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Historia 34005 — capítulo 14
Capítulo 14
¡Feliz Navidad!
-¡Maldita sea! ¡Mierdaa! -James Potter acababa de abrir los ojos y un fuerte mareo lo había obligado a cerrarlos de nuevo. El dolor que sentía en la cabeza era espantoso, eso sin mencionar los malestares del resto del cuerpo. Se percató de que Karen ya no estaba bajo su cuerpo y decidió abrir los ojos de nuevo… Sintió otra vez ese horrible mareo, pero ésta vez, envés de obligarlo a cerrar los ojos, lo obligo a abrir la boca y vomitar todo lo que había comido y bebido el día anterior.
El chico se limpió la boca con la manga de la camisa que tenía a medias. Se puso de pie e inspeccionó el lugar: había botellas de Vodka tiradas por todas partes…algunas rotas, otras a medio llenar y muchas vacías; las galletas de Karen se encontraban en la mesa de sala junto a un papel amarillo que decía…
"Eres increíble, James. El sexo fue tal cual como me lo había imaginado. Tuve que irme a una cita con mis padres, pero volveré esta noche, así que…prepárate.
Un beso excitante, Karen".
El chico recordó la noche anterior y se excitó de solo vislumbrar el cuerpo desnudo de Karen.
-Dios…esta mujer es magnífica. -musitó para sí.Echó otro vistazo y de repente una soledad espantosa le embargó el corazón.
-Sirius… -pensó. - no debí haberle dicho eso, aún así estuviera borracho…fui un imbécil. -
-¿Sr. Potter? -
-¡Kelu!---Hola. -
-¿Quiere que limpie esto, señor? -
-si, por favor. -
-¿Quiere algo de desayuno? -
-no…-respondió, sintiendo el estómago aún más revuelto.-iré a tomar un baño…-
El chico caminó hacia las escaleras, tambaleándose y derrumbándose a cada paso. Finalmente -con la ayuda de su bastón- logró llegar hasta el baño de su habitación, dejándose caer con ansía en una bonita tina con agua tibia.
Karen visitó a James aquella noche y las noches siguientes. El chico estaba deteriorado por tanta actividad sexual, pero eso no le importaba: hacerle el amor a esa muggle era lo más increíble que había hecho en mucho tiempo… cada día inventaban una nueva posición o nuevos juegos sexuales que los excitaran más.
-Oh por Dios… eso fue espectacular. -musitó Karen, separándose del cuerpo de James. El chico acababa de encender un cigarrillo (muggle) y ya se lo estaba llevando a la boca.
-¿Me das? -
-claro. - James le pasó la caja y un encendedor. -es una noche preciosa, ¿No crees?-
-sí… no parece que estuviéramos en invierno. Está muy despejado. -
-si…-
Acababan de hacer el amor en la parte trasera de la casa del chico, la cual tenía un techo transparente, el cual permitía ver el cielo…Los dos estaban completamente desnudos, acostados sobre el suelo, observando las estrellas.
-¿James? -
-¿Si? -
-¿Por qué estás tan despechado? -
-¿Disculpa? -
-si, bueno… el que me hagas el amor como un salvaje no quiere decir que no estés distante. Algo te pasa… lo noté desde la primera vez que lo hicimos. -
-tonterías…-
-¿Es por la pelea que tuviste con Sirius? -
-no quiero hablar de eso, Karen. - comentó enojado.
-puedes confiar en mí, James… lo nuestro es solo sexo. No voy a reclamarte nada, ni a pedirte nada… solo quiero tirar contigo y nada más… pero podemos ser amigos. Puedes contarme tus cosas y yo las mías. -
El chico observó su cuerpo desnudo y su perfecto rostro…
-es que…-vaciló. - estoy enamorado de una chica. -
-aja… ¿Y cuál es el problema con esta chica? -
-pues… ella no quiere estar conmigo. No está segura…-
-entiendo… ¿Y has hablado con ella? -
-sí. Muchas veces. Y sigue estando insegura… -
-¿Por qué tiene tantas dudas? -
-por como soy. -
-¿Cómo? ¿Un casanova? -comentó, riendo. James soltó una pequeña carcajada y asintió.
-si…supongo que si. -
-¿Has intentado cambiar? -
-sí, pero…me temo que… tu has sido mi recaída. - Karen sonrió.
-¿Ella te ama? -
-no lo sé…creo que sí. -
-entonces deberíamos tener sexo por última vez… y después… deberías buscarla. Donde quiera que esté…tienes que encontrarla y decirle todo lo que tienes por dentro. -
-no quiero terminar más herido. - admitió sin evitar ruborizarse.
-terminarás peor si sigues así, James…-
-¿Así, cómo? -
-solo. -
James la miró a los ojos y sintió que se perdía en un mar azulado. La chica se acercó a él y lo besó…lo besó como no lo había besado en esas semanas de lujuria.
El chico no pudo evitar posarse sobre Karen y penetrarla con suavidad. La chica emitió un débil chillido y cerró los ojos… James levantó las piernas de la chica y las acomodó, una a cada lado, en sus hombros (los de James). El chico la penetró de nuevo y ésta vez, Karen produjo un gemido que se coló por el cuerpo entero del chico. Éste se ayudaba con las manos para realizar el movimiento….estaba cansado, con sed y hambre, pero estaba demasiado excitado… y sabía que esa sería la última vez con Karen… ella misma se lo había dicho. James aún no sabía si quería ir tras Lily…pero algo sí era cierto: tenía que encontrar cuanto antes a Sirius, estaba claro que no podía vivir sin su compañía. Después de unos momentos, dejó de pensar en otras cosas y se concentró exclusivamente en cuerpos, movimientos, orgasmosy placer.
-Me da mucho gusto conocerte, Lily. -
-a mí también, Sra. Lupin. -
-ven…te mostraré dónde vas a dormir...has de estar exhausta con casi cuatro días de viaje.Cariño…muéstrale a Sirius su lugar. -
-claro, madre. -
Remus le hizo un gesto a Canuto y éste lo siguió por un largo corredor, Lupin paró en seco frente a una bonita puerta de madera y la abrió con indiferencia.
-los dos dormiremos aquí en mi habitación. -
-gracias, Lunático. -dijo Sirius, sentándose en un colchón.
-bueno… y ¿Qué fue lo que pasó con James? -
-me echó en cara el hecho de que he vivido todos estos años de su maldita caridad.- respondió extremadamente dolido. - no quise decírtelo frente a Lily… -
-¿Cómo es posible que te haya dicho eso? -
-estaba borracho. -
-bueno…ahí está la respuesta. No sabía lo que decía, Sirius. -
-olvídalo, Lunático… no lo defiendas. -
-¿Qué pasará con su amistad? …fue solo un error. -
-un error que no soy capaz de perdonar, Lunático… -
-Sirius… no digas tonterías. -
-¿Tonterías? ¡Ese maldito bastardo me trató como a escoria y tú me dices que son tonterías! -gritó furioso.
-James es tu mejor amigo…él daría la vida por ti. -
-mierda. Eso es pura mierda, Lunático…. James es un idiota….y no es mi amigo. -
-vamos…seamos razonables. Llevas siete años estudiando y tres años viviendo con él… nunca antes habían discutido y hace unos días se dio la infortunada ocasión. Es normal que peleen… pero deben perdonarse. -
-¿Perdonarse? ¿Has perdido tu cabeza, o qué? ¡Yo no he hecho nada malo, yo no tengo que pedirle perdón a nadie! -
-mira, Canuto…-
-no me digas así. James solo usa ese maldito sobrenombre. -
-¡Pero todos tenemos apodos! -
-¡Sí, pero fue la maldita y perfecta idea de James! -
-está bien, está bien… ¡Sirius…. James y yo hemos discutido muchas veces… James ha discutido aún más veces con Peter… pero contigo: nunca! -
-escucha, Remus… de verdad me dolió lo quedijo. Jamás pensé que el muy tarado fuera capaz de hacerme algo así… pero el error fue mío: nunca debí vivir de la caridad de nadie…y mucho menos de un maldito arrogante como James. Ahora…Si me disculpas, iré abajo a hablar con tu madre. - Sirius Black se puso de pie y abrió la puerta de la habitación - ah… toma. - El chico le lanzó a Remus una bolsa pequeña de tela, Remus la abrió y vio varios galleons.
-¿Qué es esto? -
-no quiero quedarme en tu casa por caridad. -
-pero, Sirius… yo te invité. -
-no lo aceptaré… -
Remus le lanzó la bolsa de nuevo.
-tómalo como regalo de navidad…. No dejaré que me pagues un solo galleon.-
-pero…-
-nada, Sirius. Jamás te cobraría por quedarte en mi casa para las fiestas. -
-no quiero recibir ningún regalo de tu parte… ¿Entendiste? -
-si. -
-qué bueno. -
Y con esto, cerró educadamente la puerta tras él.
-¡Potter! ¡Creí que te quedarías en Londres hasta el final de las vacaciones! -
-decidí pasarlas en Hogwarts, profesora McGonagall… la casa… se siente algo sola sin mis padres. - contestó. James acababa de entrar al vestíbulo con su bastón en una mano y el baúl en la otra.
-¿Y el Sr. Black? -
-de hecho, profesora…esperaba que usted pudiera responderme esa pregunta. -
-pues no sé donde está. -
-entiendo… ¿Entonces, no volvió a Hogwarts? -
-pues no lo he visto por aquí. ¿Por qué lo preguntas? ¡Creí que vivías con él! -
-y así es, profesora… así es. O era. El caso es que… ¿No lo ha visto? -
-ya te dije que no,Potter. -
-¿Y Remus y Peter? -
-Peter y Remus se fueron a sus casas hace varios días. -
-Oh…entiendo. Bueno, profesora, gracias. -
James se dispuso a seguir su camino -con dificultad-, pero Minerva lo detuvo.
-¿Ya terminaste tus terapias? -
-si, profesora… aunque tendré que usar el bastón unos días más. -
-¿Aún te duelen mucho las piernas? -
-un poco. -
-¿Estarás listo para jugar el mes que viene? -
-sí, profesora, no lo dude…-
-qué bueno. -comentó. - eh…Potter… solo en caso de que te interese: los Lupin viven en Escocia. -
-pues, gracias por decírmelo, pero… ¿Por qué lo hace? -
-estoy segura de que en algún momento sabrás por qué te lo digo. Con permiso. -
McGonagall se alejó de él con paso decidido, dejándolo más que confundido.
James logró llegar a la sala común de gryffindor, la cual estaba completamente vacía…
-mierda. Parece que Hogwarts está más solo que casa…-comentó para sí. Se acercó a la butaca frente a la chimenea y se desplomó con dificultad; cerró los ojos, recordó a Karen y sintió que un calor intenso recorría su cuerpo. Vaya…esa mujer sí que había sabido como volverlo loco… decirle adiós no había sido nada fácil pero solo porque estaba urgido de sexo, no por nada más.
-demonios… ¿Dónde estará Canuto? -
-¿James? -
-¡Por los calzones de Merlín, Jenny, me asustaste! - Jenny, la chica alta perteneciente al Equipo de Quidditch se acercó a su capitán, el cual había dado un brinco brusco al percatarse de otra presencia en el lugar.
-¿Ya estás mejor? -
-bastante… podré jugar el resto de partidos del año. -
-me alegra… -
-¿Por qué no estás en casa? -
-mis padres tuvieron que salir del país por negocios. Ellos son Muggles…así que…me tocó quedarme aquí. ¿Y tú? -
-pues…decidí venir a pasar fiestas aquí. Mis padres murieron y mi casa es muy grande para una sola persona. -
-¿Y Black? -
-va a pasar navidad por su cuenta. -
-¿Por qué? -
-Mmm….digamos que discutimos y…decidió irse. -
-Oh… pobre de ti, James….has peleado con Sirius y tu novia se va con otro de tus mejores amigos. -
-¿Disculpa? -
-sí…Lily Evans…la niña por la que tanto haces escándalo se fue a pasar navidad con Lupin. -
-¡Qué?! -
Sabía que había decidido olvidarse de ella… se suponía que no debía importarle, que debía tomarlo como otra noticia más, pero la realidad lo golpeó fuertemente: olvidarse de Lily no sería tan fácil y evitar querer golpear a Remus por haberla llevado a su casa sería tan imposible como deshacerse del amor que sentía por ella.
-creí que lo sabrías… ¿No…No lo sabías? -preguntó desconcertada.
-no. -
-vaya, lo siento…no quería armar escándalo.-
-¿Cómo…?- James tuvo que respirar profundo para no tener un ataque de histeria frente a su compañera de casa - ¿Cómo te enteraste? -
-pues…la vi armando su baúl. Y después…-la chica se detuvo.
-¿Después…?-
-después oí que Sirius también se fue con ellos. -
James sintió aún más ganas de romperle la cara a Remus. Se quedó callado unos minutos y después… con una ira profunda, pero contenida, preguntó:
-¿Cuánto se tarda en ir a Escocia? -
-pues depende. Si vas en tren…cuatro días….si vas desde Londres apareciéndote, dos segundos. -
-nos vemos en Enero, Jenny. - James tomó su baúl y su bastón y salió de la sala común, dispuesto a tomar el Expreso de Hogwarts de vuelta a Londres.
El viaje se le hizo eterno… se sentía mal, muy mal. Le dolía la cabeza y no podía respirar adecuadamente. La rabia que sentía era mucha y no tenía a Quejicus para desquitarse. James Potter, el chico más sexual de todo Hogwarts se encontraba tirado en el piso de su compartimiento de tren, completamente abatido. Saber que Lily estaba con Remus lo quemaba por dentro…aunque… a decir verdad, era algo de esperarse….pero…Sirius….
El chico intentó dormir, pero fue en vano. La mente no lo dejaba descansar, y además, el frío era espantoso.
Hacia las 7 de la mañana, llegó a Londres con un aspecto lamentable… tomó su bastón y su baúly en un parpadeo se encontró en la -aún más fría - Escocia, frente a una bonita casa de campo.
A pesar de la densa niebla logró vislumbrar cuatro siluetas en el comedor: conocía perfectamente tres de ellas, pero de la cuarta no estaba muy seguro.
Tomó una bocanada de aire y se acercó a la puerta. Tocó dos veces, pero nadie atendió…volvió a tocar.
-¡Remus, abriré yo… tu madre está muy ocupada en la cocina…y tú también! - exclamó Lily. La chica se aproximócon prisa a la puerta, la abrió y cuando vio a James ahí plantado sintió que se iba a desmayar.
Ninguno de los dos supo qué decir o qué hacer…es más, ni siquiera fueron capaces de mirarse mutuamente a los ojos.
-¿Quién es, Evans? - inquirió Sirius curioso por el repentino silencio de la chica. Canuto se acercó a la puerta y cuando vio a James, lo atacó de inmediato:
-¿Qué demonios estás haciendo aquí, pedazo de mierda? -
-¡Sirius! - refutó Lily, sorprendida.
-escucha, Sirius…-apuntó, dolido. - Yo…-
-no me importa lo que sea que tengas que decir… lárgate. Nadie te quiere aquí. -
-Sirius…-
-vete o te juro que te echo un maleficio, James. -
-Por Dios…no seas imbécil. -
-¿Imbécil? ¿Quién crees que es el verdadero imbécil? - gritó, acercándose a él. Lily intentó ponerse en medio de los dos, pero fue imposible…los dos la hicieron a un lado con fuerza, pero con respeto. James estaba dispuesto a pegarle a Sirius con tal de que escuchara lo que tenía para decir.
-no me amenaces. -
-¿Qué si lo hago? -
-Vine en son de paz… ¿Podríamos hablar civilizadamente? -
Sirius lo empujó y como James estaba desprevenido en ese preciso instante, aparte de inestable por sus piernas, cayó al suelo, golpeándose fuertemente uno de sus brazos. Su túnica se rompió y la sangre empezó a manchar el asfalto.
-Sirius…por Dios… déjalo tranquilo. - dijo Lily.
-no, Evans… no sé por qué tu lo defiendes tanto. No es más que un idiota. -Sirius no sintió ningún tipo de arrepentimiento al patearlo dos veces para después irse a la habitación de Remus.
Lily no pudo evitar derramar un par de lágrimas…se agachó e intentó ayudar a James a ponerse de pie.
-¿Estás bien? -
-No…creo que me rompió alguna costilla. -
-¿Hablas en serio? -
-sí. Auch… -gimió. El chico tomó su bastón y se dispuso a irse. De repente, estaba muy molesto por la agresividad de su mejor amigo.
-¿Volverás a Hogwarts? -
-sí. Nadie me quiere aquí. -
-Yo sí. -
James se quedó mirándola y agachó el rostro. Iba a pedirle disculpas, pero hizo un mal movimiento y sintió que algo en su interior traqueaba…
-¡Auch!...Creo que me rompió más de una costilla. -
-Dios… ¿Qué hacemos? - inquirió preocupada. James la miró fijamente…había dicho "qué hacemos"…lo cual implicaba a los dos…ellos dos…juntos…por siempre…jamás separados, nunca más.
-Lily…-
-lo siento. No debí… me refería a que…-añadió, intentando enmendar su error.
-no…no…tienes razón. ¿Qué hacemos? -
Lily sonrió y James también lo hizo: al menos algo había salido bien. Tal vez les parecerá una manera bastante extraña de enmendar todos los errores del pasado, pero lo cierto es que ni Lily ni James querían hablar de los errores que los dos habían cometido… no es que estuvieran omitiéndolos…simplemente debían recuperar el tiempo perdido compartiendo algo más que tontas disculpas.
-creo que debería llevarte a San Mungo. - Dijo -al fin- la chica. -me preocupa que te hayas estropeado con el golpe… ya sabes…te operaron hace poco y no quiero que te pongas mal de repente. -
-creo que tienes razón. -
-entonces… déjame ir por mis cosas y ya bajo. ¿De acuerdo? -
-de acuerdo. -
La chica sonrió aún más y se perdió de vista con una rapidez increíble.
-¿Lily, que pasa? ¿Es verdad que James está abajo?... ¿Por qué empacas? -
-me voy, Remus… ¡James…él…es increíble! - añadió muy sonriente. - debo llevarlo a San Mungo y después supongo que iremos a Hogwarts… ¡Gracias por todo, Remus!-
-te ves contenta. -comentó con tristeza.
-¡Lo estoy! ¡Yo lo amo, Remus! -
El chico sonrió con dolor.
-vete rápido, entonces….no querrás hacerlo esperar. -
-¡Gracias de nuevo, Remus! -Lily lo besó en la mejilla, como siempre, y bajó las escaleras con rapidez, mientras su baúl la seguía haciendo un ruido estridente.
-¿Nos vamos? -preguntó James, feliz.
-sí. -
Los dos se tomaron de la mano y en menos de un segundo, se habían esfumado del jardín de la casa de los Lupin.
En San Mungo revisaron a James y los sanadores llegaron a la conclusión de que el golpe no había causado mayor problema en sus órganos internos. Desde luego, le compusieron sus costillas rotas, pero no era nada que una sacudida con la varita pudiera remediar. Los dos se sintieron bastante aliviados de que no se hubieran presentado mayores complicaciones y para la noche, ya se encontraban en Hogwarts. James le había dicho a Lily que lo esperara en el vestíbulo, pero nunca apareció, así que la chica se fue preocupada a la sala común a ver si lograba encontrarlo.En vista de que no estaba ni en su dormitorio, ni en la sala común ni en ningún pasillo por los que había pasado, se sentóen el mejor sillón, frente a la chimenea y se distrajo mirando el fuego.
-Hola…-la saludó.
-Oh, Hola James…-
-¿Puedo acercarme? -
-¡Claro! - exclamó, sonriéndole. - ¿Dónde estabas? Te esperé en el vestíbulo por lo menos una hora! -
-lo sé, lo siento…no creí que fuera a tardar tanto. Tenía cosas importantes que hacer. -
-¿Ah sí? -
-sí. -
-¿Y cómo qué sería eso? -
-estaba preparándote esto…- sacó de su bolsillo un collar; era largo y tenía un bonito corazón como dije. Era hecho a mano y tenía pequeñísimas esmeraldas incrustadas a su alrededor.
- Oh por Dios, James… esto es precioso. -
-Feliz Navidad. -
-¿Qué?...No puedo…no puedo aceptar esto… debe ser costosísimo. Comería al menos diez años con los galleons que me darían por esto. -
-No te preocupes, Lily. Es hermoso, igual que tú. Quiero que lo tengas…las esmeraldas eran de mi madre… las incruste y lo arreglé para ti porque pienso que las esmeraldas son tus piedras…son iguales a tus ojos. -
-me temo que no tengo nada para ti. -
-no hay problema…tu compañía y el que estemos juntos de nuevo es el mejor de los regalos. -
-pero…-
-Shhh…ahora voltéate, te pondré el collar. -
Lily le dio la espalda y cerró los ojos mientras que James le abrochaba el collar en el cuello. El chico no pudo evitar besarla ahí, tras haberle acomodado el collar… Lily empezó a temblar. Había estado temiendo ese momento por tanto tiempo…. Estaba asustada de estar sola con el, había estado teniendo fantasías sexuales con el últimamente y sabía que iba a ser difícil contenerse.
Se dio la vuelta y lo miró directo a los ojos. Se quedaron así…mirándose a los ojos una eternidad hasta que sus bocas se sintieron forzadas a juntarse. Lily sintió que moriría, sintió que su estómago se sacudía brutalmente mientras su corazón daba un vuelco extravagante. La chica sintió que la sangre se le subía a la cabeza…James se acercó un poco más a su cuerpo, intensificó el beso y sin pensarlo…puso una de sus manos en uno de sus senos. Lily lo miró sorprendida y él, inmediatamente, quitó la mano y se cubrió el rostro, apenado.
-lo siento…- dijo. - no debí…yo…arruiné todo, lo lamento. Perdóname, por favor. -
-no tengo nada que perdonarte. -Lily no supo exactamente por qué demonios respondió eso…. Solo supo que lo que había hecho James le había gustado y en realidad no había ningún motivo para pedir disculpas.
El la miró, aún apenado, pero se tranquilizó cuando ella le devolvió la sonrisa…
-ven aquí. - le susurró la chica.
Lily lo besó de nuevo y ésta vez se cercioró de que fuera un poco más apasionado. James estaba sorprendido: sintió una descarga eléctrica por todo su cuerpo…se excitó al instantee intentó responder el beso de la mejor manera posible.
El chico la abrazó y el mismo se recostó contra una de las paredes…tomó a Lily por la espalda y la acercó un poco más a él… la besó una y otra vez y después de un minuto decidió tomarla del trasero y pegarla contra su cuerpo para que pudiera sentir su miembro contra ella. Lily Evans no tenía ni la menor idea de qué era lo que hacía o por qué lo hacía…solo sabía que las cosquillas que se extendían desde su estómago hasta sus partes íntimas la hacían sentir muy bien. Sintió un poco más el pene del chico a través del jean y creyó que iría al cielo….
La chica siguió besándolo tan apasionadamente como pudo… James, por otro lado, estaba tan excitado que empezaba a sentir vergüenza. No quería ir tan rápido porque temía perderla…pero tenía tantas ganas en aquellos momentos de hacerle el amor y estaba tan excitado que no sabía como detenerse o como hacer que esose detuviera.
-Lily…-musitó con voz ronca. Ni la voz le salía de la excitación. - no…no podré contenerme si seguimos así…-
La chica comprendió y lo miró a los ojos…
-no lo negaré, James. Quiero hacer el amor contigo. Pero…no estoy lista aún. No sé cuando lo estaré, simplemente…-
-está bien… entiendo perfectamente. Mi intención no es ir muy rápido…no quiero dañar las cosas…en verdad te amo…en verdad me importas. -
-créeme, James…has llevado esta relación al ritmo perfecto. Me haces sentir muybien. -
El chico sonrió, al igual que ella.
Cerró los ojos por un momento e intentó calmarse. Lily intentó no interrumpir sus momentos de meditación, pues sabía que debía airearse un poco y dejar de pensar en ella para dejar de estar excitado.
Al cabo de unos minutos…levantó la mirada y le dijo, aún con voz temblorosa…
-¿Comemos algo? -
-¡Claro! ¡Me muero de hambre!- respondió Lily animada.
-Traje otras cosas para esta noche, también…-
-¿En serio? -
-sí…ven…-Lily siguió a James y se sentaron de nuevo en el sillón frente a la chimenea. El chico hizo un leve movimiento de varita…
-mira…-
-Oh, por Dios, James… ¡Esto es hermoso! ¡Y huele delicioso! ¿Qué es? -
-nada maravilloso: solo es pasta. -
-me encanta la pasta. -
-me alegra que te guste. -
Los dos sonrieron y se sentaron junto a los platos para comerse unos deliciosos spaghettis salteados con orégano.
Se quedaron ahí al menos dos horas, comiendo...hablando…riendo.
Alrededor de las dos de la mañana, se recostaron en la alfombra, abrazados, mirándose el uno al otro, recibiendo el agradable calor de la chimenea.
El corazón de Lily latía más rápido que nunca…de hecho, estaba sufriendo un ataque de nervios en su interior. Sus hormonas estaban demasiado alborotadas…jamás había experimentado nada de lo que hacía unas horas James le había hecho sentir. Estaba rogando por sentirlas de nuevo… desde luego, no le diría nada a James, no quería lucir desesperada, pero la verdad era que se moría por sentir su cuerpo de nuevo, pegado al de ella… La chica lo miró a los ojos y el decidió besarla con delicadeza… ¡Oh Dios Mio! Se estaba muriendo… lo besó en respuesta e intentó hacerlo más intenso… James comprendió que Lily quería ir de nuevo un poco más allá. Y prosiguió.
El chico tocó su cuello y después puso su mano en uno de sus senos. Esta vez, Lily no dijo ni hizo nada…simplemente siguió besándolo, siguió jugueteando con su provocadora lengua… James siguió tocándola y después de unos minutos, le desabotonó la blusa.
El chico sabía que no podía ir muy lejos… que debía ser precavido y hacer los movimientos correctos y prudentes, pero a estas alturas, lo estaban guiando sus hormonas y no podía pensar apropiadamente.
De repente, la blusa de Lily se encontraba a su lado echa una bola desordenada… James siguió tocando sus senos, pero se percató de que el brasier de la chica interfería con sus deseos, así que lentamente se lo quitó. Cuando vio los senos de Lily creyó que moriría de excitación…su piel perfecta, blanca, suave y delicada como la porcelana le brindó una sensación de tranquilidad y calidez. Había visto en su vida muchos senos…pero nada se comparaba con esos….nadie se comparaba con Lily.
Por fin pudo tocarlos y besarlos sin que nada se lo impidiera… Lily estaba temblando…y aparte de todo, estaba sufriendo…se sentía aterrada y asustada, pero se sentía bien, el problema era que…no era una persona muy sexual…aún.
Ella había vivido su vida hasta ese momento sin novios y sin sexo. Era, probablemente, la persona más santa de Hogwarts (a excepción de unas cuantas fantasías) y si bien era madura para algunas cosas, era bastante inmadura para otras. Cerró sus ojos e intentó no pensar en nada…simplemente se concentró en sentir.
James se ubicó exactamente sobre ella y la chica sintió una explosión de placer en su interior. Su corazón, el cual parecía que no podía ir más rápido, lo hizo…y las cosquillas que se extendieron de nuevo por sus partes íntimas la hicieron sentir mareada, e incluso, un poco mojada.
James empezó a moverse… se acercó aún más al cuerpo de su novia y siguió una danza en la que subía y bajaba con lentitud… Tomó una de las piernas de Lily y la puso de tal manera que permitiera que su miembro pudiera tocar mejor la parte íntima de Lily.
-James…-
El chico quería penetrarla, pero sabía que no podía hacerlo.
-Por favor, James…-susurró.
-¿Quieres que me detenga? -
-sí. -
James recibió ese "sí" como un balde de agua helada, pero entendió la situación a la perfección.
-lo siento. - se disculpó la chica.
-está bien…-James sonrió y se separó de ella con cuidado. Se reincorporó y observó como Lily se apresuraba por ponerse la blusa y tomar el brasier entre sus manos. La chica le dio la cara, cubriéndose el pecho con las manos.
-no debí haber llegado tan lejos, Lily… -advirtió James al ver que Lily estaba un poco incómoda.
-está bien, James…es solo que…aún no puedo. -
-lo entiendo. -
-debería ser yo la apenada por no poder… por no saber cómo satisfacerte… yo no sé hacer nada… -confesó.
-créeme, Lily…no te preocupes por eso. - El chico pensó en decirle cosas más sucias: Lily no necesitaba ser una experta para excitarlo… y ese era el problema… su sola mirada lo volvía loco…de todas formas, decidió no decírselo: no quería intimidarla más.
-está algo tarde… - apuntó la chica.
-bastante tarde, diría yo. -
-debería irme a dormir. -
-está bien. ¿Quieres que te acompañe? -
-No…no hay necesidad. - Lily se acomodó la blusa, se aferró más al brasier y miró a su novio a los ojos: - nos vemos mañana, James. -
-hasta más tarde será…-
Los dos sonrieron. La chica le dio la espalda, pero se detuvo después que James exclamara su nombre…
-Te amo, Lily. -
Lily Evans sonrió y se escabulló por las escaleras que conducían al dormitorio de chicas. Cuando se perdió de vista, James se recostó en la alfombra y se cubrió el rostro con las manos: "Genial"…ahora tendría que masturbarse.