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Historia 34213 — capítulo 10
Jueves, 10:24 P.M., momento actual.
Kitty regresaba al apartamento de Agnes, había salido a comprar tabaco y se había entretenido coqueteando con el del bar para que hiciera la vista gorda porque ella era una menor. Casi quince minutos de rollo por una cajetilla de tabaco... lo que se hacía por las amigas.
Al llegar al portal, mientras buscaba la llave correcta, se cruzó de frente con Agnes, que abrió la puerta violentamente, muy enfadada, y con parte de la ropa nueva de Kitty y algunas de sus cosas (como las fotos de su familia) entre sus brazos.
-¿A dónde vas? Te traigo tu tabaco- preguntó Kitty, que no creía haber tardado tanto como para que Agnes se preocupara y quisiera bajar a buscarla.- Espera... ¿esa... esa es mi ropa nueva?¿Qué haces con mis cosas?
-¿Sabes?Cuando te dejé venir a vivir a mi casa no tenía ni idea de que fueras una ladrona. Robándome mi trabajo... mordiendo la mano que te da de comer.
-Yo no te he robado nada, Agnes.
-¿Te crees que eres la única adolescente guapa de la ciudad?- le preguntó Agnes, cada vez más enfadada.- La única a la que le quedan bien un par de vestidos de marca y unos tacones.
-No, claro que no...
-¿Sabes qué? Hace como unas tres semanas no eras absolutamente nadie... y después de esta noche jamás lo serás- bufó, apartando a Kitty de un empujón.- Yo te conseguí la sesión de fotos, yo te compré toda tu ropa nueva, te presenté a mis amigas, te di un lugar donde vivir ¿y así me lo agradeces?¿Robándome el trabajo?- preguntó, de camino a los cubos de basura que había al otro lado de la calle.
-¿Hablas de la editorial de Nylon?
-¿De qué mierda voy a hablar, Kitty?- gritó, tirando a la basura la ropa de la chica.
-¡¿PERO QUÉ HACES?!- preguntó la rubia, alzando la voz.- Son mis cosas, mi ropa y...
-¿Tú ropa? ¡YO HE PAGADO TODO ESTO, KITTY? Esta ropa es más mía que tuya, pero ahora no le pertenece a nadie.- Agnes roció las pertenencias de Kit con un acelerante y sacó una caja de cerillas.
-¡PARA, NO!¡ESTÁS LOCA!¡NO LO HAGAS... por favor!
-Esto no debía haber sido así... aunque todos los caminos conducirían al mismo final.- Y con una sonrisa macabra lanzó las cerillas encendidas al cubo de basura con las cosas de Kitty. La pequeña no daba crédito, viendo como sus cosas, como las fotos de su familia, ardían.
-¡ERES UNA ZORRA MENTIROSA! ¡Estás totalmente loca!
-Lo sé... lo estoy. Si quieres es resto de tus cosas están arriba, en la bañera, empapadas en lejía- que desteñía y destrozaba el tejido de color.- Ahora me voy, volveré en un hora y para entonces os quiero a ti ya a toda tu mierda fuera de mi casa.
Seis horas antes, 04:30 P.M., Parque de Saint Arthur.
Habría que remontarse mucho más, un día más para ser exactos, para comprender qué había pasado realmente entre Agnes y Kitty, que había hecho en verdad esta última para provocar la ira de la bastarda de los Stonem, pero es injusto que nos enteremos antes que todos los demás, lo interesante ocurría hacia las cuatro y media de la tarde en el parque de Saint Arthur, donde LB había citado a Rory tras ya varios días sin hablarse a raíz del numerito en el metro.
El grupo estaba totalmente dividido, los únicos que todavía se hablaban eran Vera y Lucke... ¿quién habría pensado que las cosas iban a torcerse tanto en a penas mes y medio? Y con los exámenes finales tan cerca lo mejor era atar todos los cabos sueltos porque a tan sólo un año, un curso más, de entrar en la universidad, no era momento para jugar con los estudios.
Rory esperaba sentado en la torre del tobogán, a esa hora los niños aún no habían invadido el lugar, no había ni un alma a excepción de él y, claro, LB, que se acercaba lentamente. Para relajarse, había encendido uncigarro, pero con sólo verla se ponía nervioso y nada, ni la maría, podía relajarlo.
-Hola- musitó LB, mirándolo desde el raso, con el sol dándole directamente en los ojos.
-LB...- dijo Rory, tratando de mirar hacia otro lado.- ¿Para qué me has llamado?
-Quería hablar contigo... sobre lo que pasó en el metro.
-¿De verdad? ¿La parte en la que te encontramos borracha?¿En la que lloraste?¿En la que dijiste que te habías enrollado con uno de mis mejores amigos?
-¡Rory, basta!- pidió ella, comenzando a sentir ganas de llorar.- Sólo fue un beso, no significó nada.
-Ya...claro.- Él estaba totalmente a la defensiva, sería necesaria una bola de demolición para romper la barrera que se había creado entre ellos.
-¡¡¡¡Tú perdiste la virginidad con Vera!!!!- ¿Pensaba que ella no lo sabía? Pero no era momento de echarle eso en cara, había pasado hacía ya mucho tiempo.-Mira, no puedo cambiar lo que pasó... ojalá pudiera, pero ya está hecho...
Se hizo el silencio, ambos se miraron. No se trataba de que alguien tuviera o no la culpa de algo porque sólo eran amigos, no pareja, pero... ¿y si dieran el paso?
-LB.
-Rory- musitaron ambos a la vez.- Escúchame- comenzó LB, mientras Roderick le agarraba la mano para ayudarla a trepar por el tobogán para llegar hasta él- no sé si tú y yo...
-¿Por qué no?- quiso saber él, mirando anonadado a la chica, mientras se sentaba sobre él.-¿Por Kitty?
-Sí... y no, ni yo misma lo sé ¿y si no sale bien?¿Qué pasará luego? No quiero que esto afecte al grupo.
-¿Grupo?- musitó él, sonriendo con cierta pena.- Vera y Lucke... Anna y Mike. Ya no hay grupo, ya no somos amigos, somos parejas imposibles. Tú siempre tendrás a las chicas y quizás yo a los chicos... no lo sé.
-No digas eso.- Ella quería pensar que eran amigos, que todavía era como cuando tenían doce años, pero todo había cambiando.
-Dame una oportunidad- pidió Rory, peligrosamente cerca.- Sé que soy mejor persona cuando estoy contigo.
Aunque hubiera querido resistirse, no habría podido. LB quería que aquello pasara, aquello tenía que pasar. LB y Rory se miraron y los escasos centímetros que los separaban, desaparecieron, para dar lugar al que era su primer beso ¡el gran beso!
No hubo ni la más mínima intención de parar a respirar, no había ni un segundo que desperdiciar, hasta el punto que poco a poco se fueron recostando en lo alto del tobogán, para mayor comodidad. Todo era perfecto, hasta que el móvil de LB comenzó a sonar en el bolsillo trasero de su pantalón vaquero.
-Quizás deberías contestar- musitó Rory.
-Nah... es Vera, es su tono de llamada. Íbamos a ir al cine, pero prefiero estar aquí.
-Entonces dile que no puedes ir.- LB negó, sonriendo pícara y mordiéndose el labio inferior.- ¿Por qué no?
-Está con Lucke...
Esperando en lo baños del cine, teléfono móvil en mano, estaban Vera y Lucke. Llevaban un rato esperando, ya habían sacado las entradas y si LB no se daba prisa en llegar, se perdería el principio de la película, todos lo harían.
-¿No contesta?- preguntó Lucke.
-No...¿dónde se habrá metido? Dijo que tenía algo que hacer pero que le daría tiempo.
-Igual no logró terminar a la hora.
Justo en ese mismo instante Vera recibió un mensaje de móvil, era de LB. "No voy a poder ir, ya te contaré". Breve y confuso, dejaba a Vera con las ganas de cotillear, tanto secretismo en cuanto a lo que iba a hacer era sospechoso, igual que lo era que Rory no hubiera querido ir al cine.
-No viene- bufó Vera, cerrando el móvil y dándole una calada a su cigarro, a pesar de que en los baños no se podía fumar.- ¿Crees que estarán juntos?
-¿Quienes?
-¡LB y tu padre!¿Quiénes van a ser? ¡LB y Rory!
-Nah- porque Rory se lo hubiera dicho ¿no?...¿NO?- Después de lo del metro lo veo muy complicado.
-Que idiota es... y que idiota es Anna ¿sabes lo que me dijo Katrina?
-Sorpréndeme- Katrina no tenía mucha credibilidad para Lucke.
-Anna fue directita a la consulta de Stonem el día que pasó del metro y llegó un poco perjudicada por culpa del tequila de LB.
-Cuando aprenderá...- pero era mejor dejarla, era muy complicado comprender como funcionaba la cabeza de Anna.- Venga, la película va a empezar, yo pago las palomitas.
Vera y Lucke en el cine. Rory y LB, en el parque. Pero ¿Anna y Mike?¿Y Agnes y Kitty?¿Y Xander...?
Entre todos los problemas que crecían como setas alrededor de toda la mierda que tenían que soportar los chicos, nadie se había dado cuenta de que Mike sufría por algo más que por su amor no correspondido. ¿Por qué iba al hospital?¿Por qué su familia desfilaba por su casa, empezando por su prima y terminando por sus abuelos? ¿Tan mal estaba su padre?
El señor Shapiro había dedicado su vida a la siderurgia, formando su propia empresa, pequeña pero eficiente y suficiente para mantener a sus hijos y su mujer. Pero, desgraciada e inmerecidamente, el cáncer se había cebado con él. La quimioterapia le había ayudado al principio, pero la medicación, la radiación y las complicaciones propias del tratamiento le destrozaron el hígado y los riñones. Un trasplante de hígado le había dado tiempo, pero la diálisis ya no era suficiente, el señor Shapiro necesitaba un riñón nuevo, y nadie tenía tanta suerte, no como para encontrar un órgano sano y compatible por segunda vez. Demasiada gente estaba antes que él en las listas de espera y a nadie le sobraba un riñón que poder prestarle.
Había costado muchas discusiones en casa, pero al final, temiendo no llegar ni siquiera a aquella navidad, el matrimonio Shapiro había cedido, dejando a tres de sus hijos hacerse las pruebas. Si alguno de ellos quería donar y no se encontraba a nadie antes de que ya fuera tarde, se haría el trasplante... siempre y cuando fueran compatibles.
Mike se estaba sometiendo a pruebas todas las semanas desde hacía ya un mes, no había querido decir nada porque era algo muy personal, los problemas de casa quedan en casa, y no quería preocupar a sus amigos... pero, sobre todo, no quería escucharse decirlo en voz alta, no quería crearse esperanzas ¿podría soportar perder a su padre?
El teléfono sonó en casa de los Shapiro y Miek corrió a descolgar, esperaba con ansia una llamada.
-¿Diga?
-Hola, soy el doctor Silverman ¿eres Mike?- preguntó el doctor que llevaba el caso de su padre?
-Sí, sí... hola doctor ¿qué ocurre?
-¿Está por ahí tu madre?
-No- mintió Mike, bajando la voz- y papá duerme, estaba muy cansado.
-Bueno, dile a tu madre cuando regrese a casa, que tenemos los resultados de las pruebas de tu hermano Charlie, las que Petter y las tuyas estarán para la semana, hay un leve retraso en el laboratorio, estamos desbordados.
-¿Y es compatible?- preguntó, ansioso, deseaba que el médico dijera que sí.
-Prefiero hablarlo con tu madre, a ser posible.
-Por favor...
-Sí, Mike... Charlie tiene un alto grado de compatibilidad con tu padre.
La conversación no se alargó, pero Mike estaba eufórico, tanto que le dio igual que su madre se diera cuenta de que le había mentido al doctor para enterarse antes que ella de los resultados de las pruebas.
-¿Y le dijiste al doctor que no estaba en casa?- preguntó su madre enfadada.
-Sí... no... sí, lo siento. Pero es que sabía que no me diría nada...
-¡Michael!
-Lo siento, mamá, pero dijo que Charlie era compatible... podría donar y papá es pondría bien.- Mike abrazó a su madre, que contrariamente, no parecía feliz. Ya había aprendido a no crearse esperanzas... siempre había un pero, por desgracia.
TRES HORAS Y CUARTO ANTES, 07:15 P.M., apartamento de Agnes.
El teléfono de Kitty sonó, no dejaba de sonar. Sus padres no dejaban de llamarla, su hermana no dejaba de llamarla y, por desgracia, Sophie Lisbon no dejaba de llamarla... los ignoraba a todos por igual. Estuvo a punto de no contestar al teléfono, pero la curiosidad hizo que mirara quien llamaba y se sorprendió, era Charles, el fotógrafo amigo de Agnes que le había sacado sus primeras fotos.
-¿Sí?- preguntó, confusa.
-¿Kitty? Soy Charles ¿te acuerdas de mi?
-Sí, sí, claro- dijo, nerviosa.- Dime ¿qué ocurre?
-Verás, un amigo vio algunas de tus fotos y le has encantado, buscaban una modelo para una editorial de la revista Nylon, son sólo un par de fotos, pero por algo se empieza.- ¿Sólo un par de fotos?¡ERA LA REVISTA NYLON! Empezar por ahí era un milagro de Dios.-¿Sigues ahí?
-¿Qué?Sí, sí, claro... es genial ¡GENIAL!
-Perfecto ¿se lo dices tú a Agnes?
-¿Decirle el qué?- preguntó Kitty.
-Bueno, la editorial de Nylon era suya, mi colega vio tus fotos porque le enseñé algunas de las de Agnes y estaban mezcladas... tú le gustaste más.
-Pero... no sé...
-Mira, Kitty... si quieres un consejo, acepta el trabajo. Con Agnes no lograrás nada, ella puede permitirse perder un trabajo así, tendrá mil más. Si lo dejas pasar, puede que no tengas otra oportunidad como esta... ¿qué me dices?- era muy complicado decir que no...
TRES HORAS ANTES, 07.30 P.M., CINE PREMIER.
La película no sólo había sido tremendamente larga, también había sido muy, muy, MUY aburrida. Lucke había fingido interés sólo por ver si llegaba a ocurrir algo, como por ejemplo fingir que bostezaba para poder pasar el brazo por encima de los hombros de Vera... como si tuvieran quince años... ni con quince lo había hecho, ni ahora lo haría, ni probablemente en el futuro.
-Dios, que mierda de peli- bufó Vera a la salida del cine.- ¿Ocho pavos por esto? No sé cómo en una película titulada Sangre y fuego hay tan poca sangre y nada de fuego... ¡es un timo!
-No ha estado tan mal- mintió Lucke.- Tiene su moraleja.
-No es verdad.
-Sí, es como el cuento de la cigarra y la hormiga ¿lo conoces?- ¿y a qué venía eso?
-¿El de la cigarra que se pasaba el verano de fiesta mientras la hormiga trabajaba y luego en invierno iba a pedirle cobijo pero ella se negaba?
-Em... sí.
-Nunca la he entendido del todo.
-¿Por qué no?
-Bueno, la cigarra es más grande ¿por qué no se come a la puta hormiga?
Al margen de lo ridículas que podían llegar a ser las conversaciones de los chicos, por lo menos parecía que no sólo LB y Rory se llevaban bien. Por desgracia, no había tanta suerte para la chica que parecía quedar desparejada, al menos aquella tarde.
Anna llevaba todo el día tirada en la cama, tratando de dormir. No había ido a clase en toda la semana y no había contestado a las llamadas de sus amigos para salir aquella tarde. Vera trató de insistir una vez y, por suerte, esa última vez sí le contestó.
-Vera... ¿qué?
-Anna ¡Dios!¿pero dónde te metes?
-Estoy en casa.
-¿Qué? No, he ido. Fui el martes, tu padre dijo que no estabas- y ella se lo creyó, porque era tonta.
-Si bueno, es que... estoy castigada.
-¿Sin ir al instituto? Que chollo.
-No, eso es a parte. No me he sentido muy bien estos días. Lo del castigo fue por lo de aparecer borracha en la consulta de Stonem.
-¿Que hiciste qué?- preguntó Vera, fingiendo no saber nada.
-No me jodas. Xander estaba allí, así que a estas alturas lo sabrá todo el mundo.- Era obvio que de él había pasado a Agnes, de ella a Lisbon y de Lisbon a Katrina y de ahí a la portada del New York Times.
-Vale, sí, Katrina me lo contó. ¿Cómo se te ocurrió ir allí?- la regañó.
-¿Sabes? Me llega y me sobra con las broncas de mi padre y de Harper, no necesito que actúes como una mami- ella ya no tenía mami.
-Anni, venga. Sal de la cama... no puedes encerrarte en tu cuarto para siempre.
-Mira, Vera... esto es cosa mía. Tu preocúpate por lo tuyo, que es bastante, sé lo del sábado. Llámame cuando vuelvas ¿sí?
-¿Qué?- Anna se refería a la primera sesión de terapia familiar de Vera con su madre.- ¿Mañana no vas a ir a clase?
-No, no me siento con fuerzas.
-Se acercan los finales, no puedes faltar ahora.
-Tranquila, me los estoy preparando- trataba de entretener estudiando, pero era difícil concentrarse.- Te dejo, no me siento bien.
-Anna, no, espera...- pero antes de que Vera pudiera retenerla, ella colgó, dejándola visiblemente preocupada. Lucke se preocupó, y no sólo por Anita.
-¿Qué le pasa?
-Lo de siempre... tenemos que hacerla salir.
Pero ni sabían cómo ni podrían hacerlo ese día, ambos debían volver a casa.
24 MINUTOS ANTES, 10:00 P.M. APARTAMENTO DE AGNES
Kitty estaba sola, preparando la cena para ella y para Agnes ¿debía decirle lo del trabajo a debía mantenerlo en secreto? No quería que se enfadara con ella, pero Charles tenía razón, Agnes ni siquiera quería ser modelo, sólo lo hacía por pasar el tiempo y por probarse modelitos. Lo dejaría para el día siguiente, durante el desayuno.
Agnes llegó, hablando por el teléfono móvil con mucho secretismo, pero claramente hablaba con su primo, Kitty pudo escucharla decir su nombre un par de veces desde la cocina. Cuando colgó fue a buscarla y le dio dos besos en las mejillas, como siempre.
-Hello, Kitty ¿qué tal la tarde?- preguntó, picoteando de los platos que estaba preparando la chica.
-Bien, aburrida ¿qué tal la tuya?
-Genial, de compras, he traído un montón de cosas nuevas, algunas para ti, ya te las enseñaré después de la cena, me muero de hambre.
-Claro, estará enseguida.- Agnes abrió su bolso y buscó una cajetilla de tabaco, el vicio de fumar era uno de los pocos que aún no le había pegado a la pobre Kitty.
-Vaya, mierda... no me queda tabaco ¿Bajas al bar a por él?- preguntó Agnes, poniendo carita de niña buena.
-Agnes, no me lo darán, soy menor... baja tu.
-No, estoy muy cansada- musitó, con tono infantil y quejumbroso.- Coquetea un poco con el barman y te lo dará... venga.
-¡Vale! Está bien.
Kitty se quitó el delantal y bajó corriendo al bar, sin llevarse nada con ella. Agnes se quedó en casa, cenando tirada en sofá sin esperar a que su compañera volviera, haciendo zapping. La tele era una mierda a esas horas... lo era siempre.
Tras tres canales de teletienda, dos telenovelas y una serie sobre adolescentes protagonizada por treintañeros sin talento, Agnes se aburrió y se fue a la cocina a por algo de beber. El móvil de Kitty estaba sobre la encimera y sonó en aquel preciso momento ¿cómo resistirse a contestar?
-Teléfono de Kitty Fargas, habla su secretaria personal- bromeó.
-Hola, siento llamar tan tarde- se disculpó una voz femenina- ¿está por ahí la señorita Fargas?
-No, no... está en una fiesta- mintió de nuevo la chica.
-¡Oh! Vaya, creí que podía localizarla. En fin, dígale que Charles nos ha llamado y que ya hemos preparado su contrato.
-¿Su... contrato?
-Sí, el del photoshoot del próximo martes para la editorial de Nylon, estamos encantados de contar con ella y de que haya aceptado aún habiéndola avisado con tan poca antelación.
-Vaya- musitó Agnes, contrariada y enfadada- creí que ya tenían una modelo para esa sesión- ¡Y TANTO QUE LA TENÍAN!¡ERA ELLA!
-Sí, bueno... no era exactamente lo que buscábamos, Kitty Fargas se ajusta mejor, queremos caras frescas y nuevas. Comuníquele por favor que ya tenemos su contrato.
-Claro, muchas gracias.
MOMENTO ACTUAL, 10:16 P.M.
Aclarado ya por qué Agnes había quemado todo lo que le había comprado a Kitty, por qué había destrozado sus pertenencias y por qué la había echado de su apartamento, sólo quedaba saber qué haría Kitty ahora.
Lo que estaba claro era que no podía volver a casa, no con todo lo que había hecho, pero no tenía dónde pasar la noche, no tenía a quien llamar... o quizás sí.
-¿Sí?
-¿Rory? Siento llamarte tan tarde- eran casi las once y media. Kitty había estado deambulando por las calles con lo puesto y llamaba desde una cabina.
-¿Kitty?¿Dónde estás?¿Qué pasa?¿Estás bien?
-No...- la chica quiso mentir, pero no pudo y rompió a llorar.- Agnes me ha echado del apartamento, ha quemado mis cosas... no tengo a donde ir.
-¿Dónde estás?
-Cerca del parque Saint Arthur...
-No te muevas, ahora mismo voy para allí.- Esa noche la pasaría en casa de los Munro.
-Roderick...- lo interpeló antes de que colgara.- No llames a LB.
-Kitty... no me pidas eso.
-Por favor, yo la llamaré por la mañana.- Mintió.- Lo prometo.
Otro ingenuo...