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Historia 34779 — capítulo 1

-Hermione ¿quieres bajar de una vez?- gritó mi hermana histérica.

Suspiré y cerré mi baúl con pesar. Tendría que pasar el verano en la casa del prometido de mi hermana por que ambos querían que nuestras familias se conocieran ¡Menuda estupidez! Ya nos veríamos el día de la boda y eso era más que era suficiente. Yo ni siquiera conocía el apellido de este tipo solo escuchaba a mi hermana decir: "*Adam me ha dicho…" "Adam piensa…"*o cosas por el estilo. Me tenia harta y eso que solo la había soportado el verano pasado.

Baje las escaleras arrastrando los pies y encontré a mis padres y a Jules, mi hermana mayor, esperándome en la sala.

-¿Te has costado bajar, no es así?-dijo mi hermana echa una furia

-Yo no he pedido ir a la casa de tu novio, Julie, mamá me ha obligado- replique mientras le dirigía una mirada de reproche a mi madre- Ya soy lo bastante mayor para quedarme en casa sola.

-El hecho de que ya hayas acabado el colegio no quiere decir que seas una adulta- dijo mamá

-La verdad es que si, madre, bajo la ley mágica lo soy.

-Aún así - tercio mi padre- vives en nuestras casa. Así que iras a acompañar a tu hermana.

Mis padres tenían muchos asuntos pendientes en el extranjero y ellos llegarían para el día de la boda, por lo que solo iríamos mi hermana y yo.

Salimos de casa y mi padre acomodo el equipaje en auto. Nosotras subimos y nuestros padres se despidieron desde la ventanilla

-Cuídense mucho - Dijo mi madre- Y, Hermione, obedece a tu hermana. No nos hagas quedar mal frente a la familia de su prometido-

Siempre era lo mismo. Mi madre adoraba a Julie y decía que ella se portaba mejor que yo. Jamás entendí eso; mis padres nunca había recibido una nota de mal comportamiento de mi parte, era la mejor de mi clase, y aún así siempre me decían lo mismo: "*Pórtate bien".*Cualquiera pensaría que soy toda una criminal en potencia.

Nos despedimos de ellos y, mientras nos alejábamos, volví a suspirar. Seria un largo y aburrido viaje desde nuestro pequeño suburbio hasta Upper Fragley solo con la compañía de Jules,"la perfecta".

Llevábamos una hora de viaje y mi hermana me aburría con canciones sosas de amor. Insistí en que pusiera mis discos de los Rollings Stone, Guns´n Roses o de los Beatles pero se atrevió a decirme que eran grupos pasados de moda. La mire con un brillo ofendido en mis ojos y comencé a ignorarla sobre la parloteada de su boda.

En lugar de eso pensaba en Draco Malfoy y Luna Lovegood mis mejores amigos. Luna vivía en Upper Fragley así que Draco se pasaría las vacaciones con ella para hacerme compañía, ya que les había comentado que estaría en casa del prometido de mi hermana, por lo menos la pasaría con ellos y eso me animaba bastante.

Draco y yo habíamos acabado ya en Hogwarts pero Luna tendría que regresar después del verano para hacer el último curso; ella se ponía muy triste ante eso pero le juramos que le escribiríamos a diario y nos veríamos en las excursiones de Hogsmeade.

Los tres estábamos en Ravenclaw. Recuerdo que me hice amiga de Draco cuando éste recibió una carta especialmente dura de parte de su padre por no haber entrado a Slytherin, el pobre estaba destrozado pero en un rato se animo bastante y se convirtió en mi mejor amigo a pesar de los prejuicios de su familia contra los nacidos de muggles como yo.

Al año siguiente entro Luna a Hogwarts y empezamos a hablarle por que todos la ignoraban creyendo que estaba loca, nosotros también lo llegamos a pensar pero resulto ser una niña risueña y encantadora.

Luna y Draco son novios desde a finales de nuestro último año en Hogwarts, al principio pensé que seria un poco incomodo pero ha sido totalmente lo contrario. Ellos son felices y eso es lo que importa.

Draco siempre odio a Ronald Weasley y a Harry Potter, de Gryffindor. Según el decía, ambos eran unos idiotas que solo buscaban llamar la atención y, en cuarto año, cuando le confesé que estaba enamorada de Harry Potter casi me hace saltar de la torre de Astronomía. Y se enfado más cuando le dije que no se preocupara que yo creía que el jamás se fijaría en alguien como yo.

-Potter estaría ciego si no distingue la buena persona que eres. Eres 10 veces mejor que las chicas con las que él ha salido- me dijo mientras me abrazaba

Yo nunca creí eso, me animaba cuando Draco me lo decía por que sabia que lo hacia con buenas intenciones, pero sus novias habían sido muy guapas y él era un chico muy tierno, sencillo y guapo.

Las veces que había cruzado palabra con el había sido muy amable y, aunque casi nunca hablábamos, siempre me dirigía una sonrisa cuando nos cruzábamos o me decía: "Hasta luego, Granger" cuando salíamos de alguna clase.

Seguro que no tenia ni idea de cual era mi nombre de pila pero mientras supiera mi apellido, y yo lo oyera de sus labios, nada me importaba.

Llegamos al pueblo. Yo sabia que ese era un poblado semimágico pero comentarlo con mi hermana seria una perdida de tiempo. A ella jamás le había hecho gracia que yo fuera bruja; eso me molestaba mucho por que yo no era ningún fenómeno por eso.

Pasamos por casas humildes y pequeñas para después toparnos con mansiones enormes.

Cuando pasamos tres de estas majestuosas casas, mi hermana redujo la velocidad y las puertas de la cuarta mansión se abrieron como por magia. Comencé a sospechar que, quizás, Jules se había liado con un mago sin darse cuenta. Moví la cabeza negativamente con una sonrisa en los labios descartando esa posibilidad, si lo fuera se habría dado cuenta.

Nos detuvimos frente a la casa y mi hermana se dirigió a mí.

-No vayas a decirles nada sobre que eres bruja. Ellos no lo saben.

-Descuida, no lo haré- respondí lacónicamente

-¿No has traído tu varita, verdad?- me sorprendió la pregunta.

¡Claro que la traía! No pensaba dejarla en casa; era mi posesión más preciada pero decidí que era mejor mentir.

-No, la he dejado.

-Muy bien. Ahora hay que bajar.

Bajamos del auto y ella comenzó a arreglarse el rubio cabello, muy diferente al mío, y la falda. Tuve que hacer un esfuerzo increíble por no reírme y mantenerme seria.

Cuando por fin pensó que estaba presentable me hizo un ademán para que la siguiera y toco el timbre.

Nos recibió un joven apuesto; su alborotado cabello y ojos eran de color castaño, tenía una complexión atlética, facciones masculinas pero no muy toscas y una sonrisa arrebatadora de suspiros. Un chico verdaderamente apuesto y yo estaba segura que me recordaba a alguien.

Jules lo beso, así quesupuse que ese debía ser el famoso Adam, mi queridocuñado.

-Esta es Hermione, mi hermanita- me presento cuando se separo de él y yo arquee una ceja. ¿"Hermanita"? ¡pero si solo me llevaba 2 años!

-Mucho gusto, Hermione- Dijo él dirigiéndome una sonrisa mientras yo forzaba una-¿Tus padres no han podido venir, querida?

-No, no han podido cancelar sus asuntos pero estarán para el día de la boda.

-Pasen, mis padres y mi hermano están adentro; esperando para conocerlas.

Adam le tendió la mano a Jules y ambos pasaron el umbral radiantes de alegría, yo me rezague un poco mientras hacia como que vomitada pero me interrumpí en cuanto entre a la casa.

Era aun más maravillosa por dentro. Tenía muchos cuadros de paisajes hermosos, muebles preciosos de madera y todo estaba reluciendo de limpio.

Bajando las escaleras se encontraba una mujer pelirroja, muy bella, de ojos verdes.

-Mamá, te presento a mi prometida, Jules Granger, y su hermana, Hermione- dijo Adam mientras se acercaba a la mujer- ¿Dónde esta papá?

-En un momento baja, querido- dijo la mujer y luego se acerco a nosotras para saludarnos con un beso en la mejilla- Por fin se me hace conocerlas. Soy Lily Potter, la madre de Adam- Abrí los ojos como platos en cuanto menciono su apellido. ¡Potter! Debía ser una coincidencia, no podía estar en casa de Harry Potter, ¿o si?

En seguida bajo un hombre adulto con gafas, ojos color avellana, moreno y de cabello negro azabache muy alborotado. ¡Se parecía realmente a mi Harry!

-¡Hola Señoritas! - Saludo alegremente - Soy James Potter, encantado de conocerlas - dijo tendiéndonos la mano.

De acuerdo, me convencí, estaba en casa de los Potter. Comencé a buscar por cada rincón de la casa esperando ver la aparición ese moreno que me gustaba tanto y entonces sucedió.

Me saludo con una sonrisa deslumbrante, como solía hacerlo, saliendo de una puerta y yo me quede paralizada sin sabes que hacer.

-Este es mi hermano menor, Harry- dijo Adam mientras lo despeinaba aunque con su cabello tan alborotado no se notaba ni un poco.

Me sentí en un sueño. Mi loca cabeza comenzó a fantasear con historias entre él y yo. Solos este verano. Después de todo no podríaser tan malo.

-Y ella es su novia, Ginny Weasley- escuche la voz de Adam y volví a la realidad de golpe. De la misma puerta de donde había salido Harry, salía una pelirroja sonriente mientras se dirigía a Harry - Y él es su amigo, Ronald Weasley. Pasaran el verano con nosotros. Espero no les moleste-

-¿Qué tal, Granger?- me saludo Ronald

Mi sueño se estaba convirtiendo en una verdadera pesadilla. Y esto apenas acababa de empezar.