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Historia 34005 — capítulo 16

Capítulo 16

Un poco de placer

-¡James! ¡Espera! -

-no me sigas. -

-James, por Dios…hablemos esto como una pareja civilizada. -

-¡No me hables de civilización! ¡Actuaste como una monja franciscana, desconfiaste de tu supuesto amado y me atacaste! ¿Es eso tu concepto de civilización? -

-por supuesto que no. -

-Qué bueno saberlo. - comentó sarcástico.  El chico no se había detenido, al contrario, agilizaba cada vez más el paso para así poder escapar de Lily, pero ella era rápida, así que iba casi a la par.

-detente y hablemos con calma. -

-No quiero hablarte. -

-¡James! -

James Potter caminó aún más rápido -si es que eso era posible- y comenzó a atravesar los terrenos del colegio. Una tormenta se avecinaba, gruesas gotas de agua empezaban a caer en las cabezas de los dos y los truenos retumbaban por todo el lugar, haciéndolos estremecer.

La lluvia pronto empezó a caer sin consideración. James se detuvo, intentando pensar qué hacer con esa fuerte tormenta, pero como no sabía que Lily venía tan pegada a él, la chica chocó contra su cuerpo y cayó al suelo ocasionándose un fuerte golpe.

-¿Estás bien? -le preguntó preocupado, extendiéndole una mano para que se pusiera de pie.

-sí. - susurró, congelada de frío. Los dos estaban más que empapados y Lily, por la caída, estaba llena de lodo.

-¿Por qué no vamos a la cabaña de Hagrid? -propuso menos molesto.

-Sí… ¡Vamos! - Los dos corrieron lo más rápido que pudieron y lograron refugiarse adentro.

-Dios ¡Tengo frío! - exclamó Lily, temblando violentamente. James no había podido verla bien, pues entre la niebla y la lluvia no podían apreciarse mayores detalles, pero ahora que estaban bajo techo, notó que la chica tenía salpicaduras de lodo en el pelo, el rostro, el uniforme y en las piernas tenía unos raspones con algo de sangre.

-te lastimaste. - dijo.

Lily se miró y añadió

-no me duele. -

-qué bien. - James se acercó a la chimenea y mediante un hechizo se desató un ardiente fuego que hizo que se extendiera una agradable calidez por toda la cabaña.

-pobre Hagrid. Apuesto a que más de un estudiante viene y se queda aquí mientras llueve. ¿Si llega y nos ve aquí, se enfadará? - inquirió Lily.

-no lo creo. Además, hoy está en Londres. O al menos eso me dijo que iba a hacerhoy. -respondió serio. Era evidente que aún estaba molesto, pero más que eso, estaba herido y Lily ahora entendía por qué.

-Ah… - La chica se sentó junto a James en uno de los grandes sillones que Hagrid tenía junto a la chimenea. -¿Sigues molesto? -

-un poco. - admitió.

Lily se ubicó más cerca a él y lo besó con pasión desenfrenada. No podía aguantarse las ganas de besarlo, estando tan cerca. Su boca, siempre con tonos rosa clásicos y cálidos era lo más provocativo que podían poner frente a ella. Sus ojosmarrones y brillantes le aceleraban el corazón y sus manos la volvían loca.James terminó cediendo ante ese beso provocativo, ante esa lengua suave. Los dos, aún con algo de rabia contenida, empezaron a relajarse un poco, aunque el estrés de la discusión previa había desatado algo de inhibición en sus cuerpos. James no dudó en desabotonarle la blusa a Lily, quitarle el sostenedor y tirarlos a un lado: adoraba lamer, mordery acariciar sus senos. El chico empezó su labor, al tiempo que Lily le acariciaba la cabeza mientras echaba la de ella para atrás.Sin saber muy bien cómo o por qué razón, la pelirroja desabotonó la camisa mojada de James y también la tiro hacia un lado. El chico la recostó y se ubicó sobre ella, sin dejar de jugar con su pecho. Después de unos minutos,subió hasta su boca para sellar sus labios con un agradable beso. Lily pudo sentir bien el cuerpo mojado de James sobre ella y el solo roce del abdomen de su novio con sus pezones erectos la hizo mojarse aún más.

-tócalo. - le dijo.

La chica sintió que su corazón daba un vuelco violento y extravagante. No hizo nada pues aún sentía mucha vergüenza.

Una vez más, James tomó su mano y la condujo hasta su miembro.

-¿Te gusta que esté tan duro? -le susurró.

-sí. - respondió algo cohibida, pero por algún instinto estúpido, quitó su mano y además, esquivó la mirada del chico.

-tócalo otra vez. -

-no. -

-anda, hazlo. -le ordenó.

-no. -

-hazlo y mírame a los ojos mientras lo hagas. - Los verdes ojos de la chica pronto encontraron los marrones de su novio, pero de ahí a tocárselo había mucho trecho.

-hazlo. - insistió.

Lily intentó meditar pero no pudo: estaba tan excitada que no habría podido coordinar ninguna idea, así hubiera realizado el mayor de los esfuerzos. Finalmente, tras un largo debate de vergüenza y moralidades absurdas, su mano -que debía recorrer un trayecto algo largo - llegó hasta el pene del chico, que -a su parecer- se había puesto aún más duro. Lily sintió de repente la necesidad de que James la penetrara.

-hazlo- susurró ella ahora.

-¿hacer qué? -inquirió curioso.

-sácalo y ponlo dentro de mí. -

-no aquí… no estás lista aún -dijo con voz entrecortada. -tengo otra idea… -

Lily solo se lo había tocado por encima de la delgada tela del pantalón, pero no lo había sentido verdaderamente, así que se lo sacó y le dijo una vez más:

-tócalo. -

Lily se había dejado llevar por la excitación al pedirle a James que la penetrara porque cuando vio el miembro de James, se asustó un poco y se dio cuenta de que él tenía razón: no estaba lista. Es más… ¡Ni siquiera estaba lista del todo para tocarlo directamente!

-vamos… tócalo. -

Lily lo hizo. Extendió su mano, que una vez más tuvo que recorrer un trayecto que se le hizo mucho más largo de lo que en realidad era y con extremo temor encerró el pene en su puño e inmediatamente agachó el rostro a la par que un rosado intenso se extendía por sus mejillas de porcelana.

James se quedó muy quieto. Una vez másinsistió en que él no buscaba presionarla, obligarla o incomodarla. El paso que había dado la chica era grande y solo ella decidiría qué tan lejos estaba dispuesta a llegar. Si por James fuera, amaría la idea de que Lily lo masturbara con sus suaves manos, pero a la larga, solo ella decidiría eso…. Solo ella lo decidiría todo.

Después de dos minutos exactos que para Lily en realidad parecieron horas, James la tomó del mentón y le levantó el rostro con cuidado.

-James… yo… -

-shhh-

El chico cubrió la mano de Lily con la suya y la hizo moverse para arriba y para abajo una y otra vez. Lily pudo sentir la piel áspera, pudo percibir como James estaba cada vez más excitado, podía escuchar su respiración agitada y el fuerte tamborileo de su corazón. Así siguieron un rato: James dirigiendo a Lily, Lily siguiéndolo.

Finalmente, cuando James eyaculó, cerró sus ojos y emitió un suspiro un tanto prolongado.

Lily apartó su mano con delicadeza y una vez más en la noche, vencida por nada más que la vergüenza, agachó el rostro. El chico, quien había dirigido el ritmo de la situación, de momento se encontraba en tan alta nube que no podía ni coordinar sus movimientos.

Lily se sintió de repente tremendamente acalorada, se puso de pie y caminó impaciente.

Una vez James se recuperó, se puso de pie también y la abrazó.

-perdí control- explicó.

-lo sé, lo vi. -

-perdóname.-

--no te preocupes: así debió ser-

-¿No estás molesta? -

-James, no haré que tu agitada vida sexual sea reprimida solo porque yo soy reprimida-

-pero… -

-deja de disculparte por comportamientos que son perfectamente normales y solo dame tiempo hasta que yo me haya acostumbrado a ellos -

James se quedó completamente callado.

-Ahora bien- continúo Lily- no quiero sonar mojigata ni nada por el estilo, pero… olvídalo. - La pelirroja se sentó tras vacilar y se cubrió el rostro con las manos.

-¿Pero…?- preguntó James sentándose a su lado. Le besó el cuello y como si pudiera leer sus pensamientos le dijo: - te pareció extraño, ¿No es así? -

-más que extraño: desconocido-

¿Y estás algo impactada? -

-bastante-

-no debí dejar que llegaras tan lejos. -

-no, no, James, es normal…supongo. -

-no lo es si no estás cómoda. Lily, escucha, por enésima vez te voy a decir algo y espero que esta vez lo entiendas - no voy a forzarte a experimentar, no está dentro de mis opciones-

-hace un momento no me forzaste, me guiaste que es distinto. Si sueñas con que la iniciativa sea totalmente mía, estás perdido. Sabes bien que aún no haré mucho por cuenta propia. No por ahora. -

-de todas formas….-

La voz de James se vio opacada por una mucho más grave.

-¡Vamos Fang! ¡Mueve tu gordo trasero y alcánzame! -

-¡Oh Por Dios! ¡Hagrid! ¿No dijiste que estaba en Londres…? -exclamó aterrada. -¿Qué hacemos? ¡Creí que dijiste que estaba en Londres…nos van a matar! ¡Si nos ven aquí…Dios! ¡Estamos semidesnudos! -James ya había tomado las mochilas y hasta le había abotonado la blusa a Lily, quien del pánico no había podido moverse.

-Ven, vamos… toma mi mano, Lily…¡Muévete! - El chico la jaló fuerte del brazo después de abrochar su último botón, juntos atravesaron la cabaña hasta que lograron salir por la puerta trasera, justo al mismo tiempo que Hagrid y Fang atravesaban la delantera.

Una vez afuera, tuvieron que correr tan rápido como pudieron hasta llegar al vestíbulo, pues aún llovía fuertemente. La entrada no pudo haber sido más estrepitosa, pues justo en el momento de atravesar la puerta principal, James se resbaló y se fue al suelo, seguido por Lily -a quien llevaba de la mano- al tiempo que las dos mochilas se abrían , dejando una montonera de pergaminos, plumas y hasta manchas de tinta.

Lily soltó una carcajada estridente que fue opacada por el murmullo de las personas que entraban y salían del Gran Comedor, entre ellos Remus, Sirius, Peter y desafortunadamente, la profesora McGonagall.

-¡Evans! ¡Potter! ¡A mi despacho! ¡Ahora mismo! -

-Demonios- susurró James.

Lily ya se había puesto de pie y había extendido sus manos para ayudarlo a reincorporarse. Los objetos escolares estaban de vuelto en sus mochilas y los ojos de los espectadores seguían clavados en la pareja más sexy de Hogwarts. Todos creían saber que venían de hacer el amor o al menos de experimentar algún jugueteo sexual. Remus, por su parte, no dejaba de mirar a Lily inquisitivamente tratando de descifrar si aún conservaba la inocencia. James se puso de pie finalmente, ubicó uno de sus brazos alrededor de los hombros de Lily, mientras ella lo agarró fuertemente de la cintura y así se fueron caminando tras Minerva McGonagall.

-¡Es completamente inaceptable! -

-profesora….-

-¿Cómo es posible? ¡No aguantaré más ésta deplorable conducta!-

-pero profesora…-

-¡Silencio! Sé que son novios y que tienen su vida sexual, pero-

-¿Disculpe? - Exclamó James molesto. Lily tan solo se había limitado a agachar el rostro y cubrírselo con las manos.

-No todo el colegio debe enterarse de sus andanzas, Sr. Potter. -

-¿Cuáles andanzas? ¡Me caí en el vestíbulo porque está lloviendo y estaba resbaloso el suelo! ¿Acaso eso es un acto sexual indebido? -

-James…-susurró Lily. - cállate. -

-¡No!- gritó.

-¡le prohíbo que use ese tono conmigo, Sr. Potter!-

-perdóneme profesora, pero usted me está regañando por algo que no he hecho -

-James, - insistió Lily.

-¡Se está sobrepasando con nosotros! - le exclamó a su novia.

-no es mi culpa…-apuntó McGonagall.

-¿Qué no es su culpa? ¿Quién más está haciendo acusaciones absurdas? -

-¿Ah, lo son, absurdas?-

-¡Sí!-

-Lo que quiere decir que la Srta. Evans y usted no venían de "estar juntos"-

Lily se puso colorada y cerró los ojos maldiciendo para sí.

-pues no. -respondió James. - Además… ¿A usted qué demonios le importa? -

-James…-le suplicó Lily.

-Detención, Sr. Potter y Srta. Evans, por la grosería y por hacer el amor en lo terrenos del colegio. -

-¡No hicimos el amor! - Gritó Lily enfurecida -¡Soy virgen! ¡Una maldita virgen! ¡Hágame la prueba si quiere! -

La profesora McGonagall la miró impresionada, respiró profundo y añadió en tono cortante:

-los espero a las ocho. En punto. -

-No puedo creerlo, es ridículo. Vamos a hablar con Dumbledore. -

-James, ¿Podrías callarte? -

-pero es que -

-¡No compartiré mis intimidades con el Director del Colegio! -

-pues qué bien lo hiciste con McGonagall. -

Lily lo miró amenazadoramente.

-está bien, está bien….me callaré. -

-Escucha…iremos a clase, nos sentaremos en la parte trasera y no hablaremos o miraremos a nadie, ¿Entendiste? -

-Lily, estás siendo paranoica. La gente en realidad no pensó que viniéramos de tener sexo. -

-¿Y cómo estás tan seguro? -

-la gente no piensa que has estado haciendo el amor solo porque te resbales con tu novia en la entrada del colegio-

-pero si eres tú de quién estamos hablando-

-¿Y eso se refiere a que…?-

-a que todos piensan que sí veníamos de tener sexo, James ¡Eres tú!¡Maldita sea! Sabía que esto pasaría…- exclamó enojadísima.

-no entiendo nada. -

-Escucha: tú eres el chico playboy de Hogwarts y yo soy la más virgen de todas las vírgenes de Hogwarts. -

-ya no. - apuntó divertido y coqueto, pero para su desgracia, Lily no lo tomó como una broma, así que le arrebató la mochila del brazo a James y aceleró el paso.

-¡Lily! -

-¡Es imposible hablar contigo! -

-Fue una broma-

-olvídalo-

-¡Lily…!-

-¡No me hables! -

-¡No seas tan histérica, sabes que solo quería hacerte reír! -

-¡Y yo quería hacerte entender algo importante pero es obvio que no me escucharás! -

-explícame de nuevo- gritó.

Para ese momento, habían avanzado tanto con el paso rápido que se encontraban frente a la puerta del salónde Encantamientos. Todos los alumnos se habían quedado callados, esperando la respuesta de la chica.

-¡Es que tú no entiendes porque nunca has sido espectador! -

-¡Explícame! - rugió.

Lily cerró sus ojos, tomó una bocanada de aire y para cuando se preparaba para enumerar mil y una cosas para decirle a James, se percató de los estudiantes chismosos, así que tomó aún más aire y…

-¿Por qué son tan metidos? ¡Maldita sea, váyanse! -

-¡Srta. Evans! -

-mierda-

-No toleraré ese vocabulario en mi salón de clase, ¡Detención! -

-Profesor Binns, no estamos en el salón, estamos en el pasillo- la defendió James.

-¡Detención para usted también, Potter!Todos al salón en este instante. La clase está por comenzar -

-genial- musitó Lily al borde del llanto. James ubicó su mano en su espalda, bien abajo, donde se termina la columna vertebral, y la apretó con cariño.

-ya lo solucionaremos después-

La chica lo besó en la barbilla y entró al salón, abatida.