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Historia 33692 — capítulo 30
Futuro Incierto
Caminando lentamente comienzo a llegar al despacho de la directora, mis manos están completamente sudadas, y para tratar de calmarme he comenzado a contar cada paso que doy, es una forma un tanto patética, pero me ha permitido no especular ni ponerme más nerviosa.
-123…124… - y antes de continuar mi conteo, una gárgola me indica que ya he llegado a mi destino deteniendo mis palabras.
Recito la contraseña y me dejo llevar, está técnica me ha servido porque ya no estoy tan ansiosa, casi puedo decir que estoy relajada, porque pensándolo bien, qué cosa tan mala puede pasar.
Este año he roto mi record de veces que he estado en esta oficina, ya sea por obligación o sin invitación, y no quiero volver a repetirlo, es desagradable sentirse observada por tantos ojos anticuados y hechos de tela y pintura vieja. Todo este lugar tiene una atmosfera característica que ya la tengo memorizada, muy iluminado, ya sea por los grandes ventanales que hay o por la gran cantidad de lámparas que existen en todos lados y el aire siempre huele a una mezcla de café, hollín y canela.
Al entrar otra vez mi mirada se posa en la anciana bruja que permanece quieta tras su escritorio, con su característica túnica negra, su sombrero puntiagudo y esas gafas tan diminutas sobre su nariz que se esconde tras esos pliegues que le han aparecido por la edad. Me quedo quieta en la entrada observando el panorama, me gustaría encontrar algún indicio sobre la conversación que vendrá, pero todo está igual que siempre.
- Tome asiento, señorita Weasley- irrumpe el silencio la voz de la directora, no hay enojo, pero tampoco alegría en las palabras.
Mis pasos lentos me llevan hasta el asiento en el cual me acomodo, un tanto complicada ya por el peso, pero al parecer ha pasado desapercibido. Mi boca está completamente seca, efecto del nerviosismo, por lo que comienzo a tragar frecuentemente y de manera bulliciosa, en realidad se escucha de sobre manera debido a que no hay más ruidos alrededor.
- ¿Para qué me ha mandado a llamar?- logro preguntar con voz débil.
La profesora comienza a mirarme fijamente, como si estuviera pensando las palabras que va a decir. Todo esto me hace sentir como si me estuviera evaluando, ya no estoy tan segura otra vez de que ira bien esta charla.
-
Ya queda muy poco para terminar este año- comienza a relatar apoyando sus manos en su escritorio.
-
Así es- afirmo confundida.
-
Este año ha sido un tanto complicado, en especial para usted, ¿no es así?- pregunta utilizando un tono severo, que me asusta.
-
Bastante- le confieso, apenas si puedo responderle, aun no comprendo a donde quiere llegar con todo esto.
-
¿Cómo le fue en los Timos?- interroga de improvisto.
-
No lo sé- respondo con un hilo de voz.
-
Es una etapa importante y complicada para todos los estudiantes, y me imagino lo que debió ser para usted- continua relatando.
Yo simplemente muevo mi cabeza para afirmar lo que dice, pero no quiero decir nada, quiero que ella llegue al punto central de todo esto.
-
Los Timos son el Título Indispensable de Magia Ordinaria- comienza a definir, dejándome aún más extrañada, porque claro que sé que significan.
-
Lo sé- le respondo por lo bajo casi de improviso, haciendo que ella enarque una ceja ante mi intromisión.
-
Con esto muchos magos y brujas pueden ya acceder a algunos puestos de trabajo- continua relatando haciendo hincapié en cada una de sus palabras.
Que quiere decir con esto, realmente no entiendo, y voy a comenzar a desesperarme si sigue de esta forma.
-
¿Qué significa eso?- le pregunto para que me clarifique su idea lo más pronto posible.
-
Rose, eres una de las chicas más inteligentes que he conocido, pero la situación en la que estás ha cambiado todo el panorama- indica tratando de sonar más amable de lo que lo había hecho.
-
Claro que lo sé- le respondo entre halagada y ofuscada por lo mencionado.
-
Comprendes que quizás tu vida va a cambiar de tal forma que los planes que tenías ya no puedan seguir- indica.
-
Sí lo tengo claro, pero voy a hacer lo posible para continuar lo más parecido que pueda- hablo apresuradamente.
-
Rose, este año has podido cumplir con todo porque estas embarazada, pero sabes lo implica tener un bebé y el tiempo que hay que dedicarle- dice de manera pausada.
Ya estoy entendiendo todo, no quiere que continúe en la escuela, o me quiere hacer ver eso, no puede ser, yo si quiero seguir, no quiero tener un empleo miserable, o ver que mi futuro es casarme y vivir para esperar a un esposo mientras crío a sus hijos, sin ofender a quienes lo hacen, para las que quieran eso es su opción y es valida, pero no es mi expectativa de vida.
-
Pero… qué quiere decir- comienzo a preguntar un tanto desesperada.
-
Qué las cosas deben cambiar- indica un tanto nerviosa.
-
¿En qué?- logro balbucear.
-
No esta permitido que vivas en la escuela con un bebé, tampoco es bueno hacer eso- afirma bajando la voz.
-
Lo sospechaba- respondo sin pensarlo.
-
¿Sabes lo que eso implica para tus estudios?- interroga.
-
Esta diciendo que no puedo continuar estudiando- menciono casi levantándome de mi puesto.
-
Por lo que te he dicho es un tema muy complicado- responde.
-
Lo sé, pero debe haber una forma de que yo pueda estudiar o me está diciendo que ya no puedo- trato de decir lo más calmada posible.
-
Podrías, pero no puedes venir aquí con un bebé, lo lamento no hay nada que hacer contra eso- sentencia resignada.
-
Yo quiero seguir estudiando, usted dijo que podría- indico completamente molesta.
-
Si puedes, pero es tú decisión- indica bajando la voz.
-
Me está diciendo que debo elegir, no se supone que me iban a ayudar- menciono decepcionada.
-
No, yo no te pido que elijas, claro que no, pero debes estar conciente del panorama que se viene- habla tratando de sonar lo más delicada que puede.
Me siento abrumada, confundida y decepcionada, todo lo que ya creía tener asegurado se ha esfumado, y aunque no había pensado como lo haría realmente pensé que no sería complicado, pero tiene razón cómo lo voy a hacer, no me di cuenta de esto y ahora estoy en nada.
Bajo mi cabeza y comienzo a tapar mis ojos con mis manos, tratando de detener las lágrimas que comienzan a aparecer. Sólo puedo pensar que he tenido un problema tras otro, nada puede ser bueno para mí, por qué, ahora tengo una angustia más que sobrellevar, cuando va a parar todo esto.
-
¿Qué voy a hacer?- comienzo a murmurar- Yo quiero estudiar, quiero terminar la escuela, debe haber algo que hacer.
-
Hay una opción, pero no es segura- comienza a decir lentamente, haciendo que levante nuevamente mi rostro para mirarla a los ojos.
-
¿Cuál?- pregunto casi sin voz.
-
Presentar tu caso a la comisión de la escuela, pedirles que veamos una forma de que puedas continuar tus estudios considerando tu nueva condición- relata de manera reticente.
Porque no me lo había dicho antes, si hay una ventana, por mínina que sea hay que hacerlo, cualquier cosa, llegar hasta las últimas consecuencias, pero deben permitir que continúe, es lo único que quiero.
-
Sí se puede hacer eso, por favor, yo acepto lo que me digan, pero quiero seguir- comienzo a implorar.
-
Él consejo no es algo fácil, pero haremos lo posible- responde.
Eso lo tengo claro, en esas reuniones, están un grupo de padres, los profesores, miembros del Ministerio de Magia y ella misma, pero si es una opción la tomaré, eso antes que dejar los estudios, porque la otra alternativa es volver a renunciar al bebé, y también no creo poder hacerlo.
-
¿Cuándo tendría la respuesta?- pregunto aceleradamente.
-
Una semana después de terminado el año escolar nos reuniremos, sólo hasta ese entonces te podremos decir si se ha aprobado tu solicitud de régimen especial- completa.
Eso en realidad es en dos semanas, mucho tiempo a decir verdad, como voy a esperar todos estos días, que voy a hacer o decir, de todas formas será una tortura está espera. Y si no lo aceptan que decisión voy a tomar, cómo sabré que será de mi vida el próximo mes de septiembre. Por qué no considere el hecho de que jamás me iban a permitir estar con un bebé aquí, aunque en realidad jamás lo considere como posible, qué estaba pensando cuando decidí asumir todo y seguir estudiando, ¿qué alternativas vi?, en realidad ninguna no hice este trabajo de imaginarme el futuro haciendo las dos cosas, pero yo no quiero dejar de hacer ninguna, me esforzado tanto para estudiar y ser la mejor que no lo dejare de lado.
- ¿Cree que existe alguna posibilidad?- pregunto un tanto dubitativa.
Ella lanza un gran suspiro antes de volver a fijas sus ojos en mí.
-
Voy a presentar tus antecedentes académicos y conductuales, y si es por mí haré todo lo posible- me responde.
-
Por favor- susurro derrotada.
-
No te preocupes haré todo lo posible- afirma esbozando una sonrisa.
Me siento extrañamente confundida, quiero creer que ella va a ser todo lo posible, pero no depende sólo de ella, hay tantas personas en esa comisión, y cuántas quizás como el profesor Bonnet, que también está ahí, no van a querer darme ninguna oportunidad.
Es tan injusto, es tan miserablemente horrible todo lo que pasa, me siento completamente frustrada, enojada, desesperada, y mil cosas más que no puedo describir. Ahora quiero gritar, patalear, golpear, llorar, tirarme al suelo si es posible y descargar todo esto que tengo aquí en el pecho, oprimiéndome la garganta.
Todo esto me ha provocado una jaqueca horrible, pareciera que el cerebro estuviera latiendo más fuerte que mi corazón, apenas si lo soporto, una punzada latente se ha fijado entre mis ojos, mis ojos parecen que estuvieran ardiendo. Por eso necesito llegar a mi cama a recostarme, quiero oscuridad y silencio, que nada ni nadie me moleste, no sólo por el malestar que me aqueja sino porque creo que explotare y no seré capaz de controlarme con nadie, es mejor huir y esconderme antes de dejar salir la fiera que tengo prisionera.
No sé como he llegado a mi dormitorio, sin toparme con nadie conocido o mejor dicho cercano, lo único que sé, es que ahora estoy completamente tapada en mi cama, mientras dejo que mi llanto fluya, pero la presión de la cabeza parece aumentar porque este dolor de cabeza no sede, tanto así que las nauseas han vuelto, con dificultad logro incorporarme de la cama y camino veloz al baño. Cierro la puerta y me inclino con dificultad en el inodoro, esto hace unos meses era recurrente y no tenía problemas para agacharme, pero ahora todo es diferente. A pesar de que sigo en la misma posición, vomitando todo lo que tengo, no puedo hacerlo con los problemas porque esos siguen rondándome, siguen atormentando mi vida.
- Rose… Rose… ¿Estás ahí?- escucho hablar a Violeta desde el otro lado de la puerta, mientras comienza a golpear desesperada.
Pero no le pienso abrir ni contestar, no quiero ver a nadie, no quiero que nadie me tenga lastima, ni me diga mentiras, como que todo va a mejorar, porque nadie me reconoce que todo va a ser difícil y que no podré hacer lo que quiero. A ver si de una vez por todas lo comprendo y dejo de vivir de fantasías.
-
Voy a tirar esta puerta si no respondes- comienza a gritar mi amiga.
-
Déjame en paz- logro gritarle, aun arrodillada en el piso.
-
¿Qué paso ahora? Por favor, Scorpius te está esperando- continua hablando.
-
Quiero estar sola, dile que estoy ocupada- le contesto para que se marche luego.
-
No, no me voy, necesito ver que estás bien- insiste.
Por qué la gente no entiende las palabras quiero estar sola, que tan difíciles son de comprender, pero no, aquí está fastidiándome, después si me descargo contra ella, quien tiene la culpa, claro yo, por ser tan explosiva, pero cuando trato de escapar y no alterarme me buscan para verme enojada, nada tiene sentido. Si se quiere arriesgar, que lo haga ya no me importa yo no voy a hacer nada, voy a permanecer aquí no sé hasta cuando, pero por el momento no pienso moverme ni un milímetro.
-
Alohomora- escucho decir desde afuera, para luego sentir como la puerta a mis espaldas comienza a abrirse.
-
Rose, ¿Qué pasa amiga?- comienza a decir Violeta preocupada, al verme en esta posición.
-
Nada, no entiendes que quiero estar sola- le grito por su intromisión.
-
Estás muy alterada- afirma.
-
Qué descubrimiento- le lanzó por su comentario.
-
Ya basta, basta de tonterías levántate de ahí y dime que te pasa- comienza a decir en tono severo, creyendo que está regañando a no se quien.
-
No me digas lo que tengo que hacer- le respondo levantándome de mi lugar, porque realmente estaba agotada.
Ella trata de ayudarme, pero yo simplemente me lavo la cara, y paso por su lado sin mirarla ni decirle nada, necesito volver a acostarme, esa es la única forma de que la jaqueca se me pase.
Una vez que vuelvo a taparme hasta la cabeza, escucho a Violeta sentarse en mi cama, pero permanece en silencio, por lo menos ha comprendido que no quiero hablar. Sé que ahora debe estar pensando que soy infantil, inmadura, y no sé que más, sin embargo si no ha vivido lo que yo, no puede realmente saber lo que se siente, es muy fácil decir desde fuera las cosas que uno debe hacer, sentir o pensar, pero cuando uno realmente lo vive, las cosas no son tan sencillas, una porque las hormonas te juegan una mala pasada, estas tan llena de ellas que a veces ni siquiera sabes porque actúas o sientes de tal forma, y por otra parte todas las cosas que me han pasado no pueden ser las situaciones más desfavorables.
Cuando un sueño se derrumba, tu vida lo hace, porque uno planea y vive su día a día a partir de planes, expectativas, ilusiones, o lo que sea que uno se imagina para lo que viene, y cuando aquel camino que tenías trazado, ya sea claramente o no tan delimitado, pero sabías que tenías un rumbo seguro que seguir, y se borra completamente, quedas en el abismo. Estar perdida sin saber que hacer, en donde ningún sentido funciona, porque te sientes ciega, y sorda y no ves nada a tu alrededor, ni una sola ayuda que te haga salir o encontrar un nuevo camino, es completamente agobiante.
Por qué cuando ya había comenzado a encontrar un rumbo nuevo, la profesora McGonagall, me hace comenzar a perderlo, ahora otra vez estoy tan perdida, tan temerosa de lo que pase, pero tengo sólo una certeza no estoy sola tengo este bebé e increíblemente me hace sentir fuerte, a pesar de todo lo que siento ahora, sé que tengo que luchar, y si ahora estoy escondida, no estoy dándome por vencida, sólo estoy calmándome para no dañarnos y dañar a nadie. Es la única forma que he encontrado de soportar estos momentos de angustia.
Me siento como una tortuga, escondida para protegerme, pero de mi misma, debo encontrar nuevamente el camino, una vez que las emociones dejen de ser tan intensas podré preocuparme de cómo seguir, el problema que deje tanto el futuro para adelante que olvide aspectos como el que acaba de ocurrir.
-
Rose, ¿estás más tranquila?- vuelve a cuestionar despacio Violeta.
-
Un poco- respondo sin moverme de mi lugar.
-
¿Necesitas algo?- interroga dubitativa.
-
No- respondo.
-
Está bien, cualquier cosa me avisas- indica mientras percibo como comienza a caminar para salir de la habitación.
Ya he dejado de pensar, debo hacer algo que me tranquilice y me quite el dolor, por eso comienzo a recordar el mar, la playa, el sonido de las olas, la paz y tranquilidad que se siente en las madrugadas. Rememoro las últimas vacaciones de verano que tuve, antes de que todo esto pasara, cuando aún era una niña que me preocupaba únicamente de los estudios y si podría gustarle alguna vez a un chico. Esas semanas en la costa con mis padres y hermano, fueron inolvidables, especialmente cuando salíamos temprano con mamá a recorrer la orilla de la playa, aun recuerdo la brisa marina que humedecía mi rostro, la forma en que el viento mecía mi cabello y el agua tibia de mar cuando me alcanzaba y rozaba mis pies. Aquella libertad de espacio y de emociones, por la cual ahora pagaría lo que no tengo por volver a sentirla, inunda mis deseos.
Lentamente estos recuerdos comienzan a surtir efectos en mis dolores, la presión de mi cráneo ha desaparecido casi por completo, y aquella angustia y furia están calmándose en mi interior.
Necesito respirar aire puro, estoy asfixiándome con la cabeza tapada, me vuelvo a levantar lentamente y me percato que estoy sola y que además ya esta oscureciendo, la noche está cayendo y casi ni me doy cuenta. Me acerco a la ventana para dejar pasar un poco de la brisa del atardecer y me pierdo nuevamente en la infinidad del cielo violáceo que tengo en frente y que poco a poco comienza a tornarse azul oscuro, mientras las estrellas ya titilan y una luna llena preciosa se presenta majestuosa.
Apoyada en este lugar contemplo el paisaje y mi figura de perfil que se refleja en la ventana, si pudiera compararme parece que en mi cuerpo tuviera la mitad de esa luna pegada en mi abdomen, tan redondo, tan delimitado, con tanta vida dentro, y yo con tanto miedo de tenerla en mis brazos. Con mi dedo comienzo a perfilar toda la circunferencia que tengo acariciándome y tratando traspasarle mi caricia.
- Lamento alterar tu tranquilidad- comienzo a susurrarle.
Los minutos siguen marcando el tiempo, y el bebé a comenzado su movimientos, ya hasta me he acostumbrado a tenerlo presente en estos momentos, mientras no se acomode con fuerza está todo bien para mí. Incluso me calma el saber que está tan activo, porque es señal de que esta bien, pero que siga ahí no más, aun no es tiempo para que nos conozcamos, necesito estar más tranquila y en mi casa, con mamá a mi lado.
Ahora que ya estoy más tranquila logro salir de la habitación, es mejor buscar a Scorpius y preguntarle que es lo que quiere, ya que recordé que Violeta me había dicho que me andaba buscando. Creo que deberé darle además una breve explicación a mi amiga por haberle gritado, aunque ella se lo busco por no hacerme caso, sin embargo de todas formas le pediré disculpas, al fin y al cabo ella no sabía por qué estaba así, debe haberse preocupado.
Comienzo a bajar las escaleras y en medio de mi sala común están sentados las dos personas con las cuales quería hablar, Violeta y Scorpius, ellos están en un sofá conversando. Casi de manera parsimoniosa me dirijo hasta quedar cerca de ambos, que al darse cuenta de mi presencia, comienzan a observarme, lentamente observo el espacio que hay entre ellos y me dejo caer sentada en el, ahora que estoy un poco desganada tener a ellos dos cerca de mí es un buen antídoto.
-
¿Estás bien?- cuestionan al mismo tiempo, Violeta temerosa y Scorpius serio.
-
Si, por algo estoy aquí- respondo de manera no muy amable, pero no puedo evitar responder así, aun me quedaba un poco de enfado.
-
Que amable- afirma Scorpius de manera irónica.
-
Ya me conocen- les indico tratando de acomodarme mejor.
-
Por eso no nos enojamos contigo- indica Violeta.
-
¿Me estaban esperando?- interrogo ya más amable.
-
Por qué otra razón estaría en este lugar- responde Scorpius.
Yo simplemente le sonrío, logrando que el también lo haga, basta de tonterías por algo decidí bajar, no quiero arruinar esto.
- Después nos vemos- indica Violeta, levantándose del lugar.
Pero antes de que se vaya, logro sujetarle la mano, deteniéndola en el lugar.
-
Violeta, siento lo que paso hace un rato- comienzo a decirle.
-
No te preocupes, luego hablamos- responde dulcemente, para marcharse.
Mi vista vuelve a fijarse en mi acompañante, que tiene una expresión de confundido.
-
¿Qué?- le pregunto para ver que le pasa.
-
Me vas a decir que fue lo que paso, por qué no entiendo nada- indica.
-
Estaba un poco irritada- confieso avergonzada.
-
¿Tú irritada?- menciona risueño- eso nunca lo he visto- completa, haciendo que yo ruede los ojos.
-
Ya no molestes- le respondo.
-
Bueno, pero qué fue lo que te hizo enojar- interroga volviendo a colocarse serio.
-
Tuve una conversación con McGonagall- comienzo a decirle, haciendo que su cara cambie a una de preocupación.
-
¿Y?- pregunta sentándose rígidamente.
-
Me hablo de lo que podría pasar conmigo el año que viene- comienzo a susurrar un tanto apenada.
-
Pero qué te dijo- comienza a apresurar.
-
No sé sabe- respondo bajando la mirada, no quiero verlo porque quizás eso me haga llorar.
-
¿Cómo?...no entiendo- balbucea.
-
Eso, el consejo tiene que ver si me autoriza a tener un régimen especial, esa es la única forma de que pueda asistir en mi nueva "condición"- respondo lentamente.
-
Claro que te van a dejar, no pueden perder a la mejor estudiante que tienen, sería unos idiotas- menciona un tanto enojado.
-
No lo sabremos hasta una semana después de terminadas las clases- respondo dolida.
-
Y ¿qué podemos hacer entonces?- cuestiona.
-
Hay que esperar, mientras no sepa nada de eso, no puedo saber- respondo resignada.
-
Todo va a salir bien- comienza a decir mientras me atrae a su cuerpo con sus brazos.
-
Eso espero, no quiero que nada cambie más de lo que ya lo va a hacer- susurro en su cuello, mientras decido quedarme así para estar tranquila..
Y así los últimos días van pasando, todo alrededor es verano, alegría, recuerdos e imágenes de este año académico que comienza a llegar a su fin, las clases son tan relajadas, casi un repaso entre comentarios y aportes en una conversación entre profesor y estudiantes, bueno no en todos, pociones y defensa contra las artes oscuras siguen siendo igual que todo el año, pero el resto bastante agradable. Pero en cada una de ellas, no he podido dejar de pensar si podré el próximo año estar en estas mismas salas, escuchando a los profesores hablar, recitándonos hechizos o contándonos historias antiguas de magos y brujas.
El resto de los estudiantes parecen felices con dejar la escuela este año. Yo no me quiero ir, primer año que me pasa que desearía quedarme en este lugar, continuar estudiando y compartiendo con mis amigos y especialmente con Scorpius, porque sé que en casa eso será un poco difícil, primero debe aceptarlo mi papá y eso es más complicado, si apenas me habla a mí, a él lo debe detestar.
-
¿Qué piensas?- irrumpe Al.
-
Sí te contara estaría toda la noche- le respondo desganada.
-
Última noche… ha pasado rápido todo ¿no?- medita Albus un tanto perdido en sus recuerdos.
-
Si, ha sido complicado- retribuyo de la misma forma.
-
Es verdad- dice acariciando mi estómago.
-
Pero basta de hablar de mí y para ti ¿cómo fue este año?- le consulto más resuelta.
-
Extraño, pero te digo, algo al final creo que me ha ido bien- responde con una gran sonrisa y con sus ojos verdes brillando más que nunca.
-
Así ¿por qué?- lo interrogo sorprendida.
-
Ya sabes todo lo que paso con Violeta, pero eso ya paso…- comienza a decir de manera misteriosa.
-
¿Qué?- le pregunto de manera rápida.
-
Te acuerdas de la fiesta de la otra vez en la cual baile con tu compañera Samantha…- comienza a decir, sonrojándose.
Yo simplemente asiento y comienzo a sonreír de manera amplia, porque ya me imagino lo que me quiere decir.
-
Bueno comenzamos a salir un par de veces, y ahora… es mi novia- complementa dichoso, demostrándome que aquello si lo hace feliz, lo que me hace más feliz a mí, por ver que todo ha salido bien con eso.
-
¿En serio?- le pregunto aún sorprendida y alegre.
-
Eres la primera en saberlo- indica.
-
Estoy muy feliz por ti, primito, no sabes cuanto me alegra- comienzo a decirle mientras lo abrazo.
-
Hey, ni que te hubiera dicho que me gane la lotería o algo, por qué tan feliz- cuestiona sorprendido.
Él no sabe todo lo que paso con James y Violeta, pero no importa, eso ya quedo en el pasado, ahora él está bien, feliz con su nueva novia, James sigue con sus otras conquistas y Violeta sola, buscando a un hijo único, todo perfecto.
-
No me puedo alegrar porque estés feliz- le respondo mostrándome sentida por sus palabras.
-
No, sólo que nunca eres tan efusiva con tus demostraciones de alegría, o ¿es un efecto del embarazo?- cuestiona juguetonamente.
-
No, y hagas lo que hagas o digas lo que digas, no dejare de estar inmensamente feliz por ti- le respondo.
-
No te entiendo yo pensé que querías que estuviera con Violeta, no fue eso lo que me dijiste la otra vez- cuestiona volviéndose serio.
-
Con ella… bueno como no resulto, y te vi triste por eso, ahora que estas feliz yo lo estoy sin importar con quien estés- le contesto rápido para no levantar sospechas.
-
Eres tan extraña Rose, pero así eres, y así te queremos- responde abrazándome.
-
Gracias Al- retribuyo su gesto, sin importarme lo que diga.
-
En la despedida de esta noche, ¿vendrás con Scorpius?- consulta de improviso.
-
No, en su casa también tienen preparada una fiesta, así que es mejor que cada uno la pase con sus amigos- respondo.
-
Oh- es lo único que logra decir ante esto.
-
Y yo no creo que me quede mucho, recuerda que tengo que descansar- le indico apuntándome.
-
Tienes razón, es mejor que te duermas temprano- indica colocando su mejor tono de protector.
-
No seas bobo, estaré, pero un rato- agrego conteniendo la risa que me ha provocado su comentario.
-
Oye ¿todo está bien con Malfoy?- interroga sin tomar en cuenta mi comentario.
-
Si ¿por qué preguntas eso?- le digo confundida.
-
No los he visto mucho juntos estos días y ahora que no estén juntos en la última noche, me pareció extraño- responde de manera formal y con su ceño fruncido.
-
Nos vemos todas las tardes como siempre y por lo de hoy, cada uno tiene sus amigos, eso es todo- respondo segura.
Es una tradición que cada casa celebra su última noche del año escolar en su sala común, es lógico que cada uno quiera y tenga que estar en la suya, ningún miembro de una casa va a la fiesta de otra casa, y no pensamos ser la excepción. En realidad ni siquiera lo conversamos, cada uno sabe que hay una celebración, pero ni siquiera nos invitamos, yo sé que el quiere estar en la suya y no venir acá, y yo tampoco quiero ir a la suya, aunque no participe ni de la mía.
Sólo espero que Scorpius se comporte bien y que esa arpía de Alexia u otra, no estén al acecho, confío en él, pero no en ellas, sin embargo no tengo nada que hacer, sólo confiar. Él puede disfrutar todo lo que quiera, no me voy a oponer, es libre de hacer lo que quiera y es bueno que uno de los dos pueda seguir con su vida lo más normal posible, sin preocuparse de que le duela o le pase algo, o si podrá estudiar o no, así me puede apoyar en todo lo que siento, porque basta y sobra con una persona con problemas.
Ya en la noche he compartido momentos con todos mis amigos, primero con Violeta, con ella conversamos, reímos y casi lloramos recordando todo lo que hemos vívido, no sólo este año sino que desde que nos conocimos a los once años en el tren al comienzo de todo esto. Es la mejor amiga que he podido encontrar, siempre ahí apoyándome y aguantando mis berrinches, y yo escuchando sus problemas del corazón, que esté año casi me provocan un infarto al ver como estuvo a punto de producirse un tsunami entre los Potter.
Luego pase con Albus y Samantha, con ella me llevo muy bien, y ahora que no sólo compartimos dormitorio sino que a mi primo, las cosas serán más cercanas. James, ese niño, siempre recordándome que con cualquier problema que tenga está dispuesto a usar cualquier medio para hacer pagar al culpable de mi sufrimiento, pero luego de eso desapareció tras su nueva conquista, nunca va a cambiar. Fred ahí enseñándole a Hugo un nuevo producto de su padre, un vaso que cuando lo llenas de líquido se desfonda, que ha sido no sólo el causante de risas sino que de más de una mala cara en esta fiesta.
Dominique y sus amigas me han tratado de preguntar otra vez cosas sobre mi bebé, pero yo les deje en claro que esta noche era para pasarlo bien y disfrutar la fiesta, de ahí en adelante todo fue maquillaje, ropa de última moda y no sé que otros productos. Con respecto a Lily ni siquiera se quiso aparecer en la fiesta, ella es así un tanto extraña.
Por último he buscado a la persona que sé, que pase lo que pase conmigo, no veré el próximo año en la escuela, y ese es Tony, porque este es su último año, y he querido dejar el mayor tiempo para poder compartir y aprovechar su agradable compañía.
-
No puedo creer que ya no voy a volver a este lugar nunca más- repite Tony nostálgico.
-
Si, debe ser muy extraño dejar el que ha sido tu hogar por tanto tiempo- comienzo a decirle con tristeza.
-
Es una mezcla de sensaciones- responde mirando todo a su alrededor.
-
¿Qué vas a hacer ahora?- le pregunto para olvidar el tema de la nostalgia.
-
Voy a postular a San Mungo- indica ya más contento.
-
De verdad, no sabía que querías ser sanador- respondo asombrada.
-
No lo tenía muy claro, pero hace un par de semanas me termine convenciendo- responde serenamente.
-
Es una buena opción te felicito, se que te irá muy bien- menciono entre feliz y entristecida, el saber que quizás no lo vuelva a ver me provoca pena.
-
Rose, no porque me vaya de Hogwarts vamos a dejar de ser amigos- indica amablemente, al parecer se ha dado cuenta de lo que siento.
-
Lo sé, muchas gracias, aprecio tanto tu amistad- le respondo.
-
Cualquier cosa que necesites cuenta conmigo, Rose- susurra afirmando mi brazo en una muestra de cariño y apoyo.
Ojala pudiera seguir en contacto con él, por lo menos de mi parte tengo toda la disposición de seguir siendo su amiga y al parecer el también. A personas como él no hay que dejarlas escapar, demasiado buena persona, amable y preocupado. Me hace sentir bien, apoyada y especial, ojala yo pudiera retribuirle de alguna forma todo lo que ha hecho por mí.
Sin embargo el cansancio me está ganando, dije que estaría sólo un rato y ya me he pasado, mañana hay que levantarse temprano, en realidad yo debo hacerlo porque aún no termino de empacar mis cosas, porque cada vez que comenzaba a guardarlas recordaba que debía marcharme y simplemente no quería recordarlo, ahora deberé hacerlo a última hora y detesto eso porque no podré aprovechar el último día, bueno la última mañana, por tener que ordenar mi ropa.
Mi última noche ha sido tan tranquila, tan llena de sentimientos encontrados, con tantas cosas que pensar, que hacer y que enfrentar, que comienzan a trasladarme en un sueño profundo, hasta que percibo los rayos de un sol radiante que se cuelan por la ventana, logrando que me despierte llena de energías.
Todo ha pasado de manera rápida y casi parece que ha sido un sueño, siento como si hubiera sido sólo hace unos minutos que estaba desayunando con mi familia en el gran salón, que estaba recorriendo los jardines y el lago de la mano con Scorpius, o que abrazaba a Hagrid en la estación de Hogsmeads para despedirme hasta la próxima vez que nos veamos. Pero ahora estoy aquí en el último vagón del tren, aquel en el cual tuve aquellas discusiones con Scorpius, en estos momentos estamos los dos solos, pero yo me encuentro viendo lo que dejo atrás, ese enorme y milenario castillo que me ha visto pasar de la niñez a la adolescencia, porque aun no puedo decirme que soy una adulta, aún no. Ese lugar en donde aprendí y descubrí muchas cosas desde pronunciar wingardium leviosa hasta que pronto alguien no me dirá ni Rose, Rosie o Rosie Posie sino Mamá.
Mi mirada queda fija en la ventana observando lo poco que queda en el paisaje del lugar de donde hemos partido, la velocidad con la que el tren viaja nos aleja rápidamente de ahí.
- Prometo que volveré- me repito una y otra vez en la mente, con la frente apoyada en la ventana, mientras dejo que mis ojos comiencen a cerrarse.
Porque eso es una de las cosas que más anhelo y no voy a permitir que me quiten mi sueño.
(Mil gracias por todos los cometarios que me han dejado... les dedico este fics especialmente a todas aquellas que me han dejado un cometario... no saben cuanto me ayudan....
ahora un nuevo cap... debo confesar que este me ha dejado con un extraña sensación de nostalgía... pero me interesa saber que les parece a ustedes, comenten plisss- ahora un delanto se viene la llegada a casa.. ya veremos que va a pasar con las familias.... pero no les digo nada más) comenten plissssss.......