← Historia 34005 · de
Historia 34005 — capítulo 3
Capítulo 3
Detención
-llegas tres minutos tarde, Lily…-dijo James consultando su reloj, la chica se iba a abalanzar sobre él con palabras y gritos, pero el profesor la detuvo.
-está bien, Lily…llegas justo a tiempo. -La chica le lanzó una mirada furtiva a Cornamenta y se sentó enojada en una silla. - estaba diciéndole a James que el castigo de hoy será organizar los libros de hechizos en orden alfabético, manualmente. Hay más de 150 libros, así que será mejor que empiecen ya si no quieren terminar después de media noche. --
Lily se puso de pie y se acercó al mueble de madera donde se encontraban los libros en un desorden horrible.
Tomó unos 15 (libros) y se sentó a organizarlos tal y como el profesor dijo.
Tras 20 minutos de difícil trabajo, James se le acercó con cautela.
-Ni se te ocurra…-
-vamos,Lily… deja de ser tan prevenida. Tan solo vine para decirte que deberíamos juntar los libros que ya hemos organizado…-Lily lo miró a los ojos y se perdió momentáneamente en ellos.- ¿Te…parece? -
-¿Qué…? ¡Ah, sí, sí…! Tienes razón, Potter. Anda, pásamelos de una vez yo los voy poniendo en el estante…-Así, pues, se unieron varias horas a organizar aquellos libros. El profesor Iron estaba encantado de verlos trabajando juntos: sin gritos, ni bromas, ni peleas…
-Bueno, chicos…ya son las doce y diez. Vayan a la cama…-
-pero aún faltan los libros que empiezan por la "Z", son como diez…-comentó Lily.
-lo sé...pero esos podrán terminarlos mañana…no quiero que Albus me regañe por tenerlos levantados hasta tan tarde…vamos, váyanse ya. -
Los dos chicos le sonrieron al viejo y tierno profesor y salierondel salón con paso exhausto.
Llegaron a la Sala Común de Gryffindor con los ojos entre cerrados y las manos un poco hinchadas y llenas de polvo.
-¡ThermusPapos! -musitó Lily.
-llegan muy tarde, chicos. -dijo La señora Gorda. -¡Ah, pero sí es James Potter…de ti no se puede esperar mucho! -
-¡Oye! -
-pasen, pasen…-
James pasó furioso por el retrato y se dirigió hacia el Gran Sillón que quedaba frente a la chimenea, casualmente Lily también se fue directo para allá, así que los dos pararon en seco.
-Te lo dejo… de todas formas, tengo un poco de sueño. -dijo James, cabizbajo.
Lily se sentó sin siquiera mirarlo y sacó unos libros de su mochila.El chico se quedó mirándola…
-¿Qué quieres, Potter? -
-nada…-contestó, se volvió con la cabeza gacha y subió hacia su habitación.
Una vez llegó, descubrió que Sirius no había llegado aún… abrió su baúl y sacó el espejo que lo comunicaba con su mejor amigo. Lo dejó sobre la cama y sacó su pijama.Se la puso, entró al baño, se lavó los dientes, se despelucó el pelo. Salió del baño, quitó la manta y tomó el espejo y se metió entre las cobijas. Estaba cansado… y lo peor, abatido. Nadie creería que James Potter podría sentirse así alguna vez, pero ese día no había sido el mejor… no solo la broma a Quejicus había resultado un completo fiasco, sino que también Remus estaba algo enojado y Lily Potter no había tenido la cordialidad de darle las gracias.
-maldita sea. -murmuró furioso. -qué día tan ridículo. - levantó el espejo y pronunció: - Sirius…-
-Sirius…-
-James…no me molestes ahora. -
-Oh, vamos…ya te la has tirado más de dos veces… venga, vamos a hacer alguna broma, estoy aburrido. -
-¿Estás tan deprimido como para hacer una broma a la una de la mañana? -
-sí…-
-está bien, está bien… nos vemos en el Gran Comedor. Se me ocurre algo. Consulta el mapa y dime por dónde me voy…-
-pues a ver…… "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas". -
Musitó James sacándose el Mapa de Los Merodeadores de su bolsillo. -pues ¿Dónde estás? -
-enel baño de prefectos. -
-será mejor que bajes por las escaleras del lado de la torre de Adivinación, porque La señora Norris está del otro lado, al parecer entretenida con Peeves. -
-bien… -
-¿Qué llevo? -
-Bombas fétidas, pegamento mágico y…Mmmm…pimienta. ¿Tienes pimienta? -
-si, eso creo…-
-bien….-
-no tardes, pues…. Nos vemos. -
-de acuerdo…-
James se puso su capa de invisibilidad y bajó por las escaleras con paso apresurado con las cosas metidas en los bolsillos del pijama. No se percató de que Lily también caminaba apresurada hacia las escaleras, la chica se dio un golpe tal contra su pecho que cayó al suelo…
-¡ay! -gimió. - ¿Qué demonios…? ¿Quién está allí? -
James corrió haciael retrato de la señora gorda, haciendo maromas para que Lily -quien ya se había levantado - no lo alcanzara con sus manos que parecían tentáculos intentando atrapar el vacío.
-deja de jugar, bastardo y da la cara…-
-vaya que es ruda…-susurró el chico para sí.
Lily sacó su varita y empezó a lanzar hechizos sin pronunciarlos, James tuvo que esquivar varios, hasta que para su suerte, uno le cayó al Retrato y se abrió de improviso, dejándolo salir…
….
-casi no llegas. -
-no fue fácil. Lily Evans casi me saca un ojo con sus dedos. -
-¿De qué hablas? -
-Lily: estaba en la sala común…me tocó esquivarla y vaya que es buena lanzando sus manos hacia el vacío. -- comentó. - te traje todo. ¿Qué vamos a hacer? -
-ya lo veras… Ven…-Sirius caminó muy deprisa hacia el interior del Gran Comedor, - ¡Maldita sea!¡Viene Dumbledore y Dippet! ¡La capa, Cornamenta, la capa! -James extendió la capa con agilidad y los dos se apiñaron y se agacharon un poco para quedar completamente cubiertos.
-…Son terribles noticias, Armando…-
-lo sé Albus, lo sé…Lamento haber tenido que despertarte a éstas horas, pero es necesario que llames a la Srta Evans cuanto antes para darle la noticia.—
-es terrible… sus padres, muertos así como así. ¿Dices que los encontraron en la casa, sin vida? -
-sí…su hermana los encontró. -
-terrible…-
-bastante…-
-¿Y qué posibilidades hay de que Tom los haya asesinado? -
-Oh, eso no lo sé, Albus… ese muchacho me decepciona, tan inteligente, tan ágil…-
-y a la vez tan ingenuo, Armando. -
-lo sé… de todas formas, a pesar de que la muerte sea muy extraña y de que -según su hermana- los médicos forenses (muggles) no encontraron la causa de su repentina muerte, no creo que Tom lo haya hecho… Son Muggles. Simples Muggles… -no es por menospreciarlos- pero Tom no los conocía… ¿Tu qué crees, Albus? -
-bueno, pues tienes razón. Es poco probable que Tom los haya asesinado, es evidente que no tendría ningún motivo… sin embargo… sus movimientos no me gustan en lo absoluto. Cada vez tiene más seguidores… está organizando un ejército de artes oscuras. Debemos hacer algo para detenerlo. Las muertes aumentan, al igual que las desapariciones…se está volviendo todo un caos allá afuera. -
-lo sé, Albus…pero éste no es ni el momento, ni el lugar para discutirlo. -
-si, es verdad…-
-además, hay algo que no te he dicho de Evans…-
-¿Qué cosa? -
-llegó también una carta de su hermana mayor diciendo que no vuelva más a su casa. Envió una maleta con parte de las posesiones de Lily…al parecer no se la llevaban muy bien y la ha dejado en la calle. La chica no tiene un Galleon para pagar Hogwarts, ni mucho menos un techo donde vivir…Petunia Evans le ha quitado todo-
-bueno, el fondo tiene de sobra para pagarle el año escolar. -
-desde luego no pienso dejarla en la calle. Pero me temo que su vida va a ser muy diferente ahora. -
-¿Crees que deba levantarla ahorao decírselo mañana en la mañana? -
-déjala dormir en paz ésta noche. Fue el primer día y ha de estar exhausta. Pero que no se pase de mañana, Albus…y dile que si me necesita, puede ir a verme…eso sí, en cuanto regrese de mi viaje a Londres. -
-de acuerdo. -
-que tengas buena noche. -
-y tú un buen viaje. -
El director Armando Dippet -quien llevaba una capa de viaje- atravesó el pasillo y tras realizar miles de conjuros, salió por la gran puerta de roble del colegio. Albus Dumbledore -por su parte - le echó un vistazo a los corredores y subió con lentitud las escaleras que conducían a su dormitorio.
-es horrible, Canuto…Los padres de Lily han muerto y la desgraciada de su hermana la dejó en la calle. -musitó James impresionado.
-pobre…y con lo mandona que es… está jodida. -
-¡! -James pegó un fuerte bufido.
-está bien, ya sé que te gusta mucho…lo siento. -se disculpó. - pero es la verdad. -
-tengo que ayudarla…-
-aja… como si ella se fuera a dejar. -
-pues debería dejarse…-
- pues no lo va a hacer. Acéptalo…te odia. Eres un pesado… al menos, eso es lo que ella cree. -
-me pregunto cómo reaccionará cuando se lo digan. -
-apuesto a que ni demuestra que está en problemas… de seguro se hace la fuerte. -
-tal vez…-
-Oh, Demonios…Filch viene para acá…con la gata del infierno…será mejor que nos vayamos pronto, porque ese animal ve más de lo que debería ver…-
Así pues, el plan de la broma se desbarató por completo. Llegaron a su dormitorio y se metieron en sus respectivas camas - congelados del frío --.
Sirius se durmió al instante. James lo supo porque escuchó al cabo de diez minutos sus leves ronquidos, pero él -por su parte- no logró conciliar el sueño.
Su cabeza daba vueltas y pensaba en mil ideas por milésima de segundo. No entendía muy bien por qué la noticia de los padres de Lily le había causado tanta conmoción… sí, ya sabía que se estaba enamorando de ella, pero lo que no sabía era cuan rápido se expandía aquel sentimiento. Sentía que la adoraba…-a pesar de todo- : ella lo ponía nervioso, lo hacía sonrojar, incluso -con tan solo una mirada- lograba que su cabeza diera un vuelco total, haciendo que él mismo se cuestionara sus acciones y sus creencias.
El amor había atacado cada parte de su ser tal cualcomo una enfermedad terminante ataca las partes físicas del cuerpo y lo más alarmante del asunto era que todas aquellas "locuras y acciones sin sentido" que solía oír que la gente hacía por amor empezaban a tener cierta lógica. Y hablando de ideas...un torbellino de ellas asomaron a su conciencia durante la noche… en menos de dos horas, James ya había "encontrado" -en los límites de su imaginación- al menos 50 ideas diferentes de cómo ayudar a Lily con los Estudios después del Colegio y con los demás problemas que estaba por enfrentar. Decidió tomar un pedazo de pergamino y una pluma y escribir todas aquellas ideas que rondaban su cabeza… no durmió nada en toda la noche y se encontraba más que cansado…su cabeza le dolía un poco y sus ojos estaban muy hinchados, pero no le importó, porque cuando se ama, todos los temores y problemas de la persona amada se vuelven propios y a la vez, solucionarlos o disiparlos se convierten en una meta personal… no por el hecho de solucionarlos o disiparlos, sino por darle a esa persona amada un poco de paz.
-¡Buenos días, Cornamenta!, ¡Carajo, ¿Qué te ha pasado?! -
-cállate, Canuto, que no estoy de humor…-
-cuando tardaste en la ducha, creí que era porque tenias un poco de sueño, pero ahora veo que estás convertido en todo un zombi. -
-gracias, qué amable. -comentó sarcástico.
-vamos, Cornamenta…no me digas que te quedaste toda la noche despierto pensando en…-
-Shhh…-
-¿Pensando en…?-preguntó Peter curioso. Remus, quien estaba sentado en la mesa del Gran Comedor junto a Sirius levantó un poco la mirada curioso.
-en nada, Colagusano, en nada. -lo cortó James lanzándole miradas furtivas a su mejor amigo.
-¿Terminaste lo de Historia de la Magia? -preguntó sin poner atención a las miraditas de James y Sirius.
-¡Mierda! ¡Lo olvidé por completo! ¡Oh, no…demonios! -El sexy chico se apresuró a buscar una pluma y un pedazo de pergamino. Empezó a escribir…
¡Ring!
-definitivamente el universo conspira contra mi. -bramó histérico, tanto así, que unas niñas de primer año se quedaron observándolo perplejas por la agresividad. -¡Maldita sea, que me lleva el carajo! -gritó.
-¡Potter! -
-si, ¿Profesora McGonagall? -
-no creo que sea conveniente que diga groserías en pleno comedor. ¿O si? -
-pero…-
-nada de refutar, Potter. -
-está bien, está bien…lo siento. -
Varios alumnos rieron en voz baja.
Minerva se alejó un poco con paso decidido…y… ¡Plaf!
-¡Hijuee….! ¿Por qué demonios tenía que dañarse la maldita mochila de la grandísima…?-
-¡James! -
-¡De la grandísima Trinidad, profesora…es que no me deja terminar la frase! -apuntó entre una leve sonrisa, McGonagall también sonrió, mientras movía su cabeza negativamente, saliendo -a su vez-del Gran comedor.
Pero no sólo había sido McGonagall la que había soltado una leve carcajada, sino también…
-Lily…-
-Hola, Potter…-la chica se agachó y lo ayudó a recoger sus cosas.
-gracias por ayudarme…-dijo James, atontado mientras metía las cosas en una mochila(ya reparada).
-gracias por la butaca…-Lily sonrió débilmente y salió del Gran Comedor ondeando tras ella su preciosa melena roja.
-¡Espera! -
-No creas que estoy enamorada de ti solo porque te ayudé a recoger una pluma, James…-
-No…-sonrió cohibido. - ¿Cómo estás? -
-¿Yo?...bien, Potter…bien. -
-qué bueno…eh…quería…-
-¡Señorita Evans!-
-buenos días, profesor Dumbledore. -
-necesito que venga a mi despacho. De inmediato. -
-¿Hice algo malo, señor? -
-Oh, no…me temo que eso no sería posible, sin embargo, las noticias no son muy alentadoras. -
-tengo clase con McGonagall…-
-lo sé….de todas formas solo tardara un minuto, ella ya lo sabe…-
-si, señor. -
James se quedó mirándola fijamente mientras se alejaba con paso temeroso junto al viejo profesor.
-Hey, cornamenta…-
-se lo va a decir, Sirius. -
-¿De qué hablas…?—
-de Lily… Dumbledore se lo va a decir. -
-vamos, James….olvídalo y vamos a clase…ya sabes como es McGonagall. -
-¿Dónde está Remus? -
-Oh, no lo sé…creo que se ha adelantado con Colagusano…está muy raro hoy. -
-lo sé…se me olvido comentarte anoche que parecía enfadado…-
-¿Con? -
-conmigo…creo que la idea de que me guste Lily no le agrada mucho…-
-ya sabes como es de sobre-protector… si lo es con nosotros tres, que somos hombres, imagínate como podría llegar a serlo con Lily…su mejor amiga niña…-
-si, bueno…debe de ser eso. -
-venga…vamos rápido que llegamos tarde. -
James y Sirius se apresuraron hacia el salón de Transformaciones, en el segundo piso.
Evidentemente, Remus y Peter ya estaban ahí, con sus cuadernos afuera y las varitas sobre elescritorio.
-bueno, chicos…guarden sus libros, y saquen sus varitas…hoy aprenderán cómo transformar la varita de un oponente en Gelatina en el momento de ataque…sonará ridículo, pero créanme, es muy efectivo… ¡De pie todos! ¡Potter, Black…ustedes trabajaran juntos!¡Lupin, Pettigrew!¡Locke, Williamson!¡Kneam, Josty!...
-toma asiento, Lily, por favor…-
-si, señor…-
-me temo que…no tengo muy buenas noticias para ti. Anoche llegó una carta al castillo…una carta de tu hermana. -
-¿De Petunia? -
-si…-
-pero….-
-tus padres….ehm…ellos fueron encontrados muertos en casa, Petunia escribió una carta y la envió al colegio informando lo sucedido… -
Lily permaneció callada… a pesar de que el tono de voz deDumbledore había sido extremadamente acogedor y suave, la noticia era impactante… no pudo evitar que un millar de lágrimas corrieran por sus mejillas.
-lo siento…-
-pero… ¿Cómo…?...-
-es aún un misterio. -respondió. -sus cuerpos no poseen ninguna herida…Petunia mencionó en la carta que…sus cuerpos fueron llevados por Medicina Legal a unos laboratorios especializados para hacerles una Autopsia y conocer la verdadera causa de su muerte. -
-Oh, por Dios…-
-los resultados saldrán en una semana o menos…y cuando estén listos, se realizará el Funeral…desde luego, tienes todo el permiso del mundo para irte a Londres ahora mismo si lo consideras necesario, pero…considerando las siguientes circunstancias te aconsejaría quedarte aquí hasta que den una fecha fija. -
-¿Las…siguientes circunstancias? -repitió ida.
-si, Bueno…Petunia mencionaba otro par de cosas en la carta… -
-¿Qué cosas…? -
-como ella es mayor que tú, y aparte de eso, mayor de edad en el mundo Muggle, tiene todo el derecho de poseer todo aquello que tus padres dejaron…y eso es precisamente lo que ha hecho. Como el Testamento no ha sido encontrado, Petunia se ha apoderado de todo…y ha dejado muy claro en la carta que no te quiere volver a ver en su casa, jamás. -
-¿Qué…? -
Dumbledore le extendió un pedazo de papel (no pergamino), para que lo leyera.
-no puedo creerlo… ¡La muy maldita me ha dejado en la calle! -
Albus permaneció en silencio, por respeto al dolor de la chica.
-¿Qué haré para pagar Hogwarts, a dónde iré cuando salga de aquí…? -
-si me permites decirlo…El director Dippet y yo estuvimos hablando anoche al respecto, Hogwarts posee un fondo especial para alumnos de excelente desempeño (o aún así si no lo tienen) para ayudarlos en estos casos… tenemos Galleons suficientes como para pagarte toda una vida en Hogwarts. Y será un placer hacerlo, pues eres brillante…-
-no, profesor…no quiero vivir de la caridad de otros. -
-no lo tomes como caridad, Lily…tómalo como si fuera una Beca por tu buen desempeño académico…eso es todo. Ni Armando ni yo permitiremos que te quedes en la calle…prometo ayudarte en todo lo que necesites mientras estés aquí, e incluso, una vez hayas salido de Hogwarts, prometo estar pendiente de ti… -
-gracias…-respondió con la voz cortada pro las lágrimas. -de ve-r—dad. -
-sé que estás derrumbada…pero no estás sola, Lily… tienes a tus amigos, y tienes a Hogwarts… y eso ya es mucho. Esta es tu verdadera familia, no lo olvides. -
-no señor…-
-ahora vete…si quieres puedes tomarte el resto del día libre, los profesores estarán de acuerdo. -
-no… tengo una beca en Hogwarts que mantener. -dijo secándose las lágrimas. -gracias, profesor Dumbledore. Y por favor, agradézcale de mi parte al Director Dippet. -
-lo haré… -
-nos vemos luego. -
-nos vemos, Lily…-