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Historia 33692 — capítulo 31
Retorno a casa
Luego de un rato en silencio, con la mirada perdida y llena de recuerdos, comienzo a recordar que no estoy sola, hay alguien más esperándome que ha permanecido respetando mi momento de desconcierto. Lentamente retiro mi cabeza de la ventana para voltearme a verlo y ahí esta, sentado, con ese semblante serio y solemne viéndome con sus ojos grises.
-
¿Estás bien?- susurra al verme mirarlo.
-
Si- le contesto con una voz apenas audible.
El silencio vuelve a hacerse presente, lo observo bostezar al parecer no ha dormido mucho, y es probable debido a la fiesta de anoche, no hemos tenido tiempo de hablar de eso y quizás ya es tiempo de dejar toda esta atmosfera de tristeza y continuar con la vida.
-
¿Cómo lo pasaste anoche?- pregunto para despejar el ambiente.
-
Ehh, Bien ¿por qué?- pregunta extrañado.
-
¿No puedo preguntar como te fue en tu fiesta?- interrogo confundida por su respuesta.
-
Sí, pero ya sabes, fue como todas las fiestas- responde tratando de restarle importancia.
-
No sabia por eso te pregunto, pero sino quieres hablar de eso, no te vuelvo a preguntar- le digo tratando de usar su mismo tono.
Él simplemente encoje sus hombros y se queda en silencio, pero no entiendo que le sucede, este día a estado muy extraño y las palabras de Albus el día de ayer comienzan a tener sentido, es cierto que ha estado un poco lejano, pero por qué, le he hecho algo, que yo recuerde nada, he estado igual que siempre. Quizás son tonteras mías, como siempre, es mejor no asustarme antes de tiempo, menos con lo que se viene.
- ¿Qué haremos llegando a Londres?- vuelvo a interrogar luego de un rato.
Scorpius vuelve a mirarme otra vez, su expresión es de preocupado, al parecer no sabe muy bien que hacer. Como veo que otra vez no está dispuesto a conversar o responder, deberé hacerlo yo.
-
¿Scorpius?- comienzo a mencionar su nombre.
-
Estoy pensando- responde fríamente ante mi insistencia.
Esta bien, lo voy a dejar no me interesa discutir, no hoy, al parecer la falta de sueño lo hace ponerse de mal humor y con dificultades para pensar, pero no puedo creer que este así, y conociéndome sabe que tengo tanta facilidad para explotar, esta dándome todas las facilidades para que eso suceda, pero debo evitarlo, nada de malos ratos, por favor.
Ante su indiferencia o estado de meditación, no sé por qué lado tomarlo, creo que es mejor despejarme con algo, por eso comienzo a sacar un libro, pero me es imposible leerlo, todo esto no me agrada y contener mis ganas de saber que es lo que pasa no me dejan concentrar. En vez de ayudar me desconcierta con su forma de tratarme.
- ¿Crees que podamos vernos?- comienza a decir de improviso.
Dejo lo que estoy haciendo y observo como aún permanece pensativo.
-
Tendríamos ¿no?- respondo.
-
¿Tú crees que tu padre va a dejar acercarme a ti?- cuestiona entre irónico y preocupado.
-
Lo sé, pero va a tener que hacerlo no ¿cómo vas a participar de todo esto?- contesto a su pregunta.
-
Yo lo sé, pero…- comienza a decir y detiene sus palabras.
-
Pero qué… ¿no quieres hacerlo?- cuestiono asustada.
-
No digas eso, ya te dije que si- se apresura a decir enojado.
-
Debemos intentarlo- susurro bajando la mirada.
-
Claro que lo haremos- responde acercándose más a mí.
-
Tengo miedo- vuelvo a decirle.
-
Ya lo sé- indica abrazándome.
Luego de mucho rato en el tren todo vuelve a convertirse en bullicio y movimiento, eso nos avisa que el arribo esta pronto, mi estómago vuelve a moverse de manera nerviosa. Tanto así que apenas puedo estar quieta en mi lugar, he comido más de cuatro ranas de chocolate en menos de cinco minutos. Scorpius simplemente permanece callado, ni siquiera se mueve, sólo observa todo a su alrededor.
- Ya estamos llegando- aparece la cabeza de James por la puerta para desaparecer tan rápido como ingreso.
Perfecto un recordatorio de que debemos prepararnos para salir y enfrentar a un montón de familias, pero principalmente a las nuestras o mejor dicho a la mía, ya que los padres de él ya nos han visto juntos. Qué haremos, bajaremos juntos, de la mano, o separados, cada uno se irá donde sus familias y ahí veremos cuando nos vemos. Qué vamos a decir, cómo va a reaccionar papá, mamá y el resto. Tengo tantas preguntas sin poder responder que parece que mi cabeza va a explotar.
- Vamos- dice Scorpius levantándose de su lugar.
Rápidamente volteo a ver por la ventana y ahí frente a mis ojos aparece la estación de trenes 9 y tres cuartos. No puedo creerlo ya estamos aquí y ni siquiera hablamos de que vamos a hacer, como vamos a bajar, no me quiero mover de aquí, esperare a que el tren retorne a Hogwarts, viviré en ese lugar, eso es una buena opción.
-
Rose, vamos- vuelve a reiterar con el rostro completamente tenso.
-
¿Cómo lo vamos a hacer?- le pregunto angustiada.
-
Hay que bajar y ver…- responde dubitativo.
-
Esta bien vamos- le respondo tomándole la mano, aunque sea peor, esto me hace sentir más tranquila.
-
Todo va a estar bien- indica abriendo la puerta del compartimiento.
Sí eso tiene que ser así, todo va a salir bien, no creo que mamá deje que papá prohíba que lo vea, sería incorrecto, como va a querer que sea responsable de esto sino puede estar presente. No me imagino no tener su compañía, lo necesito a mí lado, no voy a poder ser capaz de hacerlo sola.
-
Scorpius…- lo detengo antes de llegar a la puerta para bajar.
-
Sí, Rose- responde volteándose a verme.
Tengo que decirle algo que no le he dicho, debo aprovechar este momento, porque no sé hasta cuando volveré a verlo, necesita saberlo, quiero que sepa lo que siento por él, quizás es muy pronto, quizás no, pero debo hacerlo, es tan real y fuerte este sentimiento que debo expresárselo, ha sido tan importante para mí su presencia, que necesito retribuírselo.
Comienzo a tomar sus manos con las mías, a pesar de que estoy temblando por todo lo que se viene, mis mejillas se comienzan a ruborizar, en un acto reflejo comienzo a morder mis labios, preparándome para pronunciar estas palabras.
- Scorpius… te quiero… - logro decir buscando en sus ojos algún indicio para saber si lo ha escuchado.
Él simplemente se queda inmóvil en su posición, comienza a mover mis manos con las suyas, apenas si logra parpadear, su piel pálida parece tornarse aún más blanca que de costumbre. Por qué no reacciona, por qué no me dice algo aunque sea una palabra, cualquier cosa, ni siquiera ya me importa que me diga que siente lo mismo. Cuando voy a abrir la boca para preguntarle algo, su boca se relaja y presiona sus labios con los míos, besándome como si fuera la última vez, hay tanta pasión y desesperación en este gesto, que me deja inmovilizada y sin palabras que decir, él simplemente se separa de mí y comienza a caminar.
- Vamos…- susurra arrastrándome hacia la puerta que nos da paso al andén.
El excesivo ruido y movimiento que hay alrededor me despierta y me trae nuevamente a la realidad, todo es tan alborotado, tantas caras desconocidas, tantas palabra que se entremezclan con el sonido del tren y los gritos de las lechuzas, gatos y demás animales. De manera inconsciente nuestras manos se sueltan, no sé si porque yo las dejo de apretar o porque él lo ha hecho, al parecer hemos decidido hacerlo al mismo tiempo.
Mi mirada busca algún rostro familiar, pero es un poco complicado, veo que Scorpius trata de hacer lo mismo, pero claramente él busca a su familia y yo a la mía.
- Rose, vamos allá están esperándonos- aparece frente a mí la figura de mi hermano.
Simplemente asiento y trato de caminar para seguirlo, sin embargo al parecer Scorpius ha encontrado a sus padres.
-
Rose ¿qué vamos a hacer?- pregunta mientras observo entre la multitud el rostro de mi madre, que esta buscándome con la mirada, a su lado están mi padre, y mis tíos Harry y Ginny.
-
Debemos saludar a nuestros padres- respondo sabiendo que eso es lo obvio, el problema es cómo lo haremos.
-
Están en lugares opuestos de la estación- acota mirando a ambos extremos.
-
Si, ya me di cuenta- respondo complicada por la situación.
Algunos estudiantes continúan bajando, gritando y corriendo entre nosotros, está situación es tan complicada, y los gritos y murmullos alrededor no ayudan mucho ni a que podamos conversar ni menos a pensar.
-
Scorpius… creo que cada uno debe ir a saludar a su familia- propongo ya que los minutos continúan pasando y seguimos pegados en la orilla del tren.
-
Tienes razón- afirma
-
Está bien- menciono para comenzar a caminar.
-
Ey, espera…- susurra deteniéndome del hombro.
-
¿Sí?- le pregunto nerviosa.
-
Saludo a mis padres e iré inmediatamente contigo- responde tratando de sonreír, sin embargo sólo logra hacer una extraña mueca.
-
Claro- respondo alegre y sonriéndole para darle ánimo.
Cada uno comienza a caminar en dirección a donde se encuentra su familia, mis pasos se hacen más lento de lo normal y no es porque no quiera ver a mi familia, al contrario lo único que deseo es abrazar a mis padres, sentir su cariño, pero me angustia la reacción hacia Scorpius, no soportaría que lo rechacen.
A pesar de todo pronóstico mientras más me acerco a ellos más tranquila me siento, por eso comienzo a andar más veloz, mamá amplia su sonrisa al verme caminar hacia ella, yo no me fijo en nada más que eso y rápidamente me arrogo a sus brazos. Su perfume tan agradable, dulce y entrañable me alivia completamente, por fin estoy en un lugar seguro.
-
Mi amor ¿Cómo estas?- susurra mamá a mi oído.
-
Bien- le respondo con mi cara aún oculta en su ropa- te extrañe mucho-
-
Y yo- responde, mientras comienzo apartarme de ella, porque por mucho que quiera seguir así aún hay más.
-
¿Cómo ha estado el viaje?- pregunta mientras yo quedo nuevamente a una distancia prudente.
-
Tranquilo- respondo mientras papá deja de saludar a Hugo y dirige su mirada a mí, colocándome nuevamente nerviosa.
-
Bienvenida Rose- comienza a decir esbozando una sonrisa tímida.
-
Papá- le digo mientras el comienza a abrazarme. Sus brazos son tan grandes y protectores, esto era lo que ansiaba y ya lo tengo, el cariño de él.
-
Mi pequeña…-comienza a susurrar acariciándome el cabello.
-
Te extrañe- le digo aferrándome a su ropa.
-
Yo igual- responde dulcemente.
Saludo y encuentro, ha sido perfecto, ni siquiera me lo había imaginado, y ha sido hasta el momento fabuloso. Me alegra tanto ver que la conversación que tuve con papá la última vez si tuvo efectos, y que realmente el tiempo ha ido calmado todo, ahora si me siento en casa.
Luego de esto me dirijo a mis tíos, pero con ellos no hay problemas, desde que se enteraron de todo, han estado incluso más preocupados por mí que antes, tía Ginny no deja de mirarme con cara de ternura, y me ha dejado hastiada en este poco rato ya que no ha dejado de tocarme cada cinco segundo, como tratando de comprobar que lo que tengo bajo mi ropa es real.
James, Lily y Hugo no dejan de hablar todo el rato con todos, la mezcla de voces y diferentes historias se cuelan de vez en cuando por mis oídos, pero estoy demasiado ansiosa esperando a que aparezca Scorpius.
-
Sólo falta Albus y nos vamos- comenta tío Harry, buscando entre las personas a su hijo.
-
Esta despidiéndose de su novia- indica Lily.
-
¿Novia?- pregunta horrorizada tía Ginny.
-
No sabes mamá, tu pequeño Albus ya no es un niño- agrega James con esa sonrisa traviesa.
-
Claro que lo sé- agrega tratando de sonar más repuesta, sin embargo comienza a mirar desesperada hacia todos lados.
Ella no es tan aprensiva, o no era, pero creo que mi situación le ha hecho tener un poco de miedo de lo que pueda pasar o puedan hacer sus hijos, por ejemplo Dom me dijo que sus padres le habían dado, en la visita al aniversario de los abuelos, "la charla" por tercera vez en dos días. Y no creo que sólo fue a ella, sino que a todos, sólo que Dom es más adicta a contar todo lo que le pasa o siente, por eso me entere de esas conversaciones privadas.
Mis padres están o por lo menos los veo mejor que la última vez, papá esta más relajado y eso me deja un poco más tranquila, quizás ya lo ha aceptado, espero que eso incluya a Scorpius, pero todas mis esperanzas comienzan a derrumbarse cuando veo que papá comienza a transformar su cara feliz por una de furia, el rojo de su pelo se apodera también de su rostro, y esa sonrisa desaparece para dar paso a un gruñido. Y todo por qué, eso estoy segura, ni siquiera me quiero voltear porque ya tengo la respuesta.
- Rose- menciona Scorpius tras de mí, de manera firme y segura.
Rápidamente me volteo y le doy una media sonrisa, para enfrentar nuevamente a mis padres, debo presentarlo, eso es lo correcto, ni siquiera se bien que diré, pero debo hacerlo. Hay que actuar rápido esa es la mejor técnica.
-
Mamá, papá, el es Scorpius… mi novio y bueno ya saben todo lo demás- presento casi en un murmullo.
-
¿Cómo estas Scorpius?- saluda mi madre tratando de sonar lo más amable posible, pero se nota que está preocupada por la reacción de papá.
-
Muy bien señora Weasley- responde educadamente, sin embargo noto en su voz el total nerviosismo que tiene por estar en esta situación.
A papá se le escucha a kilómetros la respiración agitada, parece un toro a punto de embestirlo, otra vez tío Harry es el salvador y se coloca a su lado colocando una mano en el hombro de su amigo furibundo.
-
Ellos son mi tío Harry y tía Ginny, los padres de Albus, James y Lily- comienzo a decir nerviosa, es mejor mantener la boca y las manos ocupadas de todos, antes de que algo se salga de control, no quiero darle tiempo a papá para que le diga algo a Scorpius.
-
Mucho gusto señor Potter- responde nuevamente de manera cortés Scorpius, alcanzándole la mano a mi tío quien la estrecha rápidamente.
-
Un gusto muchacho- responde escuetamente, tratando de no dejar espacio para que papá pueda, por si intenta, lanzarse sobre él.
-
Un placer señora Potter- continúa diciendo Scorpius con la voz cada vez más insegura, al ver que papá no se ha calmado ni un poco.
-
Vámonos-grita mi padre, sin siquiera dejar responde a su hermana el saludo.
Estas palabras me dejan congelada en mi lugar, al igual que a mis tíos, y mis primos que parecen estar con la boca abierta hace mucho rato, ni siquiera se han atrevido de seguir contando todas sus aventuras, están atentos a cada movimiento.
-
¡Ronald!- dice mi madre sin gritar pero sonando lo más severa que puede.
-
Yo me largo, los espero en el auto- dice furioso, mientras se da la vuelta y comienza a caminar en sentido contrario al nuestro.
-
Yo…lo siento…- comienzo a susurrarle a Scorpius, sin poder mirarlo a los ojos.
-
No te preocupes sabíamos que sería así- responde lentamente.
-
¿Qué vamos a hacer?- logro decirle, mientras mis tíos le hacen unos gestos a sus hijos para que los sigan, dejando sólo a mi madre con nosotros dos.
-
Señora Weasley, sé que esto es difícil, pero yo quisiera ver a su hija, en realidad tengo que estar con ella…-comienza a decir, mientras mamá al escuchar estas palabras comienza a relajar su rostro.
-
Claro, me alegro que digas eso, yo arreglare todo- cuestiona mi madre de manera seria, pero amable.
-
Si, por supuesto- responde aliviado, mientras yo comienzo a respirar más tranquila, con mamá de mi lado, es casi batalla ganada.
-
Ahora es mejor que cada uno vaya a su casa a descansar, Rose te enviara una lechuza- indica mi madre para hacer un gesto de despedida.
Al ver esto comprendo que mamá quiere que nos despidamos, además los Sres. Malfoy están a la distancia contemplando toda la situación, el padre parece enojado, pero no tanto como el mío, sin embargo su madre me regala una sonrisa al ver que yo la estoy viendo.
-
Nos veremos lo antes posible- índico acariciándole la mano.
-
Eso espero, ahora cuídate- susurra para darme un suave abrazo.
Luego de esto él comienza a retornar donde su familia y yo sigo a mi mamá entre las personas que aún continúan en el lugar. El viaje a casa a comenzado en el más completo silencio, todo lo bueno que ocurrió al comienzo del saludo a terminado en un desastre, en definitiva para papá no ha sido tema superado.
Yo trato de concentrarme en que mamá controle todo, y para no empezar a sufrir todo el camino, he decido aprovechar que ya estoy fuera de Hogwarts para comenzar a escuchar música a todo lo que da, así el viaje se hace más llevadero y relajante. Voy cantando interiormente cuando percibo que alguien o mejor dicho Hugo comienza a mover mi brazo.
-
¿Qué?- le grito mientras me saco los audífonos.
-
Rose, no grites- me regaña mamá desde su asiento de copiloto.
-
Lo siento ¿Qué quieres?- comienzo a decir avergonzada.
-
Mamá pregunta como te fue en los exámenes- indica pasándome la pregunta a mí, de seguro no ha querido confesar que ha fallado en alguna clase, por muy inteligente que sea a veces es un tanto despistado.
-
No lo sé- respondo para no ahondar en todo lo que ha pasado con la escuela.
Mamá lanza un bufido de resignación al ver que ninguno de sus hijos quiere ahondar en ese tema. Yo continúo con mi dinámica musical hasta ver que ya estamos fuera de casa, mamá corre a ayudarme a bajar del auto, mientras papá carga mis maletas, Hugo como siempre corre para entrar a la casa. Me siento tratada como una enferma, pero ver como se preocupan por mi ayuda a no sentirme mal por eso.
-
¿Quieres sentarte?- pregunta mamá una vez que llegamos a la sala.
-
No mamá, estoy bien- le indico sonando agradecida por su preocupación.
-
Hazle caso a tu mamá, descansa mientras está la cena- agrega papá subiendo mi equipaje.
-
Claro- respondo sorprendida, por este nuevo cambio de actitud, otra vez está igual que cuando llegue, tranquillo y amable conmigo.
Acompaño a mamá hasta la cocina y observo como ella termina de preparar las cosas para cenar, mezclando la magia y las cosas manuales para hacer lo que falta.
-
¿Las cosas marchan bien con Scorpius?- comienza a preguntar de pronto mientras me acerca un posillo para que bata unos huevos.
-
Si, él ha sido un gran apoyo mamá- le respondo mientras ella se detiene unos instantes a observarme.
-
Hugo ordena la mesa, por favor- comienza a decirle a mi hermano y luego vuelve a dirigirse a mí- Eso es muy bueno- termina diciendo.
-
¿Qué vamos a hacer con papá?, parece que aún no lo quiere ver- menciono.
-
Rose, por eso no te preocupes, mañana él va a venir y ya verás que con los días las cosas se tranquilizan- indica apuntándome para que vaya a la mesa.
La cena se llevo a cabo en normalidad, papá conversando con todos sobre las cosas del trabajo, del quidditch, de los amigos, en realidad ha sido muy agradable, aunque yo he estado un tanto reticente, casi a la defensiva para estar preparada por si sale algún comentario o pregunta incomoda que cambie el ambiente, pero al final nada de eso ocurrió, tampoco es que se haya hablado de lo que me pasa, pero ya no es como si se evitara hablar de manera incomoda, sólo fue que no salió el tema, había banalidades interesantes con las cuales distender el ambiente.
Como estoy realmente agotada por el viaje ni siquiera esperamos mucho rato con mi hermano para decir buenas noches y partir a dormir. Al llegar a mi habitación recuerdo todo lo que extrañaba de este lugar, tan mío, todo lo que hay aquí ha sido colocado por una razón, cada detalle tiene una historia, pero lo que más ansío ahora es recostar mi cuerpo en mi cama, ya mañana tendré tiempo de mirar y recordar cada cosa, por hoy ha sido mucho para nosotros.
A pesar del sueño que tengo, no he logrado encontrar la mejor posición para dormir, esto es tan problemático, ya ha pasado casi una hora desde que me acosté y aún sigo dando vueltas entre mis sabanas, cuando por fin creo que ya he quedado lista para dormir palabras del exterior mantienen mi vigilia.
-
No lo voy a permitir- escucho decir a papá a lo lejos.
-
Escúchame Ron te guste o no, él tiene que estar presente- ahora es la voz de mamá la que contraataca.
No puedo creerlo están peleando, no es que nunca lo hagan, pero ahora es por mi culpa, no me gusta que estén disgustados y menos por mi causa. Me quedo quieta y atenta para ver que sucede, necesito estar segura que nada malo sucederá. La tristeza comienza a aparecer en mí, al escuchar como se hablan o mejor dicho como se gritan.
-
Es mi casa- grita papá, haciendo que me recoja en mi cama.
-
Nuestra casa- acota mamá de manera severa.
-
Lo sé, pero mira lo que le ha hecho a nuestra hija- acota aún con voz fuerte pero menos furiosa.
-
Ambos son responsables- indica mamá.
-
No me importa, ella es mi hija, y el es un Malfoy, Hermione- acota nuevamente enojado.
-
Basta de eso, ya no hay nada que hacer, quieres que Rose pase por todo esto sola, dime eso quieres- continua diciendo mamá.
Ya no quiero escuchar más, por qué no dejan de gritar y pelear por mi culpa, necesito estar tranquila, y ellos no hacen más que discutir, sino quieren que venga lo aceptare aunque me duela, pero no quiero más de esto. Tomo rápidamente una almohada y la coloco sobre mi cabeza para ver si de esta forma apago las voces y dejo de escuchar.
-
Para eso nos tiene a nosotros- acota papá bajando el tono, ya casi ni logro escucharlo, debido a mi intento de apartarme del ruido.
-
No basta sólo con eso, tú sabes perfectamente…- es lo último que logro escuchar porque por fin han dejado de gritar.
No quiero pensar en esto, ya no más, se supone que aquí debo estar más tranquila, pero al parecer yo traigo la discordia, ellos discuten gracias a mí, no puedo negar que no son la pareja de la paz, pero nunca los había escuchado gritar, y todo por mi culpa. Vuelvo a colocarme la música en mis oídos, es la única forma que he encontrado hoy para evadirme de todo, lentamente voy quedándome dormida, mezclando en mis sueños la escuela, el viaje de retorno y la discusión de mis papás. Algún día dejaremos este tema por superado, cuándo va a llegar, necesito que sea pronto.
Ya en la mañana logro levantarme un poco desorientada, en un principio me ha costado recordar que ya estoy en casa. Sin siquiera vestirme, sólo colocándome la bata bajo a la cocina, esperando que las cosas entre mis padres estén solucionadas, de eso me daré cuenta apenas los vea juntos, se sentirá si las cosas siguen mal o se han arreglado.
Al llegar al lugar sólo me encuentro con Hugo y papá, no hay rastros de mamá en ningún lado y la mesa está servida para tres. Qué significara esto, será algo malo que ella no este para el desayuno, quizás las cosas han ido peor de lo que pensaba, eso sería mi perdición.
-
Buenos días- saludo lentamente mientras me ubico en mi lugar, me siento totalmente apesumbrada.
-
Buenos días- saluda papá sorbiendo su café- ¿cómo te has sentido?
-
Bien- indico de manera dubitativa.
-
Papá cuando vamos a ver el partido- comienza a preguntar Hugo.
-
¿Dónde está mamá?- Interrogo antes de que papá conteste la pregunta de mi hermano.
-
Ha ido a trabajar Rose, pero llegará a la hora del almuerzo- responde pasándome un vaso de leche.
-
Oh… gracias- logro responderle, sintiéndome aliviada por la respuesta, ya que papá ha dicho esto totalmente relajado, no es como si estuviera ideando una excusa.
-
Ah… me pidió que te dijera que hoy puede venir… ese chico a esta casa- logra decir con los dientes apretados, pero tratando de no sonar tan evidente.
Qué ha dicho, no puedo creerlo, pero si anoche no quería, discutió con mamá por eso, y ahora es él quien me confirma que lo puedo invitar, estoy sorprendida, mamá es una genio, sólo ella puede lograr lo imposible, cada día la admiro más, creo que no puedo estar más contenta y en deuda con ella.
-
¿De verdad?- pregunto anonadada.
-
Sí, Rose- indica aún tenso.
-
Gracias, papá, no sabes lo que significa para nosotros- comienzo a decirle mientras me levanto para abrazarlo.
-
Ya, ya no hagas eso te puede hacer mal, tienes que estar sentada- indica tratando de sentarme.
-
No estoy enferma- le digo mientras le hago caso.
-
A mí me agrada- acota Hugo desde su lugar, haciendo que papá abra sus ojos, mientras lo mira confundido.
-
¿Te agrada a ti también?- lo cuestiona sorprendido.
-
No es malo y cuida mucho a Rose- indica sin darle mucha importancia.
-
Eso lo tengo que comprobar yo- indica papá un tanto severo.
Que más da lo que diga, si el primer paso para conocerlo ya lo ha dado, el que pueda venir acá es lo que necesitaba, ahora sólo debo mandarle una carta diciéndole que venga, y esperar que mamá este aquí para que controle cualquier evento inesperado.
Lo más rápido que puedo subo a escribir el pergamino, papá comienza a rezongar porque me muevo de esta forma, pero es hombre no entiende que si puedo hacerlo, parece que no quiere ni que respire, antes no quería saber nada de mi embarazo y ahora se comporta de forma sobre-protectora, quién lo entiende, yo no.
El tiempo comienza a hacerse eterno, papá juega con mi hermano al ajedrez, mientras yo descanso observándolos en el sofá. El sonido de la aparición me hace sobresaltar, sin embargo rápidamente recuerdo que Scorpius aún no tiene edad para hacer eso, por lo que debe ser mamá.
Me levanto y me dirijo al despacho para verla, ahí esta cargando una pila casi más grande que ella de papeles y carpetas.
-
Rose ¿Cómo has estado?- pregunta deshaciéndose de todo lo que tiene encima.
-
Bien y ¿tú?- pregunto mientras me acerco a ayudarle.
-
Bien y no es necesario que me ayudes, debes descansar- comienza a decir.
-Mamá no me traten como si estuviera enferma…- le indico mientras ella me mira severa.
-
Sé que no lo estas, yo pase dos veces por lo mismo- dice de manera nostálgica.
-
Mamá…- comienzo a decir necesito preguntarle que fue lo que paso anoche o por lo menos saber si las cosas andan bien.
-
¿Tú papá te dio el recado?- irrumpe de manera improvista.
-
Sí, de eso te quería preguntar… anoche tú y papá…- comienzo a balbucear, mientras mamá abre los ojos sorprendida por lo que estoy diciendo.
-
Rose… tú no tienes de que preocuparte… ahora lo importante es que estés bien estos días que te quedan…- menciona velozmente.
-
Pero yo… no quiero que tú y papá peleen por mi culpa…- indico lentamente.
-
No estábamos peleando, sólo exponiendo nuestros puntos de vista- sentencia sin siquiera ella creérselo.
Pero es mejor dejarlo así mamá no cederá y tampoco creo que quiera que me entere de sus problemas, sólo espero que sea la primera y última discusión que escucho y tiene por mi culpa.
-
Mamá…- comienzo a murmurar.
-
Rose, yo sólo quiero que estés tranquila, tú y este bebé…. indica por primera vez tocándome el vientre- necesitan paz y escúchame bien voy a hacer todo lo posible para que eso sea así- complementa emocionada.
Verla tan preocupada por mi, tan cercana hace que olvide todo lo demás, sé que ella hará todo lo posible por mi bienestar, ella es la mejor madre que podría tener.
-
Gracias mamá, eres la mejor del mundo- indico abrazándola.
-
No, sólo hago lo que una madre tiene que hacer y tú pronto lo vas a saber- responde lentamente, provocándome un escalofrío, ojala llegará a ser un poco parecida a ella, pero eso lo veo muy lejano.
-
Rose ya viene- escucho decir a Hugo desde la sala, haciendo que mi estómago se retuerza.
Rápidamente comienzo a caminar hasta la sala y veo como la chimenea comienza a llenarse de un fuego verde, busco a mi alrededor y sólo encuentro a Hugo, papá ya no esta en su sillón, no sé si esto es bueno o malo, ahora sólo falta ver aparecer a Scorpius.
Frente a mí aparece su figura alta y elegante, al verme coloca una sonrisa nerviosa, es la primera vez que está en mi casa. Mi corazón está acelerado, temo por lo que pueda suceder, sin embargo creo que es necesario actuar en vez de estar quietos mirándonos sin hacer ni decir nada. Lo saludo rápido sin mucho contacto físico, por si papá aparece de improviso. Mi hermano y mamá lo saludan de manera cordial, siendo Hugo mucho más amigable por todo el tiempo compartido. Todo marcha bien, pero no hay rastros de papá, qué habrá pasado, comienzo a cuestionarme, mirando para todos lados.
-
Papá fue donde tío Harry- se apresura a decir Hugo.
-
Bueno, quieres algo de beber- pregunta mamá, sin tomar en cuenta el comentario de Hugo.
-
No gracias, señora Weasley- responde solemne Scorpius.
-
Hugo puedes subir a tu habitación un momento por favor- indica mamá mientras Hugo acepta fastidiado.
Mamá quiere hablar con nosotros, esto es peligroso, bueno no lo es, pero me incomoda no saber que será lo que nos quiera preguntar, ambos tomamos asiento en los sofás frente a mamá, manteniendo una distancia prudente uno del otro. Por que no me advirtió de que quería tener una conversación con nosotros, no me gusta este tipo de sorpresas.
-
Chicos voy a hacerles una pregunta y quiero que me respondan con toda sinceridad- comienza a decir de manera seria mirándonos alternadamente a ambos, que sólo logramos asentir con la cabeza.
-
¿Qué es lo que han decidido hacer?- pregunta centrándose en mí.
Claro ella no sabe nada, no hemos hablado nuevamente del tema, pero qué es lo que le diré, no tengo idea, estoy completamente bloqueada en mi posición, no sé que hacer ni que decirle, tengo miedo de todo esto. Scorpius se remueve en su lugar.
- Sé que somos muy jóvenes…- comienzo a decir completamente nerviosa.
Mamá hace un gesto afirmativo, pero comprensivo.
-
… pero hemos decidido asumir nuestra responsabilidad…- continuo diciendo tratando de sonar segura pero no es muy efectiva mi voz.
-
Scorpius ¿tú que piensas?- cuestiona mamá a la vez que le da una sonrisa a Scorpius.
-
…Yo…- comienza a balbucear, pero al parecer se ha quedado sorprendido por la pregunta.
Cuando ambas comenzamos a mirarlo esperando que responda, un nuevo sonido de que alguien va a aparecer irrumpe el interrogatorio y centra nuestra atención en aquella figura, Scorpius logra dar un pequeño salto en su posición y mamá se levanta de improviso. Todos sabemos que significa aquello, ese no debe ser nada más ni nada menos que papá.
- Ron- dice mamá al verlo aparecer en la entrada de la sala.
Él simplemente centra su vista en nosotros dos que aún permanecemos sentados. Scorpius se levanta rápidamente, su rostro nuevamente se torna más pálido de lo normal, y el de mi padre toma un color rojizo no tan intenso como en otras oportunidades, pero eso demuestra que de todas formas está enojado. Yo prefiero quedarme sentada, de seguro mis piernas no soportaran la tensión así que es mejor no tentar la suerte.
- Buenas tardes señor Weasley- saluda Scorpius tratando de sonar seguro.
Papá simplemente lo comienza a mirar de arriba abajo, como tratando de encontrarle algo extraño, o algo que le indique que todo esta bien o mal. Todos permanecemos en nuestra posición esperando la respuesta de papá, que parece no querer dejar de evaluarlo con la mirada.
-
Malfoy- comienza a decir entre dientes.
-
Scorpius… Ron, su nombre es Scorpius- menciona mamá haciendo que papá deje de verlo a él para mirarla a ella.
-
Muy bien- comienza a decir conteniéndose- está tarde vamos a ir a la madriguera- complementa mirando a mi madre, y desviando el tema del saludo inconcluso hacia nuestra visita.
-
Oh, lo había olvidado- comenta mamá ante el comentario de papá.
Este comentario también me incluye, había olvidado que siempre vamos a ver a los abuelos una vez que llegamos de la escuela. Qué vamos a hacer, dónde queda la visita de Scorpius. Por qué lo lanza así de improviso, será una forma de decirle que quiere que se vaya luego, porque debemos salir, esto no es muy cordial, por mucho que no se lo haya dicho explícitamente.
- Luego del almuerzo iremos todos, les parece muchachos- menciona mamá dirigiéndose a ambos. Papá lanza un gruñido, pero no dice nada en contra.
Qué, que vamos todos a la madriguera, ¿ese todo incluye a Scorpius? ¿Será una buena idea? tengo mis reparos, no sé que tan apropiado sea que vayamos juntos ni siquiera hemos pasado de forma victoriosa esta visita, el tener que enfrentarnos a todos los Weasley en masa, eso sólo puede darle más fuerza a papá para dejar de contenerse como lo está haciendo ahora.
- Rose ¿pasa algo?- pregunta mamá al ver mi incomodidad, que al parecer se ha reflejado en mi rostro.
Papá y Scorpius se voltean a verme, ambos cambian su expresión colocando una de miedo y preocupación, en definitiva están realmente asustados pensando que en cualquier momento algo comience a sucederme.
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No, estaba pensando- comienzo a decirle para calmarlos.
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Sí es por lo de esta tarde no te preocupes todo va a estar bien ¿no es cierto Ron?- pregunta mamá de manera pausada.
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Claro, no te preocupes- menciona ya más calmando pero sin mirar a Scorpius.
Primer paso, medianamente bien llevado, nada de gritos, insultos, hechizos ni expulsiones, hemos pasado media hora sentados conversando en la sala de mi casa, papá esta en la cocina no sé si ayudando o discutiendo con mamá, pero por lo menos no hay gritos, un buen indicador.
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Todo es mejor de lo que pensaba- comienza a decir Scorpius con voz baja.
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¿Tú crees?- pregunto sorprendida.
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Si, estoy completo y vivo- responde colocando por primera vez una sonrisa relajada.
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Tienes razón- le digo acercándome para abrazarlo.
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Grrrr- escucho decir a alguien, haciendo que nos soltemos a la brevedad.
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¡A comer!- escucho gritar a papá que se voltea para ingresar al comedor.
Nos levantamos con la mayor calma posible para comenzar a llegar al comedor, en donde se encuentran esperándonos papá, mamá y Hugo. Scorpius se ubica al lado mío y de mamá. Con mucha dificultad comienzo a comer, porque esta situación a pesar de todo no deja de ser incomoda.
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La comida está deliciosa- halaga Scorpius mirando a mi madre.
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Muchas gracias pero- responde mamá- ha cocinado Ron- acota, haciendo que papá se ruborice y comience a servirse agua.
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Sr. Weasley…- comienza a decir Scorpius para no quedar más tiempo en silencio.
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No es necesario que me halagues- lo corta papá de manera seria, pero por lo menos no le ha gritado.
Scorpius se queda en silencio sin saber que hacer, y al igual que mi padre toma su vaso y comienza a beber de manera nerviosa.
- Quiero que me escuches bien…- comienza a decir papá al ver la incomodidad que ha creado en la mesa.
Estas palabras hacen que presione fuertemente mi cuchara en la mano, quedándome congelada, esperando las palabras de papá, Scorpius deja todo de lado y comienza a mirarlo fijamente, eso es una clara señal de que no quiere mostrarse débil ante él para que no crea que es más fácil intimidarlo.
-… si he aceptado que vengas a esta casa es única y exclusivamente porque Rose necesita tranquilidad y no quiero provocarle disgustos, si ella quiere tenerte cerca, pues bien lo acepto, pero esto es una prueba, al menor indicio de que algo no está bien y no tendré reparos en hacer lo que tenga que hacer- dice sonado grave, pero sin levantar la voz.
- Claro señor Weasley- responde de la misma forma Scorpius, sin agregar nada más.
Luego de esto la comida ha terminado de manera tranquila. Papá va a sacar el auto, mamá y Hugo limpian los platos y yo comienzo a preparar mis cosas para partir.
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Scorp. ¿Estas seguro que quieres ir?- comienzo a preguntarle de manera nerviosa.
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¿Puedo no ir?- interroga usando ese tono seductor.
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No lo sé, si tú no quieres, nadie te puede obligar- respondo apoyada en la escalera.
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¿No será mejor conocer a todos de una vez? tarde o temprano va a suceder- indica un tanto dubitativo.
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Tienes razón, además ya pasamos a papá, el resto será fácil- acoto acercándome a él.
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Tu papá esta cerca y quiero llegar vivo a ese lugar - responde mirando hacia la puerta de la entrada.
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Tienes razón- respondo derrotada y resignada a tener que estar a metros de distancia mientras estemos cerca por lo menos de mi padre.
Y en menos de una hora de viaje silencioso, vemos a lo lejos una casa que escapa de toda lógica de la arquitectura muggle, por eso tengo la certeza que ya hemos llegado a nuestro destino, observo como Scorpius comienza a jugar con una de sus manos en su rodilla, de seguro es un gesto de nerviosismo a pesar de que mantiene su semblante serio, por eso decido ayudarlo a no sentirse mal tomando su mano, este gesto hace que se voltea a verme y lanza una sonrisa de medio lado, para demostrarme que todo marcha bien, yo sólo espero que eso sea así.
(K tal? un nuevo capítulo...... que les parece?...)