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Historia 34538 — capítulo 1

Capitulo 1: Vieja Inglaterra.

Hace mucho tiempo, cuando mi abuelo era joven, vivió en Inglaterra dos hermanos de diferentes sexos: una niña llamada Daniela demasiado inteligente para su edad, y su hermano Daniel que no quiere madurar demasiado rápido.

Vivian en una de las casas que formaban hileras hasta llegar hasta el límite de la calle, su madre, una señora muy elegante, y su padre un señor un poco peculiar era dueños del museo de Literatura.

Daniela tenía 12 y su hermano 13, estudiaban en una de las tantas escuelas donde cautivaban a los niños con sus historias sobre magia, algo que Daniel consideraba fantástico y Daniela entupido. Eran hermanos pero a la vez muy diferentes.

Una tarde de julio, en vacaciones, los hermanos se encontraban leyendo un libro sobre la Vieja Inglaterra.

Según el libro la antigua Inglaterra vivía en guerra, los niños eran llevados a campos donde estarían a salvo y sus padres iban a pelear, por la libertad de su país. A Daniel le dio miedo, dio gracias a dios por no haber vivido en esa época pero en cambio su hermana encontraba esa lectura fascinante. Eran como polos opuestos, como el aceite y el agua, como el fuego y el hielo.

-La Vieja Inglaterra era fascinante- dijo Daniela con una voz que quien la oyera diría que era angelical, pero si indagaban sabrían que estaban equivocados- me gustaría haber vivido en esa época.

-Estas loca, a veces pienso si los alienígenas secuestraron a mi verdadera hermana- dijo Daniel, su voz estaba en proceso de cambio por la adolescencia- ¿Eres tu, Daniela?

-Claro que soy yo, ridículo- dijo su hermana fulminándolo con la mirada- además no existen los alienígenas.

-¿Cómo sabes?- pregunto su hermano dubitativo- tu nunca has ido al espacio para comprobarlo. En el 2009 los científicos verán que si existen.

-Estamos en 1890 loco- dijo su hermana levantándose de la grama donde se encontraban- no viviremos para el 2009, nuestra historia no durara mucho.

Una voz cantarina salía por la ventana, diciendo que la cena estaba lista. Su madre una señora de unos 38 años era elegante, los hijos no sabían sobre la historia de su madre y menos la de su padre.

Su padre no se encontraba en la casa, había ido hablar con el alcalde Bernard para ver si construían un nuevo Museo de arte.

-Si puede construirlo- dio la orden el alcalde. En la oficina central de la ciudad, en una oficina de modo circular- los niños se alegraran mucho, para ellos el arte es fascinante.

-Mi hija quiere que construya uno- dijo el padre de los chicos, un hombre de traje muy elegante, y tenia porte de ricachón- para ella el arte es muy bonito, construí el de literatura por mi hijo.

-Esta ciudad esta a un paso del cambio por usted- dijo el alcalde con su voz gruesa- le daré muchos obreros para que lo ayuden.

Los niños comían macarrones en una mesa cuadrada, su madre frente ellos sonreía con elegancia, mostrando sus relucientes dientes.

-Se Irán a bañar- dijo su madre con la misma voz cantarina- para luego ir al museo, tengo algo que mostrarle. Un objeto que a ti, Daniel, te gustara.

-Aunque yo no creo mucho en eso- continuo su madre- su padre dice que funciona, y que fue descubierto en el siglo XV.

Daniel cambio su semblante, su madre sabia perfectamente que era lo que le gustaba: la magia…

continuara...