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Historia 34005 — capítulo 10

Capítulo 10

¡Por tu culpa!

Como era de esperarse, la nube alcanzó a Sirius -quien se había quedado pensando la situación- y en vista de estar empapado de pies a cabeza, le tocó ir hasta el Dormitorio a cambiarse.

-¡Canuto! -

-Hola, Sirius. -

-creí que tenías con Slughorn. -apuntó tratando de sonar indiferente…no sabía aún si debía decirle a James todo.

-creí que los dos teníamos clase con Slughorn. ¿Dónde estabas? -

-con Andy. Mi nueva chica de Raven' -

-Oh…veo… -

-lamentablemente, nos agarró el aguacero. Vine a cambiarme… ¿Por qué no estás tú en clase? -

-es que… - vaciló James, quien estaba acostado en su cama, soltando y agarrando su Snitch una y otra vez. - Lily….me dejó. -

-si bueno…con respecto a eso…ya lo sabía. - James se reincorporó en un segundo.

-¿Cómo? -

-ella me lo dijo… -

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Cuándo te lo dijo? ¿Se han vuelto amigos? -

-calma, Cornamenta…una pregunta a la vez. -

-escoge la que quieras responder primero…-

-pues…la verdad no es nada del otro mundo… o bueno, tal vez sí, tratándose de Lily Evans.-

-¡Sin preámbulos, Sirius! ¡Ve al grano! -

-pues…estaba con Andy y Lily nos interrumpió sin querer… se quedó enredada en una rama y en vista de que no se podía deshacer rápido del árbol, Andy decidió irse y me quedé con Lily hablando un rato… -

-¿Y? -

-pues… me contó que te había dejado. -

-¿Te dijo por qué? -

-no directamente. Pero pensándolo bien…creo entenderlo. -

-pues yo no. ¿De qué hablas? ¿Qué fue lo que te dijo? -

-creo que Amanda la está acosando. -

-¿Qué? -

-sí, si, James… es que…Lily dijo que la habían humillado… por estar contigo. -

-pero… Lily jamás me terminaría por eso, a ella no le interesa lo que piensen los demás… ¡Lo ha demostrado todo este tiempo! -

-yo sé. Pero Amanda es la hija del Ministro, James. Mi teoría es que la ha amenazado con hacerla echar de Hogwarts… -

-pero Dumbledore…-

-Dumbledore es solo el Director. Nada más. -

-¿Nada más? Canuto, Dumbledore es el mago más ingenioso de todos los tiempos y el padre de Amanda no es más que un gordiflón inmundo. ¡Dumbledore jamás permitiría que Amanda hiciera echar a Lily! -

-pues en eso sí estoy de acuerdo, pero, Cornamenta…LiLy se ha quedado sin casa, sin ropa, sin padres, sin hermana…lo único que tiene es Hogwarts. Creo que es perfectamente entendible que se aleje de ti si le han hecho semejante amenaza. ¿Qué no ves que no puede correr el riesgo de salir de Hogwarts por un noviazgo? ¡Quedaría en la calle, literalmente! -

-no puedo creer que Amanda haya hecho eso. La voy a matar. -

-Oye… ¡Solo es una hipótesis! ¡Por favor no te hagas enviar a Azkaban antes de comprobarlo! -

-de todas maneras…-

-¡No la vayas a matar!-

-Por supuesto que no, Canuto, no seas idiota… pero sí voy a hablar con ella. La voy a amenazar también y veremos cuál de las dos amenazas gana. - El chico se puso de pie, guardó la Snitch en su bolsillo trasero y salió de la habitación enfurecido.

El chico recorrió los sitios preferidos de Amanda, hasta que por fin la encontró en un pasillo del segundo piso, con todos sus amigos.

-necesito hablar contigo. -le dijo grosero, entrando al grupo con violencia.

-¿Tiene que ser ahora, cariño? ¡Estamos muy ocupados! -

-Hola, James…-lo saludaron todos, pero él no respondió…se limitó a mirar a Amanda a los ojos, con fiereza.

-¿Qué pasa, James? ¿Te encuentras bien? -

-no. -

-¿Qué tienes? -

-necesito hablarte. -

-pues empieza a hablar, porque no tengo tiempo solo para ti. -

El chico la tomó del brazo y se lo apretó tanto que sus dedos empezaron a marcarse al cabo de pocos segundos.

-¿Qué haces? ¡Suéltame! ¡Me estas haciendo daño! -

-escúchame muy bien, Amanda… no vuelvas a hacer ningún tipo de amenazas estúpidas ¿Me entendiste? Ya sabes cómo soy…me conoces… puedo ser muy buen amigo, pero si se meten conmigo, puedo ser muy peligroso. No querrás enfurecerme, ¿O sí? -

-Yo jamás te he amenazado, James. -

-pero a Lily sí. -

-No sé que idioteces te ha inventado la mojigata esa…pero-

-no busques mi ira… -

-¡Es una tonta, James! ¡No sé como puedes estar con ella! -

-¡Ese es mi maldito problema! ¡No tienes porque inmiscuirte en mis asuntos! ¡No eres nadie para amenazar a mi novia! -

-¡Soy la Hija del Ministro! -

-¿Crees que me importa un bledo tu maldito padre? -

-James…-

-te lo advierto… tu padre no me importa en lo más mínimo… no tiene ninguna autoridad para mí, ni para Dumbledore tampoco…así que será mejor que no hagas cosas tontas… si Lily llega a ser expulsada por estar conmigo, te juro, Amanda Cricket que te vas a arrepentir. -

La chica lo miró con rabia.

-además… ¿De que te sirve ser la hija del Ministro, si ni siquiera sabes honrarlo? No quieres que se divulgue que eres una bebedora empedernida, una ninfomanía y aparte de todo una maldita perra drogadicta… ¿O sí? -El chico le dio un fuerte jalonazo, lo cual la hizo tambalearse. - Aléjate de mí…pero sobre todo, aléjate de Lily -

Finalmente la soltó, la miró con desprecio y se alejó con imponencia.

-¿Y bien?-inquirió Canuto cuando vislumbró a James entrar por la puerta del dormitorio de nuevo.

-¿Qué cosa? -

-¡Amanda, bobo! ¿Qué te dijo? -

-bah… no pudo contra mi amenaza, Canuto… es una tonta. Que se ponga a jugar con fuego, y verá las consecuencias. -

-¿No volverá a molestar a Lily? -

-te aseguro que no. -

El chico traía un semblante espantoso: su piel que solía ser rosada estaba de un tono grisáceo, dándole un aspecto enfermizo… su pelo estaba más enmarañado y se veía seco y feo, y sus ojos no poseían ningún tipo de brillo.

-¿Estás bien? -

-si…si. -mintió. Se acercó a su cama, sacó su snitch dorada y se cubrió con las cobijas hasta el cuello. Después de permanecer con los ojos cerrados unos segundos, se puso a jugar -como siempre- con su instrumento deportivo favorito.

-De verdad, James…te ves fatal. -

-qué cariñoso, Canuto. -

-hablo en serio…por primera vez en mi vida, no estoy bromeando. Tienes un aspecto horrible. -

-si, bueno… no es algo que pueda controlar. -

-Vamos…debes animarte. ¡Mañana es el gran partido de Quidditch! -

-ni me hables de eso. Espero no amanecer enfermo…-

-¡Ni hablar, Cornamenta! ¡Tienes que derrotar a Slytherin! -

-si, sí… -musitó desanimado.

-¿Quieres ir a comer? -

-no tengo hambre. -

-¡Vamos, amigo! ¡Barriga llena, corazón contento! -

-no en mi caso. -

-¿Quieres que te traiga a una chica que te haga una buena chupada? -

-¡Dios, Canuto, no! -exclamó lanzándole una de sus almohadas. Al cabo de dos segundos, los dos amigos estaban destornillándose de la risa.

-eres patético. -le dijo James, secándose las lágrimas ocasionadas por las estridentes carcajadas.

-al menos te hice reír. -comentó Sirius y los dos se sonrieron.

El sexy chico de pelo largo negro y brillante se acostó en su cama, con los brazos y las piernas totalmente estiradas y cerró los ojos.

-¿Qué? ¿Se supone que ahora soy yo el que debe darte la chupadita? -

-cállate. -

-jaja. -

James volvió a recostarse y siguió jugando con su Snitch. Era evidente que Sirius se estaba muriendo de hambre, pero por lealtad, no quería dejar a James solo. El chico de anteojos pensó qué sería de su vida sin su mejor amigo…

-¿Quieres jugar algo? -le preguntó Sirius después de un rato. -¿Ajedrez mágico? ¿Póker? -

-de acuerdo…pero solo si apostamos. -

-¡Aún no entiendo para qué insistes tanto en apostar, si siempre termino ganándote!- comentó Sirius, poniéndose de pie y buscando entre sus cosas un mazo de cartas.

-que iluso, Canuto. -bufó juguetón. -ya sabes que soy YO el que siempre termina ganándote. -

Los dos se sentaron en el suelo y repartieron las cartas. James y Sirius pasaron toda la noche jugando… hacia la madrugada, Sirius obligó a James a comerse una gran porción de papas y carne que habían pedido a los Elfos Domésticos (de hecho, habían obligado a los pobres Elfos, amenazándolos) y finalmente, hacia las tres, Cornamenta logró quedarse dormido.

Sirius Black recogió todo el desorden y decidió pasar la noche en vela cuidando a su amigo, quien cada vez tenía un peor semblante y además, tuvo horribles pesadillas en resto de la "noche".¿Y quién iba a pensar que un amor podía causar tanto dolor y enfermedad en el humilde cuerpo de un humano? ¿Quién creería que aquella magia poderosa podría acabar a James potter, el más popular, el más mujeriego…el más fuerte?

La mañana llegó por fin y trajo consigo un resplandeciente sol. Sirius- quien se había quedado dormido, vencido por el cansancio - abrió los ojos de sopetón cuando un fuerte rayo de luz penetró el dormitorio.El chico se rascó la cabeza, emitió un bostezo y sin abrir los ojos se dirigió a su mejor amigo:

-James, amigo…vístete. Se hace tarde para el Juego. -

Nadie respondió.

Canuto se sobó los ojos y cuando por fin los abrió, se percató de que la cama de James estaba revuelta y vacía.

-¿James? -

El chico se puso de pie y se asomó al cuarto de baño, cuando se aseguró de que Cornamenta no estaba en ningún lado, se puso una túnica limpia y salió como un torbellino de la habitación.

En la sala común se encontraban todos los miembros del equipo, esperando a James.

-¡Ah, Hola Sirius! ¿Dónde está Potter? -

-¿Qué…? -

-¿Dónde está James? ¡Nos dijo que a las nueve en punto bajáramos a la Sala Común y nada que aparece! ¿Está arriba? -

-no…-admitió Sirius. Se alejó unos pasos al ver que todo el equipo de acercaba a él, con rabia.

-¿Dónde está? -

-dijo que tenía que hacer algo antes del partido… ya saben como es de demente…a lo mejor está practicando con su Snitch, yo que sé! -mintió.

-¡Es el capitán! ¡Nos dio una orden y no está! -

-tranquilos, chicos… les juro que tendrán a James en el Campo dentro de una hora. Vayan a desayunar… ya lo encontraré. -

El equipo entero salió de la Sala Común con sus escobas al hombro. Sirius se cubrió la cara con las manos, lleno de preocupación mientras salían. Una vez que el lugar se quedó solo, el chico vio que Lily Evans se encontraba sentada en un rincón, mirándolo.

-Lily…-le dijo y se acercó a ella con rapidez. -¿Sabes dónde está? -

-no, Sirius. No tengo idea…-

-¡Mierda! -gritó enfurecido. - ¡Es el partido que definirá si llegamos a la final o no! ¡James no puede faltar! ¡Descalificaran a Gryffindor y Slytherin nos ganara en el último año! -

-lo siento.- musitó débil.

-ayúdame a buscarlo. -

-pero…-

-por favor. Te lo suplico, Evans. Ayúdame. -

Lily se quedó mirándolo.

-no, Sirius. No puedo. -

-¿Por qué no? -

-¡Porque no! -

-¡Vamos, tú causaste todo esto! ¡Debes ayudarme! -

-¡no me eches la culpa! ¡Yo no le dije que se desapareciera! -gritó furiosa, tanto, que Remus Lupin se acercó a ellos, preocupado.

-¡Lily, por favor…los dos sabemos que James está mal por ti! ¡Deberías preocuparte! -

-¡No es mi maldito problema si se ha esfumado del mundo! ¡No intentes culparme, Black! Esto no tiene nada que ver conmigo… ¡Y apártate si no quieres que te eche un maleficio! -

-¡No me amenaces! -

-¡Ni tú a mí! -

-¡Bueno, ya! -los paró Lupin. -¡Basta! … Lo importante es encontrar a James antes de las diez. O sino, Gryffindor está perdido. -

-me voy. ¡Gracias por la ayuda, sabelotodo! -

-¡Eres un maldito bastardo…te juro que te! -

Remus le quitó la varita a Lily en menos de un segundo. Sirius la miró altivo y salió furioso de la Sala Común.

-¿Dónde estás, James…? ¿Dónde estás? - Musitaba como loco. Sirius Black sacó de su bolsillo el espejo que siempre los comunicaba, pero por enésima vez, no aparecía nada. -James…por favor… sé que nunca te apartas de esta cosa…háblame… ¿Dónde estás? -

Nada.

-¿Cornamenta? ¡Esto no es gracioso, aparece ya! -

Nada.

-¡Peeves! -

-Black… ¡No has vuelto a invitarme a hacer bromas! -

-lo siento, Peeves…he estado ocupado. -

-sí lo sé… le has hecho el amor a esa chica de Raven toda la semana. -

-¡Cállate! Y más bien dime… ¿Has visto a James? -

-no…me temo que Potter no se ha cruzado con mis narices hoy. ¿Por qué? ¿No se supone que debe de estar en el campo, preparado para el partido? -

-se supone…-murmuró entre dientes.

-¿Qué dijiste? -

-nada, Pev. Más bien…si lo ves, dile que lo espero en el Campo a las diez. -

-¡Black! -

-¡Profesora McGonagall! -

-¿Sabes dónde demonios está el travieso de tu amigo Potter? ¡Se suponía que íbamos a discutir las movidas del partido! -

-no, profesora. -admitió cabizbajo. - no sé donde está. -

-si tú no sabes dónde está, ¿Entonces quién? -

-¡No sé, profesora! ¡Me levanté esta mañana y no lo vi en el dormitorio! -Le confesó abatido-y no lo he podido encontrar. -

-sabes bien que si Potter no aparece, Slytherin pasará a ser ganador. -

-créame que lo sé, Profesora. Y James lleva planeando este juego años… ¡No sé dónde pudo meterse! -

-Es el capitán y el buscador. ¡No existen reemplazos paraél! Sus dos labores son las esenciales en el Campo. -

Sirius la miró cohibido. No sabía qué hacer, ni donde buscar… y empezaba a desesperarse… si James no aparecía, nadie se lo perdonaría y prácticamente tendría que irse de Hogwarts porque no soportaría las burlas de Gryffindor, ni mucho menos, las de Slytherin.

-y yo que creí que quería la insignia de Mejor Buscador de todos los tiempos. -

-¡La quiere, Profesora! ¡Él lleva soñando con esa insignia años! -

-pues no parece. Por dios, Black…-rugió Minerva. -Potter no es invisible. Tenemos que encontrarlo… Iré a buscarlo por el resto del Castillo…tú dirígete a los terrenos.-

Sirius asintió, pero cayó en la cuenta de una cosa… sacó su espejo de nuevo y dijo:

-ya sé, Cornamenta que has de estar bajo la Capa…así que será mejor que te la quites y aparezcas, porque sino… estás muerto. Todo Gryffindor está preguntando por ti… y créeme…ya no sé que más inventar. -

-no puedo jugar, Canuto. -

-¡Por fin me respondes, imbécil! ¿Dónde demonios estás metido? -

-estoy cerca de la cabaña de Hagrid. -

-¿Haciendo qué? -

-nada. Pensando…-

-James, James… no seas idiota. Ve ahora mismo al Gran Comedor… ¡Tu equipo te está esperando! -

-no puedo jugar hoy, Canuto…no me siento capaz de hacerlo. -

-déjate de estupideces. Si no te la maldita gana de jugar hoy, rómpete una pierna, hazte el enfermo, vomita si te parece… ¡Pero debes decírselo al Equipo y a la profesora McGonagall! No me dejes a mí en este embrollo. -

-nos vemos en el vestíbulo en dos minutos. Seguiré bajo la capa, así que no grites te hablo-

-de acuerdo. ¡Dos minutos! -

Sirius se paró en el vestíbulo con los brazos cruzados.

-¡Hola, Sirius! -

-Hola. -

-¿Dónde está James? -

-¡Se está preparando para el Gran Partido! -respondió.

-dile que le deseo suerte y que le mando un beso. -

-de acuerdo, Gabrielle. -

-Hola Sirius. ¿Y James? -

-maldita sea. -murmuró. - ¿James?... ¡Ya viene en camino! -

-¡Qué bueno! ¡Dile que mucha suerte con la Snitch hoy! -

-hola, Canuto. -

Sirius se giró disimuladamente hacia el lado izquierdo y musito en voz baja:

-si no te quitas esa capa ya mismo, te juro que le echo una maldición imperdonable al próximo imbécil que me pregunte por ti. -

James miró hacia los dos lados y se quitó la capa.

-ahora entiendo por qué no quieres jugar hoy. Te ves horrible. ¿Has estado fumando? -

-no. -

-no, qué va. -

-cállate. -

-¿Por qué no subes y te das un baño? Aún tienes veinte minutos. -

-no, Canuto… -dijo. El chico se veía peor que el día anterior. Tenía el Uniforme sucio, untado de tierra y ramas. Su cabello se veía aún más enmarañado y sus ojos estaban hinchados y desorbitados.

-no me digas que has estado llorando…-le susurró Sirius, impresionado.

-sí. -

-¡Por los calzones de Merlín! ¡Tenemos que llevarte a San Mungo! -

-no creo que en San Mungo me devuelvan a Lily. -

-vamos, Cornamenta. ¿Por qué te afecta tanto? ¡Es solo una chica! -

-no es solo una chica. Es La Chica. Es la indicada… -

-no lo es desde que te esté matando de esa manera… ¡Mírate! -

-me siento mal, Canuto. No puedo montar una escoba ni de broma. Me caería al instante. -

-lo sé. Se te nota. -

-tienes que ayudarme… no puedo jugar hoy. -

-¿Y cómo se supone que puedo ayudarte? -

-¡Potter! -

-¡Profesora McGonagall! -

-¿Dónde te habías metido? -

-lo siento. -

-hueles a cigarrillo mágico. ¿Estuviste fumando? ¿Cómo pudiste entrar una de esas porquerías al Colegio? -

-¡Dios, no! Me cayó humo de la Cabaña de Hagrid, eso es todo. -mintió.

-¿En serio? -

-¡Sí! -

-bueno, no importa…ve y cámbiate. Dentro de cinco minutos nos vemos con todo el Equipo en los vestidores. ¡Muévete! -

James se quedó quieto.

-te he dicho…que te muevas, Potter. -

-no puedo jugar hoy. -

-¿Por qué no? -

-no me siento bien. -

-Potter…sabes perfectamente que tú eres el único que no tiene reemplazo. -

-aplacemos el juego. -

-¡Es imposible! ¡Faltan 15 minutos! ¡Madame Hooch no lo aceptara! -

-De verdad, Profesora.No estoy bien…no puedo montar en una escoba, ni mucho menos atrapar a una Snitch. -

-déjate de idioteces. Te espero en tres minutos. -

La profesora se perdió de vista con paso rápido.

-genial. -musitó James, abatido.

-no te preocupes. ¿Quieres que te traiga algo de comer? -

-no, Canuto. Supongo que no tengo alternativa…tendré que jugar. -comentó con los ojos anegados en lágrimas.

-James…si no te sientes bien, no creo que…-

-olvídalo. Nos vemos después del juego. -

-de acuerdo. -

-toma mi capa. -

-ok.

-Nos vemos…-

-suerte, Cornamenta. -

-la necesitaré. -

-¡Bienvenidos al Juego del año! …¡Hoy se definirá quién llegará a la final! ¡Si Gryffindor o Slytherin! La próxima semana sabremos quién combatirá a los ganadores de hoy.Soy Jason Buyers. ¡Ánimo, Equipos! …¿Dónde están las barras? -

James oía como el locutor empezaba a dar inicio al Partido. El chico se encontraba atravesando el Campo, con su equipo detrás, pero casualmente, en lo único en lo que podía pensar era en Lily y en su mirada de dolor al terminarle.

Flash Back <<<<<<<<<<<<<<<<<<

-¿Qué se supone que quiere decir eso? -

-que jamás estaré contigo. Simplemente…es imposible. Creo que…debemos seguir con nuestras vidas… por separado. -

…..

-adiós, James…adiós -

<Fin del Flash Back <<<<<<<<<<<<<<

-¿James? -

-¿Eh? -

-¡Móntate en la escoba! -

-Ah sí -

-Los capitanes se dan la mano… Madame Hooch abre el baúl que contiene las pelotas…suelta las Bludgers, la Snitch… lanza la Quaffle y… ¡Empieza el juego! -

James hizo una maniobra increíble con la escoba que generó en el público aplausos y gritos de impresión. El chico se alegró de estar con su mejor amiga (la escoba)…sintió como el aire fresco despejaba su mente. No había nada como volar… definitivamente esa era su mayor pasión.

En menos de 5 minutos, Gryffindor ya había metido tres tantos y cada vez que James se acercaba al palco de los Profesores, Minerva le gritaba:

-¡Ese es tu equipo, James! ¡Bien hecho! -

El chico intentaba sonreírle, pero el viento no lo dejaba formar ningún tipo de expresión en su cara. Bajó en picada porque creyó ver un destello dorado… pero se equivocó. Así se la pasó los dos siguientes cuartos de hora. Subía y bajaba, creyendo ver la Snitch… pero la verdad era que el potente sol le impedía ver bien y el reflejo del vidrio de sus gafas lo confundía constantemente. Nunca había jugado con tantísimo sol…ni con tanto calor. Le provocaba desnudarse porque las gruesas gotas de sudor lo tenían sofocado y hacían que el uniforme se le pegara a la espalda, otorgándole una inmovilidad espantosa. Empezaba a desesperarse porque nunca había tardado tanto en atrapar una Snitch…elbuscador de Slytherin se veía igual de preocupado: definitivamente, la Snitch no había dado señal alguna.

-¿Pero dónde estás, condenada? -murmuraba para sí.

-¡Otro tanto para Gryffindor! ¿Qué pasa, Potter? ¡Atrapa la Snitch y da por terminado este juego de una vez! -decía el comentarista y las ovaciones se hacían cada vez más fuertes, opacando su voz.

…

Y por fin: la vio… se encontraba revoloteando muy cerca del palco de Gryffindor. James subió como una vara, rápida y directa hacia su objetivo. El Buscador de Slytherin aún no la había visto y se encontraba al otro lado del campo. Esa era su victoria…ya habían ganado…no había nada más por hacer. El sexy chico estiró la mano y casi pudo sentir sus alas entre los dedos…pero entonces vio por el rabillo del ojo una silueta en los terrenos del colegio: era Lily. El chico volvió la cabeza por completo tratando de ver a dónde se dirigía…pero fue un grave error, pues como estaba tan cerca de los palcos, chocó contra la dura madera y cayó de la escoba.

-¡James!- gritó Sirius.

-¡Oh por Dios! ¡Se va a matar! -

-¡James! -

-¡Potter! -

-¡Dios mío! ¡Que alguien haga algo! -

La profesora McGonagall y Dumbledore empezaron a hacer múltiples sortilegios y amortiguaron la caída del chico, pero aún así, el golpe que se había dado era tan fuerte que era improbable que estuviera vivo…