Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 33692 · de

Historia 33692 — capítulo 8

Confesiones II

La navidad fue como todos los años, muchas personas, obsequios, chocolate caliente y galletas horneadas por la abuela Molly. Además este año vino la familia de tía Fleur, de Francia, por lo que la abuela estuvo pendiente de ellos, esto me permitió escapar de su mirada, por que de una cosa estoy segura si me hubiera visto por más de un minuto a los ojos lo habría sabido y es que las ancianas tienen ese don y más si son ancianas que han tenido siete hijos.

Ahora que llegamos a los Alpes, no he podido disfrutar ni un solo momento, no he dejado de pensar en que estará pensado Scorpius, sigo teniendo rabia contra él, pero ahora que lo he pensado mejor me he dado cuenta de que la rabia no es tanto por su actitud cuando le dije la verdad, en realidad es por envidia, sí, tengo envidia de que él se pueda alejar, de que él pueda dudar y creer que no es de él, aunque si lo es, y cuando nazca y sea tan rubio o tenga los ojos tan grises o ambas cosas como él y toda su familia, no lo podrá negar, sin embargo para eso falta y ahora él quizás lo este pasando bien, mientras yo sigo encerrada sin para de llorar.

Esta cabaña es bonita y aunque tenga siete habitaciones, lo justo para que cada uno tenga su propia alcoba, aún así me siento ahogada, James y Albus discuten todo el día por cualquier cosa, si no es por el quidditch y las estrategias del mayor como capitán, son por las chicas, o el desorden o cualquier cosa que digan. Lily esta todo el tiempo hablando con mamá sobre las normativas de protección a las criaturas mágicas, ambas comparten ese amor obsesivo. O sí no está con Hugo tratando de ganarle a este en ajedrez. Mi padre y mi tío Harry conversan del trabajo, de los amigos o del pasado. Yo aprovecho de leer, me leído casi todo el libro de biología, es interesante, no sólo explica todo el desarrollo del embrión, sino que a lo largo de toda la vida, enfermedades y antecedentes, por ejemplo acabo de leer un articulo sobre la adopción, no lo había considerado, pero quizás podría tomarlo en cuenta.

  • ¿Qué lees?- me pregunta tía Ginny.

  • Nada, sólo Biología- le digo cerrando el libro.

  • Ah, te he notado un poco más callada que lo habitual, ¿hay algún problema?- me dice cariñosamente.

  • No, sólo que sabes que no me gusta el frío y aquí esta más helado que en la escuela o en casa-

  • Bueno, si necesitas algo avísame, ahora voy a mandar a estos dos hombres flojos a poner a lavar la ropa- me dice colocando una manta en mis piernas, mientras ambas reímos de sólo imaginar aquella escena.

  • Vamos a jugar Rose- me pregunta James con su voz melosa, sabiendo que de esa forma no me enojare y terminare aceptando.

  • ¿A qué?- le preguntó

  • ¿Cómo que a qué? No ves la escoba que tengo en mi mano-

  • No te estaba viendo, por si no te has dado cuenta, además no se supone que vinimos aquí para skiar y disfrutar el paisaje, si vinimos para tener una práctica intensiva debiste haberte quedado en tu casa.

  • Pero debemos aprovechar que la noche está estupenda, hay que disfrutar antes que nos manden a dormir, mi papá va a colocar un hechizo en el patio, para que los vecinos no nos vean, vamos que te cuesta te la has pasado leyendo, te va a ser mal para el cerebro, porque a tu vida social ya le ha hecho bastantes estragos este último tiempo-

  • Eso a ti no te importa y si te oye mi mamá te crearas un problema y te tendrás que aguantar todo un sermón- le digo mientras él mira hacia todos lados comprobando que no lo haya escuchado.

De sólo ver su cara me alegra el ánimo por lo que he decidido que jugaré, además volar siempre despeja la mente y eso es lo que necesito ahora.

Me voy a cambiar ropa mientras James sale al patio para practicar, voy entrando a la cocina cuando quedo paralizaba en la entrada escuchando lo que hablan los adultos.

  • ¿Alguien aquí tiene alguna noticia que dar a algunos de nosotros?- pregunta tío Harry entre feliz y desconcertado, mirando a mi madre y su esposa alternadamente.

  • No- responden ambas.

  • ¿De que hablan?- pregunta mi madre mirando a Ron que está paralizado cerca de ella.

  • Hemos encontrado algo en el cuarto de lavado- dice mi padre levantando un objeto alargado y rectangular que yo reconozco. Esto no está pasando, me digo mientras comienzo a respirar entrecortadamente.

  • ¿Qué es eso?- pregunta tía Ginny, quitándole el objeto de las manos a su hermano.

  • Esto no es mío, ¿Hermione, es tuyo?- le dice mi tía mirando a mi madre con cara intrigada.

  • No claro que no, no es mío- asegura mi madre.

  • Entonces por qué hay un test de embarazo que dice positivo- dice mi tío abrazando a su esposa-

  • No lo se pero yo no estoy embarazada y por lo que se Ginny tampoco- dice mi madre mirando a los ojos a su amiga, quien asiente con la cabeza.

  • ¿Pero si no es de alguna de ustedes entonces de quién?- dice mi padre.

  • Quizás se le quedo a alguien- dice Ginny.

No lo puedo creer, cómo llegó hasta acá si yo lo deje, a ver si recuerdo, claro en el baúl, quizás si es de las personas que ocuparon está cabaña con anterioridad, pero si hago memoria cuando llegamos de la escuela mamá insistió en que hiciéramos con antelación las maletas, ya que después de navidad nos vendríamos inmediatamente para acá. Yo busque la ropa lavada y la guarde en mi maleta, luego, a ver si recuerdo, claro quise traer el suéter azul, y ese se había quedado en el fondo de mi baúl, lo agarré y lo metí a la fuerza, quizás por error también tomé el test, ahora que pienso el baúl quedó vacío, no había nada más que unas plumas después de que saque el suéter, por la mierda, me digo a mi misma, esto es una pesadilla, debo tener algo malo, en serio, de verdad estoy llegando a pensar que alguien está en mi contra, el destino confabula contra mí. Respira me digo a mi misma, a lo mejor ni se les pasa por la cabeza que puede ser de alguien más de esta casa, quizás sí se convencen de que es de otra persona. Debo huir, tengo que dar la media vuelta, salir por la otra puerta al patio y volar para borrar esto. Pero mi cuerpo está paralizado, no responde ¿por qué?, ya sé, y por más que me cueste aceptarlo, creo que a lo mejor es porque esta es la oportunidad que tengo de decir la verdad, enfrentar mi situación, si no es ahora en que el tema está ahí, no se cuando, si luego me iré de vuelta al colegio, es cosa de reconocer que es mío, si no es ahora y se enteran cuando les llegue el rumor o una carta del director, o cuando alguien me encuentre en el baño de la escuela teniendo al bebé. Si no me lo perdonarán ahora, después será peor. Respiro hondo, doy un paso adelante, cierro los ojos y aquí voy.

  • Es mío- digo, pero en realidad lo he dicho en mi mente, porque mi voz no ha sido capaz de salir de mi boca.

  • Es mío- vuelvo a intentar y está vez si logro emitir los sonidos, aunque tan bajos que parecen un susurro, si no fuera porque en la cocina estaban todos en silencio ni se hubieran percatado de mi presencia y confesión.

  • ¿Qué dices?- me pregunta mi madre confundida sobre a que me refiero.

Otra vez no, por favor, como es posible que no entiendan, ¿de qué estaban hablando recién?, aquí voy de nuevo, aunque ahora tengo más ganas de salir corriendo, negar todo y volver a como estaba hace dos minutos atrás, pero ya estoy aquí, así que bajo la cabeza, no puedo soportar la mirada confundida de los cuatro adultos sobre mí.

  • Lo siento, pero eso es mío- vuelvo a decir en voz baja, apuntando al objeto que tiene tía Ginny.

  • ¿Qué diablos estás diciendo?- ese es mi padre con una de las voces más duras que le he escuchado en mi vida.

  • Cómo es posible que no entiendan, ese test es mío- digo levantando la voz- estoy embarazada- reconozco volviendo a susurrar.

Siento como mi madre cae sentada en la silla que tenía cerca, tía Ginny, ahoga un grito con sus manos. Las lágrimas comienzan a llenar mis ojos, aunque yo no quiero llorar, trató de contenerlas, y ahí se mantienen, inundando mis ojos, pero sin salirse de ellos.

Me siento horrible, siento como mi madre me mira sin entender, tratando de negar esto, mi padre está rojo de rabia. Cuando comienzo a pensar en que momento vendrán los gritos, estos hacen su entrada triunfal.

  • Cómo puedes decir tamaña estupidez, Rose, embarazada, pero si eres una niña- dice mi padre furioso dando un paso hacia mi, en ese momento siento como tía Ginny, quien esta cerca de mí, se pone a mi lado.

  • Yo…no sé….lo siento… yo…no…- es lo único que logro decir.

  • ¿Es una broma verdad?- por fin escucho la voz de mamá.

  • No- es la primera cosa que puedo decir con voz segura, porque es lo único en lo que tengo certeza de mi vida en estos momentos.

  • ¿Cómo mierda fue a pasar, explícame?- mi padre sigue gritándome, mientras tío Harry deja de mirarme para acercarse más a él que esta descontrolado apuntándome con el dedo.

No se de donde saque valor, pero esa pregunta sin saber por qué me causa entre risa y desconcierto, acaso a cada persona que se entere que estoy embarazada, que espero no sean más que estas, tendrán la estúpida pregunta sobre cómo quede embarazada, es que acaso en estado de shock olvidan las charlas sobre las cigüeñas, abejitas, repollos y semillas.

  • ¿Quieres que lo explique?- le conteste dejándole ver lo absurda que resultaba ser esa pregunta en aquel momento, sin embargo una vez lanzado ese cuestionamiento desafiante, me di cuenta del error, ya que mi padre se enfureció aun más.

Sin saber cómo, mi padre ya estaba frente a mí, a un paso de distancia y al levantar la vista no alcance a enfoscarme en su rostro ya que sentí una gran bofeteada en mi mejilla que me hizo voltear la cara. La zona en donde había sido el impacto me comenzó a quemar y arder, pero más lo hacía mi interior, jamás mi padre había osado levantarme la mano, ni a mi ni a mi hermano, y ahora el me había golpeado.

Mi madre que aún seguía sentada se levantó de un salto, mientras Harry tomaba a mi padre y le pedía que se calmara.

  • Ron, basta- dijo mi madre sollozando- esta no es la forma de solucionar las cosas-

Mi padre bajo la cabeza con los ojos fijos en su mano con la cual me había tocado. Mi tía Ginny me agarró del brazo, como dándome un abrazo, yo estaba paralizada, no podía llorar, gritar, ni correr.

  • ¿Estás bien?- me preguntó mi madre con voz preocupada afirmándome la cara con su mano para verme a los ojos. Sin embargo en sus ojos pude ver decepción, no había rabia, pero si veía en esos ojos marrones un gran dolor, la había defraudado. Sólo moví la cabeza pero no logre ni afirmar ni negar, que le iba a decir, cómo iba a estar bien, eso es imposible, pero tampoco quería decirle lo mal que estaba, en estos instantes eso no importa.

  • Lo siento- escuche a mi padre decir- esto está mal, lo sé- en su voz ahora había dolor- pero te das cuenta de todo lo que implica lo que estas diciendo ¿qué edad tienes?- me preguntó calmado.

Yo seguía callada, sabía todo eso, me lo he dicho y cuestionado desde que confirme mí embarazo.

  • ¿Qué edad tienes? Me volvió a preguntar elevando la voz otra vez.

  • Ronald, ya basta, se qué esto es difícil, pero debes calmarte- le dijo mi tía Ginny.

  • Es mi hija, es mi hija la que ha hecho la peor estupidez de su vida, tiene quince años Ginebra, tenía un futuro y ahora que tiene, nada- le dijo él.

  • Es difícil, lo sé, pero- le refuta ella.

  • Pero qué, ¿Qué va a hacer?, a ver dime, Ir a Hogwarts con un bebé, estudiar mientras cambia pañales y prepara mamaderas, eso es su futuro, ¿acaso no sabes lo que cuesta criar un hijo?- le responde a Ginny con una voz de lamento, sentándose en la silla en la cual antes estaba mi madre, mientras ésta camina hacia él y le toma el hombro.

  • ¿Cuándo pensabas decirnos?- me preguntó ella con voz lenta.

  • No lo sé, no sé que hacer, tenía... tengo miedo, yo quería encontrar una solución- confesé en voz baja.

  • ¿De qué solución hablas?- me dijo mirándome seria.

  • No lo sé, yo no puedo, lo que dice papá es verdad, no puedo, no quiero hacerlo-

  • Mira Rose, si eres grande para hacer cosas…- dijo he hizo una pausa para procesar sus propias palabras- de grandes debes asumir las consecuencias, ni se te ocurra pensar en hacer algo como lo que creo que estas pensado- continuo aun más seria.

-¿Quizás es la mejor forma?- dijo mi padre casi en un murmullo.

  • ¡No!, eso jamás me oyen- dice mi madre quien por primera vez en la noche ha levantado la voz.

  • Yo tampoco voy a abortar- digo despacio- pero no sé a lo mejor hay otras formas.

Mi madre va a comenzar a decir algo cuando en eso se escuchan los gritos de James llamándome para ir a jugar y dirigiéndose hasta acá. Tía Ginny sale a su encuentro y oigo como los manda a todos a acostar, y por la voz que empleo, no hubo replicas y se sintieron varios pasos subir las escaleras. Al entrar a la cocina cierra la puerta y lanza un hechizo silenciador.

El ambiente en la cocina es abrumador, se siente la tensión en el aire, las respiraciones de todos están agitadas, yo me siento agotada, peor que los días de exámenes interminables y que los días de partidos finales, peor que siempre. Yo sé que aun falta, aun no me han echo una de las preguntas cruciales y sé que eso será otro momento de terror, si la noticia de esto ya lo es, ni me lo puedo imaginar cuando sepan quien es el padre. Estoy muy agotada, pero mi mente aun trabaja y se que es mejor no develar su nombre, por más que sea el momento, estoy segura que mi padre me mata o es capaz de ir a la casa de los Malfoy y asesinarlo, con lo furioso que está, si fue capaz de darme una cachetada, ni me imagino lo que le haría a él.

  • ¿Cuánto tienes?- me preguntó mi madre, ya con la voz más tranquila, acercándose más a mí.

Me costó comprender su pregunta, aun seguía pensando en lo de Scorpius, por lo que me tome algunos segundos de más para descifrar sus palabras.

  • No sé, dos meses, un poco más, no sé- le dijo con la voz cansada.

  • ¿Quién es el maldito culpable?- dice mi padre conteniendo la rabia.

  • ¿Qué?- le pregunté con la voz aún más cansada, este interrogatorio era una tortura, sentía mis piernas cada vez más débiles, mis parpados ya comenzaban a pesar, necesitaba acostarme, mi cuerpo lo pedía.

  • ¿Quién es el padre?- por primera vez fue mi tío Harry el que intervino traduciendo la pregunta de mi padre, su voz no demostraba rabia, ni compasión, era más bien serena, de tal manera que me transmitió una tranquilidad que ya estaba necesitando y aún más cuando tuviera que responder está interrogante.

  • Yo, lo siento, pero no puedo… eso… no puedo decirlo…ya no importa- empecé a decir, pero sentí mis piernas temblar.

Mi padre se estaba sulfurando, lo supe porque vi como se levantaba y me miraba. Me empecé a sentir aun más débil, mi papá me vio a los ojos, se volteo y salió de la cocina yéndose al patio, tío Harry nos miro a las tres y salió tras su amigo.

Al parecer mi malestar se reflejó en mi rostro, porque ambas mujeres que tenía enfrente me miraron preocupadas.

  • ¿Te sientes bien?- me dijo mi madre acercándose y tocándome la frente.

  • Estoy cansada-

  • Estas pálida- completo tía Ginny.

  • Vete a tu habitación- dijo mi madre.

  • Pero…- sentí en su voz otra vez la decepción, y aún así quería quedarme ahí con ella.

  • Ahora- me dijo firmemente, por lo que no dude en dar la vuelta y salir lo más rápido que mis piernas podían.

Al llegar a mi cama, me tiendo sobre ella, ocultando mi rostro en la almohada, por fin las lágrimas vuelven a brotar en forma inmediata, todas aquellas lágrimas que acumule y oculte en la cocina aparecen, aun no puedo pensar ni asimilar lo que acaba de ocurrir, sólo siento una gran presión en el pecho, me quema la garganta, quiero gritar, y lo hago pero se ahoga en la almohada que dentro un rato ya está completamente mojada. Siento unos pasos acercarse por el pasillo, por favor que no entre aquí, comencé a decir. Pero la puerta de mi habitación suena y se abre inmediatamente, me quedo quieta en mi posición con los ojos cerrados, esperando las preguntas de la persona que entró, sí son mis primos o hermano, querrán saber que era lo que estaba pasando, sí es alguien que ya lo sabe tendrá aún más preguntas o reproches que hacer.

Pero no, sólo siento que alguien se sienta en mi cama y me acaricia el cabello, percibo su perfume y se que es mi mamá, pero no quiero verla, no quiero ver en sus ojos la decepción, pero tengo tanto miedo, la necesito igual que cuando era pequeña y le temía a las tormentas, ella siempre me contaba un cuento, me arropaba y el miedo se iba, por eso me volteo y sin pensarlo coloco mi cabeza en sus rodillas, ahí me quedo mientras mis lágrimas comienzan a mojar sus pantalones, ella se queda en silencio, su mano pasa delicadamente por mi cabeza. A pesar de que este enojada, triste y por sobre todo decepcionada me está diciendo con ese simple gesto de que está aquí para mí, para ayudarme a superar mi miedo, mientras sigo pensando que voy a hacer con mi vida y con la que llevo dentro.

¿Qué les parece? gracias por los comentarios y por leer mi fics ... pero tb quiero por este cap. jijiji....