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Historia 33692 — capítulo 9

Salida inesperada

No se cuanto rato estuvimos así, sin decir nada, yo apoyada en mi madre, ambas en un silencio eterno lleno de preguntas, ni tampoco me di cuenta en que momento me quede dormida, me acomodo en la cama, sacó mis zapatos y me tapó. He tenido una pesadilla agobiante, no puedo recordar que es lo que realmente soñé, pero me siento cansada como si hubiera corrido toda la noche.

Al despertar me doy cuenta de que ya amaneció, pero aun es temprano, seguiría durmiendo pero las nauseas han vuelto, como todos los días, me levantó rápidamente y me dirijo al baño, pidiendo de que no este ocupado. Como supuse aún no hay nadie despierto, trato de hacer el menor ruido, cosa difícil, pero al parecer no imposible.

Vuelvo a mi cama, necesito seguir durmiendo, aun estoy cansada, en realidad siento que por la noche no dormí nada. Cierro los ojos unos segundos, y alguien me toca suavemente mi brazo, miro a un lado y veo a tía Ginny sonriéndome. Al sentarme en la cama me doy cuenta de que ya no es tan temprano, por lo que deduzco que me quedé dormida otra vez.

  • ¿Qué hora es?- le preguntó un tanto confundida.

  • Son las 10, pero no te preocupes te traje el desayuno- me dice dejando en mis piernas una bandeja con un gran vaso de leche, cereales, wafles y un posillo de frutas.

  • Guau. Esto es demasiado- le digo mientras trató de acomodarme mejor.

  • No, no lo es, es lo que necesitas- me dice, lo que me hace recordar lo de anoche y mis ojos se entristecen.

  • Rosie, tienes que estar tranquila, recuerda que siempre vamos a estar aquí para lo que necesites, todos- sé que en este todo no sólo incluía a su familia, sino que también a la mía, pero aún así lo dudo, en especial por mi papá, él no me perdonara y estoy segura que no volverá a hablarme, el recuerdo de la bofeteada aparece en mi mente bañando mis ojos.

  • Eso no es cierto, ni yo me puedo perdonar lo que hice, fue una vez, ¿por qué me tiene que pasar esto a mí?- es la primera vez que le confieso a alguien, aunque no explícitamente, lo ocurrido con Scorpius.

Ella me abrazó.

  • Ves como siempre arruino todo, no sólo las fiestas o viajes, también lo hago con mi vida- continúo diciéndole.

  • Todo va a salir bien, no te preocupes ya lo veras, pase lo que pase, hagas lo que hagas, veras como la próxima navidad no será como esta, y estas vacaciones navideñas serán sólo un recuerdo-

  • Eso espero- le contesto secando mis ojos.

  • Ahora come tranquila y no te preocupes estamos solas, los demás ha salido, no volverán hasta el almuerzo.

Han salido todos, a donde fueron, en especial mis padres, tía Ginny no me dijo nada, aunque yo tampoco le pregunté. Estuve casi todo el tiempo en mi habitación, me quede viendo por la ventana como un grupo de jóvenes se lanzaban bolas de nieve, mientras iban hacia las canchas para practicar snowboard. El verlos así tan libres, tan resueltos y tranquilos, me hace sentir miserable, así que me he tendido en la cama con la mirada perdida en el techo.

Luego de un rato siento como mi primo Albus llama a mi puerta, no le respondo inmediatamente, pero pensándolo mejor, no es bueno levantar más sospechas con que algo anda mal.

  • Pasa- le digo, mientras me siento en la cama tratando de acomodar mí cabello.

  • Rose, mamá dice que bajes a almorzar- comenta sentándose a mi lado.

  • Gracias, ya bajo, deja terminar de peinarme-

  • ¿Qué es lo que pasa?- me dice tratando de encontrar la respuesta en mi rostro.

  • ¿De qué hablas?- le respondo tratando de restarle importancia a su pregunta.

  • Sé que anoche ocurrió algo, no sé que, pero de lo que estoy seguro es que tú lo sabes, estabas en la cocina con ellos-

  • No paso nada- respondo mientras me levanto.

  • ¿Tus padres se pelearon?- me pregunta con delicadeza.

  • No, bueno no es nada importante- le dije esbozando una sonrisa, él al parecer se calmo al verme contenta, ya que también me sonrío.

  • Los chicos y yo estamos preocupado, ¿de verdad no ha pasado nada?, mamá y tía Mione nos han dicho que sólo estaban discutiendo un asunto sin importancia sobre la fiesta de año nuevo, pero no entiendo que estabas haciendo tú-

  • Sabes te haces demasiados problemas por algo que no tiene importancia, tu sabes como es tu mamá, en serio no fue nada- le digo tratando de parecer tranquila, aunque se qué seguirán investigando para averiguar más.

  • Rose promete que si pasa algo me lo dirás, puedes confiar en mi, no sólo soy tu primo, también soy tu amigo, recuérdalo- lo dice mientras con una mano me desordena el pelo que con tanto cuidado he dejado amarrado en un moño.

  • Claro, pero ya vas a ver- le digo mientras lo persigo escalera abajo para atraparlo y darle su merecido.

Llegamos corriendo al comedor, ahí están sentados James, Lily, Hugo, tía Ginny y mamá, Albus se refugia en su madre y me muestra su lengua cuando toma posesión de su asiento. Me detengo inmediatamente al llegar a la mesa y me apresuro a buscar una silla.

  • ¿Dónde están papá y tío Harry?- pregunta mi hermano, llevándose a la boca una gran cucharada de sopa.

No puedo evitar bajar la mirada, mientras trató de tragar un pedazo de pan que acabada de tomar.

  • Bueno, ellos han salido el día de hoy, pero volverán en la tarde- dijo tía Ginny, tratando de sonar relajada.

  • No sabes lo que te perdiste esta mañana Rose- me habla Lily- fuimos al pueblo que queda cerca, habían tiendas de ropa fabulosas, no sabía que ropa elegir, pero vamos a volver verdad tía-

  • Claro- responde escuetamente mi madre concentrada en su plato.

  • Si debiste haber ido, pero mamá dijo que eres una delicada que no te gusta el frío que hace aquí en las mañanas- me dice Hugo.

He preferido quedarme en silencio, mientras termino de comer. Sólo escucho los comentarios de su salida matutina. Al terminar todos comenzamos a levantarnos.

  • Rose- me llama mi madre.

  • Sí mamá.

  • Vamos a salir, te espero en media hora- me dice mientras recoge unos platos y se va con tía Ginny a la cocina.

No alcance a preguntarle a donde íbamos y por su actitud y la presencia de mis primos creo que tampoco seria adecuado. Siento una gran ansiedad y estoy muy nerviosa, miles de respuestas he formulado en mi mente con respecto al destino de esta salida. Cada una más absurda y ridícula que la otra, he pensado que quizás me llevará a donde obtendrá clandestinamente un giratiempos y me lleva hasta el momento previo a concebir para darme una charla sobre los grandiosos beneficios de la abstinencia, hasta que me va a dejar abandonada en algún lugar lejano para que no pueda volver y no sea la vergüenza de la familia (la escena de la película muggle Inteligencia Artificial, aparece en mi mente, pero reemplazo al niño robot por mi persona, y también está mi madre dejándome abandonada en el bosque mientras corre velozmente para desaparecer). Para evitar esos pensamientos he decidido que debo concentrarme en mi apariencia. Me doy un baño rápido y no puedo evitar verme de perfil en el espejo, siento mis pechos más grandes y me duelen cuando los toco, pero mi abdomen sigue igual o eso veo, esta plano, por más que lo toque no siento nada extraño, es como si no estuviera pasando nada adentro. Me visto y peino, tomo mi bolso, y espero en el vestíbulo hasta que aparece mi madre unos minutos después.

  • ¿Estas lista?- me pregunta revisando su cartera.

  • Sí, pero me gustaría saber a donde vamos-

  • Bueno será mejor partir- dice abriendo la puerta para que yo salga primero.

Afuera de la casa hay un taxi esperándonos, yo miro a mi madre, pero ésta sólo me indica que suba. Durante todo el viaje vamos en silencio, mientras el conductor escucha una canción en la radio del vehiculo. No despego la mirada de la ventana, esta salida misteriosa sumada a la indiferencia mi madre me molesta, sé que lo que está pasando es terrible, soy la primera en reconocerlo, pero no podría tener un poco de consideración y decirme a donde vamos, la angustia comienza a apoderarse de mí, y no quiero terminar llorando otra vez.

Cuando creo que me ha superado la necesidad de escuchar la respuesta a mi pregunta, el taxi se detiene y mi madre saca el dinero que el chofer le indico. Miro hacia ella y después a lo que hay al exterior, un gran y moderno edificio de color blanco, comienzo a buscar algún indicio que me permita saber que es y ahí lo veo, un letrero que indica que estamos en un hospital muggle, mi madre me ha traído al médico, cuando ella me abre la puerta bajo rápidamente y miro el edificio en toda su plenitud.

  • Aquí hemos venido- me indica antes de ponerse a caminar.

Yo continúo en silencio.

  • Por lo que puedo suponer no te has realizado un control médico- me dice ingresando al edificio.

  • No- es lo único que puedo decir, aún estoy en shock, de todas las cosas que pensé, esto jamás se me había pasado por la mente y a decir verdad era lo más lógico.

  • Cuando vine en la mañana al pueblo con los niños pedí una hora para ti, nos deben estar esperando- dice mientras consulta la hora en el ascensor.

Subimos al sexto piso, y al abrirse las puertas de ascensor un gran letrero aparece al frente que dice "Ginecología y Maternidad", una gran punzada presiona la parte alta del estómago, pero logro superarlo y seguir a mi madre quien se acerca a un mesón.

  • Buenas tardes ¿en que la puedo ayudar?- le dice una secretaria que apenas se ve atrás de esa gran mesa.

  • Esta mañana he concertado una cita- responde mi madre.

  • Indíqueme su nombre- le pide la mujer.

  • No es para mí es para mi hija, su nombre es Rose Weasley- dice mi madre mientras siento como a mi cara sube toda la sangre que tengo disponible.

  • Ah, claro- dice la mujer lanzándome una mirada, para luego anotar, supongo que mi nombre, en su computador.

  • Aquí está, la doctora Turner está atendiendo a una paciente, cuando termine la llamara, si gustan pueden sentarse en la sala de espera- nos dice indicando hacia un costado.

Volteo a ver el lugar que ha apuntado la mujer y me encuentro con un sector lleno de sofás y sillas. Al sentarnos comienzo a mirar a mí alrededor, hay cuatro mujeres esperando también. Dos de ellas están claramente embarazadas, la que está a mi lado tiene un pequeño bulto bajo su blusa, nada muy grande, pero la que está frente a nosotras tiene a lo menos una sandía gigante bajo su ropa, sin poder controlarlo abro aun más los ojos enfocándome en su abultado vientre, estoy segura que debe a lo menos pesar unos cinco kilos esa prominencia. No puedo dejar de pensar en lo que tiene esa mujer ahí, más que un bebé parece que estuviera esperando un batallón, mínimo dos o tres, y sí es sólo uno, no es humano a lo mejor es un ternero, quién sabe con los avances y la inseminación artificial, quizás por error le implantaron un embrión de vaca. Estoy tan perdida en mis pensamientos con la mirada fija en aquella mujer, que sólo pudo despertarme el movimiento de brazos que me dio mi madre reprobando la forma en que miraba a esa futura madre.

  • No seas tan impertinente- me dice por lo bajo- la miras como si fuera un bicho raro, y lo único que tiene esa mujer son seis meses más que tú-

  • Lo siento- le digo mientras miro al techo y comienzo a pensar si yo me veré así dentro de unos meses, realmente espero que no.

  • Señora Rose Weasley- dice una mujer que ha salido de una de las tantas puertas que hay en este lugar.

Señora, aquí hay una mujer que se llama igual que yo, esto no puede ser, como puede ocurrir una coincidencia de estas. Pero un momento mi madre se ha puesto de pie y me tira de la ropa para que la siga, es a mí a quien llaman, me han llamado señora, pero si tengo quince, ni en diez años más seré señora. Esto lo considero una falta de respeto.

Camino lentamente tras mi madre, me siento como caminando hacia la lectura de una sentencia, estoy segura que así se deben sentir aquellas personas que van a ser sentenciadas de por vida o se dirigen hacia la pena de muerte. Cada paso que doy retumba en mi cabeza, es como si yo caminara en cámara lenta mientras que a mí alrededor todo se acelera.

  • Por aquí por favor- dice la mujer impertinente que me ha llamado señora.

Entramos a una oficina amplia y calida, las paredes son blancas, como casi todo en este lugar, pero hay colgadas fotos e imágenes de bebés que me provocan escalofríos. Nos ubicamos con mi madre en las dos sillas que hay frente a un escritorio de vidrio.

  • Y bien ¿quién es Rose Weasley?- pregunta mirándonos a ambas.

Mi madre está en silencio, creo que quiere que yo responda.

  • Yo- logro decir.

  • Mucho gusto, soy la doctora Elizabeth Turner- me dice con una sonrisa- y ¿usted es?- esta vez mira a mi madre.

  • Soy la madre de ella, Hermione-

  • Mucho gusto también… ¿Por qué vienes?- me pregunta.

Otra vez no, cada vez que tengo que decirlo, comienzo a temblar, aunque creo que está vez es menos intenso.

  • Estoy embarazada-

  • Ya veo, ¿Es el primer control que tienes?-

Sólo asiento con la cabeza.

  • Bien necesito hacerte unas preguntas- me dice mirando alternadamente a mí y a mi madre.

  • Claro- le respondo con la voz cada vez más segura y tranquila.

  • Necesito algunos antecedentes primero ¿edad?-

  • Quince- otra vez la ansiedad se apodera de mí. Pero en su rostro no veo un signo de sorpresa, repulsión, reproches, ni compasión, sólo lo anotó manteniendo la misma cara y sonrisa que antes.

Me hace preguntas como mi última fecha del periodo, menos mal que lo anote y recuerdo su fecha. Si he tomado algún medicamento, entre otras.

La doctora mientras me habla comienza a mirar en un calendario.

  • ¿Con qué método confirmaste el embarazo?

Mi madre que todo el rato a estado sentada mirando a la doctora, ahora se enfoca en mi rostro.

  • Hice dos test uno de orina y…- recordé que el otro método era exclusivo del mundo de la magia por lo que rectifique- dos de orina distintos- manteniendo en mi mente el test que encontró mi padre.

  • ¿Cómo te has sentido?-

  • Mmm… Tengo nauseas en la mañana, me siento más cansada que antes- comienzo a recordar el mal humor, las ganas de llorar, el miedo, pero no creo que eso sea considerado, por lo que lo omito.

  • Náuseas, bien una vez que veamos algunas cosas te recetare algo para eso, Te voy a pedir que te hagas unos análisis, además ahora te voy a realizar un examen que nos permitirá confirmar el tiempo y si todo está bien, ¿alguna duda o pregunta?- dice mientras nos mira.

  • No- respondemos al mismo tiempo mi madre y yo.

  • Entonces puedes colocarte en esa salita una bata por favor, sólo quítate la parte de arriba.

Yo le obedezco y me dirijo a la salita que me había indicado. A pesar de cerrar la puerta logró escuchar a mi madre hablando con la doctora.

  • Señora Weasley, se que esto debe ser difícil para usted y su familia, pero debo recordarle que lo más importante es que ella tiene que estar tranquila, por el bien de ambos.

  • Lo sé, pero aún no logro asimilarlo, se da cuenta es una niña- dice mi madre.

  • Es una adolescente, y ahora deberá crecer un poco más rápido- dice ella.

Prefiero salir luego de ese lugar y volver a la consulta. Al llegar ambas mujeres me miran, mientras la doctora se levanta y corre un biombo dejando ver una camilla.

La doctora iba a hablar cuando alguien golpea la puerta, era una enfermera, necesitaba a mi madre para arreglar un problema de ingreso a la consulta. Mi madre mira preocupada entre dudando si salir o quedarse allí.

  • Ve tranquila, yo estaré bien- le digo restándole importancia, agradeciéndole interiormente a la tecnología muggle.

Ella mira a la doctora y esta asiente, por lo que se da la vuelta y sigue a la persona que la solicito indicando que volverá lo antes posible.

Una vez a solas con la doctora, ella me indica que me recueste en la camilla.

Al hacerlo no puedo evitar tener miedo, no sé que me va a hacer. La mujer desplaza una extraña maquina que tenía una pantalla y la ubica cerca de ella y de mi, luego me abre la bata dejando mi abdomen al descubierto.

  • Te voy a hacer un ultrasonido, con esto voy a ver como esta el bebé, te voy a poner un gel, no te asustes, pero va a estar frío- me dice colocando una sustancia helada de color azul bajo mi ombligo que me provoca un escalofrío.

A continuación toma un instrumento y comienza a deslizarlo sobre mi piel, esparciendo el gel, ella se enfoca en la pantalla negra, que comienza a mostrar manchas grisáceas que no logro comprender. Luego de varios movimientos ella por fin dice:

  • Aquí está- me indica apuntado con su otra mano a la pantalla- ya estas por cumplir los tres meses

Continúa mirando la pantalla, aunque yo por más que trate de enfocar mi vista y ver algo más que manchas y líneas aún no aparece nada.

  • Aquí esta su cabeza ¿la ves?- me dice mirándome a los ojos.

  • De verdad, no veo más que manchas y puntos sin sentido- le digo achicando los ojos.

  • Mira si sigues mi dedo- me dice apuntando la pantalla.

Trató de pensar en como es una cabeza y por fin lo veo, ahí en la pantalla que antes sólo habían puntos, manchas y líneas, aparece una figura circular.

  • Si, ahí está es su cabeza- le digo un tanto sorprendida, desde que me entere que estaba embarazada no había podido imaginarme como era lo que tenía adentro, por más que viera las fotos del libro, no lograba asimilarlo con lo que a mi me estaba pasando, pero ahora si lo veía y lo que salía ahí era lo que estaba adentro de mío.

  • Ahora vamos a escuchar su corazón, vez en la pantalla esa mancha que aparece y desaparece, pues bien ese es su corazón- dice mientras aprieta algo que hace que la sala se inunde de un extraño ruido.

  • Lo escuchas ese es su corazón, late rápido unas…- dice

  • Ciento cincuenta veces por minuto- le digo completando su frase y ella me mira ensanchando su sonrisa.

  • Si así es- confirma.

No puedo creerlo aquello que está en la pantalla es un bebé, no, mejor dicho, es mi bebé, pero que voy a hacer con él, yo no tengo nada para darle, no se como cuidar un niño, aun sigo pensando que no puedo con esto.

Mi madre vuelve a ingresar y camina rápidamente hacia nosotras y queda con la mirada fija en la pantalla, sus ojos se llenan de lágrimas y me acaricia el cabello sin mirarme.

  • Está todo perfecto- me dice- sacare una imagen del ultrasonido para que la tengas, límpiate y te puedes cambiar de ropa, te esperare en mi escritorio.

-Todo marcha bien- me dice cuando vuelvo al asiento del principio- Todo esta perfecto, el bebé se esta desarrollando en forma optima, con el medicamento que te recetaré las nauseas deberían disminuir-

Por fin una buena noticia, ya estoy cansada de devolver hasta la saliva que me trago en las mañanas, aunque eso también significa que ya se va a comenzar a notar, y eso lo complica todo.

  • Toma aquí está la imagen, puedes conservarla- me dice pasando un pequeño papel, yo lo sostengo en la mano, el miedo se vuelve a apoderar de mí, y mi madre lo observa desde su puesto. Rápidamente lo guardo en mi bolso.

  • Debes comer bien, no comer por dos, tomar leche y ácido fólico, además recuerda estar tranquila.

Lo último que dijo será un poco difícil, más bien creo que imposible. Después de muchas otras recomendaciones, se ha despedido de nosotros y diciéndole a mi madre que debo controlarme mensualmente, ella le menciona que no será acá porque somos de Londres.

Una vez afuera logro por fin respirar aire fresco para despejar mi mente. Mi madre se queda quieta pensando, no sé si pensando en qué hacer o qué decir, pero ahí está con la mirada perdida en la calle. Veo la hora y ya son pasadas las cuatro de la tarde.

  • ¿Estás bien mamá?-

  • Sí Rose estoy bien, tú ¿lo estas?- me pregunta. Pero yo sólo me encojo de hombros, aún sé si volveré a estar bien.

Al llegar a la cabaña ya se está oscureciendo, ambas ingresamos a la casa y Albus aparece inmediatamente para saludarnos.

-¿Cómo les fue?- pregunta

  • Bien, Al, andábamos paseando- digo rápidamente para ir a la cocina y tomar agua, sentía la boca seca.

Al ingresar a la cocina, no puede evitar paralizarme ante lo que observo, mi padre está sentado frente a una taza de café, cuando me ve mantiene su semblante serio y continua bebiendo.

  • Papá- le suplico en voz baja.

  • No me digas nada- me dice con voz dura.

Mis sospechas se hacen realidad, no quiere hablar conmigo, camino lo más tranquila que mi cuerpo me lo permite y saco un vaso para llenarlo de agua, en ese momento aparece mi madre.

  • ¡Ron, volviste!- dijo mientras toma una silla y se desploma en ella.

Los dos adultos permanecen en silencio mirándose el uno al otro, no podía soportar ese ambiente, por lo que salgo de ahí casi corriendo.

Necesitó conversar con alguien, despejarme un poco, por lo que busco a Albus, sé que él me haría reír con alguna de sus locuras.

Lo encuentró sentado en la escalera, está jugando con una pequeña pelota.

  • Hola- le grito haciendo que salte de su asiento.

  • Cómo se te ocurre hacer algo así- me dice colocando cara de enfermo y afirmando con una mano su pecho.

  • No seas exagerado- comento mientras me siento a su lado.

  • Bueno, bueno y qué te trae por acá al mundo de los vivos- dice tratando de sonar sorprendido.

  • No seas bobo- y le doy un golpe en el hombro.

  • Está bien y ¿Cómo va todo?- pregunta.

  • Nada nuevo- no podía decirle que todo estaba bien porque no es cierto, y decirle que todo estaba mal implicaba explicarle por qué.

  • Ah, ¿has sabido de tus amigas?- me pregunta tratando de sonar indiferente.

  • ¿Quieres saber de mis amigas o de alguna en especial?- le digo sonriendo, sabiendo que sólo está pendiente de Violeta.

  • Claro que no, sólo preguntaba para iniciar conversación- me dice con las mejillas sonrojadas.

  • Como si tuvieras que ocultarme que te interesa Violeta- le lanzó mientras el me mira sorprendido.

  • Mira que este más callada y que ya no este tanto tiempo con ustedes, no imposibilita que no me de cuenta de cómo te pones cuando ella está con su novio.

  • Eso no es cierto- me contesta tratando de ocultar su rostro.

  • Bueno si no es cierto, entonces no te puedo ayudar- le respondo, viendo como sus ojos verdes brillan al escuchar mi propuesta.

  • Y se puede saber en qué me podrías ayudar- me dice tratando de sonar sin interés.

  • A ver, si por casualidad estuvieras interesado en conquistar a mi amiga, yo te podría dar algunos consejos, pero como no es necesario, mejor hablemos de otra cosa-

  • En serio me ayudarías- habla mirándome a los ojos.

No puedo evitar reírme de su expresión, parece un niño pequeño a quién le han dado un dulce o un regalo.

  • Claro si eres mi primo y mi amigo, además por muy simpático que sea Jeff, no es para ella, se que estaría mejor y más feliz contigo-

El esboza una gran sonrisa y se levanta.

  • Qué te parece si vamos a buscar a los demás- me dice tendiéndome la mano para que lo siga.

Cuando encontramos a James, Lily y Hugo nos unimos a su juego, están haciendo una guerra de nieve. Cada uno debe acertarle a otro, James es el más veloz, así que a pesar de que se coloca en frente haciendo muecas y bailes, es capaz de esquivar un gran número de bolas de nieve, Hugo también aprovecha de hacernos burlas, sin embargo es un poco torpe, mamá dice que es la edad del pavo, por eso está tan lento, por lo que recibe una gran cantidad de nieve en su cabeza, y en un momento queda tan cubierto de nieve que parece un muñeco. Albus, Lily y yo nos confabulamos para acertarle a James, mientras mi hermano Hugo trata de quitarse la nieve que ha entrado en su suéter.

Todo el jardín en un campo de bolas blancas y heladas cruzando de un lado para el otro. Llevamos un buen rato así hasta que apenas podemos respirar, los cinco nos sentamos en el suelo riéndonos de las caras del otro. Por primera vez desde que comenzaron las vacaciones me he divertido realmente y he olvidado por un rato mi problema. Creo que a pesar de todo debo continuar disfrutando de la vida.

Cuando el calor del juego comienza a pasar, el frío nos empieza a atacar y debemos ingresar a la casa para cambiarnos de ropa antes de la cena. Todos corremos hacia adentro atropellándonos como siempre, Hugo choca con papá y este nos mira con cara de enfado metiéndose a la habitación que comparte con mamá.

Cuando por fin es mi turno para bañarme, veo que la puerta de la habitación de mis padres está entreabierta, al pasar por al lado logro escuchar la voz de mi madre.

  • ¿Dónde has estado?-

  • Necesitaba tomar aire, estuve en casa- le dice mi padre con voz apagada- sabes no he dejado de pensar en que hicimos mal-

  • Ya lo sé, yo me he cuestionado lo mismo- responde mi madre.

  • Dónde estábamos nosotros y lo que le enseñamos cuando nuestra hija estaba con quien sabe quien, quien sabe donde y haciendo… argggg… no puedo sacarme esa imagen de la cabeza- continua mi padre.

  • Ron, deja de pensar en eso, te hace mal, ella nos necesita, lo que se viene no es fácil y debemos nos cueste o no estar con ella, no fue eso lo que prometimos cuando nació, estar con ella siempre, pasará lo que pasara-

  • Lo sé, pero me cuesta, no puedo mirarla a la cara y no recordar lo que pasa, me da rabia, me duele que nos haya decepcionado de esa forma, de todas las cosas que me imagine para su vida esto no estaba y ahora qué va a ser de su vida-

  • No lo sé, pero debemos estar juntos, yo me siento igual o peor que tú…

Prefiero no seguir escuchando, camino lo más rápido que puedo y me encierro en el baño, necesito sentir el agua caliente en mi cuerpo para no pensar en nada de eso, quiero volver a estar feliz jugando en la nieve con mis primos y hermano, deseo más que nunca volver a hogwarts y perderme en sus pasillos.

(en el prox capi Rose se reencontrara con algunas personas...) gracias por los comentarios y que les parece si me dicen que les parecio este cap--- review plis.....