← Historia 34933 · de
Historia 34933 — capítulo 3
Era todo exactamente igual que en sus sueños, solo que esta vez estaba acompañada por Lily que en todos los rincones del jardín veía sombras siniestras.
-Ya te dije que es solo tu imaginación. Yo no veo ninguna sombra-. Le decía Zaira impaciente.
-Lo siento. Solo quería ponerle un poco de suspenso.
Zaira tenía la sensación de haberlo vivido antes, tenía la sensación de ya haber estado allí. Sentía lo mismo que sentía cuando lo soñaba: quería abrir esa puerta y entrar.
-¿Y bueno? ¿Vas a abrir la puerta o tengo que hacerlo yo?- le preguntó Lily.
-Yo… sí, voy a abrirla-. Se quedó pensativa unos instantes, puso la mano sobre el picaporte y lo giró con suavidad.
Las dos amigas entraron en la casa.
Nada. Ni muebles, ni gente, ni siquiera una rata o algún bicho de esos. La mansión estaba totalmente vacía…
-Igual que en mi sueño-. Susurró Zaira. Lily la miró intrigada y después dijo:
-Se nota que aquí abajo no hay nadie, ¿Quieres subir?
Zaira miró las escaleras blancas, del mismo color que las paredes de la casa. No eran muchos escalones pero ella tenía miedo. Sabía que si algo malo pasaba, ese algo malo estaba en el piso de arriba. Sin embargo se infundó coraje y dijo:
-Está bien, subamos-. Lily sonrió complacida y escalón por escalón llegaron al segundo piso.
A pesar de ser una casa muy grande, la mayor cantidad de habitaciones estaban en la planta baja. Así que, en el segundo piso, solo había dos cuartos ambos con las puertas abiertas.
-Tengo una idea, tu ve por la de la derecha y yo por la de la izquierda. Si te ataca algo solo grita-. Le dijo Lily con una sonrisa burlona y se fue a la habitación de la izquierda, la que estaba más próxima a uno de los grandes ventanales. Y Zaira se aproximó a la habitación que restaba.
Abrió la puerta con cautela y se quedó pasmada debajo del marco de la puerta. Nada. Igual que en resto de la casa. El cuarto completamente vacío.
-¿Y, hay algo ahí?- le preguntó Lily cuando salió de la otra habitación.
-No, nada-. contestó Zaira encogiéndose de hombros. Su amiga la miró con decepción.
Se quedaron en el pasillo mirando las habitaciones, tratando de descubrir algo… cualquier cosa que se hubieran podido pasar de alto. Pero no encontraron nada.
Después de una hora entera revisando la enorme casa rincón por rincón, Zaira dijo caminando hacia la puerta:
-Eso es todo, no hay nada misterioso ni mágico en esta maldita mansión. Nos vamos.
-¡No! -Exclamó Lily siguiéndola- Tal vez haya algo escondido, alguna puerta secreta que todavía no abrimos.
-No hay nada, nunca hubo nada. Es solo una casa abandonada, Lily.
-De acuerdo, realmente tu habitación está muy desordenada-. Admitió Lily cuando ambas llegaron a la casa de Zaira.
-Sí, lo sé-. Admitió ella.
-No te preocupes, yo te ayudaré-. Dijo muy animada y comenzó a contemplar la habitación como quien contempla una obra de arte, hasta que dirigió la vista al diario que siempre estaba a punto de caerse sobre el escritorio de Zaira y exclamó emocionada tomando el cuaderno y dando saltitos- ¡Un diario! ¡Un diario!
-Dame eso, Lily- le exigió Zaira enojada.
-Está bien, pero primero déjame echarle un vistazo.
Zaira se resignó y suspirando se dejó caer en la cama viendo como Lily forcejeaba intentando abrir el diario.
-Diablos. Esto tiene candado. Dame la llave-. Dijo divertida.
-Es que eso no es mío y tampoco tiene llave-. Contestó Zaira sonriendo-. Es un regalo de mi abuela. Antes de que se fuera a vivir a Italia me lo dejó, pero… creo que perdí la llave.
Lily resopló y dejó el diario en su lugar en el escritorio, siempre a punto de caerse.