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Historia 33692 — capítulo 33
Cambios y cartas
Dos días han pasado y Scorpius ni siquiera se ha pronunciado, después de esa discusión no lo he vuelto a ver, ni una sola carta ha mandado para saber como estoy, nada de nada, por más que mire incesantemente la ventana cada cinco minutos su lechuza no se ve en ninguna parte, el cielo ha estado tan despejado, es un azul intenso el cual no lo atraviesa ni una nube o una lechuza para mí, además hace tanto calor, bueno es normal ya que estamos en verano, pero jamás me pareció tan sofocante la luz que irradia el sol de principios de julio. Todo esto hace que no sea una primera semana de vacaciones muy agradable que digamos.
Aún no sé que hacer, no he querido enviarle una carta, porque se supone que él debería estar interesado en lo que sucede, si no quiere saber de mí, debería por lo menos querer saber si nuestro bebé está bien, eso tendría que motivarlo a escribir unas pocas palabras nada más, pero no, aquí me tiene esperándolo y ya comienzo a sentir su abandono, "voy a estar contigo", "estaremos en contacto", dónde quedaron esas palabras, al parecer el escaso viento que corre por estos días se las llevaron. Que tal si el bebé hubiera querido nacer estos días, como quiere ayudarme si ni siquiera es capaz de preguntar como estamos, es un desconsiderado, porque por más que se haya enojado conmigo, se supone que hay algo más que nos une, y por eso debería dejar su orgullo y enojo de lado, ahora si antes él podía tener un poco de razón, ya no, ahora yo estoy muy enojada con él, y por eso no vale la pena que sufra por lo que piense o este sintiendo.
Esa noche no llore y tampoco lo he hecho hasta ahora, sentí rabia sí, y aún la tengo, pero me he mantenido controlada, no quiero, de todas formas que mis padres se den por enterado de lo que ha sucedido, ellos saben que Scorpius ha debido ir a Bélgica para ver a su abuela que estuvo de cumpleaños ayer, por eso mamá no ha tratado de indagar más en su ausencia, pero si comienzan a pasar los días no dudará en sospechar. Papá en cambio está completamente feliz por no tener que verlo, no lo ha dicho, pero se le nota, ya que anda como siempre ha sido, contento y sonriendo, nada de mal humor, sólo extremos cuidados hacia mi, tanto así que casi no me deja salir el otro día que había quedado con mis primas, estuvo a punto de convencer a mamá que no era bueno que saliera con tanto calor, según sus palabras podía hacer que el bebé naciera en la calle, o en cualquier parte, y debo reconocer que me lleno de miedo cuando dijo esto, más que convencer a mi mamá casi logro hacerlo conmigo, sin embargo mamá confió en que nada malo pasaría y para evitar cualquier problema se sumo al paseo.
Debo reconocer que fue una experiencia contradictoria, evito que pensará en lo ocurrido en la madriguera, pero por otra parte el calor excesivo estuvo a punto de derrotarme, aunque por lo menos sólo fuimos a una tienda. En ese lugar había tantas cosas diferentes para niños de todas las edades, pero todas se centraron en ver unas cosas tan diminutas, que al verlas creí que eran para muñecas, no es posible que sea tan pequeño para caer en eso, si estoy que reviento, por más que insistí en que eran demasiado chicos, todas mis acompañantes comenzaron a decirme que eran precisas para el comienzo, yo aún no me convenzo, pero termine comprándolas. Mucha de la ropa ni siquiera la he visto porque yo no las compre sino ellas que son compradoras compulsivas, yo me centre en unos lindos trajecitos blancos que había, son tan suaves, tan delicados, que apenas si los he podido tocar, ahí los tengo guardados en un bolso que mamá me obligo a preparar con ropa para los dos, mía y para bebé, en caso de cualquier emergencia me han dicho no sólo mamá, sino que nana Molly y todas mis tías que han venido constantemente para saber como estoy.
Cuando han dicho en caso de cualquier emergencia, tiemblo completamente y ahora que lo recuerdo también lo he hecho, es inminente su llegada y me aterra, dolor y miedo, sólo me puedo centrar en esas palabras, no quiero sentirlo, yo no estoy preparada, quizás no lo soporte, porque leí que muchas mujeres y mientras más jóvenes, tiene mayores posibilidades de sufrir alguna complicación que puede incluso llegar a la muerte, las tasas de mortalidad en partos aumenta a menor edad de la madre, es decir que yo tengo mayores posibilidades de morir que aquellas que lo hacen a los veinte, treinta o cuarenta. Qué voy a hacer, bueno en realidad yo nada, porque si estoy muerta no tengo nada que hacer ni que sufrir, pero y el resto, mi familia, mis padres, Scorpius y mi bebé, pobre de él o ella, lo dejaría huérfano, qué pasaría en ese caso, ¿Scorpius se haría cargo sólo?, lo dudo, ¿mis padres lo criarían?, puede ser, pero también están sus otros abuelos y la señora Malfoy no creo que lo dejaría desamparado, qué le van a decir de mí, o que pensará cuando crezca de todo esto. Dolerá morir, tanto como dicen que duele tener un bebé, que sentiré cuando eso pase, ¿me daré cuenta?, ¿llorarán por mi?, o se sentirán aliviados de no tener que lidiar conmigo que soy tan extrañamente complicada y causante de malos ratos.
¡No puedo creerlo!, en vez de estar pensando en la vida que va a llegar, yo pensando en la muerte, soy una idiota, pero es que tengo terror a ese momento, y ¿sí no puedo hacerlo?, ¿sí mi cuerpo no resiste y daño al bebé?. Estas preguntas me han llenado dejando de lado el tema de Scorpius e incluso el tema de la escuela, no es que no me importen porque son dos partes fundamentales de mi vida, sin embargo este otro tema está tan latente, en cualquier momento puede comenzar a suceder y no hay nada que hacer, y el recuerdo de esas contracciones que he sentido de manera leve, comienzan a justificar mi miedo a que realmente eso suceda.
- Debes sentarte Rose- escucho decir a lo lejos a tía Ginny.
Yo la miro extrañada, porque ni siquiera me había dado cuenta de que estaba aquí, se encuentra sentada bebiendo limonada con mamá en la terraza de nuestro jardín. Para no hacer problemas y que comiencen con sus datos a amedrentarme, decido sentarme a su lado. Ya basta de mirar el cielo y pensar en tonteras que no son de mucha ayuda ni para tranquilizarme ni para hacer que Scorpius me escriba.
-
¿Por qué estas tan callada?- me cuestiona mamá entregándome un vaso de refrescante jugo, que sólo ella sabe preparar como me gusta.
-
Nada, estaba pensando- respondo saboreando su bebida.
-
¿Es por Scorpius?- cuestiona tía Ginny.
-
No ¿Por qué?- pregunto intrigada.
-
Porque no lo he visto por aquí- indica preocupada, mientras percibo que tanto ella como mamá comienzan a mirarme fijamente para estudiar cada una de mis expresiones.
Qué debo responderle, ¿debo decirle que hemos discutido?, que tal si toman represalias contra él y no quieren verlo nunca más como lo hace papá, o si comienzan a preguntarme las verdaderas razones de por que se dio la pelea y termino confesando la verdad de porque se enojó y ellas también lo hacen, pero fue un error, ya basta de castigarme por eso, este año todos han encontrado la forma de recalcarme y demostrarme mil veces las cosas que no he hecho bien, reconozco que este año no he sido de lo más juiciosa que hay, pero ya me está cansando que me hagan sentir como una idiota, me basta conmigo misma para eso. Pero a pesar de todo está pregunta me hace recordar que lo extraño y mucho, ya no quiero tenerlo lejos, no en estos momentos.
-
Rose, ¿Paso algo?- interroga mamá al ver que no he respondido.
-
Discutimos- confieso porque ya no aguanto más, mi voz es muy baja, mientras siento mis mejillas teñirse de rojo.
-
Oh, por qué no me habías dicho- cuestiona mamá un tanto confundida.
-
No quiero que se enojen con él, yo tuve más culpa de eso- respondo avergonzada.
-
¿Por eso no ha venido?- pregunta tía Ginny.
-
No, me dijo que su abuela estaba de cumpleaños, tenía que ir a verla y como aún me quedan tres semanas para la fecha, decidió ir- indico no muy segura de mi respuesta.
-
¿Por qué discutieron?- vuelve a interrogar mi madrina.
-
Ya no importa, fue una tontera- índico sin querer ahondar en el tema.
-
Es normal que pase eso Rose, no te sientas mal, tu padre y yo el ultimo mes de embarazo, en especial con el tuyo discutíamos por todo, ambos estábamos demasiado nerviosos- comenta mamá.
-
Sí a mí me paso lo mismo, es lógico que estén asustados, imagínate si son tan pequeños para pasar por todo esto- acota mi tía, haciendo que me hunda en mi asiento.
-
Lo sé- murmuro volviendo a sentir miedo.
-
Pero no encuentro muy conveniente que se haya ido tan lejos, debería estar más pendiente, en cualquier momento este bebito puede querer nacer- acota un tanto enfadada nuevamente tía Ginny.
Este comentario resurge los miedos y mis pensamientos sobre ese momento, aquellos colores que tenía en mi rostro estoy segura que han escapado, una presión se forma bajo mis costilla, estoy asustada y nerviosa, mis manos están tan inquietas que no puedo dejar de moverlas a la vez que comienzo a morderme los labios tratando de tranquilizarme.
-
¿Qué pasa?- cuestiona mamá la verme en este estado.
-
Ay, mamá no quiero pensar en eso… no podré hacerlo… ¿qué pasa si muero?- comienzo a tartamudear de sólo imaginarme la situación.
-
Ay Rose, no digas esas cosas- menciona tía Ginny horrorizada.
-
Pero puede pasar, eso dicen que es uno de los mayores riesgos de tener un bebé a mi edad- comienzo a decir rápidamente.
-
En San Mungo te darán la mejor atención, esas cosas ahí casi ni suceden, no seas tan pesimista- responde mamá de manera tranquila, porque ella me conoce y sabe que no soy una persona que vea el lado amable de la vida, soy de esas personas que ven el vaso medio vacío o vacío completo.
-
Pero no significa que no pueda suceder, además si no me pasa nada malo, tampoco creo soportar el dolor- argumento nerviosa.
-
Cariño no te asustes, no es tan insufrible- menciona acariciando mi mano.
-
¿No es tan?- acoto al escuchar sus palabras.
-
Bueno, no digamos que es unas sesión de masajes, pero se sobrevive- responde rápidamente al ver el error que cometió en sus palabras.
-
Mira Rosie, es verdad, es el dolor más intenso que puedo recordar, pero se pasa completamente, por algo muchas mujeres no sólo tienen un hijo- argumenta tía Ginny.
-
Existen algo que se llama masoquismo- menciono ante su comentario.
Ambas colocan expresión ceñuda ante esto.
-
No somos masoquistas y ni que te oiga mamá, porque sino ella se sentiría mal al ver en que nivel la has dejado con ese comentario- acota tía Ginny, tratando de no reírse ante esto.
-
Mira Rose, quieres la verdad, duele y mucho, pero cuando tengas a este bebé…- comienza a decir mientras posa su mano en mi vientre-… se te pasara todo, tu mundo, tus pensamientos y tus emociones en ese momento serán sólo para él- termina diciendo mamá emocionada con los ojos completamente húmedos.
-
O ella- acota con una sonrisa tía Ginny.
-
Nieto o nieta será maravilloso ¿verdad?- responde mamá sonriendo.
Yo simplemente la miro sorprendida, es la primera vez que la escucho decirle a mi bebé, que será su nieto o nieta. La veo y observo que es tan joven para ser abuela, ¿cómo he podido hacerle esto?, si creo que hasta aún podría tener un último hijo ella misma, pero no, ha debido ver como su hija de quince años, se le ocurrió la genial idea de jugar a las muñecas, pero no con aquellas que sus amigas o mi abuela Granger me regalaba, sino que con una de verdad, que comerá, respirará, dormirá, llorará y hará mil cosas más que ocuparan gran parte de mi tiempo.
-
¿No te sientes mal… por ser… abuela tan joven?- logro pronunciar con dificultad y bajando la mirada.
-
No ha sido fácil, pero así han sido las cosas y yo voy a apoyarte en todo lo que hagas- respondo levantándome el rostro para darme una sonrisa llena de cariño.
-
Gracias mamá- susurro abrazándola.
Luego de varios instantes de esta forma, nos percatamos de que tía Ginny también esta aquí, pero ella está observando oportunamente las flores que mamá a tratado de cultivar, aunque no le ha resultado mucho, ahí están cada vez más secas y no es sólo por el calor, sino que como dice ella, simplemente no nació con el don de tener plantas, las únicas que están en mejores condiciones es un rosal rojo (que coincidente, pero su rosa principal, es decir yo, está a punto de reventar, por lo que no creo que eso sea considerado como una buena señal o ¿si?).
De improviso mamá recuerda que tiene que enviar unos documentos a su trabajo, creo que en eso si que nos parecemos, a pesar de que está de vacaciones, adelantadas para estar conmigo, aún no se desconecta completamente, es un tanto obsesiva con el trabajo como yo con los estudios, así que a partido rauda y veloz para cumplir su propia exigencia, es un poco surrealista en realidad, si ella es la jefa, quién la puede regañar, ¿el ministro?, no lo creo, ese hombre debe estar pendiente del gran partido de exhibición que se dará dentro de unos días, en donde juega nuestra selección de quidditch contra Bulgaría. Pero no puedo reprocharle nada, si somos iguales en ese aspecto.
Tía Ginny no puede dejar de mirarme, de todas mis tías ella es la más cercana y también la que más preocupada ha estado de mi embarazo, no es que la otras no lo estén, pero con mi madrina siempre me he sentido más conectada que con el resto. Su cara es de completa emoción, y debo confesar que a veces me desconcierta, pero así es y ya no hay nada que hacer con eso.
- Mi Rosie, si parece que fuera ayer que tu mamá te puso en mis brazos cuando naciste- comienza a recordar con voz quebrada.
Yo simplemente la observó y me traspasa su emoción, todo por las indeseadas hormonas.
-
… y ahora estás próxima a convertirte tú en mamá- continúa diciendo de la misma forma, pero ya no puedo verla más, me siento apenada.
-
…No sabes cuanto me alegra que hayas decidido hacerte cargo, dejar a tu hijo con quien sabe que personas no me gustaba para nada- completa recuperando su tono más firme.
-
Tía no es una mala opción, no sabes lo que significa para esas parejas tener un bebé…- comienzo a decir recordando aquellas personas que conocí en esa visita que realice hace ya algunos meses.
Ella coloca expresión de confundida ante mis palabras.
-
Rose, yo pensé… y tu mamá me confirmo que te quedarías con él- comienza a decir asustada.
-
No estoy diciendo lo contrario, aunque debo confesar que he tenido muchas dudas, y hasta hace poco tiempo mi decisión era firmemente no quedármelo- le respondo de manera baja.
-
Rose lo harás bien… aunque yo tampoco tenía pensado permitir que se criara lejos de los Weasley- menciona lentamente.
-
¿Qué dices?- le cuestiono confundida.
-
Mira, ya sé que es tú decisión, e incluso hasta tus padres pueden llegar a tener derecho sobre elegir que hacer, pero yo no quiero que un miembro de nuestra familia este lejos de los suyos- menciona con cautela.
-
Pero no entiendo- respondo aún un tanto desconectada.
-
Te lo diré aunque ya no tenga sentido… recuerdas que te mencione en el aniversario en la madriguera que necesitaba hablar contigo- comienza a decir.
Madriguera…Aniversario de los abuelos, eso fue hace un par de meses, trato de recordar y vienen a mi mente, otras imágenes y conversaciones, pero nada con ella, pero debo tratar, si ella dice que me dijo eso debe estar por alguna parte de mi mente… claro, recuerdo haber subido a descansar y la oí hablar con tío Harry de algo que él no estaba de acuerdo y luego cuando salieron, ella me pidió hablar y yo no quise, ahí está claro y nítido el recuerdo. Yo comienzo a afirmar con mi cabeza para que continúe su relato.
-
Como yo escuche esa conversación con tu mamá en donde hablaban de este tema y tú me dijiste que era tu elección yo comencé a pensar y encontré una solución a tu idea…- indica de manera pausada y con voz muy baja, sólo para que yo la escuche.
-
Una solución a mi idea… ¿Cuál?- le pregunto intrigada.
-
… no sé como te sonara esto, pero yo decidí adoptar a tu bebé si tu lo entregabas…- suelta casi en un suspiro, dejándome congelada ante está confesión.
-
¿Tú quieres adoptar a mi bebé?- pregunto completamente shockeada.
-
Esa era mi respuesta ante tu elección de darlo en adopción- responde rápidamente.
-
Pero… - comienzo a decir, pero estoy en blanco, no sé que pensar ni que decir, simplemente estoy sorprendida, jamás me imagine algo como esto.
-
Pero ya no es necesario tú tomaste otra decisión- responde sonriéndome.
-
Cómo ibas a hacerlo si por lo que escuche esa noche, tío Harry no estaba de acuerdo con hacerlo, aunque en ese momento no sabía de que hablaban- pregunto aún pegada con este tema.
-
No, no es que no estuviera de acuerdo, sólo que él pensaba que aún faltaba tiempo para tomar una decisión así y al parecer tuvo razón, no fue necesario- responde ya de manera tranquila, y tratando de dejar el tema de lado.
-
Hacer que mi hijo fuera mi primo- acoto aún sin comprender todo realmente, estoy completamente abrumada.
-
Rose, era una forma de no separarnos de este bebé, pero cumpliendo tu deseo de no poder hacerte cargo y completamente responsable de él, eso era todo- menciona recalcando estas últimas palabras para sacarme del trance en el cual me ha dejado su confesión.
No puedo creerlo, imaginar que mi bebé, fuera criado como mi primo, que estuviera cerca de mí, pero lejos a la vez. Es tan extraña esa situación, o sea claro que si hubiera decidido entregarlo, la forma de estar más segura de que las personas que lo criaran fueran los mejores padres que podría tener, sería conociendo a la perfección a los candidatos y que mejor forma de conocerlos que haber vivido con ellos toda mi vida, viéndolos como son con sus propios hijos y como pareja, yo amo a mis padres y de verdad son geniales y todo, pero si los comparo con mis tíos los Potter, claramente y esto sin decírselo jamás a mis papás, son fabulosos, y yo los hubiera elegido como padres, no para mi, pero para otro bebé se los recomendaría sin pensarlo dos veces, incluso antes que los que yo tengo.
Sin embargo tener que ver a mi propio bebé, este que he tenido por ocho meses dentro mío, pasando juntos buenos y muchos más malos momentos, todo el tiempo, pero sin poder realmente acercarme a él o ella, tener que ver y escuchar como les dice papá y mamá a ellos, no sé si sería recomendable… ¿pero y si…? Ay no, estoy confundida, ya no puedo pensar más en esto, este tema fue una idea del pasado y nada más, ahora yo tomé una decisión y nada va a cambiar, debo comenzar a ser estable y consecuente. Ahora debo preocuparme por lo que viene, yo tendré un hijo, así lo decidí y no hay marcha atrás.
- Rose ¿Qué estas pensando?- cuestiona tía Ginny al ver que me he quedado en silencio.
-Nada tía, estoy bien- le respondo tratando de sonar respuesta.
-
Escúchame, ahora cuenta con todo mi apoyo, para lo que necesites ahí voy a estar- acota feliz.
-
Gracias, por todo, estaremos bien- le respondo.
Toda la tarde he tratado de no pensar en esta conversación ni en nada más, he leído, he visto películas, he jugado con Hugo, he conversado con papá, he ayudado a mamá a cocinar, hasta que ella me informa que aproveche de planear los cambios en mi habitación.
-
¿Por qué debo pensar en cambiar cosas de mi habitación?- le pregunto sin entender nada.
-
Rose, que aun tengas tiempo para que se cumpla la fecha, debes tener un lugar donde colocar la cuna del bebé, dormirá contigo en tu habitación- responde cómo haciéndome ver lo obvia de la situación.
-
¿Cuna?- repito imaginándome ese objeto.
-
Sí es una cama donde duermen los bebés- responde amablemente Hugo que a llegado a nuestro lado.
-
No seas idiota, sé lo que es, si hace un año dejaste la tuya- respondo un tanto enojada y haciéndole burla por su intromisión.
-
Yo no soy idiota y para que sepas yo no fui él que mojo la cama hasta ¿qué edad mamá?- pregunta pidiendo ayuda a mamá para seguir molestándome.
-
Cállate, no seas mentiroso, porque yo recuerdo que eras tú el que tenía miedo de ir al baño…- comienzo a decirle para defenderme.
-
Basta los dos- reprende mamá- ahora volviendo al tema tú padre y yo vamos ha comprarte estos días una- menciona severa.
Yo no sé que responderle así que sólo la miro, mientras Hugo comienza a hacer morisquetas con su cara a las cuales yo respondo mostrándole mi lengua.
Mamá sigue mirándonos de manera reprobatoria a ambos, nunca le ha gustado que peleemos y eso que casi nunca lo hacemos, de todos los hermanos de la familia somos los que mejor nos llevamos, sin embargo necesitamos discutir de vez en cuando, yo no pienso defraudar la ancestral forma de llevarse con los otros hijos de tus padres, si así es, una relación amor/odio todo el tiempo, eso es ser hermanos, pelear, quererse, jugar, insultar, molestar, ayudar, estar juntos y separados, en fin mil cosas contradictorias a la vez.
Como mamá no ha mejorado de humor, la dejo con Hugo y comienzo a subir a mi habitación, no puedo creer que deba cambiarla, me gusta tanto como está, me ha costado años de dedicación, cada cosa tiene su lugar, su orden dentro de mi desorden, años diciéndole a mi madre que no se atreviera a poner todo organizado como a ella le gusta, porque yo prefiero el caos que inunda todo, la mezcla entre las paredes turquesa y mi ropa de cama color morado intenso hacen un gran contraste, mi guitarra eléctrica negra, que casi nunca puedo tocar, apoyada en una de las paredes, el escritorio abarrotado de libros, pergaminos, plumas y tintas, mi computador portátil colocando en el suelo junto a mis cojines en los cuales descanso, mi baúl a medio desocupar, mi closet abarrotado de ropa entre ordenada y otras metidas a la fuerza, el tocador lleno de objetos diferentes, la pequeña biblioteca personal con mis libros muggles favoritos, mi equipo de música, con los cd´s esparcidos sobre el y otros muchos en el suelo. Todo eso está aquí por algo, y a pesar de que queda espacio suficiente, es tan extraño pensar que deberé agregar algo más y dejará de estar todo como lo hace hasta ahora, ya no más una habitación normal, ahora será compartida y quizás a que otras cosas deba decirle adiós.
Comienzo a contemplar todo a mi alrededor mientras estoy sentada en mi cama, lo primero que deberé hacer es ordenar, nada de cosas en el suelo, estoy un tanto acostumbrada a dejarlas ahí, pero haré un esfuerzo por tratar de no hacerlo, en mi closet deberé tener más cuidado para hacer espacio, ¿donde dejare la ropa que compre y la que necesitará más adelante? No puede seguir en sus bolsas, con orden todo alcanza y ha llegado el momento de comprobarlo, creo que con eso por ahora estará bien, el resto lo sabre cuando el nuevo mueble este aquí.
Necesito mantenerme ocupada pero no físicamente ahora, por eso he tomado mi guitarra y he comenzado a practicar, nada de pensar ahora en cunas, cambios, primos, partos ni cartas que no llegan, una buena canción para alejar cualquier duda o mal pensamiento, sólo las notas que emito con mis dedos sobre las cuerdas, música con fuerza, que me llene de energía para lo que viene, no se escucha nada más que mi canción, ni siquiera mi respiración logro percibir, todo es armonioso, hasta que un sonido extraño aparta mi mirada de mis manos, llevándolas hasta donde proviene aquella desconcentración.
En una de mis ventanas, una gran lechuza canela, picotea el vidrio insistentemente, dejo todo lo que tengo en mis manos y me apresuro a dejarla entrar, sobrevuela lentamente mi habitación y se posa sobre mi escritorio, observo ansiosa como en una de sus patas trae atado un pergamino, la lechuza comienza a ulular desesperada para que le quite su encargo, me acerco a ella tratando de reconocerla, pero no puedo, no es la de Scorpius, el tiene una gris, tampoco parece ser de la escuela, ya que el sobre no tiene el escudo de Hogwarts, entonces ¿Qué será?. Desato lentamente el papel, y comienzo a desenrollarlo mientras mi nerviosismo va en aumento.
En el papel queda al descubierto una letra prolija, escrita con tinta verde, esas simples características me dan la respuesta, sin necesidad de leer lo que dice ya se que Scorpius ha decidido por fin escribir. Luego de un prolongado suspiro me siento nuevamente para leer lo que me ha escrito.
Rose:
Lamento no haber escrito antes, ya estoy de regreso en mi casa, espero que estés bien, que ambos lo estén.
¿Podemos conversar?, ¿que día puedo ir a verte?, cuídate mucho.
Scorpius M.
Una carta, por fin ha decidido contactarse conmigo, pero siempre siendo tan conciso en su forma de expresarse, no más que unas cuantas palabras y listo, pero por lo menos quiere saber si estamos bien, ¿debo responderle inmediatamente? O hacer que el espero de la misma forma en que me ha hecho esperar, me muero de ganas de verlo, pero también tiene que tomar de su propia medicina, así que he decidido dejar partir a su lechuza sin una respuesta, esa se la enviare con la mía, pero luego porque papá me está llamando a cenar y es mejor no hacerlo esperar, Scorpius me tuvo esperando dos largos días, ahora que espere un par de horas no le hará nada malo.
Una vez de vuelta en mi habitación tomo cualquier trozo de pergamino, una pluma y la mojo en la tinta negra que tengo, pero antes de posar la punta en el pedazo de papel, me quedo quieta, qué le escribiré, aún no lo sé, quizás sea mejor responderle tal como él lo ha hecho, de manera corta y precisa, para hablar realmente debemos hacerlo de frente, sí, esa es la mejor solución.
Scorpius:
Estamos bien. Con respecto a tus preguntas no hay problema si quieres conversar conmigo, puedes venir cuando quieras. Cuídate tú también.
Rose.
Listo, es perfecta, respondo a todo lo que expuso y es muy parecida a la que él envío, creo que ha estado bien, ahora debo esperar a que vuelva mi lechuza que ha salido a dar un paseo, y cuando vuelva se la enviaré, por ahora esperare a que eso suceda, recostada en mi cama.
De esta forma comienzo a mirar el techo de mi habitación, qué querrá decirme, en su carta no parece haber enfado, pero con esa cantidad de escritura tampoco es posible determinar de manera tan segura eso, aún estará tan enfadado, le habrá preguntado a su padre su versión de los hechos, si es así que le pudo hacer contado, que tal si volvemos a discutir, estoy tan vulnerable a cualquier cosa, si de por si, no soy muy controlada, últimamente lo estoy siendo menos, si hasta he peleado más seguido con Hugo. No quiero arriesgarme a pelear otra vez, ni menos que nos enojemos definitivamente. Con todos estos pensamientos y sin darme cuenta me he quedado dormida, con el pergamino aún en mi mano, y ni siquiera he alcanzado a taparme, simplemente me quedo rendida sobre mi cama, sin cumplir mi misión de enviarle la respuesta a Scorpius.
Al despertar, casi al alba, porque debo decir que no fue una noche muy cómoda, me he dado cuenta de lo que no hice anoche, si yo lo quería dejar esperar, pero no tanto, quizás crea que no lo quiero ver, esto no puede ser bueno, debo comenzar a pensar, si es mejor enviarla ahora mismo aunque sea muy temprano. Tomo nuevamente mi pluma y le agrego una nueva frase al final.
Lamento no haber respondido anoche.
Nada más, así me puedo apresurar a buscar mi lechuza que ya ha llegado de una noche de caza. Ahora que se ha ido sólo me queda esperar y esperar sentada en el sofá, no sólo hasta que llegue sino para que esta casa comience a despertar. Pero he esperado demasiado ya después del almuerzo me ha bajado el cansancio por haber tenido una pésima noche y una levantada extremadamente temprano. Con toda la frustración que siento por ver que no hay respuesta de parte de Scorpius, decido descansar un rato en el sofá que me ha tenido de usuaria frecuente estos últimos días.
- Rose- escucho a alguien susurrar a lo lejos, mientras comienzo a despertar.
Sin darme cuenta otra vez me he quedado profundamente dormida.
- Rose…- vuelve a decir una voz profunda mientras de manera delicada roza mi brazo.
Despego mis ojos, y busco el rostro de aquella persona que me ha despertado y observo sentado muy cerca de mí ese rostro que tanto ansiaba ver, está tranquilo, pero no sonríe, solo me observa mirarlo, mientras yo trato de ubicarme mejor.
-
Scorpius…- murmuro su nombre para comprobar que lo que estoy viendo es real.
-
¿Cómo estas?- pregunta pausadamente al ver que ya he logrado despertar completamente.
-
Bien y ¿tú?- pregunto para saber como ha andado todo.
-
Bien, ya sabes como siempre- acota sin darle mucha importancia.
Yo sólo esbozo una leve sonrisa, pero vuelvo a quedarme en completo silencio.
-
¿No has sentido molestias?- cuestiona dubitativo.
-
Las de siempre, ya sabes, nada nuevo por ahora- respondo incomoda.
Ambos parecemos incómodos en realidad, es como si no pudiéramos mirarnos a los ojos por más de un segundo, y ni uno de los dos ha decidido sacar a relucir el tema de la discusión. Cada instante comienza a hacerse eterno, creo que el hecho de que este un tanto adormilada no ha servido de mucho, ya que ni siquiera puedo dejar de bostezar, mi cerebro esta aun desconectado de todo.
-
Mamá te manda saludos, espera poder verte pronto- vuelve a decir Scorpius, para romper el silencio que se ha colado entre ambos.
-
Yo también espero- índico mirando el reloj de mi casa, según la hora papá volverá pronto, no quiero ni ver como cambia su estado de ánimo y de humor por verlo aquí presente.
-
Rose…- comienza a decir él nuevamente, quién ha sido quien ha llevado esta conversación, yo sólo me he dedicado a responderle escuetamente sus preguntas.
-
¿Sí?- interrogo.
-
Lamento haber actuado de la forma en que lo hice el otro día…- comienza a decir lentamente.
Se está disculpando, Scorpius Malfoy se arrepiente de haberse enfadado tanto conmigo, esto debe ser un sueño, no puedo creerlo, si además fue mi culpa o ¿no?, yo debería disculparme.
-
Sé que lo hiciste con la mejor intención, pero te equivocaste y yo lo hice al no escribirte estos días- responde más seguro y buscando mis ojos para verme fijamente.
-
Sé que me equivoque, lo lamento y te pido disculpas se qué rompí tu confianza, pero no quiero que me lo vuelvan a recordar-menciono apenada.
-
Sí lo sé, por eso creo que es mejor dejemos esto en el pasado, olvidémoslo y listo- responde con voz tranquila.
-
¿En serio quieres hacer eso?- pregunto asombrada.
-
Sí, o ¿no quieres? - cuestiona sonriendo.
-
Claro que sí- respondo ansiosa por lo que eso significa.
-
Todo olvidado- acota sonriéndome.
Pero no puedo estar tan feliz aún, me siento culpable de todo, él es mucho mejor persona, porque soluciona todo, siempre me hace sentir mejor y yo arruino todo, quizás merezco estar con alguien como él.
-
Yo siempre echo todo a perder, siempre me equivoco en algo…- comienzo a decir al recordar que todas las discusiones que hemos tenido las he ocasionado yo.
-
No es así…- comienza a decir Scorpius bajando su mirada.
-
Claro que sí… lo que paso ahora, tu cumpleaños… soy una pésima persona… yo…- comienzo a enlistar.
-
Rose… yo también me he equivocado y quizás peor que tú…- confiesa lentamente, dejándome con el corazón detenido al escuchar estas palabras.
-
No entiendo- menciono confundida, porque tratando de pensar, las cosas que yo he hecho son las causantes de todo, las de él han sido consecuencias de mis actos o ¿no?
Lo observo detenidamente y me percato que sus ojos están completamente ensombrecidos, ya no hay nada de ese brillo que tanto me gusta, pero qué ha pasado, a dónde quiere llegar con todo eso
- Rose… yo…- comienza a balbucear mientras busca mi mano.
(Hola.. un nuevo cappppp... comenten plissss)...