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Historia 34933 — capítulo 4

Este capitulo va dedicado a 2 personas en particular:

1º a mis mejores amigas, Julieta, Magalí y Florencia ^^

2º a bigi que la quiero mucho, me hace reir y ademas me re banca  ^^

-No queda más tiempo, debes avisarles si no quieres que todo esto se acabe-. Le dijo muy serio.

Odiaba ser el portador de todas las malas noticias pero alguien tenía que hacerse cargo de lo que estaba pasando en el cielo…


Era hermosa. La niña más hermosa que los ojos de Eric hayan podido ver. Sabía que era un sueño pero parecía tan real.

Era pequeña, debía de tener unos 6 ó 7 años de edad; su pelo era negro, igual que la noche y sus ojos eran celestes, igual que el día. Llevaba un vestido blanco que le llegaba a las rodillas y un collar en el cuello con una media luna negra:

-Eric, búscala y ella te dirá qué debes hacer.

-¿Quién eres?- preguntó, pero su voz sonaba distante como si fuera de otro- ¿Quién es ella? ¿A quién tengo que buscar?

-Eric, encuéntrala y ella responderá tus preguntas.

-No sé de que me hablas-. Esa niña estaba comenzando a desesperarlo.

-Claro que sabes de que hablo, es solo que no te das cuenta. Solo búscala y ella te dirá que debes hacer.

De pronto despertó sobresaltado. Había estado soñando con esa niña hacia unos meses y ni siquiera la conocía, no la había visto nunca y siempre que la soñaba le decía lo mismo*: "Eric, búscala y ella te dirá qué debes hacer."*

Se quedó mirando los ojos de esa niña la mayor parte de su sueño. Al ver a esa hermosa pequeña, Zaira creyó que los sueños con la enorme mansión se habían ido al fin. Pero no era así, Zaira y aquella desconocida se miraban muy quietas en el pasillo de la casa de las paredes blancas.

-Disculpa, ¿Puedes decirme quién eres?- Le preguntó Zaira pero su voz sonó rara, como lejana. La niña, entonces, sonrió y le respondió:

-Pero si tú ya lo sabes.

-¿En serio?- Dijo confundida. La pequeña asintió dulcemente-. Tengo que… ¿Entrar en la casa de vuelta?- Preguntó esta vez mirando a su alrededor. Pero su acompañante negó con la cabeza.

-Tú tienes lo que puede salvarme-. Zaira la miró extrañada.

-Lo siento, pero sigo sin entender lo que quieres decirme… Ni siquiera sé tu nombre-. La niña seguía sonriendo, parecía divertida.

-No necesitas saberlo-. La pequeña señaló su colgante en forma de media luna negra.

-¿Tu nombre es Luna?- Pero la niña se encogió de hombros y sonriendo dijo:

-Tal vez sí, tal vez no…

-¿Zaira? ¿Estás bien?- le preguntó su madre entrando en la habitación.

-Yo… sí, sí… ¿Porqué lo preguntas?- Dijo confundida.

-Gritabas. Pensé que te había pasado algo-. Respondió con preocupación.

-¿En serio? Es que... tuve una pesadilla. pero no te preocupes, ya estoy bien. Sólo, me siento algo mareada-. Explicó llevándose una mano a la cabeza.

-¿Puedes ir al colegio o prefieres quedarte en casa?

-Creo que voy a ir… Tal vez se me pase cuando coma algo.

Eric llevaba tiempo haciendo que escuchaba a la profesora de Historia cuando en realidad estaba dibujando ¿Qué dibujaba? A la niña con la que había soñado con sus ojos celestes y su negro y largo cabello.

Faltaban diez minutos para salir al recreo. Zaira contemplaba pasmada el dibujo de Eric desde el banco de atrás. Definitivamente ese dibujo era una copia exacta de la hermosa pequeña de sus sueños.

Cinco minutos. Era ahora, Zaira le preguntaría por el dibujo… Pero ¿En qué estaba pensando? Iba a quedar como una tonta, posiblemente esa niña fuera su hermana, o simplemente un invento de su imaginación…

¡Ring! El timbre la sacó de sus pensamientos. El chico del dibujo se levantaba de su banco…

  • Disculpa-. Le dijo Zaira con una sonrisa amable. El chico volvió la vista devolviéndole la sonrisa-.Eh… Yo… Quería decirte que… dibujas muy bien. Te vi en la clase de recién y… quería saber ¿Quién era la niña que dibujabas?

Eric bajó la vista y respondió en voz baja:

-Es que, vas a creer que estoy loco.

-¡Claro que no!- La úncia loca de todo esto era ella, Zaira-. Sólo dime, prometo que no me reiré y no creeré que estás loco.

-    De acuerdo... Esa niña fue sólo un sueño, pero era tan hermosa que pensé en dibujarla.

Esto se estaba poniendo muy extraño. Jamás en su vida había intercambiado una sola palabra con ese tal Eric pero tenían el mismo sueño…