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Historia 34538 — capítulo 2

Capitulo 2: Descubrimiento.

El museo era una maravilla antigua, era demasiado moderno para la época que se vivía.

Daniel y Daniela, dos hermanos únicos dentro de ese mundo.

Cuando se encontraban jugando, Daniela exclamo:

-    -No me explico que hago jugando aquí contigo- exclamo un poco aburrida, se podría decir que poco ya que seguía jugando. Su hermano contrario a ella, jugaba fascinado- debería estar maquillándome y peinándome para la fiesta.

-   -Yo no iré a la fiesta, el otro día descubrí un pasadizo que comunica todas las casas- dijo el joven con un susurro- y estuve a punto de entrar a la de la Sra. Stronger.

Para aquellos un apellido así significadaza dinero, y poder.

- -Esa Sra. esta loca- dijo Daniela dando una carcajada y en efecto tenia razón, la Sra. que vivía en la casa contigua a ellos estaba loca, fan de los gatos- te aconsejo que no entres a esa casa… además nuestra madre te obligara a ira la fiesta. Papa confirmara el trato para hacer el nuevo Museo de arte.

La infancia que han vivido esos niños ha sido la mejor, a la edad de 5 años se habían mudado a China a causa del trabajo de su padre.

En la noche, en la casa de los chicos se formo la fiesta para abordar el tema del museo. Daniela muy elegante se hallaba ya que esa había sido su idea, tenía razón en lo de la tarde, a Daniel lo habían obligado a ir a la fiesta.

No había globos, no había payasos, era una fiesta para mayores ricos donde Daniela se hallaba aburrida.

- -Vamos al desván de la Sra. Stronger- pidió la niña con ganas de irse de la fiesta aprovechando que su madre se hallaba hablando con la Sra. Stronger- esto aburre.

Los niños arrastras, se encaminaron hacia la puerta principal esquivando a personas por doquier, quien todas se le quedaban mirando ya los niños caminaban agachados.

Salieron de la casa y pudieron respirar aire libre, la calle estaba iluminada por la luz de la luna, no había ningún muerto y los árboles se tambaleaban por causa del viento que hacia.

  • -Al fin, puedo respirar el olor de las margaritas del Sr. Bruce- dijo Daniela suspirando, ella amaba las margaritas- ¿Ahora donde queda el desván?

-     -Sígueme, paciencia- dijo Daniel arrastrando sus pies hacia la casa de al lado. Daniela lo seguía, tratando de hacer el menor sonido pese a las hojas secas. Entre cada casa había un callejón pequeño, con unas escaleras hacia un hueco que conducía a la casa de la Sra.- espérate aquí.

El joven subió las escaleras rápidamente, su hermana en cambio espero abajo. Daniel traspaso el hueco que había en la pared, y se oyó un fuerte golpe como cuando mueves algo.

--    Sube- dijo la voz de Daniel desde adentro del hueco. Su hermana hizo caso- apúrate.

Cuando Daniela subió, el espacio era muy pequeño. Apenas cabían ellos dos, ya que eran pequeños pero en la pared trasera había otro hueco que tenia una especie de túnel por el cual se pasaba agachado.

Daniel paso primero, luego paso Daniela. Caminaban detenidamente ya que no cabían, y al final se veía una puerta pequeña que daba paso al desván.

El joven abrió la puerta con un alfiler cuando se hallo frente a ella, y cuando la abrió un olor a moho le pego en la nariz, su hermana también noto el olor pero no le presto atención.

La habitación era de color verde, ya se notaba poco pese a lo vieja que era la habitación, estaba amueblada con una mesa al fondo de la habitación con unas cuantas cosas encima, unos muebles demasiados desquebrajados, una lámpara sin el bombillo.

La habitación estaba a oscura y se veía sombría, el piso era de madera sin algunas tablas, y una estantería llena de polvo.

Daniela pensó que eso valdría la pena examinar, agarro el alfiler de su hermano y se dirigió a la estantería para abrirlo.

Camino de forma danzante, y comenzó a forcejear con la puerta, hasta que se abrió de un golpe y dos bolas de pabilo le cayeron encima. Tenía 6 compartimientos, cada uno tenía perolitos y cositas chiquitas sin importancia. Una especie de caja estaba en el compartimiento 3, hecho de madera y la muchacha lo agarro de una manera frágil, por miedo a que se rompiera.

Se sentó en el mueble, pero se cayó al suelo porque no se percato de que se había sentado en el agujero del mueble.

Su hermano se apiño a ella para abrir la caja, y cuando lograron abrirla, luego de varios intentos, la caja estaba ocupada por sobres.

Los hermanos se miraron, y cuando oyeron pasos, se percataron de que la fiesta había terminado y la Sra. Stronger había llegado. El tiempo había pasado volando y sus padres se estarían preguntando donde estarían.

Agarraron las cartas, se las guardaron en el bolsillo y salieron corriendo por el camino por el que entraron… sin saber que esas cartas guardaban un fuerte secreto.

Continuara…