Carlinthom Ville AU — capítulo 2
Capítulo 2: Malas noticias. La mañana siguiente, fue igual que las mañanas anteriores luego de haber escuchado aquella conversación y haber escuchado sobre el crimen. A su lado, en el salón de té, Ginny la observaba con muchísima atención mientras ella lo relataba.
- ¿Y aún no te ha llamado?- preguntó dando un sorbo a su té.
- No, ni tampoco el comisario. Me cansé de dejarle recados. Ginny ladeó la cabeza con pesar, Hermione dio un resoplido y trató de alejar los malos pensamientos con una buena taza de té de limón y galletas con miel.
- ¿Piensas entonces seguir?
- ¡Claro! en el trabajo me dieron el fin de semana libre, podría ir a buscarlo luego de regresar de visita en casa de Luna.
- ¿Te envió una carta?
- ¡Oh sí! en ella me expresó su grata satisfacción debido al cercano alumbramiento, yo estoy ávida de conocer a mis ahijados.
- Muy bien, entonces no podemos perder más el tiempo. Se levantaron y decidieron abandonar aquel salón de té. Hermione miró a los comensales reunidos y sus ojos se fijaron en un galante médico que con aburrimiento miraba a sus compañeros de trabajo charlar y beber, muy parecido a ella que odiaba esas fiestas de té. Afuera, un mustang negro las esperaba. Ginny tenía a sus servicios una gran gama de chóferes que la llevaban a cualquier lugar que ella desease. Lo abordaron y le indicaron al amable hombre, a donde querían ir. La casa de Luna era sin duda apoteósica. Aunque ella no ostentaba mayor cosa, su marido insistía febrilmente en que ella llevase lo mejor de lo mejor. Ella lo odiaba, pero amaba tanto a su marido que podía obviar, ese detalle. Luego del saludo inicial, las mujeres pudieron alejarse y sentarse en el porche para conversar tranquilamente. Su esposo se iba a trabajar.
- Ya han pasado ocho meses y medio- sonrió Hermione- has de estar muy ansiosa.
- Sí, hemos designado una habitación ya para ellos. Mi esposo insiste en que sean dos, pero yo al final consigo que me escuche- observó a Hermione- ¿y cómo está Cristopher? Hermione titubeó antes de hablar, la mirada de Ginny estaba pétrea.
- No ha vuelto, hace meses que no sé de él.
- ¡Es una lástima! ¡Pero estoy segura de que él está muy bien y de que va a regresar!
- Eso espero, jamás había estado tanto tiempo fuera de casa. La visita terminó temprano, a las mujeres no se les estaba permitido salir mucho tiempo de sus hogares sin su marido. Hermione regresó a casa luego de que su amiga Ginny la dejase frente a la verja de su casa.
- Descuida, todo va a estar bien- le gritó desde la ventanilla trasera.
- Lo sé. En realidad, no lo sabía; pero quería jurarlo. Se adentró en el hogar y se frotó las manos ante el viento que comenzaba a soplar en ese atardecer. Revisó el correo esperando que tuviese al menos una carta de él, pero otra vez; no había nada. Comenzaba a sentir una especie de vacío en su interior, apenas podía dormir o comer y, en cuanto pensaba en ello; deseaba morir. Morir, seguro eso era lo único a lo que podía llegar a ostentar. Recordando sobre todo, el terrible crimen que se acometió en aquel lugar. Y sonó, sonó el teléfono y ella por unos instantes dudó en contestar. ¿Y si era una mala noticia? ¿Y si Cristopher había muerto? La operadora le comunicó inmediatamente con el comando de policía, ella esperaba que se tratase de él, pero no, era el comisario.
- Buenas tardes señorita Granger- le dijo, algo en su tono no le agradaba- quise ser yo mismo quien hablase con usted.
- ¿Que sucede?
- Es una lástima y ciertamente, deseo profundamente poder hacer algo que pueda disminuir el dolor que pueda sentir- del otro lado, escuchó un hondo suspiro- señorita, Cristopher murió. Se quedó ausente, su corazón latiendo débilmente.
- ¿Mu? ¿Murió?
- Lo encontraron a unos metros del principio del pueblo. Su cuerpo estaba tendido en el suelo con los brazos abiertos y con el abdomen abierto. Le retiraron algunos órganos y partes. No supo que decir, siquiera cuando el comisario preguntó si se encontraba bien. Soltó el teléfono y se echó a llorar en silencio.
- ¡Cuanto lo siento Hermione!- le dijo una afligida Ginny a su lado en la iglesia. Hermione llevaba un corto vestido negro y un velo que cubría su rostro. La ceremonia se dio lugar pero ella en ningún momento se acercó al sarcófago para mirarlo. Eran pocos los reunidos, ellos no tenían muchos conocidos y Cristopher no tenía familia más que, un medio hermano que justamente ahora vivía por Bosnia y no tenían mucho contacto. Al final decidió acercarse, quedaban pocos y éstos cuando la veían pasar; se apartaban dejándole el camino libre. Al tercer intento pudo levantar la vista y mirarlo, le habían vestido con su usual traje de policía y lucía éste, mucho más relajado de lo que se imaginó había estado en el momento de su muerte. No podía creerlo, no podía creer que todo hubiese terminado de esa forma. No supo cuanto tiempo pasó observándolo, pero se imaginó que ya no había nadie junto a ella. Se encontró en el suelo, arrodillada y pensativa; incapaz de irse. De no ser por una mano que se posaba lentamente en su hombro, ella jamás hubiera notado que el tiempo seguía.
- Discúlpeme, señorita Granger. Levantó la cabeza, y se encontró con unos ojos negros que de inmediato le recordaron algo en particular a lo cual no le prestó atención. Se levantó y se volvió para mirarlo.
- Me figuré que aquí iba a encontrarla, y como no. Hermione se limpió las lágrimas con un pañuelo y le miró confundida. El hombre entendió de inmediato que había olvidado presentársele.
- Soy Snape, Severus Snape. Soy médico forense, encargado de resolver su caso. A sus servicios.
- ¿Mi caso?
- Sí, le hice a su pareja los primeros análisis y si no es mucha molestia; me gustaría compartir mis hallazgos con usted. Lo detalló bien, era un hombre delgado, de tez blanca y de complexión media. Su cabello reposaba sobre sus hombros y llevaba un maletín consigo. Lo recordó del salón de té.
- Pues, continúe.
- Al realizar la investigación, noté que el perpetuador era muy habilidoso, ya que los cortes estaban bastante limpios. Sin embargo eso me motivó a pensar que tiene un propósito en especial, ya que no se preocupó siquiera en esconder la evidencia.
- Entiendo.
- Me gustaría, contactar a sus conocidos y subordinados; quizás así pueda armar una lista de sospechosos posibles. Por lo cual, pretendo pasar algunas noches en su residencia, también sirviéndole de protección por si el asesino desea volver. Hermione asintió sin saber que decir, el hombre la acompañó hasta la entrada de la iglesia donde tenía un auto aparcado.
- La acompañaré mientras hace todo a lo que normalmente frecuenta, yo tomaré notas sobre sus conocidos y armaré un itinerario de visitas.
- ¿De visitas?
- Sí, a quien interrogaré primero. Las diligencias fueron rápidas, Hermione estuvo de regreso minutos antes de la hora de almuerzo. Entró en la casa dándole paso a Snape para mostrarle el lugar donde pasaría la noche.
- Esta es la habitación de huéspedes- le aclaró- el baño queda al final y la cocina está a la derecha, siéntase libre de tomar lo que deseé.
- Se lo agradezco- admiró la casa- ¿algún lugar conoce usted que su novio soliese frecuentar? ¿Tenía alguna agenda o un fichero con números de teléfono?
- Creo que- contestó ella pensativa dirigiéndose hacia el salón. Volvió pocos minutos después- Tenga, esta era su libreta de direcciones y teléfonos.
- Gracias. Ya es algo tarde, le aconsejaría que reposara; yo estaré vigilando por si sucede algún imponderable.
- ¿Pero cómo? Sacó de su bolsillo una pistola, jamás creyó ver a un médico con un arma.
- Descuide, estará bien. Tensa asintió musitando un débil "buenas noches" y comenzó a subir las escaleras hacia su habitación. Al cerrarse la puerta de la misma, se quedó recostada en ella tan sólo reviviendo el último momento en el que habían estado juntos.
- Cristopher- sollozó y se tiró a la cama, incapaz de conciliar el sueño- ¿por qué tenías que aceptar ese maldito trabajo? Snape pasó la mita de la noche dando vueltas alrededor de la habitación. Admirando bien el lugar, notó que la joven vivía bien y que quizás podría tener muchos enemigos que ostentasen su mismo estatus social. La lista de conocidos era larga, obviamente, como policía; el tenía una más o menos similar. Sentado en un viejo sillón, comenzó a trazar un plan de acción para el interrogatorio. Primero las mujeres, y al final los hombres. Nada en especial, sólo empezaba por los de débil temple y luego por los que fácilmente podían mentirle. Sacó un bolígrafo de un cajón cercano y comenzó a redactar notas en un cuaderno que llevaba consigo. Miró su reloj de bolsillo y notó que era casi la una de la madrugada y se preguntó si Hermione ya estaba dormida. Pero su respuesta vino inmediatamente. Escuchó un grito y un súbito movimiento proveniente del piso superior. Rápidamente desenfundó su pistola y con rapidez subió las escaleras. Entró en el dormitorio principal, ella estaba en la cama, cubierta de sábanas y con el rostro pálido e impactado. Miraba hacia la ventana, la cual se encontraba abierta y por la cual; entraba un silbido aterrador.
- ¿Que ha pasado?- preguntó acercándose- la ventana, ¿la abrió usted?
- ¡No lo sé!, estaba dormida y sentí que alguien estaba dentro de la habitación. Me dí la vuelta y una mujer me miraba.
- De seguro ha escapado por la ventana- se acercó a ella y la cerró con fuerza- me quedaré en el dormitorio por si, decide regresar. TBC.