo no recuerdo ninguno, tú ¿si?- le pregunto para demostrarle que lo pasado ya no existe.

Él simplemente esboza una sonrisa y acaricia casi imperceptiblemente uno de mis brazos, para comenzar a caminar de vuelta a su dormitorio.

Con este gesto, comienzo a caminar hacia donde está Scorpius y a lo lejos no sólo lo veo a él sentado donde mismo lo deje, sino que hay dos personas más acompañándolo, uno de cabello rojo furioso, y otro de cabello negro, mi corazón comienza a acelerarse mientras avanzo hacía el lugar, y trato de enfocarme en el rostro de Scorp, para ver alguna señal de cómo anda todo.

Pero nada, ahí está él con su rostro serio e impenetrable, y con esto no puedo evitar recordar que su padre ocupa la misma expresión, quizás es algo heredado, oh es posible que mi bebé también la tenga, como voy a saber como estará si tiene esa expresión pegada, pero basta, debo concentrarme en esto, luego me centro en la herencia, ahora es mejor llegar lo antes posible para detener cualquier espectáculo, masacre o tortura que quieran iniciar.

  • ¿Qué pasa aquí?- cuestiono firmemente al llegar por fin al lado de ellos.

  • Nada primita, estábamos hablando con tu novio Scorpius- comienza a decir Fred con cara de inocente.

Simplemente comienzo a mirar a Scorpius, sólo él podrá darme la verdadera respuesta, pero se mantiene con la mirada fija en la de James, ambos están en silencio, no se si se están desafiando o qué, pero no me gusta está actitud.

  • Es cierto Rose, tus primos me estaban haciendo algunas preguntas, eso es todo- responde de improviso Scorpius, relajando su rostro.

  • No seas paranoica Rosie, siempre pensando mal de nosotros- dice James levantándose de un salto para comenzar a abrazarme.

  • Mira Jamie- comienzo a decirle, sabiendo que este apodo lo detesta, pero se lo merece por decirme Rosie- con ustedes es mejor estar preparada.

  • Ya basta ustedes dos- interviene Fred- ahora te dejamos tranquila, pero esto es una prueba- termina diciendo, apuntando con el dedo a Scorpius, mientras arrastra a James hacia el otro extremo.

  • ¿Todo bien?- cuestiono una vez que estamos solos para acurrucarme en su pecho.

  • Sí, de verdad, sólo querían asegurarse de que haría lo correcto- responde besándome el cabello.

  • Y qué se supone que es lo correcto- le pido que me explique.

  • Ya sabes, que no te haga sufrir, que me haga responsable de todo- concluye.

  • A veces ahogan- le indico un tanto molesta.

  • Es lo correcto, ellos sólo están cuidando a su familia- responde dándoles la razón.

  • ¿Estas de acuerdo con que te amenacen?- le pregunto mirándolo a los ojos.

  • Está vez no me amenazaron, creo que se están acostumbrando a mi presencia- responde acariciándome el estómago.

Este gesto me eleva más que cualquier otra cosa, sin poder reprimirlo lanzo un suspiro largo y me aferro aun más a su camisa.

  • Tienes razón- le respondo feliz.

Nos quedamos en silencio, contemplando lo que pasa a nuestro alrededor, y disfrutando del contacto que tenemos, cada instante de estos vale más que todos los malos que hemos pasado. Todas las malas caras, los insultos y desprecios, han valido la pena, porque ahora podemos estar juntos y tranquilos, con algunas cosas que mejorar, pero que relación no es así, y quizás no estemos toda la vida juntos, aunque no me gusta pensar tan a largo plazo, sin embargo ahora estoy con él y él está conmigo y pase lo que pase ya tenemos algo que compartir el resto de lo que nos quede, y hasta ahora me comienza a agradar.

De pronto comienza a acomodarse en su puesto, moviéndome en reiteradas oportunidades, casi como queriendo hacer que me levante de su pecho, así que me separo de él para mirarlo a la cara y ver que le pasa, y ahí está con esa sonrisa de medio lado que no puede significar otra cosa que está pensando en alguna idea y que pronto me dejará saber que es.

  • ¿Puedes bailar?- pregunta mirando la pista de baile.

Aja, era eso, sabía que estaba pensando en algo y me agrada la idea, no creo que haya problemas, además hace tanto que no bailo, bueno no hace mucho, pero jamás he bailado con Scorpius, esto será una nueva experiencia y no pienso desaprovecharla.

-Claro que puedo- le digo con total emoción en la voz.

Nos levantamos y nos colocamos en una de las orillas. De manera lenta comenzamos a movernos, no acorde al ritmo porque va demasiado rápido, pero eso no nos importa, tenemos nuestro propio baile con nuestra propia música interna. Yo estoy anonadada mirándolo, ni siquiera se cuanto tiempo pasamos así, es casi la misma sensación que tuve el día que nos subimos a la rueda de la fortuna, el inicio de nuestro noviazgo, me siento flotando y todo a mi alrededor ha desaparecido, sólo estamos él y yo, afirmándonos con nuestros dedos entrelazados.

Sólo concibo el tiempo, por la pesadez en mis piernas, en definitiva los imperdonables síntomas que me hacen recordar que a pesar de que todos mis compañeros pueden bailar toda la noche, yo no puedo porque tengo por lo menos dos kilos de sobra en una parte especifica de mi cuerpo, haciéndome recordar que ya no podré hacer muchas de estas cosas.

  • Scorp, podemos parar- le pido entre cansada y triste por lo que me acabo de dar cuenta.

  • Si, ¿Estás cansada?- pregunta mientras nos dirigimos al sofá.

  • Un poco- le respondo, mientras comienzo a recostar mis piernas en el sofá del frente.

  • Ya es tarde, si quieres puedes ir a dormir, yo iré a mi dormitorio- indica al ver como he comenzado a cerrar mis ojos.

Es lo mejor, me encantaría seguir, pero realmente no puedo, estoy muy agotada. Y el darme cuenta de cuantas cosas tengo que dejar de hacer, o que deberé cambiar o priorizar, no están siendo de mucho ánimo en estos momentos, por eso es preferible ir a dormir con los recuerdos del baile y nada más.

  • Está bien- le respondo mientras trato de levantarme, para despedirme.

Comenzamos a dirigimos a la entrada esquivando algunos estudiantes.

  • ¿Cómo lo pasaste?- le pregunto.

Su expresión cambia a una pensativa.

  • Debo decir…- comienza de decir de manera seria-… que lo he pasado bien- sentencia cambiando a un tono de agrado, que me deja completamente convencida.

  • Me alegro, pero ahora ten cuidado, no te vayan a atrapar- le recomiendo dándole un fuerte abrazo.

  • No te preocupes, y ahora vete a la cama- afirma mientras comienza a darme un rápido, pero apasionado beso antes de desaparecer por el pasillo.


Los días pasan y yo sigo sin decirle nada, las cosas han continuado igual de bien, estamos juntos ahora incluso en compañía de mi familia.

Cada día nos preocupamos de más cosas, como qué es lo que haremos cuando llegue realmente el bebé y debo confesar que trato de no hablar mucho de eso, porque en lo único que puedo pensar es en el parto, y me da pánico ese momento, he leído que es doloroso, y si hay una cosa me que da más miedo que la inseguridad, es el dolor, por eso trato de no imaginármelo. Mamá me ha dicho que luego de la semana de los Timos, vaya a unas clases pre-natales, ya que en ese lugar te orientan en todo el proceso, en especial te enseñan a respirar y controlar el dolor y la ansiedad, al principio cuando me lo dijo en una carta no estaba muy convencida, sin embargo pensándolo bien espero que sean realmente efectivas ya que iré de todas formas.

Scorpius me dice que no me preocupe, que nada va a pasar, que todas las mujeres o casi todas pasan por eso y sobreviven de lo más bien, pero claro como él jamás tendrá que experimentarlo no se preocupa demasiado, no me imagino como mi abuela fue capaz de hacerlo siete, bueno seis veces, pero uno doble, lo que implica multiplicar todo por dos, doble trabajo, doble barriga y doble dolor, supongo. Yo con esto ya no quiero más, un hijo único es excelente para mí.

Pero basta de eso por el momento, nada de preocupaciones para mí, hoy denomine este día como él día de no hacer o pensar en nada que tenga relación con estudios o bebés y todo lo que eso implique, por eso he decido sentarme en la sombra de un árbol a leer una novela de ficción que me traslade a ese mundo de fantasías. Que mejor forma de relajarme un día con un sol radiante y un cielo completamente despejado que anuncia que el verano cada vez se acerca más.

  • ¿Rose, dinos que es, niño o niña?- pregunta Lily, sentándose a mi lado en los jardines.

  • ¿O no nos quieres decir?- cuestiona Dom, imitando a la pequeña Potter.

  • Ya les dije que no lo sé- les respondo desinteresada y un tanto enfadada, porque han interrumpido mi lectura con el principal tema que hoy no quería abordar.

  • ¿Y por qué no sabes?- cuestiona Lily.

  • Porque preferimos no saberlo- le respondo con una gran sonrisa al ver la decepción en su rostro.

  • Pero ¿qué crees?, yo creo que es niño- irrumpe Dom.

  • No, yo creo que es niña- responde la pequeña pelirroja.

  • No sé, y Scorp tampoco sabe- les respondo segura, tratando de continuar leyendo.

Ambas colocan cara de ansiosas preparándose para lanzar la siguiente pregunta.

  • ¿Y cuando vamos a saber?- hablan juntas e igual de emocionadas.

-Cuando nazca- les respondo victoriosa, sólo para molestarlas.

  • Pero para eso falta, que mala eres- responde Lily.

  • No soy mala, yo tampoco sé que es- les respondo recalcándoles la misma respuesta por tercera vez.

  • Mejor pensemos ¿tendrá el cabello rubio o pelirrojo?- cuestiona Dom intrigada.

  • y ¿los ojos grises o azules?- cuestiona Lily.

Con sus teorías me tienen estresada, que si será esto o lo otro, pobre aún no nace y ya están cuestionándole miles de cosas, los amigos de Scorpius aseguran que cuando crezca será de Slytherin, y los de mi casa que será de Gryffindor. Yo prefiero preocuparme de que este bien ahora, y por lo que viene, que importa falta tanto. Dónde está el aprovechen el tiempo presente, ahora que lo estoy tratando de hacer parte de mi vida, el resto se encarga de boicotearme.

  • Y Rose ¿qué piensas?- interrogan al ver que no las estoy escuchando.

  • Eso no me importa, se va a ver cuando nazca y crezca, no antes- les indico ya con fastidio en mi voz, cosa que al parecer han notado porque se han quedado calladas, por fin.

  • Tan poco motivada- comenta Dom, al ver como no las tomo en cuenta y comienzo a leer.

Pero últimamente no han hecho otra cosa que buscarme para hablar del bebé, ya casi ni me hablan de otros temas y de verdad, no es que no me interese, pero no necesito que me lo recuerden y me llenen de preguntas e ideas absurdas, a veces necesito que me hablen de otras cosas, para relajarme y no estresarme por todo lo que se viene, es normal que tenga miedo al pensar en eso. Sí parece que los que estamos menos interesados somos Scorpius y yo, porque es de lo que menos hablamos cuando estamos juntos, en vez de eso tratamos de despejarnos, de reírnos y disfrutar el tiempo que compartimos.

  • Rose, Rose- comienzo a escuchar que alguien grita mi nombre.

Despego con completa frustración mi atención del libro, para ver que Steve, un compañero y amigo de Scorpius se acerca corriendo a donde me encuentro con mis primas. Viene con su uniforme de entrenamiento, ya que al igual que su amigo están entrenando con el equipo de quidditch de su casa.

Estoy completamente sorprendida por saber que a pasado y por qué me llama de esa manera. Cada segundo que avanza estoy más intrigada por saber que me querrá decir. Él ha sido uno de los pocos con los cuales he hablado de manera distendida, por eso me cae bien, pero aun así no entiendo que quiere ahora conmigo, si Scorpius debería estar con él.

  • ¿Qué pasa?- le pregunto al ver que ya esta lo suficientemente cerca como para escucharme.

Él se detiene y comienza a respirar con dificultad debido a la rapidez con la cual corría. Luego de algunos segundos tratando de calmarse comienza a levantar la vista y se fija sólo en mí.

  • Rose… no se como decirte esto…- comienza a balbucear.

Un gran nudo se forma en mi estómago al escuchar estas palabras y ver su cara de espanto. Casi logro superar su agitación, estoy colocándome completamente nerviosa, algo no anda bien, eso es seguro, el problema es que si no habla luego terminare lanzándome encima de él para obligarlo a que diga de una buena vez que es lo que ocurre.

  • Puedes decirlo ya- exige Dom quién comienza a preocuparse por mi estado nervioso.

  • Estábamos entrenando como todos los días…- comienza a decir agitadamente.

  • ¿Qué paso?- pregunto con espanto mientras me apoyo de Lily para levantarme y quedar frente a frente con él.

  • Scorpius tuvo un accidente- susurra lentamente.

Siento como bajo mis pies se abre un pozo negro y comienzo a caer, el corazón se acelera de manera salvaje en mi pecho y todas mis emociones comienzan a subir y bajar por todo mi cuerpo. No, escuche mal, esto no está pasando, debe ser un error, si es verdad escuche mal, Scorpius debe estar bien, nada malo le puede pasar.

  • Rose ¿estas bien?- escucho preguntar a Dom quien me tiene afirmada del brazo.

  • ¿Dónde esta? ¿Qué paso?- comienzo a preguntar atropellando mis palabras de tan rápido que intento hablar.

Steve permanece inmóvil frente a mí, su mano la tiene apoyada al pecho y me percato que en su ropa se entremezclan de manera horrible el sudor, el barro y unas manchas rojas, que son la peor evidencia de que todo lo que ha dicho es cierto. Comienzo a llorar en silencio, pero antes de caer en pánico debo saber que tan grave es todo esto, le voy a exigir que me diga todo.

  • Dime ¿Qué fue lo que paso?- le exijo gritando conteniendo el llanto, mientras avanzo hacia él.

  • Estaba volando y se cayó de la escoba- empieza a decir.

Se cayó de la escoba, eso no puede haber pasado, él es excelente volando, un accidente así casi no pasa, esto debe ser una broma de mal gusto, no pueden ser tan maquiavélicos para planear algo así, pero si es verdad lo del accidente es peor, no puedo soportarlo.

  • ¿Dónde está?- le pregunto comenzando a caminar hacia la cancha, necesito verlo, tengo que tener la certeza de que todo está bien.

  • Se lo llevaron a la enfermería- indica mientras me toma del brazo para llevarme hacia el castillo.

Mis piernas se mueven solas hacia la entrada de la escuela, ni siquiera puedo pensar bien lo que está sucediendo, imágenes de él volando y luego cayendo al piso, comienzan a nublar mi razón. Pero no, no puede haberle pasado nada malo, él debe estar bien, tiene que estar bien. Apenas puedo respirar de la desesperación que tengo, mis manos nuevamente tiemblan por completo, realmente no sé como soy capaz de caminar firmemente como lo estoy haciendo en estos momentos.

  • Está bien ¿Verdad?- le pregunto casi en un susurro.

  • No lo sé- responde de la misma manera.

  • Va a estar bien, no te preocupes- argumenta Dom, que esta caminando a mi lado, y observo como le lanza una mirada asesina al Slytherin por decir esas palabras.

Ojala sea así, sé que tiene que ser así, pero mi cuerpo no quiere creerlo porque estoy temblando completamente, apenas veo por donde voy pasando, camino sin tener real conciencia por donde pisan mis pies.

Sólo me percato que ya estamos en la enfermería cuando observo a un grupo de chicos con túnicas verdes, que están apoyados en los muros rodeando la entrada. Todos están en silencio algunos con la cabeza baja, otros mueven sus escobas de un lado para el otro. Sólo cuando nuestros pasos retumban en el pasillo hace que algunos de ellos dirijan su mirada hacia nuestro lado.

Esta imagen no me gusta nada, sólo alienta mis pensamientos negativos, y no los quiero tener, ni siquiera les doy espacio para cruzarse por mi mente, no dejare que me hundan antes de saber lo que realmente paso.

Lo único que sé, es que entrare a ese lugar y veré como está, no me importa si puedo hacerlo o no.

  • ¿Cómo está?- pregunta Steve a sus compañeros.

  • La enfermera aún no sale- responde uno de ellos.

Para que esperar a que salga, porque simplemente no entrar a ver, y eso tengo pensado hacer, no voy a quedarme parada como estos chicos esperando tener alguna respuesta, la buscaré yo misma. Comienzo a caminar acercándome a la puerta, y trato de abrirla, comienzo a mover la manilla en reiteradas oportunidades pero nada, parece estar fija en su posición, cada vez aplico más fuerza y rapidez y nada funciona.

  • No sacas nada haciendo eso, cerro por dentro y con magia- escucho a un chico decir, al ver mi obstinación.

No es posible, necesito tener una respuesta, esto ya comienza a desesperarme más de lo debido.

  • No te desesperes- comienza a susurrar Dom acariciándome la espalda- no te hará bien.

  • Lo sé- le respondo apoyándome en la pared, debo comenzar a respirar, nada, malo va a pasar salvo si me coloco nerviosa, pudiendo provocar que me pase algo a mí.

Los minutos siguen pasando y la puerta sigue completamente cerrada, ni una sola señal de cómo anda todo y ya no puedo evitar contener el llanto, por más que trate de secarme los ojos, cada segundo debo volver a repetirlo, para no dejar evidencia de que estoy completamente asustada.

Nuevos pasos comienza a resonar por todos lados, pero antes de que vea de quienes son, la puerta de la enfermería comienza a abrirse lentamente, y con cada centímetro que se mueve, mi corazón late a punto de escaparse de mi cuerpo.

  • ¿Cómo esta?- retumba en mis oídos la pregunta que yo tenía pensada hacer al instante de aparecer la enfermera Smith.

Mi mirada se centra en la dueña de la voz y observo que la madre de Scorpius se acerca a la puerta, su rostro esta completamente pálido y en su tono se refleja la angustia que ha sentido, la misma que tengo yo.

  • Se esta recuperando- es lo primero que dice, lo que inunda mi cuerpo de alivio y alegría.

La sonrisa comienza a llenar mi rostro, mi corazón no deja de latir velozmente, pero esta vez es de felicidad, si pudiera comenzaría a saltar y gritar por toda la energía que tengo acumulada.

  • ¿Podemos verlo?- resuena una voz profunda y masculina que se cuela en mis oídos.

Con asombro observo a poca distancia, la figura de aquel hombre con el cual discutí la semana pasada. Su rostro permanece serio, su postura está rígida atrás de su esposa, pero en su voz hay cierto tono que no había escuchado en él ¿preocupación?, no lo logro determinar, pero si está aquí es por algo.

Ahora cuanto deseo verlo, correr a abrazarlo y no dejarlo. Porque no nos deja entrar, quizás el Sr. Malfoy me prohíbe verlo mientras este aquí, no, no podría aguantar hasta que se vaya, si debo volver a enfrentarlo lo haré sin problemas, pero quiero ver a Scorpius lo antes posible.

  • Aún no, dentro de unos minutos los dejaré pasar, pero no a todos- responde mirando a todos los compañeros que se encuentran alrededor.

Muchos lanzan bufidos de decepción, pero algunos comienzan a retirarse aliviados por las buenas noticias. Una vez que todos se han marchado, sólo quedamos tres personas esperando en la entrada, sus padres y yo

  • Rose, querida- menciona su madre con una voz más repuesta al verme apoyada con la cabeza baja.

  • Sra. Malfoy- la saludo tratando de esbozar una sonrisa.

  • ¿Estas bien?- cuestiona frunciendo el ceño.

  • Ahora si- le respondo.

  • Esperemos que todo haya pasado - menciona colocando también una sonrisa en su rostro.

Simplemente afirmo con un movimiento de cabeza, mientras comienzo a mirar de reojo a Draco Malfoy que ha permanecido en su puesto, esta cabizbajo y no ha mirado ni un segundo para el lado en donde nos encontramos su esposa y yo conversando.

  • ¿Estabas ahí cuando paso?- pregunta ella de manera dubitativa, sin despegar la mirada de mí.

  • No, sólo me avisaron que se había caído de la escoba mientras entrenaba- respondo de manera apesumbrada.

Me siento aliviada, ansiosa, un poco angustiada por no poder verlo y con un tremendo dolor de espalda, que sólo empeora la incomodidad que siento de estar en esta situación con este hombre cerca de mí. Lo único que espero es entrar luego a ver como anda todo y volver a estar lo más lejos que pueda del Sr. Malfoy, aún tengo sus palabras demasiado frescas en mi recuerdo como para no comenzar a sentir enojo al recordarlas.

Sin embargo creo que sí está preocupado por su hijo, por algo está acá, el tono que empleo cuando pregunto por él fue de un padre preocupado, no uno efusivo como a los que estoy acostumbrados en mi familia, porque ellos son demasiado expresivos para todo, pero él lo expresa de manera más sobria, considerando que su hijo es a veces de la misma forma en algunos temas no puedo cuestionarlo, son así y nada los hará cambiar, elegantes y escuetos en cualquier situación, salvo cuando están realmente enfurecidos.

  • Ya pueden pasar, pero aún está inconciente- sale diciendo la enfermera para permitirnos el ingreso.

Draco y Astoria comienzan a caminar y yo de manera titubeante empiezo a seguirlos, hasta el momento no se ha dado vuelta para encararme y negarme el ingreso, hecho que hace que cada paso que avance me comience a sentir más relajada.

A unas cuantas camas de la entrada, lo observo como permanece acostado, con sus ojos grises ocultos tras sus parpados, su cabello dorado claro desparramado en la almohada y su rostro pálido, no parece estar durmiendo plácidamente ni tampoco parece estar sufriendo, sólo permanece inmóvil entre las sábanas blancas.

Mi boca comienza a secarse, dificultándome tragar, verlo tan frágil y con su mente lejana de este lugar, hace que me embargue la tristeza nuevamente, trato con todas mis fuerzas contener las lágrimas, a tal punto que evito respirar de forma acelerada, debo repetirme una y otra vez, que está bien, eso dijo la enfermera, se recuperara, pero necesito saber cuando, no dijo tiempo, eso puede significar minutos, horas incluso días. Por qué aun permanece inconsciente, no debe ser bueno, si está bien debería estar despierto, tendría que estar hablando, sonriendo y asegurando que nunca más nos hará pasar estos sustos.

Al llegar a su lado, sus padres se colocan en ambos costados de la cama, su madre se acerca y comienza a acariciarle el cabello, con la mano disponible toma la de él, acercando su cara al oído de Scorpius y comienza a susurrarle palabras que no logro percibir, y tampoco intento descifrarlas, no romperé ni me inmiscuiré en esta intimidad entre madre e hijo.

Su padre permanece cerca, pero simplemente lo contempla, me encantaría estar en otro ángulo para poder verle su rostro o sus ojos, y poder darme cuenta que es lo que estos reflejan, pero no puedo, yo permanezco a los pies de la cama, afirmando mi cuerpo en los barrotes.

Ni siquiera se cuanto rato llevamos sin movernos, sólo permanecemos mirándolo, esperando a que abra sus ojos, al parecer no ha sido mucho tiempo porque su madre recién ha dejado de hablarle, pero para mí ha parecido una eternidad.

Por primera vez en mi vida he tenido miedo de perder a alguien querido, tuve miedo de perderlo, pero no ese miedo de que discutamos y acabemos nuestra relación, sino el otro miedo, aquel más intenso, más profundo y más doloroso, aquel que sientes cuando crees que alguien va a morir, porque por unos instantes lo creí posible, pero estaba en tal estado de Shock que no lo asimile hasta ahora, en este momento en que ya las revoluciones se han calmado, y por lo tanto todas las emociones que estaban latentes comienzan a diferenciarse una de la otra.

Mis lágrimas nuevamente se presentan, son tan inoportunas, pero no las controlo, simplemente se deslizan y caen a los pies de Scorpius, pero no son sólo de tristeza y angustia, ahora se mezclan con la felicidad y el alivio, está aquí y escucho su respiración, haciéndome recordar que nada malo paso ni pasará.

Creo que es mejor para mí que me siente, no sé cuanto rato he permanecido de pie, pero mi espalda me recuerda que no estoy sola, tengo alguien más de quien preocuparme a parte de Scorpius. Camino hacia la cama que se encuentra al lado de la Sra. Malfoy y me siento a vigilar su descanso, no me iré de aquí hasta tener la certeza de que él está en perfectas condiciones.

  • Debes cuidarte- me comienza a decir la enfermera quien ha vuelto a revisar al enfermo.

  • Estoy bien- le respondo.

  • De todas formas, no querrás adelantar el parto- continua diciendo, provocando que ambos adultos no sólo la madre de Scorpius, sino que también Draco Malfoy volteen a verme.

  • Rose la sanadora tiene razón- afirma Astoria preocupada.

Yo continuo viendo el panorama completo sin despegar la mirada de Scorpius, y dando de vez en cuando miradas fugases al hombre rubio que se encuentra de pie y que ha vuelto a ver a su hijo, no entiendo porque me ha visto al escuchar decir esto a la enfermera.

  • Lo sé, estoy cansada por eso ahora estoy aquí- les respondo demostrándoles donde me encuentro descansando.

  • Es completamente testaruda, no sacarán nada diciéndole cosas, va a permanecer aquí hasta que él despierte- comienza a decir de manera pausada y monótona Draco Malfoy.

Al escuchar estas palabras mi corazón se ha detenido un instante, ha hablado de mí, no puedo creerlo y no ha lanzado ningún insulto, porque debo reconocer que testaruda para mi no lo es, ya que sí lo soy, lo reconozco y lo acepto. Por eso creo que debo estar alucinando, y no es que haya dicho cosas maravillosas o me haya alagado, pero simplemente me sorprende lo que ha dicho.

  • ¿Cuándo va a despertar?- cuestiono saliendo de mi asombro, para interrogar a la enfermera y apartar su atención de mi.

  • No lo sé, tuvo un golpe severo en la cabeza, sin embargo logramos estabilizarlo a tiempo, ahora es sólo cuestión de tiempo- responde mientras aparta la mirada de mí y comienza a revisarlo a él.

  • ¿Pero cuánto tiempo?- exige el Sr. Malfoy quitándome la pregunta de la boca.

  • Sé que están preocupados, pero deben tener calma…- comienza a decir la enfermera, al mismo tiempo que no puedo evitar observar como los ojos de Scorpius comienzan a moverse.

  • Esta despertando- susurro al tiempo que me levanto para acercarme más a él.

Todos comenzamos a ver como Scorpius comienza a mover aun más sus parpados y sus manos, y a continuación empieza a hacer lo mismo con su boca tratando de abrirla.

  • Hijo ¿Estás bien?- pregunta con un hilo de voz su madre que se ha acercado nuevamente a él, tal como lo hizo al principio.

  • Mamá…- susurra Scorpius en respuesta a la pregunta de su madre.

Al oír estas palabras mi sonrisa se ensancha completamente, sin dejar de repetirme internamente que está despierto, mi felicidad es enorme en estos momentos.

  • ¿Qué paso?- logra preguntar abriendo los ojos, e intentado sentarse, pero su madre y la enfermera lo atajan justo a tiempo para recostarlo nuevamente.

  • No te muevas, tuviste un accidente- indica la enfermera fuertemente para que no le queden dudas de que la ha escuchado.

  • OH, la escoba…- comienza a decir, con cara de preocupado y de dolor.

  • ¿Cómo te sientes?- logro preguntarle con emoción en mis palabras.

  • Rose…- comienza a decir mi nombre, haciendo que mi alivio supere la angustia que tenía- no te preocupes ya estoy bien- termina diciendo.

  • Ahora debes descansar y estar tranquilo- comienza a decir su madre con una sonrisa en su rostro, logrando que Scorpius se la retribuya de la misma forma.

  • No sabes que susto nos has dado- continua diciéndole, mientras los ojos de Scorpius se fijan por primera vez en la figura masculina que hay a su lado.

Su expresión cambia a una de asombro y confusión, su boca comienza a abrirse y cerrarse nuevamente, como tratando de decir algo que no puede o no se lo permite su estado de desconcierto.

Yo simplemente comienzo a mirarlos alternadamente, esperando a ver quien de los dos es el primero en lograr gesticular una palabra al otro, pero nada, al parecer los dos han quedado mudos. No sé que hacer, ni siquiera quiero mover un dedo para interrumpir sea lo que sea que ocurre o ocurrirá.

  • Rose, por qué no me acompañas afuera un momento- comienza a decir la Sra. Malfoy de manera oportuna para tomarme del brazo y hacerme caminar a la puerta.

Sencillamente la dejo que me guíe, no pienso interferir en está conversación o lo que sea que vaya a ocurrir, en realidad ni siquiera tengo idea de que puede suceder.

  • Debes ir a cenar, eso te hará bien y luego podrás volver más tranquila y alimentada a conversar con mí hijo- comienza a decir Astoria una vez que comenzamos a alejarnos de la cama.

  • Si tiene razón- logro responderle una vez afuera de la sala de la enfermería.

  • Rose, quiero decirte algo antes- vuelve a hablar haciendo que me concentre en sus palabras.

  • Si la escucho- le respondo intrigada.

  • Ahora que ya todo a pasado, creo que fuiste muy arriesgada con lo que hiciste la semana pasada- comienza a relatar.

  • Yo… necesitaba hacer algo, aunque no funciono…- respondo mordiéndome los labios al sentirme un tanto regañada.

  • Debes estar más conciente de los cuidados que debes tener, exponerte a situaciones complicadas de forma voluntaria no es algo muy responsable- continua diciendo de manera seria.

  • Tiene razón- asevero sintiéndome culpable.

  • No debes arriesgarte de esta forma, no es porque te vaya a hacer algo, jamás lo haría, de eso debes estar segura, sin embargo haber planeado todo eso y luego enfrascarte en una discusión de palabra no es bueno para ninguna embarazada - indica.

  • Sí es cierto, me equivoque- le ratifico bajando la mirada, ya me siento idiota por eso, y ahora me lo reafirman, eso es genial.

  • Sin embargo, debo decirte…- dice de manera lenta y pausada.

Vuelvo a fijar la mirada en su rostro.

  • …y a pesar de que él jamás lo va reconocer, sea lo que sea que le hayas dicho lo hizo pensar en algunas cosas- confiesa bajando la voz.

Su esposa me lo ha confesado, todo lo que hice si tuvo su efecto, ya sea tardío u ocultado por su orgullo, pero no fue en vano, esto me hace sentir tan conforme, ella tiene que saber de que habla, vive con él, lo debe conocer mejor que nadie, y si él le contó lo que había echo es por algo. Que bueno, ya hasta paso a segundo plano el regaño que me ha dado por eso, si el objetivo se logro aunque sea de manera mínima me doy por satisfecha.

  • ¿De verdad?- pregunto entre asombrada y dubitativa.

Ella comienza a mover su cabeza casi imperceptiblemente de manera afirmativa.

  • Por eso te pedí que saliéramos, es bueno darle su espacio para que hablen- afirma volviendo a su tono calido, que ya extrañaba.

  • Sí es lo mejor, Scorpius necesita tener una conversación con su padre- comienzo a decirle.

  • Si y ahora tienes que preocuparte de alguien más, así que ve a comer- me indica apuntando el camino hacia el comedor.

  • Inmediatamente- le respondo sonriente para ponerme a marchar hacia el camino señalado.

  • Cuídate- me dice antes de abrir la puerta de la enfermería.

  • Espero verla pronto- le respondo antes de doblar por el pasillo y comenzar a sentir como mi estómago gruñe de hambre.

Porque a ella si me encantaría verla seguido es demasiado amable y calida, cada vez que hablo con ella me hace sentir mejor, ahora sólo queda pensar en que cosas habrán y estarán pasando entre esos dos Malfoy. Una vez que termine de cenar volveré a ver como sigue todo, y realmente espero que todo marche bien.


Debo agradecer a aquellas personas que siemrpe me alientan a seguir con un comentario.... Gracia sy aqui tenemos un nuevo cap...¡