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Historia 34005 — capítulo 13

Capítulo 13

La Pelea

-Hola, Remus. -

-Hola Lily… ¿Cómo te sientes? -

-mejor. Escuché que James despertó. -

-¿De verdad? ¡Qué alivio! -

-lo sé. -comentó. - Remus… ¿Por qué no lo sabías? ¿No se supone que James es uno de tus mejores amigos? -

Remus Lupin empezó a sudar frío y a temblar… Lily no sabía que él se había alejado de James porque -al igual que él- estaba enamorado de sus lindos ojos verdes.

-quiero decir…-continuó Lily - creí que Sirius te había enviado la carta y que tú se lo habías comunicado a McGonagall. -

-no… -

-¿Están enojados? -

-algo así. -

-¿Por qué? Creí que James era pacífico con sus amigos. -

-lo es. -

-¿Entonces? -

-yo soy el del problema. -

-¿Qué? -

-sí… es una larga historia. -

-¿Sirius está molesto contigo también? -

-sí. Ya sabes como son de unidos ese par… si uno está molesto conmigo, el otro termina molestándose también. -comentó triste. -y no los culpo… de todas formas, piensan exactamente igual: siempre, así que es perfectamente normal que los dos se molesten o se alegren al mismo tiempo. -

-ya veo… -Lily observó detalladamente a su amigo - te ves terrible. -

-la luna llena se acerca. - murmuró.

-¿Puedo ir contigo cuando seahora? -

-no…quiero hacerlo solo. -

-de acuerdo. -

-Buenas noches, Orden del fénix…hoy discutiremos cosas muy importantes…-

El profesor Dumbledore acababa de aparecerse en su propio despacho y había tomado asiento, mirándolos a todos. La reunión estaba a punto de comenzar y por la expresión de su rostro no parecía traer buenas noticias.

-¡Por fin estamos en casa! - exclamó James sonriente. Sirius lo llevaba semi-cargado, lo ayudó a recostarse en uno de los sillones de la sala y se sentó a su lado.

-tienes razón. Ya me estaba cansando del Hospital. -

-y qué lo digas. -comentó echando su cabeza hacia atrás. -ahora que lo pienso…ésta casa se ve vacía sin mis padres, ¿No crees? -

-sí. Lo sé. -

-pero no vayamos a deprimirnos. -anunció. -más bien…pensemos qué vamos a comer. ¡Me muero de hambre! -

-pues…no sé. Mis habilidades culinarias son nulas. -

-¿A dónde crees que haya ido Kelu? -

-no lo sé. ¿Qué pasa con los elfos domésticos cuando sus amos mueren? -

-pues ahí está el problema, Canuto. Tú y yo seguimos siendo los dueños de esta casa, así que por ende…somos los dueños de Kelu. ¿Dónde se habrá metido? -

-debiste haberle hecho caso a Dumbledore con las cosas que decía el testamento. -

-bueno, pues decía que la casa pasaba a ser de los dos…y la casa incluye al Elfo. ¡Kelu! ¡Kelu! -

Un fuerte crack se escuchó en todo el recinto.

-amo James. -

-vaya que por fin apareces. ¿Dónde estabas? -

-estaba arriba, señor. -

-bien… queremos algo de comer. ¿Crees que podrías prepararnos algo rico? -

-seguro, Señor. ¿Qué les apetece? -

-Mmm… Canuto, tú decide. -

-pues… a ver… carne asada con papas, arroz, jugo de calabaza…-

-buena elección…y de postre pudín de chocolate. -apuntó James.

-así será.- El Elfo les hizo una reverencia extraordinaria y desapareció, segundos más tarde, los chicos escucharon movimientos de platos y ollas en la cocina.

-¿Qué hacemos mientras tanto? -

-no lo sé… sonará rarísimo, pero extraño mucho los deberes del Colegio. -comentó James, alborotándose el pelo: maldita manía.

-tienes razón. Al menos en Hogwarts tenemos cosas que hacer…-

-oye…siento mucho que hayas tenido que pasar todo este tiempo metido en un horrible cuarto de hospital, sin chicas. -

-no te preocupes. Ya conseguiré un par de muggles por aquí en el barrio.-

-jajajaja. -

-mañana deberíamos salir a tomarnos algo…ya sabes, un vodka o algo así. Debo admitir que el alcohol muggle es excelente. -

-sí…apoyo tu idea. Deberíamos ir al Irish Pub que queda en la esquina de la otra calle. Tiene un amiente agradable. -

-y hay buenas chicas…-

James sonrió pero no dijo nada y Sirius entendió que pensaba en Lily.

-menos mal que el Sanador dijo que podías recobrar tus actividades. Gracias a Dios puedes volver a beber…-

-y a fumar. -James sacó de su bolsillo una caja de cigarros mágicos, la abrió, sacó uno y con un seco movimiento de varita lo encendió. Sirius hizo lo mismo… los dos se limitaron a mirar por la ventana mientras un fuerte humo salía de sus bocas.

El chico de anteojos, aún pálido y más flacucho que nunca se sentía perdido sin Lily… pero había tomado una decisión: la olvidaría, así le costara lágrimas de sangre…de todas formas siempre existiría una chica dispuesta a complacerlo y la masturbación seguiría siendo siempre una buena opción para obtener placer.

James sabía que se sentía mal porque entendía a la perfección que nadie podía darle lo que ella le daba…la seguridad y la alegría, pero también sabía que no quería sufrir más. Nunca más.

-¡No puedo creer que ya salgamos a vacaciones de invierno!- exclamó Lily, contentísima.

-¡Creí que las detestabas! -

-no éstas vacaciones. -

-¿A dónde vas? Quiero decir… ¿Por qué tienes tu baúl listo para un viaje? -

-me voy a Londres… a ver a James. -

Remus la miró fijamente.

-¿Recuerdas esa conversación que tuve con Dumbledore en la enfermería? -

-sí. -

-pues el me juró que me llevaría a Londres en vacaciones. Hoy hablamos y según el reloj…me iré en quince minutos. -

-qué bien. - mintió.

-tengo que irme ya…no alcanzaré a despedirme de Hagrid… ¡Nos vemos, Remus! -La chica le dio un beso en la mejilla y salió de la sala común a toda prisa.

-¡Ayyy noo…eres un maldito tramposo, Canuto! -

-¡Cállate, no seas llorón! ¡Pareces una nena! -

-¡Pero si eres un imbécil…con razón me has estado ganando! ¡Lo has embrujado y creías que no me iba a dar cuenta! -

-¡Mierda! ¿Cómo lo supiste? -

-¡Y lo aceptas, cabrón! -

Los dos soltaron varias carcajadas e hicieron volar un mazo de cartas. Estaban tomando una botella de Vodka y fumaban como locos mientras se divertían jugando Póker. Kelu, el elfo doméstico estaba sentado en una esquina de la sala observándolos, divertido.

¡Ding!

-pero ¿Quién demonios podrá ser a esta hora? -comentó Sirius.

-no sé… iré a ver. -advirtió James poniéndose de pie con dificultad y con la ayuda de un bastón. Caminó lentamente hasta el vestíbulo y se perdió de vista. Sirius se asomó a la ventana y vio una hermosa chica de larga melena roja y un anciano de barba junto a ella.

-oh, mierda… -El chico se quedó parado, intentando descifrar los movimientos de James del otro lado de la pared.

Se oyó un espantoso crujido ocasionado por la madera dela puerta y después de eso un silencio total se apoderó de la casa entera.

James sintió que una brisa helada penetraba su cuerpo y elevaba los pelos de su nuca pero no supo a ciencia cierta si había sido ocasionada por el clima o por el shock de ver a Lily parada frente a la puerta de su casa. La chica lo miró a los ojos, pero él -inmediatamente- desvió su mirada-

Lily comprendió que había perdido a James del todo y ahora que se encontraba ahí parada, frente a él, se dio cuenta de que recuperarlono sería nada fácil y que quizá...solo quizá jamás lograría tenerlo de vuelta.

Nadie sabía como romper el silencio. Los segundos y los minutos seguían pasando… ni James, ni Lily…ni mucho menos Dumbledore se atrevían a mover un dedo, o peor aún, a abrir la boca.

El frío seguía penetrando los huesos de James y el viento ocasionaba leves movimientos en el pelo de las tres personas.

Finalmente, tras esos largos momentos llenos de un agónico silencio, Kelu, el elfo doméstico de los Potter, quebró la gran barrera invisible que separaba a los invitados del dueño de casa.

-¿Quiere que tome los abrigos de los invitados, señor? -

-no, Kelu. No se tardaran. Retírate. -

-buenas noches, James. -apuntó Dumbledore con una breve sonrisa. -¿Cómo te encuentras? -

-mejor, señor. Muchísimo mejor. -

-tengo entendido que aún vienen a hacerte terapia. -

-si, señor. -

Sirius, quien por fin había escuchado voces, se apareció en el vestíbulo con la cabeza gacha y las manos metidas en los bolsillos. Canuto se fijó en James. El chico tenía una mano en el picaporte de la puerta -dispuesto a cerrarla en cualquier momento-; mientras que su otra mano sujetaba el bastón con una fuerza tremenda.

-buenas noches, Sr. Black. -

-Hola Profesor Dumbledore. -

El silencio se extendió de nuevo. Ninguno de los cuatro sabía qué hacer y Lily, en todo ese tiempo, no había dejado de mirar a James.

-¿Qué tal el viaje? - preguntó Sirius.

-muy amable de tu parte preguntar, Sirius… nos fue muy bien. -

-¿Quieren…pasar? -

James miró a Sirius amenazadoramente y éste se encogió de hombros en señal de disculpa.

-No, Sr. Black…no queremos pasar en un lugar donde no somos bienvenidos. -

-señor, yo…-se apresuró a decir James; desde luego el problema no era con Dumbledore, sino con Lily…solo con Lily.

-no te afanes, James. No hay ningún problema… y será mejor que la srta. Evans y yo nos apresuremos… Debemos tomar el siguiente expreso de vuelta a Hogwarts. Tan solo vinimos a darte un chequeo y en vista de que estás bien…no me queda más que despedirme. Nos vemos en Hogwarts, sr. Potter. Buenas noches, sr. Black.-

-nos vemos, Profesor. -

A James no le importó que fuera un acto grosero, tan solo cerró la puerta con fuerza incluso antes de que Dumbledore y Lily se alejaran de ésta. El chico entró a la sala de su casa con paso agilizado y se dejó caer en un gran sillón.

Canuto se quedó inmóvil y atónito… para cuando reaccionó, se volvió hacia la sala y vio a James tomando grandes sorbos de Vodka mientras se fumaba un cigarro.

-Oye, amigo…-

-vámonos. - sentenció.

-¿A dónde? ¡Es tardísimo! -

-necesito acostarme con una chica. -

-pero….Cornamenta…-

-¡No digas nada! - gritó con fuerza. Hizo aparecer otra botella de Vodka y se bebió más de la mitad de un solo sorbo…

-estás mal, James. Estás borracho. No creo que debamos…-

-si no me vas a acompañar, no me importa….puedo ir solo. - El chico tomó su abrigo y su bufanda, se tambaleó y se dispuso a salir, cuando…

¡Ding! ¡Dung!

-¡Maldita sea! ¡Si es Evans de nuevo, te juro que le echo la puerta en las narices! -exclamó tan furioso que tiró la botella de Vodka, la cual cayó al piso ocasionando un ruido espantoso.

-Por Dios, James… ¿Podrías calmarte? -comentó Sirius, preocupado. -iré a ver…y tú…no te muevas. -

-buenas noches, Sirius. -

-¡Karen! ¡Hola! - La vecina de enfrente, una muggle de impresionante belleza se encontraba parada frente a Sirius con una bandeja de unas galletas que parecían ser deliciosas.

-me di cuenta de que ya habían llegado para sus vacaciones de invierno, así que, decidí traerles las galletas de siempre… -

-Oh, pues….gracias. -comentó indiferente.

-¿Y James? -

-está algo enfermo…-

-no seas mentiroso, Canuto…. No estoy enfermo. - comentó James, quien acababa de aparecer tras su mejor amigo, con una nueva botella de Vodka en la mano. -pero qué buena estás, Karen… ¿Adelgazaste? -

-un poco, sí. -respondió, ruborizándose. Era evidente que le gustaba James.

-¿Quieres pasar? -

-¿Qué?...Cornamenta, no creo que sea pertinente que…-

-Sirius… ¿Por qué no tomas tu abrigo y te vas? -

-pero, James…-

-vete… ve y toma algo en algún Pub, habla con chicas, camina por todo Londres, si quieres… pero vete. -

-no me iré a ninguna parte. ¡Esta es mi casa! -apuntó, enojado.

-¡Te equivocas, Canuto! ¡Es mi maldita casa! ¡Tú estás aquí porque yo lo permito! ¡Eres mi caridad! ¡Lárgate! ¡Tu madre no te quiso en su casa y yo tampoco te quiero en la mía!-

-maldito bastardo. -Sirius empujó a James tan fuerte, que el chico -quien además no tenía estabilidad alguna debido a los efectos del alcohol- cayó al suelo. -y no pienses que voy a volver…eres un imbécil. - El apuesto chico de pelo largo miró con desprecio y dolor a James y salió de la casa, azotando la puerta. Karen se agachó con rapidez para ayudar a James a ponerse de pie.

-¡No te necesito! ¡Me alegra que te hayas ido, idiota! -

James se tambaleó aún más y con la ayuda de la linda chica, logró sentarse en el sillón.

-Estás muy alterado…-

-lo sé…-

-no te apenes por nadie, James… -

La chica se sentó a su lado, posó una mano en el pecho de James y la bajó lentamente hasta su miembro… lo acarició con delicadeza por encima de la tela y besó a Cornamenta en la boca de una manera apasionante. El chico se apartó un minuto de ella, bebió un largo trago de Vodka, echó la cabeza hacia atrás y dejó que Karen hiciera con su cuerpo lo que se le viniera en gana.

La chica le bajó el cierre y acto seguido le bajó los pantalones y los calzoncillos. Se puso de pie, se desvistió por completo y espero unos breves segundos hasta que el cuerpo de James estuviera listo para la acción.

Se sentó sobre él y dejó que le tocara los senos, mientras ella dirigía la danza con la ayuda de sus piernas. James se dio cuenta de que la chica era toda una experta y además, una salvaje total. El movimiento estaba tan perfectamente dirigido y sincronizado que James sentía que iba a explotar de placer. Ni siquiera podía tocar o mirar los senos de Karen en aquel momento, porque la excitación era tal que solo podía cerrar los ojos y emitir fuertes gemidos. Karen sonrió al verlo y lo invitó a que cambiaran de posición.

La chica se recostó en el sillón y se acomodó de tal manera que James pudiera penetrarla con facilidad…sintió tal explosión y tal descarga eléctrica en su cuerpo que no le quedó de otra que encorvar su cuerpo y clavar sus uñas en los bonitos cojines. Soltó un aullido brutal que James celebró con movimientos más rápidos y fuertes…ahora era él quien dirigía la danza y eso le gustaba más que cualquier otra cosa…

La chica sonrió y agarró las nalgas de James con obsesión: quería que la penetrara más fuerte, quería sentirlo más adentro de su cuerpo.

Cornamenta soltó una carcajada y le susurró cosas sucias al oído…Tras unos cuantos minutos de intensos movimientos, James retardó el ritmo… casi lo detuvo, lo cual excitó a Karen aún más: no podía aguantar esa situación, quería seguir con el movimiento, necesitaba que James siguiera penetrándola o tendría que gritar al poseer tanto placer contenido en su cuerpo.

-sigue….por favor….sigue. -

James sonrió de nuevo, sabía que el disminuir el ritmo, tan solo aumentaría el placer...Agilizó la danza de nuevo y realizó un último movimiento seguido de dos fuertes gritos y varias gotas de sudor… James se recostó sobre la chica, … se percató de que su cuerpo y el de Karen temblaban con violencia… exhausto, cerró los ojos - olvidándose de Lily, Sirius y Hogwarts-y se vio envuelto en un mar de oscuridad intensa seguida de un sueño profundo.

La luz entró con debilidad a través del vidrio de la ventana del dormitorio. Lily abrió los ojos con dificultad y se reincorporó en la cama. Todas las chicas, incluyendo a Hannah, se habían ido a pasar vacaciones con sus familias….y ella se encontraba completamente sola, no solo en el dormitorio, sino también en el mundo.

Con una tristeza infinita y los ojos bañados en lágrimas se puso de pie. Se dirigió al baño, tomó una ducha, se vistió y decidió bajar a la sala común a leer un poco: aún no tenía hambre.

-¿Lily? -

-¡Hola Remus! -

-pensé…pensé….pensé que estarías en Londres. -

-volví anoche. -

-pero si anoche mismo te fuiste. -

-lo sé… es una larga historia…o más bien, una muy corta. -

-¿Qué pasó? -

-bueno… James… él… no me quiso dejar pasar. -

-¿Qué? -

-si…él…parece estar muy molesto conmigo. -

-¿Pero, por qué? -

-no lo sé….por mi indecisión, supongo. De todas formas… tuve que regresar. Llegué muy tarde y no quise despertarte. -

-¿Te encuentras bien? -

-¿Para serte sincera?...no. Estoy más que destruida….pero entiendo a James. Tiene razón en estar enojado. -

-a mí no me parece. Es increíble que no te haya dejado entrar. No puedo creerlo. -

-no quiero hablar del tema, Remus. -comentó, entre lágrimas.

Lupin la miró a los ojos y se sintió terrible: James era un completo imbécil... ¿Cómo podía haberle hecho eso a Lily?... ¿Cómo era posible que no la valorara?

-más bien…dime, ¿Por qué estás aquí? ¡Creí que te irías a casa, con tus padres! -

-de hecho, me voy en 10 minutos… -

-Oh…-

-pero…si quieres que me quede contigo…-

-¡Oh no, Remus!... Creo que deberías disfrutar de la compañía de tus padres. Yo desearía mucho poder estar con los míos. -

-no quiero dejarte sola. -

-no te preocupes por mí. Yo estaré bien. -

-¿Por qué no vienes conmigo? -

-¿Qué? -

-¡Si! ¡A mis padres les encantará conocerte! ¡Mi casa no es tan grande como la de James, pero ahí podremos acomodarnos! ¿Qué dices? -

-ehm…me encantaría. -

-¡Entonces ve a empacar! ¡El Expresso sale a las 9 en punto! ¡Te espero en el vestíbulo! -

-¡De acuerdo! - Lily se puso de pie de un salto y emitió una gran sonrisa: la idea de pasar las fiestas con una cara conocida la animaba demasiado, además…siempre había querido ir a la casa de su mejor amigo y ésta era la ocasión perfecta. La chica besó a Remus en la mejilla y subió a toda prisa por las escaleras de caracol.

-¡Qué rápida! - exclamó Lupin, cinco minutos más tarde.

-si, bueno….no tuve que empacar demasiado… la mitad la tenía ya en el baúl. ¿Vamos? -

-¡Claro! -

Los dosjóvenes se apresuraron a tomar el carruaje que los llevaría hasta la estación. Una vez ahí, bajaron del carruaje y se encontraron de sopetón con un chico apuesto de pelo largo y tez muy blanca.

-¿Sirius? -

-hola Remus…-respondió. Sirius tenía un aspecto terrible…se veía cansado, enojado y abatido…tras unos breves segundos, se percató de que no había saludado a Lily, así que levantó el rostro, la miró a los ojos y elevó sus hombros -Hola Evans. -

-Hola- respondió la chica confundida. Pero… ¿Qué demonios hacía Sirius Black, el compañero inseparable de James Potter en Hogwarts?

-¿Qué haces aquí? - le preguntó Lupin. -¿Dónde está James? -

-en Londres. -

-¿Qué ha pasado? -

-nada… -contestó cortante.

-¿Viniste a recoger algo? -

-no. Vine para quedarme, Remus. Si me disculpas… estoy cansando y tengo mucha hambre. Nos vemos luego…-

-Pero… ¿Cómo es posible que vayas a pasar las ultimas vacaciones de invierno sin James? -

Una sombra de tristeza cubrió la mirada de Sirius.

-peleamos. -

-¿Pelearon? ¡Pero si…en estos siete años jamás han peleado! -

-lo sé. -

-¿Qué pasó? -

-¿Sabes, Remus?...en verdad no tengo ganas de hablar de eso… supongo que nos vemos después…-

El chico alzó las cejas y se alejó con paso lento de Lily y Lupin.

-Hey…Sirius. -

-¿Qué? -

-¿Quieres venir con nosotros? -

-¿A dónde? -

-a mi casa… para las vacaciones. -

-¿Qué…? -

-sí… Lily también vendrá. Será divertido…-

-no lo sé, Lunático…-

-anda, Black… no debemos pasar vacaciones de invierno solos. Remus nos ofrece su casa y creo que es un deber aceptarle la invitación. Al menos pasaremos las fiestas como en familia, con un par de rostros conocidos. -

Sirius miró a Lily y sonrió un poco.

-tienes razón, Evans. -

-vamos, entonces… -sentenció Lupin.

Canuto vaciló unos instantes, pero finalmente accedió y emprendió camino junto a los otros dos.