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Un verdadero Snape — capítulo 30
Harry miraba a Snape, con mucha atención. Estaba sentado en el césped de su hogar en Spinner's End. Las vacaciones estaban por terminar. Harry estaba sentado a su lado, mientras ambos contemplaban un viejo árbol. A lejos.
- ¿Nunca escuchaste la historia de cuando tu madre sorprendió a Slughorn en pociones?
- No. Nunca.
- Ella era muy buena. Tanto como yo. Él la adoraba y la invitaba a todas sus fiestas privadas. Decía que era muy radiante.
- Slughorn...
- Un profesor. Fue mi profesor de pociones, cuando era joven. Nunca interactué lo suficiente como para decir; qué clase de persona era. Sin embargo, ella le agradaba y lograba persuadirlo de muchas cosas. Le agradaba cuando ella trabajaba muy concentrada. Éramos una especie de rivales, en ese tipo de asignaturas.
- Excepto en artes oscuras. A mi madre no le agradaban.
- No. Ella les temía y odiaba verme usarlas. Casi siempre me lo recordaba. Pero yo la amaba. Llegué a respetarle aquello. Hasta que la llamé sangre sucia, sin quererlo. Solo se escapó de mis labios y fue el peor error que jamás cometí.
- Ella no lo perdonó. ¿No es cierto?
- No. Nunca. Pero no me había dicho que estaba embarazada. En ese tiempo, seguramente habría terminado con Potter en su cama y ella, hubiese preferido no decírmelo. Pero henos aquí. Al final de todo eso que trató de evitar.
- Tenía miedo de que usted no me aceptara o tal vez; que me imbuyera en la magia oscura.
- Sí, algo así- dijo Snape, flexionando las piernas en el césped- de habérmelo dicho... podría haberla salvado. La amaba tanto. Harry no dijo nada y se acomodó en el césped. se imaginó a su "padre" con su madre. Su verdadero padre. Bueno, ¿podía culparlo? No podía. Ellos habían sido amigos durante su época infantil. Y James, no lo había sido. Quizá ella había terminado con él, para aliviar el dolor que Snape le había dejado. Aunque el asunto era algo difícil de comprender.
- ¿Quieres tostadas, Harry?
- Solo unas dos, por favor- dijo suavemente y Severus asintió, levantándose. Quedaban un par de días que podían usar para pasarlos en "familia". No era que no creyera en la familia que formaba Harry, con los Weasley. Incluso con Sirius. Pero era mejor, alimentar la relación. Fuera como fuera. Las tostadas con mantequilla, pasaban hacia el estómago, con mucho silencio. Ninguno de los dos, se tenía la confianza suficiente. No aún.
- ¿Qué tal la escuela?
- Ha estado muy bien. Ha sido bastante normal. Supera las expectativas en defensa contra las artes oscuras y un aceptable en transformaciones.
- ¿No se te da muy bien, transformaciones?
- No suelo sobresalir allí. Hermione es mejor en eso, que yo.
- Granger es mejor en muchas cosas, que la mayoría de los estudiantes promedio. Harry asintió con mucha suavidad y Severus lo miró en silencio. Por supuesto que tenía que preguntar cosas de mayor envergadura. Suspiró y trató de pensar en cómo decir lo que cruzaba por su cabeza; en ese preciso momento.
- ¿Estás saliendo con alguien, Harry? ¿Sales con Ginny Weasley?
- Sí. Salgo con ella. Me agrada y...
- No necesitas explicarme. Es suficiente.
- ¿Por qué?
- Supuse que debía saberlo. Siempre es importante, la comunicación en ese tipo de temas. Asumo, que eso haría un padre responsable. Severus siendo padre responsable. Había una parte de todo eso; que comenzaba a dar algo de miedo. Se lo imaginaba arropándolo y contándole cuentos. No, esa etapa ya no existía.
- Tiene razón.
- ¿Hablarás conmigo, si tienes algún problema? ¿Antes? Harry dudó.
- ¿Lo harás?
- Lo haré.
- Lo dices por decirlo. Dilo con hombría, Harry.
- Se lo prometo.