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Alas blancas — capítulo 37
CAPITULO 37: ACABADA…
…Hoy simplemente elijo vivir, no importa que suceda después de esa decisión…
- entonces ¿estamos completos?—Raúl suspiró, pero antes de que Paloma contestara una sombra se les acercó lenta y sigilosamente; los ojos de la chica se iluminaron al reconocer quien era aquella persona.
Pero aquella persona no venía sola, se encontraba con otra, exactamente igual, ambos hombres se acercaron, eran como dos gotas de agua.
-ahora si lo estamos…- dijo uno de los hombres que Paloma reconoció como Alexis.
-Paloma, pongo mi espada a tus ordenes…- Arturo se arrodillo ante la pequeña chica y ella solo pudo sonreír.
- Artorius eres muy valiente… pero solo necesito que estés a mi lado… papá- aquellas palabras sorprendieron a Arturo quien abrió mucho sus ojos, pero un enjambre de criaturas aladas tomó a Paloma por los hombros y la elevó varios metros.
Ella logro zafarse fácilmente de aquellas criaturas, quienes enojadas comenzaron a atacar a los demás.
Paloma tomo vuelo con sus grandes alas, pero una figura alta la detuvo, era Alexander, quien con mirada furiosa lanzo a Paloma lejos de aquel campo de batalla.
-has sido una niña muy mala Paloma…- Alexander parecía más poderoso, mas malvado e imponente pero Paloma logro recuperar sus fuerza y se puso de pie- y de pensar que pudiste haber sido tú quien compartiera mi éxito, mi poder, mi gloria—Alexander dio un par de pasos hacia ella, pero la chica retrocedió.
- ¿a costa de qué? No voy a ser yo quien de fin a este mundo—Paloma miraba desesperada hacia el lugar donde se desarrollaba la pelea, estaban perdiendo, necesitaban de su ayuda pronto.
-¡deja de preocuparte por ellos! Aun tienes tiempo pequeña, puedes unirte a mí y lograr liberar a Manon ¡juntos lograremos maravillas!-
-¡No!- Paloma extendió su brazo izquierdo sosteniendoa Fonteius—Nunca lo haría...- Paloma iba a atacar, respiraba entrecortadamente, tenía una gota de sudor atravesando su
-si es así entonces… - Alex, comenzó a hablar en una lengua que Paloma reconoció como náhuatl- mehuatiquetzquiitic teh motlalcontli temactecahualiztli huan teh netzoncuiliztli "levántate de tu tumba por traición y cobra tu venganza"-
Paloma miro aterrada el lugar hacia donde Alex apuntaba, era el templo mayor, desde ahí se lograba distinguir una blanca luz que emanaba del edificio principal, removiendo las piedras que estaban apiladas por siglos, un ser surgía de las profundidades.
-¿alguna vez te preguntaste pequeña Paloma por qué los antiguos que poblaron este lugar hicieron esos bellos edificios?- Paloma tenía la mirada fija en donde se encontraba destruyéndose el templo mayor- son tumbas, tumbas de sus supuestos Dioses… y esa que ves desplomándose es la de Coyolxauhqui, apuesto que estarás feliz de verla…-
Paloma sobrevoló las ruinas, pero era demasiado tarde, el cuerpo de una mujer, semidesmembrado, con vestiduras blancas y un ornamentado penacho en hermosas plumas la miro con odio.
-neh amo micmana icalia "yo no quiero pelear"- las palabras fluyeron naturalmente de su boca, ni si quiera lo pensó, solo lo dijo, pero la mujer que tenía frente a ella no respondió y comenzó a atacarla con gritos desesperados.
Golpes, y azotes iban acompañados por un dolor más inmenso, era una especie de mezcla entre descarga eléctrica, ardor de quemadura y punzadas poderosas, ese era el poder de Coyolxauhqui. Paloma simplemente no podía, no quería atacarla, ni siquiera tratar de defenderse, era un sentimiento extraño a pesar de que la estuviera atacando, ella simplemente no deseaba ni siquiera defenderse. Era un respeto inexplicable para con ella.
-tlein inic amo timo manahuia "¿Por qué no te defiendes?"- Coyolxauhqui detuvo sus ataques y miro a Paloma, a chica estaba tendida en el suelo, con las alas lastimadas y manchadas en sangre, su rostro estaba deformado e hinchado y sus brazos y piernas tenían llagas sangrantes.
-nic neh amo manahuia quin huelitiyotl huehcanieh den atlalticpactli-"porque yo no atacaría a los antiguos poderes de la tierra"- Paloma dijo esto con mucho esfuerzo, pero aun así se puso de pie con ayuda de su espada- esta no es tu pelea, ¡apártate!- Paloma logro erguirse completamente y tomo su espada con autoridad pero la Diosa no retrocedió, al contrario soltó una carcajada y volvió a atacarla.
Paloma solo sintió un ardor general en todo su cuerpo, del respeto que sentía anteriormente hacia la Diosa había sido sustituido por la ira que sentía por no poder ayudar a sus amigos, Paloma no fue consciente de sus actos hasta que se percató de que tenía sujeta del cuello a la diosa. Ella no podía, no debía atacarla, eran cuestiones de rango, de jerarquía.
Paloma dejó a la Diosa y se apartó, pero la mujer que tenía frente a ella no dejo de atacarla, pero Paloma no pretendía responderle. Si espectáculo quería Alexander, ella no se lo iba a conceder extendió sus alas y sobrevoló hasta llegar al campanario de la catedral, donde la diosa la siguió, en ese momento Paloma cerro los ojos, tomando fuerza y pidiendo perdón atravesó la figura de la mujer en un golpe seco.
Paloma miró como la Diosa caía desde el campanario de la catedral quedando desmembrada, convertida en polvo como siempre lo fue, no se sentí orgullosa de sus actos, pero no tenía otra opción.
Sobrevoló la plancha de Zócalo en busca de su amigos, los encontró en apuros sin lograr repeler los ataques, voló con agilidad hasta llegar al lugar, pero justo cuando iba a estocar a uno de esos demonios guerreros con su espada un tirón fuerte la detuvo por el cuello, era Alexander, quien con sus poderes había formado una especie de cuerda y que tenía fuertemente sujeta a Paloma.
-Eres una maldita perra- en cada palabra había rencor- basta de juegos Paloma, es hora de terminar- Alexander apretó más las ataduras, de los ojos de la chica comenzaron a resbalar lágrimas, su pulso se comenzó a acelerar y su cuerpo se volvía flojo.
Cuando el dolor no podía ser mayor, una ráfaga de aire cortó la cuerda que sujetaba a la chica, haciendo que ella cayera por sus rodillas, su salvador se acercaba a ella y la levantó por los codos, ella tosía desesperadamente para tratar de jalar más aire, una bocanada grande le hizo inhalar un aroma familiar… ese era el aroma de…
-¿Jacob?- Paloma lo miró con ojos esperanzados, ahí frente a ella sosteniéndola por los brazos estaba el amor de su eternidad, su amor verdadero, sonriéndole- ¿eres tú?- la chica le tocó una mejilla como esperando a que se desvaneciera, sin embargo no lo hizo- ¡si eres tú!- Paloma se abrazó de él sintiendo su aroma, su calidez, su amor.
-si soy yo Maíz ¿a quién más esperabas?- Jacob la estrechó más fuerte entre sus brazos - perdona el retraso, tenía que asegurarme de que fueras fuerte-
-¡que romántico!- Alexander aplaudía sonoramente mientras avanzaba hacia ellos- ahora podré matarlos a ambos ¡qué cosa más fácil!- en el rostro de Paloma se dibujó una sonrisa de suficiencia, ahora si tenía todas las fuerzas para acabar con esto de una vez y para siempre.
-¡Jacob ve a ayudar a los otros!- ordenó Paloma empuñando con ambas manos su espada- déjamelo a mí- Paloma hizo un círculo cortando el aire y de un salto se posicionó frente a Alexander.
El hombre no se inmuto ante la muestra de habilidad de la chica, al contrario sonrió de forma psicópata y decidió comenzar la pelea, bolas de energía oscura intentaban impactarse en el cuerpo de Paloma, pero ella las detenía con sus poderes o con un movimiento de espada, esa noche Fonteius relucía de manera singular a la luz de la luna como si adivinara que era lo que iba a suceder.
Las campanadas de la media noche comenzaron a sonar, Alexander corrió hacia el interior de la catedral maldiciendo su suerte. Dentro todo era oscuro y la escaza luz se reducía aún más por los ventanales.
-¿Por qué huyes cobarde maldito?- gritó Paloma corriendo tras él, la visión que tuvo fue la de un Alexander más poderoso, levantando al cielo los brazos, y murmurando frases en una lengua extraña, una gigantesca bola de luz purpura se comenzó a acumular sobre la coronilla de Alexander un aura extraña y oscura se formó a su alrededor- ¡No lo harás!- Paloma tomo su espada y la empuño sobre el aura que retenía el ataque.
Estaba agotada, la pelea con Coyozautli la desgastó de sobre manera, pero aun así no se dejó vencer, tenía la fuerte idea de que Jacob había regresado por alguna razón, una razón tan poderosa para que regresara con ella. No se iba a dejar vencer porque quería saber dicha razón.
Un impacto estruendoso ente ambas fuerzas hizo estallar los vitrales de la catedral y retumbar la tierra, en un momento Paloma había logrado romper el aura que protegía a Alexander, pero este al mismo tiempo dejo caer toda la fuerza de esa bola de energía sobre el cuerpo de Paloma.
Ambos estaban mal heridos, pero vivos de milagro, Paloma había quedado tendida en el suelo y Alexander tenía un costado sangrando.
Alexander le enterró su pie en las costillas, Paloma gritó de dolor; el hombre le dio una patada para que su cuerpo girara y le sostuvo la cabeza tomándola del cabello.
-Mira Paloma, observa lo que tus estúpidos sentimentalismos han hecho…- Alexander le tomo de un ala y con todas sus fuerzas se la arrancó, Paloma no lograba distinguir qué era lo que Alexander quería mostrarle, solo sentía ese dolor inmenso, la lucha con Coyozahitli la había agotado, ya no tenía fuerzas para seguir viviendo, solo quería que eso parara.
-¡Pa… Paloma!- una voz le llamo haciendo que sus sentidos se recuperaran un momento, delante de ella se encontraba Jacob, estaba mal herido, casi inconsciente tratando de proteger el cuerpo de Raúl de los ataques de los demonios alados- no te dejes vencer… sé que tú puedes… siempre lo has hecho…-Jacob se dejó caer sobre el cuerpo mal trecho de su hermano, sus mayores temores se materializaron en ese momento, sus seres queridos, las personas que más amaba habían muerto por su culpa.
-Míralo… ¡Qué patético!- Alexander escupió sangre que se acumulaba en la boca, a pesar de estar mal herido era el único que se mantenía en pie- sacrificar su vida por una causa inútil- Alexander dejó caer la cabeza de Paloma sobre el suelo- por esos tontos sentimientos humanos, jamás han entendido que lo único que importa es el poder… pero yo sí, y ahora comprenderán lo equivocados que estaban al insultarme, al relegarme, al maldecirme… ahora entenderán que la mayor fortaleza es el poder para destruir las cosas- Alexander jadeaba y se presionaba el costado que le había herido Paloma, pero aun así sonreía de forma diabólica- ¡observa tu fin y el de tu mundo Paloma! Pronto se abrirá el portal y todos pagaran por lo que me hicieron…-
-Tú… tu eres el patético…- Paloma reunió todas sus fuerzas para lograr levantarse y mirar a la cara a Alexander- tu solo sabes de destruir… pero el verdadero poder no está en la destrucción sino en la creación- Paloma tomo aire y a Fonteius, la uso como apoyo para lograr erguirse.
-Paloma ¿aún no lo entiendes?- la voz de Alexander sonaba melosa- estas acabada, has perdido a tus padres, hermano, amigos y hoy perderás tu vida, no puedes ganar esta guerra sin poder- Alexander le paso un dedo por los ensangrentados y morados labios de Paloma- lastima… eras tan hermosa…- Pero una descarga eléctrica hizo que Alexander alejara su mano del rostro de la chica… ¿acaso aun había algún tipo de magia dentro de ella? La chica sonrió a manera de respuesta.
-No Alexander… sé que no podré ganar sin poder, pero aun siendo una simple humana… tengo una última carta bajo la manga… se llama sacrificio…- Paloma respiró profundamente y descargo la furia de su espada sobre el cuerpo de Alexander, el golpe no fue lo suficientemente fuerte para matarlo, pero si para alejarlo del camino.
La chica camino dando traspiés por un par de metros hacia la brecha que quedaba abierta sobre el suelo de la catedral, sus pasos resonaban y el frio crecía cada vez más; estaba a punto de caer cuando un hombro le sirvió de apoyo, a pesar de estar mal herido Jacob se había levantado y juntos se acercaron al portal.
-Paloma hazlo… es algo que debes hacer sola…- Paloma comprendió el mensaje y levanto sus brazos, la espalda le sangraba a causa del ala arrancada, sus piernas comenzaron a flaquear, pero aun así un nuevo poder la rodeaba, sentía como si sus padres y sus amigos estuvieran con ella- miro por el rabillo de ojos y se pudo dar cuenta que esa fuerza era proporcionada por Jacob, él iba a dar hasta el último aliento por ella y quedar así, condenados por siempre a estar separados.
-Antiguos poderes, aquí los invoco, del norte al sur y del este al oeste; los poderes de la naturaleza atiendan a mi llamado, sagrados fundadores de la tierra escúchenme, en esta noche yo los llamó, y espero que cumplan con mi mandato, sellen este portal en este tiempo y para siempre que la gran magia que aquí se ha invocado se deje caer sobre esta puerta y cualquiera que esté dentro, no dejen que salga- una luz cegadora la rodeo, se sintió un temblor en la tierra y de la grita salieron llamas, mezcladas con hielo, se escucharon truenos y relámpagos y del rostro de una chica de dieseis años salió una lagrima.
Sé que regresaré por ti, mi amor, mi Jacob, es una promesa.
Paloma sentía un vacío en su interior, la fuerza y el poder que había desplegado para detener el portal que liberaría a Manon, le había cegado por un momento, sintió que sus fuerzas le fallaban y que lentamente caía, mientras una voz le llamaba con desesperación y cuando ella esperaba el impacto de sus rodillas, sintió unos fuertes brazos rodeándole y unas lágrimas mojándole su espalda. El calor que despedía aquel cuerpo, le hacía sentir feliz, le hacía sentir en paz y en calma, serio débilmente y cerró los ojos.
Poco a poco dejo de sentir, había tenido esa experiencia tantas veces que ahora sentía una inmensa calma. Estaba muriendo. Pronto se encontró en un lugar de infinita luz, que no tenía fin, ella estaba sentada en el suelo y miró a ambos lados pero ahí no había absolutamente nada.
-Veo que has regresado Paloma…- una voz profunda habló y se extendió por todo el lugar, Paloma no había tratado de reconocer por donde provenía aquella voz.
-Te dije que no regresaría hasta terminar mi misión…- Paloma sonrió amargamente y se puso de pie, dispuesta a caminar- estoy muerta ¿verdad?... digo, esta vez sí lo estoy- Paloma miró hacia arriba, pues no se imaginaba donde más iba a estar su interlocutor.
-olvidas con quien estás hablando Paloma… yo puedo decidir quién muere y quien no…- Paloma suspiró resignada- ¿es que acaso quieres morir? Después de tanto esfuerzo ¿quieres morir?-
-no me ha quedado nada porque vivir… Jacob se ha ido, mis padres, mi hermano… todo lo que tenía me lo quitaste tú- Paloma sintió como gruesas lagrimas se arremolinaban en sus ojos - es mejor así…-
-¿prefieres quedarte aquí? Este no es ni el cielo, ni el infierno… no estás del todo muerta Paloma, hay una parte de ti que quiere quedarse en la tierra- de la nada apareció un espejo de cuerpo entero, donde se reflejaban imágenes de ella con sus amigos riendo y siendo felices, estaban aún tía Amelia, Isa, Mapy y Arturo- pero como siempre, es tu decisión-
-aquí me siento bien, aquí no siento dolor-Paloma dejó de ver l espejo, por temor que cambiara de opinión.
-has sufrido mucho hija mía… por eso deberé de recompensarte, tengo una última misión para ti Paloma, regresa al pasado, al momento en que todo esto comenzó y remédialo, mata a Alexander antes de que arruine tu vida, después de haber hecho esta última prueba todo será como un mal sueño…- Paloma se detuvo con sorpresa trató de imaginarse lo hermosa que sería su vida sin todos esos horribles sucesos, tendría de nuevo a sus padres, tendría de nuevo esa familia unida y ya nunca tendría miedo a morir.
-¿Puedo hacer eso de verdad?- Paloma levantó su cabeza con una mirada de ilusión.
-si es tu decisión, sí puedes Paloma- La chica solo asistió con la cabeza y una sensación de vértigo se apodero de ella una serie de imágenes se arremolinaron ante sus ojos: la última batalla, su pelea con una Diosa, el doloroso peregrinar del infierno, cuando mató a Lilit, el entrenamiento de Alexis, cuando Jacob la abandonó, los entrenamientos con Arturo, cuando descubrió la verdad de todo y dio su decisión ante el consejo, cuando Alexander trato de matarla, el día que ambos se escaparon en una motocicleta, cuando le beso, el día que lo conoció, las vacaciones que paso con Jacob, su primer beso con él, el día que rompieron Mapy y él, cuando ella se transformó en una niña de cuatro años, cuando multiplicó sus poderes para atrapar a su primer demonio, su iniciación, el día que llegó al Distrito Federal y le conoció, cuando su hermano la dejo en el aeropuerto, el funeral de sus padres y el día del recital de coro.
Se detuvo en esa imagen que se hacía cada vez más nítida, ahí estaba ella preparando sus cosas para el día siguiente, parecía tan lejanos esos días, sin contar que habían sido hace solo dos años.
La imagen se convirtió en algo real, ella estaba en su balcón, mirando a su yo de catorce años colgando en un gancho su vestuario para el día del gran recital de coro.
-Hola princesa…- la Paloma de desoséis se quedó parada y con un nudo en la garganta por la emoción contenida, la persona que acababa de entrar era su madre, deseaba abrazarla y decirle lo mucho que la amaba, pero una mano fría le detuvo.
-no creo que sea conveniente Paloma…- la voz que la acompañaba era la de Alexis, con su mirada fría y su media sonrisa cargada de amargura- si entras afectaras mucho el espacio y tiempo como lo conocemos, debemos de ser cautelosos.
-¿Qué estás haciendo aquí?- Paloma lo miró con rencor por no haberle dejado que se le acercara.
vine a evitar que hicieras una estupidez… después de todo, te lo ganaste…- Paloma lo miró con el ceño fruncido y el rio un poco y aclaro- ¿crees que la tregua se acaba el momento que tu cumplieras tu misión? No, esto- Alexis señalo un circulo invisible por encima de sus cabeza- es gracias a esa tregua… ambos lados te recompensamos con esta ultima oportunidad- Paloma miró por la ventana y después regresó su mirada a Alexis, sonrió a manera de agradecimiento.
-Los extrañé tanto…- Paloma acarició el aire como si quisiera atraparlo entre sus dedos, con ojos soñadores- ese día le reclamé y le recalqué que no la perdonaría nunca si llegaba tarde al recital…- era como si Paloma relatara lo que estaba pasando, pues dentro de la casa una Paloma de catorce años le gritaba a su madre, mientras la mujer suspiraba y se frotaba los ojos- ahora ese estúpido recital no me importa… quiero regalarles a mis padres lo más importante que ellos me han dado, la vida-
Es como si las horas pasaran mas rápidas, de un momento a otro dejo de estar oscuro y entonces detecto algo que cuando tenía catorce, no se había dado cuenta; su madre la despedía, junto con su padre y su hermano, quienes se subían a una lujosa camioneta, Camila sonrió mientras los despedía con la mano y escuchaba a la menor de sus hijas gritar un "¡Pero llegas temprano!". Paloma se sentía estúpida, ¿Cómo era posible que se hubiese despedido así de su mamá?.
Pero lo que más sorprendió a la chica fue la figura oscura que, minutos después de que la camioneta saliera de la casa, cruzaba la calle; al parecer su madre lo había notado igual, pero ella solo sonrió al notar que una fuerza invisible le cortaba el paso a la criatura.
-¡Alexander!- Paloma estaba dispuesta a atacarlo pero de nuevo las manos frías de Alexis le cortaron el paso.
-espera Paloma, si Camila te ve ahí, te obligará a regresar, te dirá que no quiere saber nada del futuro, y que si debe de morir, que así sea entonces…- Paloma respiraba entrecortadamente y con dificultad a causa de la ira, pero había mucha carga de verdad en aquellas frases.
La chica se limitó a observar como Camila se burlaba de Alexander y se metía dentro de la casa, mientras un molesto chico lanzaba mil bolas de energía hacia su casa.
-¡te arrepentirás por no entregarme a la mano izquierda de Dios!- Alexander dejo fluir gran parte de su poder y comenzó a desplegar un fuerte muro de energía oscura- si yo no puedo entrar, tu no podrás salir…- Ahora Paloma caía en cuenta, por eso sus padres venían tarde, por eso la prisa en llegar a tiempo, ahora Paloma odiaba más a Alexander, no le importaron las palabras de su mentor, tomo su espada y salió de su escondite, un depósito de basura en la próxima esquina de la calle.
-¿quieres a la mano izquierda de Dios?¡Pues aquí esta!- Alexander sonrió satisfecho, y dio una última mirada a su casa y después se aproximó a ella.
-tu solo eres una chiquilla estúpida- Alexander le dio una fuerte cachetada que le enrojeció un poco el rostro, se quería sentir importante, pero en ese tiempo Alexander no tenía tanto poder, en ese tiempo ella si era la mano izquierda de Dios.
Ella no era una chica rencorosa, no quería que sufriera, no quería venganza, no quería nada que viniera de Alexander, solo quería arrancarlo de su vida como una hierba mala en su jardín, cortarla de raíz y evitar que arruinara su vida.
En un golpe seco y limpio Alexander cayó partido por la mitad en el asfalto, poco a poco un humo negro salió del cadáver y el muro de energías se desvaneció, de la casa salió una mujer alta y delgada, a quien Paloma sonrió, pero en el rostro de la mujer solo se figuraba el miedo y la duda.
-¿Qué hiciste?...- esas fueron las últimas palabras de su madre antes de que ella perdiera el conocimiento.
Paloma se despertó de golpe gracias a un despertador de cuerda que tenía en su mesita de noche, había sido un regalo de su hermano para que siempre se despertara temprano.
Paloma se sorprendió al notar la habitación en donde estaba, era color rosada y tenía varios muñecos de felpa en las estanterías de las paredes, la imagen de un espejo de cuerpo entero le regreso la imagen de una chica de catorce años con el cabello largo, negro y los ojos azules con su pijama azul de conejitos, la chica se miró extrañada esa era su habitación cuando vivía en Monterey miro la fecha y era justo la de un día después del recital de coro, la chica bajó a gran velocidad las escaleras hacia la cocina, tenía miedo de lo que encontraría ahí pero cuando llego solo estaba su mamá preparando el desayuno.
-¡mami estas bien!- Paloma abrazo a su madre como nunca lo había hecho- ¡te quiero mami, no sabes cuánto!- Camila le miró sorprendida pero con una risita y un gesto amable la separó de ella.
-se lo mucho que me quieres cariñito, pero ¿Por qué te despiertas antes que todos para decirme eso?- Calima la tomo por los hombros y la sentó en uno de los bancos y Paloma recordó, cuando una vez trataron de engañarla, se dio un par de fuertes bofetadas en la cara, se sacudió un par de veces, se mordió y hasta se pellizcó con tal de saber que eso era real.
-hija ¿te encuentras bien?-Camila se veía preocupada, le tomo la temperatura, poniéndole una mano sobre la frente, pero después de ese gesto a la chica no lo quedó dudas de que todo eso era real, entonces el resto… ¿había sido solo un mal sueño?
Hola chicos del mundo y extraterrestres que se roban el internet!!!!!!!... bueno, aquí llegamos al final de esta gran historia, gracias por seguirme, gracias por quererme, gracias por comentarme, gracias por leerme… pero a TOOODO esto ¿les gusto el fina?... bueno eso deberán de respondérmelo por comentario, vía fecebook o twitter.
Esta historia nació por una idea que siempre me rondaba por la cabeza, fue mi primera historia en potterfics, y mi primera historia en toooda mi vida, nunca pensé en llegar a los 37 capítulos, nunca pensé que lo leerían 6800 y algo de veces, nunca pensé en tener admiradoras!!! Jajaja!!!... pero bueno, ustedes me llenaron con sus comentarios, con sus lecturas, con su apoyo con todo, por eso y por mucho más los amo mis lectores invisibles… no se crean que acaba solo así… antes de que enciendan sus antorchas y me quieran matar, les digo que tendremos una segunda parte!!! ¿Cuándo? No lo sé, eso depende de muchas cosas, la mas importante los estudios, quiero terminar mis historias pendientes, los cometarios que obtenga con este último capítulo, de si decido o no publicarla en potterfics, de si tendré tiempo o inspiración… bueno… pero hasta entonces les dejo mis sueños, mis besos y mis abrazos a su disposición.
No es solo un hasta luego… es la promesa de que volveré.