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Historia 33692 — capítulo 7

Aqui va un pequeño capítulo desde la perspectiva de Scorpius....

Scorpius

En una habitación amplia y ordenada un chico delgado, alto, con cabello rubio y ojos grises se encuentra tendido en su cama con la miraba perdida en el techo. Hace poco ha llegado desde Hogwarts, pero este año no es como los anteriores, apenas ha cruzado palabras con sus padres, apenas probó su cena, manteniendo su semblante serio tratando de aparentar una actitud atenta, pero simplemente estuvo con ellos su cuerpo mientras su mente trataba de comprender lo que había sucedido hace unas horas atrás.

- Estoy embarazada.

Esas palabras se repiten una y otra vez, una y otra vez. Por más que trate de olvidarlas no puedo, siguen aquí haciendo eco en mi mente, también no dejo de pensar en la cara, las lágrimas y los ojos de aquella persona que pronuncio esas palabras.

¿Cómo pudo pasar esto?- no puedo dejar de preguntarme, y ahí está la respuesta como un flash aparece en mi mente el recuerdo de esa noche que pasamos juntos en la sala de los menesteres.

Por qué, por qué me he fijado en ella, por qué mi padre ha insistido tanto en el temita de hacerme hombre luego.

Sí, siempre me atrajo esa pelirroja, con esos ojos azules y esa mancha en su ojo derecho (me había dado cuenta de ella en una de esas tantas sesiones que ocupaba para mirarla). Ella era diferente al resto de sus bulliciosos y escandalosos primos, es callada, pero con ideas y la fuerza necesaria para expresarlas, habla cuando es necesario, no es que fuera tímida sino más bien observadora y pensante, no se preocupada de andar a la moda como el resto de las chicas, ella es natural, pero también sé que es un poco insegura, y eso también me gusta. Pero había un problema ella no sentía lo mismo, o eso pensé después de la forma que tuvo para reaccionar a los encuentros que hemos tenido, uno más intimo que el otro, y con claras consecuencias. En el primer intento fue cuando no me contuve de besarla en cuarto año y ella me rechazo. No la volví a buscar porque si algo he heredado de mi apellido y mi casa es el orgullo. Y luego cuando este año la encontré y tuve la oportunidad de volver a saborear esos labios, paso lo que paso y si comienzo a buscar un culpable, ahí en el medio aparece mi padre.

Desde el verano me había acechado de preguntas sobre chicas, qué si tenía novia, qué si había alguna chica que me gustaba (en donde claramente no le diría la verdad, porque sé que a pesar de que mi padre ha cambiado en relación al tema de la pureza de la sangre, los Weasley fueron y serán las comadrejas y si a eso le sumamos al factor Granger como Draco llamaba a la madre de Rose, con respecto a ellos jamás cambiaría de opinión). Hasta que llegó el día en que me dijo que debía debutar como hombre, ya tienes quince, así con estas palabras, un chico debe experimentar desde joven, hay que aprender, la práctica hace al maestro. No podía creer que mi padre me dijera eso, según él debía buscarme a alguien con quien "hacerme hombre", de preferencia alguien con experiencia y mayor. Pero yo no quería que fuera así, debo confesar que mi madre ha influido más en mí que mi padre en esos asuntos, no quería que fuera con alguien sólo por placer y aprendizaje, tenía que haber un mínimo de sentimiento de por medio.

Estaba seguro que de vuelta a casa para navidad el tema volvería a salir, no quería abordarlo ni que me presionara, pero tampoco quería defraudarlo. Ese día de octubre Alexia, una amiga de infancia y compañera de Slytherin, no dejaba de molestarme, por más que le dijera que no me gustaba y que no es de mi tipo, por ser demasiado pretenciosa y superficial, ella esa noche había intentado pasar más allá de los límites de los besos que a veces le permito que me de. Claro, aunque no me guste como novia eso no limita que de vez en cuando tengamos nuestros momentos, pero nada más. Por eso decidí salir a respirar y pensar claramente y me encontré con la única persona capaz de nublarme la razón, se que ella está más allá de los limites y quizás por eso me gusta aún más.

Cuando vi que se sentó tras una estatua no pude dejar de preocuparme, quizás le había pasado algo malo, debía asegurarme de que todo estaba bien. Por eso me senté a su lado y le pregunte, cuando por fin escuche su voz le mire esos labios tan rosados, que no pude evitar besarla, mi cuerpo la necesitaba. Al principio ella no reaccionó por eso cuando estaba a punto de parar ella lo continuo, es decir, que sí quería, fue dulce y apasionado. Yo tomé su cara, no quería que se me escapara, mientras sentía como sus manos tomaban mi camisa. En ese momento mi corazón comenzó a acelerarse, necesitaba respirar. Al terminar el beso no pude evitar sonreír.

Cuando ella se levantó pensé que correría, por eso me levante rápidamente y ella me miró con sus ojos brillantes y en un segundo estaba besándome, no lo podía creer, por fin era ella la que daba el primer paso, significaba que sentía algo por mí. Esta vez el beso fue más apasionado que el anterior, necesita sentir su piel y su calor, la acerque a un muro, para tener su cuerpo aun más apegado al mío. Tenía que acariciarla, aprovechar aquel momento, debía tener lo que más pudiera, eso necesitaba y al parecer ella no pensaba lo contrario, se dejo llevar por mis caricias y mis besos. Vi una puerta aparecer, y sabía que era, por eso la lleve adentro, mi cuerpo me exigía más contacto, más tiempo con Rose. A pesar de que sentía una nueva sensación fluir por mi cuerpo, no quería ir más allá de lo que ella quisiera, yo dirigía la danza de besos, caricias y mordidas, pero sin duda ella ponía los límites. Por eso cuando vi que comenzó a desabrocharme la camisa, no pude evitar sorprenderme, alegrarme y preocuparme.

Traté de asegurarme que era lo que ella acababa de comenzar, pero me dio la mejor respuesta, un beso que traspaso los límites y no quise saber más, esa noche por primera vez me dejaría llevar por mis impulsos y por lo que me di cuenta también era la primera vez que ella se dejaba guiar por ellos. No podía evitar sonreír al saber que no sólo había cumplido con los deseos de mi padre sino que también los míos.

A la mañana siguiente desperté desorientado, al abrir los ojos no pude evitar sobresaltarme al no reconocer aquel lugar como mi cama, pero rápidamente los recuerdos llegaron a mi mente, esboce una sonrisa, y me voltee a ver a Rose, sabía que ella estaría preocupada y desorientada tanto o más que yo. No sabía si era bueno que conversáramos o no, lo nuestro era algo imposible, pero debíamos aclarar las cosas. Pero al mirar al lado no había nada ni nadie, el otro lado de la cama estaba vacío, sentí una mezcla de emociones, alivio y decepción, esas dos sensaciones llenaron mi cuerpo. Alivio de no tener que iniciar una conversación, con la chica con la cual había dormido y con la cual nunca había entablado una conversación de más de tres palabras. Y decepción de saber que otra vez había huido, esa era una mala costumbre de ella, huir de mí.

Cuando la espere para hablar y ella me dijo que estaba bien y que ya había olvidado lo sucedido sentí rabia, cómo ella se atrevía a decirme que me había olvidado, eso hirió mi orgullo. Porque yo por más que me dijera que no fue más que una noche, un momento de simple placer, no podía olvidarme de su cara, su aroma, su cuerpo. Me jure a mi mismo que iba a ser la última vez que pensaría en ella. No volvería a mirar, pensar o considerar a Weasley, simplemente ella me sería indiferente.

Lo logré, aunque no era muy difícil ya que casi ni la veía, ni se aparecía por lugares públicos, sólo nos topábamos en clases, y apenas en el comedor. Todo marchaba bien hasta que en el baile de navidad fue con ese leoncito idiota de séptimo. Cuando me decidí a mirarla sólo para ver cómo se veía y que le hacía su noviecito, ella ya no estaba y su pareja se encontraba bailando con otra chica.

Casi un mes logré no pensar ni tomar en cuenta a Weasley, pero no pude evitarlo la vi a lo lejos y estaba triste, sus ojos ya no brillaban como antes, seguro que era por ese tipo que la estaba haciendo sufrir, y la busque en el tren, supuse que estaría sola, y como deduje ahí estaba en el último compartimiento leyendo, mejor dicho estaba llorando y cuando ya me estaba enojando no sólo por su manera irónica y prepotente de enfrentarme, sino más bien por mi actitud, no había cumplido mi palabra de no buscarla, me iba a largar para dejarla como ella siempre lo hacía conmigo, pero todo cambio cuando ella pronunció esas palabras que aún no salen de mi cabeza.

Estoy embarazada.

Que iba a hacer, por primera vez en mi vida puedo confesar que tuve miedo, eso no podía estar pasando, no estoy dispuesto a que eso suceda, y le lance esa pregunta y la herí profundamente y lo sé por la expresión de su rostro, la forma en que me hablo, por el brillo en sus ojos y porque quiéralo o no la conozco y se que no me estaba mintiendo, por más que quisiera que no fuera verdad si lo es.

Pero no puedo hacerme cargo de algo así, claro que no, aun me faltan unos meses para cumplir dieciséis. Si mi padre se entera literalmente me mata, no sólo por mi edad sino por quien es Rose y por su familia. Ella me dijo que era su problema que yo no me preocupara, y eso he tratado de hacer, pero no puedo, sigo pensando que quizás deba hablar con ella, ver que esta pensando, que va a hacer. Sigo confundido, es más fácil huir, pero no se sí es lo correcto. Sólo se una cosa, me arrepiento de no haberme controlado esa noche, o por lo menos debí cuidarme, como fui tan idiota de olvidar algo así, mi padre me dio una y mil charlas sobre eso, pero creo que no fue suficiente.

  • Scorpius, ¿podemos hablar?- es la voz de mi padre entrando a mi habitación la que me saca de mis pensamientos.

  • Si- respondo mientras me siento.

  • Has estado callado- me dice.

  • Sólo estoy cansado- le respondo con voz baja.

  • Así que estas saliendo con la hija de Zabbini- me dice con voz orgullosa- excelente elección.

Si claro, ahora en lo que menos tengo cabeza es para pensar en Alexia.

  • Algo así- le respondo con voz plana.

  • ¿Las cosas no van bien con ella?- me pregunta.

  • No, es sólo que nos estamos conociendo-

  • Conociendo, pero si se conocen desde niños, ¿qué más necesitas saber de ella?- me dice entre risas.

  • Nada, padre, sólo que no se si es mi tipo-

  • ¿Tipo?, a tú edad no es necesario buscar al tipo de chica, dudo que encuentres a esta edad a la mujer con la que te vas a casar y tener hijos y todo eso.

Cuando hace mención a la palabra hijos, una punzada aprieta mi pecho, si supera que lo que realmente me pasa tiene relación con ese punto.

  • Sólo los ilusos creen que a tú edad encuentras a la persona indicada- dice mientras se ríe- debes disfrutar, aprovechar de conocer distintas mujeres, sólo así podrás elegir ¿entendido?

Sólo asiento con la cabeza y observó como sale del lugar, aun riéndose por lo que ha dicho. Por lo visto estas serán las vacaciones de navidad más largas de mi vida.


este capítulo me ha costado mucho hacerlo y no me termina de convencer, pero aunk he tratado de reescribirlo cada vez quedaba peor... de todas formas espero que les guste...

--- Comenten que les parece... además en el proximo capítulo Rose tendrá que vivir una de sus peores pesadillas, ¿podrá enfrentar a sus padres......?