Carlinthom Ville AU — capítulo 3
Capítulo 3: Descubriéndose una cruenta verdad. El hombre no durmió en toda la noche. Estuvo la mayor parte del tiempo vigilando la habitación de un agente enemigo que, como se figuró; no iba a regresar luego de haber sido visto. ¿Pero por qué una mujer? ¿Acaso podía tener relación con lo que había sucedido en el pueblo vecino? ¿Una mujer podría tener una razón de peso para cometer crímenes tan horrendos? Según cifras no oficiales, los cadáveres ascendían a miles ¡miles de personas con partes del cuerpo faltantes! ¡En un pueblo donde quizás ya no vive nadie! Se levantó exaltado y de seguro con la presión en altos niveles. Suspiró y se pasó una mano por el rostro tratando de serenarse. Mientras trataba de ordenar sus ideas, sintió un suave aroma a café a su lado y giró lentamente la cabeza para mirar. Una delicada pieza de porcelana contenía un poco de café que lucía recién hecho. Se estiró y apenas la probó, notando que estaba solo dentro de la habitación. Siquiera pasó por el baño para verificar que la mujer siguiera allí. Por inercia tomó su arma y comenzó a bajar las escaleras con cuidado. La observó en la cocina y relajado pudo volver a guardar el arma. Ella estaba a lo lejos, frente a una hornilla de hierro que le dio la impresión de que tenía poco tiempo de comprada y ésta, hervía algo en ella.
- Buenos días- le dijo, sin darse la vuelta- ¿le sentó bien mi café?
- Sí, muchas gracias.
- No quise molestarlo, bastante lo hice anoche; así que pensé que.
- Lo sé, no necesita explicarme absolutamente nada. ¿Recuerda algo de lo que sucedió anoche?
- ¿No es quizás muy pronto para hablar de algo así?
- No para una investigación criminalística- Observó a la chica que se dirigía al salón con una taza de té. Ella se sentó, y él hizo lo mismo.
- ¡Oh pero que mala anfritiona soy! ¿Desea usted un poco de té también?
- No gracias, sinceramente, odio el té. Eso era lo que antes había pensado, el médico residente del pueblo; presente en las reuniones de alto linaje.
- ¿Tiene que ver acaso con las reuniones de té en el gran salón del square? El hombre sonrió y por un momento su imagen cambió totalmente. Asintió con lentitud y volvió a hablar.
- ¿A quién en su sano juicio podrían gustarle esas necedades?
- Es cierto. ¿Puedo ofrecerle entonces otra cosa? Me figuro que es muy temprano aún para servirle bebidas fuertes.
- Un vaso de vino estaría bien para mí, no bebo tampoco muy fuerte que digamos. La chica asintió y se levantó para abrir un pequeño compartimiento a lo lejos. Muchas botellas, grandes, pequeñas; con diferentes contenidos. Al volver Snape se mostró confundido.
- ¿Solía beber mucho su marido?
- Oh no, son sólo regalos que hemos recibido. Habrán algunas que estarán destapadas, no lo sé.
- ¿Lo conocía desde mucho?
- Tres años y medio, lo conocí en un pub al doblar la esquina donde se encuentra el gran salón de reuniones. No recuerdo su nombre exacto.
- Yo sí, y por lo que sé; siempre frecuentaba ese lugar. Él y yo jamás tuvimos un intercambio de palabras, soy de una delegación distinta. Pero creo que le apasionaba mucho su trabajo.
- Sí, era bastante aplicado por así decirlo- Hermione se mordió el labio y sus ojos destellaron por unos instantes- me hubiese escuchado cuando le dije que se retirase y todo esto no habría ocurrido, en primer lugar.
- Lo lamento- se disculpó el hombre- mi función no es hacerle revivir lo peor, pero por mi trabajo debo hacer las preguntas pertinentes. ¿Sabe? su esposo era un hombre muy respetado, la agencia lo apreciaba.
- Sí lo sé, sé ambas cosas.
- ¿Conoce usted que tuviera enemigos?
- Sí todos los presos que iban a ser enjuiciados gracias a él cuentan; entonces sí. Severus dejó sobre un pequeño taburete, la copa. Se levantó y se quedó observando el ventanal que permitía la entrada de la luz en el enorme salón de aquella casa.
- Le recomendaría que se quedase en casa de algún pariente o de alguna amistad mientras yo no estoy con usted. Por su acento, noto que es británica, y como británica; debe de amar tomar el té.
- Sí, pero ¿que tiene que ver eso con?
- Las fiestas de té son ligeramente seguras, le aconsejo que permanezca en una. La joven le observó confundida, él se dirigió hacia la habitación que ella había dispuesto para él y allí se quedó por unas cuantas horas. Volvió a salir completamente arreglado.
- Como sabe, trabajo. Le agradecería que me dejara una dirección del lugar al que se dirige, así podré recogerla a la tarde.
- ¡Oh claro!- se dirigió hacia el recibidor y tomó de una pequeña mesa al lado de la puerta una tarjeta, allí anotó el número y la dirección de la casa de Ginny.
- Si me necesita, me encuentro en el consultorio de la calle Avery; está a dos calles más arriba.
- Perfecto- sonrió la chica.
- Y, es mejor que usted tenga esto- se introdujo las manos en los bolsillos y sacó una pistola pequeña.
- Pero yo.
- Por su propia seguridad es mejor tenerla, aunque no sepa bien como usarla. Puede asustar fácilmente a un ladrón. Snape bajó de su auto. Se detuvo frente a la puerta del consultorio y observó las luces encendidas dentro. Como siempre, su enfermera asistente Pansy Parkinson llegaba a tiempo.
- Buenos días doctor, ¿Cómo le va esta mañana?- dijo desde el recibidor, él hizo una mueca de desdén.
- Igual que siempre. ¿Algún mensaje?
- Sí, el señor Malfoy llamó para cancelar su cita de las cuatro, en la agencia de policía me dijeron que iban a llamarlo más tarde, información denegada y- revisó unos papeles sobre el escritorio- Me llegó este sobre. Snape lo tomó y lo rasgó sin prisa alguna. En él había un artículo de prensa y unas fotos.
- Bueno, lo revisaré en la oficina; si alguien me necesita avísame primero. Cerró la puerta tras él absorto en el artículo de prensa. Se sentó en el escritorio y se dedicó a leerlo con mucha atención. El caos se vive en la ciudad vecina. Gobierno Italiano se ve obligado a tomar medidas.
- ¡Rayos!- se quejó, era bien sabido por los del gremio policial; que una vez que acordonaran el lugar, las investigaciones iban a cesar y se enterraría el caso. Malos gobiernos y sus medidas para tapar con un dedo los problemas que lo aquejan. Abajo en el artículo anotaban algo, algo como "Sigue bajo tu propio riesgo" "puedes ir preso por desacato" "Aunque la medida no es oficial"-decía el artículo-"voceros del gabinete gubernamental afirman que en unos días el pueblo Carlinthom Ville será acordonado y se le prohibirá a la población visitarlo" " El ministro (..) asegura que debido al alto índice de riesgo que se vive justo ahora; se prohíbe la entrada y salida de cualquier persona (de la nacionalidad que sea) a ese lugar. Es por su propia seguridad" Separó el artículo de lo demás, y admiró las fotos que le presentaban conjuntamente. Estaban tituladas como "autopsia víctima uno" "víctima dos" y así sucesivamente. Revelaban lo mismo, partes cortadas y escogidas al azar. Levantó la vista y tomó un bolígrafo para trazar un diagrama sobre la presentación de los cadáveres. Pero no era nada premeditado, estaba hecho al azar y no podía sacar ninguna conclusión. Por primera vez estaba frente a un crimen al que podía casi llamar "perfecto"
- Señor doctor- interrumpió Pansy abriendo la puerta- afuera hay alguien que quiere verle, se llama Ronald Weasly y es policía.
- Hazlo pasar. Ronald era compañero de labores del difunto Cristopher. Snape recordó vagamente haber leído su nombre en la agenda de contactos. Se sentó a su lado y nervioso levantó la vista hacia él.
- Lo siento, no pude esperar.
- ¿Esperar qué?- preguntó el segundo buscando una libreta para hacer sus anotaciones.
- Esperar para hablar con usted, supe que estaba trabajando el caso por su cuenta.
- Sí, pensaba ir a interrogarlo primero, pero gracias por ahorrarme la tediosa visita a la estación de policía. No suelo tener mucha confianza en ellos. Ron juntó sus manos nervioso, Snape no quiso darle más vueltas al asunto y lo miró con severidad.
- Luce como si estuviese a punto de hacer una confesión grave- no quería jugar con su débil temple, pero podía quizás estar dando con algo.
- Yo no, yo sólo quería contarle algo. No sé si es importante, pero necesito hacerlo. Él le animó a proseguir pidiéndole a su asistente que nadie le perturbara durante el tiempo de sesión.
- Sé que en ese pueblo hay un ente maligno, un ente poderoso que está acabando con todos los pobladores- miró alrededor nervioso, Snape en cambio se mostró confundido.
- ¿Un ente? ¿Está acaso usted hablando de?
- ¡Sí! ¡Algo muy peculiar está sucediendo en ese maldito lugar! Noches atrás, antes de que Cristopher tomara el caso, mientras yo hacía una guardia en mi auto; vi a una persona pasar frente a mí.
- Bien.
- Le pedí que se identificara pero no me escuchó. Creí que tenía algún tipo de discapacidad ya que cojeaba. Me acerqué y conforme lo hacía noté que era una mujer.
- ¿Y qué pasó después?
- Al ver que me acercaba ella se detuvo. Le pedí por tercera vez que se identificase y hasta le pregunté que hacía en un lugar como ese en altas horas de la noche. Me contestó débilmente que su nombre era Narcisa, y comenzó a girarse lentamente hacia mí. El hombre paró incapaz de continuar. Snape se imaginó que se trataba de algo terrible y esperaba poder escuchar el resto.
- ¡Su rostro! ¡No tenía! ¡No, sí tenía! ¡Pero su rostro era de una mujer que había muerto hacía ya un par de meses!
- Un fantasma dice usted.
- No, ¡era de carne y hueso!, ¡recuerdo haber cubierto yo mismo ese caso, recuerdo yo mismo haber trasladado su cuerpo hasta la morgue! ¡Era idéntica a ella! ¡Era ella!
- ¿No pudo ser acaso una alucinación provocada por quizás una preocupación pasada por la chica? Quiero decir, quizás pudo tratarse de un capítulo no cerrado en su vida que.
- ¡Le estoy diciendo que era real, demonios!- lo tomó por la bata y lo zarandeó levemente, Snape trató de mantenerse en calma y de calmarlo.
- ¡Yo la vi morir! ¡Yo la vi en la morgue! ¡Ella no tenía por que levantarse y caminar demonios!
- Tenga- le entregó una pequeña caja- esto le ayudará a calmarse. Dejó de anotar y se quedó pensativo- ¿Que hizo luego?
- Huí, ella jamás se preocupó por mí ni por lo que yo hiciese. Siguió su camino y yo corrí hasta la estación de policía. Me introduje en la morgue y verifiqué si el cadáver estaba allí, y en efecto allí estaba; pero le faltaban algunas partes del cuerpo. Y justo cuando lo poco tenía sentido, ahora se presentaba eso.
- ¿Sabe usted de casualidad, a donde iba?
- No, giré mi cabeza para saber si ya la había perdido; pero ella ya no estaba. En ese momento hablé con el comisario, y horas más tarde apareció la mujer que llevó a Cristopher al caso. Una mujer muerta en vida y otra muerta en medio de la calle. ¿Que rayos significaba?
- ¿Volvió a ver a la mujer?
- Nunca volví a hacer la ronda, me tomaron por loco.
- Natural. Recordó entonces, como un rayo; lo que había vivido Hermione. Se mostró confundido ante lo que sucedía.
- Muchas gracias por su confesión. Sepa que yo si creo en lo que me ha dicho.
- ¿Es por el código de ética profesional? ¿O verdaderamente lo cree?
- Por ambas- razonó el hombre levantándose para acompañarle hasta la salida- que tenga una buena mañana.
- ¿Eso es posible? Al verlo irse, sólo tuvo una cosa en mente. La situación se tornaba increíblemente descabellada y peligrosa. Pan de cada día.
- ¿Una mujer?- preguntó Ginny alarmada, Hermione afirmó nerviosa.
- Para cuando me dí la vuelta estaba detrás de mí. Me observaba y tenía una extraña expresión en el rostro, como si no tuviera alma.
- ¿Alma?
- No sé, era inexpresivo, no decía nada; ni pestañeaba.
- ¿Y el señor Snape que piensa?
- No lo sé, no hablamos de ello. Supongo que creyó que era demasiado pronto para hacerlo.
- ¿Está trabajando cierto? digo, en su consultorio.
- Sí, me figuro que está allá ahora. Dijo que vendría a recogerme y me dio esto- le mostró el arma- no sé como usarla aún, y aunque Cristopher era policía; jamás me gustaron esas cosas.
- Entiendo. ¿Y que piensas hacer ahora? Hermione dio un hondo suspiro y miró a su amiga con cierta preocupación.
- Me aterra pensar en ello.
- Dile a Igor que le agradezco el sobre que me mandó.
- El señor Karkaroff está ahora en un mitin político, le dejaré el mensaje. ¿Se ausentará demasiado?
- Sí, cierra temprano Pansy y vete a casa. TBC