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Historia 34005 — capítulo 15
Capítulo 15
Arrepentimiento y perdón
La chica entró al dormitorio lo más rápido que pudo. Aunque James no pudiera ver a través de las paredes, sentía como si tuviera mil ojos -incluidos los de él- clavados en su espalda. Era "la culpa"- pensó. Se frotó el rostro con violencia, entró al baño con prisa, se agachó frente al lavabo, abrió el grifo y se echó grandes cantidades de agua. No podía dejar de pensar en lo que acababa de pasar con James. Se reincorporó un poco y observó su reflejo con detenimiento. ¡Qué vergüenza, Evans! ¡Había caído tan bajo! ¡Se sentía sucia, culpable, inmoral, puta, estúpida!...Se sintió una más del montón: una más que terminaría en los brazos de James rogándole la penetración. Qué tonta. ¿Cuántas chicas no habían pasado ya por todo eso? ¿Cuántas no habían sido seducidas por su "encantador" novio, llevadas a la cama y después botadas? ¿Dentro de cuántos cuerpos vírgenes no había entrado James ya, solo por añorar sentirse "el primero"?. ¿Cómo demonios se había enamorado de él?
Lily se frotó el rostro de nuevo, como queriendo hacer desparecer todas esas estupideces. Se miró una vez más al espejo, salió del baño, se metió bajo las cobijas de su cama y para su sorpresa, se quedó profunda en menos de cinco minutos.
El sol llegó más rápido de lo que Lily esperaba, cuando atravesó el vidrio del dormitorio y apuntó directo a su rostro eran solo las ocho de la mañana. Normalmente en invierno no hacía sol y cuando lo había, no era señal de calor, sino de más frío. Entre más despejado estuviese el cielo, más helado sería el día. La chica abrió los ojos y no pudo evitar pensar de nuevo en todas las cosas que habían pasado la noche anterior. Se puso de pie, se bañó y salió del dormitorio de chicas, rogando por no encontrarse a James en la sala común: no quería verlo, no sería capaz de mirarlo a los ojos después de haber hecho eso con él. Simplemente no sería capaz. Por suerte, no había nadie, así que se escabulló por el retrato de la señora gorda lo más rápido que pudo y emprendió camino a los terrenos de Hogwarts. No quería que nadie la viera, quería estar sola, completamente sola, pensando…
-Hola Evans. -
-Hola, Curtis. -
-¿Qué haces despierta tan temprano? -
-¿Y a ti qué demonios te importa? ¿Acaso eres mi amigo? -
-perdón, yo solo decía… qué odiosa. -
Lily lo miró altiva y siguió su camino hacia el lago sin mirar atrás. Aquel chico…Brad Curtis había sido muy odioso con ella siempre…pero desde que estaba saliendo con James se había convertido en todo un caballero.
-maldito hipócrita. - pensó para sí misma. No estaba de genio para soportar babosos y en realidad estaba tan contrariada que necesitaba una soledad absoluta.
-Buenos días, James. -
-Hola Hagrid. ¿Cómo estás? -
-muy bien… ¿Qué tal tú? -
-bien…-
-¿Dónde está Sirius? ¿Y ese milagro que decidieron pasar vacaciones aquí?-
-Sirius decidió pasar las vacaciones en casa de Remus. -
-¿Y eso? ¿Discutieron? -
-sí. -
-Ah… de saber que estabas solo, te habría invitado a tomar el té a mi casa todos estos días. -
-es muy generoso de tu parte, Hagrid, pero no he estado solo… al menos no estos dos días. He estado con Lily. -
-ah…es tu nueva novia, ¿Eh, pícaro? -
James sonrió: siempre le había tenido un cariño muy especial a Hagrid, desde primer año se había convertido en su confidente. Se le hacía un medio gigante muy amigable y divertido.
-sí…mi nueva y además, mi última novia. -
-¿Estás enamorado, eh? -
-bastante, sí. -
-¿Le propondrás matrimonio cuando acaben séptimo año? -
-espero poder hacerlo, Hagrid. -
-eso...así se habla, muchacho. Y hablando de tu novia…la vi pasar al lago hace tres horas. -
-¿En serio? -
-sí. -
-iré a verla, entonces. Nos vemos luego, Hagrid. -
-Está bien… -
-¿Lily? -
-¿James? ¿Qué haces aquí?-
-Disculpa…no sabía que querías estar sola. - dijo.
-No…no…no te preocupes. Ven…-
James se acercó a su novia y se sentó a su lado.
-¿Cómo estás? - le preguntó.
-eh…bien. -respondió esquivando su mirada.
-¿Te pasa algo malo? -
-no…nada. -
-¿Segura? -
-sí. -
James supo que mentía, pero no quería presionarla, así que no se preocupó en insistir demasiado. Su mente repasó los momentos vividos la noche anterior durante los primeros cinco minutos que estuvo sentado a su lado, pero a medida que pasaba el tiempo, la imagen de Sirius entraba y salía de sus pensamientos en un vaivén desesperante. Lily no quería hablar con James, pues tras de que sentía una pena insoportable por lo que "se había dejado hacer la noche anterior", estaba muy concentrada leyendo uno de sus libros favoritos. Cuando llevaban ahí sentados alrededor de media hora, Lily no pudo seguir leyendo, pues notó que James se había tornado muy inquieto.
-¿Pasa algo, James? -
-nada…-
-¿Seguro? - insistió.
-sí. -
La chica lo observó durante unos minutos y descifró qué lo tenía tan mal.
-Es Sirius, ¿No es así?-
James la miró a los ojos y la chica emitió un sonido de sorpresa al percatarse que su novio tenía los ojos bañados en lágrimas.
-sí. -
-¿Quisieras contarme….qué fue lo que pasó? -
-fue el día que viajaste a Londres, después de que te cerré la puerta en la cara - comentó con voz queda y temblorosa. -nuestra vecina fue a la casa a ofrecernos galletas de navidad y pues… ella…buscaba quedarse conmigo esa noche. -
Lily imaginó a una chica increíblemente sexy, insinuándosele a James para tener sexo.
-yo estaba borracho y sé perfectamente que eso no es excusa, pero yo también quería que ella se quedara conmigo. - James miró a Lily y se sintió avergonzado. Lo siento- añadió.
-Está bien. -
-El caso es que estaba devastado por ti y Sirius quería que te olvidara, pero él no quería que yo me acostara con ella. Entonces, yo… le dije que se fuera de mi casa y también mencioné algo parecido a que no tenía el derecho de decirme nada, pues todos estos años había estado viviendo de mi caridad. Y se fue. -
Lily no dijo nada, ahora entendía por qué Black estaba tan enojado. Entendió la situación a la perfección y para ser honesta, ella no le hablaría a James de nuevo nunca más en su vida si le hubiera dicho algo así.
-sé que lo arruiné todo. - dijo el pobre chico.
-lo hiciste. -
-debe de estar odiándome. -
-no creo tales extremos. James, el problema es que lo heriste demasiado. La familia de Sirius lo detesta y tú fuiste la única persona que lo ayudó y que lo recibió en su hogar como un hermano. Él no tiene dinero y de no haber sido por ti, probablemente estaría en Hogwarts viviendo con harapos sin saber lo que es tener una familia y una buena amistad. Ahora, después de lo que le dijiste, piensa que todo el dinero que gastaste en él no valió la pena: lo defraudaste, lo arruinaste. Sirius ha de estar pensando que tú eres igual que su familia: un idiota y además, un maldito mentiroso que no se preocupó nunca en realidad por él. -
-Pero Lily…fue un error, estaba completamente fuera de mí mismo. ¿No lo entiendes? ¡Adoro a Sirius! ¡No es él quien me necesita, soy yo quien lo necesita a él! ¡Sirius es una persona fuerte e independiente, yo soy más débil, más vulnerable! Desde el momento en el que lo vi por primera vez en el Expresso de Hogwarts, supe que sería mi mejor amigo por su espíritu salvaje. Él es el único que puede calmarme, cambiarme, aconsejarme. Es mi hermano. -
-no sé cómo puedes remediar el daño que le hiciste. -
-Dios. Lo arruiné todo. -
-bastante. -
-¿Qué se supone que debo hacer? -
-pienso que debes decirle todo lo que me has dicho a mí. -
-él no quiere escucharme. -
-eventualmente, tendrá que hacerlo. -
-lo extraño. -
-Y estoy segura de que él te extraña a ti, pero por el momento está muy herido y debes esperar un poco a que la herida sane. Cuando las cosas se hayan enfriado un poco, estoy segura de que te escuchará y te perdonará. -
-¿En serio crees que tenga perdón lo que le dije? -
-mira… no sé qué tan enojado esté Sirius, pero sí sé que él también te necesita y que no puede vivir sin ti. -
-No puedo creer que vaya a pasar fiestas sin él… mi primera Navidad sin Sirius y además, se suponía que sería la última. -
-lo siento. -
-además, es mi primera navidad sin mis padres. -
-igual para mí. -
-pero… es mi primera navidad contigo. -Lily lo miró y sonrió. Comprendió que los dos tenían una herida muy grande en el corazón ocasionada por la ausencia de aquellos a quienes, a pesar de la lejanía, eran los que más amaban. La chica se acercó a James y le tomó la mano. Tal vez no sería la navidad más feliz que pasarían juntos, debido a las muertes y peleas, pero estaba segura de que sería la primera navidad de muchas que estarían por venir y que compartirían juntos.
Lily habría deseado que sus padres estuvieran vivos, de hecho, eso era lo que más quería con todo el corazón…desearía haber pasado esa navidad con ellos, al igual que James lo habría deseado con sus padres y con Sirius. Pero Lily entendió que a veces en la vida no se obtienen las cosas que más deseamos con el corazón, sino las que necesitamos con mayor desesperación. Lily necesitaba un hombre, necesitaba aprender sobre el amor y la vida; James necesitaba ajuiciarse, aprender a ser serio y fiel, pero ante todo, los dos necesitaban de algo mucho más profundo, necesitaban unir sus corazones, acompañarse mutuamente y combatir la peor sensación que puede experimentarse en la vida : la soledad.
-tenía miedo. - dijo Lily, al fin, tras unos largos minutos de silencio.
-¿Miedo de qué? ¿De qué hablas? -
-cuando llegaste y me preguntaste qué me pasaba: tenía miedo. -
-¿De qué? -
-de ti. -
-No entiendo nada. -
-tenía miedo de mirarte a los ojos después de lo que pasó anoche. Yo no sé…estoy avergonzada, James. -
-¡¿Por qué avergonzada?! -
-es que no estoy acostumbrada a hacer esas cosas, no sabía cómo debía reaccionar exactamente frente a ti. Perdóname. -
-Hey…necesito que me prometas algo. Quiero que me digas cada vez que te sientas incómoda con algo que yo haya hecho o que hayamos hecho los dos. Solo así podremos resolverlo, hablarlo y seguir con esta relación a la perfección. ¿Me lo prometes?-
Lily asintió y recibió un cálido beso muy cerca de su labios.
-genial. -
Los dos sonrieron, pero al instante una sombra opacó los brillantes ojos cafés de James.
- anímate, James. Sé que todo saldrá bien… Sirius y tú como las tostadas y la mantequilla. Se reconciliarán, ya lo verás. -
Pero no fue así. Las horas pasaron y con las horas llegaron los días y después los meses. Sirius había regresado a Hogwarts para principios de Enero, pero se había rehusado rotundamente a escuchar a James. Ya no dormía en Gryffindor, sino que se la pasaba con una chica nueva cada noche. Evitaba a toda costa acercarse a James, no soportaba ni siquiera rozarlo. El colegio entero ya se había percatado de que los dos mejores amigos, los más brillantes y traviesos habían discutido y de qué manera. Hogwarts pronto se había convertido en un campo de batalla dónde cada alumno era partidario de un bando. James Potter vs. Sirius Black. ¿Quién lo creería? A veces, cuando, Lily caminaba por los pasillos, oía a los estudiantes de primer año comentando sobre la situación. Unos gritaban que Sirius debía perdonar a James, pero otros eran mucho más sádicos al respecto y refutaban que lo que Potter había hecho no tenía perdón, ni siquiera de Dios.
Remus tampoco había vuelto a hablarle mucho al sexy de anteojos: verlo con Lily lo estaba matando y auque en el fondo quisiera mucho a James, no podía soportar saber que él había ganado, no podía admitir que él era quien la tenía a ella. Peter andaba con Sirius, así que por ende, también le había dado la espalda a James.
Lily, por su parte, andaba con su novio para arriba y para abajo. Se encontraba muy preocupada por la situación, pues James estaba cada día peor. Lo único que lo salvaba era la relación que no podía ir mejor. Disfrutaban mucho el uno del otro en todo momento. A medida que había pasado el tiempo, habían logrado establecer una mejor conexión sexual. Desde luego, aún no habían hecho el amor, pues Lily no se sentía muy preparada, pero habían logrado construir una intimidad inquebrantable.
-tócalo -
Lily y James estaban recostados en el sillón que daba a la chimenea, en la sala común. Eran las dos y media de la mañana, así que no había ni un elfo doméstico a la vista. El chico estaba demasiado excitado y quería compartir ese "hecho" con su novia. Desde luego, había sido completamente inapropiado pedírselo tan escuetamente, pero las ganas lo habían vencido. La pelirroja se reincorporó, incómoda.
-¿Qué? -inquirió.
James sabía que podría arruinarlo todo, pero creía que ya era momento de que Lily se fuera soltando, así que envés de responder a la pregunta que le había hecho, tomó una de las manos de su novia y la llevó hasta su miembro duro.
La chica quitó su mano al instante y se puso de pie. James no quería ceder ésta vez: había estado siendo muy considerado con Lily y aunque en el fondo -desde luego- no quería forzarla a nada, sabía que solo siendo implacable podría enseñarle a sentir y a hacersentir.
-¿Qué fue todo eso? - inquirió ella un poco molesta, pero más que todo, increíblemente cohibida.
James no dijo nada.
-Respóndeme. -
El chico la miró a los ojos sin decir palabra.
-¡James! -
-¿Te gustó que lo tuviera tan duro? -
-¿Disculpa? - exclamó ofendida. - Me estás tratando como a una cualquiera. ¿Quién crees que soy yo, Potter? -
-no te ofendas, Lily. -
-eres un imbécil. Eso no se le dice a una dama. -
James soltó una carcajada.
-¿Te ríes de mí? -
-Lily, debes combatir eso. -
-¡Yo no tengo que combatir nada! ¡Eres un atrevido! -
-¿Podrías bajar la voz? ¡No quiero que todo Hogwarts se entere! -
La chica respiró profundo y se dispuso a subir a su dormitorio. James fue rápido y alcanzó a agarrarla del brazo.
-Lily…-
-eres un maldito arrogante atrevido. -
-Lily… escúchame. -
-¡No! ¡Suéltame! -
-Por Dios, Lily… ¡Fue solo una insinuación! -
La chica le pegó una fuerte bofetada. James se cubrió el lado izquierdo del rostro, sorprendido.
-¡Jamás te sobrepases conmigo de nuevo! -
-Lily, yo jamás… ¡Estaba jugando! -se defendió, enojado.
-¡Pues debes controlar tus juegos, Potter, porque no seré tu objeto sexual como las demás! -
-¿Por qué tienes que tomarte todo tan apecho? ¿Qué no entiendes que debes combatir esa forma de ser tan cerrada que tienes? -
-¡Ah! ¡Ahora aparte de todo me encuentras defectos solo porque no quiero tocártelo! -
-¡Vamos, Lily, sabes que es cierto! ¡Yo jamás te obligaría a ha…!-
-Cállate. Me voy a dormir. -
-¡Mierda! -gritó James furioso, pegándole un puño a la pared.
Al día siguiente, James amaneció con un genio de mil demonios. Se echó un baño, una sacudida en su pene y emprendió camino a clase mientras intentaba calmarse un poco. Lily en verdad lo había sacado de quicio. Desde luego él no había buscado molestarla, simplemente había querido que se soltara un poco, que se arriesgara a experimentar nuevas cosas, pero su mojigatería lo estaba volviendo loco. La amaba, desde luego que sí, pero detestaba estar con ella y saber que no avanzaban ni siquiera un poquito. Algunos dirían que era impaciencia, pero es que, para ser sinceros, James no buscaba acostarse con Lily aún, simplemente quería que no tuviera miedo de sentir placer junto a él.
El chico entró al salón de pociones y como no pensaba hacerse junto a Lily, se sentó en el último puesto, con el entrecejo fruncido. Lily entró pocos minutos después y tras observarlo brevemente siguió su camino hasta el primer puesto. ¡James Potter y Lily Evans habían discutido! ¡Ya todos lo habían notado y los más alegres al respecto eran Remus y Severus! Slughorn también lo notó y durante toda la clase lo único que hizo fue intentar que los dos se cruzaran al realizar las pociones del día, pero no tuvo éxito. Para cuando sonó la campana, James salió como un rayo del salón de clase y caminó tan rápido como pudo al Gran Comedor para almorzar.
Lily se quedó por su parte muy quieta, en el salón. Alice se sentó a su lado.
-Hola Lily-
-Hola. -
-¿Te encuentras bien? -
-No. Discutí con James anoche. -
-parece bastante molesto. ¿Qué le hiciste? -
-le pegué. -
-¿Qué? ¿Por qué?-
-es que… ¿Me prometes no decírselo a nadie? -
-sí, lo prometo. -
-nosotros estábamos… ya sabes… -
-¿Haciéndolo? -
-¡No! -
-¿Entonces? -
-estábamos besándonos… y James me pidió que… se lo tocara. - Lily lo dijo tan aprisa que le faltó el aire, aparte de que se sintió acalorada y ruborizada.
-¿Y? -
-bueno…yo me puse de pie y me enojé un poco, me sentí ofendida. -
-¿Por qué? -
-bueno, porque me pidió eso. -
-Lily, eso no fue para ofenderte, sino para excitarte y de paso excitarse él un poco más. -
-y después me dijo que si me había gustado que lo tuviera tan duro. -confesó como si acabara de narrar un crimen.
-Lily… pensé que eras menos mojigata en estas cosas. ¡Creí que eras una rebelde oculta! -
-¡Lo soy! -
-bueno, entonces, actúa como una. -le dijo. - debo irme…Frank me está esperando afuera.-
-¿Alice? -
-¿Si? -
-¿Acaso tu…lo has…? -
-¿Qué si se lo he tocado a Frank? Por supuesto que sí. -
-¿En serio?-
-si…se lo he tocado, besado y lo he metido en mi boca. -
-¿Qué? -
-Escucha… Frank y yo ya hemos hecho el amor muchas veces. -
-¿De verdad? -
-sí. Mira… siempre estarás un poco asustada cuando inicias a vivir estas cosas, pero debes combatir eso. James te adora y apuesto a que no busca hacerte sentir mal anoche. No te sientas como una cualquiera cuando te dice cosas como esa porque solo busca más excitación para los dos. Él lo único que está haciendo es guiarte y enseñarte a tener una sexualidad abierta, pero si tu actúas así cada vez que él intenta llegar un poco más lejos, no lograrás nada ni con James, ni con ningún otro hombre. No puedes ser tan cerrada… es verdad que no debes ser muy abierta, pero debes encontrar un equilibrio. No debes hacer jamás algo que en verdad no quieras hacer y debes probar todo aquello que llame tu atención. Y si no quieres hacer algo porque en verdad te incomoda, díselo con amabilidad, pero no le pegues. James ha sido muy paciente contigo y estoy segura de que él está feliz de estar contigo, pero si tu no cedes, todo se acabará, Lily. -
-¿Quieres decir que si no me acuesto con él no lo conservaré como mi novio? -
-no. Nadie ha dicho nada de acostarse. Ese es el problema…estás tan encerrada en las opiniones que tienen los demás sobre James que no quieres permitirte sentir. Lily, "tocárselo" no es tener sexo y estás muy lejos de tenerlo. No te preocupes, James no está afanado por acostarse contigo… él solo quiere hacerte experimentar cosas nuevas. No tengas miedo. Dime… ¿Ayer, cuando te dijo esas cosas, te excitaste? -
-mm…sí. -
-¿Ves? Te gustó que te lo dijera, pero fuiste agresiva y arruinaste el momento. Si te gusta que toque tus senos, no tengas miedo, déjate llevar. Si te gusta tocarlo, hazlo y poco a poco iras adquiriendo experiencia y valor para hacerlo sin que él te lo diga. Todo en la vida es un proceso, Lily…pero si no estás dispuesta a vivirlo, te quedarás estancada siempre. -
Alice le sonrió y salió del salón, que desde luego, estaba solo. Lily derramó un par de lágrimas. Alice tenía razón: tenía miedo de experimentar nuevas cosas, era una cobarde y una histérica, sí, pero… aceptar todas esas cosas no cambiaría nada. Aceptarlas no era hacerlas. Conocer el miedo no es vencerlo. Pero… ¿Cómo se combate el miedo a vivir? Esa era una pregunta que Lily debería responder no con palabras, sino con acciones.
James se encontraba solo, sentando en uno de los extremos con menos iluminación de la mesa de Gryffindor. Lily lo vio recién entró al lugar y se acercó a él. Sintió como cada una de las personas presentes, incluyendo fantasmas, profesores y demás, la seguían con la mirada.
El chico se dio cuenta que ella se estaba acercando, pero intentó ignorarla.
-Hola. -
James no dijo nada.
Lily se sentó frente a él y se quedó inmóvil mirándolo. Su novio no la determinó y siguió comiendo como si nada.
-¿James? ¿No me vas a saludar? - dijo en tono suave.
-¿Saludarte te ofendería? -inquirió contendiendo un grito.
La chica se cubrió el rostro con las manos y emitió un suspiro.
-lo siento. - dijo, al fin.
-¿Y crees que decirlo es suficiente? -
-James… perdóname. -
-Lily, no es tan simple. - exclamó furioso. -¡Me pegaste!! ¡Me gritaste!¡Me pisoteaste por completo! -
-no era mi intención. -
-tampoco era la mía hacerte sentir mal…y ya ves… ¿Por qué debo entender ahora que no fue tu intención ofenderme si anoche no pudiste entender que no era mi intención hacerte sentir incómoda? ¿Por qué debo ceder yo y no tú? -
La chica se quedó callada.
-¿Ves? Ese es tu maldito problema…te cierras ante mis palabras, pero esperas que yo sea abierto frente a las tuyas. Juzgas pero no te gusta ser juzgada. -
-James, yo en verdad lamento todo lo que pasó anoche. Actúe mal, fui una tonta y una histérica y te falté al respeto. -
-no me sirve de nada que me hagas un recuento de tu estupidez. -
Lily lloró y se quedó callada.
-no puedo cambiar quien soy. -
-claro que puedes, pero no te da la gana. -
-no seas tan grosero. -
-estoy decepcionado de ti. -
-¿Por no tocarte? -exclamó enojada.
-¡Maldita sea! - gritó lleno de ira. - ¡Parece que no me conocieras! ¡Parece como si hubiéramos perdido todo este tiempo que hemos compartido juntos! ¿Qué no ves, Lily, que te amo y que jamás, JAMÁS, te obligaría a hacer algo que NO quieres hacer? ¿Por qué no entiendes que todas esas cosas son normales? ¿Por qué te rehúsas a experimentar conmigo? ¿A qué le tienes miedo exactamente? -
-¿Podrías bajar la voz? -
-¡NO! …Estoy harto. -
-¿Por qué no hablamos de esto en otro lugar? -
-No quiero hablar más contigo. Hazme el favor de volver a buscarme solo cuando hayas entendido que jamás te irrespetaría y cuando hayas vencido todos los demonios internos que tienes. Me duele que desconfíes de mi cariño, Lily. Eso me vuelve pedazos. Si no confías en mí ¿Entonces qué demonios haces conmigo? Vuelve cuando tengas todo claro, hasta entonces, no te quiero ver. -
El chico tomó su mochila y salió con paso apresurado del gran comedor. Lily se quedó de pie durante unos minutos siguiéndolo con la mirada y finalmente, tomó su mochila también y salió tras él al tiempo que el silencio sepulcral se rompía y los murmullos empezaban a hacerse más fuertes.