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Historia 34779 — capítulo 3
Sentía los rayos de sol dar en mi cara entre mi cabello. Gruñí y me tapé con la sabana la cabeza. Comenzaba a dormir otra vez cuando…
-¡Despierta! ¡Hay que bajar a desayunar!- dijo una voz eufórica que me asustó y terminé cayendo al suelo.
Abrí los ojos, enfadada, y encontré a Ginny sentada en mi cama riendo sin parar mientras se sujetaba las costillas.
-¡No le veo la gracia!- exclamé molesta mientras me sobaba la cabeza
-Eso es por que no viste tu cara- replicó ella riendo más fuerte.
-¡Yo te mato, pelirroja!- me levanté, me senté a horcadas sobre ella y comencé a ponerle un almohada sobre la cabeza fingiendo que la ahogaba.
-¡Detente, Hermione!- me dijo entre risas y con voz ahogada-, tenemos que bajar a desayunar ¡Vamos, detente!-
-¿Qué pasa aquí?- pregunto Harry entrando a la habitación con aire curioso.
-Nada- dije soltando rápidamente a Ginny y alejándome de ella.
-¡Buenos días, Harry! Vine a despertar a Hermione. Ahora bajamos a desayunar.
-Esta bien, las veo abajo.- Y me dirigió una sonrisa cuando pude levantar la mirada; me ruborice. La primera hora del día y él ya había logrado ponerme nerviosa.
-¿Hermione?- escuche la voz de Ginny distante- ¡Venga ya, Hermione! Hay que bajar.
Me aventó una almohada a la cara para regresarme a la realidad y solo vi su cabellera desaparecer de mi habitación y yo, distraída, la seguí escalera abajo hasta el comedor.
-Bonita pijama, Granger- Me dijo Ronald con sorna, cuando entramos al comedor.
Baje la mirada y, en efecto, llevaba el pijama aún puesto; una camisa de color azul con el águila color bronce que representaba mi antigua casa en Hogwarts, Ravenclaw, y unos pequeños shorts a la mitad de la pierna. Levante la mirada con pesar y me di cuenta que los demás ya estaban completamente vestidos, incluso Ginny.
Sentí como los colores regresaban a mi rostro, aunque ahora no sabia si de vergüenza o de ira.
-Debiste decirme que tenía que cambiarme- le murmuré entre dientes a la pelirroja
-Lo siento- contesto ella, apenada.
-Ahora debo ir a cambiarme. Ahora regreso- le murmuré un poco más alto de lo que pretendía. No era un murmuro precisamente.
-No es necesario- interrumpió Harry antes de que girara sobre mis talones
-¿Ah, no?- fue lo único que se me ocurrió.
-No, nosotros ya hemos acabado de comer, ¿verdad, Ron?
-¿Ah, si? - dijimos Ginny, ronald y yo al unísono al ver sus platos aún llenos de comida.
-Si, recuerda que tenemos que ir a ese lugar a… hacer… eso que te dije- dijo Harry dirigiéndole una elocuente mirada a Ron.
-¿A dónde? - preguntó Ron perplejo y luego añadió con tono preocupado -. Harry, ¿te encuentras bien?
-Claro que estoy bien- dijo exasperado- Pero tenemos que irnos.
-¡Aun no he terminado de desayunar!- protesto el pelirrojo
-Venga Ron, que se hace tarde.
-¿Tarde para que?- preguntó de nuevo Ron, definitivamente tan confundido como Ginny y yo.
- Tenemos que irnos - Dijo Harry cortante y arrastro a su amigo - Que tengan buen desayuno - dijo al pasar a mi lado.
Le sonreí con timidez y, cuando estaban a punto de irse, Ginny lo besó como despedida. No era un beso corto sino un beso pasional, demasiado pasional diría yo. Me quedé en estado de shock al ver semejante escena. Baje la mirada con pesar y no me atreví a levantarla hasta que Ronald exclamó:
-Creí que teníamos prisa, Harry. Así que - Dijo con un tono de voz amenazante-, Ginny se tan amable de dejar de robarle el aire a Harry- dijo mientras ambos se separaban sonrojados.
-Nos vemos luego, Gin- dijo Harry besando su mejilla.
Ambos salieron de la cocina y de la casa con cierta prisa y Ginny y yo nos dirigimos a la pequeña mesa para tomar el desayuno.
Claro que, en cuanto los chicos se marcharon, Ginny y yo quedamos sumidas en un profundo silencio durante todo el desayuno hasta que ella rompió ese aplastador e incómodo silencio.
-¿Te pasa algo, Hermione?- pregunto antes de tomar su último sorbo de jugo de calabaza.
-No, estoy bien. Sólo estoy algo cansada- respondí.
-Bueno, tendré que quitarte ese cansancio.
-¿De que demonios hablas?
-Quiero que me acompañes de compras. Hace poco que llegué aquí y quería visitar unas cuantas tiendas pero es obvio que no Ron ni Harry iban a querer acompañarme.- Dijo mientras se levantaba de la mesa.
-Pero… es que… tenía pensado salir con Luna y Draco- mentí mientras me tomaba de la muñeca para levantarme
-Pues ellos también pueden acompañarnos, en tanto tu amigo Malfoy no se desespere de estar con un montón de chicas de compras.
-Supongo que no le importará.
-Entonces esta dicho - dijo Ginny mientras daba una entusiasma palmada en mi espalda-, vete a cambiar ¿vale? No querrás irte en pijama.
-No, claro que no.
-Me niego rotundamente a ir.
-Vamos, Draco, no puedes hacerme esto- le decía a mi rubio amigo con lo brazos firmemente cruzados sobre su pecho mientras caminábamos al parque a encontrarnos con Ginny.
-No nos dijiste que iba a ir la chica Weasley hasta ahora, ¿Por qué no puedo creer que irán también Potter y el otro Weasley también?
-Mira, ella no es una chica pesada como creíamos. Así que quieres, por favor, dejar de comportarte como un niño malcriado y berrinchudo.- le espeté ya un poco molesta.
-Tú eres la que se esta comportando de una manera diferente. Me cuesta creer que aún eres mi mejor amiga- dijo Draco separando sus brazos y llevando su mano al bolsillo donde yo sabía que guardaba su varita.
-¿Quieren parar de una vez?- murmuró Luna posando su azulada mirada en Draco y en mí simultáneamente - Draco, hay que darle una oportunidad a Ginny, después de todo es de mi curso y sé que no es mala persona.
-Esta bien- farfulló Draco- supongo que unas horas que pasamos con ella no nos harán perjudicarán en absoluto.
-Te prometo Draco que nada fuera de lo común pasará - Dije con total confianza.
Ojala hubiera tenido razón en eso pero no pude estar más equivocada y fallar en esa promesa que parecía tan tonta.