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Historia 34933 — capítulo 2
De vuelta por el jardín descuidado de todas las noches. Zaira no caminaba, más bien corría. Quería llegar lo antes posible a la puerta. No quería que nadie la despertara para así poder entrar de una vez por todas a la enorme mansión de sus sueños.
Había algo extraño esa noche, la puerta de la casa no estaba cerrada, sino abierta como si alguien estuviera esperándola.
Entonces Zaira sin detenerse ni un minuto a pensar entró en la casa. Ahora, por fin dentro descubriría algo, algo importante que iba a hacer que los insoportables sueños se fueran ya de su mente. Pero la mansión estaba desierta, ningún mueble, ninguna persona, ni siquiera un rayo de luz.
Escaleras. Claro, de seguro ese algo estaba en el piso de arriba. Entonces Zaira subió despacio… demasiado despacio.
Se dio cuenta. Sintió esa horrible sensación que siempre tenía cuando estaban a punto de despertarla…
-¡Zaira!- efectivamente estaba despierta.
-Bueno, fue un avance. Pude entrar en la casa.- dijo pensando en voz alta.
Al menos ya no era lunes, ya no costaba tanto levantarse de la cama.
La habitación seguía desordenada, igual que el día anterior.
-Cuando llegue del colegio, prometo que voy a ordenarla- dijo saliendo de la cama sin dirigirse a nadie en particular y, exactamente igual que el día anterior, bajó las escaleras, comió algo y se fue al colegio.
Ya habiendo llegado a la escuela, Zaira buscó con la mirada a su mejor amiga Lily, la única persona que tenía un seguimiento de sus extraños sueños.
-¿Sabes lo que pienso?- le dijo Lily cuando Zaira terminó de relatar.- Creo que deberías entrar en la casa.
-¿Qué? ¿Estás loca? ¿Acaso quieres matarme o qué?- preguntó Zaira muy alterada.
-No te pongas así, si tan seguido sueñas con eso, deberías entrar para ver que pasa. Además no perderías nada-. Pero Zaira seguía negando rotundamente con la cabeza. Lily entornó los ojos y propuso- ¿Y si voy contigo?
Zaira la miró de reojo, pensó unos minutos y después preguntó:
-¿Lo harías por mí?- Lily soltó una carcajada y respondió en tono burlón:
-Claro, para eso están las amigas. Para entrar en casas abandonadas asechadas por feroces monstruos.
Esa tarde al salir del colegio, ambas caminaron hasta la casa de las paredes grises, la mansión de los sueños de Zaira. Pero no entraron, se quedaron sentadas en el cordón de la vereda.
-¿Qué pasa ahora, Zaira? Llegamos hasta aquí, ahora no puedes decir que no-. Le reprochaba Lily, casi enojada por la actitud cobarde de su amiga -. Además los monstruos y las casa embrujadas solo existen en las películas, no va a pasarnos nada ¡Vamos!- exigía. Para esta altura del discurso, la voz de Lily se había convertido en gritos.
Es que sin duda no podía contenerse, sin duda Lily necesitaba esa dosis de aventura. Necesitaba salir de las cuatro paredes de su casa y los sueños de Zaira le venían como anillo al dedo para correr un poco de riesgo.
-Bueno, está bien-. Dijo al final Zaira poniendo los ojos en blanco-. Pero si pasa algo, vos vas a ser la responsable- le aclaró muy seria en tono amenazante.
-Sí, sí. Ahora solo entremos a la casa ¡Vamos, vamos!- insistió empujándola a la mansión con una sonrisa de oreja a oreja.