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Alas blancas — capítulo 21

-Perdón Paloma… Yo no debí-Alex trató de disculparse.

-Alex yo… No sé qué decir…-Paloma estaba sin aliento, era verdad, tenía una ligera sensación de cosquilleo en sus labios, pero el recuerdo de su mejor amiga la invadió-Esto no está bien-dijo de pronto.

-Lo sé, no debí besarte sin tu permiso…-Alex hundió su cara en sus manos.

-Es que tú le gustas a Mapy…-a Paloma se le entrecortó la voz.

-¿A Mapy? Ella sólo es una amiga, desde el principio lo fue…-Alex miró a Paloma a los ojos y comenzó a acercarse a ella-La única que siempre me interesó fuiste tú…-le dio un fugaz beso en los labios, pero la chica se volvió.

-Pero a ella le gustas de todas maneras-susurró la chica, tomó su mochila y salió de la casa. 

Paloma pasó varias semanas sin hablar con nadie, pasaba días enteros practicado con sus poderes, la telequinesis era ahora más fácil de dominar, podía mover objetos con sólo la mirada y su fuerza iba en incremento, pero a pesar de todo ella estaba muy confundida, lo que provocaba que su mente estuviese siempre abierta como una cueva dónde entraban todos los pensamientos de las personas, sentía la preocupación de Mapy al ver que ya no era la de antes, los deseos de nunca haber metido la pata de Alex, la impotencia de Jacob de no poder consolarla. 

En el Miseria todo iba de mal en peor, no lograba concentrase para nada al momento de salir del escenario, pues sentía las voces de todos los asistentes sofocándole sus propios pensamientos.

-¿Pasa algo Palomita?-le preguntó Matt, mientras la chica tomaba su tercera aspirina de la noche.

-Matt ¿te ha pasado que de verdad quieres a alguien, pero ese alguien sabes que no es para ti…?-preguntó Paloma, mirando directamente a los ojos a Matt.

-Bueno…-el chico no sabía que responderle-la verdad, la verdad, si me pasa…perdón me ha pasado-Matt se puso muy rojo y miro al suelo-¿Eso te pasa a ti?

-Algo así…-la chica se mostró pensativa.

-¿Y lo quieres…?-Matt preguntó tímidamente.

-Pues…-¿realmente quería a Alex o solo le gustaba mucho?-Yo no lo sé…

-Porque si realmente lo quieres, deberías de quitarte las dudas-Matt le dio un tierno abrazo a Paloma y le besó el cabello.

Matt la soltó y la miró y de nuevo le dio un beso en la frente y la chica salió de la cafetería, esperando un taxi en la misma esquina de siempre, decidió esperar hasta que cerraran para salir, pues no soportaría a tener tantas personas a su al alrededor.

La esquina siempre estaba perfectamente alumbrada por un poste de luz, una tienda y la luz de la cafetería, pero cuando Paloma se quedó parada sin ver un solo auto pasar, se dio cuenta de que la luz había desaparecido, "¿Qué significa esto?" pensó Paloma mirando fijamente a la farola fundida y después al lugar donde se suponía que estaba la tienda, nada, solo lo oscuridad rodeándola. Tragó saliva y miró de nuevo hacia un lado y al otro, esperando encontrar una luz, un destello, una chispa que disipara las sospechas que tenía, pero no fue así. Un frío entumecedor le recorrió el cuerpo, le congeló los huesos y no la dejaba moverse, comenzó a respirar más aceleradamente, mientras cerraba sus ojos y concentraba su mente. Sólo el silencio que denotaba que, no solo estaba sola en la calle, estaba sola en el mundo, en ese mundo.

Los abrió temerosa y la distinguió, entre las sombras se movía fantasmalmente, era la misma silueta que la había atemorizado en esa misma calle, era la misma silueta que mató a Ángel, la misma silueta que la había estado persiguiendo en sus pesadillas.

Ella se giró hasta estar de frente a ella, la miró desafiante, pero entre esa capucha negra, no se distinguía nada más, esa cosa era el último demonio de su prueba antes de convertirse en una verdadera bruja. La "cosa" sacó una de sus manos por los pliegues de su túnica, pero en ese momento algo la envistió, ocurrió tan rápido que de un momento a otro, Paloma se encontró con una avenida muy transitada e iluminada. 

-Como si no tuviera ya suficiente-se dijo Paloma mirando en dirección donde antes se encontraba la silueta.

Esa noche a Paloma la atormentó una pesadilla donde ella estaba caminando por un largo pasillo empedrado, emocionada porque tenía un vestido rojo nuevo, cuando escuchó unos gritos aterradores, eran de su padre, a quien la misma criatura tenía sujeta, ella trataba de acercarse, pero algo se lo impedía, cuando la criatura se distrajo, su padre pronuncio unas palabras, pero Paloma no lograba escuchar nada de lo que su padre le decía.

Paloma despertó con una extraña presión en el pecho, sudando frío y gritando; respiró un par de veces, fijó su vista en su reloj de la mesita de noche, eran las tres de la mañana, se recostó pero fue en balde, pues ella no volvió a concebir el sueño. 

Estaban dando el ensayo final para la obra de Romeo y Julieta, a todos, incluso a Alex, le salió excelente, la profesora Raquel estaba muy complacida con el trabajo de todos, ahora era el turno de la canción de Paloma, que cantaría en el último acto, antes de que Julieta se enterrara el cuchillo.

Paloma se veía que no había dormido en toda la noche, pero aun así tenía muchas ganas de cantar la canción que Alex compuso para ella, así que levantó se puso frente al piano y comenzó a tocar, lenta y pausadamente una melodía triste.

"Como las gotas de lluvia,

Así recorre tu ausencia mi alma,

Mi ser te busca

Mi boca te llama

Y tú, en la inmensidad de la oscuridad

No me oyes…"

"¡Oscuridad!" Pensó de pronto Paloma, dejó de tocar y salió corriendo del salón, corrió en dirección de la salida de la escuela y con una mentira muy bien elaborada la dejaron salir. 

Tomó el transporte hasta llegar a su casa, donde entró sin decir una sola palabra, se encerró en su cuarto, pero en vez de tomar su libro de magia, tomo un alhájelo rosado. 

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-Es un regalo, princesa, así que no lo vallas a romper-le decía su papá el día de su décimo cumpleaños.

-Es muy bonito papá, gracias-la pequeña Paloma lo abrió con mucho cuidado y de él salía una melodía muy hermosa.

-Es para siempre protegerte cariño-le dijo su madre, dándole un fuerte abrazo.

-¿Cómo va la canción mamá?

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"Después de siete el domingo llega,

El día del señor es el que espera,

Pero a las tres al revés es cuando él se desespera,

Sale de su encierro en tu búsqueda anhela tu alma y ser,

Se lo llevará si en tu propia luz no confías más"

Paloma siguió mirando el alhájelo cuidadosamente, lo tomo entre sus manos, lo examinó y lo volteó, parecía tan inocente y tan delicado que lo más preferible era dejarlo en su lugar. Paloma lo acercó a su cara y leyó una leyenda en letras doradas que estaba debajo del alhájelo: "¿Qué luz brilla más fuerte en la oscuridad?"

La puerta se abrió y Tía Amelia pasó y sentó a la orilla de cama a un lado de Paloma, ambas sabían leer las mentes, por lo que sus conversaciones no tenían que mover los labios siquiera.

-¿Qué es la oscuridad?-preguntó Paloma.

-Es la ausencia total de luz…-contestó elocuente Tía Amelia.

-¿Sólo eso?-Paloma trató de adentrarse más a la mente de su tía, pero la anciana era más fuerte que ella.

-Eso es algo que tú sola tienes que descubrir… 

Era sábado por la noche y la obra sería estrenada, todos estaban muy nerviosos, pero emocionados, al fondo una chica de cabellos largos se peinaba con gran dedicación, mientras le traían su vestuario.

-Hola Paloma ¿lista para el gran estreno?-un chico muy guapo se le acerco a Paloma, Alex se veía bien de Romeo.

-La verdad es que sí-Paloma sonrío, a pesar de todo lo que estaba pasando.

-¿Es tuyo?-Alex señaló el alhájelo rosado que estaba a un lado de Paloma.

-Sí-Paloma comenzó a maquillarse-Es un regalo de mis padres.

-Es muy bonito-Alex le sonrío y Paloma sintió como su en vez de estomago tuviera una pecera, pero fueron interrumpidos por Mapy que traía el vestido de Paloma. 

El telón se abrió y el espectáculo comenzó, todos daban su mayor esfuerzo pero quien más se lució fue Alex, daba la impresión de que no era la primera vez que actuaba y se movía tan suavemente sobre el escenario que hasta las mujeres mayores suspiraban por su actuación de Romeo; pero Paloma no se quedaba atrás, era como ver a una princesa salida de un cuento de hadas.

Llegó el turno de la canción de Paloma, la cual salió perfecta, se cerró el telón y todos los actores recibieron una gran ovación de pie. 

-Paloma quiero decirte algo…-Alex la tomó de la mano y la llevó tras el escenario-¿Quieres ser mi novia?-la tomó de la cintura y la acerco tanto que ella sentía su respiración.

-Sí…-susurró ella mientras le daba un gran beso apasionado, mientras que Jacob los veía desde lejos, cuando escuchó un ruido muy fuerte, Mapy había soltado las espadas de utilería y miraba como Paloma y Alex se besaban, ambos chicos se separaron, Mapy estaba en estado de shock y Paloma se dio cuenta de lo había hecho y salió corriendo con el vestuario puesto aun.

Tras varios segundos que parecieron eternos Mapy parpadeo y salió corriendo detrás de Paloma. La encontró varias cuadras después de la escuela, llorando en el suelo, se acercó a ella y la abrazó. 

-Perdóname…-decía ella entra sollozos-Perdón Mapy, yo no quería hacerte daño y tienes toda la razón para dejar de ser mi amiga y…

-Estoy muy molesta, pero eso no significa que dejes de ser mi amiga…-Mapy le ayudó a ponerse de pie y llegó Alex corriendo para ver como estaban las chicas-Los dejo solos…-Mapy sonrío y se dio la vuelta y comenzó a caminar, después a correr, hasta que llegó con Jacob, quien la abrazó muy fuerte.

Alex llevó a Paloma a su casa, todo el trayecto fue silencioso, hasta que Alex estacionó su auto fuera de la casa de Paloma. 

-Alex ¿Qué luz brilla más fuerte en la oscuridad?-le preguntó Paloma al muchacho.

-No lo sé Paloma ¿No todas las luces brillan de igual forma?-preguntó Alex con una sonrisa-O más bien depende del voltaje…

-Tal vez…-Paloma se despidió de un beso breve y entró a su casa, no faltaba mucho para el domingo así que tenía que entrar pronto a su casa.

Se encerró en su cuarto y recordó sus dos encuentros anteriores con el demonio, en ambos no había siquiera un dedo para atacarlo. La chica se recostó sobre su cama y cerró los ojos.

La misma pesadilla le rondaba la cabeza por su cabeza, pero ahora era más nítida y más real; en ella recorría un pasillo empedrado, pero además era el pasillo de una iglesia, cuando se encontró con su padre y el demonio, lo que no le dejaba pasar era una luz muy brillante…

Paloma despertó de pronto, estaba muy agitada y de pronto tomo su alhájelo, lo abrió y comenzó a tocar la canción.

La luz que más brilla en la oscuridad es… el amor-dijo fuerte y claro, el lajero sorpresivamente se rompió y salió un papel de él, ella lo tomo y leyó con claridad:

"Luz de mi corazón

Amplio amor,

Aleja a las sombras

Y regrésalas a su encierro"

Paloma instintivamente miró el reloj, tomó una foto de sus padres y esperó unos segundos a que las manecillas marcaran las tres de la mañana. 

De pronto todo se volvió oscuro, era como si el tiempo se hubiese detenido, frente a ella se encontraba la silueta que había visto ya en tres ocasiones, un miedo la invadió, pero apretó fuerte la foto de sus padres, la silueta avanzaba y quemaba su alfombra, su cama, sus libros, todo lo que estuviese a su paso. 

-Luz… Luz de mi corazón…-la criatura avanzaba y ella temblaba de pies a cabeza-Amplio amor, aleja…-Paloma no se pudo mantener más en pie y comenzó a sentirse mal, dio un paso atrás y los restos del alhájelo comenzaron a tocar, recordó a sus padres y la fuerza que le dieron para lograr todas sus metas, a sus amigos y a él-Aleja las sombras ¡Y regrésalas a su encierro!-Paloma cerró los ojos, pues una luz cegadora la rodeo, el demonio se desintegro como si fuese de cenizas y de pronto estaba de nuevo en su cuarto, miró el reloj era las tres con un minuto. 

(FIN) 

¡ES MENTIRA!