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Historia 34779 — capítulo 2

Salí corriendo de la casa sin tener en cuenta que lo que estaba haciendo era algo mal visto.

Me senté sobre la acera, baje la cabeza y agarre mi cabello con fuerza.

¡Tenia novia! Y era ni más ni menos que Ginevra Weasley, una de las chicas más populares y bonitas del colegio. Estando ella, él jamás se iba a fijar en la "comelibros" Granger.

Relaje un poco la fuerza con que agarraba mi cabello y pensé que al menos así no tendría que esconder mi condición de bruja pero tendría que soportar ver a Harry y Ginny besándose y eso me dolería mucho, me iba a costar más trabajo disimular mi dolor.

Enterré mi cara entre mis manos y solté un grito ahogado de desesperación

-¡Hermione!- grito una voz sacándome de mi pensamiento. Comencé a buscar por todas partes con la mirada. Entonces los vi; dos personas iban caminando hacia mí con unos helados en la mano, dos rubios tomados de la mano.

Luna corrió hasta donde yo estaba, se agacho a mi lado, y me abrazo con mucha fuerza. Le regrese el abrazo con fuerza mientras Draco llegaba a mi lado también.

Me puse de pie, abrace y bese en la mejilla a Draco

-¿Cuándo has llegado? ¿Por qué no nos has avisado?- pregunto Draco, un poco molesto

  • Acabo de llegar. Pero me han presentado a la familia de mi cuñado. Lo siento.

-¿Qué haces afuera de la casa de los Potter?- pregunto Luna, con su aire normal despistado.

Vacilé un momento. Pensé en decirles que pasaba por ahí pero eran mis amigos, no les podía mentir. Les conté todo desde que salí de casa hasta ese momento.

-¿Pasaras el verano con Weasley y Potter?- pregunto Draco apretando los dientes con furia pero se calmó cuando Luna le tomo la mano con delicadeza- ¿Te han hecho algo o por que estabas aquí?

Me mordí el labio y ellos sabían que yo estaba nerviosa. Respondí con lo primero que se me vino a la mente

-Me he mareado. Salí a tomar aire- Dije nada convincente. Los dos arquearon las cejas. No me creyeron nada pero llego mi salvación, mi horrible salvación.

-¡Hermione! ¡¿Por qué demonios te has ido así?!- Jules salía de la casa, sacada de sus casillas y con los ojos casi desorbitados.

  • Me sentí mal- volví a mentí- Salí a tomar aire.

-Vamos adentro, ¡Ahora!- no me lo pedía, me lo estaba ordenando y yo, a regañadientes, obedecí.

-Nos vemos mas tarde, chicos- me despedí.

-Nos vemos, Herms- dijeron al unísono.

Entré a la casa y allí estaban los Potter y los Weasley, en la sala, tomando té.

-¿Por qué has salido así, Granger? ¿Te has sentido mal?- preguntó Ronald Weasley y solo pude asentir con la cabeza.

-Harry y Ron nos han dicho que ibas a Hogwarts junto con ellos. Nunca pensé que fueras bruja- me dijo Adam amablemente

-Y yo no pensé que tú fueras mago- dijo Jules con un dejo de resentimiento en la voz. De repente el ambiente se puso tenso y todos mirábamos a los futuros esposos atentamente.

-Bien, tenemos que hablar de eso - Dijo Adam con determinación- Papá, ¿puedo usar tu estudio?- pregunto Adam mientras su padre asentía- Vamos, Jules, hay que aclarar esto ahora.

Salieron de la habitación y yo me sentí fuera de lugar ahí. Fue un alivio cuando la señora Potter rompió el silencio.

-Harry, será mejor que le muestres su habitación a Hermione- Y luego se dirigió a mí- Tu equipaje ya esta arriba, querida.

Le dirigí una tímida sonrisa y Harry me invito a seguirlo mientras su novia nos seguía con la mirada. Cuando íbamos a mitad de la escalera me habló.

-Ehm… ¿Cómo has estado?- parecía nervioso y eso me sorprendió bastante. Jamás lo había visto nervioso

-Bien, ¿Qué tal tú?

-Muy bien. Me sorprendió que aceptaras venir a pasar las vacaciones aquí. Cuando supe el apellido de tu hermana supuse que eran familia. Siempre creí que yo te caía mal por como me veía tu amigo Malfoy.

-Yo, al contrario, no sabía cual era el apellido de tu hermano. Me tomó por sorpresa.

-Ya veo. Por eso aceptaste venir ¿no? No sabias que estaba yo aquí- dijo con una sonrisa

-No, no ha sido eso- dije ruborizándome- Me han obligado, pero no tiene nada que ver contigo.

-Esta es tu habitación- dijo abriéndome una puerta del segundo piso - Ojala y te agrade. La he decorado yo- y algo increíble sucedió. Harry Potter se había ruborizado

-Seguro que me gustara. Nos vemos luego, supongo.

  • A propósito, te ves muy linda Hermione. Buenas noches.- dijo antes de marcharse.

Si me hubieran puesto un tomate a un lado no sabría quien estaba más rojo. Me había llamado por mi nombre y, encima de todo, me había llamado linda. Me vi en un espejo que estaba allí; llevaba un pantalón vaquero muy gastado y una camisa blanca con la imagen de The Rolling Stone.

Me recosté en la cama con una sonrisa enorme mientras repetían sus palabras en mi cabeza, *<< te ves muy linda Hermione >>*Resonaban como una canción, una hermosa canción que parecía obra del mismísimo Frank Sinatra.

Pero unos golpes en la puerta me hicieron olvidar por un momento las palabras. Me dirigí con paso seguro a la puerta y la abrí para encontrarme de frente con Ginny Weasley

-¡Hola!- saludo alegremente dándome un beso en la mejilla

  • ¡Ho-hola!- respondí atónita

-¿Puedo pasar?

-Claro, pasa y siéntate, ¿Qué pasa?

-Nada, solo quería saludarte. Te había visto en el colegio pero pensé, cuando salieron, que no volvería a verte.

-Yo pensé lo mismo- murmure por lo bajo

-¿Qué has dicho?

-Nada, nada. Y bien, ¿como va lo tuyo con Potter?- dije cambiando de tema a lo primero que me paso por la mente, por lo único que pensaba, Harry Potter.

-¡Genial! Casi hemos cumplido un año. Lo amo muchísimo, no se que haría si me dejara. ¿Sabes? Tú siempre te me hiciste una chica muy interesante.

-¿Yo? Vamos, no necesitas ser cortes-

-No es cortesía, es la verdad, había escuchado mucho sobre ti.

  • Seguro que soy una rata de biblioteca ¿no?- farfullé

-Las malas personas lo dicen, pero yo pienso que te tenían envidia. No tiene nada de malo ser buena en los estudios.

-¿Eso crees?

-Claro que si, ya me gustaría ser la mitad de inteligente de lo que eres- dijo mientras yo me ruborizaba de nuevo- ¡Vamos, mujer! No te pongas roja que opacas mi cabello- Y ambas reímos del cometario de la pelirroja.

  • ¿Tan roja me he puesto?- pregunte aún riendo- Lo siento, pero no me halagan mucho por mi inteligencia.

-Bueno tiene que aprender a recibir un cumplido de una amiga.

¿Amiga? Tan pronto éramos amigas. Bueno no le replique eso pero siento que debí haberlo hecho cuando pude. No debí dejar que eso avanzara.

Pasamos un buen rato platicando cómodamente. Ginny era una chica muy simpática e inteligente, no era la cabeza hueca que yo pensaba, pero ahora tenia que dejar las cosas claras en mi mente, no podía estar con Harry Potter por que este tenía una novia que lo quería mucho. Aunque tuviera la oportunidad, me tenía que hacer a un lado.

Además el verano era largo; podía conocer a alguienque sacara al moreno de ojos verdes de mi mente y mi corazón.

Aunque yo nunca pensé que esa persona llegara al día siguiente ni tampoco imagine las cosas que pasarían después de esa charla con Ginny Weasley.