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Historia 34005 — capítulo 12

Capítulo 12

Olvido

-¿Sr.Black? -

-¿Qué? Ehm…- El chico se había quedado dormido recostado en dos de las sillas del hospital. La profesora McGonagall lo había cubierto con una manta para que no sintiera mucho frío.

-¿Sí, profesora? -

-James ya salió de la operación… está en el cuarto de aquel lado. Aún no despierta, y a lo mejor no lo hará hasta dentro de un par de horas, pero si quieres puedes ir a la habitación y quedarte ahí. -

-¿De verdad? - preguntó aún dormido.

-sí, eres quien responde por él. Debes acompañarlo. -

La mujer sonrió y ayudo a Sirius a llegar hasta la habitación,la cual -por cierto-era bastante grande. Tenía una pequeña sala con varios sillones (cómodos), una chimenea (junto a la sala) y una mesa con comida. Al fondo se podía observar una cama grande, con un chico de cabello negro azabache profundamente dormido. Su mejor amigo ya no sangraba, pero estaba tremendamente pálido y respiraba con mucha dificultad.

Sirius puso el baúl al lado de la puerta y observó a James unos segundos…

-Profesora… ¿Se pondrá bien? -

-no lo sé con exactitud. Pero los Sanadores tienen buenas esperanzas. Lograron detener la fuerte hemorragia y los cortes de su rostro desaparecerán pronto. Lo que sí es cierto…es que perdió mucha sangre, y está supremamente débil. Y el golpe que se dio en la cabeza -al parecer- solo le dejó un espantoso chichón. -

-qué bueno - comentó Sirius aliviado.

-lo mejor de todo es que…podrá volver a coger una escoba en un mes. Eso lo pondrá muy feliz. -

-seguro que sí. -comentó Canuto mirando a su amigo.

-Sirius… -

-¿Si? -

-¿Sabes qué estaba mirando James cuando chocó? -

-no, profesora. No tengo idea… no me fijé en eso…simplemente estaba pendiente de la snitch y entonces, se golpeó. -

-¿Crees que fuera algo peligroso? -

-¿Peligroso? -se extrañó.

-sí…Albus cree que pudo haber visto al-que-no-debe-ser-nombrado o algo así. -

-estoy seguro de que no tiene nada que ver con eso, Profesora. A lo mejor…recordó algo y se olvidó de que tenía madera por delante. -

-sea lo que fuere…estuvo a punto de matarlo. -

Sirius asintió y respiró hondo.

-¿Qué hora es? -

-son las tres de la mañana.- respondió Minerva. - Albus y yo debemos regresar a Hogwarts, pero vendremos mañana…y todos los días. ¿De acuerdo? -

-si. -

-hasta luego. -

-adiós. -

Minerva McGonagall cerró la puerta tras ella. Sirius se acercó a la mesa y tomó un Sándwich y jugo de calabaza. Se sentó en uno de los sillones y empezó a comer. Una vez terminó, prendió la chimenea mediante un hechizo y empezó a caminar por la habitación, impaciente.

-está mal, Madame Pomefrey. -afirmó Remus observando como Lily empezaba a llorar de nuevo.

-lo peor de todo es que no he podido tener noticias de Potter. -

-debemos hacer algo antes de que esto se convierta en una tragedia mayor. Si a Lily le pasa algo…-

-no, no Lupin, no le pasará nada. Está deprimida, eso es todo. -

-¿Eso es todo? … ¡Si Lily tuviera un chuchillo ya se habría suicidado! ¡Está mal…debemos darle algo! -

-¿Se refiere a un calmante? -

-en mi opinión, puede darle marihuana si quiere, siempre y cuando no termine haciendo una tontería. -

-Sr. Lupin… no estoy autorizada para darle a los estudiantes sustancias extrañas, ni tranquilizantes, ni nada parecido. -

-Por el amor de Dios…-musitó preocupado. - debemos llevarla a Londres. -

-ahora que lo dices, internarla sería una excelente opción. Nunca pensé que Evans pudiera tener problemas mentales tan graves. -

-es un shock ocasionado por una noticia terrible. -

-¿Ahora eres tú el experto, Remus? -

-Buenas noches, Sr. Lupin. -

-¡Profesor Dumbledore! -gritaron al unísono.

--¿Qué pasa? - inquirió Albus extrañado. El viejo se acercó lentamente a la cama en la que se encontraba Lily y se sentó a su lado. La chica alzó la mirada y se reincorporó con rapidez.

-James está bien. -

-¡Gracias a Dios! -musitó Madame Pomefrey. -¡Que susto que nos ha pegado ese muchacho! -

Remus soltó un respingo de alivio y se fijó en Lily, con nostalgia.

La chica se había quedado mirando a Dumbledore, atónita.

-Lo operaron… lograron detenerle las hemorragias y en estos momentos está descansando. No sé sabe qué secuelas pueda tener…-advirtió- pero los Sanadores tienen casi la certeza de que estará en perfectas condiciones en un par de meses. Deberá quedarse en San Mungo descansando y después imagino que irá a su casa a terminar de reponerse. Cuando las vacaciones de invierno hayan terminado, volverá al Colegio. -

Lily miró al vacío…Dumbledore miró a los otros dos.

-¿Podrían permitirme unos momentos con la Srta. Evans? -

Remus y Pomefrey accedieron y se alejaron, dejándolos solos.

-¿En qué piensas, Lily? -

-en que fue mi culpa…-

-¿A qué te refieres? -

-James casi se mata por mi estúpida culpa. -dijo, triste. - nosotros terminamos y… él estaba mal y… -la chica empezó a llorar de nuevo.

-¿Sabes por qué se descuidó James y terminó golpeándose con el palco? -

-no lo sé con exactitud, pero creo entenderlo…-

-a ver…-

-yo estaba cerca de la cabaña de Hagrid. Él me había invitado a tomarté. -Explicó.-Creo que James me vio atravesar los terrenos y por eso chocó. Recuerdo haber escuchado gritos, pero creí que el partido había acabado, así que no le puse atención. -

-es una teoría interesante. -

La chica no dijo nada.

-Lily… ¿Por qué estás tan asustada? -

-¿A que se refiere, señor? -

-es evidente que algo pasa entre el Sr. Potter y tú. ¿Por qué niegas lo que sientes?-

-no lo hago. -

-no pretendo ser tu guía amorosa, Srta. Pero… me da la impresión de que amas a James con el corazón y aún así… lo alejas. -

-es que somos muy diferentes. -

-¿Y qué? -

-pues… jamás lograremos compenetrar bien. Es mejor que me olvide de él. -

-¿Y crees que lo lograrás? Mírate, Lily… estás al borde del abismo porque te enteraste que James sufrió un grave accidente. No creo que puedas detener ese sentimiento… seguirás sintiendo que mueres por dentro cada vez que algo malo le pase y seguirás adorándolo… -

-pero no puedo. -

-¿Por qué no? ¿Qué te lo impide? -

-tengo miedo que me rechace. -

-¿Qué te rechace, dices? ¡Creí que el Sr. Potter había pasado horas enteras en la sala común declarándote su amor! -

-¿Cómo lo supo? -

-Soy el Director. -

La chica sonrió.

-¿Por qué crees que podría rechazarte? -

-no lo sé… hay tantas cosas. ¿Qué tal que no le guste algo de mí? ¿Y que pasará si no logramos lleváronla bien y entonces terminemos? Ahí si no podría vivir… no si me he apegado más a él. -

-Lily, creo que esos son miedos que todos los seres humanos tenemos antes de iniciar una relación. Y no es solo de pareja ¿Sabes?... Cuando haces un amigo es exactamente lo mismo: pueden no congeniar y la amistad podría terminar yéndose al infierno, pero… ¿Aún así, haces amigos, no? -

-si. -

-exacto… las personas le otorgan una importancia extravagante a las relaciones de pareja, pero la verdad es que… no son más que una amistad indestructible con un poco de atracción. - Dumbledore le sonrió. -un compañero sentimental es precisamente eso: un amigo que está ahí para brindarte su compañía y su cariño. Lo único diferente es que el amor que sienten el uno por el otro está regido por otro par de sentimientos más como la pasión y la atracción. La admiración es la misma, al igual que la confianza, el respeto y demás. ¿No crees? -

-supongo que tiene razón, señor. -

-es por eso que dicen que debes juntarte con tu mejor amigo. -Dumbledore adquirió una mirada gris, pero llena de veracidad. -porque jamás te cansarás de hablar con él… y serán siempre fiel el uno con el otro. Podemos tener muchos mejores amigos, Lily…pero solo uno hará que un fuego arda en tu interior y ese es James. -

-no te asustes, Lily. Recuerda que James es tu amigo… las demás cosas propias de una relación (Lily entendió que se refería las posibles ganas dehacer el amor) llegarán después, tan sutiles y delicadas, que ni siquiera lo notarás…simplemente sentirás que es momento de pasar a acciones más intensas, pero todo seguirá igual…la confianza, la admiración, el respeto…Los factores externos nunca cambian los internos, siempre y cuando éstos sean verdaderos. -

Lily lo observó y se convenció de que tenía razón.

-ahora debes descansar. Y yo también. -

-Profesor… ¿Podría llevarme a Londres? -

-no, Lily. Necesito que pienses bien lo que te he dicho… James está abatido por tus decisiones mal tomadas y no necesita estar más angustiado ahora que está enfermo. No te dejaré ir a Londres porque James necesita descansar y lo cierto es que…la persona amada e indecisa nunca causa tranquilidad. Irás a Londres cuando salgas a vacaciones de invierno. Yo mismo te llevaré hasta su casa. Mientras tanto…piensa todo lo que te he dicho y cálmate. No debemos perder la calma ante ninguna adversidad… todo tiene solución, Lily. -

-la muerte no…si James hubiera fallecido, yo…-

-tu muerte no le habría hecho ningún bien al mundo, ni mucho menos a ti o a James dado el caso que… no podrías encontrarte con él en el más allá. Debemos ser fuertes en los momentos difíciles… el pánico hace que las personas cometan cosas terribles. Es un enemigo peligroso de la felicidad y de la vida. Solo los cobardes recurren a él.-

Lily se sintió terrible, había actuado como una tonta histérica. Había perdido el control. Seguro Dumbledore pensaba sacarla de La Orden del fénix…había demostrado que no podía soportar más perdidas.

-te daré noticias de James todos los días. -

-gracias, señor. -

-y mañana hay otra reunión de La Orden. Ocho en punto, en mi despacho. No faltes.-añadió respondiéndole aquella inquietud.

-No, señor. -

-Hasta más tarde…-Albus Dumbledore fue directo hacia donde se encontraban Remus Lupin y Madame Pomefrey. Se despidió de ellos y salió de la enfermería deslizándose con una elegancia impactante.


-Um… -

James había empezado a moverse con lentitud, Sirius se acercó a la cama con rapidez y se plantó frente a su mejor amigo.

-James. -

-Dios…-musitó débil.-qué dolor de cabeza tan espantoso. - se llevó una mano a la frente y descubrió que tenía una gruesa venda. Abrió los ojos con dificultad y no vio nada, salvo manchas de colores. - Mis gafas…-susurró. Sirius sacó las gafas (intactas gracias a un hechizo) y se las puso con cuidado sobre su nariz.

El chico terminó de abrir los ojos y giró su cabeza hacia su mejor amigo.

-Canuto…-

-¿Cómo te sientes? -

-como una plasta de mierda. -respondió intentando girar un poco más su cuello, pero emitió un gemido tan fuerte de dolor que Sirius retrocedió unos cuantos pasos.

-tranquilo, amigo…no te muevas mucho, ¿Quieres? -

-¿Dónde estoy? -

-en San Mungo. -

-¿Por qué? -

-te diste de cabeza contra el Palco de Gryffindor en el partido. Caíste de la escoba y terminaste golpeándote con el suelo. -

-eso explica el dolor en el trasero. -Añadió sin perder su sentido del humor.- ¿Ganamos o perdimos? -

-ninguna. El partido -a fin de cuentas- fue cancelado. Por tu caída. -

-creí que las leyes del Quidditch no permitían cancelar un partido si un estudiante terminaba herido. -

-amigo…créeme. Estabas tan mal que no importaba ninguna ley del Quidditch. -

-¿Qué me pasó? -

-Pues…te trajeron aquí anoche y te operaron. Tenías hemorragias y no sé que más cosas. Has estado dormido desde las tres de la mañana. -

-¿Y qué horas son, pues? -

-las 2 de la tarde. -

-entiendo…-El chico sintió que el mundo le daba vueltas y cerró los ojos.

Le dolía todo el cuerpo, incluso el pelo…o esa era la impresión que tenía. Volvió a abrir sus ojos y vio a Sirius ahí parado, mirándolo con aprehensión.

-¿Qué pasa? -inquirió, aún en un susurro, pues estaba débil hasta para hablar.

-es que nos diste un buen susto, Cornamenta. Creí que morirías…-le confesó.

-bueno, pues…sigo vivo. Hierba mala nunca muere, eso lo sabes bien. -comentó sonriendo un poco.

Sirius también sonrió.

-tengo hambre, Canuto. - le dijo. -Pásame algo de esa mesa…-

-no creo que puedas comer, James. -

-¡Buenos días! -El Sanador que había atendido a Sirius y que había operado a James la noche anterior acababa de entrar por la puerta con una sonrisa y una jeringa en la mano.

-buenos días. -

-Veo que ya se ha despertado, Sr. Potter. -

-sí. -corroboró James, mirando la jeringa de reojo. Podría ser el más popular de Hogwarts, el mejor jugador de todos los tiempos y un cassanova con las chicas, pero lo cierto era que detestaba las agujas y sus derivados.

-vengo a ponerle una especie de Suero. -

-¿Qué cosa? -

-es muy similar al Muggle, James, solo que más rápido. A ver… tu brazo. -

James estiró su brazo con una dificultad impresionante. Le dolía demasiado y comprendió que estaba roto.

El sanador le aplicó una especie de inyección y salió del otro lado de la jeringa una pequeñísima bolsa con un líquido dentro.

-No es tan incómodo como el Muggle, pues tienes la libertad de desplazarte y además, la bolsa se recarga cuantas veces sea necesario por arte de magia. Esto calmará el dolor de tu cuerpo y no sentirás hambre. También hará que tus huesos crezcan de nuevo. Como no puedes consumir nada vía oral, me tocó aplicarte Skeletal intravenosa. Lo único que puedes tomar es agua pura, perosolo a partir de las 10 de la noche. ¿Entendido? -

-sí. -

-¿Cómo te sientes? -

-adolorido. -

-es normal. ¿Pero es muscular? -

-sí. -

-eso es una buena señal. ¿Qué hay de la cabeza? -

-es lo que más me duele. -afirmó.

-enviaré a una enfermera para que te cambie la venda. Lo último que necesitamos es que se infecte esa herida… -comentó anotando unas cosas en un formulario. -¿Recuerdas todo a la perfección? Tu nombre, apellido, amigos, padres…-

-sí. -

-qué alivio. El suero también te quitará el dolor de cabeza. No te muevas mucho y procura no esforzar los ojos. No leas, ni hagas nada que te agite demasiado. Puedes conversar, oír música, radio, lo que quieras siempre y cuando no te alteres. ¿De acuerdo? -James asintió. - cada vez que te sientas exhausto, duerme y si tienes ganas de orinar, hazlo. Tienes una sonda mágica. No puedes ponerte de pie hasta dentro de dos días y la enfermera vendrá desde hoy a hacerte unas terapias y masajes corporales, para que recuperes tu motricidad. Podrás irte a casa en una semana, pero de momento, todo depende de tu recuperación. ¿Alguna duda? -

-No, gracias. -

-nos vemos más tarde. Cualquier cosa que necesiten, avísenme. -

-de acuerdo. -

El sanador les sonrió a los dos, salió de la habitación y cerró la puerta tras él.

-ahora que lo pienso, sí tengo una duda. -

-¿Quieres que lo llame? -apuntó Canuto, servicial.

-me pregunto si puedo masturbarme… ¿O crees que eso me causará agitación? -

Sirius se quedó atónito al principio, pero al cabo de unos segundos, los dos soltaron unas estridentes y reconfortantes carcajadas.

-¡Evans! ¿Podrías poner atención? -

-¡¿Qué?! …ah…-la chica agachó el rostro, apenada. La profesora McGonagall la miraba decepcionada.-disculpe…-

-Si no te sientes bien, puedes irte. No toleraré estudiantes flojos en mi clase. -

-pero, profesora…-

-decide, Evans… si vas a ponerme atención o no. -

-sí señora. Si voy a poner atención. -

-perfecto. -

La mujer la observó con severidad y siguió explicando cómo era posible transformar un Bundium en un Bowtruckle con solo mirarlo.

Lily hizo un esfuerzo sobrehumano para permanecer en clase…pero por más que intentaba, su mente volaba, el salón de Transformaciones se esfumaba y lo único que podía vislumbrar era a James. Por una extraña razón, la imagen de James que venía a su mente era espantosa: aunque ella no había visto al chico herido, de la única manera en la que podía verlo era cubierto de sangre.

La chica derramó varias lágrimas… pobre James. ¿Cómo se encontraría? ¿Estaría bien o mal? Dumbledore no le había dado noticias de él. Lily suponía que se las daría en la reunión de esa noche.

-¿Lily? -

-¿Qué? -

-puedes irte. - anunció McGonagall: la clase había terminado.

-lo siento mucho, profesora. -

-¿Por qué estas tan distraída? -

-es por James- confesó.

-ah… ahora lo entiendo todo. -Minerva sonrió. -él está bien. Ya despertó. -

-¿En verdad? -

-sí, sí… Sirius Black envió una lechuza hace una hora. James despertó y está en buenas condiciones. Desde luego está muy cansado y adolorido, pero su memoria está bien, que era lo más preocupante. Es más….ya empezaron a hacerle terapias para que recupere su motricidad. -

-oh…qué bueno. -musitó con los ojos anegados en lágrimas. - Son excelentes noticias-

-¿Qué clase tienes ahora? -

-pociones -

2-¿Quieres ir? -

-ya me siento mucho mejor, profesora. Muchas gracias por decirme como está James. En verdad…necesitaba saberlo. -

-entonces, vete ya. Llegarás tarde si no agilizas un poco el paso. -

-sí, señora. -

-¿Y bien?-

-¿Y bien qué cosa? - preguntó James, alborotándose el pelo. Ya estaba mucho mejor… el suero había sido demasiado efectivo pues sus huesos habían crecido y el dolor había desaparecido casi por completo. Lo que sí pasaba era que estaba extremadamente pálido, demasiado de hecho. El color de su rostro y de sus labios era idéntico al de la pared de la habitación: un blanco con tonos grisáceos.

-¿Qué fue lo que te pasó?-le contra preguntó Sirius.

-creí que era yo el que había perdido la conciencia, Canuto. No te entiendo. -

-pues… ¿Por qué te desconcentraste? ¡Habías rozado la snitch! ¡Lo vi con mis propios ojos! -

James cerró los suyos y trató de recordar aquel terrible momento. Recordó ver la snitch volando por el palco de Gryffindor, estiró su brazo…y la rozó, sí, sí…la rozó. Pero ¿Y qué había pasado? Después de eso había sentido un tremendo golpe, todo se había vuelto negro…

-no sé. -

-¿Cómo que no sabes? -

-¡Pues no sé! Solo sé que hacía un calor espantoso…

-lo cual no entiendo yo… ¿Cómo es posible que haga tanto calor en Otoño?-

-no lo sé. -

-pero…piensa mejor, Cornamenta… ¿Qué fue lo que te distrajo? -

-No recuerdo bien eso…sé que toqué la snitch y después todo se volvió…espera un momento…-El chico se puso aún más pálido y bajó la mirada.

-¿Qué pasa? -

-Lily. -

-no me cambies el tema ahora, Cornamenta. Dime qué viste. -

-a Lily. -

-Pero Lily ni siquiera fue al partido-

-lo sé…no la vi en el Palco-

-¿De qué hablas, entonces? -

-la vi…en los terrenos. -

-aja… -

-¡Te estoy diciendo la verdad! -bramó alterado, lo cual fue un grave error porque gracias al grito, le dio un terrible ataque de tos con gotas de sangre incluidas en la manga de la bata.

-no te alteres, James. ¿Quieres morirte o qué? -

-pero…te…digo…la…verdad. -

-ya cálmate. No hables más…-

-pero…es…que…la…vi…-

-Estás alucinando…es imposible ver a alguien en los terrenos desde una escoba a varios metros de altura…además, la cabaña de Hagrid no está tan cerca al campo. -

-sé que era…ella.-

-¿Cómo? -

-por su pelo rojo…-

-Por Dios…-anunció Sirius poniendo los ojos en blanco.

-tienes que creerme. Lily es la única que puede hacerme perder el control así…-comentó cabizbajo. Sirius se acercó a la cama de su mejor amigo y se sentó en una silla que había al lado.

-escucha, James…sé que estás muy afectado. -

-no fue una alucinación -

-te creo. -dijo al fin. -pero de todas formas, creo que estás muy afectado por ella.-

-lo sé. -

-no quiero que te lances del Expresso de Hogwarts porque la viste. Es una locura. -Dijo serio - esto es grave, James. No es normal…tú…cayendo de la escoba…-

James no dijo nada, se limitó a observar la mirada de preocupación de su amigo.

-esto no eres tú… -añadió trastornado. - Es que… yo sé que la amas, pero, vamos, Cornamenta… te está matando. -

-estás siendo exagerado. -comentó al fin.

-no, no… no lo soy. -refutó un poco enojado. -esta mujer te está manejando de una manera aterradora… creí que Amanda era manipuladora, pero Lily…-

-Lily no es una manipuladora. -le rugió James entre dientes.

-eso es lo peor… ella no lo hace concientemente ¡Y es lo que más me asusta! ¡Ella no hace nada y tú estás hipnotizado! ¡Ella solo cruza los terrenos de Hogwarts y secuestra tu sensatez de tal manera que te hace estrellar contra la madera! ¡Por los calzones de Merlín, James… por un pelito y te mueres! -clamó.

-no fue su culpa. -

-por supuesto que no, porque no lo hizo a propósito. Entiéndelo: no intento culparla… ella es una niña increíble, pero… envés de traerte cosas buenas…te ha traído desgracias. Depresiones, peleas, dolor… ¿Cuántas veces te he visto abatido por una mujer? ¡Solo por Lily! Es increíble. -gruñó furioso.

-la amo. -contestó James con grosería.

-lo sé. -

James le dio la espalda a Sirius… estaba molesto y triste. Esperaba que Sirius lo apoyara en eso, que lo entendiera, que lo ayudara…pero la verdad lo había golpeado con fuerza: su mejor amigo no estaba de acuerdo con los sentimientos que James sentía hacia Lily. La única persona que le importaba…la única opinión que verdaderamente valía la pena era la de Sirius y era negativa.

-tienes razón. -comentó aún de espaldas a su mejor amigo.

Sirius, quien también le había dado la espalda, se volvió hacia la cama de James.

-lo único que me causa es dolor….y… eso no puede ser amor verdadero ¿O sí? El amor no debe doler así…ni mucho menos herir así. -

Sirius no dijo nada.

-voy a hacerte caso, Canuto… voy a olvidarme de ella. Ya me cansé. -El sexy chico de gafas había perdido de repente la visibilidad: sus gafas estaban totalmente empañadas y sus ojos marrones se perdían entre un mar transparente de lágrimas.