Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 34282 · de

Historia 34282 — capítulo 1

El mismísimo fiscal del distrito despertó a la psicóloga forense Apolline Hanson para que interviniera en un caso que tenía varada a la policía de Los Ángeles desde hacía casi un año. Un estudiante se había suicidado, presuntamente, en su escuela, la Academia Winston Parker Tivoly.

A las ocho en punto de la mañana de aquel miércoles, Apolline se presentó en la puerta de la prestigiosa institución, donde la esperaba el agente que había estado al mando del caso los últimos tres meses sin obtener resultados. Si no lograban cerrarlo, él perdería su trabajo, igual que su predecesor. El detective ... esperaba con dos humeantes vasos de expreso, nervioso, no quería dar el caso por perdido, pero el panorama se veía desolador.

-Buenos días- saludó Apolline- Usted debe ser el detective Cadler- le tendió la mano y él se la estrechó, pasándole uno de los vasos de café.- Apolline Hanson, Polly.

-Nigel. Un placer, espero que le guste el café.

-¿Y a quién no? Gracias- ambos sonrieron.

-¿El fiscal te ha puesto al tanto?

-Me ha contado lo básico.- Era increíble que algo tan jugoso y a la vez morboso no se hubiera filtrado todavía a la prensa.

-Hace once meses mataron a un chico, Wayne Porter, de diecisiete años. Al principio se iba a archivar como un suicidio, dijeron que se había tirado desde la azotea, pero había heridas premortem graves, como si le hubieran pegado una paliza, y se determinó que el ángulo de caída era demasiado amplio...

-... como para que hubiera saltado.- Terminó de decir Apolline.

-Exacto, pero tienes que ver la azotea, te llevaré después.

-¿Sospechosos?- preguntó ella.

-Seis chicos y dos profesores. Ninguno parece dispuesto a colaborar, aunque el director del centro nos ha prometido apoyo.

-Ya, pero si nos apoya a nosotros, pierde el apoyo de los accionistas del colegio y si eso pasa...

-Pierde su trabajo- completó Nigel.

-¿Qué hay de los chicos?

-Sólo damos vueltas, no hacen más que meternos en callejones, por eso te necesitamos.- El detective guió a la psicóloga hacia una sala vacía, allí habían preparado una sala de interrogatorios improvisada.- No hemos avisado a los chicos de que veníamos para evitar que pudieran ponerse de acuerdo para seguir mintiendo.

-Perfecto, dame una hora para leerme los expedientes y...

-No tenemos una hora, la primera chica espera en la puerta.

De ese modo Apolline tendría que improvisar y así estaría en clara desventaja frente a los jóvenes. Dejó su abrigo en el perchero y abrió su maletín, el detective ... le pasó los informes y pudo echarle un vistazo a la ficha de la primera chica para saber al menos su nombre. Miró hacia la puerta y vio como ... abría y una chica alta y esbelta, de piel morena y cabello rubio y rizado entró en la sala. Sonrió, parecía nerviosa y se fue a sentar frente a Apolline.

-Buenos días...- le echó un vistazo a la ficha y sonrió- Jennifer- de apellido Morris.

-Hola- respondió la muchacha, acomodándose en la silla y cruzando las piernas.

-Soy Apolline Hanson, psicóloga forense, me envían de la fiscalía para investigar la muerte de Wayne Porter.

-Ya le dije al detective todo lo que sabía- dijo la chica señalando al detective con un gesto de la cabeza.- Y también se lo dije al detective anterior y a todos los demás.

-Lo sé, y sé que es aburrido y pesado tener que repetir lo mismo una y otra vez, pero no será necesario que lo hagas más después de hoy ¿vale?- porque ella estaba decidida a cerrar aquel caso con un claro culpable. Jennifer suspiró e hizo memoria.

-El día que Porter murió yo estaba en el gimnasio entrenando con las animadoras, acababan de nombrarme capitana...

Sonaba una música fuerte y las animadoras practicaban su número estelar el día anterior al partido de la final de baloncesto. Jennifer parecía entusiasmada, guiando a las animadoras y marcando el ritmo con palmadas.

-Un, dos, tres ¡Vamos chicas!¡Quiero saltos más altos!Y grandes sonrisas ¡Mañana es el gran día!- seguía marcando palmas al ritmo de la música, al formar la pirámide una de las chicas resbaló y todas se vinieron abajo. Jennifer paró la música, enfadada.- ¡NO!¡MAL,MAL, MAL!¿Qué sois? ¿Animadoras o anormales? Chicas, no sólo es mi estreno como capitana, es nuestra gran noche, la gran noche del equipo. No quiero caerme de lo alto de la pirámide y partirme el cuello ¿entendido?

Pero Jenny no pudo seguir con la reprimenda porque se quedó paralizada cuando vio caer algo ante una de las ventanas del gimnasio. Todo se quedó en silencio y las chicas se acercaron a mirar por la ventana, tirado en el suelo yacía el cadáver de Wayne Porter. Todas comenzaron a gritar histéricas, llamando la atención del entrenador que vigilaba al otro lado del gimnasio.

-Así que podríamos decir que tú y tus chicas le encontrasteis- sugirió Apolline.

-Algo así. Fue horrible, a veces aún cierro los ojos y veo su cara...- Jennifer sollozó y Apolline se fijó concienzudamente en la expresión del rosto de la chica. Algo, literalmente, no encajaba, su expresión no era simétrica.

-Tranquilízate, no pretendemos hacer sentir mal- le aseguró la psicóloga.- Ya hemos terminado, si recuerdas algo- dijo pasándole una tarjeta con su número de móvil- me gustaría que me avisaras.

-¿Tendré que volver a contarle lo mismo a alguien?

-No lo creo- pero no se lo podía asegurar.- De todas formas es probable que volvamos a vernos si alguno de tus compañeros nos proporciona algún dato que tu puedas verificar ¿comprendes?- Jenny asintió.- Perfecto, muchas gracias por tu tiempo.

Jenny sonrió y se levantó, el detective ... abrió la puerta para que saliera y al cerrar miró de forma interrogante a su nueva compañera. A él le había resultado convincente, aunque poco esclarecedor, ya que no había aportado ningún dato importante.

-Fue la primera sospechosa que descartamos, todas sus compañeras y el entrenador del equipo, que las vigilaba, verifican su coartada, estaba en el gimnasio cuando Porter cayó.

-Pues quizás os adelantasteis porque está mintiendo.

-¿Miente?

-Su expresión era asimétrica- explicó Apolline- fingía tristeza. Ambos lados de su rostro no eran simétricos lo que indica que la expresión era fingida y si miente en cuanto a lo que siente, es probable que mienta en cuanto a lo que ocurrió.- Nigel se quedó asombrado.

-Pero el entrenador y las chicas confirman su coartada.

-El código de las animadoras. Se protegen, mienten las unas por las otras ¿no recuerdas el instituto?

-Yo no era animadora.- Bromeó Nigel- ¿Y el entrenador?

-La música a todo volumen, chicas gritando... estaba al otro lado del gimnasio con su periódico, pudo no darse cuenta si alguna de las chicas hizo una escapadita a retocarse el maquillaje- sugirió, bromeando, totalmente convencida de que Jenny ocultaba algo.- No digo que fuera ella, sólo que miente...

Jenny volvió a su clase de historia, sus compañeros la miraron, pero no pudo decirles nada, las clase en las Academia eran rigurosas, los profesores no permitía charlas. Un agente entró y se llevó a otro alumno a la sala de interrogatorios improvisada de los agentes. Polly y Nigel esperaban allí.

Un chico desgarbado, con uniforme y gorro de lana por el que asomaban mechas de pelo moreno, entró con mala cara. Se dejó caer sobre la silla y sacó un paquete del tabaco del bolsillo y encendió un cigarrillo.

-Aquí no se puede fumar- dijo el detective. El chico le ignoró y siguió fumando.

-Paul Reginald ¿verdad ?- dijo Apolline al mirar la dicha.

-Nadie me llama así- bufó el chico.

-¿No?

-Nah...

-¿Y cómo quieres que te llame?- el joven le dio otra calada al cigarro y sonrió.

-Me llaman Sick Boy.

-¿Sick Boy?

-No debería decírselo porque es loquera o algo así ¿no?

-Psicóloga forense y me da igual como llamarte siempre y cuando sea un simple mote.

-Me llaman así desde pequeño- se encogió de hombros- suelo meterme en líos, ya sabe, peleas y eso, pero nada raro.

-¿Alguna vez te peleaste con Wayne Porter?- Nigel no pudo resistirse a preguntar, el chico no le gustaba y desde el principio había sospechado de él. Apolline no dijo nada, técnicamente el caso era de ... y ella iba como experta y apoyo a la investigación.

-Pfff... alguna, pero yo no le maté, si es lo que está insinuando.

-Así que crees que fue asesinado y no que se suicidó.- Dijo el detective.

-No hay nada que investigar en un suicidio ¿no?- repuso el chico mordazmente. Cadler negó con la cabeza y prefirió dejar las preguntas en manos de su compañera.

-Dime, Sick Boy, ¿qué relación tenías con Porter?

-No sé, eramos como colegas... íbamos a las mismas clases, pero nada más.

-¿Os veíais fuera del colegio?

-Aquí no hay fuera del colegio a no ser que seas del equipo de baloncesto, del de debate o una puta animadora...- explicó sin parecer en absoluto incómodo.

-No tienes muchos amigos ¿no?- él negó.- Hay varios testigos... unos cincuenta, para ser más exactos, que te vieron pelearte con él la mañana de su muerte- dijo Apolline, mostrándole unos papeles, declaraciones firmadas de varios chicos que decía que los había visto llegar a las manos.

-Fue una tontería, tenía un mal día, discutimos, le di un puñetazo y me marché. No le volví a ver en todo el día y me enteré de su muerte a la mañana siguiente.

-¿Por qué discutisteis?- eso era interesante y Polly decidió comenzar a tomar notas.

-Ya se lo dije, tenía un mal día- Paul, es decir, Sick Boy era el típico chico pasota que no parecía muy dispuesto ayudar, la mejor opción de Apolline era llegar hasta él con un comportamiento parecido.

-¿Sueles pegar a la gente cuando tienes un mal día?- preguntó, extrañada.- No es un comportamiento muy común.-Ella estaba teniendo un día horrible y no lo pagaba con nadie.- Verás, esta mañana, a las cinco y media, el fiscal del distrito me sacó de la cama y me obligó a aceptar este caso. Me duché, me vestí y conduje durante casi dos horas para llegar hasta aquí, podía haberme llevado menos tiempo pero pinché y tuve que cambiar la rueda- explicaba ella divertida- Al llegar me encuentro con el detective Cadler, que está desesperado, y me toca improvisar interrogatorios con adolescentes sospechosos de asesinar a uno de sus compañeros. Si no resolvemos este caso a él le despedirán y yo me meteré en un buen marrón, tendré que nadar en un mar de mierda y no tengo gafas de bucear... Sick, échanos una mano- el chico rió y negó con la cabeza.

-Baby Doll- musitó el chico.

-¿Baby Doll?

-Mary Callison... la llamamos Baby Doll.

-¿Y qué tiene que ver ella en todo esto?

-Nos acostamos un par de veces... le vi con ella y me molestó- celos.- Resulta que al final sólo eran amigos.

-Sólo amigos...- repitió Apolline.- Está bien, Sick, de momento es suficiente, muchas gracias por venir- él apagó el cigarrillo en la suela de sus zapatos y dejó la colilla sobre la mesa.

-¿Cuántos años tiene?- preguntó el chico, descarado.

-Unos cuantos más que tú.

-Menos de treinta ¿verdad?- Apolline sonrió pero no contestó. Le pasó una tarjeta con su número de móvil, igual que se la había dado a Jenny, él la aceptó con gusto.

-No abuses, úsalo únicamente cuando recuerdes algo importante.

-Defina importante.

-Ya puedes irte.- Polly le fulminó con la mirada y el chico se levantó para irse.

Nigel ya le esperaba con la puerta abierta, mirándolo con mala cara. En cuanto el chico se fue, suspiró y se pasó la mano por el rostro, llevaban tan sólo una hora con aquello y ya estaba agotado. Fue hacia Apolline, tenían unos minutos antes de que entrara el siguiente sospechoso.

-¿Qué te ha parecido?- preguntó.- ¿Alguna teoría?¿Era...simétrico?- ella negó, despreocupada, mirando sus notas y la ficha del chico.

-No ha mentido y no ha sido él.

-¿Tú crees?

-Nah... me pareció sincero.

-Tenía un móvil, los celos, quizás consideraba que Mary era su chica.

-Porter era un freak y él y Mary sólo eran amigos. No fue Sick Boy, pero oculta algo.

-¿Cómo Jennifer?

-La capacidad para mentir es directamente proporcional a la popularidad del chico. Cuanto más popular, más superficial y, por tanto, más capacidad para mentir, manipular o engañar. Jenny sabe fingir, sabe dar pena y logró manipularos hasta que la descartasteis... Sick Boy, sin embargo, él era sincero, pero necesitaba fumar- dijo mirando de soslayo la colilla sobre la mesa.

-¿Y qué?

-Hace menos de una hora que empezaron las clases, seguro que fumó uno antes de entrar, estaba nervioso, no dejaba de desviar la vista, oculta algo.

-Tendría mono.

-Lleva años en este colegio con los mismo horarios, puede pasarse las dos horas que dura cada clase sin fumar.

-Tenía la oportunidad- Nigel no le encontraba lógica alguna.

-Nos ha dejado la colilla.

-¿Y eso qué?

-Nos ha dejado otra muestra de ADN para que le exculpemos. A los críos como él les gustan las series policíacas, seguro que cree que nos hace un favor.- Inútil, pero indicaba que insistía en su inocencia. Cadler frunció el ceño y luego sonrió.- Embólsala.

Nigel fue al coche a por el equipo y volvió enseguida a la sala. Embolsó la colilla sólo porque Apolline se lo había pedido, ya tenían muestras de ADN, pero sería útil para saber si había consumido drogas o para comparala con la última muestra.

La siguiente en la lista no era Mary, pero Apolline estaba interesada en verla tras la declaración de Sick Boy, aquello era nuevo. Una chica bajita, morena, con cara de muñeca, con el rostro redondo y los labios carnosos. Llevaba el uniforme impoluto y no dijo ni una palabra antes de sentarse.

-Buenos días, Baby Doll- sólo con eso, Apolline logró sacarle una reacción inesperada, miedo.- Acabo de hablar con Sick Boy.- La chica miró a un lado, disgustada e incómoda.

-Me llamo Mary.

-Yo soy Apolline, Polly, psicóloga forense. Investigamos las muerte de Wayne Porter.

-Fue un suicidio. Escribió una nota y se tiró de la azotea. Fin de la historia. No sé por qué siguen insistiendo.- Apolline abrió los ojos y miró a Nigel.

-¿Había nota?

-¿No te lo comenté?

-Pues no... lo recordaría- Nigel frunció el ceño, no debía de habérsele pasado eso. Se aceró y buscó la nota, debidamente embolsada y se la dio a su compañera, que la leyó.

-¿Puedo irme ya?- preguntó Mary, ajena a los líos entre el detective y la psicóloga.

-No- dijo Polly molesta.- ¿Te acostabas con Wayne Porter?

-¿¡Cómo!?- eso pilló a Mary por sorpresa y, obvio, se molestó.

-¿Mantenías relaciones sexuales con Wayne?

-No, claro que no.

-Sólo con Paul- eso no pudo negarlo.

-Un par de veces...oiga, no significó nada.

-Por lo visto para él sí, o no hubiera agredido físicamente a Wayne al verle hablar contigo la mañana del día de su muerte.

-Pasé de Sick Boy porque él estaba con todas- dijo May encogiéndose de hombros.- No me quería y yo no le quería a él, nunca le quise. Wayne y yo éramos amigos, él ya estaba pensando en suicidarse... lo hizo y punto.- Apolline prestó especial atención al último comentario de Mary.

-¿Crees que Wayne tenía instintos suicidas?

-...- Mary suspiró y negó, comenzaba a hartarse de aquello.- No era ningún secreto, ya se lo dije a la policía la última vez y la anterior... y la anterior de la anterior...

-Vale- musitó Polly.- ¿Dónde estabas aquella noche?

-En casa.

-¿Estabas con alguien?- Mary negó.

-No... estaba sola, mi padre estaba de viaje.

-Es decir, que no hay nadie que pueda confirmar tu coartada.

-Supongo que no... ¿significa eso que empujé a Wayne desde la azotea?

-No lo sé... dímelo tú.- Mery bufó y negó de nuevo, visiblemente molesta. Luego miró fulminante a la psicóloga y se cruzó de brazos sobre la mesa.

-Conocía a Wayne desde que teníamos doce años, era mi mejor amigo, él me encontró cuando yo intenté cortarme las venas, si no hubiera sido por él yo también estaría muerta. Yo no le empujé, él se tiró y de haber sabido que iba a hacerlo, hubiera estado allí arriba para detenerle.- Se hizo el silencio, Nigel estaba visiblemente desconcertado y afectado, pero Apolline mantuvo el temple, había escuchado cosas muchísimo peores en su carrera.- Si no quieren saber nada más, me gustaría marcharme.

-Está bien- cedió Polly.- Pero no te alejes demasiado, probablemente volvamos a necesitarte.

Mary se puso de pie furiosa, tirando la silla al suelo y salió como una bala de la sala, dando un buen portazo. Apolline suspiró, contrariada e hizo varias anotaciones en la ficha de la chica. Cadler se acercó.

-¿Quieres que paremos?- Apolline miró el reloj.

-Será lo mejor.

-Dejemos a los otros tres para después del descanso corto- diez minutos libres que tenían los alumnos entre la primera y segunda clase.-¿Qué opinas de Mary?

-Espero que esté visitando a un buen terapeuta...

El rumor de que Jennifer, Paul y Mary ya habían sido interrogado de nuevo fue la comidilla de los alumnos durante el descanso corto, lo que significaba que la discreción ya no acompañaba a Cadler y Hanson y, por supuesto, los tres chicos que aún quedaban por interrogar habían tenido tiempo para ensayar sus versiones.

Tras revisar las fichas el detective decidió que otro café sería lo mejor para ponerlos a tono antes de continuar y Apolline tuvo una idea para restar tensión a los críos. Al final del descanso corto se presentaron en los jardines de la Academia.

-¿A quién vamos a interrogar?- preguntó Nigel.

-Lo mejor será dividirse, tú a por uno y yo a por otro y dejamos al tercero para luego.

-Como quieras ¿a quiénes?

-Yo hablaré con Caleb, tú habla con Dawn.

Sonó el timbre que indicaba a los alumnos que debía entrar en su siguiente clase y Apolline se acercó a un grupo de chicos cerca de la entrada que estaban recogiendo sus cosas.

-Disculpad, chicos- los jóvenes la miraron interesados, pero ella hizo caso omiso, sólo le interesaba uno cosa.- Caleb, soy Apolline Hanson, psicóloga forense de la fiscalía, ¿tienes un momento?

-Tengo que entrar a clase ahora- respondió el chico. Caleb era rubio, alto y de ojos claros, sutilmente perfilados por unas gafas de montura al aire.

-Tus profesores ya están al tanto, serán sólo unos minutos.

-Claro- se ofreció sin reparo. Se despidió de sus amigos, que entraron al colegio y cuando el barullo pasó, comenzaron a hablar.- Usted dirá.

-Supongo que ya sabes por qué estoy aquí.

-Por Wayne, ¿no?- ella asintió.- Ya les he contado todo lo que sabía. Comimos juntos ese día, fuimos a las clases de la tarde y después él se fue para su casa y yo para la mía. Me llamaron de madrugada para decirme que se había suicidado, nada más.

-Claro- exactamente lo que había declarado las otras veces, con puntos y comas.- ¿Qué tal te llevabas con él?- Caleb se encogió de hombros.

-Era un buen tipo, algo raro, pero nunca se metía con nadie.

-Eso no concuerda mucho con lo que me han dicho de ti... eras jugador del equipo de baloncesto ¿verdad?

-Oiga, me lesioné y tuve que dejarlo ¿Vale? Antes puede que me pasara un poco con los tipos como Wayne, pero cambié, dejar el equipo me vino bien, pude concentrarme en mis estudios.

-Eso no lo dudo, tu media ha subido ¿qué tal tu rodilla?- Caleb negó y miró al suelo.

-Puedo andar ¿no? Tendré que conformarme con eso.

-¿Cómo veías la relación de Porter con los otros chicos? Con Mary, Paul o Jennifer.

-¿Jennifer? No había relación entre ellos, ella es animadora, tiene su propio ecosistema dentro del colegio y Porter no pertenecía a él.- Explicó tranquilo.- Mary es una tía rara, ya sabe por todo eso del intento de suicidio, dicen que ella le metió todas esas ideas en la cabeza... y Paul, él sencillamente le odiaba.

-¿Le odiaba?- esa no era la versión de Sick Boy, comenzaban a aflorar las mentiras de los chicos y Apolline creía ir por buen camino.- ¿En qué sentido?

-Era Mary...

-¿Baby Doll?

-Sí, la llamábamos así, pero desde que murió Wayne lo odia. Era su mejor amigo desde... puff, desde siempre, creo, y Sick Boy no lo soportaba.

-Varios testigos, tú entre ellos, declaró a la policía que visteis a Sick Boy agredir a Wayne la mañana de su muerte.

-Sí, pero no fue peor que otra veces. En enero del año pasado lo mandó al hospital...

Mientras tanto, el detective Cadler y Dawn Wisler paseaban por los jardines traseros, hablando de lo mismo que Apolline y Caleb, de Wayne Porter.

-Nunca le contaste a la policía por qué dejaste las animadoras ¿tuvo algo que ver con Wayne o con alguno de los chicos de tu entorno?- preguntó Nigel. Dawn se encogió de hombros, visiblemente incómoda e insegura.

-Wayne no tuvo nada que ver, cuando lo dejé aún no éramos amigos.

-¿Entonces? Eras la capitana...

-Era difícil ¿Sabe? Me gustaba la parte de animar, pero todo lo demás era un asco. Si eres animadora tienes que salir con el capitán del equipo y tienes que ir siempre perfecta y ser la reina de bienvenida y pasar las tardes en el centro comercial. Yo no quería eso...

-¿Y qué es lo que quieres?

-Quiero estudiar, tener amigos de verdad, ir a la universidad... quiero ser médico.

-Buena elección- dijo Cadler.-¿Y Wayne era uno de esos amigos de verdad?

-Sí- dijo Dawn asintiendo con una sonrisa de añoranza.- Al principio todos lo veían raro porque él era un freak, ya sabe, pero era divertido y listo. Lo que hizo fue una estupidez.

-¿Lo que hizo?

-Suicidarse...- Dawn parecía convencida de que Wayne había saltado.

-¿Había algo más que amistad entre él y tú?- preguntó Nigel al fin.

-¿Qué quiere decir?¿Me está preguntando si éramos novios?

-Por decirlo de algún modo...

-No- respondió la chica negando efusivamente.- Me gustaba otro chico y Wayne lo sabía, se llama Caleb, salimos juntos des hace bastante tiempo.

-¿Desde antes o después de lo de Wayne?

-¿Oficialmente? Desde después, pero nos gustábamos desde antes.

Terminaron los interrogatorios informales de ambos chicos en escasos minutos y ya sólo quedaba otra alumna y los dos profesores supuestamente sospechosos. Pero antes de continuar Apolline y Nigel debían ponerse al tanto con la poca información que había sacado de ambos chicos.

Se reunieron en una de las galerías que daban al ala sur del edificio y caminaron juntos hacia la sala en la que había pasado la mitad de la mañana.

-¿Tienes algo nuevo?- le preguntó Cadler a su compañera.

-Caleb dice que Sick Boy odiaba a Wayne y que lo mandó al hospital en enero después de una paliza. Revisa el expediente médico, quiero comprobar la magnitud de aquello- pidió Apolline.

-Claro, eso está hecho.

-¿Qué hay de Dawn?

-Nada nuevo, una animadora con pretensiones de ser médico, muy conmovedor. Dijo que era amiga de Wayne, que era un gran tipo, que no comprendía por qué se había suicidado...

-Caleb mencionó que era cosa de Mary, que ella le había metido la idea del suicidio en la cabeza- recordó Apolline- ¿Ella la mencionó?

-No, pero sale con Caleb Rossenberg desde que Wayne murió...

-¿En serio?- eso le extrañó mucho a Apolline ¿por qué Caleb no le había mencionado que tenía novia y que era precisamente otra de las amigas de Wayne?- Caleb dijo que él y Wayne eran amigos, pero si había otra chica por el medio...

-No sabemos a Wayne le gustaba Dawn.

-Ni tampoco si no le gustaba. Quizás Wayne se estaba metiendo en medio de alguna relación- la de Sick y Mary o la de Caleb y Dawn- y sobraba.

-Interesante.- Admitió Nigel.

-Ya lo creo. ¿Está lista la otra chica?

-Nos espera en la sala.

Vigilada por uno de sus profesores esperaba en la sala de interrogatorios la última sospechosa. Se llamaba Sasha Z.Pierce. Pálida, de cabello oscuro, y mala cara. Llevaba el uniforme incompleto y arrugado y las medias rotas. Había sustituido los zapatos del uniforme por botas militares y tenía los ojos pintados con lápiz negro, demasiado lápiz negro.

Miró con una mezcla de odio y asco al detective y a la psicóloga cuando entraron en la sala, pero no dijo nada. El profesor se fue y Cadler intercambió una mirada fulminante con la chica mientras Apolline preparaba su cuaderno de notas para apuntar sus observaciones. Luego haría memoria de su charla con Caleb y de la charla de Nigel con Dawn para completar sus primer dossier.

-Buenos días, Sasha, soy Apolline Hanson.

-¿Psicóloga forense, no?- preguntó con su tono de desprecio habitual.-¿Quiere que la llame Polly?

-¿Quieres que te llame Sasha?

-No, pero hágalo de todos modos.

-Como quieras- Apolline hizo su primera anotación, no escribía nada importante en realidad, pero quería ver la reacción de la chica, su rostro reflejó curiosidad y preocupación.- Háblame de Wayne.

-Era un idiota, rarito y confiado. Se hacía el inocente pero era una pieza de cuidado.

-¿De verdad? Hasta ahora todos nos han dicho que era un buen tipo.

-Lo sería con ellos- bufó Sasha.

-¿Qué relación tenías con él?¿Fuisteis amigos en algún momento?- porque había declaraciones de compañeros que la relacionaban con él y Sasha ya debería saber que la policía tenía esa información.

-Sí... no, no éramos exactamente amigos, más bien compañeros. Comíamos juntos a veces o quedábamos para estudiar o hacer trabajos...

-¿Y por qué hacías eso si no te caía bien?

-No tenía a nadie, era por no estar sola, él era raro, igual que yo- Apolline prestó especial atención a la expresión del rostro de Sasha, mucho menos a la defensiva que en un principio.

-¿Cómo era la relación de Wayne con los otros chicos? Con Mary, Sick Boy, Caleb y Dawn.

-Dawn era su amiga, creo, ella y Caleb comenzaron a salir cuando él murió, antes no podían. Sick Boy le odiaba, creo que era cosa de Mary... se acostaban, pero ella corría junto a Wayne cuando él la llamaba.

-¿Crees que había algo entre Wayne y Mary?

-¿Más que amistad? No lo sé... pero hay una cosa que sé seguro y es que Mary hizo que Wayne se tirara por esa azotea... puede que no estuviera allí para empujarle, pero estuvo meses envenenándole para que lo hiciera.- Sasha parecía coincidir con Caleb en la intervención de Mary en la muerte del chico.

-¿Y eso fue antes de la muerte de la madre de Wayne o después?

-Justo después... creo que Mary se quería llevar a alguien con ella al otro barrio. Quizás sí le gustara Wayne.

-¿Y por qué dices que Dawn y Caleb no podían estar juntos cuando estaba vivo Wayne?

-Eso tendrá que preguntárselo a ellos.

De Sasha no sacaban nada más que interrogantes y malas caras, parecía estar metiendo cizaña para confundirles todavía más y al mediodía Apolline y Nigel sabían más que antes, pero también se habían generado más preguntas que aún tendrían que resolver.

-Vamos a ver- Polly y Nigel se habían encerrado en la sala con un par de sodas y unos sándwiches de atún para poner en claro lo que tenían hasta el momento.- Por un lado tenemos a Sick Boy y Mary y por otro a Dawn y Caleb y Wayne en el medio- Nigel iba escribiendo sus nombres en la pizarra blanca con rotulador negro para tenerlo todo en claro, uniendo las respectivas parejas con flechas.- Y rondándoles está Sasha.

-Y Jennifer.- Añadió Apolline.

-Todos nos han dicho que no eran amigos.

-Tú ponla y une a Sasha con Wayne.

-¿Por qué?- preguntó Nigel.

-Estaba colada por él.

-¿Estábamos en el mismo interrogatorio? Lo ha puesto a parir...

-Estaba resentida con Dawn y Mary, sobre todo con Mary. Noté un atisbo de sonrisa y fragilidad al hablar de por qué se relacionaba con él, dijo que eran iguales- estaba segura de que Sasha sentía algo por el chico.

-¿Y por eso ya le gustaba?

-¿Nunca te metiste con la chica que te gustaba en el colegio?¿O le tiraste de los pelos o algo así?

-En el jardín de infancia a lo mejor- como todos los críos.- Caleb y Sasha culpan Mary.

-Caleb hizo más hincapié en Sick Boy que Mary... algo no me cuadra.- Apolline le dio un mordisco a su sándwich de atún, pensativa, pero finalmente fue Calder quien razonó una buena teoría.

-Sasha dijo que Caleb y Dawn no podían estar juntos cuando Wayne vivía ¿no?- Polly asintió- ¿Y si Caleb estuviera intentando desviar la atención hacia Paul y Mary? Al fin y al cabo la chica que le gustaba era muy buena amiga de Wayne y su única coartada es ella. No era más que el típico capullito que le metía la cabeza en el váter de los vestuarios a chicos como Wayne... se le pudo ir la mano aquella noche.

-Eso suena interesante... dejémoslo un rato, anda. Aún hay que hablar con los profesores y después, quiero volver a interrogar a Mary.